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Una campaña marcada por la mediocridad

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 9/8/17 en: http://economiaparatodos.net/una-campana-marcada-por-la-mediocridad/

 

Nuestra principal carencia sigue estando en la calidad de la dirigencia política que no tienen la visión de largo plazo y de estadistas de la generación del 80

Muchas veces he escuchado la frase: se metió en el barro de la política. Sin duda que muchas veces los comportamientos políticos son muy sucios, sin embargo no debería ser un principio general tener un comportamiento sucio en política. Si entendemos la política como formular propuestas para administrar la cosa pública, no tendría por qué ser sucia. Como todas las actividades en la vida, habrá gente que traiciona y que es inescrupulosa, pero no veo razón para que la política sea por definición inescrupulosa y sucia.

Otro comentario que me han hecho recientemente es que para hacer política hay que hacer populismo. Es decir, prometer cosas que no se pueden cumplir o bien cosas que son moralmente reprochables. Es cierto que la política se ha transformado en una competencia populista donde los contendientes tratan de ganar el voto de una mayoría en perjuicio de una minoría, pero todavía no está probado que una campaña con ética y muy buena comunicación de ideas no populistas no tenga chances de salir victorioso. Siempre es más fácil seguir el camino de la vulgaridad populista.

Toda esta introducción viene a cuento porque en el medio de la campaña electoral se escuchan barbaridades conceptuales de tono mayor. Para que la nota no parezca tendenciosa, empecemos por Carrió, quien muy suelta de cuerpo dijo, refiriéndose a los planes sociales, que los derechos los otorga el estado. Con esta patética afirmación quiso decir que la gente no tiene que votar con miedo a que le quiten los planes sociales porque son un derecho y los derechos los otorga el estado. Yo no puedo creer que Carrió no haya leído filosofía del derecho, porque los derechos son anteriores al estado. Lo que hace el estado es velar para que nadie viole esos derechos. Suponer que es el estado el que otorga los derechos es volver a la era de las monarquías autoritarias en que el rey concedía derechos a sus súbditos. Lo que dijo Carrió es que todos somos súbditos de los políticos que ocupan cargos públicos los que graciosamente nos conceden derechos. Un verdadero espanto para alguien que pretende ser la abanderada de la república.

Por su parte Sergio Massa acaba de afirmar en un tweet que el mercado de capitales representa la timba financiera. Por tratar de caer simpático diciendo cosas que a la gente le gusta escuchar, demuestra su profunda ignorancia al respecto. ¿Qué es el mercado de capitales? Es el sistema a través del cual se canaliza el ahorro para financiar el consumo y la inversión. Un sector de la economía tiene un determinado ingreso que no consume en su totalidad. La parte que no consume se llama ahorro, siempre y cuando no la meta debajo del colchón porque en ese caso sería atesoramiento. Ahorro es la parte del ingreso no consumida que se vuelca al mercado para prestársela a otras personas que quieren créditos para consumir o invertir.

Por ejemplo, si una persona genera ahorros y compra acciones de una empresa, esa compra de acciones se realiza vía el mercado de capitales. Al comprar acciones de una empresa, el ahorrista pasa a ser accionista de la empresa y le proporciona capital para invertir, contratar más personal, etc. O también esa persona puede ir a un banco y hacer un plazo fijo. Con ese dinero el banco puede hacer préstamos para el consumo o para la inversión. También esa persona puede comprar obligaciones negociables en el mercado de capitales. ¿Qué es una obligación negociable? Es una deuda del sector privado. El ahorrista le presta a la empresa mediante ese documento que se denomina obligación negociable y la empresa invierte, amplía su fábrica, contrata más personal, produce más, etc. y al vencimiento del documento paga la deuda.

También en el mercado de capitales están las operaciones de futuro. ¿Para qué sirven? Supongamos un productor agropecuario. Inicia su siembra hace la cuenta de los gastos que tiene para sembrar y cosechar el trigo y luego tiene que estimar el precio al que podrá venderlo cuando lo coseche para poder determinar si va a tener utilidades o pérdidas. Como no sabe cuál va a ser el precio futuro está en la incógnita de cuál será su resultado. Sin embargo el mercado de capitales le ofrece una alternativa que es vender a futuro. El productor estima en qué fecha cosechará y venderá su trigo y vende a futuro. Mira el precio que cotiza el trigo en el mercado de futuro y si el precio le conviene se lo vende a alguien que asume el riesgo que llegada esa fecha el trigo cotice a un menor valor en el mercado del que le pagó al productor. Por lo tanto, el productor se despreocupa de la ecuación económica y solo tiene que ocuparse de producir. El riesgo de la variación de precio lo asume otro que Massa llamaría timbero. Sin embargo ese timbero es alguien que cumple una función en el mercado que consiste en quitarle al productor el problema del riesgo de precio futuro de la cotización del trigo.

Otra función importante del mercado de capitales consiste en que los bancos hacen préstamos hipotecarios a 20 años pero reciben depósitos a plazo fijo a un promedio de, digamos, 60 días. Recibe ahorros a 60 días y presta ese ahorro a 20 años. El banco queda descalzado en los plazos. Su pasivo vence cada 60 días y su activo lo cobra a lo largo de 20 años. Para solucionar ese problema está el mercado de capitales. Inversores institucionales (empresas de seguros o administradoras de jubilaciones) tienen ahorros de largo plazo, por lo tanto los bancos van al mercado a vender sus carteras de créditos hipotecarios y recuperan liquidez para hacer frente a los pagos en ventanilla.

Las AFP en Chile, que aquí eran las AFJP cuyos ahorros nos fueron confiscados por el kirchnerismo, manejan U$S 180.000 millones de ahorros. Todo ese ahorro de largo plazo permite financiar hipotecas a muy bajo costo financiero y plazo muy largos.

De manera que el candidato Massa ha dicho una verdadera burrada al tildar al mercado de capitales como una timba. Claro que cuando el estado interviene en ese mercado genera oportunidades de negocios que pueden ser denominadas timaba, pero no son propias del mercado sino que son generadas por el estado.

En definitiva, con estos dos ejemplos, no tomo nada del kirchnerismo porque ya sabemos su capacidad para mentir y destruir, podemos ver cuánto falta todavía para tener una dirigencia formada que pueda conducir el país hacia el progreso de largo plazo sin necesidad de recurrir a horrores conceptuales o burradas económicas.

Lo máximo que podemos aspirar por ahora es que el kirchnerismo quede desintegrado en los próximos dos años. Evitar que se use la democracia para luego establecer una tiranía, como ocurrió en Venezuela, es prioritario y tal vez debamos conformarnos con eso.

No obstante sigo pensando que podríamos estar transitando los dos caminos al mismo tiempo: alejarnos de la chavización que propone el kirchnerismo y caminar la senda del crecimiento de largo plazo.

Lamentablemente nuestra principal carencia sigue estando en la calidad de la dirigencia política que no tienen la visión de largo plazo y de estadistas de la generación del 80. Esa generación que hizo de la Argentina uno de los países más ricos del mundo y con mejor calidad de vida.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

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La falacia del consumo y la producción

Por Iván Carrino. Publicado el 2/12/16 en: http://www.ivancarrino.com/la-falacia-del-consumo-y-la-produccion/

 

Algunos parecen no entender que para comer una torta, primero hay que tenerla.

Chuck Noland está solo en la isla. Pasaron varios días desde el accidente que lo llevó hasta ahí y ya comprobó que se trata de una isla desierta, donde su único compañero es “Wilson”, una pelota con una cara dibujada a la que le habla para no sentirse tan solo.

En la película protagonizada por Tom Hanks, Noland es empleado de la empresa internacional FedEx hasta que el avión que lo traslada tiene un accidente y termina despertando en una isla en medio del Océano Pacífico. Frente a esta situación, el náufrago debe aprender a sobrevivir en condiciones adversas, enfrentando las inclemencias del clima. Además, tiene que rebuscárselas para obtener alimento y otros elementos que le permitan guarecerse del frío de la noche y el calor del día.

El año de su estreno, “El Náufrago” recaudó U$S 430 millones y fue un éxito comercial, solo superada por la mítica “Gladiador” y “Misión Imposible II”. Sin embargo, al margen de su éxito de taquilla, la película también ofrece una lección básica de economía que muchos analistas y políticos olvidan a la hora de lanzar propuestas.

La lección de economía de nuestro náufrago es que para consumir, primero hay que producir.

En la isla desierta, Chuck Noland busca satisfacer su necesidad de alimento, para lo cual debe aprender a pescar. Si no pesca, entonces no habrá producido nada, y el resultado es que no tendrá nada para consumir.

Esto mismo lo podemos comprobar todos cuando queremos satisfacer nuestras necesidades. Cuando vamos al supermercado, compramos provisiones e insumos que luego usamos para cocinar. Ahora bien, antes de irnos del supermercado, tenemos que pagar la cuenta, y para eso tenemos que tener un ingreso. Finalmente, para tener ese ingreso primero tuvimos que ofrecer un producto o servicio en el mercado.

En la economía de hoy, no hay consumo sin ingreso, pero no hay ingreso si primero no hubo producción.

Es por este motivo que llama la atención que políticos,  analistas e incluso economistas hagan tanto énfasis en la necesidad de “estimular el consumo”. Sergio Massa, por ejemplo, ha hecho famoso el eslogan de que “llegó el tiempo de poner plata en el bolsillo de la gente”.

Esto suena muy lindo pero es pura demagogia. Es que la pregunta que queda sin responder es de dónde va a salir ese dinero. En nuestro análisis, no hay forma de hacer que crezca el ingreso si no crece la producción, o si no crece el valor agregado de ésta.

Si yo vendo diez botellas de vino por mes y quiero tener “más dinero en el bolsillo”, tendré que elegir entre una de dos alternativas: o vendo más botellas de vino, o logro producirlas de una forma más eficiente, incrementando el ingreso neto por cada botella vendida.

Otro campo político que también está pidiendo estimular el consumo es el kirchnerismo. En un video viral que se vio en la pantalla de C5N hace unos días y que ya cuenta con más de 300.000 reproducciones en Facebook, aparece una parodia acerca de cómo estimular el consumo.

En medio del programa de Roberto Navarro, su “cadete” sostiene que la forma de estimular el consumo es otorgándole $ 100 al individuo que menos ingresos tiene en la sociedad, de manera que este lo vuelque a comprar bienes y luego “la rueda empiece a girar”.

El problema del Cadete de Navarro es que la solución propuesta equivale a agitar la varita mágica. De hecho, sin ningún tipo de pudor, planteado un ejemplo donde el consumo no avanza, el cadete extrae $ 100 de su bolsillo y los pone en circulación… Pero de nuevo: ¿cómo se obtuvieron esos $ 100? ¿Acaso llueve dinero en Argentina?

Los defensores del kirchnerismo dirán que el dinero puede salir de los impuestos. En ese caso, sin embargo, no habrá estímulo al consumo, porque lo que sacamos de un lado lo ponemos en otro. Juan podrá consumir más gracias a los $ 100 que recibió, pero Pedro consumirá menos porque ahora tiene $ 100 menos culpa de los impuestos.

Otra forma de crear esos $ 100 para dárselos a Juan es que el Banco Central los fabrique, pero ya sabemos lo que pasa cuando crece la oferta monetaria para estimular el consumo. Dado que sigue habiendo la misma cantidad de bienes y servicios en la economía, los nuevos pesos solo terminarán incrementando los precios, sin ningún efecto real en la actividad económica.

Una última forma de generar un ingreso extra es acudir a la deuda. Pero acá de nuevo, para que Juan gaste con cargo a deuda, Pedro debe haber ahorrado previamente.El estímulo al consumo, sin mayor producción, es cero.

Incluso en el caso que se quiera estimular el consumo cobrando impuestos y redistribuyendo, se da por sentado que hay algo de producción previa. De lo contrario, no habría nada que gravar. Ahora lo más curioso de todo es que los que defienden al kirchnerismo, gobierno que destruyó el aparato productivo nacional con inflación y controles de precios, ahora quieran estimular el consumo.

Quieren comerse la torta sin tenerla cocinada previamente.

A los políticos y televidentes interesados en temas económicos de Argentina les recomendaría que miraran menos al Cadete de Navarro y más a Chuck Noland. No puede crecer el consumo si no crece la producción, y para que ésta avance se necesitan menos impuestos, menos gasto público y menos regulaciones.

Todo lo contrario de lo que proponen los demagogos de siempre y de todos los colores políticos.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

No, Estados Unidos no se convirtió en potencia gracias al proteccionismo

Por Iván Carrino. Publicado el 1/11/16 en: http://www.ivancarrino.com/no-estados-unidos-no-se-convirtio-en-potencia-gracias-al-proteccionismo/

 

En muchos debates suele afirmarse que, gracias a frenar las importaciones, Estados Unidos desarrolló su economía. Esta teoría no tiene sustento.

El debate sobre el libre comercio lleva casi dos siglos. En 1776, Adam Smith criticó los argumentos del mercantilismo reinante y el mundo comenzó a volcarse al libre intercambio de bienes y servicios.

Pero tras 240 años de crecimiento económico y de mejora en las condiciones de vida, el libre comercio no deja de ser un tema polémico. Donald Trump es tal vez quien más ha instalado el debate a nivel mundial. El excéntrico millonario argumenta que los tratados de libre comercio que firmaron los Estados Unidos están quitándoles el empleo a los norteamericanos.

Afirmaciones como las de Trump encuentran eco en un sinnúmero de políticos a través del globo.

En Argentina, el ex candidato presidencial Sergio Massa propuso recientemente que las importaciones se suspendieran por 120 días. Más acá en el tiempo, Ricardo Alfonsín, hijo del expresidente del mismo nombre, sugirió en su cuenta de Twitter que “ningún país en el mundo se ha desarrollado industrialmente, optando por el libre comercio” y que los países desarrollados se industrializaron gracias a las restricciones a la importación.

El argumento de Alfonsín no es nuevo. De hecho, es muy común escuchar que, antes de ser la primera potencia mundial, durante la segunda mitad del siglo XIX, Estados Unidos tenía una política marcadamente proteccionista. A renglón seguido, se sostiene que gracias ello el país se desarrolló.

¿Qué hay de cierto en esta teoría? ¿Es verdad que Estados Unidos, referente de las fronteras comerciales abiertas, fue proteccionista y que creció gracias a esa política?

La respuesta es negativa.

En un trabajo titulado “El Crecimiento y las Tarifas aduaneras en la Segunda Mitad del Siglo XIX”, Douglas Irwin, profesor de la Universidad de Dartmouth, investiga qué efectos tuvieron, sobre el desarrollo de la economía norteamericana, los altos aranceles proteccionistas existentes.

El profesor afirma:

“En la segunda mitad del Siglo XIX, los Estados Unidos experimentaron un rápido crecimiento económico y emergieron como un poder industrial a nivel global. Durante este período, también mantuvieron elevadas tarifas aduaneras que dejaron fuera de las fronteras a los productos manufacturados en el exterior.”

A pesar de reconocer la correlación, Irwin advierte que eso no quiere decir que el proteccionismo haya generado crecimiento. Correlación no es lo mismo que causalidad.

Para el autor, el crecimiento económico de la segunda mitad del Siglo XIX en Estados Unidos fue originado por el aumento en la cantidad de población y la mayor acumulación de capital. No por los aranceles.

Entre 1870 y 1913, el PBI per cápita de EEUU avanzó 1,8% por año, mucho más que el 1,0% de crecimiento de la más liberal Inglaterra. Sin embargo, en Estados Unidos la población creció 2,1% por año (contra 1,2% en Inglaterra), y el stock de capital no residencial avanzó 5,5% anual, mientras que en Inglaterra sólo lo hizo al 1,7%.

La mayor abundancia de capital y de recursos humanos lucen como elementos mucho más explicativos del mayor crecimiento económico que las trabas al comercio. Estas últimas, a lo sumo, pueden beneficiar a los sectores protegidos, pero no a toda la economía.

Un segundo punto que destaca Irwin es que la acumulación de capital no fue consecuencia del proteccionismo, sino que se dio a pesar de él. Las trabas a las importaciones encarecen los productos extranjeros y, al hacer más onerosos los bienes necesarios para la producción, “pueden haber resultado muy dañinas para la acumulación de capital y el crecimiento”.

Uno podría pensar que la “sustitución de importaciones” impuesta por las trabas pudo haber generado mayor acumulación de capital por la demanda de los sectores protegidos. Sin embargo, a la luz de los datos, esta tesis también se cae. De acuerdo a un estudio citado por investigador de Dartmouth, el mayor crecimiento de la ratio capital/producto se dio en el sector no transable de la economía. Es decir, en aquellos sectores que no compiten con las importaciones, como la vivienda o el desarrollo de caminos. Además, en estos sectores fue donde más rápido creció la productividad, muy por encima de la protegida industria manufacturera.

Otra comparación importante que trae el autor es la diferencia entre los Estados Unidos “proteccionistas” de mediados del siglo XIX y los Estados Unidos más “liberales” del período 1950-1922.

Fuente: Tariffs and Growth in Late Nineteenth Century America -  Douglas Irwin

Fuente: Tariffs and Growth in Late Nineteenth Century America – Douglas Irwin

En 1950 el arancel promedio había bajado al 10% y continuó haciéndolo hasta el 5% en 1992. Durante este segundo período, el PBI per cápita creció más rápidamente que durante la era proteccionista, pero gracias fundamentalmente a la mejora en la eficiencia productiva, y no tanto al influjo de grandes cantidades de nueva población. El acceso a bienes importados más baratos del exterior puede haber sido determinante en esta mayor eficiencia.

Los defensores del proteccionismo suelen mencionar a los Estados Unidos como un ejemplo paradigmático de cómo las trabas a las importaciones pueden dar lugar a un proceso de sostenido crecimiento económico. Sin embargo, como demuestra Douglas Irwin, correlación no implica causalidad.

El crecimiento económico de Estados Unidos cuando fue proteccionista no fue mayor que el de su etapa de bajos aranceles. Además, no fue producto del proteccionismo, sino del cada vez mayor número de habitantes, de la mayor acumulación de capital y del desarrollo de sectores no vinculados a la protección arancelaria.

Los motivos por los cuales es bueno abrirse al mundo exceden la experiencia puntual de un país determinado en un momento del tiempo. Pero es bueno recordar que, ni siquiera en este caso, la tesis proteccionista tiene asidero.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

“Ninguna medida para los trabajadores”

Por Iván Carrino. Publicado el 11/9/16 en: http://www.ivancarrino.com/ninguna-medida-para-los-trabjadores/

 

“Mucho Excel y poca calle”

“Que las cuentas cierren, pero con la gente adentro”

“Fenomenal transferencia de ingresos”

“Este gobierno no tomó ninguna medida para los trabajadores

Estos clichés son de los más escuchados en 2016. O por lo menos, son los que más escucho cada vez que me invitan a C5N a debatir con los que podría llamar muy generalmente “referentes del kirchnerismo y la izquierda local”.

Me gustaría hacer un breve comentario en relación a esta última idea de que no se toma ninguna medida “para los trabajadores”.

Entiendo el reclamo. Es que para quienes lo hacen, las únicas medidas para los trabajadores son los controles de precios de los productos del supermercado, los aumentos de salarios por decreto o vía paritarias apalancadas por el estado, o “poner plata en el bolsillo de la gente”, como diría Sergio Massa.

Hace poco Fernando “Chino” Navarro me decía en un debate: “El gobierno tomó medidas para los grupos concentrados, para el campo, y nada para los trabajadores“…. Me pregunto: ¿en el campo hay un ejército de robots, o también hay trabajadores? Miren que para exportar, primero hay que producir, y producir es trabajar.

Ahora bien, lo que se resisten a ver los “defensores de los trabajadores” es que las medidas que tienden a liberar la economía, son totalmente favorables para sus defendidos. Es que no hay contradicción entre capital y trabajo, empresario y empleado. Marx se equivocó. No entendió la naturaleza voluntaria y mutuamente beneficiosa de los intercambios, entre los cuales está el contrato de trabajo.

Así que volvamos: ¿cuál es la mejor medida para los trabajadores? Yo diría que es la que consigue, a la vez, un aumento del nivel de empleo, y un aumento de los salarios. Y eso solo se consigue con más inversión, para lo cual se necesita más liberalismo en lugar de populismo, heterodoxia o desarrollismo.

Se ve con claridad en un gráfico de oferta y demanda del mercado laboral. La demanda son las empresas, que a menor salario más quieren contratar (curva de pendiente negativa “Demanda”). La Oferta son los trabajadores, que a mayor salario, más quieren trabajar. En el punto de intersección está el nivel de empleo y el salario.

Ahora si vienen más empresas a invertir a Argentina, la curva de demanda se desplaza a la derecha. Son más las que están compitiendo para la misma cantidad de trabajadores. Esto finalmente deja un mayor salario real y un mayor nivel de empleo.

suba de salarios

 

Una recomendación: si querés mejores salarios y buen nivel de vida para los trabajadores, tenés que pedir libertad económica. Es la única política para los trabajadores que se necesita.

Cierro respondiendo otro cliché que está volviendo a ponerse de moda. Esto no es ninguna “teoría del derrame”, es la más elemental lógica económica.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Los términos de un acuerdo posible e indispensable de la oposición

Por José Benegas. Publicado el 27/4/15 en: http://josebenegas.com/2015/04/27/los-terminos-de-un-acuerdo-posible-e-indispensable-de-la-oposicion/

 

Mauricio Macri y Sergio Massa compiten por la presidencia. Uno y otro apuestan a obtener una ventaja en primera vuelta electoral que vuelque a los electores del otro en su favor, porque saben que sus votantes tienen como primera prioridad escapar al kirchnerismo que, de subistir, arruinaría toda oportunidad de la Argentina de convertirse en un país civilizado en las próximas décadas.

Macri ahora piensa que tiene todas las de ganar, como podría haberlo pensado hace unos meses Massa, que fue el artífice de sepultar las ilusiones de reelección de la señora Kirchner. Pero esa ventaja, le sirve de poco en realidad, porque entre ambos candidatos, lo quieran o no, lo saben, hay unas PASO. La hay porque su electorado es en octubre en una medida importante el mismo; el voto antikirchnerista que nadie intentó conquistar en los 12 años de calvario de este sistema ultraperonista de gobierno. Si esto es así, la ventaja de Macri puede hacerse valer tanto en agosto como en octubre, no tiene sentido político alguno posponerlo y con eso darle a Scioli la oportunidad de participar en una segunda vuelta. Con mayor razón sabiendo que cualquier circunstancia podría en unos meses invertir la ventaja de Macri sobre Massa o de Scioli sobre ambos.

Las PASO no requieren un acuerdo político ni programático. No hace falta mucho menos llegar a un compromiso de coalición. Solo la decisión de adelantar la competencia para poner en clara desventaja al kirchnerismo. La elección de Scioli es bastante mala de por sí para el país, ha demostrado ser el rey de todos los vicios políticos y estar dispuesto a entregar su dignidad para mantenerse en su cargo, sin que le tiemble un pelo y jactándose como si se tratara de una virtud. Además no le auguro mucha permanencia en el cargo de presidente si los kirchneristas tienen a su delfín en el banco de suplentes.

El kirchnerismo no solo deja un país destruido. El estado está contaminado en pleno. El problema más grave se encuentra en la Justicia, organizada de modo expreso para cometer encubrimiento. El próximo gobierno va a enfrentar serios problemas. Otra de las ventajas de adelantar la competencia entre los opositores es que necesitan minimizar sus roces ahora para poder apoyarse mutuamente después de las elecciones.

El massismo viene del kircnerismo, pero el PRO viene de la tolerancia al kirchnerismo. No se han destacado en su rol de control o de tener sangre en las venas frente a un gobierno que los ha sobrado con su corrupción, sus trampas y sus mentiras. Solo Carrió y alguno más pueden decir que los enfrentaron con decisión. Pero aún ella coqueteó con el kirchnerismo al principio y les dio herramientas fundamentales para llevar a cabo su plan totalitario: el golpe a la Corte, la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, ambas aberraciones constitucionales no se compadecen con la pretenciosa cita de los principios republicanos a la que nos acostumbra. Esto sin desmerecer su papel posterior. Así como Massa quebró para siempre el sueño reeleccionario, Carrió no dejó de denunciarlos con mayor o menor eficacia. También les dio a Ocaña y a Timermann y veneró a Felipe Solá cuando decía que del otro lado de su raya en el piso estaba sólo Macri. La tercer gran ventaja que les otorgó fue regalarles la idea de la asignación universal por hijo, secreto importante de la victoria que obtuvieron en el 2011.

No es para facturar que hago este lista de gruesas faltas sino simplemente para que se deje de usar el puritanismo cívico para evadir el conflicto principal que es la subsistencia de un sistema nacionalsocialista cuyo próximo paso será asociar a la Argentina a todos los regímenes criminales del mundo, incluido el país señalado como responsable del atentado a la AMIA. Ya mataron a un fiscal y lo descalificaron frente a nuestros ojos, imaginemos lo que harán después de usar y deshacerse de Scioli.

Cualquier otra cuestión o diferencia hoy es menor. Los opositores comparten sus malos programas económicos desarrollistas y la mediocridad general de su estatismo. Pero comparten el no tener simpatía por la asociación de la Argentina con Irán, Rusia y los demás gobiernos nacional socialistas de la región.

Está el injustificable problema político de que Carrió podría no tolerar un acuerdo con Massa para competir en las PASO y podría dar un portazo. No tiene justificación porque de lo único que se trata es de competir en agosto en vez de en octubre para permitir a los electores darle un final al kirhcnerismo. Pero aún así esta dificultad puede salvarse. El acuerdo entre Macri, Sanz y Carrió puede transformarse en alguna forma de coalición que no incluya a Massa, de modo tal que ese sector del peronismo no fuera incluido en un posible futuro gobierno de Macri y viceversa y el acuerdo se reduzca a las primarias. De ese modo el electorado tendrá la oportunidad de expresarse contra el gobierno que siempre apostó a dividir a la oposición y Carrió quedaría satisfecha en sus pretensiones de no juntarse con Massa.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

El ejemplo predicado

Por Gabriela Pousa. Publicado el 6/4/14 en: http://www.perspectivaspoliticas.info/el-ejemplo-predicado/

 

Dar el ejemplo no es la principal forma de influir en los demás, es la única” Albert Einstein

En la Argentina seguimos padeciendo consecuencias, no de una “pesada herencia” recibida sino de la ignominia kirchnerista. El gobierno está cosechando su siembra aunque, lamentablemente, es el pueblo quién debe convivir con ella.

En ese contexto hay escenas verdaderamente fellinezcas, a saber: una Presidente que habla de lo mala que es la venganza y del odio que no conduce a nada, tras diez años de practicar un revanchismo ridículo y de dividir a los argentinos.

Un gobernador bonaerense que lanza la “emergencia en seguridad”, figura retórica que ni siquiera tiene correlato en lo legal. ¿Qué es la “emergencia en seguridad”? Nadie tiene la respuesta simplemente porque es apenas una construcción gramatical.

Además, aduce que esta medida es consecuencia de una “ola delictiva” como si la violencia que experimentamos fuera una novedad concentrada la semana pasada. Más que ola, el delito es un mar y el agua nos ha tapado.

Encima es el mismo gobernador que dijo tomar las riendas del tema cuando el secuestro y posterior crimen de Candela sacudió a la población. O mintió o las riendas se le soltaron demasiado rápido, ni siquiera ese asesinato tuvo resolución.

La desvergüenza de los actuales dirigentes los hace hablar de los problemas como si fueran espectadores ajenos a ellos, y como si fuera ayer que asumieron. Han pasado 11 años de gobierno. ¿A qué se dedicaron todos esos años? La palabra “prevención” no está en su vocabulario.

Este hecho y otros varios solapados corrieron la grieta que divide a los argentinos hacia adentro, es decir, a la mismísima Casa de Gobierno. Las internas se agudizan, existían antes pero no trascendían. Hoy saltan a la vista. A las declaraciones de un ministro le sigue la desmentida de otro, y el desconcierto es protagonista. Para poder presentir quién tiene razón, hay que averiguar cual de los dos está más cerca de Cristina.

Ahora bien, que un ciudadano común tenga que estar previendo este tipo de cosas no admite adjetivación. Es lisa y llanamente, una locura. No pasa en ningún país medianamente serio. Estamos confundiendo lo común con lo normal a fuerza de habernos acostumbrado a lo irreal.

Mientras tanto, el gobierno sigue preocupado por Sergio Massa. Para todo lo demás tiene estrategia planeada: la distracción. Un escándalo tapa a otro, confían y sólo buscan secar las noticias. Que la portada de hoy caduque mañana. Puede parecer un imposible pero, durante una década, lo han hecho con eficacia.

Es verdad que la caja ya no da para grandes puestas en escenas, ni siquiera para una cadena nacional que anuncie algo más que una inversión de 8 millones de pesos para una clínica que trata adicciones, pero en la fantasía de la mandataria, el show tiene validez aunque el cotillón escasee y no haya para comer.

Una sola realidad parece haber penetrado en la conciencia presidencial: la eternidad pregonada es ya una quimera. No ganarán otra elección y buscan denodadamente, un 25% de votos para situarse a la cabeza de la oposición. Esos son los asuntos que desvelan a la Presidente, no la inseguridad, no la inflación.

Estas son cuestiones nimias que delega en manos de Sergio Berni y Axel Kicillof, ese marxista revolucionario que deberá marchar pronto al Fondo Monetario.

Mientras, Cecilia Rodríguez es un fantasma que cobra un sueldo abultado como ministro de la Nación, y a quién hemos de pagar jubilación de privilegio tras retirarse de su cargo. Es así porque nadie marcha a su ministerio, el reclamo nace y muere en alguna plaza de municipio como si fuese verdad que la seguridad es asunto de las provincias y no del gobierno nacional.

Lo cierto es que el kirchnerismo está abocado a intereses ajenos a la gente. Busca contener al Justicialismo, frenar a Massa y ponerle piedras a Scioli. Y por sobre todo busca impunidad. Para eso sí hay gestión suficiente. El Poder Judicial es un apéndice del Ejecutivo pero siempre está el peligro de una independencia que los deje sin oxígeno.

Así como hasta hace un tiempo, nadie podía ver la fotografía de Cristina entregando la banda y el cetro, hoy es ingenuo verla pronto tras las rejas. Hay que separar la aspiración personal de la realidad. En el largo plazo otro podrá ser el escenario, pero eso depende más de la gente que de todo lo demás.

La sociedad es soberana pero no gobierna sino a través de sus representantes. Que haya cambiado representatividad por delegación, priorizando la comodidad es otro cantar. En ese sentido, la ciudadanía también está cosechando lo suyo. Se le ha dejado hacer demasiado al kirchnerismo y se le perdonado aún más.

Es difícil salir de ese laberinto, por eso se está confundiendo representación con propia administración. “Si el gobierno no actúa, actúo yo”, es el rezo del argentino políticamente huérfano. Un devenir que por equivocado no deja de ser natural.

Por lo dicho, condenar los mal llamados “linchamientos” es una hipocresía sin igual si no se contempla el ámbito donde se dan. Fue impresionante como en una semana, se cuidó más al vándalo que a la víctima pero no fue novedad. Viene siendo así desde el vamos, desde – por ejemplo -, el día que Néstor Kirchner y varios gobernadores encabezaron un acto en Gualeguaychú, en marzo de 2006, bendiciendo a la Asamblea Ciudadana que cortaba puentes y situándola como paladín de una “causa nacional”

Esta “legitimación” de la violación de la ley y de la Constitución Nacional no fue gratuita, aunque parezca un hecho aislado y del pasado, esto que acontece hoy halla también allí su correlato.

En ese sentido, así como se habla de suicidios inducidos, habría que hablar también de inducción o incitación al “linchamiento” porque el responsable primero no es sino el gobierno.

La violencia engendra violencia. Y violencia es ver a Cristóbal Colón tirado, al Indec dibujado, a la ESMA convertida en un centro para hacer asados, a un Guillermo Moreno en Italia premiado, al ANSES convertido en caja para negocios privados, etc., etc., etc…

Así pues, no se trata de gente que perdió la razón sino del ejemplo que se ha predicado.

 

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

Nuevo y contundente revés electoral para el kirchnerismo

Por Enrique Aguilar: Publicado el 28/10/13 en: http://www.elimparcial.es/america/nuevo-y-contundente-reves-electoral-para-el-kirchnerismo-129980.html

Se trató de un resultado devastador. En verdad, no se me ocurre otro término para definir la aplastante derrota (la peor en diez años) infligida al kirchnerismo por una envalentonada oposición que, en las elecciones legislativas de este domingo, mejoró aún más su excelente performance de las primarias de agosto.

El gobierno quedó muy rezagado en los principales distritos electorales del país empezando por la provincia de Buenos Aires, que concentra el 38 % del electorado nacional, donde la lista de diputados encabezada por Sergio Massa se impuso al oficialista Martín Insaurralde por 11 puntos de diferencia (43% contra 32 %) superando los pronósticos más auspiciosos. Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Santa Cruz (cuna del kirchnerismo) y otras varias provincias también dieron testimonio de un revés que los dos años de gobierno que le restan a la presidenta ya no podrán revertir. Y desde luego es de destacar el caso de la Ciudad de Buenos Aires, donde el kirchnerismo sin quedó sin senador resultando tercero, con un 21% de los votos, en la elección de diputados nacionales, muy por debajo de PRO, que obtuvo el 34 %, y la lista UNEN, que se alzó con un 32%.

Comenzó a cerrarse, así, un ciclo signado por los modos autoritarios, la mentira oficial, la intolerancia hacia el adversario, el personalismo extremo, una vocación insistente por el fracaso (en materia económica y energética, por ejemplo, o en la lucha contra la desigualdad, el deterioro de la educación o el narcotráfico), la corrupción generalizada y una concepción plebiscitaria de la democracia que entiende que el Poder Legislativo y el Poder Judicial sólo existen para refrendar las decisiones y el protagonismo excluyente del Ejecutivo.

De modo a mi juicio apresurado, algunos de los triunfadores ya han anunciado sus aspiraciones presidenciales para el 2015, animados por los guarismos obtenidos. Es el caso de Mauricio Macri, Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. No sería de extrañar que la misma especulación empezara a instalarse en los entornos del citado Sergio Massa, Hermes Binner (Santa Fe) o Julio Cobos (Mendoza), potenciales candidatos sin duda. Mientras tanto, la presidenta sigue guardando reposo sin que los ciudadanos contemos con un parte médico confiable que asegure su regreso. ¿Qué nos deparará, pues, las transición que iniciamos? Por ahora, un panorama plagado de incógnitas y una sola certeza: la de una derrota que ha sellado la suerte de un proyecto hegemónico que pretendió acariciar la eternidad.

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.

El Gobierno derrotado por Cristina

Por Gabriela Pousa. Publicado el 12/8/13 en http://www.perspectivaspoliticas.info/el-gobierno-derrotado-por-cristina/

Es sabido que cuando de elecciones se trata abundan análisis, la mayoría de los cuales no explican nada. Y es que la explicación al resultado de un comicio, muchas veces es tan obvia y sencilla que no requiere exegetas de lo inefable, ni traductores de aquello que surge a simple vista, y este caso es un ejemplo concreto.

Los números hablan por sí mismos, sitúan en un orden cronológico a unos y otros sin margen para confundir quién está primero y quién segundo. Así pues, es en la brecha entre los porcentajes obtenidos, y en la motivación del voto donde posiblemente se halle algún dato que enmarque lo sucedido. Vamos pues por esas pequeñas-grandes diferencias que en la vida, y aquí también en consecuencia, marcan las diferencias.

Hay una realidad inexpugnable: el kirchnerismo no necesitaba competir con nadie en especial para advertir su debacle. Dejando a todos los actores de las PASO de lado, basta contrarrestar los resultados obtenidos por el gobierno el pasado domingo con los del año 2011 para darse cuenta que confundieron el camino.

En el trayecto perdieron más de la mitad de las adhesiones. Aquel 54% que se convirtiera luego en bandera de la Presidente, hoy se reduce a un mísero 26%.

La democracia limitada al concepto de mayoría absoluta queda de ese modo finiquitada. En lo sucesivo habrá que hablar de un régimen de mayorías relativas. De allí que la interpretación que hiciese la jefe de Estado tras conocerse el escrutinio sólo pueda enmarcarse dentro del realismo mágico del relato. Si alguno esperaba de la mandataria otra reacción frente al fracaso es porque ha vivido alejado de lo sucedido en el país en los últimos 10 años.

Cuando de política se trata es conveniente diferenciar entre la teoría y la práctica. En teoría perdió el Frente para la Victoria, en la práctica perdió Cristina. ¿En qué se sustenta lo dicho? No es difícil descubrirlo. En primer lugar, fue la mismísima Presidente quien instaló las elecciones primarias como un plebiscito de su gestión al frente del Ejecutivo.

En segundo término, quien ganó la provincia de Buenos Aires dejando al descubierto la magnitud del fracaso oficialista fue ni más ni menos que Sergio Massa, un hombre salido de sus entrañas.

Pero el nombre “Sergio Massa” todavía no dice nada. El mismo caudal electoral podría haber tenido Martín Insaurralde de estar en su lugar, es decir articulando su futuro político con empresarios, sindicatos y otras intendencias en lugar de hacerlo con la Presidente. Y es que tampoco fue nadie a votar en contra de Martín Insaurralde, un mero actor de reparto en esta película cuyo única protagonista es Cristina. Muy por el contrario, nadie se atrevería a negar que sí ha habido votos en contra de aquella.

Con esto está claro que el rechazo no fue predominante hacia un estereotipo como lo es el FPV, sino hacia la jefa o directora del mismo. De hecho, en el búnker del intendente de Tigre, se observaban varias caras que hasta no hace mucho fueron indiscutibles marcas registradas de aquel entuerto nacido al amparo de una transversalidad fallida o tal vez fallada…

Uno de los primeros en presentarse ante las cámaras y comentar resultados fue Alberto Fernández quien se refirió al triunfo de su ex sucesor al frente de la jefatura de ministros, como un logro “nuestro”. Por un momento parece que en su afán de ir por todo, el kirchnerismo fue también por la derrota de Cristina. Es decir, se ganó a sí mismo…

A ese contexto, suma el exabrupto de Malena Galmarini, el no saludo de un militante a Mauricio Macri, el asalto a la casa de los Massa, y demás chicanas que signaron la campaña. Todo ello no hizo más que mostrar la debilidad de una fuerza vencida por la soberbia y la cerrazón a una realidad que siempre se mostró preclara.

Cristina tuvo a su favor los cacerolazos y movilizaciones del 13 de septiembre, del 8 de noviembre y del 18 de abril pero optó por hacer caso omiso a todos ellos y mantenerse en el paralelismo de un país creado por y para si misma. No quiso escuchar y terminó auto derrotándose.

Esta lectura no pretende quitar méritos a los partidos y fuerzas que obtuvieron triunfos en la última contienda sino que busca poner en evidencia el brutal poder de auto boicot que signó al oficialismo desde el momento en que decidió desconocer su impericia para la gestión, y convertir a todos y cada uno en culpables, conspiradores y agoreros de males.

¿Por qué atribuirle a la Presidente el mayor porcentaje de la derrota? Por la simple razón de que es muy difícil diferenciar cierta intencionalidad a la hora de votar, por ejemplo, a Sergio Massa o a Francisco De Narváez, a Martín Louteau o a Alfonso Prat Gay entre otros. Justamente, el desafío de los vencedores radica en mantener o incluso aumentar sus caudales electorales en Octubre próximo para tener chances de entrar a jugar en el poder legislativo nacional.

Los pases y las alianzas serán de ahora en más quienes han de demostrar hasta qué punto se ha entendido el mensaje de la sociedad.

La población no ha ido mayoritariamente a votar una alternativa precisa a Cristina sino que ha manifestado su rechazo a la misma. Ella situó a gran parte de la ciudadanía en la vereda de enfrente, ella la señaló como adversario y la subió al ring sin preguntarle.

Ni el radicalismo, ni el PRO, ni UNEN ni ninguna de las demás propuestas han alcanzado porcentajes que las tornan exclusivas. Por el contrario, todos ellos son inclusivos de un voto que le dio la espalda a la mentira sistemática, a la afrenta como metodología, a la concepción bélica de la política.

Antes de terminar, vale destacar una de las tantas paradojas que arroja una elección. Y es que hay realidades y hay símbolos, y estos últimos hablan por sí mismos. Ejemplo de ello es un tuit del radical Eduardo Costa, a través del cual invita a festejar su victoria electoral en la provincia de Santa Cruz.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

Adiós al Relato…

Gabriela Pousa. Publicado el 25/7/13 en http://www.perspectivaspoliticas.info/adios-al-relato/#sthash.pTd4yFXQ.dpuf.

A pocos días de las elecciones primarias PASO, se afianzan más certezas que dudas en torno a las verdaderas pretensiones de los candidatos y al estado de indefensión ciudadana. Más allá del enigma de Sergio Massa, el descaro de Daniel Scioli o la estrategia de Mauricio Macri, hay datos inexpugnables que enmarcan los próximos comicios en un clima por demás enrarecido.

En primer lugar, los escándalos rozan cada vez mas al gobierno nacional. Por los cuatro puntos cardinales el kirchnerismo hace agua. Dónde se toca sale pus. A la gestión presidencial puede corrérsela por derecha o por izquierda, da igual.

Sin ir muy lejos, esta semana sus adeptos debieron llamarse a silencio. El “progresismo” quedó sacudido: ¿de qué manera defender un uniforme después que se los convirtiera en sinónimo de lo peor haciendo caso omiso a lo nefasto de la generalización? Lo cierto es que puede resultarles sencillo santificar a Ricardo Jaime, a Julio De Vido y hasta presentar a Sergio Schoklender como un chico ejemplar que luego se dejó tentar… Pero de ahí a decir que César Milani es un “gran militar” es harina de otro costal. Se le está pidiendo mucho a la militancia rentada. Cristina tira de una cuerda en demasía gastada.

Asimismo quienes recuerdan de qué modo se embanderó medio país cuando los Kirchner decidieron “estatizar” YPF – y dejar de festejar el 20 de Julio con los Eskenazi -, en este instante no terminan de encontrar donde esconderse y dejar constancia que los afiches que denostaban presencias foráneas pertenecen al Movimiento Emancipador. Chevron era pero ya no es mala palabra…

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Afiche del Movimiento Emancipador

En este contexto el relato se deshace en ficciones que superan incluso a las literarias. Es más creíble la magia de Harry Potter que la oratoria de una mandataria cercada por la contradicción entre hechos y palabras. Hoy por hoy, si la jefe de Estado anuncia un día soleado, se verá un interesante porcentaje de ciudadanos saliendo con galochas y paraguas.

El problema es que no es creíble pero aún – pese a la burla cotidiana – es tolerable, razón por la cual, la reacción social no adquiere la virulencia que tuvo en otras épocas. La percepción de crisis es todavía parcial. Eso suele ocurrir, paradójicamente, cuando se afianza la conciencia de que “todo está mal”. Si todo lo está, no hay por qué luchar.

Por el contrario, cuando se percibe que todavía hay algo por rescatar, entonces sí surge la conciencia de tarea por realizar, de ser pieza necesaria en la salvación de aquello que ha podido escapar a la porfía y al mal.

En este ahora, el peronismo parece ser un todo aún cuando, muchas veces, es una sumatoria inconexa de partes que no cierren en un rompecabezas global. Sin embargo, es verdad que entre el intendente de Tigre, su par de Lomas de Zamora (Martin Insaurralde) es decir, Cristina Fernández, y Francisco de Narváez se disputan aproximadamente el 70 % del electorado. ¿Qué significa esta ecuación? Es muy fácil: ya se sabe o puede predecirse que quién gane se quedará con todo, y los demás – más tarde o más temprano -, irán encolumnándose detrás.

Lo triste es que se olvida la sentencia según la cual la historia se repite la primera vez como tragedia, la segunda como farsa. Y en Argentina, la farsa suele ser más brutal que el sentimiento trágico de la vida al que aludía tan vehemente Miguel de Unamuno en sus páginas.

En este ámbito, el escenario pre-elecciones PASO puede distar considerablemente del teatro que se ha de montar cuando las urnas se vuelvan a guardar. Hay excepciones es verdad, pero ¿quién se atreve a asegurar sin temor al equivoco que las diferencias se apoyan en principios éticos donde el cambio de bando no halla posibilidad?.

Hay una sinonimia de candidatos que espanta y estos comicios parecen poner a los argentinos frente al mítico juego de adivinar las diferencias entre una imagen y otra que a simple vista son la misma. Idéntica situación surge al observar las fotos de funcionarios del modelo nacional y popular. Si es cierto que una imagen vale mas que mil palabras, le dejo un desafío al lector, que diferencié entre estas caras…

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Frente a este desorden de cosas, la inflación se padece, como se padece una gripe porque han vendido el corto plazo como un “carpe diem” desvirtuado. Así, el proceso inflacionario es un virus que ataca, lastima y se va, pero nada se dice del cuándo ni mucho menos se ofrece el antibiótico para que el sufrimiento reduzca la crueldad… Prima la sensación de “todo va a pasar” como si tuviésemos la fórmula de la eternidad. Lástima que en el mientras tanto, lo que se va es la vida de todos nosotros esperando soluciones que, en rigor de verdad, deberían emanar de unactuar menos cómodo.

Hasta que se sellen las primarias es simple descifrar que Massa juzgará a la moderación tratando de situarse entre los kirchneristas demudados por un relato desbarrancado, y otros peronistas aferrados a la insólita creencia que sin el aparato no se puede gobernar. Nunca estuvo tan claro que en plena posición del mismo, el kirchnerismo tampoco pudo hacerlo, si por gobernar se entiende administrar correctamente un país, y no convertirlo en un feudo más.

Massa es algo así como la continuidad del cambio, un gatopardismo extraño. En gran medida, su discurso se asemeja al de la campaña presidencial que protagonizara Cristina en el 2007 cuando aseveraba que habría más institucionalidad… De ese modo, garantiza los subsidios y el clientelismo pero dice que no tocará la Constitución Nacional.

Pese a estas confusiones y tableros donde hay más probabilidad de enroques que de transformaciones, un dato es real: el gobierno verá menguar su poder en el Congreso Nacional. Y estos buenos muchachos que se disputarán una banca en pocos días más, se fagocitarán entre ellos cuando la puja sea por la banda, el cetro y el sillón presidencial.

En una entrevista que se le realizara tiempo atrás a Fernando Savater, se le preguntaba por qué un país que pudiendo ser exitoso, no crece a la par de otros. Vale la pena la transcripción literal:

El misterio para todo el mundo es por qué un país que en teoría tiene las ventajas para desarrollarse no termina nunca de despegar. A comienzos del siglo XX cualquiera hubiese apostado más por Argentina que por Holanda. ¿Por qué a uno le fue bien y a otro le fue mal? Hay que preguntarse sobre eso. Yo creo que el populismo es la democracia de los ignorantes. Las promesas democráticas que las personas con un poco de preparación vemos con mayor o menor escepticismo, el populismo las convierte en bazofia cruda para alimentar la marginalidad. A más ignorancia, más populismo. Eso es lo que se está viendo aquí: un populismo que perdona la corrupción y que se convierte en una especie de bálsamo para el bandido generoso. Un beneficio para el tirano que es corrupto por un lado y ayuda por el otro. Hace años, en Colombia, había esa mirada cómplice para con Pablo Escobar, que dirigía el narcotráfico mientras fundaba hospitales. El populismo aparece por doquier”

El diagnóstico es impecable, la salida, sin embargo, no es tan fácil:

La gente que está desencantada de la política es la que no ha hecho nada nunca. Me pregunto qué hizo para fatigarse tanto el que sostiene el discurso del “estoy harto de”. Eso es mirar para otro lado y cansarse de eso. Lo propio de la democracia es buscar una alternativa dentro de la política porque la política no tiene alternativa dentro del sistema democrático. Esa cosa de no votar a nadie o de votar en blanco es una tontería. La consigna “No les votes” significa que otro votará por tí. Bobadas. Hay gente que sueña con el gratis total más allá de la red, que no quiere esforzarse por nada. Son los mismos que creen que es posible descargar libros y películas sin pagar porque ha venido Dios a verlos en forma de internet. Son los que dicen: “hay que arreglar las cosas, pero no cuente usted conmigo”.

Esperemos, para empezar, que el próximo Agosto, se pueda contar con una interesante mayoría de los argentinos a la hora de votar. Por ahora, otra salida no hay.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.