Liberalismo, inmigración y familia

Por Iván Carrino. Publicado el 1/5/19 en: https://www.ivancarrino.com/liberalismo-inmigracion-y-familia/?fbclid=IwAR1v24PxxWBatRL2vNImUrF1r-vI-NcJMIMaaSZQe-jCeGt3C7ccTmADu30

 

A continuación está la transcripción completa de mi charla del Jueves 25 de abril, en el marco del evento ”La Libertad Frente a las amenazas progresista y conservadora”, sobre  liberalismo, inmigración y familia. 

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Es interesante el momento que nos toca vivir hoy. En mi caso particular, 12 años de mi vida, o el 37,5% de ella viví bajo el gobierno del “Socialismo del Siglo XXI” versión peronista. Para un ciudadano de Caracas que tenga mi misma edad, ese porcentaje está en 62,5%.

Para un brasileño, el socialismo del Partido de los Trabajadores también le llevó otro tanto.

Ahora bien, las cosas están cambiando. Bolsonaro en Brasil, Macri en Argentina, Piñera en Chile… Trump en Estados Unidos, VOX y Ciudadanos en España.

Salvo en Venezuela, el socialismo está en franca retirada y muchos liberales y autopercibidos como tales festejan con bombos y platillos. Celebran a Trump, a Bolsonaro, a Abascal… En Argentina no a Macri, por obvios motivos.

Ahora bien, frente a la caída de la izquierda y este auge de lo que podríamos considerar “nueva derecha”, cabe la pregunta de qué rol ocupa el liberalismo.

¿Es realmente el liberalismo lo que está en auge? ¿O simplemente un antiizquierdismo, con algunos componentes liberales, pero con otros elementos profundamente reaccionarios?

Desde mi punto de vista, el liberalismo –o el orden social liberal- es aquel donde se antepone el derecho individual a cualquier otra consideración. La declaración de la independencia de los Estados Unidos consideraba que “todos los hombres habían sido creados iguales” y que los gobiernos se establecían para preservar tres derechos esenciales: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Juan Ramón Rallo citó recientemente al filósofo escocés Scott Alexander, quien decía que el liberalismo es un “mecanismo institucional para evitar el conflicto civil. Evitar el enfrentamiento entre las personas”. Que cada uno viva como le parezca, pero que no les imponga su forma a los demás. Eso impide el conflicto.

Por último está la ya famosa frase del gran Alberto Benegas Lynch (h), que sostiene que el liberalismo es el “respeto irrestricto por el proyecto de vida del prójimo”.

Ahora bien, para la Nueva Derecha hoy en auge, respetar el proyecto de vida del prójimo incluiría, por ejemplo, restringir todavía más la libre inmigración. Para este mismo movimiento, preservar los derechos individuales implica defender a “la familia”, o a una cierta visión de lo que una familia debe ser.

Estos son los dos temas que me gustaría tratar hoy.

Comencemos con la inmigración

Hace unos días veía una conferencia de ese gran intelectual chileno y amigo que es Axel Kaiser. Axel trataba de explicar el surgimiento de los populismos en Europa y Estados Unidos. Populismos que son anti-inmigración… El intentaba comprender el porqué de ese auge contrario a los extranjeros.

Para ello citaba a un psicólogo profesor de la Universidad de Nueva York, Jonatan Haidt, quien decía que “los nacionalistas ven el patriotismo como una virtud… piensan que su país y su cultura son únicos y que vale la pena preservarlos”.

Preservarlos… Conservarlos…

Claro. El punto puede ser muy interesante. Para un grupo de personas, que se llaman nacionalistas esto debe preservarse. Y eso está muy bien, siempre que en dicha preservación no dañes derechos de terceros. Digo, si los valores y cultura de “A” son tan buenos, ¿cuál sería la necesidad de preservarlos frenando determinadas interacciones que se dan de manera libre y espontánea?

Si John de Estados Unidos quiere entrar en vínculo con José de Guatemala,  y en ese intercambio algunas de las “tradiciones norteamericanas” se pierden… ¿Cuál es la objeción? Nadie lo forzó.

Lo que quiero decir. No niego que haya valores, principios y tradiciones mejores que otras (en el sentido de la relación entre los valores y la prosperidad económica, por ejemplo).

Pero:

—–> Eso no implica que esos valores los conozcamos a priori y sean para siempre inmutables. A las cosas “que funcionan” hay que descubrirlas en un proceso de mercado, de interacción, de intercambio voluntario.

—–> Eso tampoco implica que debamos preservar esos valores impidiendo los vínculos espontáneos que la libre inmigración genera.

¡Ah pero es que no! Me van a decir. Que no es una interacción libre porque es el gobierno el que está ahí permitiendo la entrada de extranjeros a nuestro país. Y eso genera una “integración forzada”.

El concepto de Integración Forzada lo trajo al debate nada menos que un pensador muy bien considerado dentro de la Escuela Austriaca de Economía: Hans Hermann Hoppe.

Hoppe considera que, en una sociedad anarco-capitalista, no existiría la libre inmigración, ya que todo ingreso en propiedad ajena debería estar previamente autorizado por el “dueño de casa”. O sea, en un mundo utópico e inexistente donde todo fuera propiedad privada, nadie tendría “derecho a inmigrar”. De hecho, el concepto de inmigración no existiría.

Ahora como la realidad no responde a este parámetro y el gobierno sí autoriza a determinadas personas, llamadas extranjeras, a ingresar en el territorio nacional, Hoppe sostiene que eso hace que exista una integración forzada, una “invasión” (sic.) de extranjeros que cometerán atrocidades tales como

—–> “circular por caminos públicos”,

—–> “permanecer en terrenos y parques públicos” o incluso podrían

—–> “aterrizar en la puerta de la casa de cualquiera”.

Ahora realmente: ¿a esto se limita la tan temida “invasión”?

¿A ver un inmigrante caminando por la calle? ¿Qué tipo de integración forzada tengo yo con una persona que camina por las calles de Buenos Aires sea esta argentina, porteña, sanjuanina, venezolana, boliviana o noruega?

¿Y quién dice que a los que llegan desde el extranjero nadie los invitó si, en la enorme mayoría de los casos, se tratan de turistas que están pagando un hotel, estudiantes que pagan un alquiler o empleados que trabajan pacíficamente en empresas generando acuerdos voluntarios mutuamente beneficiosos?

Lo más paradójico es que ni siquiera en la “sociedad ideal” de Hoppe se resuelve el problema de la inmigración.

Es que imaginemos que en el “Country A” o “Comunidad Cerrada A” el dueño de una propiedad pide a un jardinero que vive en la “Comunidad Cerrada B” que venga a cortarle el pasto. Si bien el jardinero ingresará en la Comunidad A invitado por el propietario, otro vecino tendría derecho a quejarse por integración forzada, ya que el jardinero “extranjero” está utilizando los caminos comunes.

Los pseudoliberales de derecha como Hoppe consideran que el comercio libre de bienes es muy deseoso y positivo, pero que eso no tiene nada que ver con la inmigración. Que uno podría perfectamente querer un bien fabricado por un chino o un árabe, pero cosa muy distinta es “mezclarse” con ellos.

El argumento en general no solo es falso, sino que muy peligroso.

Es falso porque dicho comercio excluye el comercio de servicios. Claro que un trabajador chino puede enviar su Iphone ensamblado desde China a Estados Unidos. Pero eso no es posible en el caso de un jardinero o una profesora China que desee operar en Estados Unidos. El comercio en servicios, y la mano de obra es un servicio por excelencia, exige integración, algo que voluntariamente ha ocurrido de manera pacífica por cientos de años.

Vivimos en un mundo multiétnico y multicultural, y nadie nos “forzó” a ello.

Ahora toda esta teoría implica un enorme peligro, puesto que antepone a las ventajas individuales del intercambio, los prejuicios colectivos de la raza o la nacionalidad. Considerar a los extranjeros como invasores y defender una teoría que diga que está muy bien intercambiar, siempre y cuando los extranjeros sean mantenidos “a distancia” lleva necesariamente a que el gobierno tome cartas en el asunto excluyendo o impidiendo el ingreso de los inmigrantes.

Ahora en el caso de que el gobierno no lo hiciera: ¿qué tal si alguno busca hacer justicia por mano propia?

Durante la última matanza ocurrida en Nueza Zelanda, el autor explicó que la inmigración era una amenaza que “destruirá nuestras comunidades” y que debemos “aniquilar la inmigración y deportar a aquellos invasores”.Además, sostuvo que él es simplemente una persona que desea “vivir en paz entre su propia gente” y que su atentado fue a favor de la diversidad, para que los “diversos pueblos sigan siendo diversos, separados (…) que las tradiciones y creencias no se diluyan y corrompan por la influencia de los de afuera”.

Discriminar es una característica perfectamente humana que no debería tener ningún tipo de connotación. Ahora tratar al extranjero como invasor y sostener, como Hoppe hace, que “el rol básico de protección de un gobierno incluye la prevención de las invasiones extranjeras y la expulsión de los invasores extranjeros” es una actitud no solo errónea desde lo técnico, sino que profundamente incompatible con el liberalismo.

Pasemos ahora a la cuestión de la familia

Nos dice la nueva derecha que la familia y el liberalismo están íntimamente ligados porque la familia opera como un “intermedio” entre el estado y el individuo.

La familia protege al individuo del avance del gobierno y de la izquierda. Y sobre la mesa aparecen temas como la Educación Sexual Integral.

Que si hay que enseñarles a los hijos sobre sexualidad, que si se les debe decir que la homosexualidad está bien, mal, o si no debe  haber ningún tipo de juicios sobre el asunto.

Me gustaría ser claro. La posición liberal sobre la educación es que ésta debe escindirse del estado. En este caso SÍ, cada familia debe elegir qué educación darle a sus hijos, aún al costo de que los eduquen “mal”. Es el riesgo de la libertad, pero mucho mayor es el riesgo de la enseñanza centralizada.

En este punto entonces sí vamos a coincidir en que la familia debe estar por encima del gobierno u otros grupos que vayan contra el individuo.

Pero surgen de aquí dos cuestiones. La primera es qué pasa cuando es la familia la que va contra el individuo. La posición liberal ahí es clara. El individuo está por encima del grupo.

La segunda es que, incluso cuando aceptemos que la familia es un intermediario positivo y necesario entre las personas y el poder del Estado, no se sigue de ahí que la familia deba tener una estructura determinada.

Lo que cuesta ver entonces es cómo se pasa de esta defensa de la familia, como anticuerpo frente al avance del estado, a la defensa de una cierta visión de la familia. Es decir a la defensa de la llamada “familia tradicional”, compuesta de un papá, una mamá, y uno o más hijos e hijas.

¿Cuál es la necesidad de defender un modelo específico de familia? Cuál es la condición que exige que para ser “familia” tenga que haber dos progenitores, que estos sean heterosexuales, y no que esta esté conformada de otra forma.

De acuerdo con datos oficiales, “las familias que responden al modelo de padre-madre-hijos pasaron de 65% a 37% en apenas una década”. Hoy es muy común ser hijo de padres separados, por ejemplo, y quién no conoce a alguien que se haya criado con su abuela, abuelo, tías o tíos.

La familia puede entenderse de manera estrecha, como la unión de una pareja heterosexual y los hijos que de esta unión surjan. Pero también debe entenderse como institución social que va cambiando con el tiempo.

Y si esta institución ha cambiado tan radicalmente en estos últimos años, no es porque haya sido víctima de un supuesto ataque del marxismo cultural. De hecho, parecería ser que es todo lo contrario.

De acuerdo con Steven Horwitz, la evolución de la estructura familiar tradicional está directamente relacionada con los cambios generados por el desarrollo de la economía de mercado.

Antes de la Revolución Industrial, la familia era sencillamente una unidad de producción agrícola. Padre, madre y todos los hijos posibles tenían que trabajar día y noche en el campo para producir los bienes que proveyeran su subsistencia.

Más tarde, el incremento del ingreso per cápita y la aparición de las fábricas permitieron un cambio económico sustancial, que tuvo su efecto en la organización familiar.

Según el trabajo:

Mientras que en tiempos preindustriales, las mujeres y los hombres compartían muchas de las tareas en la unidad de producción familiar, la industrialización trajo una división del trabajo por género donde los hombres ocuparon la esfera pública del trabajo y la política y las mujeres lo privado. La esfera del hogar.

(…)

Cualesquiera que fueran los méritos de esta forma familiar, dos cosas eran ciertas: primero, la riqueza creada por el orden del mercado había liberado a las mujeres y los niños de la necesidad de un trabajo en gran medida desagradable en la industria. En segundo lugar, la forma y funciones de la familia continuaron evolucionando.

Para el autor del trabajo, fue el Siglo XX el que, combinando los nuevos dispositivos electrónicos que ahorraban el tiempo necesario de trabajo en el hogar, con el aumento de los salarios reales y la demanda de mano de obra, permitió a las mujeres integrarse de manera creciente y sostenida en el mercado laboral.

Así las cosas, no fue la revolución feminista de los ’60 la causa de la liberación de la mujer, sino la economía de mercado que les permitió a las mujeres cada vez mayor capacidad y autonomía.

También es la economía de mercado la que permitió que hombres y mujeres, así como mujeres y mujeres u hombres y hombres, se entrelacen en relaciones de pareja. Ya no se necesita la estructura familiar tradicional para sobrevivir económicamente, y el foco del vínculo no es obtener ingresos, sino el bienestar psíquico.

Frente a estos cambios producidos por el liberalismo aplicado a la economía, aparecen quienes acusan a un “lobby Gay” de querer destruir a la familia para así destruir al capitalismo y conseguir enormes subsidios.

Pero esto es contradictorio. Si es el propio capitalismo el que ha cambiado la estructura familiar, ¿qué sentido tiene decir que quien combate a la familia odia al capitalismo?

Por otro lado, si se trata por combatir la búsqueda de subsidios por parte de pequeños grupos de interés, no hace falta catalogar a los homosexuales como “sodomitas”, “antinaturales”, o personas cuyas demostraciones de cariño solo deban hacerse “en prudencia y discreción” y que ni se les ocurra tener la osadía de querer adoptar niños…

¡Con mis hijos no te metas!… ¡Pero es que no son los tuyos!

Y es mucho mejor tener una familia “gay” que nos dé cariño y contención a tener una familia “tradicional” que implique vivir en el infierno*.

Este tipo de cosas no son liberalismo. Es pura y dura homofobia, y como tal, una muestra del más rancio colectivismo que, mal que le pese a algunos, es colectivismo de derecha. Es juzgar a las personas por su pertenencia a un colectivo y nos por sus características personales.

Para ir cerrando, el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida de los demás. Y dicho proyecto implica no solo querer comprar bienes a quien quiero, como quiero y donde quiero, sino también querer integrarse con personas de otras nacionalidades incluso cuando esto ponga en riesgo ciertas “tradiciones culturales”.

El respeto irrestricto por el derecho del prójimo no es solo que se legalice Uber y que bajen los impuestos, sino aceptar la diversidad garantizar los mismos derechos a los heterosexuales, los homosexuales y los transgénero, incluso cuando esto ponga en riesgo ciertas “tradiciones familiares”.

Ni la diversidad sexual ni el multiculturalismo son enemigos del capitalismo. De hecho, me atrevo a decir que son dos más de sus inevitables consecuencias.

Muchas gracias.

* Por si genera dudas esta frase: de ninguna manera sostiene que toda familia tradicional sea un infierno ni que toda familia gay sea el paraíso. Solo sostiene que entre una familia que dé cariño y contención y otra que no lo haga, siempre es preferible la primera, independientemente del género de quienes ejerzan el rol de padres.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Venezuela: el verdadero socialismo

Por Iván Carrino. Publicado el 10/5/17 en: https://elliberal.igdigital.com/2017/05/10/venezuela-verdadero-socialismo/?platform=hootsuite

 

Iván Carrino dice que Venezuela está sumida en el caos porque se siguió al pie de la letra el proyecto socialista iniciado por Chávez.

Venezuela está sumida en el caos. Las imágenes que llegan desde el país caribeño son de una convulsión social inocultable. Al mismo tiempo, el gobierno radicaliza su postura, confirmando cada vez más su carácter de dictadura.

En términos económicos, la situación es verdaderamente delicada. La inflación superará el 700% anual este año, la brecha entre el dólar oficial y el del mercado paralelo es de 49.000%, las reservas internacionales cayeron USD 20.000 millones en los últimos 4 años, la escasez afecta a todas las clases sociales y la producción nacional se derrumba.

El resultado es el éxodo de los venezolanos que pueden ahorrar para comprar un pasaje de avión. En España y EE.UU., los venezolanos son la primera nacionalidad en pedir asilo, por encima de países que atraviesan guerras como Siria.

¿Qué pasó con Venezuela que terminó así? En realidad, por más que a algunos les cueste aceptarlo, lo que sucedió es que se llevó a cabo a pie juntillas el proyecto socialista. El “Socialismo del Siglo XXI”, que inauguró Chávez a principios de la década del 2000, terminó siendo exactamente igual al socialismo del siglo XX. Las consecuencias han sido idénticas: exilio, autoritarismo y pobreza.

Muchos intelectuales buscan permanentemente desligar al socialismo de lo que sucede en Venezuela. Profesores marxistas en Argentina han llegado a decir que Venezuela es una economía capitalista, que combina “capitalismo estatal y capitalismo privado”. ¿Qué querrá decir eso? Por ahora es un misterio.

Otros intelectuales suelen indicar que lo de Venezuela no es el verdadero socialismo, sino que éste debe encontrarse en los países nórdicos como DinamarcaSuecia o Noruega. Este argumento es falso, puesto que estas economías, si bien tienen altos gasto público y presión tributaria, están lejos del socialismo. Dinamarca y Suecia, por ejemplo, se ubican en los puestos 17 y 19 en el ránking de libertad económica de la Fundación Heritage, que analiza nada menos que 186 países. ¿De qué socialismo hablan?

Es allí donde la intervención del estado en la economía es omnipresente y nada puede hacerse sin consultar con la burocracia central planificadora. En la Venezuela socialista, la planificación estatal es tan extensiva, que el resultado inevitable es el caos y el autoritarismo.

Quien bien explicaba esta situación era el economista austriaco Ludwig von Mises. En el epílogo de su monumental obra Socialismo, Mises diferenciaba el socialismo de tipo soviético del socialismo de tipo alemán.

En el primer caso, la revolución armada tomaba el poder y el estado se hacía cargo completamente del aparato productivo. El “proletariado”, tal como quería Marx, se hacía dueño del estado y de los medios de producción, y toda decisión económica pasaba al área gubernamental.

El socialismo de tipo alemán, si bien en apariencia era distinto, en esencia era exactamente igual. Incluso cuando la propiedad de los medios de producción quedara en manos de los capitalistas, lo cierto es que el estado controlaba todas las decisiones económicas, por medio de decretos, regulaciones y gasto público.

La explicación de Mises sobre el socialismo alemán sorprende por su vigencia y aplicación a la realidad de la Venezuela actual. Desde su punto de vista, cuando los gobiernos generan inflación e imponen controles de precios, ingresan en un camino donde el intervencionismo crece inevitablemente.

Al controlar los precios de un bien, aparece la escasez de ese producto. Para “resolver” ese nuevo problema, el gobierno decide controlar los precios de los insumos, generando ahora un faltante en esa área de la economía. Finalmente, como no dan marcha atrás, el gobierno pasa a controlar cada vez más y más áreas.

Al llegar a este punto, el socialismo queda instalado. Según Mises:

Cuando se alcanza este estado de control completo de los negocios, la economía de mercado se ha visto reemplazada por un sistema de economía planificada, por socialismo. Por supuesto, no es el socialismo de gestión directa de toda fábrica por el estado, como en Rusia, sino el socialismo del patrón alemán o nazi.

Venezuela combina ambos casos. Las expropiaciones de Chávez y Maduro traspasaron gran cantidad de los medios de producción a manos estatales. Además, de acuerdo con el centro de estudios CEDICE, en 2015 se decretó el cierre de nada menos que 28.000 empresas, mientras que otras 13.900 fueron multadas por el gobierno. El resto de los establecimientos está acosado por la inflación y los controles. En los últimos 10 años, cerraron sus puertas 500.000 empresas.

El socialismo, tal como se verifica en Venezuela, invade todos los aspectos de la libertad económica. Cuando los afectados buscan defenderse, entonces el gobierno acude a la represión, conculcando nuevas libertades. En el camino, la sociedad toda se empobrece.

Venezuela es hija del socialismo. Los resultados nefastos de su implantación no deben adjudicarse a los delirios de Maduro. El problema es el sistema.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Voto con los pies: además de la consulta popular la semana pasada, ya emigraron dos millones de venezolanos

Por Martín Krause. Publicada el 27/7/17 en: http://bazar.ufm.edu/voto-los-pies-ademas-la-consulta-popular-la-semana-pasada-ya-emigraron-dos-millones-venezolanos/

 

Relial, la Red Liberal de América Latina, ha publicado una nueva edición de su revista “Mirada Liberal”, disponible aquí: http://relial.org/biblioteca/libro/migracion-y-libertades-2017

Este número está dedicado al tema de las migraciones. Entre otros interesantes artículos, y dada la situación dramática que se vive en estos días, copio el artículo de María Teresa Romero sobre Venezuela:

“El actual gobierno de Nicolás Maduro –como el anterior de Hugo Chávez– se ha negado a publicar estadísticas, pero entre los registros de inmigrantes de otros países y los de varios estudios de expertos en la materia, en 2015 eran unos dos millones de venezolanos los que habían abandonado Venezuela desde que el denominado Socialismo del Siglo XXI llegó al país, en 1999; una migración semiforzada ante las cada vez más deterioradas condiciones políticas, económicas y sociales nacionales.

Sin embargo, ya se está hablando de cifras mucho mayores. Sólo en los Estados Unidos, se dice que la cifra actual de venezolanos legales e ilegales para este 2017 llegó al millón y medio. En 2015, sólo los residenciados legalmente en ese país se estimaban en unos 260,000; una cantidad ya entonces contrastante con la de 1980 que no pasaba de 33,000 inmigrantes. También en 2015 se produjeron casi 20,000 movimientos migratorios hacia España, un 53% más que en 2014, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En Colombia, un reciente artículo del diario El Tiempo, señala lo siguiente: “Pese a que la oficina de Migración de Colombia tiene reportados 40,000 venezolanos viviendo legalmente y calcula que estén 60,000 irregularmente, una investigación liderada del sociólogo y experto en migración venezolana Iván De la Vega, profesor de la Universidad Simón Bolívar, realizada con colegas y alumnos del Laboratorio Internacional de Migraciones (LIM), revela que son 900,000 los venezolanos -incluyendo los que tienen doble nacionalidad- (el 1.8% de nuestra población), los que han llegado al país en los últimos 20 años, por el efecto de la llamada ‘revolución bolivariana’ y la crisis social en ese país”. http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/venezolanos-lamigracion-mas-grande-en-la-historia-del-pais-72872

Según el sociólogo Tomás Páez de la Universidad Central de Venezuela, autor de uno de los pocos estudios confiables sobre el tema titulado La voz de la diáspora venezolana, la emigración masiva producida en el país hasta el 2015 “implica al 6 o 7% de la población, y de manera indirecta no menos de la mitad de la población, entre familiares y amigos, tiene a alguien fuera de Venezuela” http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-08-30/venezuela-emigracion-maduro-chavez-diaspora-petroleo_1252510/

En todo caso, cifras considerables, sin precedentes en la historia venezolana y que aumenta cada día en más de 90 países del mundo y de forma alarmante debido a sus impactos más negativos que positivos, no sólo para la sociedad venezolana, sino para el continente americano y en general para todos los países receptores de esta nueva ola migratoria.

La dispar situación de vida del migrante

Es cierto, como señalan numerosos expertos, que la mayoría de los migrantes venezolanos han sido jóvenes profesionales de clase media, altamente formados con estudios universitarios, que han logrado insertarse bien en el mercado laboral de los países de acogida. Pero en la   medida que la crisis política, económica, y humanitaria se incrementa en Venezuela, con niveles de inflación y de inseguridad jurídica y personal de los peores del mundo, emigran al exterior más connacionales de las clases bajas y de todas las edades, buena parte de ellos de forma ilegal. Ello ha declinado ostensiblemente las condiciones de vida de la denominada diáspora de origen venezolano, que en muchos casos están padeciendo grandes necesidades de trabajo y salud.

En la ciudad de Miami en los EE.UU, por ejemplo, la creciente cantidad de familias que han llegado entre 2016 y 2017 desde Venezuela buscando asilo político o quedándose en el país como ilegales -muchas de ellas durmiendo en automóviles y debajo de puentes-, ha hecho que las autoridades migratorias, policiales y otras del gobierno tomen medidas, y que varias asociaciones de venezolanos se organicen para protegerlos. Ya en éste y otros países están evaluando leyes de atención especial para migrantes venezolanos, como se hizo anteriormente con los migrantes cubanos.

En Curazao y otras islas caribeñas vecinas a Venezuela, las autoridades aseguran, aunque sin dar números precisos, que es un hecho que en el último año se ha incrementado de manera preocupante el número de migrantes venezolanos que llegan a las islas para quedarse a vivir en forma ilegal. Llegan por aire y tierra, como turistas e incluso escondidos en balsas pesqueras. Varios reportajes periodísticos de cadenas televisivas, como la mexicana-estadounidense Telemundo, han confirmado en forma audiovisual estos hechos.

Uno de los sectores de migrantes más afectados ha sido el de las mujeres. A la vecina Colombia, por ejemplo, llegan diariamente mujeres embarazadas y en condiciones de pobreza. “Tanto así que solo en los dos primeros meses de este año, ya han sido atendidas 82 mujeres de ese país en la clínica Rafael Calvo, de Cartagena”. http://blogs.eltiempo.com/campamento-de-los-mojados/2017/03/29/embarazadas-pobres-e-inmigrantes-una-travesiade-venezuela-a-colombia/

Pero también en ese país y en muchos otros viven venezolanas en condición de prostitución. Así, en el último informe de la Oficina de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Panamá, se establece:

“Se observa un incremento de mujeres procedentes de Venezuela para ejercer la prostitución en Panamá, lo que debe analizarse más exhaustivamente para verificar las condiciones en las que llegan al país y si la actividad realizada responde a una decisión personal o es fruto de haber sido captada por alguna red de trata”. http://elestimulo.com/climax/venezuela-exporta-prostitutas-a-panama/

Otro sector fuertemente afectado es el de la tercera edad y el de jubilados y pensionados que, debido a la crisis nacional y las medidas del gobierno de Nicolás Maduro, hace más de un año no reciben ningún tipo de ingreso desde Venezuela. La situación deplorable en que viven ha producido varias manifestaciones públicas dentro y fuera del país, así como iniciativas para tratar de solventar la situación con los gobiernos, partidos y grupos de la sociedad civil de los países receptores. Recientemente en España, por ejemplo, la muy dinámica Asociación de Pensionados y Jubilados de Venezuela en la Comunidad de Madrid, logró que el Partido Popular, el Grupo Popular y Grupo Ciudadanos españoles aprobaran una iniciativa de apoyo financiero para paliar la situación.

Impactos más negativos que positivos

Sin duda, el resultado de esta migración masiva es que Venezuela está sufriendo una pérdida significativa de capital humano, en especial en materia de talento profesional y mano de obra calificada, lo que significa un descenso de población en edad de trabajar. La revista The Economist señaló en 2015 que nuestro país, junto a Serbia, había alcanzado el segundo lugar en la “fuga de cerebros” del mundo. Ello genera innumerables efectos negativos para el desarrollo político, económico, y sociocultural venezolano e, inclusive, en el ámbito familiar, ya que muchas familias han quedado desintegradas. También hay repercusiones negativas para los países recipientes de esa migración, derivando en cambios de políticas migratorias, de seguridad y salud, entre otras, así como en sentimientos nacionalistas antiinmigración. Si en Venezuela continúa profundizándose la dictadura y el estancamiento económico, podría generarse una imparable ola migratoria. En 2016, ya la ONU alertó sobre esta posibilidad.

Pero esta movilidad también ha traído consigo efectos positivos, como mayor conocimiento, inversión y aprendizaje e integración socio-cultural. Son muchas las empresas venezolanas grandes que han debido trasladarse a los países vecinos para seguir operando, y son numerosos los pequeños empresarios que han surgido a causa de la diáspora venezolana, todo lo cual está generando empleos y nuevos productos que favorecen a los demás países, que ojalá retornen al país.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. (Ciima-Eseade). Es profesor de Historia del Pensamiento Económico en UBA. 

LA RESURRECCIÓN DEL LIBERALISMO EN ARGENTINA

Por Iván Carrino. Publicado el 3/5/17 en: https://elliberal.igdigital.com/2017/05/03/la-resurreccion-del-liberalismo-argentina/

 

Después de años de populismo y demonización de las ideas liberales, en Argentina somos testigos de su resurgimiento.

Las canciones de amor suelen tener algo en común. Por lo general, cuentan la historia de una persona que, solo cuando perdió a su ser amado, se da cuenta de lo que realmente lo valoraba. La tristeza, en ese marco, pasa por pensar cuán diferente hubiera sido todo si le hubiese dado a esa persona la importancia que tenía. Con la libertad pasa algo similar.

Recientemente fui invitado a disertar en un evento organizado por la Fundación Club de la Libertad, de Corrientes. En el marco del mismo evento, ofrecieron interesantísimas charlas el politólogo Agustín Laje, el filósofo Gustavo Hasperué, el diputado nacional José Luis Patiño y la también politóloga y activista venezolana, Valeria Denisse Lozano.

Valeria es representante en Buenos Aires de Vente Venezuela, el partido político que dirige María Corina Machado, una de las más férreas opositoras al régimen de Maduro y quien primero alertó del inevitable camino a la dictadura que iba a transitar el chavismo socialista.

Una de las cosas que me llamó la atención de su alocución fue la indicación de que Vente Venezuela era el primer partido de corte liberal de toda la historia venezolana. Es decir, hubo que esperar que el chavismo invadiera todos los ámbitos de la propiedad privada y que llevara al país al colapso para que emergiera una fuerza verdaderamente liberal.

Cuando tuve la oportunidad, le comenté que en Argentina había sucedido algo similar. Y hoy me animo a reafirmar que nadie ha hecho más por las ideas de la libertad en Argentina que los dos períodos de gobierno kirchnerista. Es que, como en las canciones de amor, a veces solo nos damos cuenta de la importancia de la libertad una vez que ésta se pierde.

El kirchnerismo fue un proceso político y económico enmarcado en el auge del “Socialismo del Siglo XXI”. A diferencia de los socialismos del pasado, el del Siglo XXI ya no buscaba derrocar a la “democracia burguesa” y sustituirla por la dictadura del proletariado de manera violenta, sino que intentó socavar las bases de la democracia liberal “desde adentro”.

La economía K

En términos económicos, el kirchnerismo incrementó el gasto público a niveles siderales –nada menos que del 26,6% al 47,1% del PBI-, incurrió en déficits fiscales crónicos y crecientes, generó una de las inflaciones más altas del mundo y, para colmo de males, hiperreguló al sector privado, terminando por asfixiarlo.

Los resultados de la parafernalia intervencionista son estremecedores. Una economía estancada por 5 años, alta inflación y deterioro del poder de compra. Además, una pobreza que cayó desde los elevados niveles de la “post-convertibilidad”, pero que quedó estancada en niveles altos, creciendo año tras año durante el segundo gobierno de CFK. Hoy en día 3 de cada diez argentinos son pobres y la bomba que dejó el kirchnerismo todavía no termina de desactivarse.

Más estado, menos libertad

El avance del estado sobre la economía tuvo su correlato en las libertades individuales, tal como lo predijo Friedrich A. Hayek en su obra magna Camino de Servidumbre, publicada en 1944. El gobierno abusó de la cadena nacional, escrachó opositores públicamente, restringió la libertad de prensa y hostigó a todos los considerados opositores políticos con controles impositivos y otros artilugios legales.

Por si esto fuera poco, llegó a perseguir judicialmente a quienes publicaban índices con estadísticas de precios, algo que no hubiera ocurrido jamás si el ente estadístico oficial hubiese publicado cifras confiables. En resumen, todo mal.

Ahora bien, a toda acción suele corresponder una reacción, y es esto lo que estamos viendo en la actualidad. A fines de 2015, la gente expresó en las urnas la voluntad de cambio. Incluso si hubiera triunfado la opción peronista, se trataba de un populismo más mesurado, algo que se evidencia en las palabras de los referentes económicos del candidato Scioli, quienes celebran hoy las reformas emprendidas por Macri.

El liberalismo a primera plana

Pero eso no es todo. En la actualidad, no pasa un día sin que exponentes de peso y con sesudos argumentos en defensa de la libertad en todas sus formas, participe de un programa de televisión, radio o medio escrito.

Algunos economistas son los que tienen más protagonismo. Entre ellos, cabe destacar el enorme trabajo de José Luis Espert, quien recientemente publicó su primer libro, La Argentina Devorada. Otro economista que está haciendo furor es Javier Milei, que con profundos argumentos y un carácter visceral, defiende sin tapujos la libertad económica.

Por el lado de los no economistas, debemos destacar al mencionado Agustín Laje y también a Gloria Álvarez, la politóloga guatemalteca, furor en redes sociales, que defiende la economía de mercado a capa y espada. Por último, y junto a ella, hay que mencionar el trabajo incansable de la Fundación Libertad y Progreso, quienes están detrás de videos famosos, muchos de los cuales protagoniza Álvarez, y otros que tienen a su director general, Agustín Etchebarne, como cara visible.

Obviamente, esto no hubiera sido posible sin el trabajo de años en defensa de la libertad de una innumerable cantidad de personas y fundaciones, como Alberto Benegas Lynch (h), Roberto Cachanosky, Martín Krause, José Benegas, la Fundación Libertad de Rosario, la Fundación Bases, los periodistas Mariano Grondona y Pablo Rossi, el profesor Juan Carlos Cachanosky y muchos otros nombres que merecen reconocimiento.

Algo está cambiando en la cultura argentina, así como en América Latina. El liberalismo ya no es una mala palabra y, de hecho, está empezando a recuperar su buena reputación.

Esperemos que la tendencia continúe y se refuerce. Después de todo, como decía el filósofo marxista Antonio Gramsci, “tomen la cultura… el resto se dará por añadidura”.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Democracia no es lo mismo que libertad

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/3/14 en: http://economiaparatodos.net/democracia-no-es-lo-mismo-que-libertad/

 

Si hay algo que los recientes sucesos en Venezuela deben dejar en claro, es que vivir en democracia no es lo mismo que vivir en libertad

Tan importante es esta diferencia que en piases que se dicen democráticos como Venezuela, aquellos que reclaman por sus libertades individuales mueren bajo la mano del mismo estado que se supone debe protegerlos. Es preocupante ver la confusión que hay en la opinión pública, medios, e incluso en políticos de carrera respecto a esta distinción que los hechos nos muestran pueden llevar separar entre la vida y la muerte. Defender la violencia del gobierno de Maduro porque fue elegido “democráticamente” es confundir medios con fines. La democracia no es un fin en sí mismo, es un medio para cambiar gobiernos de manera pacífica, no un método para pasar de un autoritarismo a otro. Son las instituciones republicanas (estado de derechos, igualdad ante la ley, y división de poderes) lo que nos lleva a vivir en libertad. Lamentablemente vivir en democracia no alcanza. La historia nos enseña que la diferencia entre democracia sin república y dictaduras puede ser materia discutible. ¿Qué diferencia a un dictador que pone presos a sus opositores y no se inmuta ante la muerte de sus ciudadanos de un “demócrata” que hace lo mismo utilizando el argumento del voto como excusa? ¿Desde cuándo los votos dan derecho a ejercer el poder de manera autoritaria?

 

Los liberales clásicos fueron muy claros y cuidadosos en distinguir entre democracia como método de elección a través del voto y un gobierno limitado que no puede abusar de su poder. Hayek diferenciaba explícitamente entre “democracia limitada” (república) y “democracia ilimitada” (autoritarismo.) Lo primero lleva al desarrollo y crecimiento económico. Lo segundo lleva a pobreza y perdida de libertades individuales. No es casualidad que las democracias ilimitadas esten gobernadas por una clase política con grandes riquezas y un pueblo empobrecido. Es tan impreciso como injusto criticar a Hayek por sus reparos a las democracias ilimitadas como si su postura fuese una crítica a las democracias limitadas. Pero lo cierto es que las críticas de la izquierda y el socialismo no siempre se caracterizan por su rigurosidad y cuidado. Mises también llamaba la atención sobre el problema de que si bien la democracia garantiza el cambio pacífico del gobernante de turno de ninguna manera garantiza que las mayorías voten correctamente. Hitler, Perón, Allende, Chavez, Maduro, y los Kirchner son sólo algunos casos que muestran que la democracia puede llevar al poder a gobiernos que limitan en lugar de proteger las libertades individuales.

 

Cuando no se vinculan los conceptos de “democracia” y “gobierno limitado” la historia nos muestra que el resultado pueden ser gobiernos autoritarios. Tomar el poder con los votos en lugar de con las armas no puede ser excusa para justificar autoritarismos como los que aún persisten en varios países de latino américa. Los límites institucionales son fundamentales dado que la democracia lleva a los candidatos a hacer promesas que no pueden cumplir o que requieren de violentar los derechos y propiedad de la minoría a favor de la mayoría. Estas promesas llevan a incrementar el gasto público, a otorgar beneficios, protecciones a empresarios amigos del poder, etc. Es decir, todas medidas que atentan contra la creación de la riqueza necesaria para mantener las promesas incumplibles que el candidato populista hace durante su campaña. Que el “argumento liberal (libre mercado y libertades individuales) no sea políticamente correcto no hace del socialismo y populismo sistemas virtuosos. Si ese fuera el caso, no sería necesario imponer con métodos violentos el Socialismo del Siglo XXI. Ganar votos y tener razón son cosas bien distintas.

 

Buchanan argumentaba que en la naturaleza humana se encuentra la necesidad de sentir protección. El rol que en una época cumplía la religión, hoy es ocupado por el Dios estado. La responsabilidad y la incertidumbre de hacerse cargo de los propios aciertos y desaciertos no es una idea atractiva cuando se puede usar la democracia como excusa para apropiarse de la propiedad de terceros o para protegerse de la competencia. Esta estatolatría nos ofrece falsas esperanzas a las cuales la sociedades se siguen aferrando.

 

Argentina no ha tenido la mejor experiencia en lo que respecta al liberalismo. Ante lo poco atractivo de estas ideas, algunos liberales ceden a sus principios para obtener votos con la esperanza de producir algún cambio desde adentro de la política. Pero el resultado es generar aún más confusión sobre qué es y no es el liberalismo. ¿Cuánto tiempo hay que dedicar a explicar que Martínez de Hoz no era liberal? ¿Cuánto tiempo hay que dedicar, por ejemplo, a explicar que los 90 no fueron una década liberal y que neoliberalismo no es lo mismo que liberalismo? Los liberales clásicos a veces tenemos la impresión de tener que dedicar más tiempo a explicar que no es liberalismo que a tener que explicar sus beneficios y límites.

 

Es esta falta de separación entre democracia y libertad (república) es lo que termina llevando a manifestaciones como las que se ven en Venezuela y han ocurrido en Argentina en los últimos años. Cuando la clase política dice, por ignorancia o desinterés, que hay que respetar a un gobierno que dice “ir por todo” porque ganó las elecciones, entonces el ciudadano ya no puede confiar en sus representantes para que protejan su patrimonio y libertades individuales. La dirigencia política debe recordar que ser políticamente correcto puede ser institucionalmente peligroso. Roza la hipocresía el político que pide al ciudadano que vote mejor mientras él apoya democracias ilimitadas porque es la postura políticamente correcta. La legitimidad de un gobierno no proviene sólo del voto, es un requisito necesario que el gobierno respete los principios republicanos.

 

Mientras los que se dicen opositores a la democracia ilimitada del Kirchnerismo balbuceen cuando se les pregunta por la situación en Venezuela, como si este no fuese un caso lo suficientemente claro de abuso inexcusable de poder, Argentina difícilmente tenga por delante cambios institucionales profundos. Es importante, entonces, que la ciudadanía tenga presente la importancia de la república para el largo plazo y le exija a la clase política lo que no puede o no quiere ofrecer: república con estado de derecho.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

¿A dónde vamos?

Por Armando P. Ribas. Publicado el 20/7/13 en http://www.laprensapopular.com.ar/10752/a-donde-vamos-por-armando-ribas

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales.

Cuando destituyeron a Khadaphy en Lybia, el mundo occidental calificó el hecho como la primavera árabe. En esa denominación del acontecimiento, por supuesto cargada de un juicio de valor, primavera y democracia aparecían como sinónimos. Y consecuentemente el reino de la libertad. En aquella oportunidad la NATO colaboró en la caída de Khadaphy, en el supuesto virtuoso de la llegada de la democracia al sur del Mediterráneo. En esa oportunidad se ignoró que años antes, al amparo de los buenos oficios del Presidente Carter y de su asesor de política internacional Zbigniew Brzezinski, se produjo la caída del Sha y la llegada de los Mullah a Irán.

Esa política referente a Irán no podía  sorprender, si se tomaba en cuenta el pensamiento del Brzezinski, al respecto del marxismo, tal como lo expuso en su obra “Entre dos Eras” donde escribió: “Por eso es que el marxismo representa la mas lejana vital y creativa etapa en la madurez de la visión universal del hombre. El marxismo es simultáneamente una victoria del hombre externo activo sobre el interno y pasivo hombre. Y una victoria de la razón sobre la creencia”. Pues bien desde entonces Irán se ha convertido la mayor amenaza a la seguridad de Occidente. Fue así que en su “Dictadura y Dobles Standards” Jeane Kirkpatrick señaló que el “Cuarto Piso” (Departamento de Estado de Estados Unidos) apoyaba a los dictadores que se le oponían y se oponía a los que los apoyaban (SIC).

Algo más tarde el Presidente George Bush en la supuesta lucha por la democracia en el Medio Oriente atacó a Irak y depuso a Saddam Hussein . El otro aspecto por el cual se atacó a Irak fue supuestamente porque Hussein  no aceptó entregar las armas nucleares de las que aparentemente disponía. Pero la pregunta entonces es ¿Por qué a Irak y no a Irán? Y se habría evitado el 11 de septiembre. Hasta la fecha no se tienen noticias de que la democracia prevalece en Irak y por tanto el ejército de Estados Unidos permanece en Irak a un costo elevado. Por ello Obama se ha comprometido sacar al ejército, pero hasta ahora son tan solo promesas.

En el medio de esta realidad, se ha producido la destitución por la fuerza del presidente islamita de Egipto Mohamed Morsi. Al respecto ya el presidente Obama le ha dado su respaldo al nuevo gobierno, bajo la condición de que se celebren elecciones legislativas y presidenciales en los próximos meses. Pero me permito recordar que Morsi llegó al poder por elecciones, y no veo la posibilidad de que en un país islamita puedan ganar elecciones quienes sostengan la libertad religiosa. Todo parece indicar que se sigue insistiendo en la primavera árabe, en tanto que al sur del Caribe se desarrolla impune e indemne cada vez más la propuesta del socialismo del siglo XXI, cuyo carácter totalitario ya no tiene discusión. Y ahora también Raúl Castro negocia con Obama, y se ignoran los crímenes de los Castro y la falta de libertad en Cuba. Pero recordemos que Brezezinski es también asesor de Obama.

Visto lo que antecede no puedo menos que recordar las sabias palabras de Alexis de Tocqueville: “Nada es más fértil en prodigios que el arte de la libertad, pero no hay nada más arduo que el aprendizaje de la libertad”. Hoy la preferencia por la igualdad prevalece como la virtud por excelencia de la democracia mayoritaria, y ahí tenemos presente la social democracia europea y la crisis del estado de bienestar. Diría que fue en función de esa percepción de la democracia de mayorías, que como señalara Nietzche el socialismo y la democracia  eran lo mismo. (SIC).  Todo parece indicar la  persistencia de la confusión reinante por la ignorancia de los principios fundamentales del Rule of Law, que fuera el sistema ético, político y jurídico que cambiara el curso de la historia basado en la libertad y permitiera la creación de riqueza.

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales, particularmente en lo que concierne a los derechos de propiedad y al derecho a la búsqueda de la felicidad. Si bien en  la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se reconocen múltiples derechos individuales, en el artículo 25 nos encontramos con la mayor contradicción con el concepto fundamental de la libertad que reconociera John Locke : “El derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Así dice el artículo citado: “Toda persona tiene el derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica…” Como podemos ver se tiene el derecho no a la búsqueda de la felicidad, sino que la sociedad se la provea.

De esa manera se transforma el propio concepto de la justicia, en la conciencia del supuesto interés general como contrario a los intereses privados y por su puesto en nombre del bien común. Como bien señalara al respecto Ayn Rand: “La noción tribal del bien común ha servido como la justificación moral de la mayoría de los sistemas sociales y de todas las tiranías de la historia” Y recordemos siguiendo en esa línea de pensamiento Hanna Arendt resaltó que “Cuando se sacrifica al individuo en nombre de la compasión, desaparecen la justicia y la libertad”

En el medio de esta confusión histórico filosófica aparece la figura del Topo. (Persona que tropieza con cualquier cosa, o por corto de vista o por desatino natural; Diccionario de la Lengua Española). El Sr. Snowden ha provocado una nueva excusa al antiimperialismo por haberse violado los derechos de propios y ajenos mediante la moderna tecnología.  En virtud de este hecho se pretende ignorar que en la actualidad existen razones de seguridad que pueden provocar la violación de algunos presupuestos de la libertad individual. Pero la contradicción mayúscula de la actitud de este señor frente a Estados unidos es que pretende evadir la justicia americana, obteniendo asilo en países en que se violan todos y cada uno de los derechos de los que pretende culpar a Estados Unidos. Por ejemplo Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y hasta parece que están dispuesto a recibirlo en La Habana.

Por supuesto no creo que la caída de Morsi en Egipto constituya un nuevo paso en la primavera árabe, que permita eliminar el riesgo que impera en el mundo como consecuencia de que en el mundo musulmán todavía no se han enterado de las virtudes de la libertad religiosa. Allí todo parece indicar que matar en nombre de Allah te lleva al cielo. Pero es más  tal como he dicho en otras ocasiones, el terrorismo es la guerra del siglo XXI: Ante esta realidad no queda otro remedio que tratar de encontrar y detener a aquellos que están dispuestos a cumplir el mandato de Allah. Por ello debemos asimismo tomar conciencia de que Estados Unidos no ha pretendido en su historia dominar al mundo, sino por el contrario ha salvado al mundo de la dominación. Por tanto esta supuesta violación no tiene otro fin que evitar otro 11 de septiembre. Entonces ante las confusiones precedentes, debemos recordar la sabia advertencia de Séneca; “Para el que no sabe donde va no hay viento favorable” Y no me queda más remedio que admitir que la ignorancia respecto a naturaleza del Rule of law  y la supuesta lucha por la igualdad, el mundo tiene el riesgo de desconocer la libertad o perderla.

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

La escasez en el baño de los venezolanos

Por Pablo Guido. Publicado el 24/5/13 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 Hace unos días el Congreso venezolano tuvo que permitir la importación de papel higiénico ya que la escasez del noble producto era importante. Así el gobierno decidió la compra de 50 millones de unidades del producto en falta.  Ante la escasez de los rollos de papel el ministro de Comercio dijo: “No hay deficiencia en la producción, sino una demanda excesiva que ha generado compras nerviosas, producto de la campaña mediática para perturbar al país”, agregando posteriormente que “la oposición no doblegara al gobierno”.  A buen entendedor pocas palabras: según el gobierno venezolano la escasez del papel higiénico es producto de una conspiración de los partidos de oposición que quieren desestabilizar el país. O algo así. Hace unos días el presidente Maduro explicaba que la escasez del producto en cuestión se debía a que los venezolanos estaban comiendo más.

Mas allá de las risas que pueden provocar las palabras del gobierno venezolano la verdad es que si los venezolanos estuvieran comiendo mas dicho comportamiento probablemente se hubiera notado (o no, no soy especialista en nutrición ni en el rubro sanitario) en la mayor demanda de papel higiénico. Lo cual hubiera incrementado el precio del bien en el mercado. Dicho aumento en los precios tendría que haber generado un alerta en los empresarios que fabrican o importan el producto para llevar más papel higiénico al mercado y así lograr mayores beneficios. Una de dos, o hay alguna dificultad para fabricar el producto o hay algún problema para importarlo. Es probable que pasen las dos cosas: por un lado, el control de precios a los bienes de la “canasta” básica de consumo (en la cual estaría el papel higiénico) y, por el otro, la existencia de importantes barreras comerciales a la compra del bien en los mercados del exterior.

Claro que cualquiera de las dos causas mencionadas seria un problema para el gobierno ya que debería reconocer que sus decisiones no fueron acertadas. Por eso le asignan culpas a conspiradores de la oposición o a algún complot internacional que quiere destituir al gobierno. Lo cierto acá es que después de 12 años de “socialismo del siglo XXI” los venezolanos tienen problemas para limpiarse el cuerpo después de ir al baño con un producto que en cualquier país del mundo, donde el sistema de precios funciona libremente, se consigue en cualquier almacén de mala muerte.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.