CHILE, CONJETURAS Y REFUTACIONES.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 10/11/19 en: http://gzanotti.blogspot.com/2019/11/chile-conjeturas-y-refutaciones.html

 

El caso chileno ha dejado estupefactos a todos los partidarios de la democracia constitucional y la economía de mercado, esto es, a los liberales clásicos. Chile era el caso exitoso, era la corroboración de la conjetura que afirma que hay que aplicar una economía de mercado y una constitución liberal (en orden dudoso) y que la cosa iba a dar resultado.

Pero la conjetura parece enfrentarse con una aguda refutación, o, si se quiere, el núcleo central parece no dar una respuesta ante la anomalía.

Siempre me ha preocupado el constructivismo como modelo de construir una sociedad desde la nada de un horizonte. Hay casos que parecen ser exitosos. Alemania e Italia después de la Segunda guerra, idem Japón. Incluso Argentina parece que fue uno de ellos. Urquiza pactó con liberales más franceses que hayekianos y mandaron a la miércoles a Rosas y al caudillismo, y al parecer llegó a ser la Suiza de Latinoamérica hasta 1930 más o menos.

Pero por eso digo que me preocupan los cambios políticos en paz, porque parece que no los hay. El caso de la evolución de las instituciones inglesas parece ser la excepción, si es que lo fue. Porque en los casos referidos, que son cualitativamente importantes… Alemania e Italia, luego de la Segunda Guerra. Japón, idem, más dos bombas atómicas.

Y salvando las distancias, Chile, después de Pinochet. Argentina, después de Caseros. Y después de Caseros, algo, sí, de mercado libre, de Constitución, de alambrado, de ferrocarriles, de alfabetización, de ciudades europeas, etc., sí, pero a sangre y fuego. ¿Había cambiado el horizonte cultural caudillezco y autoritario? ¿Sí? ¿Y entonces por qué la revolución del 30, por qué el peronismo, que llegó para quedarse?

En Chile, ¿hubo un cambio cultural? Es hora de evaluarlo, y es eso lo que no miden los famosos datos.

Tocqueville sostuvo en su momento que la Revolución Francesa se produjo precisamente por las mejoras de Luis XVI. Sólo en ese caso los agentes revolucionarios pudieron actuar, alimentando expectativas que no estaban en el conjunto de valores de los más liberales de Luis XVI.

¿Podría haber algo parecido? Entre los agentes revolucionarios seguramente hay gente muy pacífica y otros que no lo son tanto, algunos más espontáneos y algunos más dirigidos, pero en ambos casos cuentan con el apoyo de unas masas de gentes relativamente jóvenes inmunes a los datos de los economistas. Hay valores que se están instalando en todo el mundo y no son falsos, aunque difíciles de manejar por quienes valoramos tanto la libertad. La igualdad, por ejemplo. Vino viejo en odres nuevos.

Las masas, por lo demás, no responden a los valores racionales que los liberales tanto pensamos y demostramos. Las masas tienen otra rebelión. Lamentablemente para mis amigos randianos, la rebelión sigue siendo la de las masas, la explicada por Ortega, y no la del Atlas. Las masas que no saben de dónde viene ese progreso que les permite ilusionarse con progresos más rápidos. Sólo lo dan por sentado y lo demandan, especialmente movidas por los señoritos satisfechos que verdaderamente creen que la escasez es sólo un fruto perverso del capitalismo. Por eso su peculiar violencia.

Fromm habló del miedo a la libertad. Las masas no responden a nuestros argumentos éticos a favor de la libertad. Le tienen miedo, en parte por los motivos expuestos por Fromm. El miedo a ser individuo y la unión simbiótica y sado-masoquista con los líderes autoritarios.

Freud explicó también, ya en 1915, los procesos neuróticos que llevan a la masificación. Es cuestión de leerlo y estudiarlo. Pero los liberales, que no leemos a Fromm porque era “de la escuela de Frankfurt”, y no leemos a Freud porque Hayek pensaba que era malo malo malo, no entendemos de psicología política y luego nos llevamos grandes sorpresas.

Y Mises, que sí entendía y elogiaba a Freud (cosa que algunos liberales ocultan) sí habló, en medio de sus sueños iluministas, de la ilusión racionalista de los viejos liberales, ya después del 40, cuando él mismo lloró el quiebre de sus sueños con la terrible amargura de “Notes and Recolections”.

¿Y entonces? Entonces nada. Sin una lenta transformación de los horizontes culturales, estos siguen viviendo hasta que pueden rebelarse, y pueden rebelarse precisamente cuando están mejor.

Por ahora la única buena noticia es tener conciencia de esto, para no llevarnos sorpresas. Porque si alguien sabe de algún cambio político en paz y cómo hacerlo, que lo diga please. Si, Inglaterra tuvo una evolución lenta, de siglos, al Rule of Law, y la revolución norteamericana no fue cultural, sino mandar a la miércoles a Jorge III, mientras que el humus cultural era totalmente libertario y sus adeptos eran granjeros, comerciantes y navegantes. Y los redactores de la Constitución, por suerte, no fueron filósofos. Fueron abogados. Pero EEUU también está sufriendo ahora un cambio cultural terrible y…. Dios sabrá.

¿Y la Argentina? Me pregunto qué pasaría si Espert fuera el presidente con el apoyo del Ejército de EEUU con Trump como comandante en jefe. ¿Todo solucionado? ¿Seguro?

Mi conjetura es que sin cambio cultural profundo no hay cambio duradero.

¿Estará ya corroborada?

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

La izquierda recalentada

Por Armando Ribas. Publicado el 9/11/17 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2017/11/09/la-izquierda-recalentada/

 

Los principios incluidos en la Constitución liberal clásica no son aquellos que operan solamente en esta o aquella era. Ellos son principios para las eras.

                                                  Ricchard A. Epstein

Voy a insistir en un tema que considero de la mayor relevancia y que es la persistente descalificación del liberalismo como el capitalismo que genera la desigualdad económica y ahora el recalentamiento global. Persiste pues la ignorancia al respecto de esa ignorancia colectiva y descalificación ética que surge desde la izquierda. Recordemos a Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Y a mi juicio el cristal prevaleciente es rojo, a través del cual se miente contra el liberalismo a favor del pueblo o de la Nación. Nacionalismo y socialismo son hermanos de la historia.

Esa vertiente del ámbito político, a mi juicio ha sido superada con el advenimiento del recalentamiento global. Por supuesto cada vez más percibo la aparente insistencia de que es el hombre liberal el causante de ese desastre de la naturaleza. Perdón pero voy a recordar otro pensador Griego  Protágoras que dijo: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son, en cuanto que son, y de las que no son, en cuanto a que no son”. Es decir de los aciertos y los errores; y comparto ese pensamiento que se ha comprobado a través de la historia.

No me cabe la menor duda de que a través de la historia en la acción de los hombres han prevalecido las que no son. La guerra fue el orden nacional y ético de las sociedades. Como reconoció Hegel: “La guerra es el momento ético de la sociedad”. En la Guerra de los Treinta Años entre 1618 y 1648 murió la mitad de la población de Europa. Previamente entre 1337 y 1453 prevaleció la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra.

Y llegó el siglo XX y Europa nos llevó a las dos guerras mundiales, que afortundamente ganaron los Estados Unidos. Al respecto Jean François Revel en su obra la Obsesión Antiamericana escribió: “Son los europeos que yo sepa, quienes hicieron del siglo XX el más negro de la Historia, en las eferas política y moral, se entiende. Ellos fueron los que provocaron los dos cataclismos de una amplitud sin precedentes que fueron las dos guerras mundiales; ellos fueron los que inventaron y realizaron los dos regímenes criminales jamás infligidos a la especie humana”. No obstante insistimos en la falacia de la civilizacion Occidental y Cristiana.

Pero llegó John Locke y su pensamiento determinó la Glorious Revolution de 1688 en Inglaterra, a partir de la cual se desarrolló el sistema ético, político y jurídico que cambió la historia del mundo y permitió la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia. Revolución que no es reconocida pues nos han enseñado lo contrario y que fue la Revolución Francesa la determinante de la libertad, cuando fue el inicio del totalitarismo, como la racionalización del despotismo. Al respecto dice Peter Drucker: “Tan difundida y tan falaz como la creencia de que el Iluminimo engendró la libertad en el siglo XIX, es la creencia de que la Revolución Americana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa, y que fue su precursora”.

Ese sistema político se basó en el reconocimiento de la naturaleza humana, y por ello dice Locke: Los monarcas también son hombres por ello se necesita limitar las prerrogativas del rey. Como bien reconoce William Bernstein en su The Birth of Plenty, el mundo hasta hace doscientos años vivia como vivía Jesucristo. Pero creo que tampoco podemos ignorar los daños generados por la naturaleza desde tiempo inmemorial. Y así reconoce Bernstein que hasta la era moderna prevalecía, el hambre, las enfermedades y la guerra.

Siguiendo con el recalentamiento recordemos el terremoto de Lisboa en 1775, cuando murieron más de 60.000 personas. Allí comenzó una discusión que está pendiente entre Voltaire y Rousseau. Rousseau le escribió una carta a Voltaire al respecto en la que dijo: “El terremoto de Lisboa fue justamente un castigo al hombre por abandonar la vida natural y vivir en ciudades”: A la misma Voltaire contestó: ¿Qué culpa tenían los niños que estaban en la iglesias?

Ya Rousseau que me parece está presente había dicho: Nuestras almas han sido corrompidas en proporción a que nuestras ciencias y artes han avanzado hacia la perfección”.Y por supuesto había asimismo desvirtuado el derecho de propiedad: “No importa en la forma que que esa adquerencia fue hecha, cada derecho individual sobre su propia tierra está, sigue subordinada al derecho de la comunidad sobre toda la tierra”.

En virtud de estos pensamientos tengo la impresión de que Rousseau está presente en todo el análisis valorativo que percibo del recalentamiento global. Todo parece indicar que ha sido el hombre en el sistema liberal capitalista el causante de los deshechos de la naturaleza. En otras palabras es la descalificación del sistema que permitió la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia. Yo no soy científico, pero me pregunto ¿Cual es la relación científica del recalentamiento con los terremotos que existieron por siempre y con los ciclones, las inundaciones y las sequías prevalecientes?

Entonces la izquierda monopolizadora de la ética de la igualdad en el ámbito político, el recalentamiento global parece haberla recalentado para justificar la destrucción del sistema que cambió al mundo. Por ello como antes dije respecto a Locke el reconocimiento de la naturaleza humana determinaba la limitación del poder político. Asimismo reconoció el derecho de propiedad y el derecho a la búsqueda de la propia felicidad.  Ese derecho que Locke reconocía como el principio fundamental de la libertad, implica el reconocimiento de que los intereses privados no son per se contrarios al interés general.

Cuando los intereses privados son contrarios al interés general, la consecuencia es el interés privado de los que forman los gobiernos. Por ello voy a insistir que el sistema es ético, político y jurídico y la economía es la consecuencia y no su determinante. Por tanto prevaleció la mano invisible de Adam Smith que la definió: “Persiguiendo su propio interés el frecuentemente promueve el de la sociedad más efectivamente que   cuando el realmente pretende promoverlo”.

Esos principios fueron llevados a sus últimas consecuencias en Estados unidos por los Founding Fathers, y no por ser anglosajones ni protestantes. Por ello Madison reconoció que si los hombres fueran angeles no sería necesario el gobierno y si fueran a ser gobernados por ángeles no sería necesario ningún control al gobierno. Pero el gobierno es una administración de hombres sobre hombres, y la gran dificultad yace primero en capacitar al gobierno para controlar a los gobernados y en segundo lugar a controlarse a si mismo.

A los efectos de controlar al gobierno se creó el concepto del judicial review, que fue reconocido por el Juez Marshall en el caso Marbury vs. Madison en el cual tomó la siguiente decisión: “Todos los gobiernos que han formado una Constitución, la consideran la ley fundamental y toda ley contraria a la Constitución es nula. Es enfáticamente la competencia y el deber del poder judicial decir que es la ley”.

Pasando entonce al momento político que vivimos, repito la izquierda se ha apoderado de la ética en nombre de la falacia de la igualdad. Pienso que surgiendo de Rousseau, Marx está presente vía Eduard Bernstein que en su obra Las Precondiciones del Socialismo en disputa con Lenin escribió que al socialimo se puede llegar democráticamente y no por revolución. Y esa es la realidad que se vive en Europa vía la Social Democracia, que si bien no nacionalizando la propiedad privada, sino aumentando el nivel del gasto público fácticamente viola los derechos de la propiedad, y es determinante de la caída en la tasa de crecimiento económico. Recordando a Aristóteles que ya nos había advertido, cuidado que los pobres siempre iban a ser más que los ricos.

Así el liberalismo que es la fuente filosófica del sistema del Rule of Law y no el sistema capitalista parece descalificado políticamente y la consecuencia es la crisis que se vive en el llamado mundo Occidental. Cuando el gasto público alcanza o supera el 50% del PBI, de facto se está violando el derecho de propiedad, y al respecto reconoció Milton Friedman: “El peso total de los impuestos es lo que los gobiernos gastan, no esos recibos denominados impuestos. Y cualquier déficit es soportado por el público en la forma de impuestos escondidos. Se paga con los intereses de la deuda y con inflación, Sin reducir el gasto, la rebaja en los impuestos solo disimula mas que reduce la carga.

Esperemos que aprendamos y que decidamos discutir con la izquierda los principios éticos y políticos que determinaron la libertad y la riqueza por primera vez en la historia. Librémonos de la demagogia implícita en el socialismo y reconozcamos que la democracia mayoritaria perse no es determinante ni de la libertad ni de la creación de riqueza. Así no olvidemos que Hitler, Mussolini y Perón llegaron al poder con votos. Lo trascendente es la limitación del poder político y el respeto por los derechos individuales. Cuidado con el recalentamiento no solo en el ámbito tecnológico sino profundamente en el político.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

Knowledge Problem in Central Banking: Part II

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 4/8/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/08/04/smp-knowledge-problem-in-central-banking-part-ii/

 

The previous post presented Hayek’s knowledge problem in the context of the economic calculation debate under socialism. We discussed the distinction (sometimes overlooked) between information and knowledge . To sum up, information is objective data such as quantities and prices. As a qualitative concept, information can be complete or incomplete. Knowledge is subjective data interpretation. As a qualitative concept, it is neither complete nor incomplete.

This distinction is not only key to understanding the Mises-Hayek argument against socialism, but it is also important in understanding where the central banking knowledge problem falls. Socialism deals with both information and knowledge problems, but central banks deals mainly with knowledge problems, including lack of competition, the big player effect, and the rule of law vs. the rule of experts.

Lack of competition

In a competitive money and banking regime (free banking), competition among convertible banknotes issues supplies information, through adverse clearing settlement (if banks are issuing too much or too little money). Money supply follows money demand spontaneously, maintaining monetary equilibrium.

Central banks, especially in the case of fiat money, do not have this source of information. The piece of information that is going to be used as a substitute depends on the knowledge of policy-makers. By far the most common one is price level stability. But since productivity can also change, a stable price level is not a synonym of monetary equilibrium. Another option is a stable nominal income, where money supply changes maintain monetary equilibrium. In this case, the price level is allowed to change inversely with respect to changes in productivity. Other options exist as well, but the point is that these are not minor differences. What is being questioned is what the right proxy of monetary equilibrium is, which is not a small issue for the monopoly of money supply.

For the central bank, the issue is not so much having access to market information as it is, (1) choosing the right variables to inform the stance of monetary policy and (2) knowing how to read them correctly. As has been pointed out by a number of scholars, the U.S. Federal Reserve mistakenly thought that the low inflation in the years after the 2001 crisis showed that their monetary policy was on the right track.

Big Player effect

On top of the above problem, central banks also have to deal with being Big Players. A Big Player is an economic agent whose decisions can push other players to change strategies. The execution of a certain policy changes the market condition that informs which policy to take on in the first place.

This can become an issue if a key monetary variable is changed in the process. For instance, the decision by the Board of Governors to start paying interest on reserves pushed banks to hoard reserves, worsening the 2008 crisis. In the middle of the crisis, the Fed started to pay to banks to not extend credit. The experts in charge of the Fed seemed to underestimate how sensitive banks would react to interest payment on reserves.

This issue becomes more problematic when a Big Player decision triggers a reaction by another Big Player. In these situations predicting market conditions becomes even harder. It could be argued that the major central banks’ reactions to the Fed’s loose monetary policy after 2001 helped mislead the status of U.S. monetary policy.

Rule of law vs rule of experts

Lastly, market order depends on following the rule of law. Among other reasons, the rule of law allows for predictability in economic agents’ behavior, fulfillment of contracts, etc.

Central banks, however, do not follow the rule of law; the alternative is the rule of experts. Experts may be well informed and hold the best intentions and still be wrong. Their mistakes can be very expensive since they are not constrained by the rule of law, but by their “expert knowledge.”

To mention that central banks do not follow a rule of law does not mean that policy-makers cannot be held accountable for breaking the law, or that central banks do not have their own regulatory framework. It means that central banks have regulatory power over other economic agents. In that sense, central banks are above the law of other economic agents, and that requires them to rely on expert knowledge. As we saw in the 2008 crisis, some of this expert knowledge can lead to determining which institutions are too big to fail and how credit should be allocated in financial portfolios. A principle of constitutional constraints under the rule of law, however, is that the more damage an institution can do (a President, or a central bank), the more limited their behavior should be. Rules are more important than experts.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

El Brexit Y La Unión Europea En El Mundo

Por Armando Ribas. Publicado el 4/7/16 en: http://institutoacton.org/2016/07/04/el-brexit-y-la-union-europea-en-el-mundo-armando-ribas/

 

El Brexit ha causado una conmoción en el mundo occidental y en razón de ello se ha producido una caída en todas las bolsas y consiguientemente la libra se devaluó respecto al dólar y el euro. Todo ello se considera la consecuencia de que Inglaterra se haya separado de la Unión Europea. Esa percepción implica que el Brexit sería la causa de una crisis económica en Inglaterra y en la Unión Europea. Ya The Economist se había adelantado a esta visión con antelación al hecho en un artículo titulado “Divided We Fall” (Divididos Caemos) donde escribió: “Un voto de abandonar la Unión Europea el 23 de Junio, el cual las encuestas consideran una creciente posibilidad, harían un grave y permanente daño a la política y la economía británica. La pérdida de uno de los mayores miembros de la UE produciría una profunda herida en el resto de Europa”.

Antes de seguir adelante me permitiría recordar otro artículo de The Economist que considero realista donde dijo: “El problema de la Unión Europea es el sistema, y el que lo quiere cambiar pierde las elecciones”. En estas palabras The Economist reconoce la situación de crisis de la Unión Europea determinada políticamente por la prevalencia política de la izquierda para mantener el Estado de Bienestar. Mi criterio es que la validez indubitable de esta observación, constituye una decisiva contradicción con el análisis recientemente hecho sobre los efectos deletéreos del Brexit.

No me cabe la menor duda de que los datos referentes a la situación económica de la Unión Europea con Inglaterra incluida constituyen una muestra elocuente de la situación de crisis que padece. Como ya he dicho en anteriores oportunidades y así ha sido reconocido por importantes economistas, no es posible tener una moneda común entre países que tienen políticas fiscales y monetarias independientes. Inglaterra nunca aceptó el Euro, y la Libra hasta el presente estaba decididamente sobrevaluada respecto al Dólar y al Euro. Por tanto la presente devaluación no implica un deterioro de la economía británica.

La pregunta pendiente sería ¿Qué economía se perjudicaría más a causa del Brexit, la inglesa o los países de la Unión Europea? Los problemas económicos de ambos son muy similares y dependen como bien dijo The Economist del sistema del Estado de Bienestar, que es una prueba más del fracaso del socialismo. Por ello el desequilibrio resulta del nivel del gasto público que en Inglaterra alcanza al 48% del PBI y la consecuente impagable deuda pública. Y esa deuda en manos de los bancos europeos no ha sido causada ni es alterada por el Brexit, sino que solo ha hecho tomar conciencia al mundo de la realidad que enfrenta  la Unión Europea.

Un aspecto favorable del artículo de The Economist es cuando señala que muchos de los Nrexikeers (Partidarios del Brexit) reclaman el manto del liberalismo. En otras palabras tendrían un proyecto de salir del sistema socialista y reducir el gasto público. Si esa fuera la política a seguir no me cabe la menor duda de que el Brexit lejos de perjudicar a la economía británica la mejoraría al salir del socialismo y aplicar el Rule of Law. Y ese hecho sería asimismo favorable a la Unión Europea. Así saldría de esa concepción filosófico política que afecta a los países principales de Europa como bien la describe Stefan Thiel en su “Filosofía Europea del Fracaso” donde dice que en los colegios de Francia y Alemania se enseña que: “El capitalismo es descripto como brutal, salvaje, neoliberal y americano”. Y siguiendo con esa tendencia dice: “Los alumnos aprenden que las empresas privadas destruyen las fuentes de trabajo mientras que la política del gobierno las crea…Los empleadores explotan  y el gobierno protege”.

Independientemente del impacto inmediato de la salida de Inglaterra de la Unión Europea, no me cabe la menor duda de que si el proyecto es liberal mejoraría la situación inglesa, lo que tendría un efecto favorable en la Europa continental. Diferente sería el resultado si el motivo de la separación fuese la influencia del nacionalismo, como es el caso de la Sra. Marina Le Pen en Francia  o de más socialismo como es el caso reciente de España con Podemos.

Dicho lo que antecede tampoco estoy de acuerdo con la idea de que el comercio de Inglaterra con Europa se reduciría como consecuencia del Brexit. Ello dependería de la política de la Unión Europea al respecto.  Al respecto The Ecomomist añade “La Unión Europea tiene docenas de pactos de comercio que Inglaterra tendría que sustituir”. Así como no veo la razón de que el comercio con Europa se reduzca pues el comercio no es la guerra y se hace por mutuo interés, tampoco veo la razón de que Inglaterra pierda el contacto comercial con los otros países de los pactos comerciales. Y menos ahora cuando la libra se ha devaluado y se considera un perjuicio para Inglaterra, cuando en la realidad ello mejora la competitividad de los productos británicos, y por tanto facilitaría la capacidad de exportación. Tanto así que en el 2015 Inglaterra tuvo un déficit de cuenta corriente por valor de u$s126.1millones. Alemania es la que tiene mayores ventajas competitivas con el Euro y por ello en 2015 obtuvo un superávit de cuenta corriente por valor de u$s275millones, que representa el 81% del superávit total de la Unión Europea-excluida Inglaterra.

El mundo no tiene que ser un solo país, la globalización en el orden externo no es más que la consecuencia de que los países olviden a Colbert y liberen los mercados. Al respecto vale recordar a Adam Smith: “La riqueza de las naciones vecinas si bien peligrosa en la guerra y la política, es ciertamente ventajosa en el comercio”. Y este mensaje todo parece indicar que los europeos lo aprendieron después de la Segunda Guerra Mundial. En el orden interno tengamos en cuenta a Locke, Hume y los Founding Fathers, y sepamos que fue a partir  del Rule of Law, osea el respeto por los derechos individuales, iniciado hace tan solo doscientos años, comenzó la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia.

Entonces me atrevo a decir que el Brexit más que una decisión es una noticia que pone al descubierto los problemas que enfrenta la Unión Europea, y ello ha puesto al mundo en conocimiento de la crisis que enfrenta. Crisis que la izquierda, siempre presente, considera la crisis del capitalismo. Voy a insistir en que esa crisis la genera el aumento del nivel del gasto público que ha tenido lugar en la Unión Europea y ya en Francia alcanza al 57% del PBI. Tales niveles de gasto público, fácticamente implican la violación de los derechos de propiedad, y consecuentemente la caída en la inversión y en la producción. Entre el 2007 y el 2014 la economía inglesa no creció y la italiana cayó un 8%.

Para terminar voy a volver a citar a Ortega y Gasset en su obra La Rebelión de las Masas donde dice: “La estatización de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado… La burocratización de la vida produce su mengua absoluta… La riqueza disminuye” Y no olvidemos la problemática europea de la inmigración. Pero bien seamos optimista y pensemos que esta mala noticia pueda producir que el liberalismo gane las elecciones y cambie el sistema.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

La falacia de la “inmigración ilegal”

Por José Benegas. Pubicado el 10/3/16 en: http://josebenegas.com/2016/03/10/la-falacia-de-la-inmigracion-ilegal/

 

Si establecemos una religión legal y determinamos que las demás son ilegales, eso sería terminar con la libertad religiosa, creo que cualquiera podría darse cuenta de eso. Sin embargo he visto mucha gente decir que está a favor de la inmigración, pero no de la ilegal. No hay aspecto en el que tal sentencia no esté equivocada: en la conceptualización del a inmigración, en su valoración económica y, sobre todo, en el sentido de “ley”. Sin embargo, cuando me preguntan qué es lo que está mal en el giro anti inmigratorio que ha tomado la campaña dentro del partido republicano, mi respuesta es que lo peor es la visión lúgubre del futuro que hay detrás del miedo a los extranjeros, a la invasión mexicana, a la posibilidad de que los locales no puedan competir con los con ellos y queden en la ruina ¿Qué idea de país derrotado y perdido tiene que haber detrás de ese pánico?

Escucho todo tipo de justificaciones para lo que dice Trump y para lo que dicen los demás candidatos, todas sostenidas con un alto grado de irritación y ninguna disposición a escuchar. La gente se pone furiosa porque padece de una profunda xenofobia, no reconocida, en su más estricto sentido literal, como miedo y depósito de ese miedo en el extraño. Miedo al extranjero tienen los países perdidos, no los que lideran al mundo. La razón por la ese discurso derrotista y aplastante puede llegar a servir para vencer al partido demócrata, es que estos son todavía más miedosos, le tiene miedo también a las empresas, a los capitales, a los ricos y al motor de la vida y la existencia que es la ambición. Estos creen que solo se puede morder al otro para sobrevivir, por lo tanto los que están mejor es porque han mordido más. Pero los republicanos, estos republicanos del 2016, están difundiendo que nada más hay que morder a los mexicanos, porque si ellos están mejor será a costa de que los locales estén peor. Con parar esa avalancha los Estados Unidos serán “grandes otra vez”.

En el caso de Trump su miedo se extiende a los chinos y a todo tipo de amenazas, con el mismo tipo de prevenciones que todos los miedosos latinoamericanos, que de tanto proteger a sus países los han condenado a ser cola del mundo. Es curioso, porque quienes muestran ese pánico suicida a que Estados Unidos sea como Latinoamérica, llevan en si mismos el espíritu mezquino y cobarde del fracaso más típicamente latinoamericano.

Imaginemos un empresario cuyo propósito sea ahorrar gastos, en lugar de maximizar beneficios, no competir y por lo tanto instalarse en la selva amazónica a vender hamburguesas porque su obsesión es que no haya otros haciendo hamburguesas. O un obrero que decidiera irse a vivir a la Antártida donde no van los mexicanos ni gente de ninguna parte, con la esperanza de una vida mejor. O imaginemos a los mexicanos con miedo a trasladarse a los Estados Unidos donde hay gente mucho mejor capacitada. Tal vez a un estudiante que buscara ingresar a la universidad con menores calificaciones para salvarse de ser comparado con unos mejores ¿Qué piensa de si mismo ese estudiante, ese inmigrante o aquél fabricante de hamburguesas? Bien, así es como se ve la economía con los ojos de alguien que dice que hay que impedir que se le de a un “extranjero” el puesto que “pertenece” a un norteamericano. Así es la Latinoamérica que estos políticos están evitando que los invada. No hace falta la invasión, la llevan ellos en la mente ¿Esa es la “América Grande otra vez”? Pareciera verse más chica que sus vecinos.

Primera aclaración. A los efectos económicos de todos los que no son parte de la relación en sí, la contratación de un extranjero o de un nacional o de un extranjero nacionalizado, de un residente o un portador de una visa A, B, C o X, da exactamente igual. Genera un beneficio para ambas partes y oportunidades para todos los demás. Ingreso de gente implica que habrá más consumidores.

Con el mismo tipo de falso razonamiento económico con que se piensa en detener el ingreso de inmigrantes que demanda el mercado para sostener los salarios, habría que impedir el ingreso de turistas para prevenir que hagan subir los precios de los bienes que consumen los locales. Parece que a ningún político experto en meter miedo se le ha ocurrido sacar provecho de algo así.

Una persona que se integra a una economía es un demandante y un oferente, en ambas operaciones beneficia a otras personas. La incorporación de inmigración no “parasita” una “dotación de empleos”, crea nuevos, agranda la economía, hace posibles negocios que no son posibles sin esa incorporación. Por poner un ejemplo burdo, la industria de la comida italiana no aparece hasta que no llegan los italianos.

No se puede ejercer proteccionismo sin dañar alas personas y empresas que hubieran contratado extranjeros y a las personas y empresas que hubieran sido proveedores de esas personas nuevas. Solo se consigue ecorcetar a la economía e impedirle crecer.

Los salarios que interesan son los salarios reales, es decir lo que se puede comprar con los ingresos obtenidos. lo que se denomina “poder adquisitivo”. El nivel de vida de todos los norteamericanos está alterado por la falta de servicios que cubrirían los inmigrantes, eso es tiempo de menos para trabajar en las áreas para las que se preparan o para recreación. Cuando no se permite a las personas que buscan mejores ingresos entrar en una economía más próspera, las empresas simplemente salen del país para buscarlos. Eso es una pérdida neta de salarios y de otras oportunidades. Si a eso se responde con proteccionismo comercial, como quiere Trump, el problema se agrava disminuyendo los salarios reales de todas las personas que se ven obligadas a pagar más caro por los bienes que consumen, iniciando el camino de servidumbre que señaló Hayek.

La creencia de que “hay puestos de trabajo que son norteamericanos y los extranjeros roban”, es de partido político de país bananero. Es falso, el trabajo es de quién lo demanda, no de la nación, el estado, la sociedad o el mandamás. Económicamente condena al país a vivir con miedo “defendiéndose” de la competencia en lugar de competir. Eso achica las expectativas, achica las oportunidades y en definitiva le da la razón a la izquierda en toda su agenda.

Se que un porcentaje de los votantes piensan esto. Pues los han dejado pensar esto, pero yo creo algo mucho peor: así piensan los candidatos.

Vamos a la legalidad. El rule of law puede ser definido como ausencia completa de arbitrariedad. No puede estar prohibido lo que no implica una violación de derechos. No puede estar prohibido algo simplemente porque está prohibido, eso es el antítesis completo del concepto de rule of law. Deberíamos caracterizarlo como el “law of rule”, o le ley del mandamás. “Este es un país de leyes” decía Trump, con razón en el enunciado pero sin entender el contenido. Ley implica regla general aplicable a todos y en primer lugar al propio estado, respetando la libertad. Como decía una máxima de los tribunales ingleses citada por Bruno Leoni en “La libertad y la ley” «La ley es la herencia más elevada que el rey tiene, pues tanto él como sus súbditos están gobernados por ella, y sin ella no habría ni rey ni reino».

La la ley por lo tanto no es la voluntad del estado, de otro modo deberíamos convalidar los campos de concentración en la Alemania Nazi, el Aparheid sudafricano, la censura en Cuba o las normas opresivas y delirantes de Corea del Norte. Contra toda tiranía, toda arbitrariedad, se encuentra sentado el sentido del rule of law. Nunca nada está prohibido porque está prohibido si rige este principio fundante del sistema jurídico civilizado. Un país de leyes no es lo mismo que un país de reglas políticas, de ordenes emanadas de los órganos legislativos. Por la mera voluntad de quién decide están regidos los ejércitos y las tiranías.

Por otra parte si la nacionalidad fuera determinante de los derechos que tenemos, concepto de cualquier modo aberrante y opuesto, además, a toda la retórica falsa de los derechos humanos universales, toda restricción a un nacido fuera del país para contratar implica violar la libertad de contratación del “nacional” que sería su contraparte. A un “nacional” se le pretende proteger, violando los derechos de los demás nacionales. Son contratos libres celebrados por habitantes del país con gente que viene de cualquier parte. Prohibir esos contratos es una violación del rule of law, porque forman parte de la más estricta libertad y no violan los derechos de nadie.

Lo que veo es una gran hipocresía. Gente que dice “estoy a favor de la inmigración, pero estoy en contra de la inmigración ilegal”. Primero porque a continuación como hacen los candidatos republicanos vienen con el cuento de que hay que proteger al “trabajo de los norteamericanos”. Pues hay norteamericanos que han trabajado y después quieren gastarse como quieren el fruto de su trabajo, como por ejemplo haciéndose cortar el pasto por un señor de cuya nacionalidad ni se interesan en averiguar. Es su derecho. Si el problema es “proteger” el trabajo local ¿A que viene entonces lo de la inmigración “legal” o “ilegal”? Es una forma de no hacerse cargo de la xenofobia y del proteccionismo laboral. Entonces ya el concepto de ley está tan degradado, que se usa el término para esconder una farsa meramente fáctica.

Es obvio algo o es libre o es ilegal. Alguien que dice que está a favor de la inmigración pero no de la ilegal, está en contra de la inmigración por la sencilla razón de concederle al gobierno determinar cuándo hay o no hay inmigración.

A un país que se le vende que está derrotado, se le puede vender también un populismo.

Se pone la excusa de los también supuestos beneficios del “estado de bienestar”. Pues está muy bien que los demócratas crean que son beneficios, pero los miembros del partido que liderara Ronald Reagan no. El estado de bienestar es un peso parasitario sobre la economía que levanta los márgenes de los negocios viables, dejándolos fuera del sistema. El estado de bienestar es una sábana corta cuyas peores consecuencias caen en los que están tratando de ingresar al mercado por la parte de abajo. En segundo lugar alguien que trabaja es un cotizante del sistema, aporta a él pagando impuestos, que la propia ilegalidad arbitraria en muchos casos impide recaudar. En segundo lugar el estado de bienestar es un problema haya o no extranjeros, pero lo más ridículo es que se concedan beneficios del sistema a quienes no aportaron a él. Eso sin embargo es un problema de la “ley”. Si fueran coherentes los “legalsitas”, tendrían que decirme que solo están en contra del estado de bienestar “ilegal” y si está contemplado por los reglamentos hacerle la venia y aceptarlo. No lo dicen.

La otra cuestión es la ciudadanía. No existe ningún derecho a gobernar. La ciudadanía no es un derecho universal y a los inmigrantes no les interesa nada más que porque eso los pone a resguardo de la ley arbitraria migratoria y fuera de la mira de cualquier deportación. De manera que la fórmula debería ser no intervenir el estado en la libertad contractual, pero no necesariamente conceder ciudadanía. Eso debería estar atado a servicios al país como tal.

La legalidad de los padres fundadores, en un país que tenía mucha menos demanda de empleados y no miraba al futuro con miedo sino con ambición es esta: “todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. No creo que nadie crea en un creador norteamericano. Por suerte no lo ha habido, porque bajo la doctrina nacionalista y perdedora la mayor parte de la población del país estaría padeciendo privaciones en el resto del mundo y este no sería el gran país que es.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

FIFA Scandal Calls For More Transparency Not More Government

Por Alejandro Chafuen: Publicado en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/05/29/fifa-scandal-calls-for-more-transparency-not-more-government/

The front pages of leading newspapers around the world are full with news about the alleged corruption in FIFA, the world soccer federation. There are less headlines in the United States, where the Justice Department brought a 47 count indictment against key authorities and a handful of businessmen. International attention is assured: Soccer is the most popular sport and FIFA is so large that it has more members than the United Nations. After achieving independence, several countries, especially in central and eastern Europe, asked to be affiliated with FIFA even before asking to become members of the U.N.

Among the FIFA officials charged for racketeering and wire fraud were two of the organization’s vice presidents, Eugenio Figueredo and Jeffrey Webb, as well as José Maria Marin, former president of the Brazilian Football Association, and Rafael Esquivel head of the Venezuelan soccer association. Most of the charges refer to activities of the South American FIFA subsidiary, CONMEBOL, and its North American counterpart, CONCACAF.

As a good Argentinean, Gustavo Lazzari, an economist and policy advocate with theLibertad y Progreso think tank, follows soccer as much as the battles to preserve the few economic freedoms that remain in Argentina. Argentina was the runner up in the last World Cup, but was ranked 169 out of 178 in economic freedom. As Argentines are so exposed to corruption and soccer, and he lectures frequently for free-market think tanks on the topic, I asked him about his views. He said, “FIFA is the closest thing to a multilateral agency, like the World Bank, but with the additional power to regulate a formidable business. The economic and political appeal, especially when the global contests are organized in countries with weak rule of law, creates immense temptations for corruption.”

All of the FIFA authorities who were detained were from the Americas, and mostly from countries with weak rule of law. But the fact that the accusations surface after the process that selected Russia and Qatar, with frequent but unproven bribery accusations, assures worldwide attention. President Putin questioned U.S. involvement.

Corrupt dealings which damage non-U.S. citizens can still be brought to justice here. In a piece, “How Did He Get So Rich”, I wrote about an Argentinean businessman who ended up in jail mostly because his partner was based in the United States and they used American financial institutions for their dubious operations. In this case, CONCACAF is based in the United States, so there is an additional justification to act. This is not enough to satisfy Putin who, as a piece in Forbes reported, blamed America for another attack on Russian interests.

What will happen next? Lazzari argues that this scandal might refresh the debate about what is more relevant: a world cup of soccer teams or a world cup of national teams. Libertarian globalists, tend to prefer the former, libertarian “nationalists” prefer the latter. I think there is room for both. Lazzari points out that national teams, like Barcelona and Real Madrid (Spian), Chelsea (U.K.), Juventus (Italy), and many others, have fans and followers across the globe. “Barcelona soccer shirts with Messi’s name, and Real Madrid’s shirt with Ronaldo’s name, sell all over the world, much more than national team’s jerseys.” Messi and Ronaldo play outside their native countries and are some the best strikers that the world has ever seen.

Those who love freedom even more than soccer hope government will not get more involved. Magno Karl, of the think tank Ordem Livre in Brazil, has been highly critical of state interference and subsidies for sporting events. He argues that “the involvement of governments in the game should remain restricted to tightening vigilance over private entities that engage in criminal activities and prosecution of those accused of crimes. It is unlikely that more involvement in the organization of sporting events would produce more accountability. Instead, it would probably produce more $900 million empty stadiums in developing countries, such as the National Stadium of Brasilia, in Brazil.”

U.S. civil society and its government are familiar with private sector for profit and nonprofit sport leagues. Incomes and profits on those events are regulated by the same laws that regulate non sportive efforts. Violations, therefore, warrant prosecution, even if they might offend Putin.

Luis Loria, a think tank leader from Costa Rica, commented that the revelations and detention of his compatriot Eduardo Li, calls for increased transparency. Loria said, “The capture of Li, in Switzerland, has caused a media earthquake in the small ‘Central American Switzerland’ as some label Costa Rica. Until a few month ago, Li was considered as a role model and named the 2014 person of the year by the prestigious newspaper La Nación.” Loria is the founder of IDEAS Network which is creating an internet platform “The Crystal House” to increase transparency in government affairs. Eugenio Figueredo, from Uruguay, one of the FIFA Vice Presidents also detained, had been accused and suspected before. Uruguay, like Costa Rica, is also regarded as a regional “Switzerland.” FIFA’s president and headquarters are Swiss, so the comparison is not totally unfounded.

The battle against cronyism and corruption continues, this time in world soccer. No sector seems immune. Who knows what comes next, but please, counter it with transparency, not more regulations.

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

MÁS ALLÁ DE LO CONTINGENTE. ENTREVISTA A ALEJANDRO CHAFUEN UNA NUEVA APROXIMACIÓN CIENTÍFICA Y UNA ANTROPOLOGÍA ROBUSTA PARA ANALIZAR EL FLORECIMIENTO HUMANO

Realizada en Roma el 22/1/14. Publicada en : http://www.institutoacton.com.ar/comentarios/190com180214-a.pdf

 

El Dr. Alejandro Chafuen es el Presidente de la Fundación Atlas, una organización
no gubernamental. La organización promueve “un mundo libre, próspero y pacífico donde
el gobierno limitado defienda el Estado de derecho, la propiedad privada y el libre
mercado”.
El Dr. Chafuen habló con ZENIT acerca del impacto de la de la Doctrina Social
Iglesia sobre las políticas económicas.
Pregunta: En la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa Francisco
subraya los riesgos de un nominalismo vacío que conduce a la atracción por el nihilismo.
La respuesta a esto parece basarse en el realismo práctico y un compromiso serio –más
allá de reduccionismos ideológicos– al servicio de la humanidad. ¿Cómo podemos leer
esta afirmación y qué significa para nosotros?
Dr. Chafuen: Como “trabajador” en el ámbito de las ideas, los think tanks y la
academia, creo que el Papa nos ofrece una valiosa advertencia: necesitamos ser mejores
en conectar ideas con realidades. El Papa señala ejemplos de esta desconexión: “los
purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los nominalismos declaracionistas, los
proyectos más formales que reales, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin
bondad, los intelectualismos sin sabiduría” (nº 231).
Tomemos por ejemplo “los purismos angélicos”. No hay aquí nada en contra de los
ángeles y la pureza, sino la aceptación de seres humanos de carne y hueso luchando por
vivir la pureza. Los hombres no son perfectos ángeles. Los santos han luchado en esta
área. La Iglesia, en calidad de Maestra, no puede debilitar la verdad, pero como “Madre”
acepta y ama a las personas que caen pero luchan. Los santos que han sido canonizados también han sufrido caídas. Sin embargo, es su lucha heroica (y la Gracia recibida) lo que
los ha elevado a un plano superior. San Josemaría Escrivá de Balaguer quiso escribir un
libro sobre “Los defectos de los santos”, para así apoyar el deseo de la santidad en un
suelo real y no en un ideal imposible de alcanzar que se termina convirtiendo en algo
vacío, lo que conduce a un “nominalismo declaracionista”.
En cuanto a la política y la economía, las áreas en las que tengo algo más de
conocimiento, conviene aclarar que no existen sistemas económicos perfectos. Resulta
fácil encontrar “fundamentalismos ahistóricos” en muchas culturas. Esconder información
comprometedora de los héroes nacionales, la selección de los hechos históricos que
convienen para así justificar nuestra propia ideología resulta una práctica común. El Papa afirma que “la realidad es más importante que la idea”, y tiene razón, no obstante las
ideas son esenciales para comprender la realidad.
El Papa afirma: “Hay políticos —e incluso dirigentes religiosos— que se preguntan
por qué el pueblo no los comprende y no los sigue, si sus propuestas son tan lógicas y
claras. Posiblemente sea porque se instalaron en el reino de la pura idea y redujeron la política o la fe a la retórica” (nº 232). Muchos defensores de ideologías exponen teorías que están en contra de los requisitos básicos de una buena teoría (en este tema me gusta
particularmente un texto de Christensen & Raynor), no explican qué causa un resultado,
simplemente se limitan a describir atributos asociados empíricamente con ese resultado,
seleccionando las estadísticas que se acomodan a las conclusiones que previamente
tienen sobre la materia. Una parte afirma que “los ricos son cada vez más ricos y los
pobres cada vez más pobres” y la otra que “cuanto más libre es una economía mayor
riqueza podrán generar las personas”. Las dos afirmaciones pueden ser verdaderas,
dependiendo de las circunstancias. Una buena teoría económica y política es contingente
respecto de las circunstancias. Además, como explican Christenson & Raynor, las buenas
teorías responden a la pregunta: “¿Qué pasa cuando las teoría fracasa en explicar la
realidad?” Tanto la derecha como la izquierda tienden a ignorar este principio. Muchos
socialistas afirman que el socialismo no ha fracasado, el problema eran los líderes
corruptos que violaron los principios del socialismo. Algunos en la derecha, por su parte,
presentan sus argumentos de modo similar, si señalas a un capitalista que busca los
favores o los privilegios del poder político, afirman: “no es un verdadero capitalista”. Respecto de la economía, por ejemplo, el Papa ha tenido la experiencia de la
realidad argentina. La buena ciencia social debe concentrarse no en lo aparente, en “lo
que se ve”, como decía el economista católico Frederic Bastiat (1801-1850), sino en lo
que no se ve. Y es en este ámbito de explicaciones donde resulta difícil alcanzar el deseo
del Papa Francisco de trabajar para que se logre reemplazar el nominalismo formalista
por una “objetividad armoniosa”. Hoy en día existe una objetividad armoniosa de que, en contra de las apariencias, la tierra gira alrededor del sol. En la medida en que la realidad económica y política es interpretada de modos muy contrapuestos, incluso entre académicos laureados con el premio Nobel en una misma disciplina, como sucede en la economía, esta armonía va a ser muy difícil de lograr.
Pregunta: La Doctrina Social de la Iglesia es un instrumento muy poderoso para
analizar los problemas económicos desde una perspectiva ética, sin ignorar el marco
personal y antropológico que subyacente en toda decisión política. ¿A qué desafíos se
enfrenta actualmente la DSI en un contexto de cambio epocal a nivel geopolítico, cultural
y social?
Dr. Chafuen: El mayor desafío que enfrenta la Doctrina Social de la Iglesia es la
presencia predominante de concepciones erróneas acerca de la persona humana.
Algunos consideran a los seres humanos como una colección de sustancias químicas,
otros, como meros individuos, dejando a un lado el plano de la realidad espiritual. La
Iglesia, y todos los que somos ministros por el bautismo, debemos ser maestros
referentes en cuanto a la verdad y la riqueza de lo que significa ser humano. Aprender a
comunicar esto con acciones y palabras es otro desafío mayúsculo. El Papa Francisco,
con su nuevo estilo, casi apareciendo como mundano, especialmente si se lo compara
con su predecesor, ha sorprendido al mundo.
Las dos instituciones básicas de una sociedad libre, la propiedad privada y la familia,
que tienen un lugar importante en la doctrina social, están también bajo ataque. El
crecimiento del poder geopolítico de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), donde
algunas estructuras capitalistas coexisten con altos niveles de corrupción, está
suponiendo un desafío para la noción de Estado de derecho e imperio de la ley (rule of law). Esto, a su vez, alimenta la idea de que el beneficio a toda costa es lo único que
cuenta, independientemente de los costos humanos.
El crecimiento del tamaño del gobierno, que en la mayoría de los países es tres
veces más grande que hace un siglo, es otro desafío de envergadura. El Estado ha
crecido como un proveedor de servicios y el llamado “Estado de bienestar”, especialmente
en algunos países de Europa, ha debilitado el sentido de responsabilidad y solidaridad. El
modelo del buen samaritano ha sido reemplazado por el modelo de los buenos burócratas
y tecnócratas.
Otro desafío lo constituye el agresivo ataque contra la familia y el esfuerzo de los
gobiernos por redefinir las instituciones sociales. Las familias han sido los mejores
ministerios de bienestar. Los niños que son criados la mayor parte de su vida con el
mismo padre y madre tienen mejores pronósticos en cuanto a florecimiento humano. Esto
es una realidad contundente que la dictadura del relativismo intenta esconder. En la
medida en que los seres humanos tienen necesidades sociales, si las familias siguen
siendo destruidas, cabe pensar que será el Estado el que ocupe ese lugar.
Existe además un desafío ad intra, bien expresado en la Gaudium et spes (nº 36)
que deplora “ciertas actitudes que, por no comprender bien el sentido de la legítima
autonomía de la ciencia, se han dado algunas veces entre los propios cristianos; actitudes
que, seguidas de agrias polémicas, indujeron a muchos a establecer una oposición entre
la ciencia y la fe”. Creer que la Doctrina Social de la Iglesia pueda estar enseñando una
doctrina económica falsa puede terminar poniendo en tela de juicio la credibilidad de su
doctrina no sólo en temas económicos sino también en otras áreas donde la Iglesia tiene
más conocimiento y autoridad. La DSI necesita estar actualizada e incorporar todos los
avances reconocidos en las ciencias “exactas” y en las ciencias sociales.
Pregunta: Usted es el autor de un famoso libro Economía y ética: Raíces cristianas
de la economía de libre mercado. ¿En qué medida pueden los autores de la segunda
escolástica ayudarnos a encontrar mejores soluciones para una sociedad libre y
floreciente, a la luz del bien común, la ley natural y la dignidad humana?

Dr. Chafuen: El mérito del libro Economía y ética (última edición Raíces Cristianas
de la Economía de Libre Mercado, Fundación Progreso-Instituto ResPublica, Santiago,
Chile, 2013) se debe en realidad a la lucidez de la segunda escolástica, investigadores en el tránsito de la edad media a la edad moderna que llevaron la indagación racional,
iluminada por la fe, al máximo nivel que pudieron. Existen once ediciones del libro,
publicado en varios idiomas. La primera vez que me sumergí en la lectura de los escritos
económicos de los autores de la segunda escolástica, en la Pontificia Universidad
Católica Argentina, yo era un individualista extremo. Mi visión de la persona humana se enriqueció enormemente gracias a la lectura de docenas de libros de filosofía moral, filosofía del derecho, teología, y manuales de confesores. Mi aspiración era escribir un libro sobre cada uno de los temas económicos y sociales que abordaban estos moralistas y que aparecen en capítulos de mi libro.
Estos autores me enseñaron que una economía libre, en el contexto de un marco
jurídico respetuoso de la dignidad humana, era completamente consistente con la doctrina y el amor cristianos. También aprendí que estos teólogos ejercieron una gran influencia en el desarrollo de la economía de una sociedad libre en áreas tan diversas como la propiedad privada, el libre comercio, la moneda y muchas otras. Solamente sus enseñanzas sobre el interés parecían ir un tanto a contrapelo de la libertad.
Los escritos de los teólogos de la segunda escolástica ejercieron fuerte influencia
sobre los grandes economistas escoceses y europeos, quienes vendrían a generar el
clima intelectual que propició el gran salto en el desarrollo económico que se produjo
hacia fines del siglo XIX. A comienzos de ese siglo, en Occidente había un elevado grado de consenso en lo que se refiere a la persona humana. La persona humana era
concebida como una criatura de Dios, social, espiritual, racional, libre e individual. Cuando hacia fines del siglo XIX y principios del XX la persona humana empezó a ser vista como un mero individuo, un número, una cosa (a fact), se produjo la expansión del colectivismo.
En un juego de números, los muchos ganan. Es por esto por lo que hemos podido ver el crecimiento de un colectivismo cruel en el siglo XX. Necesitamos nuevos escolásticos que lleven la mejor ciencia económica y la mejor ciencia social a las aulas, al púlpito, a las empresas y a las instituciones de la sociedad civil. Al permanecer leales a la verdad de lo que es la persona humana y lo que es el saber científico sólido, sus enseñanzas deberían conducir al florecimiento de la sociedad. Los católicos necesitan abocarse más a la tarea de convertirse en los mejores profesionales, académicos, científicos, y hombres de negocios; y en impregnar la cultura con una antropología rigurosa y con una actitud de apertura genuina hacia el prójimo. Sin embargo, para convertir todo esto en una realidad, necesitaremos enfrentar y superar los desafíos mencionados en las preguntas anteriores.

Nota: La traducción del artículo original “Beyond Contingency”, publicado por
Zenit, el 22 de enero de 2014 es de Mario Šilar del Instituto Acton Argentina/Centro

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.