OTRA PERORATA DE NICOLÁS MADURO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

 

El pasado 10 de agosto del corriente año se escuchó la arenga más soez del tirano incrustado hoy en tierra venezolana. Lo ocurrido en ese país es la burla más grotesca y perversa al sentido de la democracia y el significado de una constitución. La idea de constitución ha estado íntimamente vinculada a la limitación al poder, desde la Carta Magna de 1215 en adelante. Se trata de la protección a los derechos de las personas, facultades que son anteriores y superiores al establecimiento de todo gobierno.

 

El proceso que ahora vive Venezuela es la afrenta más brutal a la idea de democracia cuya parte formal es el voto popular que ha sido desconocido por Maduro y sus secuaces y su parte de fondo, es decir, el antedicho respeto a los derechos de los gobernados, son cotidianamente avasallados por los sicarios del régimen militar imperante.

 

Una pena y un agravio que esto ocurra en el lugar en que actuó Simón Bolívar quien escribió en el denominado “Discurso de Angostura”, el 15 de febrero de 1819, que “nada es tan peligroso como que permanezca largo tiempo un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. En Venezuela se acaba de consolidar el fascismo más crudo con la conocida farsa corporativista como legislativo.

 

Por otra parte, tengamos muy presente  que entre los postulados de la República (una expresión también manoseada y degradada por el chavismo) se encuentra la alternancia en el poder, la división e independencia de poderes y la igualdad ante la ley lo cual está indisolublemente atado a la Justicia del “dar a cada uno lo suyo” que, a su vez, “lo suyo” remite al derecho de propiedad, todo lo cual está absolutamente ausente en el sistema tiránico a que nos venimos refiriendo.

 

Este sistema chavista o del socialismo naturalmente ha hundido la economía venezolana en el mayor caos puesto que deriva de controles por parte del aparato estatal que reasignan los siempre escasos recursos a campos distintos de los que hubiera decidido la gente si se hubiera permitido que los mercados operen, es decir, si hubieran tenido lugar arreglos contractuales libres y voluntarios en lugar de los caprichosos comandos de los megalómanos en el poder.

 

El estado policíaco que sufren los venezolanos ha sido denunciado por todas las personas y  las entidades responsables del planeta y por todos los gobiernos que mantienen visos de decencia. Solo es aplaudido por los espíritus totalitarios y los sátrapas como los de Cuba, Corea del Norte, Irán, Rusia, Turquía, los corifeos de Nicaragua, Bolivia y algunas tribus africanas.

 

El referido discurso de Maduro se prolongó por tres horas y diez minutos en la llamada Asamblea Nacional Constituyente y estuvo plagado de chistes de mal gusto, alusiones a Nicolacito (su hijo narcotraficante sentado en la primera fila), alabanzas a MaoTse Tung y hasta a la forma en que le cosieron el traje que tenía puesto.

 

Pero peor que todo ese bochorno ha sido el triste espectáculo de los asistentes, una masa amorfa de carne constituida (esa es la única relación fehaciente con los constituyentes) en serviles aplaudidores que apestan por su renuncia a la condición humana de integridad moral.

 

El delirante de marras fue presentado por la presidente de la Asamblea como “el padre protector”, esas cosas que se dejan decir los dictadores de todas las estirpes y latitudes (como el canto ideado por Perón que le recitan sus huestes: “mi general, que grande sos, cuanto valés” y demás sandeces). Refiriéndose a la oposición dijo el mandamás que “han pretendido doblegar el espíritu nacional de dignidad y soberanía” lo cual, según él, ha sido contestado por “la Constituyente como poder regenerador de la patria” al tiempo que el régimen imperante elimina con mayor intensidad todo vestigio de libertad de prensa para que no pueda ser contestado, en el contexto de comentarios peyorativos y socarrones para con la BBC y a CNN.

 

También ha catalogado a los que no participan de su totalitarismo como “fuerzas oligárquicas y burguesas” sin percatarse del significado de las palabras ya que la oligarquía es el gobierno en provecho propio, precisamente lo que vienen haciendo los chavistas y que con la burguesía -que estiman  reprobable los esbirros del poder- nació de los pueblos libres (burgos) donde comenzaron a afianzarse los valores de la sociedad abierta.

 

Este payaso detestable que habla con los pajaritos sostiene sin ruborizarse que su movimiento es “tolerante” y que la idea de la Constituyente nació en su interior “como una llamarada” (Asamblea que anuló el Poder Legislativo que parió de elecciones libres, destituyó a la Fiscal General cuando la titular se dio cuenta de las barrabasadas del castrismo venezolano, embistió contra el Poder Judicial y mantiene en brete a las Fuerzas Armadas para que no vaya a ejercer su misión de dar cobijo a las libertades individuales al efecto de convertirlas en una vejada y maltrecha guardia pretoriana). Este gesto machista para con las Fuerzas Armadas lo declamó el sujeto en cuestión en medio declaraciones que apuntan a fabricar “la feminización de la república” (sic).

 

El sistema mal llamado bolivariano puede con justeza denominarse como una cleptocracia, es decir, el gobierno de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños en libertad o como una kakistocracia, a saber, el gobierno de los peores, pero es un insulto a la inteligencia denominarlo democracia sin que los Giovanni Sartori contemporáneos se revuelvan en sus tumbas.

 

Tal como ha escrito Benjamin Constant “Los ciudadanos poseen derechos individuales independientes de toda autoridad social o política, y toda autoridad que viola estos derechos se hace ilegítima”. Por su parte, Bertand de Jouvenel ha insistido en que “La idea de libertad es, por naturaleza, ajena al carácter del poder. Su principio es el reconocimiento de todos los hombres de esa dignidad, de ese orgullo, que hasta entonces los privilegios consagraban y defendían solamente entre los aristócratas. Para proclamar la soberanía de cada uno sobre si mismo es preciso que cada miembro de la sociedad tenga un dominio propio en donde sea su propio señor”.

 

El espíritu liberal significa el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros. Los desbarajustes del Leviatán son incompatibles con la sociedad abierta. Hay una arrogancia superlativa en los planificadores de vidas y haciendas ajenas que convierten al ser humano en un muñeco subordinado a  los dictados de los burócratas de turno que no solo acumulan ignorancia al desconocer que el conocimiento está fraccionado entre millones y millones de personas, sino que se arrogan la facultad de decidir acerca de lo que se encuentra en la esfera privada de cada cual para elegir su camino y solo se justifica el uso de la fuerza de carácter defensivo, nunca ofensivo como el que imponen los comisarios de las conductas personales que no lesiona derechos de terceros.

 

El caso de Venezuela significa un patético retroceso en la historia de la civilización que es la historia de la libertad contra los absolutismos de diverso signo, para recaer con otro nombre en la monarquía despótica de antaño, igual que lo hacen los que hoy apoyan la tremenda devastación que presenciamos en aquel país. Por supuesto que antes del chavismo hubieron en esas latitudes gobiernos corruptos pero eso no justifica aumentar en grado exponencial los desmanes sino revertir el rumbo.

 

La oposición, hasta ahora en el MUD, se acaba de fracturar puesto que dirigentes como María Corina Machado y Richard Blanco se oponen a la participación en las elecciones regionales de fines de año puesto que sostienen que ello legitima a la dictadura. Están en desacuerdo con esta postura líderes del MUD como Hernique Capriles, Leopoldo López y Antonio Ledesma. Por su lado, el gobierno ha declarado que para votar cada ciudadano deberá contar con “un certificado de buena conducta” lo cual equivale a profundizar la trampa.

 

Personalmente y desde afuera de ese berenjenal estimo que tienen razón quienes se niegan a votar, creo que por tres razones. Primero por lo que dicen de no legitimizar al tirano, segundo porque el régimen no los deja ejercer como lo prueban las elecciones anteriores a la Asamblea Legislativa y tercero por lo dicho en cuanto a los “certificados de conducta” cuyo solo hecho convierte a las elecciones en un fraude.

En cuanto a la insinuación de Donald Trump de una posible intervención militar estadounidense en tierra venezolana, pienso que complicaría enormemente la situación, tal como la complicaron en los fiascos de Vietnam, Corea, , Somalia, Bosnia, Serbia-Kosovo, Irán, Nicaragua, Honduras, Haití, Republica Dominicana y la “guerra preventiva” en Irak. Menos que menos tratándose de un gobernante que en sus poco más de doscientos días en la Casa Blanca se ha peleado con periodistas, con el Poder Judicial por sus propuestas xenófobas, con el Poder Legislativo con su proyecto de salud y con países amigos como México, promueve un sistema cerrado para su país, despide a investigadores a raíz de sus enredos y la emprende con sus voceros y comunicadores los que ha removido en repetidas ocasiones en estos pocos días. Hasta ahora este magistrado no ha demostrado serenidad ni equilibrio para agregar una nueva aventura militar tan desaconsejada en Estados Unidos desde el general George Washington.

Muchos de los facinerosos que rodean a Maduro son peligrosos pero lo es muy especialmente Trareck El-Aissam,  vicepresidente, ministro del interior y comandante del consejo de defensa y seguridad, vinculado a grupos terroristas internacionales y máximo responsable del narcotráfico en Venezuela. Incluso fuentes sirias han difundido la supuesta noticia que en el seno del gobierno venezolano desde hace un tiempo habría “una gata parida” para que este personaje lo reemplace a Maduro (siempre estuvo presente en las peroratas de Maduro pero en la del 10 de agosto no estaba, lo cual puede explicarse porque no forma parte de la parodia del Legislativo, aunque Maduro se refirió a ministros presentes en esa ocasión).

 

Antes que sea muy tarde, es de desear que lo que queda de noble en las Fuerzas Armadas no siga haciendo de apoyo logístico de asesinatos y hambrunas ejecutadas por una maquinaria nefasta perpetrada contra la población venezolana. Hasta ahora se comportan como cómplices de una debacle completamente contraria a los juramentos y los deberes de todo oficial que, en definitiva, existe para custodiar principios y valores republicanos y no para ofender y maltratar a quienes se los obliga a actuar como súbditos indefensos. Es imperioso un contragolpe para defenderse del golpe de Estado que ha dado Maduro y sus otros asaltantes.

 

Por último, tengamos en cuenta que cada minuto que pasa la contaminación del virus totalitario se expande, especialmente en el terreno educativo en escuelas, universidades y centros de estudios militares. Esta situación conspira contra una posible recuperación puesto que las heridas y las cicatrices se van profundizando. Además de todo es lamentable que se haya derramado tanta sangre para independizarse de la férrea organización estatista y monopólica española para caer tan bajo y que, como se ha dicho, los ciudadanos terminen siendo colonos de su gobierno.

 

En estas líneas rindo sentido homenaje a todos los valientes venezolanos que vienen luchando diariamente por su libertad en muy diversos frentes.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

¿Qué te han hecho, Tucumán?

Por Alejandro O. Gomez. Publicado el 25/8/2015 en: http://opinion.infobae.com/alejandro-gomez/2015/08/25/que-te-han-hecho-tucuman/

 

Urnas quemadas, votos comprados, bolsones de comida, periodistas agredidos e irregularidades en el escrutinio de las mesas electorales. Son estas las señales del deterioro al que fue sometido el sistema republicano en Tucumán. Produce una profunda tristeza ver la situación a la que ha sido sometida esta insigne provincia generadora de algunos de los más grandes hombres de la patria. Solo el poder absoluto de una clase política que no tiene el más mínimo respeto por los principios republicanos y el estado de derecho ha podido sumirla en esta situación.

Lamentablemente, en los comicios celebrados el domingo 23 de agosto se han producido todo tipo de trampas y manejos clientelares con el objetivo de ganar las elecciones que permitan mantenerse en el poder a los candidatos del oficialismo. ¿Acaso la victoria tiene que ser a cualquier precio con tal de conservar sus privilegios y sus fuentes de recursos de dudosa transparencia? ¿Conocen estas personas la gloriosa historia de esta provincia que nos ha proporcionado a todos los argentinos un sinnúmero de próceres? Quizás convenga un breve recordatorio para aquellos que han olvidado el extraordinario aporte que realizó esta provincia al nacimiento y al progreso de la patria en sus momentos fundacionales.

Los casos que menciono a continuación no pretenden ser una lista exhaustiva, sino solamente una referencia a alguna de las personas más destacada que nos brindó dicha provincia, aunque seguramente estaré siendo injusto por aquellos casos en que, por omisión o desconocimiento, no son mencionados a continuación. De todos modos, creo que sí contribuye a tomar una verdadera dimensión del aporte que hizo Tucumán a la patria, ya que lamentablemente en los últimos años ha sido noticia por los casos de pobreza y corrupción más que por ser cuna de tan ilustres personajes como los que señalo a continuación.

Bernardo de Monteagudo, hombre muy activo en los movimientos de independencia de Sudamérica y muy cercano a José de San Martín, Bernardo O’Higgins y Simón Bolívar; el general Gregorio Aráoz de Lamadrid, héroe de la independencia y gobernador de Tucumán; el coronel Crisóstomo Álvarez, quien luchara contra la dictadura de Juan Manuel de Rosas; el obispo José Colombres, que por el mismo motivo debió exiliarse del país hasta el triunfo de Caseros en 1852; Marcos Paz, vicepresidente de la nación en el mandato de Bartolomé Mitre. Y quizás los más destacados e influyentes en el momento de la organización nacional, Juan Bautista Alberdi, padre laConstitución y sus coterráneos Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca, ambos presidentes de la nación, este último en dos oportunidades. Se podría decir que estos tres tucumanos han sido de los más importantes hombres que ha dado el país en el siglo XIX.

Vayan estas líneas como un recordatorio de todo lo que nos dio Tucumán y todo lo que puede llegar a dar. No es cierto que deba sumirse en la pobreza y las dádivas de los Gobiernos de turno. Su suerte está atada a la actitud que tomen sus ciudadanos, a que se rebelen contra un statu quo que pretende eternizarse como si la única alternativa que tienen sus habitantes sea subsistir en la pobreza y la “ayuda” que les brinden las autoridades por medio de planes sociales.

¿Qué te han hecho, Tucumán? Busca en tu glorioso pasado el camino hacia un futuro mejor. Lo has hecho antes, lo puedes hacer ahora. Muéstrate como el ejemplo que has sido en el pasado, cuando las circunstancias eran tanto o más difíciles que las del presente.

 

Alejandro O. Gomez se graduó de Profesor de Historia en la Universidad de Belgrano, en el Programa de Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Master of Arts in Latin American Studies por la University of Chicago y Doctor en Historia por la Universidad Torcuato Di Tella. Es profesor de Historia Económica en la Universidad del CEMA.

 

UNA MIRADA AL MUNDO

Por Armando Ribas. Publicado en:  http://www.armandoribas.com.ar/mirada.html

 

Las sociedades que esperan su felicidad de la mano de sus gobiernos, esperan una cosa que es contraria a la naturaleza.

Juan Bautista Alberdi

El socialismo en general tiene un record de fracasos tan estrepitosos que solo un intelectual puede ignorarlo o evadirlo.

Thomas Sowell

Comencemos entonces por el caso de Venezuela, donde el presidente Nicolás Maduro entraña una política que amenaza la libertad. Ya debiéramos saber que Simón Bolívar jamás pudo distinguir la diferencia entre la independencia y la libertad, y fue así que Sarmiento consideró que su gobierno había sido la primera tiranía en el continente. Pero en la actualidad el presidente Maduro, heredero del discípulo de Fidel Castro, el general Chávez, ha iniciado un proceso que desafía el principio fundamental de la libertad y que tiene por fin justificar el poder político absoluto.

 

Ese desafío comienza con la creación del Vice Ministerio de la Felicidad Suprema. O sea que supuestamente el gobierno se encarga de otorgar la felicidad al pueblo. Esa propuesta constituye la violación del principio fundamental de la libertad, como lo reconociera John Locke, y así lo reconociera Jefferson en La Declaración de Independencia de Estados Unidos, y que es el derecho del hombre a la búsqueda de la felicidad. Ese derecho es un principio ético que significa que los intereses privados no son contrarios per se al interés general. Es en función de ese principio, que parte del reconocimiento de la naturaleza humana, que el poder judicial se constituye en la garantía del respeto a los derechos individuales.

 

Al respecto David Hume escribió: “Es solamente por el egoísmo y limitada generosidad del hombre, en conjunto con la escasa provisión que la naturaleza le ha hecho para sus necesidades que la justicia deriva su origen”. Ese es el principio fundamental para reconocer que el sistema ético en que se basa la libertad, se sustenta en la noción de la naturaleza humana, y no de la pretensión de la creación de un hombre nuevo. Esa fue la noción aviesa de Rousseau de la cual partió para reconocer el poder de la soberanía como un poder absoluto, a la vez encargado de modificar la naturaleza humana.

 

En los anteriores conceptos podemos ver los principios del totalitarismo que se avecina en Venezuela, y que se originara en Cuba por primera vez en el continente, por más que lo que considero el cinismo político universal, pretenda ignorarlo. Maduro ya no esconde su proyecto y por tanto intenta la militarización de la sociedad. Con ese propósito asegura que: “La milicia bolivariana es una tremenda fuerza moral”. Por supuesto está rodeado de militares y compra más armas. Y sepamos que la militarización no es una fuerza para una guerra externa sino la garantía del poder interno. Así tenemos el nacional socialismo que es determinante del poder absoluto para desconocer la propiedad privada y por supuesto, siguiendo el pensamiento de Rousseau, aplica la censura.

 

 

En ese aspecto me voy a permitir recordar que, aunque se haya ignorado, fue el ejército de Batista el que le otorgó el poder a Fidel Castro y sus adláteres como el Che Guevara. Así se destruyó la libertad y la riqueza del país que en 1959 tenía el más elevado nivel de vida en América Latina y hoy compite por la pobreza con Haití. La historia muestra que el poder político absoluto se sustenta en la falacia de que representa el interés general y el bien común, y se traduce en la falta de libertad ciudadana y la riqueza de la nueva clase. Ya Maduro es conciente de esa realidad, a la que colabora con las falacias del más allá y del pajarito, pero que básicamente entraña la clara noción de Machivello: “El príncipe no puede controlar el amor, pero si el miedo”.

 

Es en esa concepción ética que se basa el socialismo, que no obstante que como señala Sowell ha sido la esencia histórica del fracaso, se ha apropiado de la ética de la igualdad como valor supremo en el camino al poder, ya fuere democráticamente o dictatorialmente. Esa es la realidad que enfrenta hoy el llamado mundo Occidental en el que me atrevo a incluir a América Latina. Pero evidentemente la izquierda se ha apropiado de la ética, y tanto así que ya liberales famosos se autocalifican como liberales de izquierda. Ello pretende significar que están a favor de los pobres, en tanto que se ignora que son ésos que están a favor de los pobres los que se enriquecen a su costa y crean más pobres.

 

A fin de entender la filosofía política que está en juego, creo procedente recordar la noción maniquea del socialismo, tal como la describe Marx en su “Filosofía Alemana”. Allí comienza por señalar que en la sociedad capitalista existe una división entre el interés común y los intereses particulares. Por ello considera igualmente que la división del trabajo implica una contradicción entre el interés del individuo y su familia y el interés común. Por ello prevé que en la sociedad comunista donde no existe la propiedad privada y el estado ha desaparecido, la sociedad regula la producción general y hace posible que nadie tenga una actividad exclusiva. Así podrá hacer una cosa hoy y otra mañana; cazar en la mañana y pescar en la tarde; arrear ganado en la tarde y criticar al anochecer. Oídas esas palabras se me hace imposible comprender que alguien de mediana inteligencia, de buena fe puede creer tal absurdo del nirvana en la tierra. Y recuerdo las palabras de Popper: “La utopía genera la violencia”. Por ello estoy convencido de la existencia de dos clases de socialistas: los que lo creen a partir de la envidia, y los que lo usan a partir de la hipocresía para llegar al gobierno, y no puedo dejar de reconocer los éxitos de estos últimos sobre los primeros.

 

En el Manifiesto Comunista, después de reconocer que la burguesía en solo cien años había creado más riquezas que todas las generaciones anteriores juntas, llegó a la conclusión de que por supuesto eso se logró mediante la explotación del hombre por el hombre. Por tanto tenía que llegar la Dictadura del proletariado, para la eliminación de la propiedad privada y el Estado desaparecería (Engels), creándose las condiciones expuestas anteriormente. En 1890 Eduard Bernstein en discusión con Lenín sobre la social democracia, escribió “Las Precondiciones del Socialismo” donde partiendo de la idea de que el socialismo era el heredero legítimo del liberalismo, concluye que no se necesita la revolución sino que se puede alcanzar democráticamente. En este sentido si bien considero que el socialismo es la antítesis filosófico política del liberalismo, asimismo reconozco que tuvo razón pues impera la demagogia tal como la describiera Aristóteles hace 2.500 años. Por supuesto también estaba de acuerdo con la eliminación de la propiedad privada, pero que no se haría mediante expropiaciones violentas, sino mediante lo que llama la organización, y que yo me permito considerar el incremento considerable del gasto público y consiguientemente el aumento de los impuestos a tales niveles que constituyen una violación del derecho de propiedad.

 

Dicho lo que antecede creo que es obvio que la existencia de un partido socialista, tanto en Estados Unidos como en Argentina es inconstitucional. El proyecto socialista de eliminar la propiedad privada, es una violación de los derechos que garantizan los artículos 14 y 17 de la Constitución Nacional. En Estados Unidos no existen partidos socialistas, pero es evidente que la política de Obama tiende en esa dirección. O sea sigue los pasos del sistema del Estado de Bienestar europeo aumentando el gasto y los impuestos. Es evidente que a partir de cierto nivel los impuestos constituyen una violación del derecho de propiedad. Ya se debiera saber que es la causa de la crisis que padece pertinazmente la Unión Europea, pues tal como escribiera The Economist: “El problema de Europa es el sistema, y el que lo quiere cambiar pierde las elecciones”:

 

Como bien dijera Stefan Theil la filosofía europea es la del fracaso, y no obstante la evidencia de la crisis en los colegios y universidades de Francia y de Alemania se enseña la aversión al capitalismo. Y dice: “El capitalismo mismo es descrito en varios puntos en el texto como brutal, salvaje, neoliberal y americano”. Me imagino como esa enseñanza se sentirá corroborada en los hechos ante el presente espionaje americano a los líderes europeos. Está visto que la demagogia impera bajo la gesta de la democracia mayoritaria, que es precisamente el desafío al Rule of Law, sistema en el cual las mayorías no tienen el derecho de violar los derechos de las minorías y de los individuos. Y es esa gesta que se ha apropiado de la ética, y por tanto tal como dijera Bernstein el socialismo no requiere la revolución, y a los hechos me remito.

 

La situación en América Latina difiere de la europea, y podría decir: “Un espectro está rondando América Latina, es el espectro del socialismo del Siglo XXI”. Y ese espectro que amenaza la libertad en el continente está basado en la supuesta lucha por la igualdad, que ahora Maduro pretende lograrla otorgándole directamente la felicidad al pueblo. No obstante los precios del petróleo, en Venezuela parece carecerse de todo, inclusive de papel higiénico y ahora de papel de diarios, y la inflación alcanza al 40% anual. Pero está visto que la felicidad la pretende otorgar militares mediante, así que parece que como en Cuba es peligroso mostrar que alguien no es feliz. Así estamos amenazados por lo que Jefferson denominara “Un despotismo electivo”.

 

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.