Of Positivism and the History of Economic Thought (by Bruce Caldwell)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 22/1/13 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2013/01/22/of-positivism-and-the-history-of-economic-thought-by-bruce-caldwell/#more-4255

En la última conferencia de la Southern Economic Association (New Orleans), Bruce Caldwell (Center for the History of Political Economy, Duke University) dió la presidencial address cuyo título fue “Of Positivism and the History of Economic Thought.” Cuando Bruce Caldwell escribe sobre estos temas, es material de lectura obligada. En esta ocación Caldwell ofrece un análisis de cómo el lenguaje positivista tuvo como consecuencia no intencionada dejar de lado la historia del pensamiento económico junto a relegar ramas que hoy son centrales en la economía. Al punto tal, nos cuenta Caldwell, que recuerda cursos interdisciplinares donde los no economistas tenían un manejo superior sobre los la historia del pensamiento y textos centrales de la economía que los propios economistas. Sus palabras se encuentran disponibles online como working paper, aquí ofrezco un resumen y algunos pasajes sobre las opiniones de Caldwell sobre este tema.

El lenguaje positivista, dice Caldwell, llevó a que la disciplina se preocupase casi exclusivamente por aquello que era factible de ser medido y presentarse como trabajo empírico. No sólo la historia del pensamiento, sino otras ramas como Teoría de Juegos y Public Choice (quizás también por motivos políticos/ideológicos) no podían hacer pié en el core de la disciplina. Si bien esto fue cambiando para varias ramas de estudio, como el caso de Teoría de Juegos que hoy tiene un rol central, no lo fue para el caso de historia del pensamiento. Si bien es el caso que hoy día la economía comprende trabajos que van desde cuestiones matemático/teóricas de equilibrio general hasta behavioral economics, sí ha persistido la idea de que lo que se ha estudiado y aprendido se encuentra concentrado en los trabajos de los últimos 5 años. Al punto tal que no es raro encontrar trabajos basados en working papers aún sin publicar.

Caldwell también resalta que en esta actitud la economía ha hecho uso de una filosofía de la ciencia débil (el positivismo) para defender una práctica que de hecho no es muy sólida. “In short, in describing and defending their practices economists had been borrowing, often badly, from an increasingly suspect because [of an] unworkable philosophical position.” La filosofía de la ciencia no es un mero juego intelectual, es lo que define qué se va a aceptar como ciencia y qué no, y por lo tanto no sólo como responder preguntas, sino que va a definir qué preguntas son o no científicas. Si se va a tomar la postura de hacer a un lado corrientes o posturas por considerarlas no científicas, más vale tener en claro qué dice la filosofía de la ciencia al respecto.

Caldwell menciona varios beneficios de estudiar historia del pensamiento y que esta currícula se encuentre presente en los programas de economía (ambos, undegraduate y graduate).

Por ejemplo, poder dar un contexto y ver los debates que de hecho dieron origen a las teorías como alternativa y complemento a los modelos/recetas en los manuales de texto. Estos modelos, ¿de dónde salieron? ¿qué problemas intentaban resolver? ¿de dónde salen los supuestos? etc. No menos importante y excitante, leer a los grandes pensadores de la disciplina. No es lo mismo leer pasajes de Smith que leer lo que alguien dice que Smith dijo (quien posiblemente tampoco lo haya leído detenidamente). Aún recuerdo el dolor ocular al leer en el manual de micro de MasColell, Whinston y Greene que el Primer Teorema del Bienestar es una representación formal de la mano invisible de Adam Smith (p. 524).

Por otro lado, los cursos de historia del pensamiento son ideales para que los alumnos desarrollen dos capacidades: (1) escritura y (2) argumentación (en lugar de resolver problemas). No es lo mismo escribir sobre ideas que demostrar capacidades técnicas. A veces veo traslucir algún aire de superioridad cuando escribo un paper sin “técnicas” o modelos… pero este aire viene de las mismas personas que no han tenido que lidiar con la dificultad de escribir y argumentar sobre ideas que no siempre son suscetibles de encuadrar en un modelo y luego resolver siguiendo los pasos matemático/técnicos. El buen economista debe poder manejar los dos ámbitos, el de la técnica y el de las ideas, no sólo uno; historia del pensamiento económico es una buena oportunidad para desarrollar el área de las ideas.

Por otro lado, y esto es más importante de lo que puede parecer a primera vista, en un curso de historia del pensamiento es dónde un alumno se ve de hecho expuesto a puntos de vista alternativos al mainstream. “Where else in the economics curriculum will students actually read, not just Smith, Marshall, Knight, and Keynes, but Marx, Veblen, Schumpeter, Mises, and, dare I say it, Hayek?” Esto no es una mera cuestión de ampliar la lectura, sino de ampliar el punto de vista, incorporar conceptos ajenos al mainstream que permiten identificar procesos, soluciones y problemas que pueden quedar escondidos bajo los anteojos de una u otra corriente.

En lo que respecta a programas de posgrado (doctorados), incluir historia tiene otras ventajas particulares para los que se van a dedicar a la investigación.

“First, ignorance of history is a barrier to the growth and accumulation of knowledge: students who learn economics via working papers, whose only knowledge of the history of the discipline is through occasional anecdotes or potted caricatures in textbooks written by faculty who are usually equally ill-acquainted with the past, are almost doomed to reinvent the wheel” (sobran ejemplos sobre la reinvención de la rueda que cada lector puede pensar por sí mismo).”

“Second, when apparently promising avenues of inquiry disappoint or research leads to dead ends, as so often happens in all sciences, the record of how we got to the impasse can provide a map back to paths not taken.”

“Third, a knowledge of history may lead to the revival of an old idea as modeling techniques improve: for example, the Hayekian notion of the market as a competitive process was difficult to capture with theories that emphasized equilibrium, but with recent advances [Hayek’s] theory it is gaining coming into its own.”

Desde un punto de vista más amplio, un programa de estudio que incluya lectura de otras disciplinas relacionadas (ciencias políticas, historia, filosofía moral, filosofía del derecho, etc.) ayuda a ver presupuestos que uno da por sentado en su disciplina y que quizás darlos por sentado no sea tan sencillo como parece (este punto también se relaciona con el reciente post de Adrián Ravier).

Recomiendo la lectura del paper de Caldwell, que no sólo desarrolla estos temas en mayor detalle de una forma accesible, sino que ofrece anécdotas interesantes (incluyendo el pié de página 18).

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.