Cómo conseguir un aumento de salario del 900%

Por Iván Carrino. Publicado el 22/3/18 en: https://contraeconomia.com/2018/03/como-conseguir-un-aumento-de-salario-del-900/

 

Sin Moyanos ni cortes de calles, existen trabajadores cuyos salarios pueden crecer de manera astronómica.

Stranger Things es una de las series que está haciendo furor en este nuevo mundo de televisión “on demand” vía internet. Una de las más recientes producciones de Netflix, con la actuación estelar de Winona Ryder, cautivó la atención de grandes y chicos por igual.

A mí personalmente también me atrapó. Recuerdo hace unos meses cuando en casa decidimos comenzar a verla. No nos duró más que dos fines de semana. Es que la ciencia ficción, el suspenso y la estética de los años ’80 te vuelven adicto a la pantalla. La producción, cabe decirlo, también es sensacional, así que si aún no viste Stranger Things, te recomiendo que te prepares para hacerlo este mismo sábado.

Ahora bien, esta famosa serie de Netflix, que ya recibió algunos premios Grammy y Globos de Oro, también tiene para enseñarnos una importante lección de economía.

Por qué suben los salarios

En Argentina, y especialmente en Buenos Aires, estamos cada vez más acostumbrados a los cortes de calles. Cada vez que hay un embotellamiento o los peatones escuchamos bombas de estruendo, nos preguntamos:

¿Qué se reclama hoy?

Por lo general, la respuesta es sencilla:

Son los empleados de tal rubro, exigiendo un salario justo y mejores condiciones laborales.

En este contexto, es normal que muchos piensen que los aumentos de sueldo dependen de cuánta fuerza haga el sindicato o de cuánto alcance tengan las llamadas “conquistas sociales”. El planteo detrás de este razonamiento es profundamente marxista. Dado que los empresarios explotan a los trabajadores, se piensa, éstos deben oponer resistencia y reclamar lo que, en realidad, siempre fue suyo.

Así, los salarios estarían determinados por la “puja distributiva”: lo que ganan los trabajadores lo pierden los empresarios, y viceversa.

La realidad no tiene nada que ver con este planteo. Los acuerdos voluntarios –como los contratos laborales- no son juegos de suma cero, sino que siempre reportan beneficios para ambas partes.

Además, los salarios no dependen de la fuerza de los sindicatos sino de un concepto económico fundamental, conocido como “productividad marginal del trabajo”.

En términos sencillos, la productividad marginal hace referencia al ingreso adicional que reporta una unidad adicional de trabajo. Es decir, si contratar a una persona una hora más, genera beneficios adicionales de USD 100, entonces la productividad marginal de esa unidad de trabajo es de USD 100.

Este punto es clave, ya que le pone un techo al salario que los empresarios pueden pagar. Si tuvieran que pagar USD 150 por hora, los números no cerrarían, porque contratar una hora más de trabajo generaría una pérdida para la empresa. Pagar menos, en cambio, resulta en un beneficio marginal. Es decir,  en un beneficio adicional.

En el largo, plazo, los economistas coinciden en que los salarios y la productividad marginal de trabajo van de la mano, y lo segundo determina lo primero.

Aumento del 900%

Volviendo a Stranger Things, se conoció ayer que muchos de los actores de la popular serie van a recibir aumentos de salario de hasta 10 veces por cada capítulo que realicen. Así, el joven actor que interpreta a Dustin, pasaría de cobrar USD 25.000 por capítulo a USD 250.000. Una suba impresionante… ¡Y en dólares!

¿Cómo es posible que esto suceda? ¿Es que el Sindicato de Actores de Hollywood (si es que existe tal cosa) negoció una buena “paritaria”? ¿Es que Winona Ryder contrató los servicios internacionales de Hugo Moyano?

Nada de eso. La respuesta es la productividad marginal del trabajo.

Hagamos algunos números.

Para la producción de las primeras dos temporadas de la serie se habrían invertido unos USD 60 millones. La compañía productora, Netflix, sin  embargo, reportó en 2017 ingresos por nada menos que USD 11.600 millones.

De acuerdo con la empresa, los abultados ingresos respondieron en buena medida al éxito de la serie 13 Reasons Why, la película Bright y Stranger Things.

Así que si suponemos que al menos el 10% de la facturación 2017 de Netflix fue gracias a Stranger Things, llegamos a que la serie en particular generó ingresos por USD 1.160 millones. Si a esto lo dividimos por la cantidad de capítulos filmados (17), llegamos a un ingreso por capítulo de USD 68,2 millones.

Ahora bien, asumiendo que gran parte de los ingresos generados por cada capítulo de Stranger Things son gracias a las buenas actuaciones de sus principales estrellas, y asumiendo que estos números se mantendrán en los 8 capítulos de la nueva temporada, llegamos a lo siguiente:

  • En la nueva temporada, cada capítulo generará USD 68,2 millones.
  • Las estrellas principales son un total de 10.
  • Y asumiendo que ellas son responsables del 25% de la facturación.

Entonces a cada una se le podrá pagar hasta USD 1,7 millones por capítulo (68,2 * 25% / 10).

Es decir que la productividad marginal del trabajo de cada estrella de Strager Things (estimada muy grosso modo) es de USD 1,7 millones.

El salario, sin embargo, oscilaba entre los USD 20.000 y los USD 100.000.

Resulta obvio, en este contexto, que hay una contundente razón por la cual los salarios pueden aumentar tan significativamente.

Servir al consumidor

Como se observa, los aumentos salariales, incluso cuando sean astronómicos, no dependen del poder de los sindicatos y las conquistas sociales, sino de la productividad marginal del trabajo.

No obstante, alguno podrá decir que estas cosas solo les suceden a pocos privilegiados o afortunados, como el caso de las megaestrellas de Hollywood.

Y aquí tenemos una nueva lección de economía y de la vida en general. La clave de Strnger Things fue cautivar la atención y el disfrute de los espectadores. Si la serie hubiese sido aburrida, mal actuada y de baja calidad de producción, nadie la habría visto y pocos habrían sido los ingresos generados.

Obviamente, no habría habido ningún aumento de salario.

Así que la productividad marginal del trabajo es un factor clave, pero depende de que el producto satisfaga las necesidades de los consumidores.

Así que ya sabés: si querés un aumento de salario, asegúrate de trabajar en una empresa que satisfaga permanentemente las cambiantes demandas del consumidor.

En una economía de mercado, esa es la única manera de triunfar.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Un culto a la naturaleza

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 22/5/13 en http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alejandrotagliavini/un-culto-a-la-naturaleza-alejandro-tagliavini-columnista-el-tiempo_12817048-4

 Un artesano de renombre mundial me explicó que, para crear rosas, desarmaba una flor real, la copiaba pétalo a pétalo y luego la armaba… Pero, enfatizó, no hay artista en el mundo que copie tanta belleza… la mejor obra de arte, infinitamente mejor, es lo natural.

Idili Lizcano estudió filosofía, metafísica (la esencia de la naturaleza). “Admiro a los presocráticos… entendieron la fusión del hombre con la naturaleza”, dice. La metafísica más difundida, debido a la Iglesia católica, es la aristotélica tomista, que afirma que el universo está ordenado (la naturaleza tiene un orden espontáneo: el sol sale a horas preestablecidas, etc.), que existe un orden (creado por Dios). El hombre es parte y, al ser sociable, configura un orden natural social que, desde la economía, es el mercado natural. Y lo que contraría ese orden es violencia que, precisamente, es una fuerza extrínseca que desvía el desarrollo espontáneo.

Lizcano fundó Alqvimia hace 28 años para hacer alta cosmética con elementos naturales, en más de 20 lugares como Hong Kong, Praga, Malasia, EE. UU. y, pronto, París, Singapur y China, con fieles como Penélope Cruz. No pretende convertir plomo en oro, sino “demostrar que se puede crear riqueza desde la naturaleza, amándola y respetándola”. Ahora la empresa factura más de € 5 millones. Hacer riqueza desde de lo natural es la única manera, porque en la medida en que violemos al cosmos lo estamos destruyendo.

En el mercado natural la única forma de ganar dinero es sirviendo a los consumidores, de modo que compren el producto. Pero cuando se introduce violencia, por ejemplo, con policía aduanera que les elimina la competencia extranjera a los empresarios amigos, se perjudica directamente al consumidor, que no puede obtener productos importados, y se instituye el que sea más negocio, para el empresario; hacerse amigo del funcionario que dirime la violencia, antes que servir al mercado.

Con la particularidad de que la violencia siempre, por muchas ‘leyes’ que la respalden, finalmente queda dirimida arbitrariamente (egoístamente, soberbiamente) por la persona que “empuña el arma”, que decide si la aplica, con qué criterio y en qué medida. Por el contrario, “La verdadera riqueza es aquella que crece cuando se comparte” afirma Lizcano. Es que en el mercado natural se gana solo compartiendo. Todas las transacciones son de mutuo acuerdo: cada uno recibe lo que prefiere; el vendedor, el dinero, y el comprador se queda con la mercadería.

El fundador de la exitosa Alqvimia asegura que “Ahora lo natural… está de moda… El dinero… no es el objetivo sino el premio de un trabajo bien hecho… la vida no es ganar dinero, es ser feliz”. Así “Tenemos que… volver a lo real y lo natural, a una economía de la felicidad… nos hemos apartado de la ley natural, que se rige por la generosidad… La prosperidad y la riqueza son fruto de la generosidad. Y hoy reinan la ambición, el egoísmo neurótico, el afán de poder y la codicia… un empresario neurótico y amargado no es bueno… tenemos que conseguir empresas humanizadas”.

Lizcano cree que “Tenemos que recuperar una visión sagrada, mágica de la vida. Hemos creado una sociedad donde no hay belleza… La naturaleza enseña que el liderazgo tiene que ser como ella… No entiendo los liderazgos verticales. Creo en líderes positivos… bondadosos, nobles y generosos”.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.