Se necesita un doble plan económico

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 1/11/15 en: http://economiaparatodos.net/se-necesita-un-doble-plan-economico/

 

La habilidad de Cambiemos estará en lograr un plan económico que apague el incendio que deja CF y el rumbo de esta decadencia

Todo parece indicar que el kirchnerismo tiene perdida la batalla si estamos de acuerdo en que el 25 de octubre el voto mayoritario fue un categórico no a la continuidad del kirchnerismo. Si con la cantidad de puestos públicos que crearon, la catarata de subsidios que entregaron y el consumo artificial que impulsaron, el oficialismo perdió en la provincia de Buenos Aires y en la mayoría de las intendencias de la provincia, en Jujuy, en Santa Cruz y en Santa Fe, parece bastante claro que la gente dijo basta al kirchnerismo. El gran interrogante es si la gente le dijo basta al fondo del problema, a las formas del kirchnerismo o a ambas cosas.

Lo cierto es que sería un error pensar que la crisis que deja el kirchnerismo es una crisis aislada del resto de las crisis anteriores. En rigor es una crisis más en un proceso de la larga decadencia argentina producido por décadas de populismo. Tal vez el populismo extremo al que llegó el kirchnerismo opaque las anteriores etapas populistas, pero no hay que confundirse, esta crisis es producto de desbordes del gasto público, déficit fiscal, regulaciones, carga impositiva, etc. como todas las anteriores. Una vez más asistimos a un proceso populista que, luego de distorsionar los precios relativos y recurrir a todos los mecanismos de financiamiento de la fiesta populista, termina colapsando. Que el colapso final se lo dejen al próximo gobierno no quiere decir que no sea un colapso. Es más, no sería la primera vez que esto ocurre.

Pero decía antes que, a mi juicio, esta es una crisis más dentro de una larga decadencia. Si uno tiene en claro este tema, queda en evidencia que el problema heredado no se arregla solamente retocando el tipo de cambio, las tarifas de los servicios públicos o haciendo algunas correcciones en el sistema tributario. La realidad es que los fundamentos institucionales del país están tan podridos de populismo que se hace imposible reconstruir la economía argentina sobre estas bases. No vaya a ser cosa que si gana Macri, por limitarse a hacer solo retoques, terminemos en otra crisis al final del camino y con el regreso triunfante de la que generó este fenomenal descalabro u otro populista que continúe con el proceso de larga decadencia.

Se requiere, a mi juicio, entonces, un doble plan económico que tiene que estar perfectamente ensamblado uno con el otro. Un plan sería el plan contra incendio que es para enfrentar la herencia que dejará el kirchnerismo. Un poco por ideología e ignorancia y mucho por pura maldad, dejan serios problemas cambiarios, de tarifas de los servicios públicos, de altísimo nivel de gasto público junto con una presión impositiva que está destruyendo la actividad privada y encima déficit fiscal que genera expansión monetaria e inflación.

Por otro lado, hay que pensar en una estrategia de crecimiento de largo plazo para abandonar esta larga decadencia. Ello implica cambiar los valores perversos que imperan en la sociedad y que fueron potenciados por estos 12 años de populismo k. Me refiero a esa cultura que impulso el kircherismo de que unos tienen derecho a vivir del trabajo ajeno. Esa perversa idea que un grupo de personas tiene la obligación de mantener a una legión de gente que figura como “empleados” del sector público y planes sociales. Otros se sienten con derecho a no tener que competir y a que el estado les reserve una parte del mercado para ellos solos. Hay que cambiar esta cultura de creer que el estado puede hacer cualquier cosa con el contribuyente y cobrarle impuestos disparatados en nombre de la solidaridad social. Argentina tiene que ser competitiva en materia impositiva para atraer inversiones. Tiene que desregular la economía para generar inversiones competitivas que atiendan las necesidades de los consumidores. Inversiones que puedan abastecer el mercado internacional porque son eficientes y pueden competir. Es decir, salir de esta lógica de barrio que impulsa el kirchnerismo según la cual tenemos que darle la espalda al mundo y producir solo para el reducido mercado interno.

En su ignorancia supina, los k no terminan de entender que al producirse en cantidades reducidas solo para el mercado interno, el peso de los costos fijos es mayor por cada unidad producida. En cambio, si uno produce para el mercado interno y para exportar las unidades producidas son muchas más y, en consecuencia, los costos fijos por unidad se reducen. Ejemplo, el costo de la secretaria del presidente de la empresa pesa menos si se divide sobre 1000 unidades producidas que si se divide sobre 100.000 unidades producidas. Esta matemática tan elemental parece no entrar en el cerebro k, que luce estar limitado a los cantos desde el patio de las palmeras y a aplaudir los discursos más disparatados de los que puedan tenerse memoria.

Mi principal preocupación es que, de confirmarse la victoria de Cambiemos el 22 de noviembre, logre frenar el proceso a la chavización que impulsa el kirchnerismo pero subestime el incendio económico que deja el kirchnerismo y tengamos una crisis social y política que no permita salir de esta destrucción populista que domina la Argentina desde hace décadas. Es decir, que el descontrol de corto plazo impida cambiar el rumbo populista para iniciar el rumbo de un mercado libre, con disciplina fiscal,  monetaria y respeto por los derechos de propiedad.

El kirchnerismo deja un verdadero campo minado que puede evitarse y debe evitarse para no seguir en este populismo decadente. La habilidad de Cambiemos estará en lograr un plan económico que apague el incendio que deja CF y, al mismo tiempo, cambie el rumbo de esta decadencia. Enfrentar y controlar lo coyuntural y, al mismo tiempo, poner las bases sólidas de lo estructural para ser lo que fuimos cuando en nuestro país imperaron los principios de la constitución nacional de 1853/60.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Polémica por aeropuerto en medio de plantaciones de coca en Bolivia

Por Belén Marty: Publicado el 21/10/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/10/21/polemica-por-aeropuerto-en-medio-de-plantaciones-de-coca-en-bolivia/

 

Para el senador opositor Óscar Ortiz, la inversión fue “sobredimensionada” teniendo en cuenta que en la comunidad viven solo 21 mil habitantes

Evo Morales inauguró un “megaaeropuerto” con la pista más larga del país y con una inversión millonaria en Chimoré, en la provincial de Cochabamba, en el centro del país, con una comunidad de solo 21 mil habitantes. La pista, de 4 mil metros de longitud, está rodeada de plantaciones de hoja de coca.

El mandatario boliviano dio luz verde el 17 de octubre pasado para que el aeropuerto empiece sus operaciones civiles y militares. Funcionarán allí dos aerolíneas estatales y una privada. La obra costó unos BO$254,5 millones (más de US$37 millones) y tardó casi cuatro años en completarse.

La pista más larga de Bolivia se encuentra en una comunidad de 21 mil habitantes. (Paginasiete)

En una entrevista con ABC, el coronel boliviano Germán Cardona, comentó en el exilio en España sobre un informe en el que denuncia una red de narcotráfico en Bolivia, en que participan jerarcas políticos y militares. Asimismo, precisó que en Bolivia está plagada de fábricas de cocaína y mucha materia prima ingresa al país dede Perú y sale rumbo a Rusia, Irán y Venezuela, entre otros destinos.

PanAm Post conversó con el senador opositor y presidente de la Cámara de Senadores del Congreso de Bolivia Óscar Ortiz, sobre los motivos detrás de la construcción de este aeropuerto y sobre la reelección de Morales tras una posible reforma constitucional.

¿Cómo se explica la construcción del aeropuerto de Chimoré con la pista más larga del país en una comunidad de sólo 21 mil habitantes?

Es un aeropuerto que ya existía en la época en la que estaba la DEA en la lucha contra el narcotráfico pero han hecho una inversión millonaria en ampliarlo. Es un aeropuerto en el que esta ampliación no tiene justificación porque no tiene qué exportar.

Las bananas que se exportan a Argentina tienen que ir en camiones refrigerados, no van a ir en avión, además de que no se haría rentable la comercialización en esas condiciones. Lo mismo con la piña, que es lo único que se produce ahí, además de la coca.

Hay un sobredimensionamiento absoluto de la inversión que está haciendo Morales en esa zona. Ese aeropuerto, además, tiene la particularidad de tener la pista más larga del país, por encima de la de La Paz, de la de Santa Cruz y de la de Cochabamaba.

¿Pero cuál es la explicación oficial para ello?

El millonario aeropuerto de

No tiene explicación. Han sacado discursos políticos diciendo que este aeropuerto es un monumento a la soberanía porque antes la DEA lo usaba para combatir al pueblo boliviano.

Creo que es una visión netamente política, no se sabe netamente qué utilidad va a tener. En el mejor de los casos es un elefante blanco, en el peor de los casos habrá que ver para que otros casos se va a usar.

¿Se puede entender que se utilizará como narcoaeropuerto?

Bueno, es difícil afirmarlo porque no tenemos las pruebas. También siempre ha habido sospechas sobre aviones que vienen de Venezuela, sobre qué traen y qué llevan.

Está claro que puede haber un aeropuerto con muy poco control de vuelos y eso genera susceptibilidades.

¿Qué herramientas tiene la oposición para frenar la reelección de Morales?

Como diputados de la oposición hemos presentado varios recursos ante el Tribunal Constitucional. Creemos que no es constitucional que un presidente pueda cambiar la Constitución en su propio beneficio.

En Bolivia tenemos la adición de que siempre los cambios constitucionales han sido hacia el futuro, en beneficio del actual gobernante. Creemos que es una actitud absolutamente antidemocrática. Somos conscientes que no tenemos un Tribunal Constitucional que tenga la fortaleza que todos deseamos, dado que la mayoría son magistrados suplentes (luego de que el año pasado la gran parte de los magistrados titulares fueron suspendidos y separados de sus cargos).

A pesar de todas las demandas legales que ponemos, si se lleva adelante el referéndum haremos la campaña para trabajar en la ciudadanía para que gane el No. Creemos que hay una muy buena oportunidad para que gane el No dado que el pueblo boliviano ha sido muy celoso de guardar los equilibrios democráticos.

Evo Morales es el presidente que más tiempo estuvo en el poder en Bolivia. (RunRuners)

En las últimas elecciones el partido de Evo Morales perdió las elecciones nacionales, sus candidatos solo alcanzaron el 40 por ciento. Además, en un referendo que hubo sobre estatutos autonómicos que planteó Morales fueron rechazados en su mayor parte.

Por todo eso, creemos que hay un espacio para trabajar en el voto ciudadano.

¿Por qué la comunidad internacional no ve a Bolivia como un país autoritario?

Vemos que a la hora de la verdad no existe la comunidad internacional. Hay otros embajadores, otros representantes de Naciones Unidas, de la OEA, y al final de cuentas nadie se hace cargo de las supuestas garantías sobre la respetabilidad de los acuerdos suscritos bajo el acompañamiento de la comunidad internacional.

Si bien en Bolivia tenemos presos políticos, tenemos ochocientos bolivianos con repudio en el extranjero, personas exiliadas, quizás el número no es tan grande como puede ser en Venezuela, y por lo tanto llama menos la atención.

Pareciera que la corriente nacional, en contradicción con lo que dice la Carta Democrática Interamericana, es que mientras haya elecciones hay democracia. Pero no velan por el hecho de que el Gobierno después se rija por la Constitución, por las leyes, por el Estado de Derecho, todo lo que hace realmente a un democracia. No es solamente votar y ser reelecto, sino también gobernar democráticamente.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Se termina un ciclo económico… ¿y uno político?

Por Aldo Abram. Publicado el 14/6/13 en http://www.lanacion.com.ar/1600739-se-termina-un-ciclo-economico-y-uno-politico

Algunos políticos y economistas peronistas intentan reciclarse como alternativas al fin de ciclo de la gestión de Cristina Kirchner, que diferencian del rumbo iniciado por Néstor Kirchner. Como opción al peronismo en el poder ofrecen el peronismo opositor. Nada nuevo bajo el sol en una Argentina en la que han gobernado 22 de los últimos 24 años.

La matriz del peronismo es eminentemente populista, de izquierda o de derecha; se basa en la redistribución del ingreso y la concentración del poder. Los instrumentos pueden diferir según el caudillo de turno. Pero hay uno que se mantiene en el tiempo: el gasto público. Un ejemplo, Carlos Menem se autoimpuso un “corset monetario” para superar la hiperinflación. Sin embargo, como todo gobierno populista, a la recuperación económica generada por la estabilidad monetaria y cambiaria, la “aceleró” con el “combustible” de los recursos de las privatizaciones y endeudándose, en un mundo con buenos niveles de liquidez que veía positivamente el rumbo del país. Lamentablemente, en algún momento, “estos auges artificiales” se pagan. La cuenta se la dejó a su sucesor, Fernando de la Rúa, quien terminó enfrentando una crisis económica que derivó en una política y en un default.

Cualquiera que hubiera analizado el gobierno de Néstor Kirchner en Santa Cruz, hubiera podido prever el rumbo populista que tomó su gestión. La concentración de poder, el control de los medios de comunicación, la búsqueda del dominio total de la Justicia y un Estado omnipresente y gastador. La única duda era de dónde saldrían los recursos necesarios, en un país sin crédito. Inicialmente, los aportaron la fuerte reactivación, que se inició a fines de 2002, y un escenario internacional con liquidez y precios relativos nunca antes vistos para nuestras exportaciones. Esto último, además, le permitió aumentar fuertemente la presión tributaria sobre los sectores beneficiados por el contexto externo. El problema es que “los árboles no crecen hasta el cielo”, pero el gasto público populista sí lo hace.

Desde 2006, se empezó a usar crecientemente el impuesto inflacionario como financiamiento y, en 2008, la resolución 125 significó una nueva embestida sobre los “exprimidos” recursos del campo. Una rebelión fiscal y el “voto no positivo” frenaron este intento. La mira se puso en otra alcancía, la de los ahorros para la vejez que acumulaba el sistema privado de jubilaciones. Inicialmente, se les ofreció a los aportantes pasarse al régimen estatal de reparto, pero, como la opción generalizada fue quedarse, se los obligó a hacerlo.

Una alcancía más

Estos recursos tampoco alcanzaron y, en 2010, fueron por el otro “chanchito”, las reservas del Banco Central, al que exprimieron hasta quitarle la solvencia necesaria para regular un mercado único y libre de cambio. Aquí estamos ahora, con un cepo que asfixia crecientemente a los productores de bienes y que, aun así, no evita que el stock de divisas del Central siga “gastándose”. La factura del exceso de emisión y de saqueo de las reservas va a llegar y no será fácil pagarla.

Ahora también llegan otras “cuentas pendientes” de esta década populista ¿Cuáles? La caída de la inversión, producción y reservas de hidrocarburos, sector que fue sometido a absurdas y arbitrarias políticas, como fueron las excesivas retenciones y las tarifas controladas que alimentaron un insostenible subsidio a los consumidores. La otra cuenta a saldar es la de los servicios públicos, cuyas tarifas se manejaron arbitrariamente y se usaron para generar demagógicas transferencias generalizadas que terminaron con una mayor demanda de recursos y desincentivaron las inversiones, incluso, en mantenimiento. El capital físico se desgasta y, si se agrega una mayor demanda, no es raro que tengamos accidentes de transporte, una decreciente calidad de las prestaciones y una infraestructura decadente.

El ingreso de la cosecha de soja será como una “transfusión de sangre” a un paciente terminal: lo reanimará, pero no alcanzará para curarlo. Estamos pasando por un “veranito” demasiado fresco, que con un dibujo generoso del Indec, comparado con un período recesivo en 2012, será mostrado como una vuelta a las “tasas chinas”. Será sólo un nuevo “relato chino” al que, luego, se le impondrá la realidad.

Es cierto, en términos económicos, estamos ante un final de ciclo de otra gestión populista, que se inició con Néstor Kirchner y que continuó, con estilo propio, la Presidenta. Las facturas de este tipo de políticas llegarán y habrá que abonarlas. Algunos reclamarán que las paguen quienes disfrutaron de la fiesta y se la llevaron en bolsos. Pero, en todos lados y siempre, las paga la gente. Lo relevante es si, en esta ocasión, aprenderemos y si en las futuras elecciones, votaremos distinto. Sólo así podremos hablar de un fin de ciclo político, el del populismo, que nos tienta con un crucero al paraíso, con distinto barco, capitán y algunos otros tripulantes. Pero siempre con el mismo final: el del Titanic..

Aldo Abram es Lic. en Economía y director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .