Los rusos desempolvan las máquinas de escribir. Vuelve Maxwell Smart

Por José Benegas. Publicado el 11/7/13 en http://josebenegas.com/2013/07/11/los-rusos-desempolvan-las-maquinas-de-escribir-vuelve-maxwuell-smart/

Como parte de las derivaciones absurdas de tratar a Snowden como un traidor por revelar las acciones de la NSA sobre la población norteamericana, se conoció que los rusos han vuelto a las viejas máquinas de escribir para sortear la vigilancia digital.

Pero Snowden no es un espía, sino un denunciante de espionaje. Y los espiados no son los rusos, menos los soviéticos que ni existen, sino los ciudadanos norteamericanos.

Si Hollywood quisiera hacer cine de espías con este material como en la década del 50, la industria cinematográfica de los Estados Unidos terminaría necesitando subsidios del INCAA. Aburriría por falta de conflicto entre valores reales y por la artificialidad de los contendientes.

El desmanejo de esta crisis es tan brutal que se alimenta el negocio paranoide de los gobiernos más enemigos de su propia población con el recurso de entorpecer el viaje del presidente boliviano para asombro del mundo, sólo para que otros potenciales arrepentidos empleados del gobierno del señor Obama no vayan a tener la idea de hacerse los héroes libertarios contando las malas acciones que se llevan a cabo en nombre de la seguridad. Extrañamos las épocas en que se quería asustar a los fabricantes de misiles, ahora los enemigos son los Nerds.

Se quiere explicar entonces que hurgar en las redes sociales y en los llamados telefónicos es lógico, útil y legal. Lo que no es legal es que se cuente que se está haciendo algo lógico, útil y legal. No tiene malas intenciones, se asegura. Aunque la mala intención está en el medio, no en el fin declamado.

Va una predicción y no porque sea adivino, pero la izquierda y derecha de los Estados Unidos se están pareciendo en algo a la Argentina en su larga caída. Ambos comparten que la constitución, las viejas reglas, la cuarta enmienda por ejemplo que protege contra la investigación injustificada, son estorbos para momentos de crisis y que la crisis es permanente y sin vencimiento. En consecuencia se justificarán en lo económico violaciones masivas a los derechos de propiedad con los “estímulos keynesianos”, con una emisión monetaria de proporciones terroríficas por la emergencia. Y del mismo modo se hará la vista gorda al hecho de que con la Patriotic Act, parece que la Constitución estuviera de adorno, como en la Argentina.

Por eso mi predicción es la siguiente. Los servicios de inteligencia volverán al papel, tal vez a las palomas mensajeras, pero ninguna amenaza real va a colarse a través de una ventana de chat en Facebook. Pero el presupuesto ya estará afectado a esa tarea de vigilancia y habrá muchos empleados públicos intentando que no se los borre del mapa en el próximo ejercicio. Por lo tanto encontrarán resultados o se los forzará, a costa de las garantías, libertades y tranquilidad de la población supuestamente protegida. Esa burocracia infernal justificará de mil modos la ampliación de sus acciones hasta convertirse en un enorme problema y que se nos pidan explicaciones por las cosas más absurdas. Tal vez sea tarde cuando se percaten del problema, tal como lo advirtió Snowden.

Basta ver a la etapa de regulación infernal en materia bancaria comercial a la que el mundo entero está sometida solo para continuar peleando una guerra sin ningún fin imaginable como la del narcotráfico.

¿Qué sigue ahora? ¿La prohibición de las máquinas de escribir? ¿Se impondrán sanciones comerciales a los países que las fabriquen?¿Será delito la portación de papel carbónico? ¿O solo en cantidades no compatibles con el consumo personal? ¿Se dará por clausurado el correo regular? ¿Se considerará en desuso la garantía de la inviolabilidad de la correspondencia o tal vez se nos obligue a comunicarnos solo por teléfono celular incluso dentro de nuestra casa?

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

¿Qué cosa es la seguridad de los Estados Unidos?

Por José Benegas. Publicado el 13/6/13 en http://josebenegas.com/

 “Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad.”

                                                                                                              Benjamín Franklin

 En la saga de La Guerra de las Galaxias se entiende mejor el conflicto entre libertad y seguridad que en el debate público actual a partir de la revelación de la vigilancia del gobierno sobre las actividades de la población en Internet. Y no me refiero al programa de defensa estratégica del ex presidente Reagan, sino a la película de George Lucas.

Bien a tono con la frase de Benjamín Franklin, Lucas muestra cómo el guardián esgrime el temor al enemigo como medio para fortalecerse y llega a convertirse en el verdadero peligro. Para que ese proceso ocurra siempre debe forzarse la situación de elegir entre el abismo y el quebrantamiento de los derechos individuales.

El principal peligro del terrorismo es precisamente ese y no las explosiones. Los atentados no están destinados contra las víctimas directas sino contra los sobrevivientes. A ellos se los quiere poner ante la única situación en la cual estarían dispuestos a abandonar sus principios y el ideal de libertad bajo el derecho, que es el principal obstáculo con el que se encuentran los que utilizan el terror como método de imponerse.

No es que el dilema no exista y si hablamos de ficciones basta ver el modo en que el cine de Hollywood y las series actuales tratan el problema en la actualidad con cierta comprensión hacia un poder establecido que se salta sus propias reglas y a la vez una cuota importante de desconfianza hacia los organismos públicos en los que antes sólo había héroes.

El problema de los Estados Unidos con el terrorismo no es nuevo. En América Latina el terrorismo ya produjo su daño treinta años atrás. En cierto punto el Departamento de Estado entendió que ninguna situación por amenazante que fuera podía justificar quebrantar los derechos fundamentales de las personas. En tiempo de James Carter esa política fue central en la relación con América Latina.

Ahora nos encontramos con denunciantes como el señor Edward Snowden, tratados como “enemigos públicos” por develar que la población se encuentra bajo vigilancia en sus comunicaciones en función de la seguridad nacional y en el marco de la Patriotic Act. El señor Putin cuyo respeto a la libertad individual deja mucho que desear, se da el lujo de burlarse de los Estados Unidos ofreciéndole asilo a Snowden, del mismo modo en que Estados Unidos asilaba a los disidentes soviéticos en el pasado.

Habría que pensar en que consiste velar por la seguridad de Estados Unidos. ¿Es Estados Unidos otra cosa que su Constitución, su sistema de vida, los valores defendidos por los padres fundadores? No se debe confundir eso con el estado norteamericano, ni con la mera preservación de la integridad física de la población. Aquí reside el verdadero dilema.

¿Nos meteríamos en una celda para quedar a salvo de los asaltantes de la calle? La decisión que hay que tomar y por la que debería girar el debate es si la libertad vale o no más que la vida. Eso parece indicar casi toda la historia de los Estados Unidos. Basta recorrer la ciudad de Washington DC para verse abrumado por la conmemoración a millones de muertos que ha dado este país en función de una idea tan poderosa y simple como la libertad individual.

Por eso es dramático que el señor Snowden tenga que decir que nunca más se sentirá seguro por haber abierto la boca para preservar los derechos de todos los que se encuentran bajo vigilancia. Entonces lo menos que podemos decir es que no está tan claro quién defiende la seguridad de los Estados Unidos y quién la amenaza.

Ayer aclaraba este ex empleado de la CIA que en el futuro el “Estado vigilante” superará la capacidad del pueblo norteamericano de controlarlo “y no habrá nada que la gente pueda hacer llegado ese punto para oponerse a él. Y habrá una tiranía llave en mano”.

Otros están pensando en como limitar la capacidad de la prensa de difundir secretos catalogados como “de estado”, pero no solo los periodistas no son agentes públicos y los secretos han dejado de ser tales desde el momento en que les llega la información, sino que este tipo de medidas son por completo contraproducentes. Si algo se filtró de la oficina pública encargada de resguardar cualquier información, lo peor que podría ocurrirle al gobierno es no enterarse, sobre todo si no se entera por las restricciones que le impuso a quienes deberían informarlo. Si hay una falla de seguridad, esta en realidad queda revelada y expuesta gracias a la prensa y lo mejor que puede pasarle a un gobierno es que sus periodistas cuenten cosas al público, en lugar de que se las enteren en silencio sus enemigos ¿Qué cosa no puede lograr un espía que si pueda lograr un medio de prensa?

Lo más importante es estar muy atentos a los principios y valores en juego, para que el terrorismo no logre su principal objetivo que es que nos parezcamos a ellos. Porque si todo es igual el único orden subsistente es la ley del más fuerte, que es el terreno en el que se sienten más cómodos.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.