WP: The Upper Turning Point in the Austrian Business Cycle Theory

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 22/3/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/03/22/wp-the-upper-turning-point-in-the-austrian-business-cycle-theory/

 

Roger Garrison describe a la teoría austriaca del ciclo económico (ABCT) como una teoría de auge insostenible, en lugar de ser una teoría que explique (en detalle) la caída o crisis económica. Para mantener el efecto sobre producción y empleo, la autoridad monetaria debe incrementar el ritmo de expansión, lo cual es un camino insostenible.

Pero que sucede, se pregunta Jeffrey Hummel, si la expansión monetaria es constante en lugar de creciente. Debe, eventualmente, la economía caer en una crisis o es una situación estable (aunque no optima). O incluso, es posible que la economía se acomode a la expansión monetaria y este sea el nuevo “equilibrio”? De acuerdo al ABCT, debe toda expansión monetaria culminar en crisis?

Este es el problema que junto a Anthony J. Evans y Robert Thorpe nos preguntamos en este último paper.

Abstract

This paper studies a scenario – one of the six problems with Austrian Business Cycle theory raised by Hummel (1979) – that the ABCT literature has paid little attention. Will a constant rate of credit expansion necessarily lead to a boom-bust cycle? We conclude that this scenario has two potential outcomes, (1) a change in money demand brings the economy back towards equilibrium or (2) the economy will shift to sub-optimal but still sustainable path. We identify capital heterogeneity effects and the Ricardo effect as distinctly Austrian explanations for an upper turning point, even in a fiat money regime.

Download from SSRN.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Una defensa de las Metas de Inflación

Por Iván Carrino. Publicado el 20/11/17 en: http://www.ivancarrino.com/una-defensa-de-las-metas-de-inflacion/

 

A pesar de los problemas fundamentales de la banca central, el esquema adoptado por el BCRA seguirá bajando la inflación en Argentina.

No sé bien cuándo fue, pero un día en mi vida entendí que las cosas no son “blanco o negro”.

Sí, seguramente algunos dejarán de leer acá.

Pensarán:

————-> “¡Obvio que es blanco o negro! O estás con los buenos, o estás con los malos”,

————-> ”O sos amigo, o sos enemigo”,

————-> ”Conmigo, o contra mí”…

O alguna variante similar.

Ok, no me preocupa. Supongo que esto no se escribe para ellos.

Como decíamos, la vida no es blanco o negro sino una enorme escala de grises.

Habiéndome formado en las ideas de la Escuela Austriaca de Economía, mis críticas a la banca central como sistema son medulares. Los bancos centrales son, después de todo, organismos de planificación centralizada y por tanto no cuentan ni con los incentivos ni con la información adecuada para ofrecer correctamente ese bien que se dedican a imprimir.

Es decir, el dinero.

La historia avala esta proposición. Desde la creación de la Reserva Federal, el dólar norteamericano -nada menos- perdió un 96% de su poder adquisitivo. Lo mismo sucedió con la mayoría de las monedas estatales a nivel global. Ni hablar de la moneda nacional de Argentina.

Como sugirió Hayek, “no es exagerado decir que la historia es, en gran parte, la historia de la inflación, usualmente creada por los gobierno para su propio beneficio”.

Ésta no es la única crítica. De acuerdo con la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, el Banco Central, con su manipulación de la tasa de interés, es el gran responsable de los períodos de auges insostenibles que terminan en recesiones.

O sea, si la Banca Central destruye la moneda y crea el ciclo económico, ¿qué podría hacer bien?

Metas de Inflación

Como decíamos, no todo es blanco o negro. Y si bien frente a la teoría y la evidencia uno podría abonar la propuesta de la desaparición del Banco Central y su sustitución por instituciones más “market friendly”, eso no implica que neguemos su capacidad para bajar la inflación.

Y esto último es lo que Federico Sturzenegger y su equipo dicen que quieren hacer. Llevar a la Argentina a tener la inflación de “un país normal” en un lapso de 4 años.

¿Será posible?

Al margen del tiempo que lleve, la pregunta fundamental es si realmente la política monetaria puede bajar la inflación y, más concretamente, si esta política monetaria puede hacerlo.

Comenzando en 2017 de manera oficial, el BCRA lanzó su sistema de Metas de Inflación (MI). El sistema de Metas establece que su objetivo principal es alcanzar un valor de inflación anual, para lo cual pone en funcionamiento su instrumental.

En Argentina, como en el resto del mundo donde se utiliza este sistema, el instrumento es la tasa de interés, así como la comunicación con el público, la publicación de estadísticas y la divulgación de proyecciones de inflación.

De acuerdo a los últimos datos a los que pude acceder, en los 28 países donde hoy se practica esta política monetaria la inflación es baja y las metas -a veces más, a veces menos- se cumplen.

Cuadro 1. Metas e inflación de países seleccionados.

meta infla

Fuente: Iván Carrino en base a FMI y Bancos Centrales

Ahora pongamos estos datos en perspectiva.

Argentina tuvo, por los últimos 12 años, una inflación promedio superior al 20% anual. Esto es, en términos técnicos, un verdadero desquicio. Además, no había ninguna política antiinflacionaria concreta. La política monetaria podía definirse como: “prestarle plata al gobierno y no cobrarla nunca más” o, como diría Daniel Lacalle, “crear dinero para la felicidad del pueblo”.

Por el contrario, los países que tienen Metas, se ve en el cuadro, muestran una inflación del 3,3% promedio anual.

Volviendo, en la “escala de grises” de la política monetaria, las MI puede que no sean el blanco más puro, pero ya nos alejamos bastante del casi negro que era el BCRA conducido por Mercedes Marcó del Pont y Alejandro Vanoli.

Desinflación

El cuadro de más arriba dice mucho acerca de qué nivel de inflación tienen los países que aplican metas, pero nada sobre si fueron las metas las que efectivamente bajaron la inflación.

Así, algunos insisten en que las MI no sirven para bajar la inflación, sino que solo contribuirían a mantener ésta una vez que ya ha bajado.

¿Será así? La respuesta es NO.

De acuerdo con los datos recopilados por Thórarinn G. Pétursson, de Islandia, las MI sí bajan la inflación.

Gráfico 2. Inflación antes y después de aplicar MI.

meta infla2

Fuente: Iván Carrino en base a Pétursson (2005)

Lo que se desprende del gráfico es que -para estos 23 países tomados como conjunto- la inflación era significativamente más alta antes que después de adoptar el sistema de Metas. Esta mejora se sostiene incluso cuando se excluye a los países hiperinflacionarios que “ensucian” la muestra.

Pétursson comenta algo de suma importancia acerca de estos resultados:

Comparando la inflación promedio después de la meta de inflación con la inflación promedio en los cinco años anteriores a la adopción, parece que la meta de inflación ha contribuido a reducir la inflación (…) Sin embargo, no está claro si esta caída en la inflación puede atribuirse directamente a las Metas. En el mundo la legislación de los bancos centrales, por ejemplo, ha sido alterada para fortalecer el énfasis en la estabilidad de precios, con una mayor comprensión de la importancia de una inflación baja y estable para el bienestar económico general. [La negrita es mía]

¿Por qué esto es tan importante?

Porque (si bien el autor luego mostrará econométricamente que sí hay resultados concretamente atribuibles a las MI) nos está diciendo que para bajar la inflación, casi que es de segundo orden tener Metas de Inflación, Metas de Agregados Monetarios, u objetivos de Tipo de Cambio. Lo que es verdaderamente importante es tener un diseño institucional avocado a la tarea de tener una inflación baja y estable.

¿Tiene Argentina hoy dicho diseño?

La respuesta es que, al adoptar formalmente un esquema de Metas de Inflación, el país sí lo tiene.

Voy llegando al final y noto que hay algunas preguntas que no respondí en este posteo. ¿Pueden las MI bajar la inflación con este déficit fiscal? ¿No sería mejor controlar directamente la cantidad de dinero? ¿Lo que hace el Banco Central con las Lebac no es “repimir la inflación” y patear el problema para más adelante?

Seguramente puedan ser respondidas en otras entradas.

Lo importante, por ahora, es darle una mirada general al bosque y no a los árboles. Y lo que ese bosque nos indica es que esta política monetaria sí debería llevarnos a ver niveles de inflación cada vez más bajos.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Una mirada austríaca sobre el problema de las tarifas en Argentina

Por Iván Carrino. Publicado el 29/6/16 en: http://www.ivancarrino.com/una-mirada-austriaca-sobre-el-problema-de-las-tarifas-en-argentina/

 

La Teoría Austríaca del Ciclo Económico (TACE) está por cumplir 104 años. Publicada por primera vez en 1912 en la obra La Teoría del Dinero y el Crédito de Ludwig von Mises, sostenía una mirada contraria al común de los economistas sobre los proceso de auge y recesión en las economías.

Básicamente, el punto es que las crisis no son una consecuencia inevitable del capitalismo, sino que son producto de la intervención estatal en el mercado y, específicamente, en el mercado de dinero y crédito.

Para sintetizar lo más posible la teoría (dos buenas y sintéticas explicaciones aquí y aquí) podemos decir que todo comienza cuando el gobierno decide imprimir más dinero con el objetivo de reducir la tasa de interés. La tasa de interés, en realidad, es un precio como cualquier otro de la economía y debería quedar determinado en el mercado de crédito. Si “mucha” gente desea ahorrar, entonces la tasa de interés será baja, mientras que si hay “pocos” que quieren ahorrar y “muchos” que deseen consumir, entonces la tasa será alta.

Sin embargo, el gobierno puede influir en ese precio de la economía, al menos a corto plazo, imprimiendo más billetes. Mediante la expansión monetaria, el Banco Central inyecta dinero en los bancos y éstos comienzan a reducir la tasa de interés para que haya más gente que tome esos préstamos.

El problema con esto es que los empresarios consideran esta reducción en la tasa de interés como una señal de que la sociedad está dispuesta a ahorrar más y consumir menos, por lo que comienzan a emprender proyectos de inversión de mayor duración (de manera que los bienes de consumo estén listo para un tiempo futuro, no presente). Ahora evidentemente, como las preferencias de ahorro-consumo de los consumidores no se modificaron, la señal es errónea y llegará un punto en que la escasez de verdadero ahorro se hará patente y el sistema se volverá insostenible. Los precios de los factores de producción comenzarán a subir y los costos de los proyectos de inversión indicarán que éstos eran, en realidad, inviables.

Finalmente, el Banco Central podría decidir subir la tasa de interés (reflejando el aumento de precios –a la Fisher- y la verdadera escasez de ahorros), con lo que se lo terminaría responsabilizando por apretar el gatillo de la recesión.

Si bien la TACE sigue debatida -aunque cada vez más aceptada– en la profesión por sus conclusiones liberales y su prescripción política de no intervención, lo cierto es que es perfectamente compatible con cualquier corriente de pensamiento que comprenda la importancia de los precios relativos en la economía.

Finalmente, su planteo no es otra cosa que un análisis riguroso de lo que sucede cuando el gobierno comienza a distorsionar los precios relativos, y que toma en consideración todos los efectos no intencionados de dicha intervención.

En este sentido, creo que la mirada austríaca es una herramienta perfecta para comprender lo que está sucediendo con las tarifas en nuestro país.

Veamos.

Cuando Duhalde decidió salir de la convertibilidad, la Ley de Emergencia Económica les prohibió a los proveedores de servicios públicos subir las tarifas para seguir cobrando, en dólares, lo mismo que antes. También prohibió cualquier tipo de indexación así que, básicamente, congeló los precios de los servicios públicos. Como se sabe, los gobiernos siguientes (de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner) prorrogaron dicha ley hasta el final del último mandato de CFK y la inflación acumulada alcanzó niveles astronómicos.

Así que, en concreto, por muchos y largos años las tarifas pasaron a ser un precio regulado de la economía y mantenido por debajo de su valor “de equilibrio”, “natural” o, en otras palabras, aquél que reflejaba la verdadera escasez relativa del recurso en cuestión.

Ahora bien, análogamente a lo que sucede en la Teoría del Ciclo Austríaca, aquí quienes tomaron erróneamente la señal de precios fueron los consumidores (aunque indirectamente también los inversores). Con un precio artificialmente bajo, los consumidores de energía, gas y agua, toman por cierto que dichos bienes son “sobreabundantes”. ¿Para qué vas a cerrar la ventana cuando hace frío si total sobra el gas y la electricidad para calentar la casa con tres aires acondicionados y dos estufas de tiro balanceado?

Ahora bien, hasta aquí la consecuencia no parece tan grave. Simplemente fomentamos la cultura del derroche, pero ¿qué más?

Las consecuencias (probablemente no intencionadas, al igual que con la TACE) son mucho más profundas. Es que en función de dicho precio artificialmente barato, toda la estructura productiva de la economía comienza a funcionar de manera descoordinada. Para un consumidor, no es lo mismo vivir en el departamento de 500 mts2 si el gas para calefaccionar dicho hogar cuesta 100 que si cuesta 10.000. Además, no es lo mismo tener un aire acondicionado, o tener 4, si la electricidad cuesta 50 o 500. Tampoco es lo mismo tener un automóvil de bajo consumo que una camioneta 4×4 si la nafta es cara o si la nafta es barata. En el segundo caso, claramente habrá una tendencia a demandar más camionetas y, por tanto, una tendencia también a producirlas.

En resumen, la distorsión del precio relativo de la energía genera una enorme distorsión en todo el sistema productivo.Para la Escuela Austríaca, las tasas de interés artificialmente bajas hacen que los proyectos de inversión luzcan rentables cuando, en realidad, no lo son. De la misma forma, los artificialmente bajos precios de la energía hacen que proyectos de inversión y de consumo (como comprar una casa, un auto, o un electrodoméstico) luzcan sostenibles cuando, en realidad, no lo son.

Finalmente llega el punto de quiebre. Con la energía artificialmente abaratada, hay un exceso de demanda, pero nadie tiene interés en producirla. Así que en un momento, la cuerda se rompe y aparecen los cortes de luz o el racionamiento del gas. En fin, la “lucha por los recursos” que parecían abundantes pero, en realidad, eran súper escasos.

Llegado ese momento, el gobierno tiene dos opciones. O seguir con el statu quo y profundizar el racionamiento, o liberar los precios y permitirle a éstos que reflejen la verdadera escasez de los recursos y orienten nuevamente el sistema productivo de la economía para que éste guarde relación con las demandas reales de los consumidores (y no unas afectadas por los precios distorsionados).

Claramente, la segunda alternativa es la más sustentable y la que más crecimiento generará a largo plazo.

Sin embargo, también es cierto que una vez iniciado el esquema del control de precios y la distorsión, ningún camino será agradable. El shock tarifario implicará un reacomodamiento de la estructura productiva, y muchas  decisiones de consumo e inversión se demostrarán equivocadas. Finalmente, habrá que comenzar a producir diferente, y algunos negocios tendrán que cerrar sus puertas, mientras otros las abrirán en otros sectores. Pero nada de esto se hace sin fricciones. Por eso cuando menos intervenidos estén los mercados, y más flexibles sean, más rápido y menos doloroso será el ajuste.

La Teoría Austríaca del Ciclo Económico ofrece otra conclusión reveladora sobre el problema de las crisis económicas. Que el culpable de la recesión no es el Banco Central que sube las tasas de interés, sino aquél que decidió reducirlas artificialmente en primer lugar.

Creo que la conclusión es estrictamente aplicable al tema tarifario. Una vez iniciada la locura de controlar precios por 14 años, no hay salidas fáciles. Y la responsabilidad por el ajuste no es de quien decide optar por el camino de reducir la intervención, sino por el demagogo líder anterior, que al distorsionar las señales del mercado, generó una burbuja insostenible y con un final cantado: el ajuste que siempre llega.

Ludwig von MIses y Friedrich A. Hayek. Principales exponentes de la Escuela Austriaca de Economía.

Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek. Principales exponentes de la Escuela Austriaca de Economía.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Modelo de Garrison: Sobreinversion o Mal-inversion?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 3/7/14 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/07/03/modelo-de-garrison-sobreinversion-o-mal-inversion/

 

El modelo de Garrison se ha vuelto una referencia central para la teoría Austriaca de ciclos económicos (ABCT). No hay dudas que dicho modelo es una buena herramienta pedagócica para capturar los aspectos básicos de la teoría pero dejando su “corazón y alma” afuera. Este modelo ha sido utilizado, sin embargo, para intentar hacer desarrollos teóricos así como guiar estudios empíricos. Esto ha generado ciertos problemas y confusiones sobre qué dice, no dice, y sobre que supuestos se levanta la teoría.

Una de las confusiones a las que el modelo de Garrison se presta es a entender que el ABCT argumenta que los ciclos se deben a un problema de sobre-inversión, en lugar de ser un problema de mala-inversión (asignación ineficiente de recursos.)

 

Que el modelo de Garrison debe interpretarse como una herramienta pedagógica y no como un instrumental de desarrolló teórico o empírico se desprende de las primeras páginas del mismo Garrison en Time and Money (p. xii):

In the early 1970s I entered the graduate program at the University of Missouri, Kansas City, where I learned the intermediate and (at the time) advanced versions of Keynesianism. Having read and by then reread the General Theory, the ISLM framework struck me as a clever pedagogical tool but one that, like Samuelson’s gloss, left the heart and soul out of Keynes’s vision of the macroeconomy. It was at that time that I first conceived of an Austrian counterpart to ISLM – with a treatment of the fundamental issues of the economy’s self-regulating capabilities emerging from a comparison of the two contrasting graphical frameworks.

Hay dos aspectos del modelo que invitan a la interpretación que el ABCT descansa sobre un argumento de sobre-inversión. En primer lugar que la economía se ubica por fuera de la frontera de posibilidad de producción (PPF). Dado que el eje horizontal mide inversión, ¿no es eso acaso sobre-inversión? (entre paréntesis, en este modelo la PPF no mide “unidades” como manteca y cañones, mide valores dado que sus ejes tienen consumo e inversión).

En segundo lugar el efecto producido en el triángulo Hayekiano. El período total de producción (medido en la base del triángulo) se expande. El gráfico parece sugerir que hay un problema de sobre inversión en términos de roundaboutness período total de producción. En este sentido sí hay una “sobre” inversión, no en el sentido de la cantidad que se invierto, sino en el plazo que se invierte. Para que no haya sobre-inversión el area del triángulo original de Hayek y el modificado por la política monetaria deberían ser iguales. Lo que hay, entonces, es una mal-asignación (temporal) de recursos en diversas etapas del proceso productivo. Un desequilibrio temporal que se sigue de modificar el precio del tiempo (preferencia temporal) que es la tasa de interés. Este requerimiento de que el área de ambos triángulos coincidan no suele ser mencionado. No recuerdo haberlo leído en Garrison (si alguien recuerda alguna referencia puede dejarla debajo en los comentarios.)

Justamente este punto, central para quienes defienden a la teoría de “malas interpretaciones” no es fácil de mostrar gráficamente. De hecho, el modelo gráfico que aparece en el libro y reproducido debajo indica que el área de ambos triángulos no coincide habiendo sobre-inversión. Y dado que no existe (hasta donde conozco) un paper que muestre las ecuaciones detras del modelo, no hay calculo analítico del area de estos triángulos para (de)mostrar si matemáticamente hablando el modelo es consistente con la “mal-inversión” o si su construcción también implica “sobre-inversión.” De hecho, hacer este ejercicio algebraico con ecuaciones lineales es más engorroso de lo que un simple modelo linear podría sugerir (trabajo en curso…).

No creo que el problema sea tanto el modelo de Garrison en sí, originalmente diseñado para cursos introductorios o intermedios de macroeconomía, como una incorrecta aplicación que se le ha venido dando a este original modelo gráfico.\

Garrison Model. ABCT

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Austriacos, Monetaristas, y Crisis Economicas

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 4/9/13 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2013/09/04/austriacos-monetaristas-y-crisis-economicas/

George Selgin tiene un reciente post en Free Banking sobre crisis económicas que es muy recomendable. En su post, Selgin comenta cómo distintas teorías de ciclos económicos pueden ser complementarias, y no necesariamente excluyentes. Más precisamente, como la teoría austriaca del ciclo económico y la monetarista pueden explicar distintas fases de una misma crisis, por ejemplo la Crisis del 30.

Selgin pone ambas teorías frente a frente y muestra que ciertas variantes del ABCT al no dar lugar a distorsiones cuando hay una deflación monetaria (no por aumento de productividad) tienen una posición simétrica a la de ciertas teorías monetaristas que no aceptan distorsiones cuando hay excesos monetarios. En el segundo campo ubica principalmente a Scott Sumner y a “algunos” representantes del Market Monetarism.

Si bien coincido con el post de Selgin, su exposición da lugar a un par de aclaraciones adicionales.

 

En primer lugar el post de Selgin se encuentra bastante en línea con los escritos de Horwitz sobre la Crisis del 30. Para comprender el proceso, sostiene Horwitz, la teoría austríaca tiene mayor relevancia como explicación durante la década del 1920, luego la teoría monetarista gana mayor relevancia explicativa cuando la Fed erra en su política monetaria. Finalmente cobra relevancia la “regime uncertainty” de Bob Higgs para entender por qué la crisis fue tan larga y difícil de solucionar (aparte de las complicaciones impuestas por el New Deal.) En principio estas tres explicaciones pueden ser complementarias; no hay motivo por el cual deban ser excluyentes.

En segundo lugar, la explicación monetarista no necesita de una explicación austriaca previa. Bajo esta perspectiva no hace falta que hayan distorsiones previas, sólo es necesaria una contracción monetaria que distorsione al mercado; pero esto no quiere decir que no pueda haber distorsiones previas. La teoría austriaca, en cambio sí da lugar a una contracción monetaria cuando se desata la crisis. Así como en la crisis financiera el aumento de las tasas subprime llevó a la incobrabilidad de hipotecas, aumentos en la tasa de interés llevan a incobrabilidad de préstamos por parte de las empresas lo que lleva a una contracción de la oferta monetaria por parte del multiplicador monetario. Para el monetarismo, la contracción monetaria es la causa de la crisis. Para los austriacos es una de las consecuencias. Esto hace que algunos Austriacos puedan ver a la explicación monetarista como parte de la teoría austriaca. Sin embargo, esta contracción monetaria es justamente el problema sobre el que el monetarismo llama la atención. Hayek, por ejemplo, explícitamente se refirió a la conveniencia de mantener MV constante, es decir, expandir M si V colapsa. En otras palabras, Hayek diferenciaba entre contracción primaria y secundaria; si un banco central expandió en exceso sus notas convertibles, es inevitable quitar algunas de circulación para evitar la quiebra del banco emisor (por este motivo, esta distinción carece de sentido bajo dinero fiat.) El problema sobre el que llama la explicación monetarista es justamente cuando la contracción monetaria va más allá de la sugerencia de Hayek de mantener MV constante permitiendo que MV se contraiga de manera innecesaria. Así como excesos monetarios generan desequilibrios, lo mismo sucede con reducciones relativas en la oferta de dinero (ante cambios en la demanda de dinero.)

El siguiente gráfico del NGDP (MV) per cápita está tomado del post de Selgin. El gráfico va de 1921 a 1939 y se puede apreciar una expansión de MV en la década del 20 (consistente con la teoría austriaca) y una contracción a partir de 1929, lo cual es consistente tanto con la teoría austriaca en la versión de Hayek (no se mantuvo MV constante) como lo es con la explicación monetarista (se contrajo MV.)

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Entrevista a Martín Krause sobre el dinero, la política monetaria y sus consecuencias:

Publicada el 31/5/13 en http://www.oroyfinanzas.com/2013/05/martin-krause-dinero-politica-monetaria-consecuencias/

 Les presentamos hoy a un invitado de excepción. Martín Krause es uno de los economistas argentinos más prestigiosos y reconocidos en la actualidad. Doctor en Ciencias Económicas y Administración de Empresas por la Universidad Católica de La Plata, don Martín es Catedrático de Economía y Derecho en la Universidad de Buenos Aires, enseñando Derecho e Historia del Pensamiento Económico en la Escuela de Economía de dicha Universidad.

Miembro y cultivador de la Teoría y práctica de la Escuela Austriaca de Economía, Martín Krause ostenta, entre otras distinciones, la de miembro de la Mont-Pèlerin Society, director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de la Universidad de Buenos Aires y profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. En el pasado, fue Rector y jefe de investigación de la Escuela ESEADE. Ha sido acreedor de varios premios como el Eisenhower Fellowship en 1993 y el Premio de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires en 2007.

En esta entrevista concedida a Javier Santacruz Cano, Martín Krause expone su criterio acerca del concepto de dinero, la ordenación del mercado de dinero y sus instituciones. La competencia entre emisores de billetes de banco, un sistema de resolución de conflictos y derechos de propiedad claros son los puntos clave de la propuesta que nos hace el entrevistado.

Oroyfinanzas.com –Para usted, ¿qué es el dinero? ¿Qué papel juega el dinero en la sociedad de hoy?
El dinero es un medio de intercambio que facilita las transacciones superando el primitivo sistema del trueque. Sirve también como común denominador de los precios, facilitando el cálculo económico, y como reserva de valor. En esencia, el papel que hoy cumple en la sociedad no es diferente del que ha cumplido siempre, sólo que lo hace peor desde que ha sido controlado por el gobierno.

Oroyfinanzas.com –La existencia de un monopolio de emisión de moneda, ¿qué consecuencias tiene sobre la economía y especialmente sobre el valor del dinero?
Como con cualquier otro producto o servicio, la falta de competencia genera productos o servicios caros y de mala calidad. No es diferente con el dinero. Sólo puede haber un monopolio con el uso de la coerción por parte del gobierno, aunque aun así le resulta difícil sostenerlo y encontramos que los individuos huyen hacia otras monedas cuando la calidad de la moneda monopólica es particularmente mala. La oferta de moneda intenta ser monopólica, la demanda no lo es.

Oroyfinanzas.com – ¿Cree que la política monetaria que han seguido la mayoría de los bancos centrales ha contribuido a la generación de la crisis actual?
Por supuesto, es un caso típico de crisis como permite analizarlo la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, originada en la manipulación de las tasas de interés por parte de la autoridad monetaria.

Oroyfinanzas.com – A su juicio, ¿qué aspectos deberían cambiar en la política monetaria? ¿Podría dar algún ejemplo concreto?

Lo que hay que cambiar es que no haya tal cosa como “política monetaria”. No hay nada peor que mezclar la moneda con la política, dejar a aquella en manos de éstos. La solución tiene que ser “institucional”, un sistema monetario distinto. Podría tener diferentes características pero si el origen del problema es el monopolio, cualquier sistema alternativo que supere esos problemas tendría que ofrecer la libertad de elegir moneda.

Oroyfinanzas.com – Los instrumentos de política monetaria como la Regla de Taylor ó, por el contrario, los modelos de equilibrio dinámico con curva de Phillips, ¿merecen una revisión ó todavía son válidos para instrumentar la política monetaria?

De nuevo, son válidos para instrumentar políticas monetarias más o menos devaluatorias (en general) del valor de la moneda. Un mercado de monedas no necesita otras reglas que el respeto al derecho de propiedad y su transferencia por medio de contratos.

Oroyfinanzas.com – Las sucesivas expansiones monetarias de los últimos años, ¿considera que van a terminar en un proceso inflacionario? ¿Qué medidas habría que tomar para frenar este hipotético caso?
Las políticas monetarias primero han engendrado la crisis, la recesión o depresión, luego políticas monetarias expansivas tratan de sacar al moribundo de ese estado casi terminal. A veces lo logran, pero no curan la enfermedad y el enfermo vuelve más tarde a caer. Toda solución, incluso una coyuntural de expandir la cantidad de moneda si aumenta su demanda en el corto plazo debería incluir un camino de reforma institucional hacia los objetivos planteados en la pregunta cuatro.

En otras palabras: ¿quieren emitir Euros? Háganlo. Pero al mismo tiempo que se remuevan todas las trabas y regulaciones para la realización de contratos en cualquier moneda (incluyendo los contratos laborales), existente o por crearse y las regulaciones que caen sobre el sistema bancario y financiero.

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Efectos Internacionales sobre la Estructura de Capital: Colombia y Panama (2002-2007)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 27/7/12 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/07/27/efectos-internacionales-sobre-la-estructura-de-capital-colombia-y-panama-2002-2007/#more-3208

En este post quiero compartir unos resultados preliminares de un borrador que puede ser de interés para los que nos siguen en el blog. En algunos posts anteriores (aquí) y en este paper comenté sobre el problema de transmisión internacional de ciclos económicos de países grandes a países pequeños (centro-periferia). ¿Se transmiten, de alguna manera, las distorsiones en la estructura de capital a economías pequeñas donde hay un tipo de cambio en el medio?

 Según la teoría convencional, los tipos de cambio cumplen un rol fundamental en los ciclos internacionales (Calvo & Mishkin, 2003). Por ejemplo, ante un shock monetario, un tipo de cambio fijo evita afectar los precios relativos del sector no transable respecto al (sic no) transable y así eludir que el shock monetario tenga efectos reales. Por otro lado, ante un shock real (ie. de productividad), un tipo de cambio flotante puede permitir un ajuste en los precios relativos del sector no transable y transable si es necesario dado el shock.

Siguiendo al párrafo anterior, si uno toma un shock monetario y compara los ciclos económicos de economías pequeñas debería encontrar un comportamiento distinto en cada grupo. Sin embargo, esto no siempre es el caso y en ciertas ocasiones no se observan diferencias importantes. Por ejemplo, Canova (2005) encuentra (1) que el ciclo económico del continente americano se encuentra fuertemente influenciado por la política de la Fed pero (2) no encuentra un comportamiento distinto entre economías con tipo de cambio fijo y tipo de cambio flotante.

¿Es posible que distorsiones del tipo descriptas por la teoría Mises-Hayek del ciclo económico sucedan en ambos tipos de economías, y que estas distorsiones en común lleven a que en algunos casos los ciclos se comporten de manera similar? Si ambas economías tienen acceso a un pool con exceso de liquidez a tasas de interés por debajo de su nivel natural o de equilibrio, entonces esto sería posible.

Lo que quiero compartir son unos gráficos que buscan ilustrar este problema con las economías de Colombia (tipo de cambio flotante) y Panamá (dolarizado) para el período 2002-2007. Los siguiente gráficos muestran:

  1. El crecimiento real tres sectores: (1) more roundabout, (2) medium roundabout y (3) less roundabout. Estos grupos se forman con datos de PBI sectoriales. Por ejemplo, sectores de minería son más capital intensivo e implican flujos de fondos más largos que el sector de comercio.
  2. A su vez, el grupo medium roundabout está compuesto por el sector manufacturas, y dado que hay suficiente subsectores, nuevamente divido el sector medium roundabout en more, medium y less roundabout. De este modo podemos ver el mismo análisis en dos niveles distintos de desagregación.
  3. Los gráficos muestran las tasas de crecimiento anuales para el período 2002-2007, y se compara con: (1) una ‘rolling-window’ de 5 años que comienza en 1990 y termina en el 2000, (2) 1990-1997 y (3) 1990-2000.

Cómo se puede ver (con alguna excepeción), las tasas de crecimiento de los sectores more roundabout son mayores que las de medium roundabout que a su vez son menores a las de less roundabout.

PBI por sectores

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Desagregación del sector medium roundabout

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Si bien el problema de ciclos internacionales es complejo, si es el caso que un desvío a la baja de las tasas de interés dada la política monetaria de economías centrales incentivan un crecimiento más pronunciado en sectores que son más capital intensivo, entonces lo que hay es una presencia de efectos particularmente descriptos por la teoría austriaca del ciclo. Esto no quiere decir ni que sea la única explicación que aplica a cualquier ciclo ni que siempre que hay un ciclo siempre sea por las causas descriptas por esta teoría. Pero si estos efectos están presentes y poseen una presencia importante, entonces pueden resultar en comportamiento similares en economías que siguen tipos de cambio distinto.

 Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.