Trump pretende ocultar fiascos

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 5/4/20 en:  https://independent.typepad.com/elindependent/2020/04/trump-pretende-ocultar-fiascos.html#more

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No hay duda que la dictadura de Maduro ha acentuado las barrabasadas de Chávez en tierras venezolanas por lo que la población se encuentra en la miseria más horrorosa, donde no hay comida ni medicamentos y ni siquiera en el país del petróleo se encuentra nafta en el contexto de un descalabro monetario colosal y de persecuciones inmisericordes a los opositores civiles y militares.

Como hemos hecho notar frente a reiterados golpes contra las instituciones republicanas es indispensable el contragolpe como derecho elemental a la resistencia a la opresión recomendado como defensa propia por todos los constitucionalistas más reputados del mundo libre. La pasividad desemboca en un suicidio colectivo. Incluso con la debida precaución y responsabilidad es concebible que a través de la carta de la Organización de Estados Americanos se aliente y contribuya al derrocamiento de tiranías insoportables como la venezolana.

Pero habiendo dicho esto, por una parte, desconfiamos grandemente del actual presidente de Estados Unidos y su pastosa decisión de que la flota de la marina estadounidense se aposte en las costas del país caribeño debido a que actúa a contracorriente de los extraordinarios valores y principios de los Padres Fundadores.

En una sociedad libre cualquiera puede discrepar con lo que apuntan los medios pero lo que no es admisible es que se eche a un periodista de la Casa Blanca como si su circunstancial ocupante fuera el dueño del lugar, además de lo impropio de la falta elemental de consideración con la libertad de expresión como bastión fundamental del sistema republicano. Recordemos que Jefferson ha dicho que “entre un gobierno sin libertad de prensa y libertad de prensa sin gobierno, prefiero esto último”.

También es necesario subrayar las “cajas destempladas” con que ha tratado Trump a fallos judiciales que le son adversos, el maltrato a gobernantes de países tradicionalmente aliados con sus absurdas “guerras comerciales” y su nacionalismo compatible con el tercermundismo. Hay que tener muy presente su desplante frente a los acontecimientos en Charlottesville cuando desfilaron energúmenos alzando la tenebrosa insignia nazi, oportunidad en la que el presidente consideró al grupo como “buena gente” equiparándolo a otra marcha integrada por personas que se oponían a la antes mencionada manifestación, todo digno de un patán.

En el terreno económico la administración Trump ha elevado exponencialmente la deuda y el gasto públicos. Su reducción impositiva y los consecuentes efectos positivos son solo un aspecto parcial del cuadro de situación. Esto recuerda la entrega de espejitos de colores a los indios para establecer instituciones esclavistas como la mita y el  yanaconazgo. Hay quienes se quedan con esto y hacen la vista gorda a la declinación en modales republicanos y atropellos al decoro y a la división de poderes, en definitiva fabricando un Leviatán más adiposo en el contexto de repetidas muestras de xenofobia, lo cual no puede ser más a contracorriente de la más deslumbrante tradición estadounidense.

En lo personal he escrito un libro titulado Estados Unidos contra Estados Unidos editado primero por el Fondo de Cultura Económica y más recientemente por Unión Editorial de Madrid donde me detengo a explicar el lamentable declive de ese extraordinario país por desatender los sabios consejos de los Padres Fundadores.

Muchos de los antiguos colaboradores de Trump ahora lo critican severamente como, por ejemplo, su ex Secretario de Estado, Rex Tillerson -durante décadas CEO de Exxon Mobil, la tercera empresa de mayor facturación en el mundo-, quien ha dicho públicamente que “Trump no tiene la menor idea de lo que significa el comercio libre” y que “muchas de las cosas que afirma no se condicen con la realidad de los hechos”.

Incluso en temas muy trascendentes desde el punto de vista moral y científico como es el desatino del aborto, Trump era partidario hasta entrada su campaña presidencial  situación en la que los asesores le dijeron que su base en el Tea Party estaban decididamente en contra lo cual lo hizo cambiar revelando una frivolidad digna de mejor causa.

Su biografía best-seller The Art of the Deal que publicó Tony Schwartz, ahora afirma este autor en los medios que ha “llegado a la conclusión que Trump está desequilibrado y carece de las condiciones para mantenerse en el cargo”.El célebre periodista Bob Woodward ha publicado un libro revelador de los atropellos de Trump que lleva el sugestivo título de Miedo. Trump en la Casa Blanca.

Debido a las muchas reservas morales que aun existen en Estados Unidos, es de esperar que no tarde en producirse una reacción saludable en dirección a los antes referidos consejos de los fundadores de esa gran nación, aunque se vislumbran candidatos y candidatas en las filas del Partido Demócrata que prometen agudizar el tamaño del aparato gubernamental. Esto constituye un serio peligro, lo cual no justifica lo actuado por el actual Presidente.

Afortunadamente hay algunas expresiones muy estimulantes en el propio Partido Republicano, por ejemplo, las declaraciones reiteradas y la publicación de un sustancioso libro por parte de Jeff Flake del riñón del republicanismo que lleva el mismo título del legendario Barry Goldwater: The Conscience of a Conservative. Flake, quien es conocido por sus notables discursos en el Senado, sostiene que “Trump no puede seguir en la presidencia puesto que no solo ofende la confianza del pueblo sino que ha dejado de lado lo mejor de la tradición del Partido Republicano”. A todo este cuadro de situación debe agregarse la pésima, contradictoria y vacilante actitud respecto al tema del coronavirus.

Ahora la Reserva Federal por sugerencia de Trump y aprobación del Congreso acaba de autorizarse una colosal expansión monetaria lo cual en medio de la sustancial retracción de la actividad económicas debido a la referida pandemia, conducirá a la postre a un serio problema de deterioro monetario.

Todo esto por un lado, pero por otro Estados Unidos queda mal parado al apartarse sistemáticamente de lo aconsejado por el General Washington en 1795 en cuanto a los severos inconvenientes y peligros de intervenir militarmente en otros países. Es que las intervenciones militares de ese país en el extranjero han terminado mayormente en fracasos colosales: Corea, Vietnam, Nicaragua, Guatemala, Panamá, Republica Dominicana, Haití, Irán, Somalía, Bosnia, Serbia-Kosovo, Iraq, Afganistán y Siria.

Entonces estimamos que esta maniobra de Trump respecto a la tiranía venezolana es muy riesgosa y puede terminar muy mal para los intereses del mundo libre por más que se logre reemplazar la casta insoportable de Maduro que en este cuadro de situación es difícil predecir donde irá a parar la situación. Recordemos que incluso luego de la Segunda Guerra Ludwig Erhard tuvo que rechazar las propuestas descabelladas de los generales estadounidenses para liberar a Alemania de las garras del estatismo. Es indispensable conducirse con pies de plomo en vista de los antedichos antecedentes y requerir la coordinación de otros referentes políticos de peso, sensatos y prudentes en caso de que las Fuerzas Armadas venezolanas no puedan desprenderse del Leviatán que oprime a esa nación hermana en un imprescindible contragolpe.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

 

Trump, personaje peculiar

Por Alberto Benegas Lynch (h).  Publicado el 12/8/17 en: http://www.elpais.com.uy/opinion/trump-personaje-peculiar-enfoque-benegas.html

 

Hasta determinada etapa y desde el nacimiento de los Estados Unidos era el ejemplo de la libertad y el consiguiente respeto recíproco. Sin embargo de un tiempo a esta parte esa gran nación se ha ido latinoamericanizando en el peor sentido de la expresión. Este fenómeno, por lo menos hasta el presente, ha llegado a su punto más alto con la administración de Donald Trump.

Este presidente ha comenzado su gestión insultando a periodistas. En lugar de señalar sus desacuerdos ha optado por decirles que son deshonestos y echar a algunos de sus conferencias de prensa en la Casa Blanca como si el lugar le perteneciera. Ahora ese gobierno anuncia que citarán a algunos periodistas que han informado sobre temas que el aparato estatal considera son reservados, lo cual vulnera los principios más elementales de la libertad de prensa. Y esto ocurre nada menos que en el país cuya tradición esta indisolublemente atada a su Primera Enmienda. Al efecto de subrayar la trascendencia de este valor, Thomas Jefferson ha escrito que “ante la alternativa de un gobierno sin libertad de prensa y una en la que no hay gobierno pero en el que prima la libertad de prensa, me inclino por lo segundo”.

También Trump ha tenido trifulcas con la Justicia a raíz de sus ideas xenófobas y con al Poder Legislativo como consecuencia de su proyecto sobre salud. Hasta el momento no ha mostrado consideración con la prensa ni con la división de poderes, ambas áreas centrales en un sistema republicano, a lo cual cabe agregar algunas actitudes beligerantes respecto a zonas de conflicto en las que se aleja del camino diplomático co-mo si no hubieran existido los fiascos de Vietnam, Corea, Somalia, Bosnia, Serbia-Kosovo, Irán, Nicaragua, Honduras, Haití, República Dominicana y la “guerra preventiva” en Irak.

Es de interés recordar en este contexto el pensamiento del general Washington y también el de John Quincy Adams. El primero escribió: “Mi ardiente deseo es, y siempre ha sido, cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países”.

Y por su parte -préstese especial atención- , Adams consignó que “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir […] Desea la libertad y la independencia de todos. Sabe bien que alistándose bajo otras banderas que no son la suya se involucrará más allá de la posibilidad de salir de problemas […] Podrá ser la directriz del mundo pero ya no será más la directriz de su propio espíritu”. También lo dicho por el General Eisenhower en su discurso de despedida de la presidencia en el que advirtió que “el mayor peligro para las libertades individuales del pueblo americano [norteamericano] es el complejo militar-industrial”.

Por otra parte Trump viene machacando desde su campaña electoral una postura mal llamada “proteccionista” (porque desprotege a los consumidores a quienes obliga a comprar más caro y de peor calidad) lo cual lamentablemente va en línea con los nacionalismos hoy en boga en Europa.

Ahora propone bajar impuestos, lo cual es desde luego loable pero para ello debe reducir el gasto público, rubro que propone incrementar para ser financiado con una enésima ampliación del techo legal que tiene vigencia y que hoy ya representa más del cien por cien del producto bruto.

A este cuadro de situación en el mundo de hoy se agrega un Papa peronista que critica severamente un capitalismo inexistente ya que ocurre lo contrario a la limitación al abuso del poder, a través de gastos públicos astronómicos, impuestos insoportables, deudas estatales mayúsculas, manipulaciones monetarias que estafan especialmente a las personas más necesitadas y regulaciones asfixiantes a las actividades creativas.

Es entonces muy preocupante que el otrora baluarte del mundo libre se haya convertido en un populismo más o menos rampante con un presidente que ni siquiera puede poner orden en sus voceros y responsables de la comunicación, que se ve obligado a cambiarlos a cada rato.

Bajo el pretexto de la seguridad, la situación en EE.UU. se ha modificado mucho para mal respecto a las libertades individuales. Hoy se interfieren secretos bancarios, se multiplican escuchas telefónicas, se abandona en repetidos casos el debido proceso en medio de procedimientos inmorales como los “salvatajes” promulgados por Bush II para financiar compulsivamente con el fruto del trabajo de quienes no tienen poder de lobby a empresas irresponsables, ineptas o las dos cosas al mismo tiempo. En este último sentido, tengamos también presente lo escrito por Benjamin Franklin en cuanto a que “el gobierno que renuncia a la libertad en pos de la seguridad, no tendrá ninguna de las dos”.

Para bien de todos, es de desear que las enormes reservas morales que existen en muy diversos ámbitos estadounidenses puedan revertir estos síntomas, en consonancia con los valores y principios consignados en su momento por la visión extraordinaria de los Padres Fundadores.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Estados Unidos ha tomado un rumbo preocupante

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 2/5/17 en http://www.lanacion.com.ar/2019476-estados-unidos-ha-tomado-un-rumbo-preocupante

 

Contra los valores que lo hicieron grande, el país que preside Trump parece optar por el nacionalismo y el conflicto

 

Para todos los que admiramos la tradición estadounidense como el baluarte de la libertad, resulta triste y preocupante el rumbo que ha tomado de un tiempo a esta parte ese país, a contracorriente de los valores y principios sustentados por los Padres Fundadores.

Donald Trump ha comenzado su gestión insultando a periodistas con los que no coincide y bloqueando la entrada a conferencias de prensa en la Casa Blanca como si fuera el dueño del lugar. En vez de señalar sus desacuerdos opta por decir que son deshonestos; en lugar de velar por la sacrosanta libertad de expresión que es base de una república, se inclina por la agresión.

En dos oportunidades consecutivas, al ser rechazadas por la justicia sendas resoluciones xenófobas respecto a los inmigrantes, enfrentó esos rechazos con exabruptos completamente opuestos a la necesaria actitud responsable del Poder Ejecutivo para con la división de poderes. Actuó del mismo modo intempestivo con representantes del Poder Legislativo al no ser aprobada su propuesta respecto al sistema de salud vigente que, en definitiva, pretendió sustituir por un proyecto con iguales inconvenientes centrales.

Trump inició entonces su administración con reiterados choques contra instituciones básicas, a lo que agregó reducciones de impuestos que contrastaron con anuncios de incrementos siderales en el gasto público, lo cual es lo mejor para provocar una crisis fiscal mayúscula (aún mayor que la ya latente, si se toma en cuenta el significado del nivel colosal de endeudamiento que hoy supera al ciento por ciento del PBI).

Con este inicio muy poco favorable, con alta imagen negativa en la opinión pública y en la mayor parte de la prensa de prestigio, de modo inconsulto y sin la aprobación del Congreso, dio la orden de bombardear Siria en un todavía no aclarado hecho con gas venenoso y letal del que -como destaca, entre otros, el tres veces candidato a la presidencia norteamericana Ron Paul- aún no se sabe a ciencia cierta si fue producido por los rebeldes contra el tirano Basha al-Assad o por él mismo. Y luego “la madre de todas las bombas” sobre Afganistán, lo que ha intensificado el revuelo en esas zonas y entre sus aliados, y ha ayudado a resucitar el espíritu nacionalista que ya caracterizaba al nuevo gobierno de Estados Unidos, en línea con los desmadres electorales en Europa: en Francia, el Frente Electoral; en Alemania, el Partido Alternativa para Alemania; en Dinamarca, el Partido del Pueblo Danés; en Suecia, los Demócratas Suecos; en España, Podemos; en Austria, el Partido de la Libertad; en Italia, la Liga del Norte; en Hungría, el Partido por una Hungría Mejor, y en Inglaterra, el costado nacionalista del Brexit.

En cualquier caso, el punto consiste en discutir el rol de Estados Unidos como policía del mundo. Para esto nada mejor que tomar en primer lugar el pensamiento del general Washington y también el de John Quincy Adams. El primero escribió: “Mi ardiente deseo es, y siempre ha sido, cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países”.

Y por su parte -préstese especial atención-, Adams consignó que “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir […] Desea la libertad y la independencia de todos. Recomienda esa causa general por el contenido de su voz y por la simpatía benigna de su ejemplo. Sabe bien que alistándose bajo otras banderas que no son la suya se involucrará más allá de la posibilidad de salir de problemas […] Podrá ser la directriz del mundo pero ya no será más la directriz de su propio espíritu”.

Recordemos los fenomenales fiascos estadounidenses en el siglo XX en Vietnam, Somalia, Bosnia, Corea, Serbia-Kosovo, Irán, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Haití, Panamá, República Dominicana, la reciente patraña de “las armas de destrucción masiva” en Irak y la consecuente “guerra preventiva” . Ives Eland explica en detalle el caso de Filipinas y concluye que “las fuerzas de Estados Unidos incendiaron pueblos, destrozaron cosechas y ganado, torturaron y ejecutaron prisioneros y liquidaron a civiles inocentes”. Recordemos también que el general Eisenhower, en su discurso presidencial de despedida, advirtió que “el peligro mayor para las libertades del pueblo americano [norteamericano] es el complejo militar-industrial”.

Niall Ferguson, uno de los pioneros de la historia contrafáctica, pone en tela de juicio incluso la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra debido a que, si bien eliminaron al asesino serial de Hitler, le entregaron en Yalta a Hitler II (Stalin) una parte sustancial de Europa. Claro que mirar el tema con el diario del día después, alejados del momento y del contexto, puede no ser lo más conveniente.

El presidente Truman hizo su mea culpa quince años después de haber creado la CIA, en 1945, como sustituto de la Oficina de Asuntos Estratégicos (creada durante la Segunda Guerra Mundial) al manifestar que nunca pensó que aquella novel repartición “serviría para preparar asesinatos, conspiraciones contra gobiernos, torturas, operaciones paramilitares clandestinas reñidas con la ética más elemental, y espionajes”.

Hay sin duda muchos canallas al frente de muy diversos gobiernos, pero el extraordinario esplendor de Estados Unidos -incluidos sus desvíos- fue, entre otras cosas, el resultado de tomar con seriedad los valores que hemos ilustrado con citas de peso en su historia. Por otro lado, no parecen prudentes las acciones bélicas desplegadas por Estados Unidos, especialmente por las consecuencias que estas iniciativas puedan acarrear en el llamado mundo libre. Sobre todo cuando la situación ha cambiado en mucho respecto a las libertades individuales. Con pretextos varios , hoy se interfieren secretos bancarios, se multiplican las escuchas telefónicas, se abandona en repetidos casos el debido proceso, todo en medio de regulaciones asfixiantes, gravámenes crecientes, procedimientos inmorales como los denominados “salvatajes” por los que los que trabajan y no tienen poder de lobby debieron sufragar a empresarios ineptos, irresponsables o las dos cosas al mismo tiempo, y la pretensión de endosar compromisos financieros al futuro en una seguidilla sin término para renovar los techos normativos del endeudamiento.

No debe descartarse que los marcos institucionales de ese país y sus reservas morales finalmente se impongan y puedan poner límites a tanto sobresalto, aunque a juzgar por lo ocurrido en las últimas elecciones ambos partidos tradicionales revelan una llamativa decadencia. Está en juego el futuro de todos los que desean vivir en un clima de paz, por más que el planeta deba convivir con sátrapas de diverso color y se abandonen valores clave en pos de otros que apuntan al renacimiento de los nacionalismos que tanto daño han hecho.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

¿No serán algo hipócritas?

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 8/2/17 en: http://hoybolivia.com/Blog.php?IdBlog=41990&tit=%BFno_seran_algo_hipocritas%3F

 

El rechazo de una corte federal de apelaciones al pedido del Departamento de Justicia de EE.UU., para reactivar el veto migratorio contra inmigrantes de siete países musulmanes -Siria, Irak, Sudán, Somalía, Yemen, Libia e Irán-,trenzó al gobierno deDonald Trump en una lucha legal que podría llevar años y terminar en la Corte Suprema.

Entretanto, los ciudadanos que cuentan con visas válidas y provienen de los países vetados -algunos con trabajos o estudios y familia en EE.UU.- comenzaron a volver apresuradamente aprovechando la contienda legal y ante el temor de que todo pueda volver a revertirse. Han vuelto a una auténtica cárcel, casi al estilo castro cubano, ya que, si salen, por caso, a visitar a sus padres moribundos en medio oriente, corren el riesgo de no poder volver a entrar.

Poco después, Trump dijo algo francamente asombroso, por decir lo menos, ya que en un sistema republicano lo menos que se espera del presidente es que tenga fe, confianza y apoye al Poder Judicial. “Si algo pasa culpen a él (al Juez) y al sistema judicial”, dijo. O sea que no cree en la justicia de su país, no cree en su república, me pregunto ¿no es ésta suficiente razón, al menos desde el punto de vista moral, para que renuncie? Aunque las incoherencias son propias de los políticos, que siempre tapan con demagogia, de otro modo no subsistirían ni por un minuto.

Además, el presidente de EE.UU. prohibió la entrada de todos los refugiados, y la canciller Merkel le recordó la Convención de Ginebra -y el derecho de asilo- que fue adoptada como una parte del acuerdo internacional posterior a 1945. El asilo es un derecho fundamental, una de las armas para prevenir el genocidio y los crímenes contra la humanidad. Y, por cierto, ya se utilizaba en la Grecia antigua, y era un clásico durante la Edad Media que los perseguidos entraran en una Iglesia al grito de “¡Me acojo a sagrado!”, y no había enemigo que no respetara el inviolable el derecho a asilarse en una iglesia.

Hipócritamente, Trump y muchos gobiernos occidentales no excluyen a los súbditos de Arabia Saudí: la patria de Osama bin Laden, de la ideología de Al Qaeda y el Estado Islámico, y de 15 de los 19 asesinos del 11-S. Será, cómo escribió Pablo Pardo, porque ningún yemení o somalí suma el 4,9% del capital de Citigroup, el tercer mayor banco de EE.UU., el 10% del gigante editorial News Corporation, de Rupert Murdoch, que apoya a Donald Trump, el 10% de Eurodisney como tiene el príncipe saudí Al Walid bin Tanal, extravagante al punto de poseer un Airbus 380 que es el único avión del mundo con piscina.

Esa Arabia Saudí madre del fanatismo islámico, que Trump -¿el “macho alfa”?- apoya, donde las mujeres son consideradas, de por vida, menores de edad ya que requieren el permiso de un tutor varón para matricularse en la universidad, trabajar, casarse o sacarse un pasaporte, entre otras muchas cosas como que no pueden conducir automóviles ni ir sin compañía de un hombre a un supermercado, además de taparse el pelo.

Pero todo esto es nada, comparado con el padecimiento de las casi doscientas personas que han sido decapitadas en 2016, la escuela del ISIS… que Trump apoya incondicionalmente: la forma más común de ejecución es decapitación con espada y a menudo son realizadas en público para castigar, además del homicidio, “crímenes” como adulterio, traición, sexo gay, delitos de drogas, hechicería y brujería, y apostasía.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Incesante persecución a los cristianos en el mundo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 19/1/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1977128-incesante-persecucion-a-los-cristianos-en-el-mundo

 

Como todos los años, la “Asociación Puertas Abiertas” acaba de publicar las cifras que tienen que ver con lo sucedido el año pasado en las incesantes persecuciones desatadas contra los cristianos que lamentablemente se suceden a lo largo y ancho del mundo actual. Hablamos de la persecución religiosa más intensa de todas las distintas persecuciones que hoy existen. Del pisoteo, entonces, de una de las libertades esenciales del ser humano: la libertad de conciencia.

En el 2016, las persecuciones más intensas contra los cristianos ocurrieron en: Corea del Norte, Somalía, Afganistán, Pakistán, Sudán, Siria, Irak e Irán, Lamentablemente hay, entre los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos fueron las más intensas el año pasado, dos países latinoamericanos: esto es México y Colombia, que ocupan los lugares 41° y 50°, respectivamente de ese sórdido listado.

En 21 de aquellos países que conforman el grupo de los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos son las más intensas ellas apuntan al 100% de los que profesan esa fe. A todos.

En el 2016 el aumento de las persecuciones contra los cristianos fue particularmente notable en el sudeste asiático. Muy especialmente en la India, donde cada día del año pasado se registraron unos 15 ataques violentos contra los cristianos. Pero también en Vietnam, Laos, Bangladesh y Pakistán. Cabe apuntar que en esos rincones del mundo creció simultáneamente una variante agresiva del nacionalismo.

Nigeria, por su parte, fue el país que más mártires cristianos generó el año pasado, fundamentalmente como consecuencia de los atentados perpetrados por los extremistas islámicos que militan en el movimiento denominado: “Boko Haram”, afiliado a Al Qaeda. Los asesinatos de cristianos fueron también muy intensos en Pakistán, Kenya, Siria y en México. A su vez, el número de incendios de templos cristianos fue mayor en Pakistán, seguido en esto por China, Vietnam, Sri Lanka y Nigeria.

La persecución contra los cristianos más intensa de todas es ciertamente la que tiene por escenario a Corea del Norte, cuya capital, recordemos, alguna vez fuera denominada la “Jerusalem de Oriente”. Allí, el sólo hecho de ser cristiano genera el riesgo de ser internado en campos de concentración y “reeducación” en los que se castiga intensamente a los internados hasta que abjuren de su fe. Se cree que, pese a ello, aún hay unos 300.000 cristianos norcoreanos que no han renunciado a serlo.

La difícil situación de los cristianos en otro rincón del mundo, Medio Oriente, merece algunos comentarios particulares.

Hace apenas un siglo, esto es desde justo antes de la Primera Guerra Mundial, los cristianos, considerados como grupo religioso, conformaban aproximadamente el 20% de la población total de Medio Oriente. Hoy ellos -transformados en una minoría minúscula- son apenas un 2% de esa población.

Han sido obviamente licuados. Diezmados, de mil maneras. Objeto, entonces, de una silenciada pero eficaz “limpieza religiosa o confesional”. Hablamos de una cruel cacería, sistemática y constante.

Pocos, sin embargo, hablan de esto. Pero es un hecho real, notorio, e innegable. El éxodo de los cristianos de sus lugares de origen aún se mantiene, aunque realmente sean muy pocos, en Medio Oriente. Las multiformes persecuciones musulmanas organizadas contra los cristianos se han sucedido unas a otras, constantemente. Ellas desgraciadamente han cambiado el mapa religioso de la región.

Hoy en Irak, por ejemplo, la mayoría de los cristianos integra el grupo de los “desplazados internos”. Han tenido que abandonar sus lugares originarios y vivir lejos de ellos, en la precariedad. Por primera vez en dos mil años ya no hay prácticamente más cristianos en la sitiada segunda ciudad de Irak, Mosul.

Lo mismo sucede en la llamada Mesopotamia, que alguna vez alojara a un gran número de comunidades de cristianos asirios y caldeos. Muchos de ellos viven en tristes campamentos de refugiados en distintos rincones del llamado Kurdistán o dispersos por el mundo. Después de haber presenciado, impotentes, como los milicianos del Estado Islámico profanaban sus templos, a cara descubierta. Y como saqueaban impunemente sus casas y propiedades, confiscando sus tenencias. Algo siempre difícil de olvidar, que marca a fuego a la gente. Lo cierto es que los fieles de la que es la primera religión del mundo han visto así como se los expulsaba de las tierras propias, muy cerca de las cuales históricamente naciera su fe cristiana.

Desde el brutal genocidio otomano de los armenios y de los asirios, en 1915, los cristianos han sido también lentamente erradicados de Turquía.

Luego, los griegos fueron expulsados de Asia Menor, en 1922. Los templos y monasterios fundados en su momento por los apóstoles y los discípulos de Jesús han sido, en muchos casos, destruidos o están convertidos en ruinas.

Tras ello vino la guerra civil del Líbano, país que fuera el único de Medio Oriente con una mayoría cristiana: la maronita. Ya no lo es. Sus cristianos han perdido la predominancia que tuvieran. En cambio, el Líbano está sustancialmente en manos de la organización musulmana: “Hezbollah”, digitada -con rienda corta- desde Irán. Ya no hay cristianos ni en el sur del país ni, menos aún, en el valle de Bekaa. Tan sólo musulmanes, en lo que es ya una absoluta homogeneidad prevaleciente. Los viejos propietarios de la tierra han devenido en muchos casos casi intrusos, en lo que es una realidad distinta provocada por aquellos que se empeñan en rescribir la historia a su gusto y paladar.

La antedicha es una secuencia realmente deprimente, razón por la cual el mundo occidental ya casi no habla de esta conmovedora tragedia de los cristianos. Que es real y continúa ocurriendo. Una desgracia que ciertamente duele y es perversa.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

¿QUÉ DIRÍA TOCQUEVILLE HOY SOBRE ESTADOS UNIDOS?

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

A veces es de interés embarcarse en un ejercicio contrafactual y esforzarse en una mirada a la historia y al presente muñido de una lente que nos haga pensar que hubiera ocurrido si las cosas hubieran sido distintas de las que fueron. En nuestro caso sugiero una perspectiva para meditar sobre las posibles reflexiones de un gran cientista político sobre el que se conocen sus consideraciones y su filosofía pero extrapoladas al presente.

 

Esta gimnasia no es original puesto que otros la han llevado a cabo. Tal vez el autor más destacado en la historia contrafactual sea Niall Ferguson. En todo caso, en esta nota periodística me refiero al gran estudioso de los Estados Unidos, el decimonónico Alexis de Tocqueville. Como es sabido, el libro más conocido de este pensador de fuste es La democracia en América donde describe los aspectos medulares de la vida estadounidense en su época.

 

Tocqueville destaca la importancia que el pueblo de Estados Unidos le atribuye al esfuerzo y al mérito, la sabia separación entre el poder político y la religión (la “doctrina de la muralla” en palabras de Jefferson), el federalismo y el no ceder poderes al gobierno central por parte de las gobernaciones locales con la defensa de una posible secesión, las instituciones mixtas en la constitución del gobierno y la separación de poderes, la negación de “las mayorías omnipotentes” porque  “por encima de ella en el mundo moral, se encuentra la humanidad, la justicia y la razón” puesto que “en cuanto a mi cuando siento que la mano del poder pesa sobre mi frente, poco me importa saber quien me oprime, y por cierto que no me hallo más dispuesto a poner mi frente bajo el yugo porque me lo presentan un millón de brazos” ya que “el despotismo me parece particularmente temible en las edades democráticas. Me figuro que yo habría amado la libertad en todos los tiempos, pero en los que nos hallamos me inclino a adorarla”.

 

Pero también advierte de los peligros que observa en algunas tendencias en el pueblo norteamericano, especialmente referido  al igualitarismo que “conduce a la esclavitud”, al riesgo de olvidarse de los valores de la libertad cuando se “concentran sólo en los bienes materiales”  y las incipientes intervenciones de los aparatos estatales en los negocios privados sin detenerse a considerar que “en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra”.

 

Gertrude Hilmmefarb lo cita a Tocqueville con otras de sus preocupaciones y es el asistencialismo estatal que denigra a las personas, las hace dependientes del poder en el contexto electoral y demuele la cultura del trabajo, a diferencia de la ayuda privada que hace el seguimiento de las personas, proceso ajeno a la politización y la busca de votos (en su conferencia de 1835 en la Academia Real de Cherbourg, en Francia). Y en El antiguo régimen y la Revolución Francesa concluye que “el hombre que le pide a la libertad más que ella misma, ha nacido para ser esclavo”, obra en la que también destaca que generalmente allí donde hay un gran progreso moral y material la gente de por sentado esa situación y no se ocupa de trabajar para sustentar las bases morales de ese progreso (“el costo de la libertad es su eterna  vigilancia” repetían los Padres Fundadores en Estados Unidos).

 

Este es el pensamiento de Tocqueville sobre el país del Norte puesto en una apretada cápsula pero ¿qué hubiera dicho si observara lo que ocurre hoy en el otrora baluarte del mundo libre? Estimo que se hubiera espantado junto a los Padres Fundadores al constatar la decadencia de ese país por el cercenamiento de libertades debido a regulaciones inauditas, por el endeudamiento público que excede el cien por cien del producto bruto interno. Por la maraña fiscal, por las guerras en  las que se ha involucrado, por los llamados “salvatajes” a empresas irresponsables o incompetentes o las dos cosas al mismo tiempo. Por el centralismo, por la eliminación de la privacidad al espiar a los ciudadanos,  por un sistema de “seguridad” social quebrado, por la intromisión gubernamental en  la educación, por la sangría al financiar a gobiernos extranjeros en base a succiones coactivas de recursos. Y ahora debido a candidatos a la presidencia impresentables por parte de los dos partidos tradicionales debido a razones diferentes, aunque en su programa televisivo “Liberty Report”, el tres veces candidato presidencial Ron Paul señala que, dejando de lado las apariencias, los dos coinciden en muchos temas cruciales, a su juicio muy mal tratados.

 

La manía de la igualdad que preocupaba tanto a Tocqueville no  permite ver que una de las cosas más atractivas de los seres humanos es que somos diferentes, lo cual, entre otras cosas, hace posible la división  del trabajo y la consiguiente cooperación social y, por ende, la mayor satisfacción de las necesidades culturales y materiales. Esto último debido a que asigna los siempre escasos recursos para que estén ubicados en las manos de quienes la gente considera mejor para satisfacer sus demandas, sin ser posiciones irrevocables sino cambiantes en relación a la capacidad de cada cual para ajustarse a las  preferencias de la gente.  Seguramente también Tocqueville hubiera rechazado con vehemencia a los llamados empresarios que se alían con el poder para obtener favores y privilegios a expensas de los ciudadanos.

 

Incluso Paul Johnson en A History of the American People reproduce una cita de las Obras Completas del  escritor francés quien ilustra la trascendencia de la responsabilidad individual. Así escribió Tocqueville “Una de las consecuencias mas felices de la ausencia de gobierno (cuando la gente tiene la suerte de poder operar sin el, lo cual es raro) consiste en el desarrollo de la fuerza individual que inevitablemente se sigue de ello. De este modo, cada hombre aprende a pensar, a actuar por si mismo. El hombre acostumbrado a lograr su bienestar a través de sus propios esfuerzos, se eleva ante la opinión de los demás y de la suya propia, su alma es así mas grande y mas fuerte al mismo tiempo”.

 

¡Que lejos se encuentra este pensamiento de lo que hoy ocurre en Estados Unidos donde el aparato estatal es omnipresente! Y ¡que lejos se encuentra del reiterado pensamiento fundacional de que “el mejor gobierno es el que menos gobierna” al efecto de concentrarse en la protección de los derechos de todos y no convertir año tras año el balance presidencial de la gestión ante el Congreso en una minuta empresaria como si el Ejecutivo fuera el gerente, en lugar de permitir que cada uno se ocupe de sus pertenencias.

 

¡Que lejos se encuentra Estados Unidos del pensamiento del General Washington en el sentido de que “mi ardiente deseo es, y siempre ha sido cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a los Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países”! En esta línea argumental es también de interés lo dicho por John Quincy Adams quien escribió que “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir. Desea la libertad y la independencia de todos. Es el campeón solamente de las suyas […] Alistándose bajo otras banderas podrá ser la directriz del mundo pero ya no será más la directriz de su propio espíritu”

 

En otra oportunidad hemos escrito sobre hechos sobresalientes de la pasada administración estadounidense que abren serios interrogantes respecto del futuro de aquel país como baluarte del mundo libre, como es el caso de la patraña que justificó la invasión “preventiva”  a Irak, conclusión ampliamente difundida con mucha antelación en el libro Against all Enemies, de Richard A. Clarke, asesor en temas de seguridad para cuatro presidentes incluyendo el gabinete del propio George W. Bush.
James Madison escribió: “De todos los enemigos de las libertades públicas, la guerra es lo que más debe ser temido porque compromete y desarrolla el germen para todo lo demás” (“Political Observations”, abril 20, 1795). Recordemos además que EEUU intervino en Somalia para poner orden y dejó caos, en Haití para establecer la democracia y dejó tiranía, en Vietnam para liberar al país que finalmente quedó en manos comunistas.

Recordemos también, por otra parte, que Ben Laden y Saddam Hussein eran lugartenientes preferidos de los Estados Unidos, uno en Afganistán con motivo de la invasión rusa y el otro con motivo de la guerra con Irán. Fueron entrenados y financiados con el fruto del trabajo de estadounidenses. También recordemos que en su discurso de despedida de la presidencia, el General Dwight Eisenhower declaró que “nada es más peligroso para las libertades individuales que el complejo militar-industrial”.

Todavía hay otro asunto más en este complicado tejido de denuncias. Se trata de la cuestión religiosa . En estas trifulcas con el terrorismo hay quienes pretenden endosar la responsabilidad a los musulmanes (por ejemplo, el hoy candidato a la presidencia por parte del Partido Republicano). En el mundo hay más de 1500 millones de musulmanes. Es muy injusto imputar estas tropelías a quienes adhieren al Corán en el que, entre otras cosas, leemos que “Quien mata, excepto para castigar el asesinato, será tratado como si hubiera matado a la humanidad y quien salva a uno será estimado como si salvara a la humanidad” (5:31). La misma expresión jihad que ha sido tan tergiversada, como explica Houston Smith, significa guerra interior contra el pecado. Ya bastante ha sufrido la humanidad por la intolerancia religiosa. En nombre de Dios, la misericordia y la bondad se ha quemado y mutilado. Identificar el Islam con el terrorismo es tan impropio y desatinado como asimilar el cristianismo a la Inquisición o la “guerra santa” aplicada en América en tiempo de la conquista. Hay, sin duda, quienes pretenden ese tipo de identificaciones y extrapolaciones clandestinas al efecto de enmascarar e inculcar el crimen con fervor religioso fundamentalista, pero caer en esa trampa no haría más que desviar la atención del ojo de la tormenta y agregar complicaciones a un cuadro de situación ya de por sí muy sombrío.

Estados Unidos, en consonancia con las célebres palabra de  Emma Lazarus inscriptas al pie de la Estatua de la Libertad, ha recibido con los brazos abiertos a inmigrantes de todas las latitudes. Hace algún tiempo que se observan síntomas que tienden a revertir aquellos valores y principios esenciales que hoy cuestionan quienes adhieren a la siempre cavernaria xenofobia.

 

En resumen, con estos pocos ejemplos al correr de la pluma pensamos que, después de todo, ha sido mejor que Tocqueville no haya sido contemporáneo puesto que sus ilusiones se hubieran desvanecido, aunque advirtió de algunos peligros en el horizonte que desafortunadamente se cumplieron.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Podemos reírnos (y la FIFA)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 26/6/15 en: http://www.s21.com.gt/colaboracion/2015/06/26/podemos-reirnos-fifa

 

Los humanos somos más conservadores de lo que creemos, tanto que ante una situación desagradable solemos huir en la misma dirección del problema en lugar de virar 180 grados. Es que el cosmos es conservador, ya que todo evoluciona lentamente y siempre hacia adelante porque la evolución supone avanzar.

Las recientes elecciones en España lo muestran: el oficialismo de derecha —el Partido Popular— resultó más estatista que lo anunciado causando un bajón económico y un aumento de la corrupción. Así, el alto grado de decepción ciudadana se tradujo en un aumento de los votantes por partidos que proponen aún más coerción estatal.

El oficialismo quedó primero (27%), pero se le esfumaron 2.4 millones de votos al crecer, sobre todo, el partido de izquierda Podemos y Ciudadanos de centroderecha. Ahora, claramente esta de izquierda es incoherente y, por tanto, inoperante, con lo que nada va a cambiar realmente. Por caso, proponen tolerancia cero contra la corrupción, pero también aumentar el peso de la burocracia estatal.

El Estado es el monopolio de la violencia con el que “gobierna”; es decir, crea “leyes” obligatorias contradiciendo al mercado donde las transacciones son voluntarias: compra y vende quienquiera lo que desea. Pero el cumplimiento de “leyes” que implican actos no voluntarios, supone la existencia de un árbitro que impone dicha “ley” —funcionario, policía, juez, etc.—, que es susceptible de ser sobornado, y así la corrupción crece a la par del estatismo que es lo que Podemos propone. Sí que hay corrupción en el “ámbito privado”, como en la FIFA, pero todo se resume a privilegios otorgados por burócratas como monopolios o exclusividades de mercado a ONG privilegiadas por los políticos.

Basta comparar los índices de corrupción con los de libertad para observar que, a más estatismo, más corrupción. Según Transparencia Internacional, España, que en 2004 estaba en el puesto 22, hoy bajó al 38 entre los países menos corruptos. Los más corruptos son Somalia en el lugar 177; Corea del Norte, 176; Afganistán, 175; Sudán, 174, y Sudán del sur, 173. Y los menos corruptos son Dinamarca, en el puesto 1; Nueva Zelanda, 2; y Finlandia, 3. Uruguay es el primer país de América Latina, en el lugar 20, detrás de EE. UU.

En el índice de libertad elaborado por The Heritage Foundation, Dinamarca está en el puesto 11; Nueva Zelanda, 3; Finlandia, 19; EE. UU., 12; Uruguay, 43; Chile, 7; mientras que Uzbekistán está en el 160; Turkmenistán, en el 172; Corea del Norte, 178, y sobre el resto ni siquiera es posible recabar datos.

En fin, como revoluciones no existen realmente, son buenas las reglas que propone Srdja Popovic (Belgrado, 1973) fundador de Otpor, movimiento estudiantil determinante en la caída de Slobodan Milosevic. Entre las prácticas que recoge en su libro, Blueprint for revolution, para lograr la victoria a través de protestas pacíficas, destaca la de conservar la vida (“Si mueres, no habrá revolución”), conservar la libertad (“No se emprenden protestas desde la prisión”) y la más recomendable para usar contra las incoherencias de Podemos: “El risactivismo”, táctica basada en el humor y el ridículo “para minar la autoridad”.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.