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La izquierda recalentada

Por Armando Ribas. Publicado el 9/11/17 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2017/11/09/la-izquierda-recalentada/

 

Los principios incluidos en la Constitución liberal clásica no son aquellos que operan solamente en esta o aquella era. Ellos son principios para las eras.

                                                  Ricchard A. Epstein

Voy a insistir en un tema que considero de la mayor relevancia y que es la persistente descalificación del liberalismo como el capitalismo que genera la desigualdad económica y ahora el recalentamiento global. Persiste pues la ignorancia al respecto de esa ignorancia colectiva y descalificación ética que surge desde la izquierda. Recordemos a Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Y a mi juicio el cristal prevaleciente es rojo, a través del cual se miente contra el liberalismo a favor del pueblo o de la Nación. Nacionalismo y socialismo son hermanos de la historia.

Esa vertiente del ámbito político, a mi juicio ha sido superada con el advenimiento del recalentamiento global. Por supuesto cada vez más percibo la aparente insistencia de que es el hombre liberal el causante de ese desastre de la naturaleza. Perdón pero voy a recordar otro pensador Griego  Protágoras que dijo: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son, en cuanto que son, y de las que no son, en cuanto a que no son”. Es decir de los aciertos y los errores; y comparto ese pensamiento que se ha comprobado a través de la historia.

No me cabe la menor duda de que a través de la historia en la acción de los hombres han prevalecido las que no son. La guerra fue el orden nacional y ético de las sociedades. Como reconoció Hegel: “La guerra es el momento ético de la sociedad”. En la Guerra de los Treinta Años entre 1618 y 1648 murió la mitad de la población de Europa. Previamente entre 1337 y 1453 prevaleció la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra.

Y llegó el siglo XX y Europa nos llevó a las dos guerras mundiales, que afortundamente ganaron los Estados Unidos. Al respecto Jean François Revel en su obra la Obsesión Antiamericana escribió: “Son los europeos que yo sepa, quienes hicieron del siglo XX el más negro de la Historia, en las eferas política y moral, se entiende. Ellos fueron los que provocaron los dos cataclismos de una amplitud sin precedentes que fueron las dos guerras mundiales; ellos fueron los que inventaron y realizaron los dos regímenes criminales jamás infligidos a la especie humana”. No obstante insistimos en la falacia de la civilizacion Occidental y Cristiana.

Pero llegó John Locke y su pensamiento determinó la Glorious Revolution de 1688 en Inglaterra, a partir de la cual se desarrolló el sistema ético, político y jurídico que cambió la historia del mundo y permitió la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia. Revolución que no es reconocida pues nos han enseñado lo contrario y que fue la Revolución Francesa la determinante de la libertad, cuando fue el inicio del totalitarismo, como la racionalización del despotismo. Al respecto dice Peter Drucker: “Tan difundida y tan falaz como la creencia de que el Iluminimo engendró la libertad en el siglo XIX, es la creencia de que la Revolución Americana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa, y que fue su precursora”.

Ese sistema político se basó en el reconocimiento de la naturaleza humana, y por ello dice Locke: Los monarcas también son hombres por ello se necesita limitar las prerrogativas del rey. Como bien reconoce William Bernstein en su The Birth of Plenty, el mundo hasta hace doscientos años vivia como vivía Jesucristo. Pero creo que tampoco podemos ignorar los daños generados por la naturaleza desde tiempo inmemorial. Y así reconoce Bernstein que hasta la era moderna prevalecía, el hambre, las enfermedades y la guerra.

Siguiendo con el recalentamiento recordemos el terremoto de Lisboa en 1775, cuando murieron más de 60.000 personas. Allí comenzó una discusión que está pendiente entre Voltaire y Rousseau. Rousseau le escribió una carta a Voltaire al respecto en la que dijo: “El terremoto de Lisboa fue justamente un castigo al hombre por abandonar la vida natural y vivir en ciudades”: A la misma Voltaire contestó: ¿Qué culpa tenían los niños que estaban en la iglesias?

Ya Rousseau que me parece está presente había dicho: Nuestras almas han sido corrompidas en proporción a que nuestras ciencias y artes han avanzado hacia la perfección”.Y por supuesto había asimismo desvirtuado el derecho de propiedad: “No importa en la forma que que esa adquerencia fue hecha, cada derecho individual sobre su propia tierra está, sigue subordinada al derecho de la comunidad sobre toda la tierra”.

En virtud de estos pensamientos tengo la impresión de que Rousseau está presente en todo el análisis valorativo que percibo del recalentamiento global. Todo parece indicar que ha sido el hombre en el sistema liberal capitalista el causante de los deshechos de la naturaleza. En otras palabras es la descalificación del sistema que permitió la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia. Yo no soy científico, pero me pregunto ¿Cual es la relación científica del recalentamiento con los terremotos que existieron por siempre y con los ciclones, las inundaciones y las sequías prevalecientes?

Entonces la izquierda monopolizadora de la ética de la igualdad en el ámbito político, el recalentamiento global parece haberla recalentado para justificar la destrucción del sistema que cambió al mundo. Por ello como antes dije respecto a Locke el reconocimiento de la naturaleza humana determinaba la limitación del poder político. Asimismo reconoció el derecho de propiedad y el derecho a la búsqueda de la propia felicidad.  Ese derecho que Locke reconocía como el principio fundamental de la libertad, implica el reconocimiento de que los intereses privados no son per se contrarios al interés general.

Cuando los intereses privados son contrarios al interés general, la consecuencia es el interés privado de los que forman los gobiernos. Por ello voy a insistir que el sistema es ético, político y jurídico y la economía es la consecuencia y no su determinante. Por tanto prevaleció la mano invisible de Adam Smith que la definió: “Persiguiendo su propio interés el frecuentemente promueve el de la sociedad más efectivamente que   cuando el realmente pretende promoverlo”.

Esos principios fueron llevados a sus últimas consecuencias en Estados unidos por los Founding Fathers, y no por ser anglosajones ni protestantes. Por ello Madison reconoció que si los hombres fueran angeles no sería necesario el gobierno y si fueran a ser gobernados por ángeles no sería necesario ningún control al gobierno. Pero el gobierno es una administración de hombres sobre hombres, y la gran dificultad yace primero en capacitar al gobierno para controlar a los gobernados y en segundo lugar a controlarse a si mismo.

A los efectos de controlar al gobierno se creó el concepto del judicial review, que fue reconocido por el Juez Marshall en el caso Marbury vs. Madison en el cual tomó la siguiente decisión: “Todos los gobiernos que han formado una Constitución, la consideran la ley fundamental y toda ley contraria a la Constitución es nula. Es enfáticamente la competencia y el deber del poder judicial decir que es la ley”.

Pasando entonce al momento político que vivimos, repito la izquierda se ha apoderado de la ética en nombre de la falacia de la igualdad. Pienso que surgiendo de Rousseau, Marx está presente vía Eduard Bernstein que en su obra Las Precondiciones del Socialismo en disputa con Lenin escribió que al socialimo se puede llegar democráticamente y no por revolución. Y esa es la realidad que se vive en Europa vía la Social Democracia, que si bien no nacionalizando la propiedad privada, sino aumentando el nivel del gasto público fácticamente viola los derechos de la propiedad, y es determinante de la caída en la tasa de crecimiento económico. Recordando a Aristóteles que ya nos había advertido, cuidado que los pobres siempre iban a ser más que los ricos.

Así el liberalismo que es la fuente filosófica del sistema del Rule of Law y no el sistema capitalista parece descalificado políticamente y la consecuencia es la crisis que se vive en el llamado mundo Occidental. Cuando el gasto público alcanza o supera el 50% del PBI, de facto se está violando el derecho de propiedad, y al respecto reconoció Milton Friedman: “El peso total de los impuestos es lo que los gobiernos gastan, no esos recibos denominados impuestos. Y cualquier déficit es soportado por el público en la forma de impuestos escondidos. Se paga con los intereses de la deuda y con inflación, Sin reducir el gasto, la rebaja en los impuestos solo disimula mas que reduce la carga.

Esperemos que aprendamos y que decidamos discutir con la izquierda los principios éticos y políticos que determinaron la libertad y la riqueza por primera vez en la historia. Librémonos de la demagogia implícita en el socialismo y reconozcamos que la democracia mayoritaria perse no es determinante ni de la libertad ni de la creación de riqueza. Así no olvidemos que Hitler, Mussolini y Perón llegaron al poder con votos. Lo trascendente es la limitación del poder político y el respeto por los derechos individuales. Cuidado con el recalentamiento no solo en el ámbito tecnológico sino profundamente en el político.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

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Knowledge Problem in Central Banking: Part II

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 4/8/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/08/04/smp-knowledge-problem-in-central-banking-part-ii/

 

The previous post presented Hayek’s knowledge problem in the context of the economic calculation debate under socialism. We discussed the distinction (sometimes overlooked) between information and knowledge . To sum up, information is objective data such as quantities and prices. As a qualitative concept, information can be complete or incomplete. Knowledge is subjective data interpretation. As a qualitative concept, it is neither complete nor incomplete.

This distinction is not only key to understanding the Mises-Hayek argument against socialism, but it is also important in understanding where the central banking knowledge problem falls. Socialism deals with both information and knowledge problems, but central banks deals mainly with knowledge problems, including lack of competition, the big player effect, and the rule of law vs. the rule of experts.

Lack of competition

In a competitive money and banking regime (free banking), competition among convertible banknotes issues supplies information, through adverse clearing settlement (if banks are issuing too much or too little money). Money supply follows money demand spontaneously, maintaining monetary equilibrium.

Central banks, especially in the case of fiat money, do not have this source of information. The piece of information that is going to be used as a substitute depends on the knowledge of policy-makers. By far the most common one is price level stability. But since productivity can also change, a stable price level is not a synonym of monetary equilibrium. Another option is a stable nominal income, where money supply changes maintain monetary equilibrium. In this case, the price level is allowed to change inversely with respect to changes in productivity. Other options exist as well, but the point is that these are not minor differences. What is being questioned is what the right proxy of monetary equilibrium is, which is not a small issue for the monopoly of money supply.

For the central bank, the issue is not so much having access to market information as it is, (1) choosing the right variables to inform the stance of monetary policy and (2) knowing how to read them correctly. As has been pointed out by a number of scholars, the U.S. Federal Reserve mistakenly thought that the low inflation in the years after the 2001 crisis showed that their monetary policy was on the right track.

Big Player effect

On top of the above problem, central banks also have to deal with being Big Players. A Big Player is an economic agent whose decisions can push other players to change strategies. The execution of a certain policy changes the market condition that informs which policy to take on in the first place.

This can become an issue if a key monetary variable is changed in the process. For instance, the decision by the Board of Governors to start paying interest on reserves pushed banks to hoard reserves, worsening the 2008 crisis. In the middle of the crisis, the Fed started to pay to banks to not extend credit. The experts in charge of the Fed seemed to underestimate how sensitive banks would react to interest payment on reserves.

This issue becomes more problematic when a Big Player decision triggers a reaction by another Big Player. In these situations predicting market conditions becomes even harder. It could be argued that the major central banks’ reactions to the Fed’s loose monetary policy after 2001 helped mislead the status of U.S. monetary policy.

Rule of law vs rule of experts

Lastly, market order depends on following the rule of law. Among other reasons, the rule of law allows for predictability in economic agents’ behavior, fulfillment of contracts, etc.

Central banks, however, do not follow the rule of law; the alternative is the rule of experts. Experts may be well informed and hold the best intentions and still be wrong. Their mistakes can be very expensive since they are not constrained by the rule of law, but by their “expert knowledge.”

To mention that central banks do not follow a rule of law does not mean that policy-makers cannot be held accountable for breaking the law, or that central banks do not have their own regulatory framework. It means that central banks have regulatory power over other economic agents. In that sense, central banks are above the law of other economic agents, and that requires them to rely on expert knowledge. As we saw in the 2008 crisis, some of this expert knowledge can lead to determining which institutions are too big to fail and how credit should be allocated in financial portfolios. A principle of constitutional constraints under the rule of law, however, is that the more damage an institution can do (a President, or a central bank), the more limited their behavior should be. Rules are more important than experts.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

El Brexit Y La Unión Europea En El Mundo

Por Armando Ribas. Publicado el 4/7/16 en: http://institutoacton.org/2016/07/04/el-brexit-y-la-union-europea-en-el-mundo-armando-ribas/

 

El Brexit ha causado una conmoción en el mundo occidental y en razón de ello se ha producido una caída en todas las bolsas y consiguientemente la libra se devaluó respecto al dólar y el euro. Todo ello se considera la consecuencia de que Inglaterra se haya separado de la Unión Europea. Esa percepción implica que el Brexit sería la causa de una crisis económica en Inglaterra y en la Unión Europea. Ya The Economist se había adelantado a esta visión con antelación al hecho en un artículo titulado “Divided We Fall” (Divididos Caemos) donde escribió: “Un voto de abandonar la Unión Europea el 23 de Junio, el cual las encuestas consideran una creciente posibilidad, harían un grave y permanente daño a la política y la economía británica. La pérdida de uno de los mayores miembros de la UE produciría una profunda herida en el resto de Europa”.

Antes de seguir adelante me permitiría recordar otro artículo de The Economist que considero realista donde dijo: “El problema de la Unión Europea es el sistema, y el que lo quiere cambiar pierde las elecciones”. En estas palabras The Economist reconoce la situación de crisis de la Unión Europea determinada políticamente por la prevalencia política de la izquierda para mantener el Estado de Bienestar. Mi criterio es que la validez indubitable de esta observación, constituye una decisiva contradicción con el análisis recientemente hecho sobre los efectos deletéreos del Brexit.

No me cabe la menor duda de que los datos referentes a la situación económica de la Unión Europea con Inglaterra incluida constituyen una muestra elocuente de la situación de crisis que padece. Como ya he dicho en anteriores oportunidades y así ha sido reconocido por importantes economistas, no es posible tener una moneda común entre países que tienen políticas fiscales y monetarias independientes. Inglaterra nunca aceptó el Euro, y la Libra hasta el presente estaba decididamente sobrevaluada respecto al Dólar y al Euro. Por tanto la presente devaluación no implica un deterioro de la economía británica.

La pregunta pendiente sería ¿Qué economía se perjudicaría más a causa del Brexit, la inglesa o los países de la Unión Europea? Los problemas económicos de ambos son muy similares y dependen como bien dijo The Economist del sistema del Estado de Bienestar, que es una prueba más del fracaso del socialismo. Por ello el desequilibrio resulta del nivel del gasto público que en Inglaterra alcanza al 48% del PBI y la consecuente impagable deuda pública. Y esa deuda en manos de los bancos europeos no ha sido causada ni es alterada por el Brexit, sino que solo ha hecho tomar conciencia al mundo de la realidad que enfrenta  la Unión Europea.

Un aspecto favorable del artículo de The Economist es cuando señala que muchos de los Nrexikeers (Partidarios del Brexit) reclaman el manto del liberalismo. En otras palabras tendrían un proyecto de salir del sistema socialista y reducir el gasto público. Si esa fuera la política a seguir no me cabe la menor duda de que el Brexit lejos de perjudicar a la economía británica la mejoraría al salir del socialismo y aplicar el Rule of Law. Y ese hecho sería asimismo favorable a la Unión Europea. Así saldría de esa concepción filosófico política que afecta a los países principales de Europa como bien la describe Stefan Thiel en su “Filosofía Europea del Fracaso” donde dice que en los colegios de Francia y Alemania se enseña que: “El capitalismo es descripto como brutal, salvaje, neoliberal y americano”. Y siguiendo con esa tendencia dice: “Los alumnos aprenden que las empresas privadas destruyen las fuentes de trabajo mientras que la política del gobierno las crea…Los empleadores explotan  y el gobierno protege”.

Independientemente del impacto inmediato de la salida de Inglaterra de la Unión Europea, no me cabe la menor duda de que si el proyecto es liberal mejoraría la situación inglesa, lo que tendría un efecto favorable en la Europa continental. Diferente sería el resultado si el motivo de la separación fuese la influencia del nacionalismo, como es el caso de la Sra. Marina Le Pen en Francia  o de más socialismo como es el caso reciente de España con Podemos.

Dicho lo que antecede tampoco estoy de acuerdo con la idea de que el comercio de Inglaterra con Europa se reduciría como consecuencia del Brexit. Ello dependería de la política de la Unión Europea al respecto.  Al respecto The Ecomomist añade “La Unión Europea tiene docenas de pactos de comercio que Inglaterra tendría que sustituir”. Así como no veo la razón de que el comercio con Europa se reduzca pues el comercio no es la guerra y se hace por mutuo interés, tampoco veo la razón de que Inglaterra pierda el contacto comercial con los otros países de los pactos comerciales. Y menos ahora cuando la libra se ha devaluado y se considera un perjuicio para Inglaterra, cuando en la realidad ello mejora la competitividad de los productos británicos, y por tanto facilitaría la capacidad de exportación. Tanto así que en el 2015 Inglaterra tuvo un déficit de cuenta corriente por valor de u$s126.1millones. Alemania es la que tiene mayores ventajas competitivas con el Euro y por ello en 2015 obtuvo un superávit de cuenta corriente por valor de u$s275millones, que representa el 81% del superávit total de la Unión Europea-excluida Inglaterra.

El mundo no tiene que ser un solo país, la globalización en el orden externo no es más que la consecuencia de que los países olviden a Colbert y liberen los mercados. Al respecto vale recordar a Adam Smith: “La riqueza de las naciones vecinas si bien peligrosa en la guerra y la política, es ciertamente ventajosa en el comercio”. Y este mensaje todo parece indicar que los europeos lo aprendieron después de la Segunda Guerra Mundial. En el orden interno tengamos en cuenta a Locke, Hume y los Founding Fathers, y sepamos que fue a partir  del Rule of Law, osea el respeto por los derechos individuales, iniciado hace tan solo doscientos años, comenzó la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia.

Entonces me atrevo a decir que el Brexit más que una decisión es una noticia que pone al descubierto los problemas que enfrenta la Unión Europea, y ello ha puesto al mundo en conocimiento de la crisis que enfrenta. Crisis que la izquierda, siempre presente, considera la crisis del capitalismo. Voy a insistir en que esa crisis la genera el aumento del nivel del gasto público que ha tenido lugar en la Unión Europea y ya en Francia alcanza al 57% del PBI. Tales niveles de gasto público, fácticamente implican la violación de los derechos de propiedad, y consecuentemente la caída en la inversión y en la producción. Entre el 2007 y el 2014 la economía inglesa no creció y la italiana cayó un 8%.

Para terminar voy a volver a citar a Ortega y Gasset en su obra La Rebelión de las Masas donde dice: “La estatización de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado… La burocratización de la vida produce su mengua absoluta… La riqueza disminuye” Y no olvidemos la problemática europea de la inmigración. Pero bien seamos optimista y pensemos que esta mala noticia pueda producir que el liberalismo gane las elecciones y cambie el sistema.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

La falacia de la “inmigración ilegal”

Por José Benegas. Pubicado el 10/3/16 en: http://josebenegas.com/2016/03/10/la-falacia-de-la-inmigracion-ilegal/

 

Si establecemos una religión legal y determinamos que las demás son ilegales, eso sería terminar con la libertad religiosa, creo que cualquiera podría darse cuenta de eso. Sin embargo he visto mucha gente decir que está a favor de la inmigración, pero no de la ilegal. No hay aspecto en el que tal sentencia no esté equivocada: en la conceptualización del a inmigración, en su valoración económica y, sobre todo, en el sentido de “ley”. Sin embargo, cuando me preguntan qué es lo que está mal en el giro anti inmigratorio que ha tomado la campaña dentro del partido republicano, mi respuesta es que lo peor es la visión lúgubre del futuro que hay detrás del miedo a los extranjeros, a la invasión mexicana, a la posibilidad de que los locales no puedan competir con los con ellos y queden en la ruina ¿Qué idea de país derrotado y perdido tiene que haber detrás de ese pánico?

Escucho todo tipo de justificaciones para lo que dice Trump y para lo que dicen los demás candidatos, todas sostenidas con un alto grado de irritación y ninguna disposición a escuchar. La gente se pone furiosa porque padece de una profunda xenofobia, no reconocida, en su más estricto sentido literal, como miedo y depósito de ese miedo en el extraño. Miedo al extranjero tienen los países perdidos, no los que lideran al mundo. La razón por la ese discurso derrotista y aplastante puede llegar a servir para vencer al partido demócrata, es que estos son todavía más miedosos, le tiene miedo también a las empresas, a los capitales, a los ricos y al motor de la vida y la existencia que es la ambición. Estos creen que solo se puede morder al otro para sobrevivir, por lo tanto los que están mejor es porque han mordido más. Pero los republicanos, estos republicanos del 2016, están difundiendo que nada más hay que morder a los mexicanos, porque si ellos están mejor será a costa de que los locales estén peor. Con parar esa avalancha los Estados Unidos serán “grandes otra vez”.

En el caso de Trump su miedo se extiende a los chinos y a todo tipo de amenazas, con el mismo tipo de prevenciones que todos los miedosos latinoamericanos, que de tanto proteger a sus países los han condenado a ser cola del mundo. Es curioso, porque quienes muestran ese pánico suicida a que Estados Unidos sea como Latinoamérica, llevan en si mismos el espíritu mezquino y cobarde del fracaso más típicamente latinoamericano.

Imaginemos un empresario cuyo propósito sea ahorrar gastos, en lugar de maximizar beneficios, no competir y por lo tanto instalarse en la selva amazónica a vender hamburguesas porque su obsesión es que no haya otros haciendo hamburguesas. O un obrero que decidiera irse a vivir a la Antártida donde no van los mexicanos ni gente de ninguna parte, con la esperanza de una vida mejor. O imaginemos a los mexicanos con miedo a trasladarse a los Estados Unidos donde hay gente mucho mejor capacitada. Tal vez a un estudiante que buscara ingresar a la universidad con menores calificaciones para salvarse de ser comparado con unos mejores ¿Qué piensa de si mismo ese estudiante, ese inmigrante o aquél fabricante de hamburguesas? Bien, así es como se ve la economía con los ojos de alguien que dice que hay que impedir que se le de a un “extranjero” el puesto que “pertenece” a un norteamericano. Así es la Latinoamérica que estos políticos están evitando que los invada. No hace falta la invasión, la llevan ellos en la mente ¿Esa es la “América Grande otra vez”? Pareciera verse más chica que sus vecinos.

Primera aclaración. A los efectos económicos de todos los que no son parte de la relación en sí, la contratación de un extranjero o de un nacional o de un extranjero nacionalizado, de un residente o un portador de una visa A, B, C o X, da exactamente igual. Genera un beneficio para ambas partes y oportunidades para todos los demás. Ingreso de gente implica que habrá más consumidores.

Con el mismo tipo de falso razonamiento económico con que se piensa en detener el ingreso de inmigrantes que demanda el mercado para sostener los salarios, habría que impedir el ingreso de turistas para prevenir que hagan subir los precios de los bienes que consumen los locales. Parece que a ningún político experto en meter miedo se le ha ocurrido sacar provecho de algo así.

Una persona que se integra a una economía es un demandante y un oferente, en ambas operaciones beneficia a otras personas. La incorporación de inmigración no “parasita” una “dotación de empleos”, crea nuevos, agranda la economía, hace posibles negocios que no son posibles sin esa incorporación. Por poner un ejemplo burdo, la industria de la comida italiana no aparece hasta que no llegan los italianos.

No se puede ejercer proteccionismo sin dañar alas personas y empresas que hubieran contratado extranjeros y a las personas y empresas que hubieran sido proveedores de esas personas nuevas. Solo se consigue ecorcetar a la economía e impedirle crecer.

Los salarios que interesan son los salarios reales, es decir lo que se puede comprar con los ingresos obtenidos. lo que se denomina “poder adquisitivo”. El nivel de vida de todos los norteamericanos está alterado por la falta de servicios que cubrirían los inmigrantes, eso es tiempo de menos para trabajar en las áreas para las que se preparan o para recreación. Cuando no se permite a las personas que buscan mejores ingresos entrar en una economía más próspera, las empresas simplemente salen del país para buscarlos. Eso es una pérdida neta de salarios y de otras oportunidades. Si a eso se responde con proteccionismo comercial, como quiere Trump, el problema se agrava disminuyendo los salarios reales de todas las personas que se ven obligadas a pagar más caro por los bienes que consumen, iniciando el camino de servidumbre que señaló Hayek.

La creencia de que “hay puestos de trabajo que son norteamericanos y los extranjeros roban”, es de partido político de país bananero. Es falso, el trabajo es de quién lo demanda, no de la nación, el estado, la sociedad o el mandamás. Económicamente condena al país a vivir con miedo “defendiéndose” de la competencia en lugar de competir. Eso achica las expectativas, achica las oportunidades y en definitiva le da la razón a la izquierda en toda su agenda.

Se que un porcentaje de los votantes piensan esto. Pues los han dejado pensar esto, pero yo creo algo mucho peor: así piensan los candidatos.

Vamos a la legalidad. El rule of law puede ser definido como ausencia completa de arbitrariedad. No puede estar prohibido lo que no implica una violación de derechos. No puede estar prohibido algo simplemente porque está prohibido, eso es el antítesis completo del concepto de rule of law. Deberíamos caracterizarlo como el “law of rule”, o le ley del mandamás. “Este es un país de leyes” decía Trump, con razón en el enunciado pero sin entender el contenido. Ley implica regla general aplicable a todos y en primer lugar al propio estado, respetando la libertad. Como decía una máxima de los tribunales ingleses citada por Bruno Leoni en “La libertad y la ley” «La ley es la herencia más elevada que el rey tiene, pues tanto él como sus súbditos están gobernados por ella, y sin ella no habría ni rey ni reino».

La la ley por lo tanto no es la voluntad del estado, de otro modo deberíamos convalidar los campos de concentración en la Alemania Nazi, el Aparheid sudafricano, la censura en Cuba o las normas opresivas y delirantes de Corea del Norte. Contra toda tiranía, toda arbitrariedad, se encuentra sentado el sentido del rule of law. Nunca nada está prohibido porque está prohibido si rige este principio fundante del sistema jurídico civilizado. Un país de leyes no es lo mismo que un país de reglas políticas, de ordenes emanadas de los órganos legislativos. Por la mera voluntad de quién decide están regidos los ejércitos y las tiranías.

Por otra parte si la nacionalidad fuera determinante de los derechos que tenemos, concepto de cualquier modo aberrante y opuesto, además, a toda la retórica falsa de los derechos humanos universales, toda restricción a un nacido fuera del país para contratar implica violar la libertad de contratación del “nacional” que sería su contraparte. A un “nacional” se le pretende proteger, violando los derechos de los demás nacionales. Son contratos libres celebrados por habitantes del país con gente que viene de cualquier parte. Prohibir esos contratos es una violación del rule of law, porque forman parte de la más estricta libertad y no violan los derechos de nadie.

Lo que veo es una gran hipocresía. Gente que dice “estoy a favor de la inmigración, pero estoy en contra de la inmigración ilegal”. Primero porque a continuación como hacen los candidatos republicanos vienen con el cuento de que hay que proteger al “trabajo de los norteamericanos”. Pues hay norteamericanos que han trabajado y después quieren gastarse como quieren el fruto de su trabajo, como por ejemplo haciéndose cortar el pasto por un señor de cuya nacionalidad ni se interesan en averiguar. Es su derecho. Si el problema es “proteger” el trabajo local ¿A que viene entonces lo de la inmigración “legal” o “ilegal”? Es una forma de no hacerse cargo de la xenofobia y del proteccionismo laboral. Entonces ya el concepto de ley está tan degradado, que se usa el término para esconder una farsa meramente fáctica.

Es obvio algo o es libre o es ilegal. Alguien que dice que está a favor de la inmigración pero no de la ilegal, está en contra de la inmigración por la sencilla razón de concederle al gobierno determinar cuándo hay o no hay inmigración.

A un país que se le vende que está derrotado, se le puede vender también un populismo.

Se pone la excusa de los también supuestos beneficios del “estado de bienestar”. Pues está muy bien que los demócratas crean que son beneficios, pero los miembros del partido que liderara Ronald Reagan no. El estado de bienestar es un peso parasitario sobre la economía que levanta los márgenes de los negocios viables, dejándolos fuera del sistema. El estado de bienestar es una sábana corta cuyas peores consecuencias caen en los que están tratando de ingresar al mercado por la parte de abajo. En segundo lugar alguien que trabaja es un cotizante del sistema, aporta a él pagando impuestos, que la propia ilegalidad arbitraria en muchos casos impide recaudar. En segundo lugar el estado de bienestar es un problema haya o no extranjeros, pero lo más ridículo es que se concedan beneficios del sistema a quienes no aportaron a él. Eso sin embargo es un problema de la “ley”. Si fueran coherentes los “legalsitas”, tendrían que decirme que solo están en contra del estado de bienestar “ilegal” y si está contemplado por los reglamentos hacerle la venia y aceptarlo. No lo dicen.

La otra cuestión es la ciudadanía. No existe ningún derecho a gobernar. La ciudadanía no es un derecho universal y a los inmigrantes no les interesa nada más que porque eso los pone a resguardo de la ley arbitraria migratoria y fuera de la mira de cualquier deportación. De manera que la fórmula debería ser no intervenir el estado en la libertad contractual, pero no necesariamente conceder ciudadanía. Eso debería estar atado a servicios al país como tal.

La legalidad de los padres fundadores, en un país que tenía mucha menos demanda de empleados y no miraba al futuro con miedo sino con ambición es esta: “todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. No creo que nadie crea en un creador norteamericano. Por suerte no lo ha habido, porque bajo la doctrina nacionalista y perdedora la mayor parte de la población del país estaría padeciendo privaciones en el resto del mundo y este no sería el gran país que es.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

FIFA Scandal Calls For More Transparency Not More Government

Por Alejandro Chafuen: Publicado en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/05/29/fifa-scandal-calls-for-more-transparency-not-more-government/

The front pages of leading newspapers around the world are full with news about the alleged corruption in FIFA, the world soccer federation. There are less headlines in the United States, where the Justice Department brought a 47 count indictment against key authorities and a handful of businessmen. International attention is assured: Soccer is the most popular sport and FIFA is so large that it has more members than the United Nations. After achieving independence, several countries, especially in central and eastern Europe, asked to be affiliated with FIFA even before asking to become members of the U.N.

Among the FIFA officials charged for racketeering and wire fraud were two of the organization’s vice presidents, Eugenio Figueredo and Jeffrey Webb, as well as José Maria Marin, former president of the Brazilian Football Association, and Rafael Esquivel head of the Venezuelan soccer association. Most of the charges refer to activities of the South American FIFA subsidiary, CONMEBOL, and its North American counterpart, CONCACAF.

As a good Argentinean, Gustavo Lazzari, an economist and policy advocate with theLibertad y Progreso think tank, follows soccer as much as the battles to preserve the few economic freedoms that remain in Argentina. Argentina was the runner up in the last World Cup, but was ranked 169 out of 178 in economic freedom. As Argentines are so exposed to corruption and soccer, and he lectures frequently for free-market think tanks on the topic, I asked him about his views. He said, “FIFA is the closest thing to a multilateral agency, like the World Bank, but with the additional power to regulate a formidable business. The economic and political appeal, especially when the global contests are organized in countries with weak rule of law, creates immense temptations for corruption.”

All of the FIFA authorities who were detained were from the Americas, and mostly from countries with weak rule of law. But the fact that the accusations surface after the process that selected Russia and Qatar, with frequent but unproven bribery accusations, assures worldwide attention. President Putin questioned U.S. involvement.

Corrupt dealings which damage non-U.S. citizens can still be brought to justice here. In a piece, “How Did He Get So Rich”, I wrote about an Argentinean businessman who ended up in jail mostly because his partner was based in the United States and they used American financial institutions for their dubious operations. In this case, CONCACAF is based in the United States, so there is an additional justification to act. This is not enough to satisfy Putin who, as a piece in Forbes reported, blamed America for another attack on Russian interests.

What will happen next? Lazzari argues that this scandal might refresh the debate about what is more relevant: a world cup of soccer teams or a world cup of national teams. Libertarian globalists, tend to prefer the former, libertarian “nationalists” prefer the latter. I think there is room for both. Lazzari points out that national teams, like Barcelona and Real Madrid (Spian), Chelsea (U.K.), Juventus (Italy), and many others, have fans and followers across the globe. “Barcelona soccer shirts with Messi’s name, and Real Madrid’s shirt with Ronaldo’s name, sell all over the world, much more than national team’s jerseys.” Messi and Ronaldo play outside their native countries and are some the best strikers that the world has ever seen.

Those who love freedom even more than soccer hope government will not get more involved. Magno Karl, of the think tank Ordem Livre in Brazil, has been highly critical of state interference and subsidies for sporting events. He argues that “the involvement of governments in the game should remain restricted to tightening vigilance over private entities that engage in criminal activities and prosecution of those accused of crimes. It is unlikely that more involvement in the organization of sporting events would produce more accountability. Instead, it would probably produce more $900 million empty stadiums in developing countries, such as the National Stadium of Brasilia, in Brazil.”

U.S. civil society and its government are familiar with private sector for profit and nonprofit sport leagues. Incomes and profits on those events are regulated by the same laws that regulate non sportive efforts. Violations, therefore, warrant prosecution, even if they might offend Putin.

Luis Loria, a think tank leader from Costa Rica, commented that the revelations and detention of his compatriot Eduardo Li, calls for increased transparency. Loria said, “The capture of Li, in Switzerland, has caused a media earthquake in the small ‘Central American Switzerland’ as some label Costa Rica. Until a few month ago, Li was considered as a role model and named the 2014 person of the year by the prestigious newspaper La Nación.” Loria is the founder of IDEAS Network which is creating an internet platform “The Crystal House” to increase transparency in government affairs. Eugenio Figueredo, from Uruguay, one of the FIFA Vice Presidents also detained, had been accused and suspected before. Uruguay, like Costa Rica, is also regarded as a regional “Switzerland.” FIFA’s president and headquarters are Swiss, so the comparison is not totally unfounded.

The battle against cronyism and corruption continues, this time in world soccer. No sector seems immune. Who knows what comes next, but please, counter it with transparency, not more regulations.

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

MÁS ALLÁ DE LO CONTINGENTE. ENTREVISTA A ALEJANDRO CHAFUEN UNA NUEVA APROXIMACIÓN CIENTÍFICA Y UNA ANTROPOLOGÍA ROBUSTA PARA ANALIZAR EL FLORECIMIENTO HUMANO

Realizada en Roma el 22/1/14. Publicada en : http://www.institutoacton.com.ar/comentarios/190com180214-a.pdf

 

El Dr. Alejandro Chafuen es el Presidente de la Fundación Atlas, una organización
no gubernamental. La organización promueve “un mundo libre, próspero y pacífico donde
el gobierno limitado defienda el Estado de derecho, la propiedad privada y el libre
mercado”.
El Dr. Chafuen habló con ZENIT acerca del impacto de la de la Doctrina Social
Iglesia sobre las políticas económicas.
Pregunta: En la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa Francisco
subraya los riesgos de un nominalismo vacío que conduce a la atracción por el nihilismo.
La respuesta a esto parece basarse en el realismo práctico y un compromiso serio –más
allá de reduccionismos ideológicos– al servicio de la humanidad. ¿Cómo podemos leer
esta afirmación y qué significa para nosotros?
Dr. Chafuen: Como “trabajador” en el ámbito de las ideas, los think tanks y la
academia, creo que el Papa nos ofrece una valiosa advertencia: necesitamos ser mejores
en conectar ideas con realidades. El Papa señala ejemplos de esta desconexión: “los
purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los nominalismos declaracionistas, los
proyectos más formales que reales, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin
bondad, los intelectualismos sin sabiduría” (nº 231).
Tomemos por ejemplo “los purismos angélicos”. No hay aquí nada en contra de los
ángeles y la pureza, sino la aceptación de seres humanos de carne y hueso luchando por
vivir la pureza. Los hombres no son perfectos ángeles. Los santos han luchado en esta
área. La Iglesia, en calidad de Maestra, no puede debilitar la verdad, pero como “Madre”
acepta y ama a las personas que caen pero luchan. Los santos que han sido canonizados también han sufrido caídas. Sin embargo, es su lucha heroica (y la Gracia recibida) lo que
los ha elevado a un plano superior. San Josemaría Escrivá de Balaguer quiso escribir un
libro sobre “Los defectos de los santos”, para así apoyar el deseo de la santidad en un
suelo real y no en un ideal imposible de alcanzar que se termina convirtiendo en algo
vacío, lo que conduce a un “nominalismo declaracionista”.
En cuanto a la política y la economía, las áreas en las que tengo algo más de
conocimiento, conviene aclarar que no existen sistemas económicos perfectos. Resulta
fácil encontrar “fundamentalismos ahistóricos” en muchas culturas. Esconder información
comprometedora de los héroes nacionales, la selección de los hechos históricos que
convienen para así justificar nuestra propia ideología resulta una práctica común. El Papa afirma que “la realidad es más importante que la idea”, y tiene razón, no obstante las
ideas son esenciales para comprender la realidad.
El Papa afirma: “Hay políticos —e incluso dirigentes religiosos— que se preguntan
por qué el pueblo no los comprende y no los sigue, si sus propuestas son tan lógicas y
claras. Posiblemente sea porque se instalaron en el reino de la pura idea y redujeron la política o la fe a la retórica” (nº 232). Muchos defensores de ideologías exponen teorías que están en contra de los requisitos básicos de una buena teoría (en este tema me gusta
particularmente un texto de Christensen & Raynor), no explican qué causa un resultado,
simplemente se limitan a describir atributos asociados empíricamente con ese resultado,
seleccionando las estadísticas que se acomodan a las conclusiones que previamente
tienen sobre la materia. Una parte afirma que “los ricos son cada vez más ricos y los
pobres cada vez más pobres” y la otra que “cuanto más libre es una economía mayor
riqueza podrán generar las personas”. Las dos afirmaciones pueden ser verdaderas,
dependiendo de las circunstancias. Una buena teoría económica y política es contingente
respecto de las circunstancias. Además, como explican Christenson & Raynor, las buenas
teorías responden a la pregunta: “¿Qué pasa cuando las teoría fracasa en explicar la
realidad?” Tanto la derecha como la izquierda tienden a ignorar este principio. Muchos
socialistas afirman que el socialismo no ha fracasado, el problema eran los líderes
corruptos que violaron los principios del socialismo. Algunos en la derecha, por su parte,
presentan sus argumentos de modo similar, si señalas a un capitalista que busca los
favores o los privilegios del poder político, afirman: “no es un verdadero capitalista”. Respecto de la economía, por ejemplo, el Papa ha tenido la experiencia de la
realidad argentina. La buena ciencia social debe concentrarse no en lo aparente, en “lo
que se ve”, como decía el economista católico Frederic Bastiat (1801-1850), sino en lo
que no se ve. Y es en este ámbito de explicaciones donde resulta difícil alcanzar el deseo
del Papa Francisco de trabajar para que se logre reemplazar el nominalismo formalista
por una “objetividad armoniosa”. Hoy en día existe una objetividad armoniosa de que, en contra de las apariencias, la tierra gira alrededor del sol. En la medida en que la realidad económica y política es interpretada de modos muy contrapuestos, incluso entre académicos laureados con el premio Nobel en una misma disciplina, como sucede en la economía, esta armonía va a ser muy difícil de lograr.
Pregunta: La Doctrina Social de la Iglesia es un instrumento muy poderoso para
analizar los problemas económicos desde una perspectiva ética, sin ignorar el marco
personal y antropológico que subyacente en toda decisión política. ¿A qué desafíos se
enfrenta actualmente la DSI en un contexto de cambio epocal a nivel geopolítico, cultural
y social?
Dr. Chafuen: El mayor desafío que enfrenta la Doctrina Social de la Iglesia es la
presencia predominante de concepciones erróneas acerca de la persona humana.
Algunos consideran a los seres humanos como una colección de sustancias químicas,
otros, como meros individuos, dejando a un lado el plano de la realidad espiritual. La
Iglesia, y todos los que somos ministros por el bautismo, debemos ser maestros
referentes en cuanto a la verdad y la riqueza de lo que significa ser humano. Aprender a
comunicar esto con acciones y palabras es otro desafío mayúsculo. El Papa Francisco,
con su nuevo estilo, casi apareciendo como mundano, especialmente si se lo compara
con su predecesor, ha sorprendido al mundo.
Las dos instituciones básicas de una sociedad libre, la propiedad privada y la familia,
que tienen un lugar importante en la doctrina social, están también bajo ataque. El
crecimiento del poder geopolítico de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), donde
algunas estructuras capitalistas coexisten con altos niveles de corrupción, está
suponiendo un desafío para la noción de Estado de derecho e imperio de la ley (rule of law). Esto, a su vez, alimenta la idea de que el beneficio a toda costa es lo único que
cuenta, independientemente de los costos humanos.
El crecimiento del tamaño del gobierno, que en la mayoría de los países es tres
veces más grande que hace un siglo, es otro desafío de envergadura. El Estado ha
crecido como un proveedor de servicios y el llamado “Estado de bienestar”, especialmente
en algunos países de Europa, ha debilitado el sentido de responsabilidad y solidaridad. El
modelo del buen samaritano ha sido reemplazado por el modelo de los buenos burócratas
y tecnócratas.
Otro desafío lo constituye el agresivo ataque contra la familia y el esfuerzo de los
gobiernos por redefinir las instituciones sociales. Las familias han sido los mejores
ministerios de bienestar. Los niños que son criados la mayor parte de su vida con el
mismo padre y madre tienen mejores pronósticos en cuanto a florecimiento humano. Esto
es una realidad contundente que la dictadura del relativismo intenta esconder. En la
medida en que los seres humanos tienen necesidades sociales, si las familias siguen
siendo destruidas, cabe pensar que será el Estado el que ocupe ese lugar.
Existe además un desafío ad intra, bien expresado en la Gaudium et spes (nº 36)
que deplora “ciertas actitudes que, por no comprender bien el sentido de la legítima
autonomía de la ciencia, se han dado algunas veces entre los propios cristianos; actitudes
que, seguidas de agrias polémicas, indujeron a muchos a establecer una oposición entre
la ciencia y la fe”. Creer que la Doctrina Social de la Iglesia pueda estar enseñando una
doctrina económica falsa puede terminar poniendo en tela de juicio la credibilidad de su
doctrina no sólo en temas económicos sino también en otras áreas donde la Iglesia tiene
más conocimiento y autoridad. La DSI necesita estar actualizada e incorporar todos los
avances reconocidos en las ciencias “exactas” y en las ciencias sociales.
Pregunta: Usted es el autor de un famoso libro Economía y ética: Raíces cristianas
de la economía de libre mercado. ¿En qué medida pueden los autores de la segunda
escolástica ayudarnos a encontrar mejores soluciones para una sociedad libre y
floreciente, a la luz del bien común, la ley natural y la dignidad humana?

Dr. Chafuen: El mérito del libro Economía y ética (última edición Raíces Cristianas
de la Economía de Libre Mercado, Fundación Progreso-Instituto ResPublica, Santiago,
Chile, 2013) se debe en realidad a la lucidez de la segunda escolástica, investigadores en el tránsito de la edad media a la edad moderna que llevaron la indagación racional,
iluminada por la fe, al máximo nivel que pudieron. Existen once ediciones del libro,
publicado en varios idiomas. La primera vez que me sumergí en la lectura de los escritos
económicos de los autores de la segunda escolástica, en la Pontificia Universidad
Católica Argentina, yo era un individualista extremo. Mi visión de la persona humana se enriqueció enormemente gracias a la lectura de docenas de libros de filosofía moral, filosofía del derecho, teología, y manuales de confesores. Mi aspiración era escribir un libro sobre cada uno de los temas económicos y sociales que abordaban estos moralistas y que aparecen en capítulos de mi libro.
Estos autores me enseñaron que una economía libre, en el contexto de un marco
jurídico respetuoso de la dignidad humana, era completamente consistente con la doctrina y el amor cristianos. También aprendí que estos teólogos ejercieron una gran influencia en el desarrollo de la economía de una sociedad libre en áreas tan diversas como la propiedad privada, el libre comercio, la moneda y muchas otras. Solamente sus enseñanzas sobre el interés parecían ir un tanto a contrapelo de la libertad.
Los escritos de los teólogos de la segunda escolástica ejercieron fuerte influencia
sobre los grandes economistas escoceses y europeos, quienes vendrían a generar el
clima intelectual que propició el gran salto en el desarrollo económico que se produjo
hacia fines del siglo XIX. A comienzos de ese siglo, en Occidente había un elevado grado de consenso en lo que se refiere a la persona humana. La persona humana era
concebida como una criatura de Dios, social, espiritual, racional, libre e individual. Cuando hacia fines del siglo XIX y principios del XX la persona humana empezó a ser vista como un mero individuo, un número, una cosa (a fact), se produjo la expansión del colectivismo.
En un juego de números, los muchos ganan. Es por esto por lo que hemos podido ver el crecimiento de un colectivismo cruel en el siglo XX. Necesitamos nuevos escolásticos que lleven la mejor ciencia económica y la mejor ciencia social a las aulas, al púlpito, a las empresas y a las instituciones de la sociedad civil. Al permanecer leales a la verdad de lo que es la persona humana y lo que es el saber científico sólido, sus enseñanzas deberían conducir al florecimiento de la sociedad. Los católicos necesitan abocarse más a la tarea de convertirse en los mejores profesionales, académicos, científicos, y hombres de negocios; y en impregnar la cultura con una antropología rigurosa y con una actitud de apertura genuina hacia el prójimo. Sin embargo, para convertir todo esto en una realidad, necesitaremos enfrentar y superar los desafíos mencionados en las preguntas anteriores.

Nota: La traducción del artículo original “Beyond Contingency”, publicado por
Zenit, el 22 de enero de 2014 es de Mario Šilar del Instituto Acton Argentina/Centro

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

DEMOCRACIA Y LIBERALISMO

Por Juan Carlos Cachanosky. Publicado el  3/1/14 en   http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/01/03/democracia-y-liberalismo-por-juan-c-cachanosky/

Los pensadores liberales clásicos desde muy antiguo resaltaron la importancia que exista un gobierno con poderes limitados. Se marcó con mucha claridad la diferencia entre la Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra y la Revolución Francesa de 1789. La democracia sin límites al gobierno se transforma en una dictadura, punto marcado por Platón y Aristóteles hace varios siglos. Para Mises la ventaja de la democracia es que permite el cambio de gobernantes en forma pacífica pero no garantiza que las mayorías voten correctamente. Si las mayorías creen en principios erróneos no hay manera de solucionar el problema.

En la medida que la gran mayoría de las personas no vinculen la democracia con gobierno limitado entonces los hechos parecen demostrar que la democracia sin límites lleva “necesariamente” el germen de la destrucción de una sociedad libre.

El objetivo es ganar votos, esto implica hacer promesas y estas promesas implican violar los derechos individuales y aumento de gasto público. El gasto público creciente no es sostenible si no hay ingresos reales crecientes y es difícil que estos crezcan en medio de privilegios, subsidios, protecciones, etc. La protección arancelaria implica violar el derecho de las personas a comprar libremente. El curso forzoso no deja a las personas defenderse de la inflación, para dar educación a algunos hay que sacarle dinero a otros, lo mismo ocurre con la vivienda digna, para no hablar de football para todos o una aerolíneas de bandera.

Salvo algunos casos muy especiales como Suiza o el Principado de Liechtenstein, en el resto de los países el Estado Benefactor avanza a distintas velocidades pero avanza. Y estos países son presionados continuamente para violar derechos de propiedad.

Los liberales se ven frente a un dilema: si defienden sus principios pierden votos y son calificados como dogmáticos. De lo contrario tienen que ceder en principios para poder ganar votos. El argumento liberal no parece ser “políticamente correcto”. Entendiendo por políticamente correcto renunciar a los principios para llegar al poder. Argentina ha tenido lamentables experiencias en esto, se aplicaron medidas fuertemente intervencionistas en nombre del liberalismo. Hace años había que explicar por qué Martínez de Hoz no era liberal, hoy hay que explicar que los noventa no fueron años liberales. Hay que invertir mucho tiempo en explicar que “no” es liberalismo.

La historia tampoco parece ser una aliada. Reino Unido fue un país muy rico en el siglo XIX y terminó siendo uno de los países más socialistas de Europa en el siglo XX. La abrumadora evidencia empírica no impidió que el Estado Benefactor avanzara en este país hasta volverlo socialista. El Imperio Romano creció gracias a un derecho de propiedad casi impecable y terminó cayendo por la corrupción, el gasto público y la violación de ese derecho. Estados Unidos parece ir en el mismo sentido. En este país pueden pasar de votar un Jimmy Carter, a Ronald Reagan o a un Barack Obama con gran facilidad. Argentina dejó de ser uno de los países más ricos gracias al populismo de Perón en democracia y todos los que lo sucedieron con algunos mínimos intervalos.

Los “argumentos” liberales por más claros que sean no son suficientes. El “argumento” socialista es tanto más poderoso como falso. Pero gana votos. Entonces algunos liberales frustrados empiezan a ceder y a ceder en principios para ganar votos y llegar al ansiado poder.

Obviamente la alternativa no es liberalismo o desastre. Algo de intervencionismo no va a anular el crecimiento de la riqueza, solo lo va a disminuir. El punto es si este intervencionismo leve es estable o, como decía Mises, va generando lentamente más y más intervenciones en la carrera por ganar votos con promesas populistas mientras las promesas liberales los pierden.

La única manera de que las ideas liberales ganen votos es si la gente entiende que el mejor “Estado Benefactor” es el que menos interviene. Que se entienda que el Imperio de la Ley (Rule of Law) es el mejor bien de capital intangible para aumentar sus ingresos. Pero esto implica educación por distintos canales y a distintos niveles. Si no se cambia la manera de pensar de la gente entonces para ganar votos hay que prometer más “paternalismo”. James Buchanan desarrolló la interesante idea de que la naturaleza humana busca protección, al principio en los padres, en un dios, o en el Estado. El ser humano no quiere la incertidumbre. Es muy difícil hacerse cargo del propio destino.

Para hacer las cosas más complicadas las ideas se “compran”, por plata mucha gente se vuelve desleal a propias amistades y obviamente a ideas. Jorge Capitanich estudió en ESEADE, o hicimos un mal trabajo o la plata terminó ganando. Armando Boudou estudió en el CEMA y militó en la UCEDE; también mis amigos del CEMA hicieron el trabajo mal o el dinero triunfó sobre las ideas.

¿Cuánto es el peso que tiene el dinero para ser fiel a amigos, ideas, etc.? En otras palabras ¿cuán vulnerable son las ideas al vil metal? La mayor parte de los empresarios o si se quiere pseudo empresarios no son liberales, sólo les interesa que se defienda “su” propiedad. No están dispuestos a financiar la difusión de las ideas liberales simplemente porque no les conviene. Son muy pocos los empresarios con convicciones liberales firmes. Como decía Adam Smith a los capitalistas hay que imponerles la competencia.

A pesar de todo esto es posible hacer que las ideas liberales triunfen. En la Riqueza de las Naciones Adam Smith afirma que es un absurdo pensar que la libertad de comercio se fuese a imponer en Gran Bretaña. Decía Smith que no solamente los prejuicios del público sino lo que es mucho más grave los intereses creados de individuos privados se resisten al libre comercio. Afortunadamente Smith se equivocó y unos 60 años más tarde Gran Bretaña gozaba de un amplio (aunque no perfecto) libre comercio. Sólo es cuestión de paciencia y que una persona o grupo de personas tenga la claridad de ideas, la capacidad de transmitirlas con sencillez, que tenga el carisma y que tenga el coraje de ganar votos explicando sus ideas y no renunciando a ellas. Después de todo si Argentina pudo sobrevivir a Rosas y a Perón parece que puede sobrevivir a cualquier cosa.

Juan Carlos Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), y Doctor of Philosophy in Economics, International College, California. Es director del Doctorado en Administración de Swiss Management Center. Ex profesor e investigador senior en ESEADE. Fue profesor y director del Departamento de Economía de UCA, (Campus Rosario). Ha sido decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín. 

La falacia del altruismo socialista

Por Armando Ribas. Publicado el 16/12/13 en:  http://www.laprensa.com.ar/400260-La-falacia-del-altruismo-socialista.note.aspx

 

El desmesurado estado de bienestar está en la raíz de la actual crisis económica de Europa. Reina la confusión ideológica, incluso en Estados Unidos. Los políticos “progresistas” han ganado la batalla por el monopolio de la ética.

El mundo sigue su agitado curso donde reina la confusión. Recordemos: “En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentir, todo es según del color del cristal con que se mira”. No puedo menos que lamentar que todo en nuestro mundo occidental y cristiano parece indicar que el color del cristal con que se mira es cada vez más rojo, en nombre del altruismo y la equidad social. La reciente victoria de Barack Obama en las elecciones de Estados Unidos es una prueba evidente del realismo de la observación hecha por Harvey Mansfield y comentada en un artículo de The Wall Street Journal que dijo: “Nosotros tenemos ahora un partido político americano y uno europeo”. Esta aparente tergiversación del sistema político estadounidense fue a la que me referí en mi reciente artículo en el que plateé la antítesis entre el Rule of Law y el estado de bienestar europeo.

No puedo menos que considerar que el estado de bienestar ha sido el causante de la crisis y el presente malestar en Europa. Tanto que cada vez más se hace evidente la pretensión de los ingleses de abandonar la Unión Europea. El estado de bienestar no es más que marxismo vía Eduard Bernstein que en 1899 escribió Las precondiciones del socialismo donde expresó que el socialismo no requería de la revolución del proletariado predicha por Marx sino que se alcanzaría democráticamente. A los hechos me remito y debo asimismo recordar que en su obra comenzó por incurrir en la mayor confusión histórico-filosófica que fue el decir: “El socialismo es el heredero legítimo del liberalismo. No hay ningún pensamiento liberal real que no pertenezca también a los elementos de la idea del socialismo”.

Esa es la más equívoca aseveración que podría hacerse al respecto, pues el liberalismo parte de una concepción ética antitética al socialismo. En primer lugar la esencia ética del liberalismo es el reconocimiento de la naturaleza humana tal cual es y no de cómo debe ser. Consecuentemente al mismo tiempo que acepta el principio del derecho del hombre a la búsqueda de su propia felicidad, admite la necesidad de la limitación del poder político. Como bien dijera John Locke: “Los monarcas también son hombres”.

Por el contrario el principio básico del socialismo es la falacia del altruismo. Como bien señalara Ayn Rand: “El principio básico del altruismo es que el hombre no tiene derecho a existir por sus propios motivos, que el servicio a los demás es la única justificación de su existencia”. Y el altruismo es la falaz esencia del socialismo, que no es más que la demagogia para alcanzar el poder político absoluto en nombre de los derechos del pueblo.

DOS PROBLEMAS

Debo tener en cuenta dos problemas lexicológicos. El primero es que en Estados Unidos, no se por qué razón, se ha tergiversado la naturaleza filosófica del liberalismo y confundido con el socialismo en el orden político. La segunda no menos importante es el capitalismo. El capitalismo se considera un sistema económico, que para sus detractores marxistas, está éticamente descalificado a partir de que es la explotación del hombre por el hombre, sustentada en la falsa teoría del valor trabajo. Aun la Escuela Austriaca, defensora del sistema capitalista, incurre en el error de considerarlo un sistema económico que habría surgido a partir de las ideas de Carl Menger expuestas en sus Principios de Economía Política.

En esa obra el autor pretende rescatar las ideas de la Escolástica del Siglo de Oro español. En principio no estoy en desacuerdo en rescatar las ideas de Juan de Mariana, y reconocer por tanto que la validez de las ideas no depende de la nacionalidad ni de la raza. Por tanto ello no significa pretender descalificar el pensamiento filosófico inglés que dio origen al Rule of Law, por el error de Adam Smith de aceptar la teoría del valor trabajo.

Que Benthham y su utilitarismo, Mill y su socialismo y Thomas Hobbes y su Leviathan hayan sido ingleses, no permite desconocer los fundamentos de la libertad que surgieron del pensamiento de Locke y Hume, incluyendo la mano invisible de Adam Smith. Fue ese pensamiento que trasladado al continente americano por los Founding Fathers, se constituyó en la razón de ser del sistema que permitiera la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia.

¡ES LA ETICA!

Ese sistema como no me canso de repetir, no es económico sino ético, político y jurídico y la economía es la consecuencia. Por ello creo más que importante el defender los derechos individuales y la limitación del poder político como la esencia de la libertad, y consecuentemente la razón de ser de la creación de riqueza, que ha desparecido en Europa en función de la iniquidad de la supuesta equidad del altruismo del estado de bienestar. Lamentablemente la confusión presente al respecto de ignorar la diferencia histórico-filosófica entre Estados Unidos y Europa continental, provocan que aun hoy se pretenda culpar a la crisis bancaria norteamericana por la crisis europea, que -como lo reconoce el FMI- persiste en 2012 y continua en 2013.

Me atrevería a firmar que lamentablemente el Sr. Romney en las recientes elecciones presidenciales de los Estados Unidos careció de la sabiduría de defender los principios ético-políticos del Rule of Law, que le permitieron a Estados Unidos transformarse en la primera potencia mundial en solo cien años.

Esa falla permitió que tal como lo señala John Allison se culpara de la crisis financiera estadounidense a la falta de regulación de los bancos y a la avaricia de Wall Street. La causa de la crisis fue sin lugar a dudas el producto de la demagogia de Carter de sostener que todos los ciudadanos americanos tenían el derecho a una casa propia, y en función de ello se crearan Fannie May y Freddie Mac para que le prestaran a quienes no tenían con que pagar. Entretanto Alan Greenspan creaba los dólares desde la Fed.

En fin, la demagogia del estado de bienestar está presente en función de la avaricia de los capitalistas y se ignora la voluntad de poder que se basa en el altruismo de los políticos de izquierda, que monopolizan la ética, tal como lo expresara Thomas Sowell. La consecuencia es la crisis económica y así como la creciente corrupción que alcanza a Bruselas y por supuesto en nuestra América Latina ni que decir.

Entonces, aprendamos que lo que estamos defendiendo no es el capitalismo como sistema económico, por más que hasta la Escuela Austriaca se refiera al orden espontáneo como el carácter del mercado, e ignore que esa espontaneidad de comportamiento depende precisamente del respeto por los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la propia felicidad. En ese sistema las mayorías no tienen el derecho a violar los derechos de las minorías que garantiza la Constitución y por tanto la limitación del poder político en manos del poder judicial. Como bien señalara Alexander Hamilton: “No hay libertad si el poder de juzgar no está separado de los poderes legislativo y ejecutivo”.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

Libertad y riqueza en la historia

Por Armando Ribas. Publicado el 28/8/13 en: http://independent.typepad.com/elindependent/2013/08/libertad-y-riqueza-en-la-historia.html#more

Mientras más leo los análisis políticos internacionales, más me siento preocupado por lo que considero la confusión reinante. Esa confusión surge evidentemente de la ignorancia colectiva respecto de la naturaleza, ética, política y jurídica del sistema que cambió la historia del mundo, y permitió la creación de riqueza por primera vez en la historia. Tanto así que como lo expone Wlliam Bernstein en su obra “The Birth of Plenty” (El Nacimiento de la Abundancia) en los 1500 años después de Cristo el ingreso per cápita en el mundo prácticamente no varió y fue solo a partir de mediados del siglo XVIII que comenzó el proceso de generación de riqueza. Ese hecho inusitado fue reconocido por el propio Marx que en el Manifiesto Comunista dice: “La burguesía en solo cien años de dominio ha creado más riquezas y más fuerzas productivas que todas la generaciones anteriores juntas”.

No obstante ese reconocimiento, lejos de considerarlo como un evento favorable a la humanidad lo descalificó éticamente como “capitalismo” en que se producía la explotación del hombre por el hombre.(SIC) Tal proyecto se considera entonces como un sistema económico, hoy más expuesto en el mundo a su descalificación por la izquierda apropiada de la ética en nombre de la supuesta búsqueda de la igualdad económica. Ese proceso de transformación se inició en Inglaterra a partir de la ignorada Glorious Revolution en 1688 que bajo la égida del pensamiento liberal de John Locke y más tarde influenciada por David Hume y Adam Smith lograra la llamada revolución industrial, de la cual se desconoce igualmente que su origen no es económico sino la consecuencia de la transformación del sistema político que entraña el reconocimiento de los derechos individuales. Ese proceso sin igual en la historia fue llevado a sus últimas consecuencias en Estados Unidos.

Es pertinente entonces analizar las fuentes que produjeron ese milagro histórico, pero antes debo igualmente explicitar el hecho de que otra de las confusiones del momento es considerar a Estados Unidos como un imperio. La historia nos muestra que los imperios se crearon a partir de la dominación de los estados vecinos, en un mundo en el que la guerra era la razón de ser de los estados. Creo que es evidente que esa no ha sido la historia de Estados Unidos. Así podemos ver que ha sido el único país en la historia que después de haber ganado una guerra, en lugar de pedir reparaciones a los vencidos les repara su economía. Y más aun, gracias a los Estados Unidos no somos nazis o comunistas.

A partir de esa confusión me atrevería a decir que Lenín está presente mediante su “Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo”. En función de ella el odio a la denominada hegemonía americana se ha convertido en un determinante ideológico del acceso al poder en el llamado mundo civilizado en el cual me atrevería a considerar incluida América Latina. Es evidente que los Founding Fathers tomaron conciencia del pensamiento de David Hume contenido en su “De los Celos del Comercio” que diría que está hoy relativamente vigente por primera vez en la historia. Y así dijo: “Yo me aventuro a decir que el incremento de la riqueza y del comercio de cualquier nación, en lugar de herir, comúnmente promueve la riqueza de y el comercio de todos sus vecinos”. Creo que teniendo en cuenta esta realidad es que la China le sigue comprando los bonos de los Estados Unidos.

Aquí llegamos a otra confusión pertinaz que es el concepto mismo de democracia como el gobierno del pueblo y por el pueblo. Así se olvida la advertencia de Aristóteles al respecto cuando escribió: “Tan pronto como el pueblo se hace monarca, pretende actuar como tal, porque sacude el yugo de la ley y se hace déspota, y desde entonces los aduladores del pueblo tienen un gran partido” Es ahí que surge la demagogia y de ella se deriva el socialismo en la búsqueda del hombre nuevo. Pero esa advertencia fue tenida en cuenta por los Founding Fathers para constituir el sistema del Rule of Law. A tales efectos es pertinente rever el pensamiento de los Founding Fathers al respecto, que ha sido ignorado en el mundo y hoy parece olvidado en los Estados Unidos. Tanto así que ha aparecido en la figura del nominado candidato a la vicepresidencia Paul Ryan un intento de recordarlo. En primer lugar no puedo menos que empezar recordando las palabras de Thomas Jefferson: “Un despotismo electivo, no fue el gobierno por el que luchamos”. Gran parte de América Latina es hoy un ejemplo de esa tergiversación de la libertad del poder de las mayorías.

En ese sentido se pronunció claramente James Madison para distinguir el concepto de república de la democracia. Consecuentemente establece el principio de que las mayorías no tienen derecho a violar los derechos de las minorías, y por tanto se reconoce la primacía del derecho de propiedad, que como tal se considera el eje de la creación de riqueza. Igualmente Alexander Hamilton tomó conciencia de la problemática actual que como reconociera Nietche, socialismo y democracia serían la misma cosa. Así respecto a los supuestos derechos del pueblo, hoy a mi juicio también confundidos bajo el concepto de los derechos humanos, dice: “Una peligrosa ambición subyace detrás de la espaciosa máscara del celo por los derechos del pueblo”. Yo diría que esa peligrosa ambición representa hoy el sistema social demócrata europeo, hoy en crisis, que la izquierda hábilmente pretende considerar la crisis del capitalismo.

Ya debiéramos haber aprendido que cuando los derechos son del pueblo, Ud. no tiene derechos, pues la definición de los mismos queda a cargo del poder político, y el intento de desconocerlo en función de nuestro derecho individual, aparece como una violación de la democracia y aun la pretensión de un golpe de estado. Podemos ver entonces que la pretensión de la supuesta igualdad económica, hoy puesta de manifiesto en las palabras del presidente Obama, constituye la violación del derecho de propiedad, y asimismo esa ilusión que lleva al poder, es la generadora de la pobreza, y porqué no decirlo de la presente crisis europea. Asimismo es la violación de la necesaria limitación del poder político, ante la conciencia de la naturaleza humana.

Perdón por las citas, pero en ese sentido vale recordar el pensamiento de Alexis de Tocqueville, quien sostuvo que los economistas habían sido más culpables que los filósofos por el fracaso de la Revolución Francesa, pues para ellos no había derechos privados, sino solamente utilidad pública.(SIC). Y aquí nos encontramos con otra confusión histórica que es la creencia de que la Revolución Francesa fue la continuación de la Revolución Americana, cuando en la realidad fue su antítesis. Y tanto así que el propio Lenín consideraba que los bolcheviques eran los jacobinos del siglo XX. Y al respecto debo rescatar el análisis de Peter Drucker, quien en sus “Escritos Fundamentales” escribió: “Tan difundida y tan falaz como la creencia de que la Ilustración engendró la libertad en el siglo XIX, es la creencia de que la Revolución Americana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa”. En función de ese criterio he sostenido que el socialismo es la denominación que le diera el Iluminismo a la demagogia.

Así surgió en su oportunidad el fascismo, que en su versión moderna se le denomina capitalismo de amigos. Esta otra vez no es más que la consecuencia de la inseguridad jurídica interna, basada una en la supuesta pretensión igualitaria, que por supuesto determina la desigualdad política del poder absoluto en nombre del pueblo. Ante la ausencia de derechos surge la alternativa de la colusión frente a la posibilidad de las nacionalizaciones por el bien público. Por ello igualmente descreo del Iluminismo que a mi juicio a través de la razón generó el totalitarismo y así considero que socialismo fue la denominación otorgada a la demagogia prevaleciente en los sistemas del Estado de Bienestar.

Estoy convencido por tanto de que en la medida que sigamos ignorando la realidad histórica-política que he tratado de describir, nos encontramos ante el predicado de Séneca: “Para el que no sabe dónde va no hay viento favorable”. Así investido de democracia presenciamos la generación de pobreza a través del socialismo, que en Europa es democrático, y en América Latina tiende al totalitarismo fascista como fue la Europa de Hitler y Mussolini. Por favor sigamos el juicio de David Hume la historia es un aprendizaje y de ella se deriva la conciencia de la justicia de donde deriva la esencia de la libertad.

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

Opinión: Ética, moral y justicia

Por Armando Ribas. Publicado el 25/8/13 en: http://www.hacer.org/latam/?p=31012

“La justicia no es natural, es artificial, pero no arbitraria” David Hume

Mientras más analizo la situación de la filosofía política en la actualidad, más me convenzo de la evidente confusión reinante al respecto. Como ya lo he manifestado en otras ocasiones, creo que esa mayor confusión reside en el concepto de ética, y por supuesto su relación con la moral y la justicia. La consecuencia trasciende entonces al campo de la política. El primer problema obviamente es el concepto mismo de ética, y al respecto el Diccionario de la Academia Española la define: “Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”. Hasta aquí siento que no hemos avanzado nada en nuestra disquisición.

Pasemos entonces al diccionario Webster. “Etica: Disciplina que trata con lo que está bien y está mal y con el deber moral y obligación; Teoría del sistema de valores morales”. En fin no creo que hayamos llegado a alguna conclusión válida al respecto del análisis que nos proponemos de la situación actual de la política en el mundo.

Evidentemente las anteriores definiciones respecto a la ética, entrañan de por sí una confusión entre ética y moral. Por supuesto a fin de poder analizar la situación política actual es imprescindible que distingamos los conceptos de ética y moral. Entonces  insistiendo en las confusiones, pasemos a la definición de moral del Webster: “relacionado con los principios de bien o mal en el comportamiento”. Me atrevería a decir que en esa definición nos encontramos con un sinónimo de ética.

Entonces ante la confusión precedente, pasemos a analizar los conceptos de David Hume al respecto, que considero fundamentales para comprender el concepto de ética en que se basó el sistema político que cambió la historia del mundo. Ese sistema  es el Rule of law, y no el capitalismo, pues la economía es la consecuencia del sistema ético, político y jurídico. La economía es el resultado de los comportamientos individuales que determina el sistema. Por ello donde no se respetan los derechos individuales, desaparece el mercado.

La ética entonces es un concepto pragmático de la naturaleza humana. Así Hume considera que toda ciencia comienza por la ciencia del hombre, y al respecto dice: “No existe una cuestión de importancia, cuya decisión no esté comprendida en la ciencia del hombre; y no hay ninguna que pueda ser decidida con alguna certeza, antes de  que estemos en contacto con esa ciencia”. Fue en función de esa realidad que por primera vez en la historia se creó el sistema político, basado en el hombre tal cual es y no en el supuesto de cómo debe de ser. Tal concepto ético respecto a la naturaleza humana, fue determinante de la necesidad de limitar el poder político.

Históricamente el poder político absoluto, se fundó primeramente en el supuesto de que representaba la voluntad de Dios. O sea el derecho divino de los reyes, hasta que Locke reconoció que los monarcas también eran hombres.Así se ignoró en Occidente que ya en el Evangelio se reconoció la separación del Estado de la Iglesia. “Dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.Y asimismo la falibilidad del hombre: “El justo peca siete veces” y “el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”. En una segunda instancia histórica, a partir de la Revolución Francesa de 1789 se desconoció la naturaleza humana en función de la diosa razón. Fue Rousseau quien primeramente intentó tal proceso y así escribió: “Todo aquel que se atreva a encargarse de la tarea de instituir una nación, debe sentirse asimismo capaz de transformar la naturaleza humana”. En función de ese proyecto de crear un hombre nuevo, se han matado millones de seres humanos, primero por  los jacobinos y seguidamente por los bolcheviques, hasta nuestros días.

Esa moral racionalista fue desarrollada por Kant en sus imperativos categóricos. De conformidad a los mismos la búsqueda de la felicidad es deshonesta, pues no se hace por deber. Es decir que su conclusión es el opuesto del principio básico del Rule of Law, que de conformidad con el pensamiento de John Locke, el derecho a la búsqueda de la propia felicidad es el principio básico de la libertad. Y siguiendo con la postura kantiana, Hegel llega a la conclusión de que el individuo no tiene más razón de ser que su pertenencia al estado. Afortunadamente con la caída del Muro de Berlín esa tendencia autoritaria y fuente del totalitarismo, parecía haber desaparecido del panorama político. Lamentablemente, no obstante esa realidad, el socialismo impera como consecuencia del equívoco precedente sobre la naturaleza humana. La supuesta búsqueda de la igualdad se ha convertido en el camino al poder.

Volviendo a la ética, Hume desarrolló un principio fundamental al respecto, de conformidad con la ciencia del hombre y así dijo: “Si los hombres fueran generosos y la naturaleza pródiga, la justicia no tendría razón de ser”. En función de esta concepción pragmática de la naturaleza humana determinó que la justicia no es natural sino artificial. O sea por arte del hombre, pero no arbitraria, sino el resultado del aprendizaje de la historia, que nos permite conocer la ciencia del hombre. Por tanto llega a la conclusión fundamental de que la naturaleza humana es inmodificable, y si queremos cambiar los comportamientos se requiere cambiar las circunstancias.

El Rule of Law es precisamente ese cambio en las circunstancias que modificó el comportamiento, a partir del respeto por los derechos individuales y el límite al poder político. Siguiendo ese principio fundamental James Madison escribió: “Si los hombres fueran ángeles no sería necesario el gobierno, y si fueran a ser gobernados por ángeles no se requeriría ningún control al gobierno, que es una administración de hombres sobre hombres”. Como puede observarse la anterior conclusión es una paráfrasis del pensamiento de Hume. Y asimismo reconoció otro principio fundamental cual es que las mayorías no tienen derecho a violar los derechos de las minorías. Este último principio es el que hoy se viola como consecuencia de la confusión entre república y democracia. Las mayorías no solo determinan quien gobierna, sino que en nombre de las  mismas y la demagogia de la justicia social, se permite el poder de violar el derecho de propiedad. Igualmente se desconoce el derecho a la búsqueda de la felicidad,  pues es la expresión del egoísmo del interés privado frente al interés general, que representan los gobiernos de turno.

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.