El Estado: la principal causa de la pobreza en Argentina

Por Iván Carrino. Publicado el 15/3/17 en:  http://www.ivancarrino.com/el-estado-la-principal-causa-de-la-pobreza-en-argentina/

 

No es el liberalismo, sino el estatismo el que nos hunde en la pobreza.

Recientemente se conocieron en el país nuevos datos de pobreza. La Universidad Católica Argentina, que en ausencia de un INDEC creíble tomó el rol de ser la institución referente en este tema por los últimos 10 años, divulgó sus nuevas estimaciones y puso en evidencia una cruda realidad. Tres de cada diez argentinos son pobres.

El dato conocido recientemente representa un aumento de casi 4 puntos en comparación con el año anterior y es el registro más elevado de los últimos 11 años. Una verdadera catástrofe social.

Ahora bien, mirando los números a más largo plazo, nos encontramos con que, desde el regreso de la democracia (el primer dato es de 1985, dos años después), el promedio de la pobreza en el país fue de 29,3 %. Además, también encontramos que la cantidad de pobres no muestra una tendencia a la baja (como sí lo hace en el mundo), sino que oscila en torno al promedio, con saltos bruscos cada  determinado número de años.

¿Cómo es esto posible?

carrino

Para entender por qué en Argentina hay 13 millones de personas en estado de pobreza, es necesario entender a qué se deben esos saltos bruscos que impiden que esta situación mejore con el correr del tiempo.

Si se mira el gráfico de más arriba, observamos que la pobreza superó el 30 % en 1988-1990; en 2001-2005; y también en 2016.

O sea, los aumentos fuertes de la pobreza en Argentina están directamente relacionados con las crisis económicas que el país tiene a menudo. ¿Y cuál fue la característica distintiva de esas crisis económicas? El estallido inflacionario, que hizo que los precios suban increíblemente más que los ingresos de la población.

En 1989 explotó el modelo populista de Raúl Alfonsín. Luego de décadas de inflación crónica, la emisión monetaria crecía a niveles insostenibles y los precios llegaron a subir 20.000 % anual en un mes. La economía colapsó y la pobreza se duplicó de un año a otro.

En 2002, producto de la salida de la convertibilidad, los precios treparon 40 %, mientras que los ingresos prácticamente no se movieron. El resultado fue un brutal salto de 20 puntos en la tasa de pobreza.

En 2016 sucedió lo mismo. La inflación de la ciudad de Buenos Aires marcó un aumento del 41 % anual, mientras que los salarios no treparon más allá del 30 %. La suba de 4 puntos en la tasa de pobreza puede explicarse por este fenómeno.

Como podemos observar, hay una relación directa entre inflación y pobreza, por lo que todo lo que vaya en el sentido de terminar con la inflación, será netamente positivo para mejorar la situación de los más vulnerables.

Ahora para comprender verdaderamente las causas de este fenómeno en el país, tenemos que profundizar todavía un poco más en el argumento. Después de todo, la pregunta más importante a responder es qué y quiénes son los responsables por la inflación. Ahí aparece, entonces el déficit fiscal y los políticos que gastan más de lo que ingresan como origen del problema.

El déficit fiscal genera inflación porque, para financiar el desequilibrio de las cuentas públicas, el Banco Central emite dinero en exceso que pierde poder de compra. Durante el fin de la convertibilidad, la relación no fue tan directa, pero fue el déficit lo que hizo que la convertibilidad fuera insostenible, y fue eso lo que dio origen a la tumultuosa salida que originó el estallido inflacionario.

A diferencia de lo que sucede en el mundo tomado como un todo, la pobreza en nuestro país aumenta y  —como promedio— no baja del 29 % hace 32 años. Ahora contrariamente a los que muchos quieren hacernos creer, esta situación no responde a la implementación de “políticas neoliberales”, sino a algo muy distinto.

Es el gobierno, con sus planes demagógicos, el que genera déficit fiscal. Y es el déficit el que, a la larga, termina generando crisis económicas con estallidos inflacionarios.

El verdadero liberalismo económico exige un menor rol para el gobierno y cero déficit público. Si esa receta se hubiese seguido en nuestro país, nos hubiésemos ahorrado al menos 3 crisis económicas y hoy otros serían los temas de preocupación.

A la luz de estos datos debe quedar claro que el único responsable por la pobreza es el estatismo, y que solo alejándonos de sus recetas podremos dar vuelta esta negra página de la historia argentina.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

¿Quién es responsable de la gran pobreza en Argentina?

Por Iván Carrino. Publicado el 17/8/16 en: http://es.panampost.com/ivan-carrino/2016/08/17/responsable-mayor-pobreza-en-argentina/

 

Recientemente se conocieron e nuestro país los datos de la pobreza. El dato en sí mismo es toda una curiosidad a nivel internacional. Es que si bien la mayoría de los países cuenta con un ente estadístico nacional que elabora este tipo de relevamientos, el INDEC argentino está en pleno proceso de reconstrucción, luego de años de manipulación política y pérdida de credibilidad.

Durante los últimos años, frente a la incapacidad del gobierno de ofrecer datos sinceros sobre inflación, pobreza y crecimiento, los analistas comenzaron a mirar fuentes privadas de información, y fue la Universidad Católica Argentina la que se transformó en la referencia obligada en la cuestión de la pobreza y la marginalidad a nivel nacional.

Ahora la mencionada Universidad divulgó sus últimas estimaciones. Para los primeros cuatro meses de 2016, calcularon que la pobreza ascendió al 32,6%, un salto desde el 29% con el que había cerrado el año 2015. Si bien la propia universidad fue bastante cuidadosa a la hora de explicar las causas del aumento, lo cierto es que una gran cantidad de analistas y políticos simpatizantes del gobierno anterior no dudaron en acusar al gobierno actual por esta situación de evidente deterioro.

¿Es esto realmente justo? ¿Quién es responsable por estas 1,4 millones de personas que pasaron a formar parte de los pobres en Argentina?

Para entender lo que está pasando me gustaría hacer una analogía con un paciente enfermo. Una persona puede tener una enfermedad grave. Luego de hacerse estudios e investigar bien lo que le sucede, él y su médico coinciden en que la única opción para salvar su vida es operarlo.

Unos días antes de la operación, a pesar de cargar con su delicada enfermedad, el paciente puede caminar, comer y también moverse libremente. Sin embargo, una vez pasada la operación, todo esto se habrá terminado. Nuestro paciente recién operado no puede moverse, no puede siquiera comer, y estará por unos días recostado en una cama tolerando el fuerte dolor post-operatorio.

Frente a esta situación, sin duda que algunos pueden decir que está peor que antes, pero todos sabremos que de no pasar por esta intervención, el fin de la historia iba a ser todavía más negro. Ahora sabemos que va a sobrevivir.

Algo muy similar es lo que le sucede a la economía argentina. Por años padeció la enfermedad llamada “populismo intervencionista”, que creía que la receta para la prosperidad era la inflación y el control de precios. Ahora como la realidad venezolana demuestra, la inflación y el control de precios solo llevan al estallido económico y social. Y la única manera de evitar este derrotero es sincerar la economía, lo que deja al descubierto cuál es la verdadera realidad.

El propio informe de la UCA habla sobre cómo las medidas de “normalización” tuvieron como consecuencia el mayor número de pobres. ¿Ahora cómo puede ser que las medidas que lleven las cosas a su cauce “normal”, generen este tipo de negativas consecuencias?

La mayor cantidad de personas en situación de vulnerabilidad en Argentina se explica principalmente por la liberación del tipo de cambio y el incremento de las tarifas de servicios públicos. Eso generó un aumento del nivel de precios sin un igual incremento de los ingresos. Sin embargo, la responsabilidad debe recaer en el gobierno anterior. Ningún gobierno del mundo tiene que decretar “tarifazos” o liberaciones del tipo de cambio si previamente no se controlaron los precios al mismo tiempo que se incrementó sideralmente la cantidad de dinero.

El kirchnerismo intentó ocultar las desagradables consecuencias de su política inflacionista con la imposición de todo tipo de controles. Una vez que esos controles insostenibles se eliminan, queda en evidencia la verdadera consecuencia del intervencionismo “k”.

La situación es triste, lamentable y nos conmueve a todos los argentinos. En otras palabras, la foto económica y social es mala, pero es la consecuencia inevitable de 12 años de implementar un modelo a todas luces inviable. Cómo termine la película dependerá de lo que haga el gobierno actual, y es mi convicción que cuanto más se aleje de lo que hizo la gestión anterior, mejor nos irá a todos, y mucho menor será la pobreza con el correr de los años.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

De la pobreza heredada a la riqueza futura

Por Alejandra Salinas: Publicado el 12/8/16 en https://es.scribd.com/document/321024906/De-La-Pobreza-Heredada-a-La-Riqueza-Futura

 

La Universidad Católica Argentina presentó ayer el último informe del Barómetro de la Deuda Social Argentina. El dato principal es que existen en el país un 32.6% de personas pobres. Considerando que en el 2010 la cifra era del 28.2%, en los últimos seis años la pobreza creció, refutando así argumentos a favor de la llamada “década ganada”. El informe de la UCA habla de los “nuevos pobres”, que “emergen de medidas normalizadoras adoptadas por el actual gobierno,” pero esta parece ser una interpretación sesgada: ¿por qué no pensar que los actuales niveles de pobreza son consecuencia de una situación heredada después de doce años de populismo, que impide a los más pobres hacer frente a la actual crisis económica, también generada por gobiernos anteriores? El informe concluye que “la actual matriz de marginalidad puede sumarse muy fácilmente una nueva capa de pobres si el supuesto derrame tarda más de lo previsto o llega tarde”. Esta frase encierra una interpretación también sesgada, al sugerir que los efectos sociales beneficiosos de un crecimiento económico guiado por inversión, innovación y mayor productividad serían sólo un “supuesto”. Llama la atención que en una universidad donde se enseña economía se desconozca evidencia empírica sobre los niveles generalizados de mayor riqueza,  mejor calidad de vida y crecimiento sostenido sólo posibilitado por un sistema económico de mercado. Claro, es que el mismo Papa crítica a quienes “defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante” (Evangelii Gaudium, 54). Tratándose de una universidad pontificia pudiera pensarse que no hay mucha cabida para la discrepancia…

¿O sí la hay?  En esa misma universidad y en el mismo día se oyeron otras voces en favor del mercado como instrumento al servicio del progreso social. El Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UCA organizó la visita del Embajador de los Estados Unidos, Noah Mamet, quien conversó con el público asistente sobre la situación de los Estados Unidos en vísperas de las elecciones presidenciales de noviembre. El evento fue iluminador en varios sentidos: el Embajador no sólo se refirió al tema de la convocatoria con humor y elegancia, sino que comenzó su charla hablando de los tiempos de cambios y cooperación bilateral entre su país y el nuestro. Compartió su visión optimista sobre el avance de las nuevas tecnologías aplicadas al sector energético, que en California ya generan el 50% de la producción de energía (mientras que en la Argentina la cifra es de sólo un 1%). Las expectativas de inversión en este y otros sectores productivos son alentadoras y en este sentido el aporte del sector privado es esencial, afirmó Mamet, quien incluso advirtió: “No confíen en los gobiernos,“los gobiernos son lentos.”

Que un experimentado funcionario público y diplomático reconozca que el crecimiento y el bienestar vienen de la mano del sector privado no es un dato menor. Y que esa misma persona tenga simpatías social-demócratas tampoco lo es. Un genuino progresista, después de todo, debería defender el mejor mecanismo generador de riqueza para posibilitar una mejor política de asistencia y desarrollo social. Si este fuera el objetivo, resulta urgente cambiar el foco de la atención académica y del gobierno, y pasar del diagnóstico de la pobreza heredada al debate sobre los caminos más idóneos para la generación de riqueza futura.

 

Alejandra M. Salinas es Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y Doctora en Sociología. Fue Directora del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de ESEADE y de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas. Es Secretaria de Investigación y Profesora de las Asignaturas: Teoría Social, Sociología I y Taller de Tesis de ESEADE.

El camino ‘capitalista’

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 24/4/16 en: http://www.panamaamerica.com.pa/opinion/el-camino-capitalista-1023241

 

Creer que ser amigos del Gobierno de EE.UU. es estar a favor del “capitalismo democrático” es tan errado como desconocer la tiranía saudí, por caso, fuerte aliada de Washington.

Los políticos tienden naturalmente a agrandar el Estado porque de él viven, pero, a veces, el crecimiento no previsto se debe a que toman el camino equivocado. Es el caso del presidente argentino, Mauricio Macri. A pesar de su discurso, supuestamente proclive a una economía de mercado, “capitalista”, una serie de errores lo llevan por el camino inverso. Creer que ser amigos del Gobierno de EE.UU. es estar a favor del “capitalismo democrático” es tan errado como desconocer la tiranía saudí, por caso, fuerte aliada de Washington. Por no comprender que el gasto estatal crea pobreza, ya que los impuestos son derivados hacia abajo vía de aumento de precios o baja de salarios, la suba de la presión fiscal -impuestos más inflación- está provocando un aumento de la pobreza. Según un informe de la Universidad Católica Argentina, la tasa de indigencia pasó del 5.3% a fines de 2015 al 6.9% de la población en marzo de este año, mientras que la tasa de pobreza subió de 29% a fines de 2015 a 34.5% en marzo de 2016.

Por no comprender que la inflación es la sobreoferta de dinero por sobre la demanda del mercado, el aumento del índice de precios al consumidor (IPC) ronda el 36% anual y sigue en aumento.

Así, creer que la inversión en obra pública es buena cuando se financia con impuestos ha llevado a Macri a anunciar un faraónico plan por $10 mil millones cuando debería recortar drásticamente el gasto público para bajar impuestos e inflación. Probablemente este amor viene de su padre -que tiene empresas , según los “Panamá Papers”-, al que la obra pública le permitió pasar de inmigrante albañil a una de las personas más ricas e influyentes de Argentina.

El sector privado va camino de convertirse en un pequeño apéndice del enorme aparato estatal, al estilo socialista. El consumo ha caído alrededor del 6% solo en marzo, la producción automotriz bajó 8.5% y hay sectores industriales que cayeron hasta 20%.

Según las recientes cifras de la Cepal, el PIB de Latinoamérica y el Caribe se contraerá -0.6% en 2016. Sobre todo, debido a la caída en los precios de las materias primas. América del Sur, especializada en bienes primarios, tendrá una contracción de -1.9% y Argentina caerá -0.8%. Centroamérica crecería 3.9% y el Caribe en torno a 0.9% en 2016. En tanto, el FMI y el Banco Mundial también dieron pronósticos sombríos para 2016, siendo los de peor desempeño Venezuela y Brasil.

Argentina podría empezar a recuperarse a fines de año, dice el FMI, y para el 2017 se espera que muestre un crecimiento importante, dado un incremento de las inversiones gracias a un “clima de certidumbre económica”. Ridículo. Si las inversiones no están llegando -por el contrario, hay fuga de capitales-, se debe a que el “costo argentino” -impuestos, inflación, regulaciones, etc.- hace inviable cualquier inversión privada, y esto va camino de empeorar.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El camino “capitalista” al socialismo

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 15/4/16 en: http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/camino-capitalista-socialismo_277418

 

Los políticos tienden naturalmente a agrandar el Estado porque de él viven, pero, a veces, el crecimiento no previsto se debe a que toman el camino equivocado. Es el caso del presidente argentino, Mauricio Macri. A pesar de su discurso, supuestamente proclive a una economía de mercado, “capitalista”, una serie de errores lo llevan por el camino inverso. Creer que ser amigos del gobierno de EEUU es estar a favor del “capitalismo democrático” es tan errado como desconocer a la tiranía saudí, por caso, fuerte aliada de Washington.
Por no comprender que el gasto estatal crea pobreza, ya que los impuestos son derivados hacia abajo vía de aumento de precios o baja de salarios, la suba de la presión fiscal -impuestos más inflación- está provocando un aumento de la pobreza. Según un informe de la Universidad Católica Argentina, la tasa de indigencia pasó del 5,3% a fines de 2015 al 6,9% de la población en marzo de este año, mientras que la tasa de pobreza subió de 29%, a fines de 2015, a 34,5% en marzo de 2016.
Contracción del crédito
Por no comprender que la inflación es la sobreoferta de dinero por sobre la demanda del mercado, el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) ronda el 36% anual y sigue en aumento. Y el gobierno pretende bajarla con altísimas tasas de interés cercanas al 38% anual, lo que está provocando una contracción del crédito para la producción y el consumo privados. Por creer que el empleo se crea con inversión, desconociendo que la desocupación es consecuencia de las “leyes laborales”-como el salario mínimo que prohíbe trabajar a quienes ganarían menos- en lo que va de 2016 ya se produjeron unos 150.000 despidos.
Así, creer que la inversión en obra pública es buena cuando se financia con impuestos, ha llevado a Macri a anunciar un faraónico plan por US$ 10.000 millones cuando debería recortar drásticamente el gasto público para bajar impuestos e inflación. Probablemente este amor viene de su padre -que tiene empresas offshore, según los “Panama Papers”– al que la obra pública le permitió pasar de inmigrante albañil a una de las personas más ricas e influyentes de Argentina.
De modo que el sector privado va camino de convertirse en un pequeño apéndice del enorme aparato estatal, al estilo socialista. El consumo ha caído alrededor del 6% solamente en marzo, la producción automotriz bajó 8.5% y hay sectores industriales que cayeron hasta 20%.
Contracción del PIB
Según las recientes cifras de la Cepal, el PIB de Latinoamérica y el Caribe se contraerá -0.6% en 2016. Sobre todo, debido a la caída en los precios de las materias primas. América del Sur, especializada en bienes primarios, tendrá una contracción de -1.9% y Argentina caerá -0.8%. Centroamérica crecería 3.9% y el Caribe en torno a 0.9% en 2016. En tanto, el FMI y el Banco Mundial también dieron pronósticos sombríos para 2016, por segundo año consecutivo, siendo los de peor desempeño Venezuela y Brasil.
Argentina, podría empezar a recuperarse a fines de año, dice el FMI, y para el 2017 se espera que muestre un crecimiento importante, dado un incremento de las inversiones gracias a un “clima de certidumbre económica”. Ridículo. Si las inversiones no están llegando -por el contrario, hay fuga de capitales-, se debe a que el “costo argentino” -impuestos, inflación, regulaciones, etc.- hace inviable cualquier inversión privada, y esto va camino de empeorar.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

 

La temprana partida del economista argentino es una gran pérdida para la causa de la libertad: Juan Carlos Cachanosky (1953-2015)

Por Guillermo Luis Covernton: Publicado el 4/1/16 en: http://esblog.panampost.com/guillermo-covernton/2016/01/04/juan-carlos-cachanosky-1953-2015/

 

Lo conocí en 1980, en un ruidoso debate en la Universidad Nacional de Rosario, junto con Alejandro Antonio Chafuen, Alieto Guadagni y Alberto Benegas Lynch (h).

Yo era un estudiante de grado, que apenas ingresaba y Juan Carlos Cachanosky acababa de terminar su maestría y creo que se encaminaba a sus estudios de doctorado. Fue la célebre ocasión en que pronunció aquella recordada frase, que festejamos ruidosamente, pero que luego aprendí que era completamente anti académica: “hay dos clases de economistas, los austriacos y los equivocados”.

Mientras el rector de nuestra facultad agarraba a Guadagni del faldón del saco, que pugnaba por retirarse, absolutamente ofendido, nosotros lo festejábamos a las carcajadas.

A partir de ahí, cada vez que visitaba Rosario nos reuníamos a almorzar o a cenar. Muchas veces en compañía de su hermano Roberto Cachanosky, o de alguno de sus hijos, Iván o Nicolas. Reuniones que terminaban siempre con un Marlboro y una Coca Cola Light.

A instancias suyas, yo que era un chico criado en un medio rural, y que de casualidad, terminé mi carrera de grado, luego del fallecimiento de mi padre, tomé conocimiento de la existencia de estudios de posgrado, carreras académicas, documentos de investigación y un mundo que ignoraba. Por su insistencia me convertí en el primer alumno en la maestría que dirigía.

Fue Juan Carlos quien, luego de terminar de estudiar, me propuso llevarme a la Universidad Francisco Marroquín, a compartir su cátedra. Lo cual dió inicio a mi carrera académica por el mundo. Posteriormente me propuso compartir su cátedra de Macroeconomía en la Universidad Católica Argentina (UCA), la que me cedió completamente luego de un par de semanas de clases, según él, porque lo estaba haciendo mejor que él mismo. Tenía la costumbre de hace esos elogios absolutamente inverosímiles.

Mientras dirigía el Departamento de Economía de UCA me propuso para dirigir la cátedra de Finanzas Públicas, apoyado por su hijo Nicolas. Me invitó a dar cursos, seminarios y maestrías online, algo que compartimos por años. Me recibía en sus oficinas en Buenos Aires, cada vez que iba y me participaba de sus ideas, algunas de las cuales, directamente me pedía que las llevara a cabo por mi cuenta y lo mantuviera informado.

Fue, sin dudas el principal motor y apoyo académico de las sucesivas ediciones del “Congreso Internacional de Economía Austriaca en el Siglo XXI“, a punto tal que le ofrecí reiteradamente cederle mi posición de director académico, ya que sus contactos, gestiones, referencias y trabajo, aportaron siempre mucho más que mi dedicación al innegable éxito del evento. Invariablemente se negaba. Prefería quedar entre bambalinas.

Tuvo una clarísima conversación conmigo en sus anteriores oficinas, una tarde en que le confié que no me consideraba capaz de terminar mi doctorado. En apenas 15 minutos, no solo me hizo cambiar de idea, sino que, encima, me dio todas las claves que necesitaba para concluirlo. Eso era lo bueno de “cambiar ideas” con Juan Carlos… Vos llegabas con la tuya y te ibas con la suya.

Fue miembro de mi tribunal de tesis doctoral y, sin dudas, el más duro y objetivo oponente de todos sus integrantes, la amistad era un obstáculo más, porque se ponía más y más exigente.

Una persona que me apreciaba muchísimo. Que me ayudó siempre y desinteresadamente en todos mis estudios y trabajos académicos. Y con quién compartimos momentos muy divertidos.

Estoy absolutamente seguro que es la persona a quien más le debo por todos mis logros académicos. Y probablemente yo sea la persona a quién más ayudó en toda su carrera, aún considerando que fue siempre tremendamente generoso con todo el que se le acercaba con inquietudes interesantes.

Y hoy nos ha enseñado una nueva lección: debemos ponernos a escribir, ya mismo, todo aquello que estamos dejando para más tarde. Así no nos queda nada en el tintero. Nunca sabremos cuando nos vamos a ir.

JCC y Hayek

 

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es profesor de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Política y de Finanzas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es director académico de la Fundación Bases. Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

JUAN CARLOS CACHANOSKY: IN MEMORIAM

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Lo conocí a Juan Carlos en 1977 apenas llegado yo de estar tres años como profesor visitante en  la Universidad Francisco Marroquín. El me contó que había usado uno de mis libros al efecto de provocar a sus profesores en la Universidad Católica Argentina. Cuando se recibió, el Centro de Estudios sobre la Libertad que presidía mi padre lo becó para estudiar en Estados Unidos donde más adelante se doctoró en economía bajo la tutoría de Hans Sennholz.

 

En 1978 cuando se constituyó ESEADE, lo invité a formar parte del Departamento de Investigaciones de esa casa de estudios lo cual incluía que dictara clases en una de las maestrías. En ese Departamento se incorporaron otros becados del referido Centro de Estudios y otros profesionales de reconocida trayectoria. Durante la mayor parte del tiempo Ezequiel Gallo dirigió ese Departamento que daba salida a buena parte de los trabajos de investigación en la revista académica Libertas, un proyecto que pudo concretarse gracias a la generosidad de Freddy Zorraquín.

 

Estuve al frente de ESEADE durante veintitrés años en los que me acompañó Juan Carlos y después de un tiempo de ocurrida mi renuncia como rector se concentró en el dictado de maestrías vía aulas virtuales con base en diversas universidades europeas, un emprendimiento en el que también participé merced a su generosa invitación. A través de esos proyectos Juan Carlos logró reunir a un claustro de muy destacados profesores y siguió publicando ensayos de gran valía en diversos medios.

 

Cuando fui asesor económico en la Sociedad Rural Argentina lo incorporé con un resonante éxito en la publicación periódica de información económica y cuando gané mi primer concurso en la Universidad de Buenos Aires lo invité a ser uno de mis profesores adjuntos lo cual afortunadamente aceptó para gran beneficio de las comisiones que le tocaron a través de lo cual generó un número considerable de discípulos.

 

Más adelante, Juan Carlos fue designado profesor de economía y Decano en la Escuela de Negocios, también en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.

 

Nos comunicábamos casi diariamente con él por la vía electrónica y había estado muchas veces en mi casa y al momento de su muerte teníamos en carpeta varios proyectos que a los dos nos parecían de gran fertilidad.

 

Más aún, hoy enero primero de 2015 temprano a la mañana le escribí un correo con una cita de Ronald Coase que estimaba le sería de utilidad para sus trabajos sobre la matemática y la economía, tema que en mi carácter de miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas en su momento le había pedido un ensayo sobre ese asunto que fue publicado y distribuido por aquella institución que suscitaron comentarios muy favorables.

 

Horas más tarde de aquél envío, Gabriel Zanotti me dio la horrible noticia que me impactó grandemente como también ocurrió con los miembros de un recientemente creado Club de Académicos Liberales, a Vinzenz von Thurn, a Doug Casey, a Giancarlo Ibargüen, a Ramón Parrellada, a Walter Castro y a Kurt Luebe.

 

Hablé con mis muy estimados Angélica y Roberto Cachanosky, todos conmocionados y petrificados por lo que sucedió. Mi queridísimo amigo y colega se ha ido entre nosotros pero su memoria y su invalorable testimonio quedará como un signo de enorme coraje intelectual para las futuras generaciones,  entre las cuales se destacan sus hijos Iván y Nicolás, uno trabaja en Chile y el otro en Estados Unidos, en ambos casos en defensa de los valores y principios de una sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana).

 

Ahora conjeturo que nuestro Juan Carlos estará en pleno diálogo con Mises y otros grandes maestros sobre la compleja situación en este mundo en el que existen no pocas personas deseosas de tomar la antorcha que encendió vivamente Juan Carlos.

 

Juan Carlos estaba muy vinculado a mi familia ya que además de la relación con mi padre y conmigo, fue profesor de Bertie, uno de mis hijos, en una maestría de ESEADE y de mi hija Marieta en el programa PEACS de esa misma casa de estudios. Lo vamos a extrañar mucho todos los que hemos tenido el enorme gusto de conocerlo.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.