Lo que viene: año de más inflación o aparecerá el desabastecimiento

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/1/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/01/19/lo-que-viene-ano-de-mas-inflacion-o-aparecera-el-desabastecimiento/

Economía y el BCRA comparten responsabilidades en la aceleración de la inflación
Economía y el BCRA comparten responsabilidades en la aceleración de la inflación

En las últimas semanas voces del Gobierno han dado las explicaciones más insólitas acerca de la inflación. Por un lado, el BCRA publicó un paper en el cual se sostiene que la inflación es un problema de puja por la distribución del ingreso. En el mismo sentido argumentó el presidente de la entidad, Miguel Pesce: “Creemos que hay un problema de inercia inflacionaria y esperamos que los acuerdos que se hagan en el marco del Consejo Económico y Social desindexen la economía y tengamos tasas más normales de inflación «

Por otro lado, durante la última semana, la diputada ultra k Fernanda Vallejos afirmó: “Tenemos la maldición de exportar alimentos, de modo que los precios internos son tensionados por la dinámica internacional. Es imperioso desacoplar precios internacionales y domésticos, ya que los domésticos deben regirse por la capacidad de compra (en pesos) de los argentinos”.

Todo parece indicar que el kirchnerismo está buscando todas las explicaciones posibles para tratar de quitarse la responsabilidad del proceso inflacionario que ellos desataron con la fenomenal expansión monetaria del año pasado.

Hasta ahora el kirchnerismo venía festejando que la inflación estaba bajando. Afirman que la inflación de 2020 fue 18 puntos porcentuales menor a la de 2019, con lo cual pretenden mostrar un éxito en política antinflacionaria respecto a la gestión de Cambiemos.

Es cierto que el IPC subió menos en 2020 que en 2019, pero también es cierto que la inflación se está acelerando en los últimos meses a pesar de la catarata de controles de precios, retraso de las tarifas de los servicios públicos y precios cuidados.

La inflación, que estaba en un piso del 1,5% mensual, subió un escalón al 3% y en el último mes se aceleró a 4%. Sin embargo, si se mira la inflación núcleo, que no incluye precios con estacionalidad, tarifas de los servicios públicos que tienen alto componente impositivo y también los privados regulados, se encuentra que se aceleró aún más significativamente.infobae-image

Como puede verse en el gráfico 1, la inflación núcleo pasó del 3,5% mensual en octubre al 4,9% en diciembre, equivalente a un ritmo anual del 77,5% anual, muy por arriba del índice general que lo hizo a una tasa anualizada de 60 por ciento.

Además, se advierte claramente el proceso de aceleración comentado más arriba. Ahora bien, mientras en el kirchnerismo desarrollan todo tipo de explicaciones que les quite responsabilidad en ese problema y buscan un culpable (precios internacionales de los alimentos, puja distributiva, etc.) se ve que, paralelamente la oferta primaria de dinero (M1): circulante en poder del público más el saldo de depósitos en cuenta corriente en los bancos, tuvo tasas de crecimiento que llegaron a alcanzar el 100 por ciento.infobae-image

¿Por qué tomar M1? Porque es dinero para hacer transacciones, es decir para pagar los gastos del mes. No son pesos que se ahorran. Y Luego de tantas confiscaciones de ahorros y destrucción monetaria se hace difícil imaginar que una colocación a plazo fijo no sea también considerado dinero transaccional para ser utilizado en un mes, mientras se busca alguna renta financiera hasta el momento de algún pago.

El costo de la aceleración de los precios

La característica de ese dinero transaccional es que la gente se lo quita rápidamente de encima, y crece a tasas anuales que son bastante consistentes con la tasa de aumento de la inflación núcleo.

El kirchnerismo sabe que si se le dispara la tasa de inflación en este año electoral, en octubre tendrá serios problemas en las urnas, por eso inventa responsables fuera del mismo gobierno y no quiere relacionar inflación con emisión monetaria.Si relacionara inflación con expansión monetaria automáticamente el kirchnerismo se estaría autoincriminando por el proceso inflacionario (Reuters)Si relacionara inflación con expansión monetaria automáticamente el kirchnerismo se estaría autoincriminando por el proceso inflacionario (Reuters)

Si relacionara inflación con expansión monetaria automáticamente se estaría autoincriminando por el proceso inflacionario. En cambio, si habla de puja distributiva, la culpa es de las empresas que quieren ganar “mucho” o de los precios internacionales que reflejan la “maldición” de exportar alimentos, como sostiene la diputada Vallejos.

Para eso propone desacoplar los precios internos de los precios internacionales, algo que ya se hizo en el anterior período kirchnerista. El resultado fue que las restricciones a las exportaciones de trigo generaron tal desincentivo a la producción de trigo que el área sembrada cayó a la mitad y la producción en toneladas disminuyó un 37% como mínimo.

También intervino el kirchnerismo en la gestión anterior el mercado de la carne vacuna para que la gente tuviera asado barato, desacoplar el precio internacional del precio interno y lo que consiguieron fue una reducción del stock ganadero en casi 10 millones de cabezas entre 2008 y 2011.infobae-image

Recuperar ese stock ganadero insume varios años. El desincentivo a la inversión llevó a los productores a un proceso de liquidación de vientres. Las vacas de cría pasaron de 23,7 millones de cabezas a 20 millones. En ese período se consumió 3,7 millones de fábricas de terneros. Y, como consecuencia de la caída del stock ganadero, se dejó de facturar casi USD 31.000 millones.

El kirchnerismo también desacopló el precio interno del gas del precio internacional y se destruyó de tal forma la producción de gas que de ser un país exportador de gas, pasamos a ser un país importador de gas, con compras a Bolivia pero, fundamentalmente, importando gas en barcos, a precios muchísimos más altos.

En definitiva, por no querer hacerse responsable de la inflación que genera el Gobierno con la expansión monetaria, inventa enemigos en los productores de alimentos y otros bienes, lo cual lleva a desinversión, menor producción y más escasez de productos básicos.

Dado el desborde del gasto público y considerando que el Gobierno hará lo imposible para evitar que la inflación se le dispare en este año electoral, lo más probable es que recurra a medidas que ataquen la producción generando escasez de esos bienes.

En síntesis, de cara a las elecciones cabe esperar un año de mayor inflación o un año de desabastecimiento. El Gobierno tendrá que optar por uno de esos dos males, dado que no parece inclinarse por estimular la producción y la disciplina fiscal y monetaria.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Pobreza: estos son mis números, si no te gustan mostrá los tuyos

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 4/5/14 en: http://economiaparatodos.net/pobreza-estos-son-mis-numeros-si-no-te-gustan-mostra-los-tuyos/

 

Días atrás, Kicillof afirmó que “es ridículo creer que aumentó la pobreza”, cuando la UCA dio sus datos de aumento de la pobreza. La argumentación del ministro fue muy pobre. En efecto, se limitó a afirmar que no podía haber aumentado la pobreza &”si se duplicó el PBI y se crearon 6 millones de puestos de trabajo”. Y luego recurrió al típico relato político de barricada argumentando que hay intencionalidad política de negar los logros alcanzados por el modelo. Francamente, su argumentación como economista es más que pobre, al menos que aclare que habla como político que defiende a ultranza un modelo que hace aguas por todos lados, siendo él también responsable del naufragio del modelo y de mandar al país a la deriva. 
Lo primero que uno podría responderle a la típica reacción k que tuvo el ministro, cuando se conocieron los números de la UCA, es lo siguiente: éstos son mis números, si no te gustan mostrá los tuyos. El problema de Kicillof es que no tiene números para mostrar porque el Indec no los informa. Y no los informa por alguna razón. O porque no están capacitados para trabajar en las estadísticas, porque no les da el dibujo o porque alguien les dijo que no los mostraran. Lo del problema del empalme es algo inaudito de aceptar en un instituto de estadísticas. 
Claro, la gente se cansó tanto de reírse de los partes del Indec que decían que una persona podía comer con $6 por día, que deben haber optado por dejar de hacer el ridículo con esos números impresentables y prefirieron hacer el ridículo diciendo que tienen un problema de empalme. 
Por empezar los datos del Indec dejaron de ser confiables desde que fue intervenido en 2007. Primero trucharon los datos de inflación y eso los llevó a tener que truchar otros indicadores, entre ellos los de pobreza. Pero también hay otros datos más guarangos. Por ejemplo, el PBI del 2009 que elabora el Indec refleja caídas en la actividad agropecuaria, la industria, la construcción y la minería, pero muestra un aumento en el PBI de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones. Salvo que los camiones hayan transportado aire, no se entiende cómo pudo subir este rubro si cae el PBI todo lo que es transportable. Salvo, claro está, que computen como un aumento del PIB cuando mi madre me llama por teléfono para retarme porque pasaron dos días sin que la haya llamado. 
El dato anterior presenta la primera objeción a la respuesta de Kicillof sobre lo ridículo que es decir que aumentó la pobreza. Decir que se duplicó el PBI y por eso no es problema la pobreza simplemente mueve a risa cuando uno ve el dato mencionado anteriormente. ¿Alguien puede afirmar que en todos estos años realmente crecimos a tasas chinas? Mi sobrino y economista, Nicolás Cachanosky rehízo las series de PBI a partir del 2007 tomando el IPC Congreso. Yo trabajé sobre esa serie. Mientras el gobierno informa un aumento del 100% del PBI en el período 2002/2013, a mí me da un 18% (tal vez al tomar el IPC Congreso se subestime el aumento). La estimación que hace el Congreso de PBI muestra una suba del 84%. El problema es que el PBI se calcula en base a cantidades y precios y el Indec puede estar truchando tanto las cantidades como los precios. Si tomamos un promedio entre las estimaciones propias de PBI y las del Congreso, en el mejor de los casos el PBI subió, entre 2002 y 2013 el 30,6%. Y siempre está la objeción de comparar contra el punto más bajo de la serie. ¿Por qué comparar contra el 2003 y no con 1998 o 1997? 
Las dudas son aún mayores sobre el verdadero aumento del PBI dado que el gobierno se niega sistemáticamente a que el FMI revise las estadísticas. ¿Cuál es el problema que el FMI revise las estadísticas si igual no le van a pedir un préstamo según su filosofía de independencia y liberación económica del FMI? ¿Es solo mirar los números, Kicillof? ¿Por qué tanto miedo? 
Además, que el PBI crezca no quiere decir que necesariamente haya crecimiento. Con el mismo stock de capital se puede producir más si la economía está en un ciclo recesivo. Si la economía puede producir 100 unidades pero por la crisis produce 50, se puede aumentar hasta 100 unidades sin incrementar el stock de capital, es decir, sin hacer inversiones. Solo es cuestión de poner en funcionamiento la capacidad de producción que no se está utilizando agregando horas extras y algo de capital de trabajo para comprar insumos. Con eso solo basta para aumentar el PBI. En ese caso hay reactivación pero no hay crecimiento. Reactivar es poner en funcionamiento lo que no se utiliza. Crecer es ampliar la capacidad de producción con más inversiones. Y ahí sí que tampoco pueden mostrar números confiables. Basta con ver la destrucción de la infraestructura del país para advertir que aquí hubo más desinversión que inversión. Trenes, energía, rutas, stock ganadero. Todo lo barrieron en busca de un consumo artificialmente alto que ahora quieren vender como el éxito del modelo para terminar como la pobreza. La realidad es que le mintieron a la gente. Les hicieron creer que ya no eran más pobres y en realidad, al consumir el stock de capital acumulado, estaban condenando a la población a una pobreza cada vez mayor, porque solo la mayor riqueza surge del aumento de la productividad la que, a su vez, es hija de la inversión. 
Kicillof recurre al argumento de la creación de puestos de trabajo para mostrar el éxito del modelo y la inexistencia de pobreza. ¿Qué puestos de trabajo? ¿Los que creó el sector público con cero productividad? Nunca hubo un Estado tan grande y al divino botón. Un Estado adiposo no presta los servicios más elementales como el de seguridad. De acuerdo a los últimos datos del mismo Indec, el que viene creando la mayor cantidad de puestos de trabajo, por llamarlos de alguna manera, es el sector público. Pero esos datos son del 2013, hoy seguramente el sector privado baja la cantidad de empleados que tiene y el sector público los aumenta. Esto quiere decir que hay menos gente que produce y más que vive sin producir y consumiendo lo que produce otro. Un razonamiento muy elemental para advertir que la pobreza tiene que aumentar, pero igualando hacia abajo. 
Por último, ¿cómo puede Kicillof afirmar que hay menos pobreza cuando todavía hay 3,3 millones de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, a la que se le acaba de agregar el plan “Nini”, con 1.500.000 millones de beneficiarios? Cada vez son más los que consumen sin producir y cada vez menos los que producen para mantener a otros. Salvo que Kicillof pudiera demostrar que los pocos que van quedando con trabajo son tan productivos que logran generar riqueza para mejorar ellos y financiar los llamados subsidios sociales hasta niveles que superen la pobreza, todo parece indicar que no sólo Kicillof no tiene números para mostrar que bajó la pobreza, sino que, encima, hace el ridículo, porque sus argumentos ni siquiera son sostenibles conceptualmente. 
En síntesis, Kicillof, estos son los números de pobreza que tenemos. Si no le gustan, muestre los suyos y deje de hacer discursos de barricada.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Saqueo de supermercados: hijo del saqueo institucional

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 21/12/12 en http://economiaparatodos.net/saqueo-de-supermercados-hijo-del-saqueo-institucional/

 El saqueo de la economía y el saqueo de las instituciones republicanas tienen como resultado el saqueo de los supermercados

De este fenómeno de los saqueos que estamos viendo en distintos puntos del país, y ante el fuego cruzado de acusaciones entre el gobierno y dirigentes sindicales, hay un solo dato que para mí es el definitivo: en un país sin la pobreza, la indigencia, el clientelismo político, la inflación y la falta de trabajo que impera en Argentina, esto no ocurre. Podrán pasar otro tipo de cosas, pero si no hay un caldo de cultivo que genere violencia, no hay saqueos.

Es cierto quien se roba un televisor y otros electrodomésticos no es por hambre, pero se sabe que cuando ocurren este tipo de cosas, el saqueo es indiscriminado. Si es el mismo tipo de saqueos que vimos en el 2001 cuando lo voltearon a De la Rúa.

Leyendo información en los medios y recibiendo algo de información, se sabe que es común que a fin de año grupos de gente que vive en asentamientos muy precarios suelen ir a los supermercados a exigir que les armen paquetes de comida navideños. Por más pobreza que haya, tolerar este tipo de aprietes es inamisible. Pero más inadmisible es que la misma dirigencia política, en este caso el gobierno, acepte este mecanismo de, o me das la canasta familiar o te rompo todo.

Pero yendo al fondo del problema, si algo ha quedado en evidencia es el total fracaso de este populismo barato del kircherismo que lo único que buscó en todos estos años fue crear una fiesta artificial de consumo que hoy no puede mantener a costas de crear una creciente masa de pobres.

El relato oficial se cae solo ante los saqueos. Si el país creció como dice el relato oficial. Si tantos puestos de trabajo se crearon. Si la Asignación Universal por Hijo es un logro porque le permite a la gente alimentar a su familia a cambio de que sus hijos vayan al colegio. Si el mundo maravilloso que desde el atril nos describe Cristina Fernández existiera realmente, dudo que un grupo de dirigentes sindicales estuvieran en condiciones de organizar una serie de saqueos en diferentes puntos del país. ¿Quién les prestaría atención si, como dice el gobierno, casi se terminó la pobreza, el salario de Argentina es el mal alto de toda América Latina, el modelo de sustitución de importaciones ha sido un éxito y todas las otras virtudes que suelen describir de una política económica que, todos sabemos, es totalmente inconsistente? Si hay saqueos es porque hay caldo de cultivo para que se produzcan.

Pero los saqueos no son solamente los que vemos en los supermercados. Aquí se ha saqueado el país destruyendo el sistema energético, las rutas, el stock ganadero, el ingreso de la gente con la inflación, la propiedad privada, los ahorros que la gente tenían en las AFJP, el sistema ferroviario y los subterráneos, todo para financiar el populismo más exacerbado.

Pero además se saquearon las instituciones de la república. Se bastardeó la democracia. Se atropelló a la justicia. Si ignoraron los fallos de la Corte Suprema de Justicia. Se utilizó a los organismos recaudadores como mecanismos de presión. En definitiva, en nombre de un 54% que no es tal, se estableció un ambiente de irritación, violencia verbal, enfrentamiento entre argentinos, descalificaciones de personas y todo tipo de agresiones verbales para imponer un sistema hegemónico. Y ese proyecto necesita de una creciente población pobre que sea sumisa a los dictados del oficialismo.

El kirchnerismo ha creado este clima de violencia. Nunca buscó la paz y la concordia, sino el enfrentamiento y la agresión.

Lo que vemos hoy en saqueos, si es organizado o no, no lo sabemos. Pero sí sabemos que fue el gobierno el que creó todas las condiciones de pobreza y violencia verbal para que veamos, como 11 años atrás, disturbios en la calle con violencia.

Si el kirchnerismo hubiese aprovechado las condiciones excepcionales que imperaron en la economía mundial para hacer crecer el país y terminar realmente con la pobreza y la indigencia, hoy no habría este caldo de cultivo para los saqueos, los cuales, dicho sea de paso, si están organizados, también habría que ver quien realmente los organizó.

Lo concreto es que las condiciones excepcionales del mundo fueron utilizadas para hacer populismo barato. El kirchnerismo fue una máquina de crear pobreza e indigencia. La misma que hoy volvemos a ver saqueando supermercados.

El saqueo de la economía y el saqueo de las instituciones republicanas tienen como resultado el saqueo de los supermercados.

El kirchnerismo lo hizo.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.