Sobre la libertad de expresión y de prensa

Por Gabriel Boragina Publicado el 29/4/18 en: http://www.accionhumana.com/2018/04/sobre-la-libertad-de-expresion-y-de.html

 

Tema siempre latente y de actualidad, la libertad de prensa suele ser analizada bajo la óptica de quienes la defienden contra quienes se oponen a ella, es decir, aquellos que tienen el poder para cercenarla, y que no son otros que los gobiernos del mundo. Veamos cuales son los conceptos que se relacionan con ella.

De acuerdo a la clásica definición del Profesor Ossorio:

“Libertad de prensa. Derecho constitucionalmente garantizado a todos los habitantes de la nación para que publiquen sus ideas por la prensa, sin censura previa. Constituye una modalidad de la libertad de expresión y de opinión (v.).”[1]

Cabe hablar, entonces, de un derecho a la libertad de prensa. Esta se ejerce a través de una vía que es el periodismo que -a su vez- es vehículo de la libertad de expresión. Analizaremos todos estos conceptos más adelante. La fórmula “sin censura previa” no implica que lo que se publique pueda ser cualquier cosa, sino que significa que el material sólo podrá ser censurado una vez publicado y no antes de esta circunstancia. Tampoco involucra la obligación de un medio concreto a publicar las ideas de un tercero. La censura en cuestión se refiere particularmente a la prohibición del gobierno, entendido en sus tres ramas: ejecutiva, legislativa y judicial. Pero no excluye la que pretendan ejercer particulares para evitar coactivamente que alguien dé a conocer sus opiniones.

Distingamos ahora que se entiende por prensa:

Prensa. A más de la máquina impresora y de la imprenta como tales, el conjunto de publicaciones periódicas. Desde su expansión en el siglo XIX, no ha dejado de suscitar en todas partes los beneficios y riesgos de la libertad de prensa (v.).”[2]

El vocablo prensa -en definitiva- denota un conjunto de publicaciones periódicas que no necesariamente deben estar impresas. La definición acota que, la libertad de prensa (cuya noción expusimos en primer término) en todas partes ha suscitado beneficios y riesgos.

Dado que la libertad de prensa es una modalidad de la libertad de expresión examinemos seguidamente el concepto de esta última:

“Libertad de expresión. Derecho constitucionalmente reconocido a todos los habitantes de la nación para publicar sus ideas por la prensa o verbalmente, sin censura previa.”[3]

La aclaración final “por la prensa o verbalmente” indica que puede ser por escrito u oralmente. Se alude al recurso (o los mecanismos) por el cual se ejerce tal expresión. El derecho apunta y ampara a la acción (expresarse) pero no al contenido de esa expresión. De tal suerte que, si lo que se expresa resulta ser una difamación u ofensa a otra persona, el ofensor estará sujeto a las responsabilidades legales por la posible comisión de un delito de calumnias o injurias que no está respaldado por la ley. Esto es importante aclararlo, porque muchas veces se confunde (en ocasiones intencionalmente) la libertad de expresión con una inexistente “libertad” de difamación, tergiversación, etc. que la ley (al menos la argentina) no protege ni reconoce.

Libertad de opinión o de palabra. Constituye una modalidad de la libertad de expresión (v.) garantizada constitucionalmente. Esta libertad es aplicable a cualquier forma en que se manifieste, por lo que la libertad de expresión alcanza a las exteriorizaciones verbales también, y no sólo a las impresas, aunque la Constitución no lo diga”[4]

Es una modalidad porque lo que se expresa, en muchas oportunidades, no son opiniones o palabras. Un artista, como puede ser un escultor o pintor, también se expresa mediante de sus obras, aunque excluyan toda verbalización. Este ejemplo se vincula a la anterior definición de la actual. La presente se circunscribe exclusivamente a la verbales, impresas o no impresas. Por lo que preferimos hablar de orales o escritas, que muestran mejor la forma de expresión, ya que ambas son verbales. Relacionado con los anteriores conceptos se encuentra este otro:

Opinión pública. Manifestación del pensamiento que sobre determinados problemas, generalmente de índole política. tienen los individuos que integran una Colectividad. Puede ser de orden nacional o de orden internacional. En un Estado de Derecho, la opinión pública se concreta mediante la emisión del voto electoral, así como por la libertad de expresión del pensamiento oral o escrita o recogida generalmente por la prensa. En los gobiernos de tipo dictatorial, totalitario o de facto, la auténtica opinión pública o se desconoce por estar cohibida o se expresa en la clandestinidad, pese a los esfuerzos de los detentadores del poder para simular respeto a ella.”[5]

Esta es una idea mucho más amplia, que abarca dos rutas para dicha manifestación: la del voto electoral, por un lado, y la de la libertad de expresión por el siguiente. En realidad, tanto el voto como la publicación son los arbitrios por camino de los cuales se expresa la opinión pública y se hace conocida a todos. En el primer caso, por canal del escrutinio y posterior difusión del resultado comicial y, en el segundo, por la divulgación del pensamiento.

En un sentido algo más amplio, el voto también es una forma de expresar la opinión política, por lo que entendemos que la libertad de expresión comprende e incluye la libertad de votar. Y -por contrapartida- la de no votar. Ya que la libertad estudiada consiste -en suma- en la de expresarse o no hacerlo. Se trata de un derecho, que el sujeto activo puede ejercer o no. De lo contrario no podría hablarse de “libertad” si existiera una obligación general de expresarse. Entendemos por ello que, la libertad de expresarse -por modo del voto- debe incluir la de no hacerlo (no expresarse por intermedio del voto, es decir, no votar si la persona en cuestión no desea hacerlo).

“Previa censura. La que se ejerce, sobre la prensa en especial, antes de darse al público. (V. CENSURA, LIBERTAD DE EXPRESIÓN.)”[6]

En nuestro sistema constitucional está prohibida. Se entiende que se conecta a la censura que terceros pretenden hacer contra la libertad de prensa, y no a la autocensura, que es el caso de cuando alguien se abstiene voluntariamente a dar a conocer su opinión por conducto de la prensa.

[1] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial HELIASTA-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553 pág. 554

[2] Ossorio, Ibidem, p. 761

[3] Ossorio, Ibidem, p. 554

[4] Ossorio, Ibidem, p. 554

[5] Ossorio, Ibidem, p. 657

[6] Ossorio, Ibidem, p. 768

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

El Relato Anti-Liberal de Cambiemos

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 6/3/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/03/06/el-relato-anti-liberal-de-cambiemos/

 

En la política Argentina, la palabra “relato” hace referencia a la manipulación de los datos económicos durante el gobierno Kirchnerista. El “relato” era, en definitiva, una descripción inexistente de la realidad económica y social del país (por ejemplo, sostener que Argentina tiene menos pobres que Alemania o que la inseguridad es una mera sensación como insistía el Jefe de Gabinete Anibal Fernández.)

En los últimos meses se nota una creciente incomodidad por parte de Cambiemos con los economistas. En especial con los llamados “economistas liberales,” aquellos profesionales que piden que la Argentina se mueva hacia a una economía libre y abierta. Lamentablemente, en su incomodidad Cambiemos está creando su propio relato, el relato anti-liberal. O quizás, en el fondo, la incomodidad sea en realidad con algunos resultados económicos y fiscales de su propia gestión.

La reciente nota del Lic. Rodrigo Pena es un claro ejemplo de este relato anti-liberal de Cambiemos. La columna está dirigida a Jose L. Espert. A mi entender, Pena tergiversa los dichos de Espert al punto tal de ridiculizarlo. Una estrategia muy mal vista en cualquier debate donde prima la seriedad. Pero el punto de este post no es discutir los detalles y números de ambas columnas, sino llamar la atención sobre dos fenómenos que se vienen repitiendo en Cambiemos: (1) La tergiversación (ridiculización) de los “economistas liberales” y (2) el uso de descalificativos desde el poder.

Lamentablemente Cambiemos se está sintiendo muy cómodo con ridiculizar la posición de profesionales que no coinciden con algunas de sus políticas económicas. Las respuestas del gobierno son muy bienvenidas, pero deben ser sobre posturas existentes, no sobre propuestas inexistentes.

Pero el problema no es sólo de tergiversación. Pena comete el innecesario agravio de hablar de economistas “plateistas” con una clara connotación peyorativa. Decepciona que un Secretario de estado lleve la discusión al plano personal. Hacia el final de la nota, Pena compara a los economistas plateistas con la tribuna en un partido de fútbol, donde los plateistas gritan e insultan a los profesionales que están en el campo de juego. Mientras Pena sería un profesional en el campo de juego, Espert (y los “economistas liberales”) sería un mero plateista que grita incoherencias económicas. Un artilugio muy por debajo de lo que se espera de un Secretario de estado. Decepciona también que tanto funcionario de Cambiemos (por ejemplo Federico Pinedo, Marcos Peña, Laura Alonso) feliciten una nota que comete esta falta de seriedad profesional.

El de Pena no es el único caso, tiempo atrás el Diputado Fernando A. Iglesias (también por Cambiemos) se refirió a “economistas liberales” como “liberalotes,” también en un claro tono despectivo con descripciones significativamente tergiversadas. Al menos Pena fue más caballero, dado que al menos identificó a quién se refería como “plateista.” A pesar de los reiterados pedidos (mio incluido), Iglesias nunca aclaró quienes serían los “liberalotes” y quienes serían los “liberales.” Criticar, tergiversar, y sobre todo calificar sin identificar a los destinatarios es también una práctica muy mal vista en debates que pretenden ser serios.

Como los kirchneristas, en este tema, Cambiemos también esta faltando a la honestidad intelectual de ofrecer una representación fiel de sus críticos. Los críticos de Cambiemos, vale aclarar, soportan una presión fiscal agobiante a cambio de servicios públicos que dejan muco que desear. Quizás la gente de Cambiemos haría bien en auto-reflexionar y dejar estas mañas de la vieja política de lado. Cambiemos debería aplicar menos energía en ridiculizar y calificar profesionales comprometidos con la economía del país y más energía en hacer posible tantas de las reformas necesarias pero aún pendiente en materia económica.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.