Carrino-Ravier-Cavallo: Unos breves comentarios y aclaraciones:

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 29/11/14 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/11/29/carrino-ravier-cavallo-unos-breves-comentarios/

La ponencia de Ivan Carrino en el congreso “La Escuela Austriaca en el Siglo XXI” en Rosario ha generado ciertas reacciones interesantes de Adrian Ravier y Domingo Cavallo. La ponencia de Carrino consistió en mostrar puntos de contacto entre la convertibilidad en Argentina en la década del 90 y posturas de la Escuela Austriaca.

Aquí la secuencia de posts:

Estos posts ya son de por sí extensos. Sólo quiero aportar algunas aclaraciones sobre la ponencia de Carrino y el intercambio entre Ravier y Cavallo.

En su ponencia Carrino traza paralelismos entre la convertibilidad y la Escuela Austriaca en base a citas de Mises y Hayek. En estas citas se muestran opiniones favorables a tener una moneda internacional y tipos de cambio fijos. No todas las citas tienen sus referencias, por lo que no se exactamente de dónde provienen, pero en principio parecen originarse en Monetary Nationalism and International Stability y Desnacionalización de la Moneda de Hayek y en La Acción Humana de Mises.

Esta me parece una conexión débil. Ambos textos surgen de un contexto con patrón oro donde no hay tipos de cambio (hay paridad) y donde hay una única moneda internacional (el oro.) Además, el tema es tan general que es difícil de decir que haya alguna conexión especial con la “Escuela Austriaca”, y si la conexión no es especial, so what…? Sin embargo, hay por lo menos tres propuestas concretas que se podrían haber mencionado:

En primer lugar, la propuesta de reforma monetaria que Mises agrega en la cuarta parte de su Theory of Money and Credit cuando el libro se traduce y publica en inglés (creo que en 1957). ¿En qué consiste esta propuesta? En imponer un encaje marginal del 100% a los bancos centrales dejando libertad de acción a los bancos comerciales (por ejemplo, para que administren las reservas fraccionarias.) Si cambiamos la moneda oro que es el escenario que Mises tenía en mente por el dolar (moneda internacional hoy día) vemos un paralelismo más claro. ¿Se imaginan a los impulsores de la Ley de Convertibilidad diciendo que estaban inspirados en nada menos que Mises?

En segundo lugar, la competencia de monedas de Hayek (que es distinto al caso de free banking). Este es el punto que Cavallo menciona como particularmente austriaco de su propuesta. En la medida que haya libertad de elección de moneda durante la convertibilidad, esta ley tenía aspectos “en común” con la propuesta de Hayek. De hecho, se puede encontrar una propuesta similar en Benjamin Klein (quien escribió sobre el tema antes que Hayek.) Nash (2002) eleva un argumento similar. Al final del paper dice haber desconocido el trabajo de Hayek al momento de desarrollar originalmente sus ideas y que ambos llegaron a conclusiones parecidas.

En tercer lugar, la propuesta de Selgin en  su libro The Theory of Free Banking. La propuesta de Selgin es simple. Congelar la cantidad de dólares, cerrar la Fed y permitir a los bancos comerciales emitir notas convertibles contra el dólar (que tiene similitudes con el sistema bancario en Irlanda, Escocia, y Hong Kong hoy día.) Luego dejar que el mercado evolucione y transiciones a una mejor moneda base que una cantidad fija de, en este caso, dólares.

Más allá de que estos paralelismo podrían haber sido más concretos, al leer estas propuestas queda en claro que los tres autores se están manejando bajo restricciones políticas. Tres autores prominentes que hacen una explícita distinción entre “las ideas que pueden llevarse a la práctica y aquellas que son imposibles frente a los condicionamientos de la realidad.” Que los Austriacos no tienen sus pies en la tierra es un mito originado en la falta de conocimiento de la literatura que se critica. No obstante, si creo útil e importante distinguir el rol “académico” teórico del “practitioner.” Que el “practitioner” deba enfrentarse a restricciones de la política y de la realidad no hacen desaparecer las consecuencias de las medidas incorrectamente tomadas o que deberían haberse tomado y no se hicieron. El practitioner le objeta al teórico no tener consciencia de lo que es hacer política. El teórico le cuestiona al practitioner no criticar esas restricciones o no haber hecho más reformas. Las medidas ineficientes lo son ya sea que se toman por convicción o restricciones políticas. ¿No es el rol del académico correr el eje del debate ofreciendo ideas que pueden ser inviables hoy día pero de seguro lo serán en el futuro si todos callan detrás del argumento de “restricciones políticas”?

En su respuesta a Adrián, Cavallo menciona lo importante que es que el banco central pueda actuar como prestamista de última instancia. Difiero sobre este punto. No hace falta tener un banco central para tener un prestamista de última instancia, los bancos en Argentina tienen el mundo entero a quien recurrir si se encuentran ilíquidos pero solventes. Distinto es un banco central que salva a bancos insolventes por temor a corridas bancarias o efectos contagio. Si esto es lo que Cavallo considera necesario, entonces difiero pero el punto es claro. A fines del 2001, como menciona Cavallo, el acceso el mercado de crédito internacional estaba cerrado por lo deteriorado que estaba el Tesoro, no por tener o no tener un banco central. El problema era el gobierno, no el rol de un banco central. Se podrá decir que antes la imposibilidad de controlar al Tesoro era necesario tener un banco central, bien o mal, el problema no deja de ser el Tesoro.

El comentario que más ruido me hace es que un sistema de reserva fraccionaria requiere de un prestamista de última instancia para funcionar. Esto va en contra de la historia económica. Los datos históricos, así como las diversas investigaciones de sistemas monetarios sin bancos centrales y libre competencia (que no puede repetirse lo suficiente, no fue el caso de Estados Unidos en la era pre-Fed) son bastante explícitos sobre la estabilidad del sistema sin bancos centrales. Estos son datos históricos, no “opiniones Austriacas.”

Adrián también muestra un gráfico de déficit fiscal (reproducido abajo) que desarrollé para el caso Argentino. Admito que el gráfico se presta a confusión porque no aclara que la serie es consolidada y no sólo a nivel nación. Esto está corregido en el gráfico que reproduzco. Cavallo sostiene que el resultado Nación era positivo y que fueron las provincias quienes arrastraron el déficit por lo que no es justo señalarlo a él como responsable. En la sección de comentarios en su blog se pregunta de dónde obtuve los datos. Los números son datos oficiales de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía. El único ajuste que tiene mi serie corresponde a la presidencia Kirchner-Kirchner donde descuento las transferencias de ANSES y BCRA para calcular el déficit.

Deficit Financiero (1981-2013)Un último comentario. En nuestro paper mostramos un gráfico (similar al utilizado por Hanke) para mostrar los desvíos del BCRA respecto de una caja de conversión ortodoxa. Unos de los desvíos es no tener un respaldo 100% en reservas de la base monetaria. Carrino muestra un gráfico donde se ve una relación del 100%. Creo que ambos estamos utilizando al misma fuente, que es el balance del BCRA. Sin embargo, en nuestro paper tomamos el total dereservas netas mientras que Carrino parece tomar oro y divisas. Si al oro y divisas en el BCRA se le suman las contribuciones que la entidad hace a terceros y se le restan los pasivos monetarios, entonces se llega al número de reservas netas que es el que nosotros usamos. Son las reservas netas, no las reservas brutas, las que deben respaldar la base monetaria en una caja de conversión ortodoxa.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. 

An Open Mind, Essays on Liberalism [Nuevo libro de Alberto Benegas Lynch (h)]

Por Adrián Ravier: Publicado el 16/4/14 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/04/16/an-open-mind-essays-on-liberalism-nuevo-libro-de-alberto-benegas-lynch-h/

 

Tengo la satisfacción de comentar a nuestros lectores que finalmente pude completar una tarea que deseaba hace tiempo. Se trata de la compilación de varios ensayos en inglés del Dr. Alberto Benegas Lynch (h).

La mayoría de estos artículos han sido presentaciones que el profesor Benegas Lynch (h) ofreciera en las reuniones anuales de la Mont Pelerin Society, más precisamente en Guatemala (1990), Cannes (1994), Viena (1996), Suiza (1997), Santiago de Chile (2000) y Buenos Aires (2011).

El libro puede adquirirlo aquí en ISA Books, equipo de trabajo al que le estoy muy agradecido por el trabajo de edición que realizaron.

 

 INTRODUCTION

In these lines I intend to provide a context about the life and work of Alberto Benegas Lynch, Jr., which I hope will serve as a basis for understanding the essays included here.

I was about 19 years old ​​when I first made contact with the ideas of Alberto Benegas Lynch, Jr. It was around the year 1997. My father and I use to watch some programs about politics and economics on television during dinner, and suddenly the presenter said “Doctor Benegas Lynch is going to explain why we must eliminate the Central Bank.” I look at my father with surprised at such a pose. But he just said, “Listen to him.”

My father knew well both the interviewee and his father, and while he had already approached me to books of Ludwig von Mises and Friedrich Hayek, I had not yet made ​​contact with the Austrian monetary theory that supported those thoughts.[1]

Soon, I got from a bookstore his Fundamentos de Analisis Económico(Foundations for Economic Analisys), a handbook of economics introducing his students in five Faculties of the University of Buenos Aires where he taught: Economics, Law, Engineering, Sociology and the Department of History at the Arts in various fields of study as, the methodology of economics, theories of value and price, the market process, government interference in the market, the currency, capital formation, economic cycles, the labor market, the principles of taxation, foreign trade and the institutional framework.[2] This work was originally his doctoral thesis, but was then enriched with successive editions. The eleventh edition already had 567 pages, but I read the whole thing in less than a week. I remember it was then that I first felt that I understood economy.

The last three years of my bachelor´s degree were different thanks to this author of whom I can say today, I’ve read more than a dozen books, numerous essays and about a hundred articles.[3] His writing is unique, his understanding of the social problems must be heard, and that is why I celebrate and I am delighted to see this book of essays published in English in this edition of ISA Books. Because while the professor Benegas Lynch has an enormous professional recognition, both in Argentina and abroad, very few English speaking people have read some of his work.

The book that the reader has in his hands is a compilation of essays, most of which have been presented at various meetings of the Mont Pelerin Society. In reading the titles, the reader may think that these essays deal with various isolated or disjointed topics, but behind each one there’s a unique line of thought, a single philosophy, the one of liberal who has managed to keep his eyes open but fundamentally an open mind.[4]

The way to understand the liberal philosophy of Professor Benegas Lynch is precisely the one represented in the motto of the Royal Society of London:nullius in verba [Chapter 1]. There is no final word, and there isn´t between mortals a final authority. We liberals must always be open to refutation and corroboration, knowing that all our knowledge is provisional. This does not mean, however, falling into relativism or skepticism, as explain by philosophers and Benegas Lynch himself in the first chapter of this book, it would be falling into a contradiction.

But this has been precisely the attitude that has led Alberto Benegas Lynch, Jr. through a very extensive literature.[5] Unlike other authors familiar with the literature of a single tradition that have remained only in it, the author expanded his vision with hundreds of authors from different traditions and approaches. Each paper published by him, whether pure or applied theory, summarizes an extensive literature on the specific field of research, in which he has worked, reflected, reworked and enriched with a reading of his own.

It is for this reason, too, that his work is not without contradictions. The reader will perceive precisely this evolution in his thinking along these pages. In short, from the classical liberalism of the first two chapters to the later proposed auto-government,[6] one can notice new authors, new readings and a process of evolution that young researchers should take as an example for our work.

The philosophy of Professor Benegas Lynch, however, is not limited to an open mind, but also a critical spirit.[7] A spirit that led him to understand the world by questioning the nature of certain basic institutions that in a modern society cannot be understood outside of the state functions.[8] Such is the case of education [Chapter 3],[9] money and banking [Chapter 4] and foreign aid [Chapter 5], the three areas covered in this book. But this author went even further. With Martin Krause he established several projects that allow us to devise a possible transition to an open society, working towards the “denationalization” of the “public services”, the health system, the labor legislation, the pension system, the environment and even an open skies policy.[10] Later, he even advanced on complex issues such as copyrights[11], poverty[12] or drugs[13].

But the logic behind each of these fields is the same. The market can consistently provide both decentralized and competitive public services like education, health, pensions and manage to reduce poverty, much more efficiently than the state.

In the case of education, for example, it is a myth to think that today we have some private services in this field [Chapter 3]. I remember a lecture by Professor Benegas Lynch where he explained that virtually worldwide, ministries or departments of education decide about the programs, contents and bibliographies to be used by private and state schools. This does not allow them to operate. When this is so, strictly there is no such thing as private educational institutions; they all belong to the state. In this context, the building of a “private” school may belong to a parent commission or may decide such things as the color of the uniforms to be used by students, or whether or not they carpet the classrooms, but the core product dispensed therein, this is programs, contents and bibliographies, are determined by the state. According to the laware private schools, but in fact they belong to the state.

The same applies to money and banking [Chapter 4]. Once we realize that money and banking services have emerged spontaneously in the market, and that at maturity the system was much more efficient, than the current one, to provide sound money, is incomprehensible that today we have the issue of money monopolized by central banks. Friedrich Hayek himself led the way by proposing the denationalization of money, and stressing the need for competition in this field.[14] But later Lawrence H. White[15] and George Selgin[16] dealt with systematizing theoretically and empirically how the market and the invisible hand could provide sound money.[17] In this regard, we must add that Kevin Dowd has collected an extensive literature summarizing cases where free banking was able to manage in a competitive and decentralized manner the money.[18] In this same field, Professor Benegas Lynch was one of the first authors to recognize that Jean Gustave Courcelle Seneuil was one of the first economists to defend the fractional-reserve free banking.[19]

Other topic that unfortunately did not get to be in this book, but did in other writings of the author, has to do with pensions. Regardless of the intentions of those who sought to implement the distribution system, the reality is a picture of a situation that contrasts with that intention. The pension system of the State does not provide any of the services for which it was created. Is not farsighted, nor serves for others to predict their future, nor is social whatever meaning is given to this word. For retirees the state pension system means a punishment for their years of work and contributions. For workers and contributors mean a countdown to misery. If something cannot be done in Argentina is expect that, with the state pension system, someone has the problem of minimal subsistence in old age solved.[20]

Professor Benegas Lynch opposed to central planning of socialism, because he understood on the basis of the writings of Hayek and James M. Buchanan that the state does not have the knowledge to effectively manage the respective services, but also has no incentive to properly manage resources.[21]

If these two arguments are central to understanding the difficulties of the state to provide services related to education, money and pensions, does too with foreign aid to “countries in need” [Chapter 5]. The support from multilateral lending agencies offer to developing countries may be well intentioned, but instead of helping, compromised even more to the poor. Without this assistance that usually takes the form of foreign debt, governments would be required to attract foreign private investment, adjust their fiscal imbalances, abandon inflationary policies and the ban to get money out of the country, giving up the continued pressure on private businesses, also to restrictive legislation and discriminatory taxes, and should give assurances against expropriation, nationalization and confiscation. This would free business creativity and economic activity would receive a boost to encourage economic development and employment creation, but no longer under the jurisdiction of the state visible hand, but under the invisible hand of the market.

Remembering one of the most modern development experts, what is required to solve the problem of knowledge are more “searchers” and less “planners”. What these countries need is not planned solutions from outside, but people who can build and seek solutions to their own problems from within the system. These searchers through their creativity and using their knowledge of time and place are the only ones who can solve the problem of poverty. International aid from socialist, has so far avoided these “microeconomic” solutions from moving forward.[22]

And even more can be said about the incentives. The literature contains numerous cases in which cash transfers are received by authoritarian governments, not democratic, that can only stay in power by coercing the people by receiving those same transfers. Without the “foreign aid”, the neediest people would find answers quickly.

We can see how certain ideas, at first, applicable to socialism, now extrapolated to new fields of study such as economic development. And this is precisely what the professor Benegas Lynch has done by criticizing not only socialism but also market socialism[23]and particularly the culture of nationalism[24], which is now supporting the welfare state. The literature explains that the modern state warns certain “market failures” and so it justifies what public goods should be provided and what externalities to avoid, both of which do not escape the ambiguity.[25]

Ronald Coase has taught us how important it is to assign property rights to solve just such problems of externalities, especially pollution occurrences on the environment. Market failures, then, not only does not require of more state to be internalized, but less state and more market. Professor Benegas Lynch argues precisely this argument in response to David Miller about the “Life Boat Situations.” [Chapter 6]

If within the orbit of the state, there is no room for public services or for education, health, pensions, or the environment, what functions concern to the Leviathan? In his Fundamentos de Análisis Económico (Foundations for Economic Analysis), quoted above (p. 480) Professor Benegas Lynch noted that “el gobierno se constituye para salvaguardar los derechos de los gobernados. Esta función es la razón de ser del gobierno.”[26] However, in his book entitled Hacia el Autogobierno: una crítica al poder politico (Towards auto-government: a critique of political power), the author explains that there may come a time in the history of mankind in which individuals can warn they can live better without a state. In that case, we will have achieved auto-government. I imagine such a society as an ideal situation (these are my words) in which we would be free of coercion that today involves the payment of taxes, and a situation in which each person would be responsible for their own welfare and that of his family, and of course of their future.[27] Chapter 7 precisely summarizes the main arguments of that book, of which I want to introduce the final paragraph:

[…] [A]ll these explanations can be extended to include protection and judicial services. As has been explained, the only way to proceed accordingly is through the debate of ideas and persuasion, in the context of an open-evolutionary process. Again, if these ideas are not accepted, nothing can be done other than refining the argument, unless the argument itself contains propositions proven to be false. In any case, abrupt changes in history are not convenient: new ideas should be sifted and implemented in a slow process by which experience is learned through trial and error. Anthony de Jasay explains that non coercive spontaneous orders logically, and thus historically, precede the coercive arrangements of the state apparatus: “There has to be some kind of economic order first, before the state can find the resources to lay the infrastructure for a new one. Perhaps, however, the old one need not be a ‘market’ order? Yet, if it is not, can it be productive enough? It cannot if it happens to be ‘in ruins.’ And if it can, what reason has the state to ‘construct the infrastructure’ for a different one?” (1994a, 35).

The last two chapters of the book focus on the causes of the economic crises that the European Union and the United States are experiencing. In the first case, as correctly anticipated by Friedrich Hayek in The denationalization of money-above-cited, it shows that the Euro is a bad idea.

The Euro -this is added by me-, was created as a way that would allow the European political elite, especially from France, to compete with the political and financial U.S. dominance. All the benefits that were identified in various reports, such as reducing transaction costs, are secondary reasons. The ultimate goal of the creation of the euro was to create the United States of Europe, regulated and controlled centrally from Brussels, with special influence of the policies of Paris and Berlin.

In this sense, monetary policy managed centrally from the European Central Bank is an example of what Friedrich A. Von Hayek would have called the “fatal conceit”. This institution does not have the knowledge or the incentive to properly manage the money, because it does not know what the level of the interest rate should be, or how much money you need to issue, or what would be an appropriate level of the exchange rate with the dollar.

For over 30 years Hayek warned Europe of the dangers of unifying European currency by eliminating the competition of the prevailing national currency. Such competition would ultimately be the only way to stop inflation and the continued devaluation of the local currency, to the extent that people would refuse to demand currency in constant depreciation.

The crisis Europe faces today; particularly the housing bubble has been the product of monetary policy of the European Central Bank.

This is what is briefly suggested by the comments of Professor Benegas Lynch [Chapter 8] on the implications of monetary integration, in this case, for the regional bloc of the European Union. In accordance with Hayek, Benegas Lynch explains that this situation prevents competition. If instead of a single currency, Europe will have competition from several national currencies, Europeans could choose the one currency that has behaved more stably. Today there is no competition, and Europeans are bound to suffer the consequences of inflationary policies that the European Central Bank manages.

Note the reader that the conference in question dates from 1996, during the annual meeting of the Mont Pelerin Society, held in Vienna. If Europe had then notice the author’s suggestions, the housing bubble of the early years of the 2000s could have been avoided, and the dire consequences that today generate high rates of unemployment, stagnation and much social unrest.

To close, the book includes the conference that Professor Benegas Lynch offered in Buenos Aires, in April 2011, in what was the first meeting of the Mont Pelerin Society organized in Argentina. One might say that an Argentinean has no authority to explain a crisis so far to his country, as the one of the United States. However, Professor Benegas Lynch knows both the reality and history of that country, as his own. Perhaps sadly, he published a book entitled United States v. United States, where he faced precisely the country of the Founding Fathers, with the current country of Clinton-Bush-Obama.[28] That book warns that the United States of America is abandoning the principles bequeathed by the Founding Fathers, and that this will necessarily end in tragedy. Of course, the article delineates the essential elements of the 2008-2009 crises, which effects are still with us, but understanding the context of that conference in the context of the author’s work, becomes a fundamental requirement.[29]

Of course this book cannot summarize the profound work of one of the most important authors that my country has produce. But I have the hope that in the future other of his contributions can be translated into English.

REFERENCES

[1] About his father, see Alberto Benegas Lynch in Memoriam, Centro de Estudios sobre la Libertad, Buenos Aires, 1999.

[2]See BENEGAS LYNCH, Jr., A., Fundamentos de Análisis Económico, Foreword of Friedrich A. von Hayek and preface of William E. Simon, Buenos Aires: Abeledo-Perrot, [1972] 1994, eleventh edition.

[3] A selection of his articles was recently publish in BENEGAS LYNCH, Jr., A.En Ebullicion, Rosario, Fundación Libertad, 2009

[4]BENEGAS LYNCH, Jr., A., Liberalismo para liberales, Buenos Aires: Editorial Emecé, 1986, two editions.

[5]BENEGAS LYNCH, Jr., A., Entre albas y crepúsculos: peregrinaje en busca de conocimiento, Mendoza: Fundación Alberdi, 2001; 631 pages.

[6]BENEGAS LYNCH, Jr., A., Hacia el autogobierno: una crítica al poder político, Prologue of James M. Buchanan, Buenos Aires: Editorial Emecé, 1993; 516 pages.

[7]BENEGAS LYNCH, Jr., A., El juicio crítico como progreso, Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1996; 773 pages. AlsoseeBENEGAS LYNCH, Jr., A.,Contra la corriente, Buenos Aires: Editorial El Ateneo, 1992; 423 pages.

[8] I write “state” in small letters intentionally, because that´s what professor Benegas Lynch suggested we should do in one of his articles.

[9]BENEGAS LYNCH, Jr., A., «La educación en una sociedad libre», Estudios Públicos, N° XV, 1984, Chile.

[10]BENEGAS LYNCH, Jr., A. and KRAUSE, M, Proyectos para una sociedad abierta, in two volumes, Buenos Aires: Abeledo-Perrot, 1993; 770 pages.

[11]BENEGAS LYNCH, Jr., A., «Apuntes sobre el concepto de copyright», Academia Nacional de Ciencias, Buenos Aires, 1998.

[12]BENEGAS LYNCH, Jr., A. y KRAUSE, M, En defensa de los más necesitados, Buenos Aires: Editorial Atlántida, 1998; 382 pages.

[13]BENEGAS LYNCH, Jr., A.La tragedia de la drogadicción. Una propuesta, Prologue of Carlos Alberto Montaner, Buenos Aires: Ediciones Lumiere, 2006; 281 pages.

[14] HAYEK, F.A., Denationalisation of Money: The Argument Refined, 2.ª extended edition, Institute of Economic Affairs, Londres 1978

[15] WHITE, L.H., Free Banking in Britain: Theory, Experience and Debate, 1800-1845, Cambridge University Press, London and New York 1984. Also seeCompetition and Currency: Essays on Free Banking and Money, New York University Press, New York 1989.

[16] SELGIN, G., The Theory of Free Banking: Money Supply under Competitive Note Issue, Lanham, MD.: Rowman & Littlefield, 1988.

[17] WHITE, L. H. and SELGIN, G., “How Would the Invisible Hand Handle Money?”, Journal of Economic Literature 32 (December 1994): 1718-49.

[18] DOWD, K., The Experience of Free Banking, London and New York, Routledge, 1992.

[19]BENEGAS LYNCH, Jr., A. Jean Gustave Courcelle Seneuil. Un adelantado en Chile: dos debates para el mundo de hoy, Santiago de Chile: Universidad del Desarrollo, 2011.

[20] Report No. 1 of the projects for an open Society, quoted previously.

[21] WILLIAMSON, C., “Exploring the failure of foreign aid: The role of incentives and information”, The Review of Austrian Economics. Vol, 23 (1), March 2010, pp. 17-33.

[22] EASTERLY, W., “Planners versus Searchers in Foreign Aid”, Asian Development Review, Asian Development Bank, vol. 23(2), 2006, pages 1-35.

[23]BENEGAS LYNCH, Jr., A., Socialismo de mercado: ensayo sobre un paradigma posmoderno, Rosario: Ameghino, 1997; 176 pages.

[24]BENEGAS LYNCH, Jr., A., «Nacionalismo: cultura de la incultura», Santiago de Chile, Estudios Públicos, N° 67, Invierno de 1997, (originallypresented in Spain, October of 1994, Benidorm).

[25]BENEGAS LYNCH, Jr., A., «Bienes públicos, externalidades y los free-riders: el argumento reconsiderado», Estudios Públicos, Chile, N° 71, Winter of 1998.

[26] This paragraph can be translated as: “the government is created to safeguard the rights of the governed. This function is the reason for the government.”

[27]BENEGAS LYNCH, Jr., A., Hacia el autogobierno: una crítica al poder político, Prologue of James M. Buchanan, Buenos Aires: Editorial Emecé, 1993; 516 pages.

[28]BENEGAS LYNCH, Jr., A. Estados Unidos contra Estados Unidos, México, Fondo de Cultura Económica, 2008. Another book on the same topic is BENEGAS LYNCH, Jr., A.y JACKISCH, C.Límites al poder. Los papeles antifederalistas, Buenos Aires: Ediciones Lumiere, 2004; 252 pages.

[29] I have worked on this topic in “The Subprime Crisis”, The Quarterly Journal of Austrian Economics, Vol. 15, Num. 1, Spring 2012, pp. 45-74. (with Peter Lewin)

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

El encaje 100% es un esquema que favorece a la presencia de bancos centrales?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 23/1/14 en:

http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/01/23/el-encaje-100-es-un-esquema-que-favorece-a-la-presencia-de-bancos-centrales/

¿Es posible que la posición que defiende los encajes de reservas del 100% pueda ser utilizada como argumento a favor de un banco central, en lugar de en contra? Si la oferta de dinero mercancía (por ejemplo oro) no puede ajustar a la demanda de dinero de manera eficiente, entonces es factible que un banco central pueda hacerlo ajustando dinero fiat.

Esto es más sencillo de ver si utilizamos la versión expandida de la teoría cuantitativa del dinero de ChristensenBeckworth y Hendrickson.

 

La teoría cuantitativa se resume en la ecuación MV = Py, donde M es la oferta de dinero, V es la velocidad de circulación (inversa de la demanda de dinero o “k de Cambridge”), P es el nivel de precios (no un vector de precios) e y es el PBI real (con el mismo año base que P).

la versión expandida de esta ecuación abre M en sus dos componentes, dinero base y creación secundaria de dinero o multiplicador bancario o sustitutos del dinero (crédito.) En el caso de banca libre con patrón oro, el dinero base será Gm el multiplicador monetario. Reemplazando en la teoría cuantitativa del dinero tenemos las dos siguientes ecuaciones para patrón oro y banco central con dinero fiat (F).

GmV = Py

FmV = Py

En la medida que se permitan las reservas fraccionarias m será mayor a 1. Un encaje del 100%, en cambio, hace que el multiplicador bancarios sea unitario, es decir, = 1. Por lo tanto:

GV = Py

FV = Py

Recuerdo en algún post que no he podido rastrear, que Selgin marcaba el problema de que al fijar m nada garantiza que G vaya a poder variar de modo tal de compensar cambios en V y mantener un equilibrio monetario. Hay dos motivos por lo que este problema puede volverse un argumento para tener bancos centrales.

En primer lugar, para mejorar el comportamiento de G, de modo tal que FV sea más estable que GM. En segundo lugar, incluso si es el caso que G ajusta eficientemente, un banco central “eficiente” puede con un menor costo ajustarF que G (hay costos de extracción, procesamiento, etc.) Uno de los roles de las reservas fraccionarias es reducir el costo de producir dinero.

Con esto no quiero decir que un banco central sea preferible a un sistema de banca libre. Pero un requerimiento de encaje del 100% puede presentar algunos argumentos a favor de un banco central que creo que han pasado desapercibidos. Esto, sin embargo, es el caso en la medida que se acepte que el equilibrio monetario se obtiene cuando se estabiliza MV (ya sea que M = GmM = Fm). Generalmente la defensa del encaje del 100% no considera un desequilbrio monetario donde hay un exceso de demanda un problema. A lo que a veces es menciona como la asimetría de advertir de los problemas de exceso de oferta de dinero (inflación) pero ignorar que los mismos problemas suceden antes un faltante de oferta de dinero (deflación) por más que el nivel de precios se mueva en el otro sentido. Después de todo, lo importante son los precios relativos, no el nivel de precios.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico, parte 2

Publicado por Adrián Ravier el 21/9/13 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2013/09/21/el-descalce-de-plazos-no-es-la-causa-del-ciclo-economico-parte-2/

Hace unos días subí un post en el que ofrecía algunos argumentos a favor de la hipótesis de que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico. Inmediatamente, Rallo ofreció una réplica sistemática, lo que abrió un diálogo en diversos grupos de redes sociales y blogs que manifiestan el interés que hay en el tema. A continuación intentaré una réplica.

Aclaración previa: Si bien en las redes sociales han surgido defensores de la posición Rothbard-Huerta de Soto, por el momento prefiero concentrarme exclusivamente en la posición Fekete-Rallo (la que incluye por supuesto a otros economistas, especialmente a Gabriel Calzada y José Ignacio del Castillo, con quienes he conversado sobre estos temas en varias oportunidades). Es por ello que dejaremos fuera del análisis a los depósitos a la vista, porque pueden generar confusión. Cuando de aquí en más diga “depósitos”, me referiré especialmente a los depósitos a plazo fijo, en el que el “depositante” pierde la disponibilidad del dinero por el plazo del contrato. Quedará para otro post, extender el análisis incluyendo los depósitos a la vista.

  1. Lo primero en lo que quiero insistir es en el argumento de que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico y para ello puede servir un contraejemplo. Imaginemos que un banco capta un depósito de 10.000 dólares a un año. Imaginemos ahora que el banco presta estos 10.000 dólares a diez años. Se podrá decir que cumplidos los primeros 365 días, el banquero no podrá cumplir su compromiso de devolver el dinero al depositante. Sin embargo, imaginemos que el banquero logra captar el último día del primer año otro depósito por el mismo monto, y nuevamente por un plazo de un año. El primer depositante habrá recibido su dinero, pero ahora hay un segundo depositante que corre el riesgo de perder su capital. Al cierre del segundo año, digamos entonces que el banquero logra captar nuevamente un depósito que le vuelve a permitir cumplir su compromiso. Digamos que esto ocurre una y otra vez hasta que llega el décimo año, y el banco recupera su préstamo inicial de 10.000 dólares, pudiendo cancelar –con ese dinero- el último compromiso.
  2. Nótese que el caso podría extenderse a muchos bancos y muchos depositantes, sin alterar la conclusión. Da igual que tengamos un “depositante” por 10.000 dólares, que 10.000 depositantes de un dólar. Da igual que el valor sea de 10.000 dólares que 10 billones de dólares. Da igual que en lugar de un banco hablemos de diversos bancos.
  3. En el punto 3 de la réplica, coincidimos con Rallo en que “[e]l ciclo es un fenómeno macroeconómico, no microeconómico, y en parte debemos explicar por qué la lógica individual puede conducir a descoordinaciones agregadas. Si todos los ahorradores han invertido a plazos y riesgos superiores a los que están dispuestos a asumir, ¿pueden todos ellos deshacer su posición? No, no pueden…” Nótese, sin embargo, que el contraejemplo muestra que el descalce de plazos no generó ningún problema, ni en el banco individual, ni en cada uno de los depositantes, ni tampoco en el sistema bancario.
  4. Nótese también que no se da aquí un efecto Ponzi, porque no se requieren nuevas “víctimas” recurrentemente para evitar el colapso del sistema. Es cierto que el primer año, el banco cancela su deuda con dinero de otro cliente, pero al cumplirse el décimo año, el banco recupera el depósito inicial, y con ello, cancela todas sus deudas.
  5. Nótese que si el banco tuviera problemas para captar un depósito a tiempo para cumplir su contrato, podrá subir el tipo de interés que paga al “depositante”, y con ello –en la medida que no tenga serios problemas de solvencia- lograría asegurarse la obtención de fondos.
  6. Nótese que el caso imaginario, no es otra cosa que la forma en que la banca ha operado históricamente desde sus inicios.
  7. Nótese que el caso incluye cierta incertidumbre, porque el banquero podría llegar al final del primer año sin captar el o los depósitos suficientes para cumplir su compromiso. Esto sin embargo, no debiera preocuparnos. El banquero ejerce en este sentido la función empresarial, al igual que millones de empresarios que día a día arriesgan capital en cada uno de sus contratos (explícitos o implícitos).
  8. Nótese que nada diferencia al banquero de un dueño de un restaurante que al cierre del período no logró vender los cubiertos suficientes para pagarle a sus empleados. La pregunta que surge entonces es por qué le vamos a exigir a la industria bancaria mayor certidumbre que al resto de las industrias.
  9. Creo que todos coincidimos que el descalce de plazos tendrá distintas consecuencias en distintos marcos institucionales. Quizás ayude en este debate mostrar qué ocurre bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria, en comparación con un sistema de banca central. El mensaje de Rallo es parcialmente correcto bajo la órbita del banco central (como lo es también el ataque de la posición Rothbard-Huerta de Soto a las reservas fraccionarias), pero no bajo banca libre. Bajo un sistema de banca central, seguramente el “descalce” será mayor, porque los banqueros saben que hay un prestamista de última instancia que ofrecerá la liquidez necesaria para rescatarlos de problemas de iliquidez. Bajo un sistema de banca libre descentralizado y competitivo (White 1984, Selgin 1988, Dowd 1992) tal posibilidad de recurrir a un prestamista de última instancia desaparece, lo que obliga a los banqueros a comportarse más responsablemente. Recordemos que en competencia el éxito de un banco está en construir reputación. Pienso que el descalce de plazos bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria será más limitado y no causará ciclos económicos, pues se comportaría como de hecho mostramos en el contraejemplo. En tal caso, los bancos no solo “no son los motores de este proceso distorsionador” (Rallo, punto 6), sino que al contrario, intermediando entre ahorristas e inversores, permiten la estabilidad del sistema.
  10. Aplicado al caso de Escocia, los bancos emisores competían unos con otros. El sistema de compensación bancaria justamente obligaba a cada banco a manejarse responsablemente. Si un banco sobre-expandía su oferta de billetes  bancarios rápidamente veía disminuir sus existencias de oro, lo cual lo obligaba a cambiar, o bien, lo conducía a la quiebra (Mises 1949).  Pero de nuevo, la quiebra de un banco, no implica la quiebra del sistema. En el caso escocés, especialmente en la primera etapa, hubo un proceso de prueba y error que dejó algunos  bancos en el camino, pero con el tiempo la reputación de algunos bancos fue construyendo un sistema sólido donde el descalce de plazos no representó un problema.
  11. Nótese que para Rallo (punto 7) “[e]l análisis institucional –que elementos refuerzan o frenan el descalce de plazos– viene después una vez poseemos un sólido análisis económico.” Sin embargo, si coincidimos que el ciclo económico es causado por una “descoordinación generalizada”, y entendemos también –a través del contraejemplo- que el descalce de plazos en sí mismo no genera ese problema, entonces lo que importa es el marco institucional que hace que la descoordinación sea generalizada. Concluyo entonces que es Rallo quien coloca el carro delante del caballo (punto 8).
  12. Resumiendo, coincidimos con Rallo que el problema del ciclo económico está en una descoordinación generalizada. Creo haber mostrado que el descalce de plazos no es la causa de esta descoordinación. Si un banco, en una situación excepcional no consigue financiamiento para cubrir sus baches, ni siquiera aumentando los tipos de interés, entonces debemos estudiar concretamente el caso. Ya dijimos que si el problema es individual, entonces es otro problema. s el caso se generaliza, entonces estamos ante “el problema”. Pero “ese” factor exógeno, será la causa del ciclo económico.
  13. Para cerrar, nótese que la posición de Rallo tiene un condimento keynesiano importante. El ciclo económico se produce ahora por un factor endógeno del capitalismo. Rallo no concluye de ello que el Estado deba intervenir para calzar los plazos, pero en lo que concierne a las causas del ciclo, la posición de la teoría de la liquidez parece fortalecer la visión keynesiana (y quizás marxista) sobre la inestabilidad inherente del capitalismo.

Por lo demás, han quedado dos puntos de la réplica de Rallo, no tratados arriba.

  1. El punto 1 me parece algo contradictorio. Por un lado se afirma no enfrentarse a la teoría austriaca tradicional, pero a paso siguiente se la critica. Al margen, como ha señalado Nicolás, es correcto señalar que el mercado funciona con una curva de rendimientos, y no con una única tasa de interés (reconocido en sus escritos por Mises, Hayek, etc.) Pero no es menos cierto que el sistema financiero opera arbitrando esa curva. Pasar de una tasa de interés única (como si toda la curva se moviese en paralelo) a una curva de rendimientos puede dar más insight y detalles, pero no veo porque debe cambiar la teoría.
  2. Dice Rallo: “Es una ilusión (de la que la Escuela Austriaca es en parte culpable) el pensar que existe un solo mercado intertemporal…” En Mises, sin embargo, queda claro que hay tantas tasas de interés originarias como individuos participan en la sociedad, vinculando esta tasa de interés a la preferencia temporal de cada sujeto. Dicho esto, bajo micro-fundamentos adecuados, no veo inconvenientes en afirmar que existe un mercado de fondos prestables –al estilo Garrison- que determina un tipo de interés a partir de la oferta y demanda agregada de ahorros que hay en el mercado.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.