Razones para el Brexit

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 17/8/19 en:  http://www.elojodigital.com/contenido/17752-razones-para-el-brexit

 

El Brexit está rodeado de equívocos, empezando por el que afectó a las propias autoridades británicas, cuyas autoridades convocaron un referéndum en 2016, convencidas de que el pueblo respaldaría la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, y el 52 % de los votantes la rechazaron.

El equívoco siguiente consistió en sostener que esas personas que votaron en favor del Brexit no tenían buenas razones para hacerlo. Lo habían hecho animadas solo por ignorancia, engaño, antiliberalismo, fanatismo, racismo, nacionalismo aislacionista, xenofobia, etc.

Prácticamente nadie levantó la mano para matizar dicho consenso. Ni siquiera llamó la atención la coincidencia de la corrección política, que nunca reconoce que el pueblo puede hacer lo contrario de lo que prescriben los medios de comunicación, y a la vez acertar. Al ser eso imposible, la verdad oficial fue que los británicos no tenían buenas razones para votar el Brexit, como tampoco las tenían los norteamericanos para votar a Trump, o los brasileños para hacer lo propio con Bolsonaro, etc.

El paternalismo presente en esta posición es el acostumbrado en la izquierda, que siempre desconfía de la gente que no es fiel a sus consignas. Y es una posición endeble, puesto que sí hay razones para el Brexit que no caen dentro de los motivos estúpidos o siniestros que suelen atribuírsele.

Es razonable recelar del intervencionismo de los políticos y los burócratas de Bruselas, que en su mayoría son partidarios de subirle los impuestos a la gente, y de recortar sus derechos y libertades, por ejemplo, en nombre del medio ambiente. No son buenas las cesiones de soberanía si comportan más poder para quebrantar nuestros derechos. Está justificado el temor ante la generalización a escala europea de la regla de la mayoría para aprobar nuevos impuestos en la UE. Si el Estado de bienestar estableció a escala nacional en Europa la mayor presión fiscal del mundo, ¿sucederá algo distinto con un futuro Estado de bienestar europeo?

Por fin, otro equívoco tiene que ver con el catastrofismo ante el Brexit. Nadie admite que pueda salir bien. Y, sin embargo, esa opción no es descartable, si los británicos se van, pero se abren al mundo, y los políticos europeos deciden fastidiar menos a sus súbditos —no vaya a ser que se quieran marchar, y no solo por las malas razones.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

A New Long March: Trade Or War? Xi Jinping Evoking Mao Zedong

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 23/5/19 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2019/05/23/a-new-long-march-trade-or-war-xi-jinping-evoking-mao-zedong/#6e731bac6a66

 

Xi Jinping has proclaimed to the Chinese that they should prepare for a “new long march.” The term “new long march” has a very important historical meaning in China. It evokes Mao Zedong’s strategic retreat in 1934, a retreat from nationalist troops through China’s vast territory. The goal of those who survived, though, was to come back to take power. Mao acquired a reputation as a great leader, and his party took power completely in 1949. The Communist takeover in China led to more deaths than any other regime in the history of mankind—estimates are from 49 to 78 million victims. During the period from 1958 to 1962 alone, the supposed “Great Leap Forward,” 45 million people died.

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Trade wars don’t have nearly as many deaths, but almost everyone loses. This is not an exaggeration—the United States and China make up 40% of the global economy, and what happens there affects the whole world. Both economies are much larger than the third and fourth largest (Japan and Germany), which taken together are still less than China’s. Only the United States can take on China’s trade practices—which have attracted much criticism—with any prospect of success.

Production chains are so intertwined that the shockwaves and bottlenecks resulting from a trade war will affect unforeseen producers. In some cases the affected industry may be one with a unique product, and if this were something necessary for an American military aircraft, for example, the U.S. government would feel obliged to grant exceptions. Peter Navarro, Director of Trade and Manufacturing Policy and one of the main proponents of President Trump’s aggressive stance towards China, has a team that studies these possible bottlenecks and unwanted effects of high tariffs and boycotts of Chinese products. He feels optimistic that he can control the effects, but given the interconnectedness of the economy and the economic processes behind most elaborate products, I have serious doubts.

One of today’s most perceptive economic analysts, Daniel Lacalle, has outlined the reasons why, according to him, it is China that stands to lose the most in this trade war. Its economy is deeply in debt. It needs exports to the U.S. to keep its economy at an acceptable rhythm. Stocks on the Chinese exchange are 40% below their peak, while in the U.S. they are still near record levels. Whereas in the U.S. stocks have risen 40% (DJIA) since Trump took office, in China stocks are lower.

Trade measures in US and China 2018-2019 as compiled by Statista

Trade measures in US and China 2018-2019 as compiled by Statista

CHARTED BY STATISTA

When tariffs were raised in 2018, China responded symmetrically, imposing measures of similar value to those that the Trump administration put in place. With the last two tariff hikes (September 2018 and May 2019), China responded more timidly, with measures at half the value. And regarding other retaliatory measures, as Lacalle clearly explains, two possible actions would have little effect. With regard to rare earth minerals, the U.S. has sufficient reserves to last 140 years, and there are other countries such as Brazil, our new great ally, which has reserves almost 20 times greater than our own nation’s. As for the possibility that China will sell off its U.S. debt, they have less than 10% of U.S. bonds, and the costs would be shared.
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But beyond the fact that China has more to lose, we should not forget that Trump is facing not only external enemies but strong internal enemies as well. In contrast to Xi Jinping’s autocracy, the president of the United States has an independent press very hostile to his administration.

I doubt that Xi Jinping’s China can emulate the long march of Mao Zedong’s retreat, either militarily or economically. In this global economy, the voids created would be filled quickly. But we will all suffer the pains of adjustment. The ideal would be for China to move toward compliance with just trade rules, based on transparency and rights of private property, both physical and intellectual. Unfortunately, of late it seems that we are at the beginning of this difficult struggle, and it’s far too early to be optimistic.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE. Síguelo en @Chafuen 

 

La legalización de la marihuana en muchos estados de USA, ha hecho más para reducir su ingreso que el Muro o la vigilancia

Por Martín Krause. Publicado el 1/4/19 en: http://bazar.ufm.edu/la-legalizacion-la-marihuana-muchos-estados-usa-ha-hecho-mas-reducir-ingreso-muro-la-vigilancia/

 

En medio de la discusión sobre el “muro” que Trump quiere construir para que no pasen mexicanos o centroamericanos, y también drogas, un estudio publicado por el Cato Institute señala que la legalización de la marihuana en muchos estados de ese país ha reducido el ingreso más que duplicar las fuerzas patrulleras o construir el muro.

Escrito por David Bier, se titula: How Legalizing Marijuana is Securing the Border: The Border Wall, Drug Smuggling, and Lessons for Immigration Policy.

Una traducción del resumen:

El presidente Trump ha citado repetidamente el contrabando de drogas para justificar un muro fronterizo. Debido a que es difícil de ocultar, la marihuana es la principal droga transportada entre los puertos de entrada donde un muro fronterizo sería importante. Sin embargo, las cifras de incautación de la Patrulla Fronteriza demuestran que los flujos de marihuana han disminuido continuamente desde 2014, cuando los estados comenzaron a legalizar la marihuana. Después de décadas de no haber progreso en la reducción del contrabando de marihuana, el agente promedio de la Patrulla Fronteriza entre puertos de entrada confiscó 78 por ciento menos de marihuana en el año fiscal (FY) 2018 que en el año fiscal 2013.

Como resultado, el valor de todas las drogas incautadas por el agente promedio ha disminuido en un 70 por ciento desde el año fiscal 2013. Sin marihuana entre los puertos de entrada, la actividad de contrabando de drogas ahora ocurre principalmente en los puertos de entrada, donde un muro fronterizo no tendría efecto. En el año fiscal 2018, el inspector promedio en los puertos de entrada hizo incautaciones de drogas que fueron tres veces más valiosas en general que las realizadas por los agentes de la Patrulla Fronteriza entre los puertos de entrada, un cambio radical desde 2013 cuando los agentes de la Patrulla Fronteriza promediaron las incautaciones más valiosas. Esto se debe a que los contrabandistas traen principalmente drogas duras a través de los puertos. Por peso, el inspector promedio del puerto incautó 8 veces más cocaína, 17 veces más fentanilo, 23 veces más metanfetamina y 36 veces más heroína que el promedio de agentes de la Patrulla Fronteriza incautados en la frontera física a principios de 2018.

Dadas estas tendencias, un muro fronterizo o más agentes de la Patrulla Fronteriza para detener las drogas entre los puertos de entrada tiene poco sentido. La legalización de la marihuana estatal a partir de 2014 hizo más para reducir el contrabando de marihuana que la duplicación de agentes de la Patrulla Fronteriza o la construcción de cientos de millas de cercas fronterizas de 2003 a 2009. Como más estados, particularmente en la costa este, legalizaron la marihuana en 2019, Estas tendencias solo se acelerarán. La administración debe evitar poner en peligro este éxito y no enjuiciar a los vendedores de marihuana legales del estado. Este éxito también proporciona un modelo para abordar la inmigración ilegal. Así como la legalización ha reducido los incentivos para contrabandear marihuana ilegalmente, mayores oportunidades de migración legal socavan el incentivo para ingresar ilegalmente. El Congreso debe reconocer el éxito de la legalización de la marihuana y replicarlo para la inmigración.

 

El informe completo está en: https://www.cato.org/publications/policy-analysis/how-legalizing-marijuana-securing-border-border-wall-drug-smuggling

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Al REM hay que leerlo al revés

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 21/2/19 en: https://www.ambito.com/al-rem-hay-que-leerlo-al-reves-n5017171?fbclid=IwAR0lc-OIDEdAXSNpQ66rIYJ5OWQNvz0CbHM9oNJtGvsZBDEGCRaP6jJL4Zc

 

Al REM hay que leerlo al revés

Según una encuesta -entre 118 empresas- de SEL Consultores, el aumento de salarios para aquellos bajo convenio, en 2019, será de 30% y del 29% para los jerarquizados o fuera de convenio. Coincide con la inflación esperada, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA que, en su última edición, estimó una inflación de 28,5%. Quiero creer que las empresas no han respondido en base a lo que dice el REM, ya que este es un relevamiento de aquellos que siempre se equivocan (ver su historial).

El promedio de ajuste salarial fuera y dentro de convenio en 2018 fue de 33% y la inflación de 47,6%. Casi 15 puntos perdieron los salarios, una muy fuerte caída del poder adquisitivo. Y este año la cosa pinta peor, de modo que las remuneraciones quedarán otra vez atrasadas -a no dudarlo- al contrario de lo que dicen muchos “gurús” del REM.

La realidad cruda es que, en enero de 2019, la inflación fue de 2,9%, el doble de lo que tuvo Bolivia en todo 2018. Por cierto, la primera era Macri terminará con una inflación acumulada de 235%, “algo” superior a las economías avanzadas que habrán acumulado 6,6% y 20% las emergentes. Y esto a pesar de -o por culpa de, pero este es otro tema- el “torniquete monetario” -que, entre otras cosas, se olvida que en la ecuación entra la fuerte caída en la demanda de dinero- y la fuerte recesión.

Obvio, supera a la inflación esperada por el REM, de 2,5%, y va muy al contrario de la desaceleración esperada que prometía ser la primera señal de que la recesión iba camino de terminar. Pues como los del REM dicen que terminará, y en 2020 el PBI crecerá, hay que leer al revés y saber que la cosa va para peor y en 2020 seguirá la recesión.

Así las cosas, en 2018 el 73% de los consultados revisaron el porcentaje que pensaban pagarles a los trabajadores fuera de convenio y lo subieron entre 7 y 15 puntos sobre lo originalmente planificado. Al fin, según el Ministerio de Trabajo -a noviembre de 2018- la caída real acumulada, durante los 12 meses anteriores, del promedio salarial de los privados registrados fue de 3,9% y la del salario mediano, 4,4%.

El problema es que, en 2019, las empresas estarán en peores condiciones y, por tanto, quizás no puedan realizar este reajuste final. Solo en noviembre el salario real cayó 9,4% interanual en promedio y la cosa se agrava. Por cierto, las empresas que dicen que disminuirían su plantilla laboral llegan al 21% mientras que las que la aumentaría son solo el 16%.

Este “inesperado” aumento en la inflación hizo que estos días el BCRA primero desacelerara la baja de tasas de interés y luego empezara a subirla. En enero, el financiamiento total en el mercado de capitales se incrementó 6% respecto del mes anterior, aunque fue 51% menor al del mismo mes del 2018. O sea, sigue siendo extremadamente bajo y ahora bajará más si siguen las tasas altas al punto que es ridículo creer que la economía se va a recuperar pronto.

A la falta de crédito, los altos impuestos, las aplastantes regulaciones y demás, se suma la caída en las exportaciones -en volumen- aunque el gobierno anunciara el alza en el superávit de la balanza de pagos que se debe, sobre todo, a la caída en las importaciones. Y esto por culpa del dólar, sostenido artificialmente gracias a las altas tasas de Leliq, que se traduce en que Argentina exporte solo el 10% de su PBI cuando la media global es del 35%.

Ahora, como la zona de no intervención (del BCRA en el precio del dólar), de momento, se ajustaría a un ritmo mensual del 2%, bastante menor que la inflación que se asoma realmente, la pérdida de competitividad de las exportaciones argentinas aumentará, pérdida que algunos calculan en alrededor del 3% en 2019 y, en mi opinión, será bastante mayor.

El único suave alivio es que, la Fed podría hasta bajar las tasas en 2019, provocando una tendencia hacia la depreciación del dólar. Dadas la ralentización global, la falta de inflación, la volatilidad en los mercados, una deuda creciente y la evaporación de los estímulos fiscales, en los dos últimos meses, las probabilidades que dan los analistas a que se produzca una subida de tasas en 2019 bajó desde el 60% en diciembre hasta el 5% actual. Por el contrario, la posibilidad de una bajada escaló hasta el 15% y la probabilidad de no ver movimiento toca el 80%.

De momento, lo que dirá la Fed en su reunión de marzo es una incógnita. Muchos argumentan que el ISM manufacturero en EE.UU. -mide producción, inventarios, envíos y nuevos pedidos de la industria- es un buen vaticinador ya que cuando bajó de 50, explicitando la contracción del sector, casi siempre redujo las tasas la Fed que, además, está planificando el fin de la reducción de su cartera de bonos y completar la normalización del balance.

En fin, lo que también empieza a preocupar, por su incidencia en la suba de las tasas, es que, durante dos años, Trump sumó más de u$s 2 B a la deuda pública, que alcanza un récord de u$s22 B, 78% del PBI. Aunque durante en el anterior gobierno, de Obama, el ritmo era superior, unos u$s 1,16 B anuales.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La calma cambiaria es solo aparente

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 13/2/19 en: https://www.ambito.com/la-calma-cambiaria-es-solo-aparente-n5015749

 

La calma cambiaria es solo aparente

 

Acaba de conocerse que la formación de activos externos netos acumulada entre 2017 y 2018 supera los u$s59.000 M -incluidos los dólares “en el colchón”- lo que refleja la alta inflación del peso. Inflación que continúa y por eso la paz cambiaria es aparente y superficial y en algún momento el billete verde se pondrá a tono con los nuevos precios.

Entre otras cosas, qué pasará cuando quienes hicieron un plazo fijo en torno del 40% tengan que renovarlo con tasas más cerca del 30%. No sería de extrañar que la subida de la Bolsa -que no se explica ni con la macro ni con el PER, todo lo contrario- esté precisamente, adelantando el precio del dólar.

Y el hecho de que el Gobierno está intentando frenar el “carry trade” con las Leliq, es un reconocimiento implícito de que el dólar está planchado circunstancialmente gracias a las altas tasas. En cualquier caso, es imposible saber cuándo el dólar tomará ritmo porque, de momento, el Gobierno tiene fuerza, y ayuda para plancharlo.

Sobre todo si tenemos en cuenta que el FMI este año aportará la friolera de u$s30.000 M, cuando desde el BCRA calculan que una corrida no superaría los u$s5.000 M, y aunque los privados estiman hasta u$s25.000 M.

El BCRA aceleró el ritmo de baja de tasas, y desde el máximo del 73% en septiembre, la tasa de Leliq acumula una baja de casi 28 puntos, quedando en alrededor de 45% anual. Pero los operadores esperan una baja más gradual hasta quedarse en un piso del 43%.

Y con el FMI, discuten la posibilidad de que la “zona de no intervención” vaya ajustando a un nivel más bajo que la inflación esperada. Considerando que la inflación esperada por el Gobierno (23%) promete ser mucho más baja que la real, que los analistas ya estiman bien arriba del 30% y sigue subiendo, probablemente tendremos “carry trade” para rato.

Ayuda el campo, ya que los dólares de los productores agropecuarios sumarían este año más de u$s30.500 M por ventas al exterior. Considerando que en 2018 ingresaron unos u$s25.500 M, esto implicaría un salto del 20%. Dicho sea de paso, no tanto como para creerse el entusiasmo del Gobierno de que esto revertiría la caída del PBI. La contracara de este dólar artificialmente bajo es, entre otras cosas, que Argentina exporta poco más del 10% de su PBI, cuando la media global es superior al 35%.

Por otro lado, más allá del déficit primario cero, quedaría un déficit financiero del 3% del PBI, que debe cubrirse con emisión adicional de deuda, aumentando la presión a la baja del dólar. El déficit fiscal total se redujo en 2018 solo el 0,2% del PBI ya que pasó del 6% al 5,8% dado que los gastos primarios, sin los intereses de la deuda, se redujeron del 2,9% al 2% del PBI, pero la cuenta de intereses subió del 3,1% al 3,8% del PBI.

Y la recaudación fiscal baja -y cada vez más- en términos reales, complicando estas cuentas. Por tomar un indicador, según el INDEC, entre enero y noviembre de 2018 los salarios perdieron 17,3% frente a la inflación, es decir, que así las cosas el consumo y la inversión de las personas cae.

La situación externa también mejoraría ya que podría desacelerarse la apreciación global del dólar, gracias a la ralentización en la subida de tasas por parte de la Fed, aunque falta la otra pata, el balance. Crossroads, o encrucijada, son las palabras fetiche del presidente de la Fed, frente a los riesgos que acechan: un divorcio sin acuerdo por el “brexit”, una brusca desaceleración en China y, principalmente, el incremento de las tensiones comerciales, según se confirmaba que Trump y Xi Jinping no se reunirán el 27 y 28 de febrero en Vietnam, aunque podrían hacerlo después del 2 de marzo, cuando expire el plazo de las negociaciones.

En estos momentos un 81,2% de los analistas descuenta que no habrá subidas de tasas este año, según FedWatch, en tanto que el porcentaje de operadores que proyectan una bajada para el próximo 11 de diciembre (15,3%) es cinco veces mayor que el de los que esperan una subida (2,8%). Aunque, por otro lado, hay cierto optimismo en cuanto a la economía de EE.UU. ya que para la Fed “el desempleo es bajo, los precios están cerca del 2%, por lo que ahora estamos en un buen lugar”. Pero, aun suponiendo que las tasas no se muevan, queda por ver el balance, que está de moda, ya que para achicarlo la Fed ha venido inundando a los mercados de deudas absorbiendo dinero. La Fed todavía acumula en este registro más de u$s 4 B, de los cuales 2,22 son bonos del Tesoro y unos 1,6 B son activos respaldados por hipotecas (MBS). Casualidad o no, en octubre de 2018 las bolsas globales comenzaron a temblar y la volatilidad invadió los mercados. Justo en ese mes, la Fed apretó el turbo en la reducción de balance alcanzando los u$s50.000 M mensuales que deberían seguir desapareciendo hasta alcanzar el tamaño ‘adecuado’. Cuando el proceso comenzó en 2017, la Fed proyectó que la normalización finalizaría en 2022 y el remanente sería de u$s2,3 B, pero ahora se discute la ralentización y hasta poner fin a la reducción del balance.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Neutralidad en la red

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/2/19 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/neutralidad-en-la-red/

 

La llamada neutralidad en la red, como editorializó con sarcasmo Wall Street Journal, es “el tema perfecto para la izquierda, porque suena como algo virtuoso y casi nadie sabe lo que significa, y a casi nadie le importa”.

A mí me importa, desde luego, y escribí aquí en La Razón hace casi diez años en contra de los políticos y reguladores que ya exhibían su anhelo antiliberal a cuenta de internet. Siguen en ello con más énfasis desde que Trump acabó con la neutralidad que impuso Obama. Me malicio que detrás de la bondad que siempre acarrea el concepto de neutralidad, subyace el intento de recortar derechos y libertades, típico de los socialistas de todos los partidos. Mis sospechas se acentúan cuando veo argumentos del estilo de “internet es un bien público global”, y noto que detrás no hay un intento de repasar las ideas de Ronald Coase sobre la radio o los faros, sino de imponer un intervencionismo político y burocrático mayor en la red. Cuando se leen declaraciones rimbombantes que advierten sobre el “poder del mercado”, y reclaman que “la gobernanza de la red como un todo pase a ser efectivamente global, democrática, transparente y pluralista”, la conclusión no puede ser otra que la libertad, otra vez, está en peligro y a merced del único poder verdadero: el político.

Pero ¿cuál es aquí el argumento? En esencia, la identificación entre la red y un servicio público, digamos, una autopista, donde todos los coches deben ser tratados por igual, y no puede haber carriles para ricos. Se alega que sin neutralidad las operadoras podrían decidir qué servicios van más rápido, priorizando los suyos frente a otros, y dificultando la competencia.

Con más libertad habrá más y mejores servicios, con precios diferentes, sin que los clientes que demandan menos banda ancha tengan que pagar más. En cuanto a la competencia, el asunto, como dijo The Economist, se resume en “si los proveedores de servicios de internet deben ser regulados antes de cometer abusos de poder o cuando de hecho los han cometido”. Trump ha adoptado esta última posición, que en principio parece más liberal, al menos en el sentido de que las autoridades no van a determinar ellas mismas los precios ni las prioridades, aunque sí pueden actuar para impedir que las empresas bloqueen la entrada de nuevos competidores.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

El único “muro” impermeable es el de Chile

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 9/1/19 en: https://alejandrotagliavini.com/2019/01/09/el-unico-muro-impermeable-es-el-de-chile/

 

Los políticos necesitan construir muros, se diría que quieren contener a sus esclavos. Unos, para evitar que entren “extraños” a usufructuar el “estado de bienestar” coactivamente impuesto -y financiado- a sus súbditos. Y, entre estos políticos, Trump ha dicho que “si no les gusta el cemento, lo haremos de acero… será… más fuerte”.

El presidente está enfrentado con los demócratas, hoy mayoría en la Cámara Baja, porque quiere incluir US$ 5.600 millones en el proyecto de presupuesto para financiar el muro. Y, a falta de presupuesto aprobado, se ha producido el cierre del Gobierno más largo de la historia, unos 20 días, con 800.000 funcionarios sin recibir su paga.

Los demócratas califican de “inmoral” el muro, pero, políticos al fin, solo permiten destinar US$ 1.300 millones para la frontera, y podrían aceptar una “valla de acero”. Trump ha esgrimido la posibilidad de declarar una emergencia nacional “y construirlo muy rápido”, sin necesidad de pasar por el Congreso.

Ahora, también están los construyen para que la gente no salga -al estilo del de Berlín- como en la ciudad egipcia de Roseta, donde el mar del que partían las barcazas con emigrantes “ilegales” ha sido salvajemente amurallado. El primer ministro austriaco felicitó por un trabajo “ejemplar” a un militar egipcio, Al Sisi, que accedió al poder tras un golpe de Estado. “Desde 2016 ha impedido que los barcos partan hacia Europa y, cuando han zarpado, los ha devuelto”, alabanza que secundó el presidente del Consejo Europeo.

A pesar del autoritarismo de Al Sisi y la grave crisis económica, para obtener el apoyo europeo el régimen esgrime el puño de hierro, como contra con una oposición interna hoy encarcelada o desterrada y para sofocar la libertad de prensa. El especialista egipcio Mohamed el Kashef, desde su exilio, asegura que “no es cierto que hayan reducido a cero los flujos… han cambiado sus rutas… siguen apareciendo cuerpos egipcios en Libia”.

Y los hay quienes quieren construir “muros legales”. Ciertamente la Unión Europea (UE) tiene mucho de burocracia inservible, pero el Brexit, del modo en que se plantea, significa nuevas restricciones, como al movimiento de ciudadanos europeos en Gran Bretaña y la inversa. De momento, en el Parlamento, conservadores y laboristas se han unido, propinando al Gobierno una derrota, respaldando una enmienda a la Ley de Presupuestos que bloquea la capacidad económica -impide el eventual aumento de impuestos- del Ejecutivo para una salida sin acuerdo con la UE, el “Brexit duro”.

En fin, sin dudas el único “muro” eficaz ha sido el de Chile. Cuando era niño, el comentario generalizado en mi país, Argentina, era que los ciudadanos chilenos, muy pobres en aquel entonces, cruzaban ilegalmente la frontera. No había modo de detenerlos, llenaban las “villas miseria” y eran los principales delincuentes, decía el vulgo.

Hoy este flujo no solo que se ha detenido, sino que más bien son los argentinos los que quieren cruzar hacia Chile. Construyeron el mejor muro, el de la bondad: la paz, la libertad. Al contrario de los muros de acero y hormigón, Chile disminuyó sensiblemente la injerencia del Estado -el monopolio de la violencia- en el mercado, liberando la creatividad de sus ciudadanos y estableciendo la paz y la cooperación voluntarias en lugar de la coacción estatal. Así, se ha enriquecido al punto que es el segundo inversor extranjero en Argentina.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.