Que no Puede Faltar en un Plan Macroeconomico?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 1/10/12 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/10/01/que-no-puede-faltar-en-un-plan-macroeconomico/#more-3483

 Uno de los problemas económicos más agudos de la Argentina actual es el de la inflación. Andres Neunmeyer (Universidad Torcuato di Tella) ofrece un Plan Macroeconómico para Argentina con el fin de estabilizar el nivel de precios y mejorar la performance económica. Diría que el post está más enfocado en el corto plazo que en el largo plazo (como se da a entender en la sección de comentarios). Adrian tiene un breve post con algunos puntos similares.

En principio tiendo a ser escéptico de los planes económicos en general. Quizás porque la palabra “plan” da a entender que se intentará planificar la economía y, si hay algo que no se puede hacer, es justamente planificar al mercado. Creo que el mejor plan es liberar al mercado lo más posible, y limitar el plan a lo que el estado no debe hacer. Un “plan” también puede hacer referencia a intentar traer un poco de racionalidad económica en lugar de intentar planificar al mercado, y esto es lo que Newumeyer ofrece en su post. Los 3 elementos fundamentales son:

  1. Eliminar el déficit fiscal,
  2. Fijar el tipo de cambio,
  3. Eliminar las restricciones a la compra de dólares.

 

Quizás el único punto a discutir es el del tipo de cambio, si conviene que sea fijo o flotante. Pero ambas políticas de tipo de cambio poseen pros y contras, por lo que éste puede ser un debate interminable. De todas maneras fijar el tipo de cambio requiere elegir un valor fijo, y eso no es un tema menor en la Argentina actual. ¿Debemos sincerar el tipo de cambio y devaluar de golpe o se debe ir por un tipo de cambio flotante que converja más lentamente? No es un tema fácil dada la fuerte transferencia de riqueza y flujos que se puede generar. ¿Y una vez que convergimos al tipo de cambio de equilibrio, lo dejamos fijo o lo dejamos flotar? ¿O adoptamos una regla monetaria basada en la Regla de Taylor o alguna variante de la norma de productividad (por ejemplo NGDP targeting)?

Seguramente, si pensamos a largo plazo y no sólo en eliminar la inflación de corto plazo podríamos agregar otras medidas como apertura comercial, liberar los precios, y no sólo reducir el déficit fiscal, sino también el gasto público sobre PBI. Una economía sana necesita un estado eficiente en sus roles mínimos, no de un estado grande.

Pero todo plan necesita de un componente fundamental, que es el de la credibilidad. Desde el punto de vista económico, las medidas del plan pueden ser necesarias, pero no suficientes si no hay credibilidad sobre las mismas. Falta de credibilidad es uno de los problemas mas seríos de la administración Kirchnerista. ¿Cómo creerle a un gobierno que hace la vista gorda al problema de la inflación, afectando directamente al contribuyente? ¿Cómo creerle a un gobierno que no tiene reparos en ignorar las leyes y normas constitucionales? La Constitución Nacional, por ejemplo, puede ser un marco institucional lo suficientemente adecuado, pero de no ser creíble su cumplimiento es letra muerta. En la Argentina de hoy día no basta con decir que el marco institucional está dado por la constitución, dicho enunciado debe ser creíble.

Las instituciones no son neutrales, son definitorias no sólo en cuanto a la dirección que la economía va a tomar, sino también en cuanto al impacto que el plan tenga al momento de aplicarse. Un plan económico no puede ser exitoso si hay un problema de credibilidad sin resolver. Es este problema de credibilidad lo que me hace escéptico de que los problemas económicos puedan ser resuelto por el actual gobierno sin un claro y fuerte cambio de actitud y perfil (mantener a los mismos funcionarios, pero que dejan de ser K).

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.

 

¿La emisión monetaria no es inflacionaria?

Por Pablo Guido: Publicado el 2/4/12 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

En Argentina, desde hace ya más de un año que el gobierno ha implementado trabas a las importaciones. La causa de estas medidas residen en lo siguiente: en los últimos 5 años el precio del dólar subió un 30/35% aproximadamente mientras que los precios de bienes y servicios han aumentado entre 150 y 160%. Por lo tanto, expresados en dólares los precios de los productos que se venden localmente se han visto incrementados fuertemente. De esta manera, las importaciones suben más y más frente al encarecimiento de los bienes locales. Entonces el gobierno, ante la enorme demanda de dólares, por un lado, y la presión de muchos empresarios locales que no pueden enfrentar la competencia externa, por otro, decidió restringir la compra de bienes importados. Pero, cual elefante en un bazar, el gobierno ha prohibido o limitado productos en todas los sectores, rubros, tanto en bienes de consumo, como en bienes de capital e insumos. Por lo tanto, hace ya unos meses han comenzado a observarse consecuencias graves. No sólo no se consiguen productos de consumo, sino que las empresas locales no pueden producir bienes porque sus insumos son importados. Si lee este artículo (que se repiten todos los días en los medios de comunicación) se darán cuenta de la gravedad del problema.

http://www.lanacion.com.ar/1457074-por-las-trabas-de-moreno-crece-la-falta-de-productos-importados

 El origen de este zafarrancho es el desequilibrio en las cuentas públicas. En el año 2001 el gasto público en relación al producto bruto interno era del 30% más o menos. Hoy es de casi 50%. O sea, la mitad de la riqueza generada en el país se la gasta el gobierno. Y como ya no se pueden seguir incrementando impuestos “normales” (IVA, a la renta, a las ventas, etc.) entonces desde hace unos años que se ha sumado como nueva “ventanilla” del gobierno al banco central, mediante su emisión monetaria. Sin embargo, para las principales autoridades del gobierno, la mayor oferta monetaria (que crece a un ritmo anual del 30/35%) no es la causa de la inflación. Así, por ejemplo, lo expone el ex viceministro de economía y actual diputado de la nación Roberto Feletti: “Pensar que la inflación es por causas monetarias no es una visión del Gobierno”.

 

En los cursos de economía los alumnos aprenden qué es la oferta monetaria y la demanda monetaria. Y al igual que en otro mercado la variación de la oferta y demanda monetaria determina el precio de la moneda. Pensar que un incremento mayor al 30% anual de la oferta monetaria no afecta al precio de la moneda es creer que la ingesta de 10 kilos de helados de chocolate por día no es la causa de un problema de obesidad.

 

La economía argentina es un “laboratorio” en sí mismo, dados los disparates de política económica que se han implementado en las últimas décadas. Hiperinflaciones, hiperdevaluaciones, controles de precios a mansalva, controles de cambios por doquier, tipos de cambios múltiples, estatización de empresas…como también desregulaciones, apertura de mercado, libertad de precios. Ha pasado de todo desde la década del 30. Los próximos semestres serán muy interesantes, ya que el populismo gubernamental se está quedando sin “combustible”. Veremos cómo reaccionan los grupos favorecidos por el “revoleo” de dinero de los últimos tiempos.

 

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.