Furia desde el atril por el relato que naufraga

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 2/6/13 en http://economiaparatodos.net/furia-desde-el-atril-por-el-relato-que-naufraga/

El problema es que el relato oficial ya no alcanza para frenar el malhumor oficial

Poco tiempo atrás, Cristina Fernández decía, en uno de sus tantos discursos, que no había que enojarse. Que ella ya no se enojaba más por las críticas que le formulaban los medios y agregaba, con cierto tono de ironía, que enojarse era malo porque sacaba arrugas.

Parece ser que su recomendación quedó en el olvido rápidamente, porque el jueves pasado, en su discurso estuvo enojada, más bien estuvo enfurecida, casi con una crisis de enojo. Sus expresiones no podían ocultar la furia que la invadía. ¿A qué se debía su furia? Según ella a que sus aliados políticos no la defienden de los ataques de los medios.

¿De qué ataques hablaba la presidente? En rigor no hay tal cosa como ataques, más bien ha sido ella la que ha atacado a los medios, a la justicia y cuanto ser humano no coincide con su visión de país. Pero,  ¿a qué ataques se refería? Seguramente a los escándalos de corrupción. Cristina Fernández pareciera estar pidiendo que sus aliados políticos la defiendan de las denuncias de corrupción cuando en rigor ella debería mostrar que las denuncias son falsas. Su persistente silencio sobre las denuncias de corrupción no hace más que confirmar las sospechas de la gente sobre el saqueo que ha venido sufriendo el país durante años.

Curioso comportamiento el de Cristina Fernández considerando que ella tiene una forma de gobernar autoritaria y nadie puede contradecirla. Todos tienen que obedecer ciegamente sus órdenes o ser destratados públicamente. El punto es que si ella es la única que imparte órdenes sobre temas que desconoce, como la economía, y nadie puede objetarle nada, el problema es de ella, porque ella es la cabeza del gobierno y del “movimiento”. Si es Cristina Fernández la insustituible, tiene que bancarse las críticas por ser la insustituible. La que no delega nada. La que ordena y el resto obedece. ¿A quién van a criticar los medios y la gente en general? ¿A los que obedecen sus órdenes o a ella que las imparte? Moreno es un incapaz manejando la economía, pero todas sus arbitrariedades tienen la bendición de Cristina Fernández. Si no fuera así, hace tiempo que tendría que haber salido eyectado de la Secretaría de Comercio. Los fracasos de Moreno son los fracasos de ella.

¿Por qué tanta furia en su discurso? Porque las denuncias de corrupción junto con el desmadre económico están haciendo caer en picada la imagen del gobierno y de Cristina Fernández. Como decía en la nota de la semana pasada, ahora la gente no compra el argumento del gobierno que unos son pobres porque el otro es rico, sino que dice: yo soy pobre porque el gobierno es corrupto. Mi plata está en las bóvedas.

Claro, la fiesta de consumo se terminó y ahora la gente despierta de la borrachera de la fiesta artificial y ve que no solo se quieren robar la república sino que, encima, la plata no le alcanza para llegar a fin de mes.

A riesgo de ser políticamente incorrecto, me animaría a decir que si todas las denuncias de corrupción que han aparecido en los últimos meses se hubiesen hecho en momentos de la borrachera de consumo artificial, no hubiesen generado el estado de furia que hoy tiene la gente.

El problema es que el relato oficial ya no alcanza para frenar el malhumor oficial. No solo en los datos inventados sobre progreso económico y social que suelen tirarse desde el atril. Tampoco alcanza con decir que a pesar de la crisis internacional la economía argentina se sostiene.

Los kirchneristas suelen afirmar que hoy se crece menos por la crisis internacional. ¿De qué crisis están hablando? Los precios de los commodities siguen altos, hay mucha liquidez y salvo algunos países, el resto del mundo sigue creciendo. Ni siquiera se puede hablar de una recesión a nivel global.

Estados Unidos viene creciendo a una tasa del 1,8% al punto que posiblemente la Reserva Federal comience a subir levemente la tasa de interés. China crece al 7,7%, la UE está en recesión con una caída del 1% de su PIB. Una cosa es España o Grecia con sus caídas del PIB, y otra es Alemania, Francia o Austria. Toda la zona del pacífico mantiene buenas tasas de crecimiento, entre un 3 y 6 por ciento. Crecen Australia, Malasia, India, Corea, Taiwan y Hong Kong, entre otros. En América Latina hay desaceleración en las tasas de crecimiento pero no recesión, salvo el caso argentino y venezolano. Basta con ver los datos de The Economist sobre el último PIB por país, que en general son del primer trimestre del año, como para advertir que no hay tal crisis internacional. Hay serios problemas en la UE, por ahora focalizados en algunos países en particular. Lo que hay es una desaceleración del crecimiento. El famoso viento de cola.

De manera que no es que el mundo se nos cayó encima como dice Cristina Fernández, sino que el modelo se cae a pedazos porque se acabaron las fuentes de financiamiento para seguir drogando a la gente con un consumo artificial. Es más, no solo el mundo no está en crisis, sino que solo Argentina y Venezuela tienen inflaciones de 2 dígitos y altos como son los dos casos mencionados.

Obvio que las tasas de aumento del PIB del mundo no son las que había antes de la crisis del 2008/2009, pero el mundo sigue creciendo, a tasas más lentas pero creciendo, salvo la UE que está con leve recesión. No con crisis. Si así fuera, toda América Latina tendría que estar en recesión y con fuga de capitales.

De manera que todo el problema se circunscribe a la incapacidad de Cristina Fernández para administrar el país. Solo los kirchneristas siguen con esa cantinela de la crisis internacional para justificar el destrozo económico. Al resto de la gente, aún sin conocer los datos de la economía mundial, no les interesa el relato oficial ni lo que ocurra en España o Grecia. Lo que le interesa es que con el billete de $ 100 puede comprar cada vez menos, y eso no es culpa de la inexistente crisis internacional, es culpa del BCRA que destruye el valor de la moneda.

Sin duda Cristina Fernández está furiosa. Como sacada. Pero está furiosa porque sabe que su imagen se desploma y no tiene con qué volver a drogar a la gente con el consumo artificial. En ese contexto, los escándalos de corrupción adquieren más resonancia y comprometen más al gobierno. No pueden distraer a la gente comprando televisores.

¿Se siente traicionada? Puede ser, pero tampoco el matrimonio se caracterizó por ser leales con sus incondicionales. No son ellos los que pueden esgrimir a palabra lealtad. Han maltratado a  quienes les han aceptado todos sus caprichos. ¿Por qué los maltratados se van a quedar arriba del barco hasta que ella choque el Titanic contra el iceberg?

Aunque ella no lo diga y no lo vaya a reconocer, Cristina Fernández está  furiosa porque ya no puede sostener el relato oficial de que este es el mejor gobierno de los 200 años de historia argentina. La gente ya los repudia y tienen miedo a que, sin el poder, el repudio se transforme en un tsunami de juicios por corrupción del cual, posiblemente, les sea difícil zafar. Para Cristina Fernández octubre del 2015 es, como la película, un puente demasiado lejos, y eso la pone furiosa.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

La argumentación incompleta

Por Eduardo Filgueira Lima. Publicado el 23/7/12 en: http://cepoliticosysociales-efl.blogspot.com.ar/2012/07/la-argumentacion-incompleta.html

Después de un corto período de silencio, nuestro carismático Vice-Ministro de Economía Axel Kiciloff, reapareció ante los medios para expresarse sobre diferentes aspectos de nuestro quehacer económico (Ver aquí).
 
 
Y no es el caso referirse a las “formas” poco académicas – a las que nos tiene acostumbrados y que también esta vez acuñó (“paparruchadas”,…. “cacareo”,…etc) – sino analizar su endeble contexto argumental.
 
Dijo – reconociendo implícitamente que ahora a la Argentina “no le va bien” – que son los agoreros de siempre (la oposición y muchos economistas), los que tienen “mala intención” cuando cuestionan la marcha del Plan Económico oficial y que “hacen daño porque hay personas que todavía los escuchan”.
 
Parecería que a este arribista le molestan las opiniones diferentes,… precisamente las que podrían enriquecer su discurso y pensamiento,… las que le permitirían modificar – si así su amplitud de criterio se lo permitiera – el tortuoso camino por el que el desmanejo de las políticas económicas del  gobierno del que forma parte, nos conducen.
 
 
Pero es mucho pedir a quien como él se mantiene cerrado a nuevas opciones y pensamientos, así como aferrado a la defensa a ultranza de posiciones perimidas que ya han mostrado su fracaso – de diferentes formas – en muchos países. (Me refiero puntualmente a las consecuencias a largo plazo del tan extendido y arraigado pensamiento Keynesiano). 
 
Lo que a Kiciloff le cuesta aceptar es que todas las intervenciones que ha efectuado este gobierno han sido políticas económicas expansionistas del gasto público más allá de lo deseable – recurriendo al saqueo, la expropiación y el endeudamiento (sin mencionar la emisión) – para su reparto discrecional a los fines de lograr las adhesiones de sus “beneficiados” por un lado y centralizar el poder político, con sumisión de los otrora caudillos territoriales, ahora dependientes y expectantes.
 
Finalmente la economía “pasa la factura”: el déficit fiscal ya es verdaderamente preocupante,.. y las medidas han sido crecientemente restrictivas al intercambio comercial, detrás de la hoy incomprensible premisa de “sustituir importaciones”, en un mundo globalizado, cuando “no se puede sustituir todo” y en el que los intercambios no son de “suma 0”, sino de “suma positiva”.
 
Se han apropiado de las AFJP (una enorme y apetecible caja), de AA, de YPF y en cada caso hicieron caso omiso de las advertencias,… solo querían hacerse de los fondos para mantener el gasto que demandan sus políticas.
 
Ahora le toca el turno del APE (disuelto recientemente), con un presupuesto anual de $ 1.200 Millones, cuya función era la de financiar mediante reintegros el tratamiento de patologías de “Alto costo y baja incidencia” a los pacientes afiliados a las Obras Sociales Nacionales (o Sindicales). Y ello no revestiría mayor importancia si lo dispuesto fuera para mejorar la asistencia de los pacientes que así lo necesiten,.. pero todo va en la dirección de suponer que – como todas las acciones de este gobierno – servirá en principio para financiar su “plan económico” y secundariamente beneficiar discrecionalmente a los sindicatos “amigos”. Con seguridad no será la salud de los pacientes su primer objetivo.
 
Son muchos ya quienes alertan al gobierno sobre las consecuencias de políticas económicas expansionistas (hasta el descontrol del gasto público, que supera hoy al 45% del PBI) y genera un déficit fiscal siempre nocivo no solo por lo ineficiente (aunque se anuncien todos los planes “inclusivos” ¿¿?? que se inventen) y que además un día habrá que pagar, pues este endeudamiento, como la emisión descontrolada, o los controles a las importaciones y al libre comercio, compromete además de los recursos de hoy, los de las generaciones futuras.
 
No se trata de que la población sea artera en sus decisiones. Se trata de seres “racionales” que perciben el deterioro creciente – no solo el económico, sino y subsecuentemente el social y el político – por lo que se protege de la pérdida del poder adquisitivo de nuestra moneda y por ello recurre al dólar como reserva de valor.
 
Tampoco la gente es tonta para cuidar el fruto de sus ahorros y a la hora de invertir se pregunta ¿cómo? ¿en qué actividad?, ¿dónde?,.. con la idea de obtener cierta rentabilidad que por lo menos lo cubra de la inflación, hoy por todos reconocida,… espiral inflacionaria, que ya nos hace perder “las señales que suministran los precios,… quedando hoy casi sin referencias”. 
 
Y como no encuentra respuestas – y la calidad de nuestras instituciones tampoco le ofrece garantías suficientes – entonces se reduce la inversión, se frena el consumo y eso a costa de la denostada “fuga de capitales”. Un final que Keynes desmereció y a cuyas puertas nos encontramos: la “estanflación”
 
Kiciloff argumentó también contra los dichos de los “agoreros”: “cuando la economía crecía al 9% anual era por las buenas perspectivas del mundo y si a la Argentina le va mal no es por el mundo sino por las medidas del Gobierno”.
 
Y resulta lamentable la argumentación que utiliza, por que “resulta incompleta”[i]. Atribuye resultados (efectos) diferentes a la misma (supuesta) causa. Y no solo la misma causa puede tener diferentes efectos,… sino que diferentes efectos pueden ser producto de la misma o diferentes causas. Ello es como decir: “Juan tiene fiebre por su gripe y Pedro que tiene dolores musculares debe también debe estar engripado.” O también: “Juan tiene fiebre por su gripe, como Pedro también tiene fiebre es seguro que también está engripado”.
 
Es casi risible – sino fuera dramático – que un funcionario que tiene a su cargo funciones de tanta responsabilidad, utilice argumentos tan irresponsables y absurdos. ¿O es que no pudiendo razonar supone que tampoco nosotros podemos hacerlo?
 
Su frase (habiendo reconocido tardíamente que “no estamos tan bien” como se nos hacía suponer desde las fuentes oficiales), tal vez de ser sincera debió ser: “….cuando la economía crecía al 9% anual era por las buenas perspectivas del mundo y si a la Argentina hoy le va mal no es solo por el mundo, sino también y fundamentalmente por las medidas del Gobierno,….”
 
Pero esperar de este funcionario tal grado de honestidad intelectual resulta un supuesto exagerado y lo real es siempre posible, lo contrafáctico resbala en el terreno de la especulación.

 Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Aspirante a Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y Profesor Universitario.