G 20: burocracia a pleno, los niños desnutridos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 19/9/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/09/19/g-20-burocracia-a-pleno-los-ninos-desnutridos/

 

Si hay una reunión incoherente es la del G 20. Integrado por Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea, representa el 85% del producto bruto, dos tercios de la población  y el 75% del comercio mundial.

Es el principal foro para “la cooperación económica, financiera y política y busca generar políticas públicas que los resuelvan”, o sea, ver cómo los Estados interfieren al mercado dejándolo con menos libertad, imponiéndole regulaciones coactivas cuando el mercado es solo cooperación pacífica y voluntaria entre las personas.

Dado que este año la presidencia recae en el presidente argentino, Macri, la próxima Cumbre del G-20 se realizará Buenos Aires -primera vez en Sudamérica- entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Merkel, Trump, Putin, Xi Jinping, Macron, May y Shinzo Abe serán algunos de los mandatarios presentes. Pero previamente, se realizarán “solo” unas 50 reuniones -que comenzaron en diciembre de 2017- entre equipos técnicos y ministros en 11 ciudades del país.

Además, fueron invitados Chile y Holanda y España que es invitada permanente, y otros países representando bloques como Caricom (Jamaica), Asean (Singapur), Nepad (Senegal) y la Unión Africana (Ruanda). También estarán presentes el Banco Mundial, el FMI, la OCDE, el BID, el CAF, la OMC, la ONU, el FSB, la OIT y todas las siglas imaginables hasta agotar el abecedario de burócratas.

Si le parece poco, se desarrollan reuniones del B-20 (empresarios), el C-20 (ONGs), el L-20 (sindicalistas), el S-20 (científicos), el T-20 (think tanks), el W-20 (mujeres), y el Y20 (jóvenes). En total viajarán más de tres mil personas.

El Gobierno gastará al menos US$ 120 millones a lo que hay que sumarle los siderales viáticos de todos estos viajeros, más el sueldo de todos estos burócratas, en un país donde la pobreza ronda el 30% de la población y crece. Uno de los gastos más fuertes será en elementos como balas de goma y gases lacrimógenos: para reprimir Macri tiene dinero.

El más irónico de los temas a discutir será el de “Un futuro alimentario sostenible”. Hasta el oficialista Programa Mundial de Alimentos de la ONU reconoce que “Uno de los mitos más comunes… es que no hay suficientes alimentos en el mundo… los hay. El hambre… es una cuestión de acceso.” O sea, si hay hambre y desnutrición es porque la comida no llega a los más pobres debido a regulaciones e impuestos estatales que complican la distribución.

Por caso, los impuestos -como para solventar estas Cumbres- son una de las principales causas de pobreza desde que -aunque las cargas fiscales estén dirigidas a los más ricos- cuanto más alta es la capacidad económica de una persona con más fuerza los deriva hacia abajo: por ejemplo, algunos empresarios los pagan subiendo precios o bajando salarios.

Pero, además, se prohibirá el desarrollo normal de actividades y trabajo. Más allá de innumerables cierres de calles, los aeropuertos de Buenos Aires (Aeroparque, Palomar, San Fernando, Morón y 25 km a la redonda) estarán cerrados durante tres días y sólo recibirán oficiales. Hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se verá afectado. Y el 30 de noviembre será feriado -en la Ciudad de Buenos Aires- para “garantizar la logística” de la Cumbre.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La “Primavera de Praga”, o el origen de los Estados

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 23/8/18 en: http://s21.gt/2018/08/23/la-primavera-de-praga-o-el-origen-de-los-estados/

 

La historia tiene sus vueltas. La Checoslovaquia que invadieron los tanques del Pacto Varsovia hace 50 años para terminar con la Primavera de Praga, hoy ya no existe. Como no existen ni aquel Pacto ni la URSS que dirigió aquella Operación Danubio. Pero la influencia de Moscú, particularmente con Putin que no se olvida de la KGB a la que perteneció, pareciera recordar aquel aplastamiento del experimento democrático más importante dentro del antiguo bloque comunista.

La República Checa y Eslovaquia, los países resultantes de Checoslovaquia en 1989 tras la “Revolución de Terciopelo”, son ahora miembros de la Unión Europea y de la OTAN. Aunque el presidente checo Milos Zeman, ex socialdemócrata reconvertido al populismo es uno de los políticos occidentales más partidarios del Kremlin, al punto que ha justificado la anexión rusa de Crimea.

Moscú ya había mostrado en 1953 en la República Democrática Alemana y, sobre todo, en 1956 en Hungría, que no toleraría ninguna apertura en los países bajo su área de influencia. Pero desde su elección en enero de 1968 como secretario general del Partido Comunista de Checoslovaquia, Alexander Dubcek encaró unas reformas democráticas, “el socialismo con rostro humano”, aunque sin cuestionar su pertenencia al Pacto de Varsovia -la organización militar opuesta a la OTAN- y sin defender al capitalismo.

Los checos se preguntaban hasta dónde llegaría la tolerancia del líder soviético Leónidas Breznev. A las 23:00 horas del 20 de agosto de 1968 encontraron la respuesta al saber que cruzaban la frontera 2.000 carros de combate, 250.000 soldados y 700 aviones. En pocos días el Pacto había desplegado 700.000 soldados, seguido por una oleada de represión, el “proceso de normalización”: trescientos mil huyeron a Occidente y centenares fueron detenidos o muertos. El 16 de enero de 1969, Jan Palach se quemó a lo bonzo en Praga como protesta.

Dubcek fue detenido y trasladado a Moscú, donde Breznev lo obligó a firmar un acuerdo que “legalizaba” la ocupación de Checoslovaquia. Años más tarde, fue recibido como un héroe en la Plaza de Wenceslao después del triunfo, ahora definitivo, de la Revolución de Terciopelo de 1989.

Hoy, la aproximación rusa es algo diferente. Menos tanques usa Vladímir Putin mientras financia a los partidos populistas con un discurso antioccidental. Cincuenta años después de la revuelta de Praga, el Kremlin sigue aplicando la ‘Doctrina Brezhnev’ de soberanía limitada a los países que desean acercarse a Occidente. Doctrina que ha servido para justificar la ocupación de Ucrania y la anexión de Crimea en 2014 o para avisar a Georgia del “peligro” que supondría entrar en la OTAN.

“Los rusos no son nuestros amigos, son nuestros hermanos: a los amigos los puedes elegir”, era un chiste que circulaba por Praga en los años 60. Lo que me hace pensar que los Estados también son nuestros “hermanos” ya que no se eligen, como señalaba Franz Oppenheimer: “El Estado… es una institución forzada por un grupo victorioso de hombres sobre un grupo vencido, con el único propósito de regular el dominio de los victoriosos sobre los vencidos, y asegurarse a sí mismos contra las revueltas internas y ataques del exterior. Teleológicamente, este dominio no tenía otro propósito que la explotación económica de los vencidos por parte de los vencedores… Ningún Estado original conocido para la historia se originó de ninguna otra manera”.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El orden internacional después de Helsinski

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 2/8/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2158533-el-orden-internacional-despues-de-helsinski

 

Desde la segunda post-guerra el orden internacional prohijado por Occidente estuvo basado en dos pilares centrales: (i) la promoción de la democracia; y (ii) alentar la apertura del comercio internacional, en el mundo entero. Después de la reciente reunión “cumbre” de Helsinski entre los presidentes de los EEUU y de la Federación Rusa, las cosas son hoy aparentemente algo distintas.

Esos dos pilares antes mencionados han sido ahora sustituidos por Donald Trump por otros cuatro. Distintos, por cierto.

Ellos han sido recientemente identificados nítidamente por Gideon Rachman, como sigue. Primero: lo económico tiene una prioridad absoluta. Lo que deriva en que las relaciones de los EEUU con aquellos países o regiones con los que los EEUU tienen un déficit comercial son ahora tensas y apuntan, esencialmente, a tratar de corregir los desequilibrios comerciales. Segundo: el mundo debe edificarse sobre los Estados y no sobre entes o instituciones multilaterales. Por esto, la abierta antipatía y hasta el rechazo del presidente norteamericano al G-7; a las Naciones Unidas; a la Organización Mundial del Comercio; y a la Unión Europea. También su rechazo a las negociaciones multilaterales y su predilección por el bilateralismo, donde supone que maximiza su peso relativo en el mundo. Y, más aún, sus discrepancias con sus diferentes esquemas reglamentarios, esto es con las reglas que las organizaciones multilaterales, dentro de sus respectivas competencias, dictan. Para Trump, presumiblemente las reglas las debiera dictar siempre el más fuerte. Tercero: El mundo debe edificarse sobre las identidades y sobre sus respectivas culturas y valores. Poco importan, entonces, los principios o valores comunes, como los que tienen que ver con la defensa universal de los derechos humanos o con la promoción de la democracia. Occidente, para él, no es tanto un conjunto de valores, como la suma de las identidades y culturas a defender contra todos quienes procuran desteñirlas. Por todo esto, su notoria aversión a la inmigración.

Las influencias de las naciones más poderosas, los EEUU, China y Rusia, debieran, para Trump, primar en sus respectivas “esferas de influencia”. Por esto, precisamente, su sospechoso rechazo a condenar explícitamente la ilegal anexión rusa de la península de Crimea.

Lo que, en los hechos, quiera o no, significa promover no sólo la supremacía relativa de los EEUU, sino también las respectivas supremacías regionales de China y Rusia, esto es nada menos que reconocer la “multipolaridad” del mundo actual, donde ya los EEUU no aparecen solos en el centro del escenario.

Que el secretario de Estado Mike Pompeo haya recientemente asegurado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano que los EE.UU. “no reconocen la anexión de Crimea” a Rusia y que, por ende las sanciones económicas impuestas por ello no se levantarán hasta que Rusia “devuelva” Crimea a Ucrania aclara un tanto las cosas. Pero el presidente Trump sigue sin condenar con toda la necesaria claridad la invasión rusa de 2014, lo que es por lo menos sugestivo, particularmente si a ello se suma a su coqueteo personal con Vladimir Putin.

 

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Gran Bretaña pierde la primera batalla del Brexit

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 14/12/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2091316-gran-bretana-pierde-la-primera-batalla-del-brexit

 

El 23 de junio del año pasado el 51,9% de los británicos decidió -a través de un referendo especial- salir de la Unión Europea. Los ingleses y galeses se inclinaron claramente en esa dirección. Los escoceses e irlandeses del norte prefirieron -en cambio- permanecer en la Unión Europea, pero perdieron la elección.

El primer segmento -ya concluido- de las conversaciones en curso en materia de divorcio -entre la Primer Ministro británica, Theresa May, y Jean Claude Juncker, de la Comisión de la Unión Europea- resultó duro para los británicos.

El costo del divorcio estará ciertamente muy lejos de los 24 billones de dólares ofrecidos por Gran Bretaña a la Unión Europea en un primer momento. Hoy se estima que la factura a pagar podría alcanzar una cifra que llegaría -en cambio- a unos 60 billones de dólares, que deberán abonarse en los primeros 4 años posteriores a la salida. Gran Bretaña hará frente a los compromisos asumidos por la Unión Europea mientras pertenecía a ella, incluyendo su endeudamiento externo y el sistema de pensiones del personal comunitario. Esto, se calcula, podría representar un costo inicial para cada ciudadano británico del orden de las mil libras esterlinas.

Las otras dos “líneas rojas” anunciadas por Theresa May en 2016 en su discurso en Lancaster House, también debieron cederse. Me refiero a respetar los derechos de libre circulación de los 3.200.000 ciudadanos de la Unión Europea que residen en Gran Bretaña. Y los -algo más complejos- de los británicos que residen en los otros países de la Unión Europea. También Gran Bretaña acordó -en principio- que la frontera entre las dos Irlandas no será “dura”, sino que mantendrá la fluidez de tráfico que allí ya se ha alcanzado. Pero -en esto- se ha topado con la cerrada oposición de las autoridades de Irlanda del Norte, lo que ha llenado de ambigüedad al tema.

Gran Bretaña -no obstante- saldrá de la Unión Europea el 29 de marzo de 2019, a las 11 p.m. Antes de ese día deberá acordar cómo serán los términos de la relación comercial de ese país con la Unión Europea luego de la fecha referida.

A lo que cabe sumar el golpe de realismo que supone constatar ahora que quienes no pertenecen a la Unión Europea no pueden naturalmente aspirar a operar con las mismas ventajas de las que gozan sus Estados Miembros entre sí. Lo que parece bastante obvio, pero es ciertamente distinto del escenario que algunos manejaban inicialmente en Gran Bretaña. Así como la pérdida de las fuentes de trabajo y del volumen de actividad económica que supuso ser anfitriona de diversas agencias e instituciones comunitarias. Gran Bretaña, recordemos, pretendía alojar a dos más de ellas, lo que ya no sucederá.

A lo que se debe adicionar que, durante el plazo de transición de dos años contado desde el 29 de marzo de 2019, las normas y los tribunales de la Unión Europea continuarán aparentemente operando con plena vigencia y/o jurisdicción respecto de Gran Bretaña.

Lo mismo sucederá respecto de los preocupantes flujos migratorios hacia y desde el continente europeo, que Gran Bretaña no podrá restringir en esos dos años. Esto es lo que deriva de la interpretación prevaleciente del artículo 50 del Tratado constitutivo que gobierna a la Unión Europea.

Lo conversado hasta ahora por las partes parecería desmentir el presuntuoso supuesto inicial de la Primera Ministra Theresa May en el sentido que la “falta de acuerdo” con Europa respecto de la salida británica de la Unión Europea era “mejor que un mal acuerdo”. No es así, está claro.

Si no aparecen avances realmente sustanciales en este tema a comienzos del año próximo, la fuga de empresas desde Gran Bretaña puede de pronto acelerarse y resultar tan inmanejable como costosa. Piénsese tan sólo que Cataluña, como consecuencia de sus soñadoras pretensiones secesionistas, ha sufrido ya el éxodo de nada menos que unas 2.700 empresas, lo que debe tomarse como señal para los británicos, salvando naturalmente las distancias y las diferencias que existen entre ambos casos.

En contracara a lo antes señalado, es cierto que, una vez consumada su salida, luego del período de transición, Gran Bretaña ya no estaría obligada a contribuir a la Unión Europea los aproximadamente 11 billones de dólares anuales que hoy aporta.

Cabe agregar que, desde que Gran Bretaña invocara la cláusula de salida, su economía continuó creciendo al ritmo del 1,8% anual de su PBI. Pero la libra esterlina ha estado sometida a un proceso, lento, de pérdida de valor relativo. Al que se suma una baja del consumo interno y una caída del volumen de las ventas de automóviles que hasta ahora no se ha revertido. Nada, sin embargo, demasiado dramático. Hay una preocupación adicional, sin embargo. La inflación británica se está acelerando. En noviembre fue del 3,1% anualizada.

El “Brexit” será -queda visto- más pesado para los británicos que lo inicialmente supuesto. Por esto hay quienes siguen insistiendo, con pocas probabilidades de éxito, que para los británicos lo mejor sería dar una pronta marcha atrás y permanecer en la Unión Europea. Es demasiado tarde. Pero, pensando en el Atlántico Sur, no es ciertamente lo mismo el diálogo con un interlocutor que nada en la abundancia, que con uno que de pronto tiene estrecheces financieras.

Respecto de Gibraltar, por lo demás, parece claro que ese enclave británico dejará de pertenecer a la Unión Europea desde el 29 de marzo de 2019, sin período de transición en su caso. Y seguramente algo parecido sucederá respecto de la situación de las Islas Malvinas.

Si el Consejo de Europa aprueba lo hasta ahora convenido con Gran Bretaña en la primera fase de las conversaciones de divorcio se pasará a la segunda, relativa a la futura relación comercial entre las partes, cuyo contenido luce por lo menos tan complejo como el de las que se han venido realizando.

Para la notoriamente debilitada Theresa May estará en juego, a cada paso, su propia supervivencia en el cargo que desempeña. No es -para ella- la mejor situación, por cierto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

Mauricio Macri y su mayor capital político

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 25/9/17 en: http://www.elpais.com.uy/economia-y-mercado/mauricio-macri-mayor-capital-politico.html

 

 

La carta abierta de Cristina Fernández pidiendo el voto de todos los opositores para poder ganarle al oficialismo, muestra el grado de preocupación de la ex presidente por no llegar en el segundo lugar en las elecciones del 22 de octubre.

 

Mauricio Macri en la cumbre del Mercosur. Foto: AFP

Es más, el jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, acaba de pedir que la oposición corte boleta y vote a Cristina Fernández.

El argumento es para que entre Taiana en vez de Gladys González, segunda candidata a senadora por Cambiemos. Sin embargo, tal desprecio por los candidatos a diputados de la lista K de Unidad Ciudadana, parece estar reflejando la desesperación que la ex presidente Cristina Fernández termine segunda. Entraría como senadora pero sería un cadáver político luego de liderar 3 derrotas electorales consecutivas. La de 2013, 2015 y ahora en la provincia de Buenos Aires.

Por el momento, el caso de la confusa desaparición de Santiago Maldonado no parece haber afectado el resultado electoral. Una encuesta de Giacobbe y Asociados muestra a Macri con una imagen positiva del 57,1%, regular 8,5% y negativa del 33,8%. Hay que tener en cuenta que la imagen positiva del presidente subió 3 puntos porcentuales respecto a agosto.

Posibilidades.

Todo parece indicar que Esteban Bullrich terminaría ganando la pulseada en la provincia de Buenos Aires y Cristina Fernández se quedaría con el premio consuelo. De todas maneras, creo que Cambiemos logrará en esta elección más capital político aún en la eventualidad de que Cristina Fernández lograra ganar en la provincia de Buenos Aires.

Una derrota sería mucho más humillante, pero aun ganando habrá que ver cuántos senadores la acompañan y cuántos preferirán negociar con el oficialismo sabiendo que sus provincias necesitarán más fondos para mantener en el poder a sus gobernadores. Pichetto, jefe de la bancada peronista en el senado, ya advirtió que Cristina Fernández tendrá que hacer un bloque aparte del PJ.

El contexto.

El gobierno llega a las elecciones con una situación económica un poco más distendida, pero con muchas cuentas pendientes por solucionar. Por ejemplo, en materia de inflación, si bien la inflación Congreso ya se ubica algo por debajo del nivel que había dejado Cristina Fernández, al gobierno le cuesta quebrar el 1,5% mensual de aumento que proyecta una inflación del 20% anual.

Mi impresión es que luego de las elecciones, la inflación pegará otro salto por el ajuste de tarifas de los servicios públicos que seguramente habrá luego de octubre, en particular en el rubro energía. Para hacer una comparación, podríamos decir que Argentina es un auto que circula a 150 kms por hora por la autopista y divisa que delante hay un camión. Como hay neblina no se conoce cuál es la distancia hasta el camión (hasta dónde financiarán nuestro déficit fiscal desde el exterior). ¿Qué hacer en ese caso? ¿Disminuir la velocidad (gradualismo) o empezar a tocar el freno (shock)?

Si se disminuye la velocidad se corre el riesgo de haber calculado mal la distancia con el camión por la neblina y terminar chocando. Tocar el freno nos preserva más del gradualismo. Claro que frenar, que sería la política de shock, está mal interpretada o deliberadamente mal interpretada.

Política de shock no es despedir un millón de empleados públicos de un día para otro, es anunciar un plan económico global con medidas monetarias, fiscales, impositivas y de desregulación de la economía que genere un shock de confianza en los agentes económicos. Las medidas pueden ir aplicándose en forma gradual (pero más rápido que el actual gradualismo) pero siempre en forma simultánea. ¿Qué hará Macri al respecto?, ¿levantar el pie del acelerador o empezar a pisar el freno?. Nos enteraremos luego de octubre. Si consolida su capital político tendrá margen para pisar el freno y llegar al 2019 mucho más armado económicamente que en estas elecciones de medio término de 2017, implementando reformas estructurales.

Pendientes.

Una de esas reformas es la laboral, fundamental para bajar la tasa de desocupación. Aquí el punto es clave, porque Brasil aprobó una reforma laboral que, entre otros puntos, lleva las negociaciones salariales a nivel sectorial e incluso por empresa. Dicho de otra manera, los contratos privados pasan a ser más importantes que las convenciones colectivas.

Por otro lado, se flexibilizaron las condiciones de despido, algo que es fundamental para que las Pymes se animen a contratar más personal. Se ampliaron las posibilidades de tercerizar tareas y se reglamentó el homeworking y otras normas más.

Hay, por lo menos, dos razones para que Argentina se vea forzada a adoptar un camino parecido al de Brasil y flexibilizar la legislación laboral. En primer lugar, si Argentina no hace nada al respecto, todas las inversiones se van a ir a nuestro socio del Mercosur. Ni las migas vendrán para aquí. En segundo lugar, Argentina y Brasil y el Mercosur querrán avanzar en un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Brasil, con esa reforma laboral puede llegar a competir, Argentina quedaría fuera de combate. De manera que, una vez pasadas las elecciones, no debería transcurrir mucho tiempo para que Macri lance algunas reformas claves en materia fiscal y laboral. Si se demora, de nuevo se le vendrán encima las elecciones de 2019 y habrá perdido todo su primer mandato sin poder instrumentar reformas económicas de fondo.

Sea cual sea el resultado electoral en la provincia de Buenos Aires, Macri terminará con mayor capital político. Luego del 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores dándole mayor peso al oficialismo en ambas cámaras, sabremos el rumbo que seguirá Macri.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Cuando el Estado crea las mafias

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 3/8/17 en: http://m.panamaamerica.com.pa/opinion/cuando-el-estado-crea-las-mafias-1078997

 

… estos no son turistas deseosos de salir de vacaciones, son personas desesperadas huyendo de condiciones infra humanas de las que son culpables sus dirigentes, pero también Occidente que no pone suficiente énfasis terminar con esta situación y a veces es cómplice, incluso, cuando los gobiernos envían ayudas que terminan financiando a regímenes corruptos. Pero no son estos gobiernos los que crean las mafias, si no los de la Unión Europea al prohibir la inmigración y, así, obligan a los migrantes a contratar los servicios de traficantes…

Según Wikipedia sus miembros se denominaban a sí mismos mafiosos, es decir, hombres de honor. Pero no por eso, por creerse hombres de honor al punto que están rodeados de costosos protocolos y pompas, podría decirse que los políticos -el Estado- son los fundadores de las mafias. Si recordamos la historia de Al Capone -que popularizó a la mafia en América- vemos cómo, al crear la ley seca, el gobierno no solo dio lugar a la existencia de estas bandas que, básicamente, se dedicaban al tráfico de drogas prohibidas -el alcohol- sino que, sin dudas, fue cómplice.

“La migración no es un peligro, es un reto para crecer” ha dicho el papa Francisco apoyando la libertad humana de trasladarse, pero los gobiernos no lo entienden o no les conviene entenderlo, porque sí es un peligro para el Estado de Bienestar ya que los inmigrantes utilizan los servicios gratuitos que corrientemente brinda el gobierno y a veces engrosan la desocupación creada por las leyes laborales estatales.

Mas de 400.000 personas han cruzado el Mediterráneo solo desde Libia desde principios de 2015. La ONU estima que hay en este país unas 380.000 personas esperando a cruzar el mar, y ya 2.150 han muerto al intentar llegar a Italia tan solo en lo que va de 2017. Casi todos tomaron la ruta del desierto del Sahara, donde los muertos se presumen por miles. Las tribus de tuareg y tubu son esenciales para los migrantes, ya que controlan las fronteras libias con Níger y Sudán.

La mayoría de los migrantes proviene de Nigeria, Costa de Marfil, Ghana y Gambia. Países que, junto con otros 11, conforman la ECOWAS, una suerte de espacio africano por el cual se mueven libremente a través de sus fronteras. Los migrantes pagan de forma legal el viaje en autobús regular (unos 20 euros) con destino a Agadez, en Níger, donde comienza el trato con los traficantes. Y aparecen las mafias que organizan a los migrantes en guetos hacia Libia atravesando las durísimas condiciones del desierto del Sahara.

Hasta Trípoli, la capital costera, el viaje costará unos 500 euros. En los últimos tres años, al menos 2.500 personas han muerto o han desaparecido en el norte de África, según la ONU. Cuando los migrantes llegan a las localidades costeras, las mafias los hacinan en barcos de goma por otros 500 euros por persona, o en barcas de madera por hasta 800. El beneficio de los traficantes, por tan solo un bote de madera con 400 personas, es de medio millón de euros, según Frontex.

Además de Agadez, Jartum en Sudán es el mayor núcleo de África Oriental donde confluyen mafias y migrantes dispuestos a casi todo por llegar hasta las costas libias. El modus operandi en esta ruta es algo diferente y para llegar a Italia se tarda, al menos, tres semanas y en total se pagan unos 3.000 euros por persona.

Ahora, obviamente estos no son turistas deseosos de salir de vacaciones, son personas desesperadas huyendo de condiciones infrahumanas de las que son culpables sus dirigentes, pero también Occidente que no pone suficiente énfasis en terminar con esta situación y a veces es cómplice, incluso, cuando los gobiernos envían ayudas que terminan financiando a regímenes corruptos. Pero no son estos gobiernos los que crean las mafias, si no los de la Unión Europea al prohibir la inmigración y, así, obligan a los migrantes a contratar los servicios de traficantes para que los ayuden a entrar ilegalmente.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Brexit o no Brexit, esa no es la cuestión

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 30/3/17 en: https://www.elcato.org/brexit-o-no-brexit-esa-no-es-la-cuestion

 

El Reino Unido activó este 29 de marzo el artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar las negociaciones del Brexit. El pasado 23 de junio los británicos votaron a favor de abandonar la Unión Europea (UE) —“British exit”— lo que llevó al entonces primer ministro, David Cameron, a renunciar dejando el lugar a Theresa May que asumió el 13 de julio que aseguró que “vamos a hacer que sea un éxito” lo que puede ser verdad, después de todo, el problema es el sistema no la forma.

¿Quién tiene razón? Casi la mitad de los británicos se oponen al Brexit, en tanto que el nacionalismo escocés dejó claro a Theresa May que no está dispuesto a ceder su desafío independentista y que quiere celebrar el nuevo referéndum de independencia antes de que, en la primavera de 2019, Reino Unido quede fuera de la UE. En cualquier caso, muchos creen que, si hay ganadores de la victoria del no británico a la UE, son los partidos de la extrema derecha europea como el Frente Nacional francés liderado por Marine Le Pen.

Supuestamente la líder francesa es “anti sistema”, como Trump. Ambos tienen el mismo mensaje contra las élites políticas y mediáticas, y la misma promesa de endurecer fronteras para “recuperar la soberanía”. Son hábiles para captar el humor de las masas, porque está claro que las sociedades occidentales están hartas del sistema, pero, dejando claro que el mundo —como todo en el cosmos— evoluciona por lenta maduración y nunca por revoluciones, en realidad están apoyando a quién desde “fuera del sistema” sostendrá al sistema.

Aunque “No hay puntos en común, en realidad” entre Trump y Le Pen, dice Jean-Yves Camus, de la Fundación Jean Jaurès, próxima al Partido Socialista francés. Trump, aunque no era político, fue el candidato de uno de los dos grandes partidos del sistema. El Frente Nacional, se dice fuera del sistema porque no tiene puntos de encuentro con los otros partidos, pero Le Pen es una política profesional.

Y ambos sintonizan con la Rusia de Vladímir Putin y el cuestionamiento al “orden internacional liberal”. Es la hora de los estados-nación, de líderes fuertes, dicen, del nacionalismo frente al globalismo… vamos, digámoslo claramente, de la demagogia, de otro modo no se explica que Putin siga teniendo 80% de aprobación aprovechando, por cierto, el aparato de propaganda que conlleva el ser oficialista.

Aunque Alexei Navalny, días atrás, convocó una gran marcha anti corrupción sin autorización en la que resultaron detenidos él junto a más de 800 personas en Moscú, consiguiendo romper el tabú de la necesidad de pedir permiso para protestar. 90 ciudades se movilizaron, desde Kaliningrado a Siberia, siendo zonas donde la vida transcurre despacio, y la gente depende más de ayudas estatales, y está controlada por dirigentes que pueden tomar represalias.

Pero el “respeto” que se tiene hacia Putin no es extensible al gobierno: “Es falso que en los pueblos se conformen, la gente está harta de la policía corrupta y el gobierno ineficaz”, explicaba un miembro de una familia de los Urales. He ahí la clave, el verdadero sistema del cual la gente está harta —y que los políticos sostienen incluidos los “anti sistema”— es el Estado actual que significa el monopolio de la violencia —la violencia— el poder de policía con el que los burócratas imponen sus leyes, sus caprichos y sus intereses y que, como toda violencia, es destructiva y, por tanto, ineficiente.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.