El Hayek Olvidado: ¿Un Antídoto Contra El Nuevo Populismo?

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 13/9/17 en: http://institutoacton.org/2017/09/13/el-hayek-olvidado-un-antidoto-contra-el-nuevo-populismo-alejandro-chafuen/?utm_source=Base+completa&utm_campaign=ec50ea819a-EMAIL_CAMPAIGN_2017_09_14&utm_medium=email&utm_term=0_5c5be47297-ec50ea819a-90122417

 

A comienzos de este año, describí en una columna en Forbes, quince programas, esfuerzos académicos y think tanks inspirados por F. A. Hayek (1899-1992).[2]

También mencioné que Hayek desempeñó un papel importante en el movimiento para promover un orden social basado en la libertad personal con la creación de la Sociedad Mont Pelerin (MPS) en 1947. La última reunión de esta sociedad tuvo lugar en Seúl, Corea del Sur, coincidiendo con la fecha del cumpleaños de Hayek (8 de mayo). Esta reunión me dio ocasión para recordar algunas de sus visiones olvidadas o descuidadas.

Algunos de los think tanks que han sido más influenciados por las opiniones de Hayek se encuentran en Europa Central y Oriental, donde parte del actual debate intelectual y político recuerda la situación vivida durante la década de 1940. Por un lado tenemos a los defensores de globalización que se ven a sí mismos como los defensores de la razón. Por otro lado, tenemos fuerzas políticas que tratan de defender sus costumbres nacionales locales, incluyendo sus tradiciones religiosas. En varios casos, especialmente en Hungría y Polonia, las reacciones de los tradicionalistas han llevado al surgimiento de nuevos tipos de populismo. ¿Qué condujo a la reacción del electorado en estos y otros países?

En la primera reunión del MPS, hace 70 años, Hayek advirtió sobre un “racionalismo intolerante y feroz que en particular es responsable del abismo que, sobre todo, en el continente europeo ha llevado durante varias generaciones a la mayoría de las personas religiosas del movimiento liberal a posiciones verdaderamente reaccionarias en las que se sentían cómodas. Estoy convencido de que, a menos que se pueda llenar esta grieta entre las verdaderas convicciones liberales y religiosas, no hay esperanza de un resurgimiento de las fuerzas liberales”.

¿Podrían las opiniones de Hayek de que los verdaderos liberales y las personas religiosas necesitan comprenderse y trabajar juntos ser una forma de bloquear la llegada y la consolidación en el poder de “posiciones verdaderamente reaccionarias”?

Hayek fue un gran admirador de Alexis De Tocqueville (1805-1859). Tanto es así que el nombre que él quería para lo que se convirtió en la MPS fue el de sociedad Acton-Tocqueville. Lord Acton (1834-1902) fue el gran historiador católico y liberal que nos dejó, entre otros escritos, la famosa frase “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente.” Cuando ese nombre fue vetado por un sector de sus amigos liberales, terminaron eligiendo el nombre del monte en el que estaba ubicado el Hotel Du Parc, el hotel de las conferencias. La opinión de Hayek acerca de la necesidad de encontrar un terreno común entre los amantes de la libertad y la religión es una reminiscencia de Tocqueville, quien escribió: “Lo que más y siempre me asombra de mi país [Francia], especialmente estos últimos años, es ver… por un lado hombres que valoran la moralidad, la religión y el orden, y por otro, hombres que aman la libertad y la igualdad de los hombres ante la ley”. Continuó escribiendo: “Me parece, por lo tanto, que una de las mejores empresas de nuestro tiempo sería demostrar que estas cosas no son incompatibles, sino que, por el contrario, están todas unidas, de tal manera que cada una de ellas se debilita si se separa del resto. Esa es mi idea básica”.

Durante su carrera, F.A. Hayek volvió varias veces sobre este tema. Su comprensión de que hay verdades acerca de la libertad humana que adquirimos a través de fuentes distintas de la razón lo hacía respetuoso con las tradiciones religiosas. Su discurso de aceptación en la ceremonia del Premio Nobel se tituló “La Pretensión del Conocimiento”. Se dirigió a los planificadores centrales, expertos en política y a sus compañeros economistas, para advertirles sobre los peligros de una ingeniería social a gran escala. Todos los libertarios, o los liberales continentales, tienden a estar de acuerdo en este punto, pero muchos tienden a olvidar al “otro” Hayek, al que habló sobre el conocimiento que se adquiere a través de la tradición, la religión y otros medios “no racionales”.

Entonces como hoy los promotores de la libertad humana estaban divididos en los temas de fe y libertad. Esa división ha sido costosa. F.A. Hayek escribió sobre los peligros de separarlos: “Creo que es importante que comprendamos plenamente que el credo liberal popular, más en el continente y en América que en Inglaterra, contenía muchos elementos que, por una parte, llevaban a muchos de sus partidarios directamente a las puertas del socialismo o del nacionalismo y, por otra parte, convertía en adversarios a muchos que compartían los valores básicos de la libertad individual, pero que eran rechazados por el racionalismo agresivo, que no reconocía más valores que aquellos cuya utilidad (para un propósito último que nunca fue revelado) podría ser demostrada por la razón individual, y que suponía que la ciencia era competente para decirnos, no sólo lo que es sino también lo que debería ser”.

También podemos encontrar la misma presunción hoy en algunos en el “bando progresista”. Este bando incluye a personas de diferentes inclinaciones políticas: izquierda, centro-derecha y libertarios. Son los únicos que pueden definir “lo que debería ser”, las reglas morales de un mundo políticamente correcto. Si los que tienen fuertes opiniones religiosas llevan sus puntos de vista a la escena política y cívica, los “progresistas” se rasgan las vestiduras y corren a Bruselas.

Durante la década de 1940, Hayek vio que el problema estaba enraizado en un “falso racionalismo, que ganó influencia en la Revolución Francesa y que durante los últimos cien años ha ejercido esa influencia, principalmente a través de los movimientos gemelos del positivismo y el hegelianismo”. Él vio esas fuerzas racionalistas como “la expresión de una hubris intelectual que es lo opuesto a esa humildad intelectual que es la esencia del verdadero liberalismo y que trata con respeto a aquellas fuerzas sociales espontáneas, a través de las cuales el individuo crea cosas mayores de las que conoce”. (Hayek, Proceedings of the 1947 Mont Pelerin Society Conference).

Más tarde, en 1960, en Why I am not a Conservative, uno de sus ensayos más famosos, escribió: “A diferencia del racionalismo de la Revolución Francesa, el verdadero liberalismo no tiene ninguna disputa con la religión”, deploró “el anti-religionismo militante y esencialmente iliberal” [sic] que tanto inspiró al liberalismo continental del siglo XIX… Lo que distingue al liberal del conservador es que, por profundas que sean sus propias creencias espirituales, nunca se considerará con derecho a imponerlas a los demás y que para él lo espiritual y lo temporal son esferas diferentes que no deberían ser confundidas”.

En 1966, en un artículo que presentó en la reunión de la Sociedad Mont Pelerin en Tokio, escribió de nuevo sobre una especie de liberalismo que era compatible “con las creencias religiosas y que a menudo se ha sostenido e incluso ha sido desarrollado por hombres que tienen fuertes creencias religiosas”, criticando el liberalismo “continental” que “siempre ha sido hostil a toda religión, y políticamente en constante conflicto con las religiones organizadas”.

Más adelante, en 1983, durante los años de Reagan, dio una conferencia en la Hoover Institution en la Universidad de Stanford. El principal argumento de su ensayo fue “demostrar que el racionalismo puede estar equivocado y que la moral tradicional puede, en algunos temas, proporcionar una guía más segura que el conocimiento racional para la acción humana”. Concluyó diciendo que “no es exagerado afirmar que el objetivo central del socialismo es desacreditar aquellas morales tradicionales que nos mantienen vivos”.

Aunque ha habido otros momentos de crecimiento, el mayor salto en la civilización tuvo lugar a finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX. Durante ese período, las élites intelectuales de muchos países comenzaron a promover instituciones basadas en una visión de la persona humana que era consistente con el individualismo pero que también reconocía los aspectos religiosos, sociales y espirituales del ser humano.

Creo que los seres humanos deberían intentar encontrar la mayoría de las respuestas a sus preguntas más serias a través de la ciencia y la razón. Sin embargo, hay otras fuentes de conocimiento. Entender esto y respetar a quienes usan estas otras fuentes como guía para su vida civil y política podría quitar algo de fuerza a los peores movimientos populistas: “esos grupos verdaderamente reaccionarios” que constituían una gran preocupación para F.A. Hayek.

 

[1] https://www.forbes.com/forbes/welcome/?toURL=https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2017/05/08/the-forgotten-hayek-an-antidote-for-the-new-populism/&refURL=https://www.google.es/&referrer=https://www.google.es/

[2] “F. A. Hayek, Free-Market Think Tanks, And Intellectual Entrepreneurs”. https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2017/03/16/f-a-hayek-free-market-think-tanks-and-intellectual-entrepreneurs/#6b0bfea652dc

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

New 2017 Ranking Of Free-Market Think Tanks Measured By Social Media Impact

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 8/3/17 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2017/03/08/new-2017-ranking-of-free-market-think-tanks-measured-by-social-media-impact/#723a074e70cc

 

Free-Market think tanks continue to expand their efforts to disseminate their work and influence public opinion through diverse social media platforms. In my article last year, I stated that the website traffic at most think tanks was not growing at the same rate as their social media presence. If we focus on unique visitors, the same holds for this past year: most think tanks had negligible growth. SimilarWeb, which provides open access to most of its data, measures total (rather than unique) visits. According to their figures, total visits to the leading free-market think tanks grew by 78%.

When looking at think tank presence in the most popular social media platforms, Facebook, YouTube, Twitter, LinkedIn, and Instagram, The Heritage Foundation continues to be ranked first among free-market groups. It also ranks ahead of Brookings in Facebook, Twitter, and web traffic. Brookings leads in number of YouTube subscribers and in its use of LinkedIn. Brookings has subsidiaries in three countries, India, China and Qatar, and many of its scholars and researchers across the globe stay connected through LinkedIn. Both groups are considerably ahead of Chatham House (U.K.), which, despite poor social media presence, edged Brookings as the top ranked think tank in the 2016 Go To Think Tank Index report.

Below are the winning free-market think tanks in the U.S. and from around the world (data compiled during the first two weeks of February 2017):

  • Most Facebook likes (U.S.)Heritage Foundation (2,072K); (Non U.S.): Instituto Mises, Brasil(245K)
  • Most Twitter followers (U.S.): Heritage Foundation (588K); (Non U.S): CEDICE, Venezuela (85K)
  • Most monthly visitors to website (SimilarWeb, U.S.): Heritage Foundation (3,000K); (Non U.S.): Instituto Mises, Brasil (647K)
  • Most subscribers to YouTube Channel (U.S.): American Enterprise Institute(110K); (Non U.S.): Fundación Libertad y Progreso, Argentina (18K)
  • Most views of YouTube video uploaded in 2016 (U.S.): (872K); (Non U.S.): Fundación Libertad y Progreso, Argentina (44K)
  • Most minutes viewed on a You Tube video (last 12 months) (U.S): Heritage Foundation (4,873K); (Non U.S.) Fundación Libertad y Progreso (138K)
  • Most LinkedIn Followers (U.S.): Heritage Foundation (10,8K); (Non U.S.); Fraser Institute, (Canada) (3,6K)
  • Instagram followers (U.S.): Mises Institute (12,400); (Non U.S.): Istituto Bruno Leoni (Italy) (533)
  • Klout (U.S.): Cato (91); (Non U.S.), Adam Smith Institute (U.K.) (80)

The leaders in free-market media, magazines, and news outlets include:

  • Most Facebook likes: com(Media Research Center) (2,114K)
  • Most Twitter followers: National Review (224K)
  • Most monthly visitors to website (SimilarWeb): National Review (15,000K)
  • Most subscribers to YouTube Channel: Prager U (607K)
  • Most views of YouTube video (uploaded in 2016):  CNSnews.com (3,500K)
  • Most minutes viewed on a You Tube video (last 12 months): CNSnews.com (18,650K)
  • Klout: Magazines, National Review (91); Advocacy: FreedomWorks (82)

Among student advocacy organizations, Turning Point USA continued with its growth and ranks first in Twitter followers. It surpassed Students for Liberty in Facebook likes, quadrupling its number of likes from last year. Young Americans for Liberty, the older organization, ranks first in Facebook likes and also leads in YouTube subscribers. Students for Liberty ranks first in monthly web visits (50k) though all the main webpages of these three groups have low traffic.

Among grassroots mobilization organizations, FreedomWorks continues to be ahead of Americans for Prosperity in all social media platforms except on YouTube and Instagram. Instagram is growing among the younger population. In this platform, Prager U (43K) is the leader, followed by National Review, 23K and Mises Institute (US), 12K.

Independent think tanks continue to have much better social media outcomes than university-affiliated groups, such as the Hoover Institution at Stanford University and Mercatus, at George Mason University.  In this subsector, Hoover leads Mercatus in all social media outcomes except on its Klout score and in its use of LinkedIn (82 vs 62 in Klout; 1,420 vs 837 in LinkedIn followers).

In order to analyze and compare use of social media by think tanks and universities, I usually consult with Emma Alvarez of IESE in Barcelona, one of the top ten business schools, which has campuses in 7 cities and 5 continents. Its LinkedIn network has passed 80K.

Alvarez explains that universities, which tend to have more activity in LinkedIn than independent think tanks, had to adapt to an important change: until now, this platform had two sites for each school. One focused on the university and information about it, the other, on the alumni. LinkedIn has now combined these two pages, which helps brand consistency. The network of graduates, the most active users, can now find all the information in only one site. Alvarez adds that, “at the platform level, I have seen a clear trend towards the commercialization of services.” Most organizations that keep an active presence and add content regularly are seeing an increase in traffic but much of it is paid, not organic. According to Alvarez, “organic reach is on decline.”

All platforms continue to revise and test their algorithms, formulas they use to choose which posts to highlight. The last major change for Facebook aimed to encourage institutional accounts, in this case, think tanks and universities, to invest in advertising. It prioritizes content rather than brand (the name of the organization).

Twitter is following suit, and also changed its algorithm. It now gives priority to the “best” tweets, those that attract more impressions and mentions, rather than the latest tweet. The reality is that brands lose priority and reach.

LinkedIn is also reinforcing payment models. Based on the information they pull out of LinkedIn profiles, they enhanced the information available in the institutional profile, however, it is accessible only to Premium users. It has also restricted some other functions, such as sending notes to contacts, so that only Premium members can use it. After the purchase of Lynda.com, they are also getting into the business of distance learning, so the platform is poised for growth.

With the reduction in organic growth and the increase in views due to advertising, it gets harder to calculate how much of the traffic is producing vanity metrics. CEOs of think tanks might be tempted to increase spending in social media advertising in order to look good to donors and their boards. Tracking expenses in social media and their impact on more relevant outcomes (policy changes, budget growth, and others) is a must for good stewards.

Regarding content, Facebook is betting on audiovisual content and livestreaming. The goal is to weaken YouTube’s dominance. YouTube, however, continues to be the leader in social media video communications. Alvarez adds, “as for Instagram and Snapchat, they are growing, but I do not think they will overthrow the big platforms. Instagram, as part of Facebook, will always have a great backing, especially when they implement updates. Snapchat is still focused on a very junior niche.” Think tanks are just beginning to use this platform, so for this article, we did not measure their presence on Snapchat.  At least for those of us working at universities and university-type think tanks, Alvarez recommends continued focus on LinkedIn. She is convinced that after being purchased by Microsoft, it will continue to evolve and improve. LinkedIn is focusing on growing its more junior market and “the added value of its marked professional positioning puts it ahead of the rest.”

Towards a combined social media score 

There is no perfect way to combine all these social media outcomes into one measurement that would allow us to properly rank organizations. Klout tries to do this and their scores show some correlation with actual measurements. We are beginning to test alternatives. For the combined measurement appearing in the first column of the table, we assumed that traffic in all these media platforms feed into each other. We then tried to figure out a relationship between them, e.g. how many Twitter followers, or how many YouTube subscribers, or LinkedIn connections correspond to one Facebook “like.” For lack of sufficient data, we made two separate rankings, with and without LinkedIn data.

Here the results for the groups we analyzed without taking LinkedIn data into consideration.

Combined score of Social Media Ranking = Facebook Likes + 4.333 times Twitter Followers+ 1.479 times Youtube subscribers (in 000's). Data collected during first two weeks of February 2017.

Table by Alejandro Chafuen

Combined score of Social Media Ranking = Facebook Likes + 4.333 times Twitter Followers+ 1.479 times Youtube subscribers (in 000’s). Data collected during first two weeks of February 2017.

We had the unexpected result that the more a group used LinkedIn, the less likely they were to score well on other platforms. This might be because we included some university-based groups, and the more academic the think tank, the higher proportion of LinkedIn activity and the less Facebook presence.

Social media outcomes are only one type of measurement. Think tanks in Canada, especially the Fraser Institute, and several in Latin America, receive a superb coverage in traditional media. But social “electronic” media will continue to become increasingly relevant for most aspects of think tank work. These platforms are changing each year, not only in technology but also in ownership and business model. In order to be more effective and be better stewards of their resources, free-market think tanks need to assess their social media strategy at least once a year, and some of us will continue to evaluate them.

Tarun Vats (Atlas Network) collaborated with data analytics. Sofie O’Mara and Mariana Zepeda helped collect data for this piece. 

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

LAUDATO: ¿SI O NO?

Por Gabriel J. Zanotti. 

 

La publicación de la encíclica Laudato si de Francisco ha producido un ruido que hace mucho no se veía en la opinión pública mundial. Él es especialista en hacer lío, así que podríamos dejar el lío como está porque él estaría conforme así.
Nuestros lectores, sin embargo, están acostumbrados a que nosotros arreglemos los líos, así que vamos una vez más a satisfacer la demanda subjetiva del mercado.
La Laudato si tiene tres aspectos: uno teológico, otro económico, otro científico.
El aspecto más importante, que es además el ámbito específico de las enseñanzas de la Iglesia, es el teológico. Allí hay un tema que ya quedado medio invisible o mejor dicho inaudible en medio de las voces agitadas, ya enojadas, ya laudatorias, de la Laudato.
Como todos sabemos, en el Génesis Dios le da al hombre la facultad de dominar la tierra. Pero ese “dominus” puede entenderse en dos sentidos: dominio como símbolo la dignidad de la naturaleza humana, creada a imagen y semejanza de Dios, sobre las cosas no humanas, o dominio como el ejercido por el dueño sobre su esclavo.
Pues bien: lo que Francisco enseña es que la relación del hombre con la naturaleza debe ser del primer modo. De esta manera ubica al tema ecológico en una perspectiva judeo-cristiana donde no hay panteísmo entre Dios y la naturaleza, donde la Tierra no es “madre” que sustituye al Padre creador. No: el ser humano no es hijo de la naturaleza, sino de Dios, y por su dignidad natural, superior, ontológicamente, a la naturaleza. Pero ambos (ser humano por un lado y tierra y demás seres vivos por el otro) son hermanos en creación, y como tal su relación no debe ser la de Caín, sino la de Abel, armonía perdida, sin embargo, en el pecado original.
Dicho esto, Francisco recuerda algo que en términos filosóficos se puede decir así: la relación del hombre con la naturaleza no debe reducirse a la sola racionalidad instrumental, donde lo único importante es una relación entre fines, medios, resultados y eficacia. Ello no es malo en sí mismo, al contrario, es necesario muchas veces planificar y evaluar, pero en la relación de hermandad donde el yo se vincula con un tú, el otro no es un mero instrumento.
Ahora bien, la naturaleza no es estrictamente un tú, pero tampoco, en una perspectiva cristiana, una merca cosa que tiene una relación de esclavitud con un dueño arbitrario que sería el hombre. En santos tales como San Francisco y Fr. Martín de Porres y su enternecedora relación con toda la naturaleza creada, Dios nos ha dado un símbolo que no se reduce, como muchas veces se ha hecho, a un cuentito dulce para niños. En ellos se ve una sensibilidad hacia todos los seres vivos que todo cristiano debe tener: una relación de hermandad, que no implica sumisión del hombre a la naturaleza, pero tampoco un dominio arbitrario de esta última o sólo reducido a una planificación racionalista, hija del Iluminismo. Esa relación de hermandad es una relación de armonía, donde la naturaleza puede servir, sí, para las necesidades del hombre, pero no para la arbitrariedad, la destrucción o la crueldad. Esa sensibilidad hacia la naturaleza como una hermana en armonía es una sensibilidad cristiana que no es nueva, aunque Francisco la esté recordando en este momento, y sus implicaciones sociales no radican en un determinado sistema sino en cambiar hábitos, en cuanto a consumo y-o protección de la naturaleza que nos rodea.
Todo esto es, sencillamente, lo más importante de la encíclica.
Luego están los temas económicos y científicos. Cuánto mercado o estado son necesarios para proteger el medio ambiente, o las hipótesis y diversos testeos empíricos sobre el tema del calentamiento global, son temas totalmente opinables en los cuales cualquier católico puede opinar libremente, no porque sean temas arbitrarios, sino porque las ciencias sociales y naturales comprometidas en esos temas tienen un margen de contingencia que no compromete al Magisterio de la Iglesia o al Catolicismo en cuanto tal. Desde esta perspectiva, el Instituto Acton, haciendo ejercicio de la legítima libertad que todo fiel tiene en esos temas, ha insistido siempre en que el mercado libre tiene mucho que ofrecer para el cuidado del medio ambiente, sobre todo a través de la internalización de externalidades negativas y privatización de bienes públicos estatales, todo ello a través de una mayor definición de los derechos de propiedad. Lo interesante es que autores partidarios de la sociedad libre, como Hayek y Feyerabend, han criticado fuertemente, en el núcleo central de su obra, a esa misma racionalidad instrumental que siempre ha criticado la Escuela de Frankfurt. El racionalismo constructivista, criticado por Hayek, y la unión entre estado y ciencia, criticada por Feyerabend, han llevado a una planificación racionalista que ha influido mucho en lo que Mises llama intervencionismo y que ahora se llama “crony capitalism”, ese contubernio entre estado y privados, estos últimos protegidos por los primeros, retrasando la aparición de nuevas alternativas de mercado en cuando a energías limpias, como energía solar.
Por lo tanto: ¿Laudato SI o NO? Pues en la perspectiva cristiana de la ecología, obviamente SI. En los temas opinables, si, no, ni, lo que (con estudio y prudencia) se pueda opinar. Pero con una importante coincidencia de fondo, más allá de los ruidos y líos que quiere el travieso Francisco.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

R. Randolph Richardson (1926-2015): Supporter Of Think Tanks And Strategists

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 25/6/2015 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/06/25/r-randolph-richardson-1926-2015-supporter-of-think-tanks-and-strategists/

 

No other country in the world has such a robust number of public policy think tanks than does the United States. When it comes to conservative free-market think tanks, most serious students have credited the special role played by lead funders. During the late 1970’s and early 1980’s, several organizations were created, strengthened, and some rescued by the combined efforts of intellectual and business entrepreneurs. One of the most prominent passed away last month: R. Randolph “Randy” Richardson (1926-2015).

He was one of the select group who realized that unless the wealth creators got involved in helping preserve the free-enterprise system, the future would belong to socialism in some of its many varieties. Richard Mellon Scaife, John M. Olin, Joseph Coors, Robert Krieble, are some of the most prominent who joined in this quest. In one of his last policy speeches, Richardson credited other predecessors, Harold Luhnow (Volker Fund), Loren Miller, and Dick Ware (Earhart Foundation), as some of the first strategists in the intellectual battle for the free society. In that same speech, Richardson quoted F.A. Hayek’s analysis that socialists were winning due to the strength of their communications and strategy rather than for their ideas.

 

All of the individuals mentioned above embarked on helping create room for the giants of the Austrian school and Chicago school of economics as well as the think tanks that would turn some of their ideas into policy solutions. Their success was such that a long critical article in “The Atlantic” in 1986 by Gregg Easterbrook concluded “the terms of debate will never again be the same. Government-imposed solutions will no longer automatically be considered to be in the best interest of the poor … nor will market-mediated approaches automatically be considered apologies for the rich.”
During his 20 years at the helm of the Smith-Richardson Foundation, Randy Richardson supported efforts to promote freedom around the globe. He was an early sponsor of Hernando de Soto and his Instituto Libertad y Democracia. The “Shining Path” terrorist organization had embarked on a path of violence to take over Peru. De Soto wrote a book showing that Peruvians were being exploited not by capitalism but by the regulatory state. His book was titled “The Other Path” and became a bestseller. It was written in collaboration with Enrique Ghersi and Mario Ghibellini and carried a memorable long introduction by Mario Vargas Llosa (now Nobel Laureate), which was the lead story in the magazine of the Sunday edition of the New York Times. This was too much for the terrorists. De Soto became a prime target.

De Soto had been in close touch with think tank champion Antony Fisher since 1979. From Fisher he learned about Randy Richardson and approached him with an unusual request. Rather than funding for public policy research, he asked for funds to buy an armored car. I doubt that the request fit in the guidelines of Smith-Richardson Foundation, but at the time, private, and even corporate donors, were less afraid to assume risks. Randy Richardson gave the grant. The terrorists had a chance to shoot at the car, aiming straight to the gas tank, but the armored plates saved the day. That was not the only scare, ILD’s building was bombed twice.

Richardson understood the need to wage the battle against communism on many fronts. His foundation supported the Center for Strategic and International Studies (CSIS), then at Georgetown (now independent), and also the National Strategy Information Center, which later launched the “League to Save Carthage”. The late David Abshire, a founder and first director of CSIS, described the League and the work of its founder, Frank Barnett, as one of the great untold stories of the “Cold War.” Richardson’s lead grant for an Atlas Economic Research Foundation workshop for Latin American think tanks started an ever growing network of free-market groups south of the border.

A few weeks ago, at the memorial service for Mr. Richardson, Richard “Dick” Allen, National Security Advisor in the Reagan administration, described how after returning to the U.S. for his first academic job, Gerhart Niemeyer, his mentor at Notre Dame University, told him “you need to meet Randy.” Niemeyer, had a long tenure as political philosophy professor and an expert on communism. Richardson placed Allen on his board of governors. First generation foundation leaders, a Southern splinter group of the Young Presidents Organization, and key strategists, such as the late Dan McMichael, helped build the think tank network that would be at the forefront of the battle for freedom around the globe. Allen credited Randy for his role in the founding of the Foreign Policy Research Institute, (FPRI) and many other efforts.

Another close collaborator, Les Lenkowsky met Randy on December 25, 1975, for a job interview. As director of research for the Smith-Richardson foundation he became a key lieutenant in the battle of ideas. Both were newcomers to the world of philanthropy. Lenkowsky, who later became a teacher of philanthropy, shared that the main lesson he took out of his many years with Richardson was that the success of grant givers depends on the success of the grantees, empowering them: “Find good people, be patient.” Randy knew that foundations were products of the private sector, of entrepreneurs as himself, and it was key to be efficient, he was not a fan of fancy offices and liked a lean style.

His son, Rod Richardson, also during the memorial, focused on less known aspects of his father’s life. One was his service in World War II. The other, how he considered grantees as part of his extended family. His fight for freedom in the cold, freezing trenches, marked him for life, both physically and emotionally. After his battalion helped liberate several concentration camps, he suffered when he saw the consequences of Yalta. Many liberated from Nazism got stuck in socialist enslavement. Of all the funders mentioned above, Richardson was the one who was more involved in the global battle. He paid attention to defense, strategy, and the world of free enterprise.

Chris DeMuth, who led the American Enterprise Institute (AEI) from 1986 to 2008, credited Richardson for helping rescue AEI which, in 1986, was in dire financial straits. DeMuth was seeking a grant to pay for severance to soften the blow to many researchers who were going to be let go just prior to Christmas. Devon Gaffney [Cross], then a senior program officer, reminded Randy that the donation did not meet the criteria of the foundation but, just as in the case of De Soto’s armored car, Randy gave the money. There is no room here to mention all his philanthropic work, but he was also a lead donor for Milton and Rose Friedman’s “Free to Choose” TV series.
The passing of time and the advent of new generations brings changes. The current Smith-Richardson Foundation, under the control of a different branch of the family, is still a major power house, and focuses more on research than institutional support for think tanks. Daughter Heather Richardson Higgins, head of the Randolph Foundation, focuses mostly on U.S. policy and civil society organizations, and is a major player at the Philanthropy Roundtable and the Independent Women’s Forum. Rod Richardson promotes targeted tax cuts to achieve environmental and health policy goals that have bi-partisan support.

Richardson believed that developing the best idea is half of the battle. The other half required “talented, determined men and women [who] can create and execute strategies which insure that good ideas can displace inferior ones in millions of minds.” His investments in this area continue to bear fruit around the globe.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

The 4 Major Challenges The U.S. Economy Faces In 2014

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 1/1/14 en:   http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2014/01/01/the-4-major-challenges-the-u-s-economy-faces-in-2014/

During the year that is just starting the U.S. economy will face major challenges.  The pressures built in health care, monetary, and immigration policies are likely to lead to decisions that can have a major impact on economic growth.  There are always chances for additional positive and negative shocks.  A faster move to freer trade with Europe would be a positive shock.  A liberalization of North American energy markets, including the approval of the Keystone pipeline and continued progress in Mexico is another.  Negative shocks can come not only from the economic arena, but also for national or international security threats, such as acts of terror or wars affecting the U.S. or its major allies.  Think Tanks are playing an important role in most of these battles.

The implementation of “Obamacare” or the “Affordable Care Act,” expanding government control of citizen’s health, will again be the major battle.  The US health sector is approaching 3 trillion dollars, or over 17% of total GDP.   Any major change in that market has huge implications.   Research focused think tanks that have been at the vanguard in proposing market oriented solutions include the National Center for Policy Analysis, NCPA, Dallas, Texas, and thePacific Research Institute, PRI, California.  NCPA, led by John Goodman, started as a health policy center with the University of Dallas.   It was thirty years ago this month when NCPA published a plan to use individually owned “medical IRAs” to tackle Medicare problems.  Goodman and Richard Rahn, then chief economist for the U.S. Chamber of Commerce, wrote a piece in theWall Street Journal describing the proposal, focused on the much needed personal ownership and portability.  Sally Pipes, President of PRI, uses her outstanding knowledge of the weaknesses of the Canadian socialized model to promote alternatives for the US health care market.  The Manhattan Institute, the only market oriented think tank to endorse the expansion of Medicare under President George W. Bush, also remains very active in the field, especially promoting the public/private solutions of Medicare Part D.

Those who study economic history understand that few things are more damaging to an economy than unsound money.  Germany in the 1920’s and Argentina are often mentioned as examples.  Smaller think tanks that cherish their independence from the banking elites have led the fight against the destruction of the dollar and the manipulation of money and credit.   Some are old like the Committee for Monetary Research and Education, CMRE, which has championed sound money for half a century, and the Lehrman Institute.   Others are of recent founding, such as the American Principles Project, which like Lehrman, promotes a gold standard.  The Mises Institute, in Auburn, Alabama, has stayed faithful to sound money since its founding in 1982.  Their work will be complemented by an enhanced effort by the Cato Institute to monitor the Fed and monetary policy.  Cato’s latest 2013 monetary annual monetary conference presented a solid program with renowned speakers describing the economic and political pitfalls of paper money.  The battle for sound money also includes efforts by editorial boards, Forbes comes to mind, as well as scholars, such as Nobel Laureate Robert Mundell and Allan H. Meltzer, President of the Mont Pelerin Society.  Meltzer is scheduled to testify next week in Congress where he will repeat his warnings about the dangers of the current monetary policies and propose better anchors.  A few free-market economists are more concerned by potential deflation.  They argue that the “fundamentals” have changed pointing to a higher demand for cash-balances from the new emerging middle class in China, India and others.  This higher demand neutralizes some of the monetary expansion.

Immigration reform is another battlefront with major economic implications.  The “Red Card” proposal based on two year work permits handled by the private sector, with the government performing an oversight for security purposes, should offer enough common ground.  The proposal comes from Helen Krieble, an intellectual entrepreneur working from her private foundation, rather than from think tanks.  In some of their papers, Heritage and Cato, which produced studies with widely divergent estimates of the cost and benefits of immigration, have endorsed relevant aspects of Krieble’s proposal.

Free trade is a great engine for growth.  The most important treaty under consideration is the Transatlantic Trade and Investment Partnershipan effort to liberalize trade between the European Union and the United States.  While the effort to approve NAFTA counted with large network of free-market think tanks led by the Fraser Institute which worked to support its passage, no similar effort exists to promote TTIP.  The potential for wealth creation of these pacts hinge upon agreeing to build them around the best possible common denominators, the lowest tariffs, and the simplest and less burdensome regulations and non-tariff barriers.  Conservative and free-market leaders have been lukewarm in their support as they fear that the current administration favors the European welfare state and regulatory models and that the deal might end up promoting more interventionism.   A TTIP agreement which truly enhances free-trade would send a very positive signal and would likely spur further liberalization.

A 2014 with market-based health care and immigration reform, with freer trade and a sounder monetary policy would lead to a very happy new economic year.  But I am not so optimistic.  I expect that president Obama and his administration will try to make their health proposal work at all costs.  I doubt that think tanks will be able to make much progress against the Fed and the powerful interest that rely on their policies.   Immigration remains so contentious, that progress will be difficult.  The US-EU trade treaty has more chance for progress.  Let’s celebrate anyway a new year and join the effort of think tanks trying to liberate the entrepreneurial spirit from so many government shackles.

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

¿Son los think tanks los amos del universo?

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 16/1/13 en http://www.forbes.com/sites/realspin/2013/01/16/think-tanks-are-they-the-masters-of-the-universe/

Traducción al español: Matías E. Ruiz en: http://www.elojodigital.com/contenido/11690-son-los-think-tanks-los-amos-del-universo

¿Cómo contribuyen los think tanks a la producción de resultados que conducen a una mejor política pública? Trabajando durante tres décadas en este campo, he desarrollado un simple modelo basado en inputs complejos. Lo retornado por el sistema surge del resultado de cuatro factores: ideas, incentivos, liderazgo, y providencia o suerte.

Una publicación reciente de Daniel Stedman Jones (Los Amos del Universo: Hayek, Friedman y el Nacimiento de las Políticas Neoliberales, Masters of the Universe: Hayek, Friedman, and the Birth of Neoliberal Politics | Princeton University Press, 2012) bordea la totalidad de estos factores. Como Alejandro Chafuén, junto a Milton Friedmanfuente de ideas fundamentales, Stedman Jones se enfoca en cuatro figuras prominentes, Ludwig von Mises, Karl Popper y los laureados con el Nobel F.A. Hayek y Milton Friedman. La cita de Stedman Jones de un día 21 de abril de 1978 relativa a la aparición de Friedman en el programa de la BBC ‘The Money Programme’ describe el rol que él considera que estos desempeñan: “El rol de los pensadores, creo yo, coincide con mantener -primariamente- opciones abiertas, tener alternativas disponibles, de manera que, cuando la fuerza bruta de los eventos configuran un cambio inevitable, existe una alternativa disponible para modificarla”.

En lo que hace a liderazgo político, Stedman Jones se enfoca en Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Pocos amigos de la sociedad libre pueden evadirse de sus alternativas. Ellos son ampliamente reconocidos por sus contribuciones en el resultado tendientes a detener el camino hacia el socialismo. En lo que respecta a los incentivos, Stedman declama que la visión de libre empresa se ha vuelto predominante merced a la red transatlántica de think tanks, hombres de negocios, políticos, y periodistas. Esta red ha logrado cohesión a partir de los puntos de vista y el liderazgo de Hayek, Friedman, etcétera. Stedman Jones también brinda espacio importante para el trabajo Burocracia (Bureaucracy) de Hayek y la publicación de Popper La Sociedad Abierta y sus Enemigos (The Open Society and its Enemies). El menciona que esta red se ha visto beneficiada de la generosidad y el liderazgo compartido por hombres de negocios y sus fundaciones, incluyendo a Richard Mellon Scaife, The Earhart Foundation, Charles Koch, John M. Olin Foundation, y Liberty Fund.

A pesar de dedicar numerosas páginas a las bases intelectuales del neoliberalismo -que él define como la “ideología de libre mercado basada en libertad individual y gobierno limitado que ha conectado a la libertad humana con las acciones del actor racional y egoísta en el mercado competitivo”– Stedman refiere que “la suerte, el oportunismo y un conjunto de circunstancias emanadas de la contingencia jugaron el más crucial de los roles”. Pero, cuando la suerte, la circunstancia o la providencia crearon las condiciones, la red estaba lista: “desde la forma de una empresa con un carácter transatlántico genuino, la red se había vuelto, hacia los años ochenta, cada vez más internacional, de la mano de los esfuerzos de organizaciones tales como Atlas Foundation y Mont Pelerin Society. En lo personal, yo me convertí en miembro de Mont Pelerin Society en 1980, y en presidente de Atlas en 1991, de modo que puedo otorgar credibilidad al análisis realizado por Stedman Jones y saber valorarlo.

El extrajo las citas de la correspondencia intercambiada entre Hayek y Antony Fisher, en las que este último lleva a cabo un esfuerzo para convencer a Alejandro Chafuén, junto a HayekHayek de que los think tanks no eran el resultado surgido de la pura suerte: “Usted ha mencionado a la ‘suerte’!… No hay dudas de que la suerte es importante… ¿No hubo, acaso, intención de ambas partes y la consiguiente acción? [para fundar un think tank] ¿Cuánto es la suerte?”. Fisher fundó el Instituto de Asuntos Económicos (The Institute of Economic Affairs) en 1957, y Atlas en 1981.

Stedman incluye más citas y dedica aún más páginas a Von Mises, Hayek y Friedman que a Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Su larga exposición sobre los puntos de vista compartidos por estos sobresalientes economistas podría empujar a muchos a prestar atención a sus trabajos. Esto podría ayudar a equilibrar su análisis al respecto de de que crisis de 2008 fue resultado de mercados libres operando desenfrenadamente. El ‘club’ Hayek-Friedman declama que la crisis fue el resultado de intervencionismo previo.

El libro concluye que “la acción en políticas públicas fundada en la razón necesita regresar”. Para Stedman, esto implica el imperio de la burocracia iluminada. Aquellos cuyo trabajo condujo hacia el triúnfo temporario del neoliberalismo también creen en las políticas públicas con la razón como base fundamental. Pero se trata de una razón influenciada por su comprensión teórica y empírica relativa a la superioridad de reglas simples sobre la regulación detallada de la existencia de personas y empresas. Hayek escribió que “probablemente, nada le ha hecho tanto daño a la causa liberal como la insistencia obcecada de algunos liberales en ciertas reglas duras, por sobre el principio de laissez-faire”. El pareció tener en mente a aquellos quienes, ante cualquier problema de políticas públicas, básicamente responden: “Es culpa del gobierno; el mercado libre lo solucionará”.

El camino de regreso hacia la libre empresa, alejado del capitalismo estatal, requerirá de una nueva generación de líderes en los think tanks que vuelvan a dedicarse a la investigación seria y la promoción adecuada de soluciones públicas.

Alejandro A. Chafuén es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Es  graduado de ESEADE.