Sobre ambientalismo

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 26/7/20 en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/ambientalismo.html

Untitled

Con gran ingenuidad y la mejor de las intenciones, es común incurrir en equívocos respecto al cuidado del planeta. Con la idea de proteger la propiedad de la Tierra se suele destruir la propiedad privada con lo cual se termina afectando al globo terráqueo. De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado al ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.

Antes que nada, subrayamos que toda invasión a la propiedad debe ser castigada, ya se trate de un asalto o de la emisión de monóxido de carbono o del desparramo de ácidos, basura, contagio irresponsable de un virus o cualquier otra acción que lesione derechos de terceros. De más está decir que no se trata de eliminar toda polución, de lo contrario habría que dejar de respirar debido a la contaminación por la exhalación de dióxido de carbono.

Vamos entonces al denominado calentamiento global. El fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, el premio Nobel en física, Ivar Giaever y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore, sostienen que se trata de un fraude en el sentido de tergiversación de estadísticas puesto que, por una parte, el aumento en la temperatura en el planeta Tierra se ha elevado medio grado en el transcurso del último siglo y fue antes de que aparecieran los gases que fueron inyectados por los humanos en la atmósfera.

El efecto invernadero es controvertido. La opinión dominante es también refutada por  científicos de peso como Donald R. Leal, Fredrik Segerfeldt, Martin Wolf, Terry L. Anderson y Ronald Bailey. Según estas opiniones, en las últimas décadas hay zonas donde se ha engrosado la capa de ozono que envuelve el globo en la estratosfera. En otras se ha debilitado o perforado. En estos últimos casos, los rayos ultravioletas, al tocar la superficie marina, producen una mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, que dificultan la entrada de rayos solares. Esto conduce a que mediciones apropiadas en períodos de tiempo razonables revelen enfriamiento neto.

Muchas especies marítimas están en vías de extinción. Esto hoy no sucede con las vacas, aunque no siempre fue así: en la época de la colonia, en buena parte de América latina el ganado vacuno se estaba extinguiendo debido a que cualquiera que encontrara un animal podía matarlo, engullirlo en parte y dejar el resto en el campo. Lo mismo ocurría con los búfalos en Estados Unidos. Esto cambió cuando comenzó a utilizarse el descubrimiento tecnológico de la época: la marca, primero, y el alambrado, luego, clarificaron los derechos de propiedad. Lo mismo ocurrió con los elefantes en Zimbabwe, donde, a partir de asignar derechos de propiedad de la manada se dejó de ametrallarlos en busca de marfil.

Respecto al temor por la desaparición del agua, el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe: «El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas». El planeta está compuesto por agua en sus dos terceras partes, aunque la mayoría es salada o está bloqueada por los hielos. Sin embargo, hay una precipitación anual sobre tierra firme de 113.000 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000. Eso deja un neto de 41.000, capaz de cubrir holgadamente las necesidades de toda la población mundial. Sin embargo, se producen millones de muertes por agua contaminada y escasez. Tal como ocurre en Camboya, Ruanda y Haití, eso se debe a la politización de la recolección, el procesamiento y la distribución del agua. En esos países, por ejemplo, la precipitación es varias veces superior a la de Australia, donde no tienen lugar esas políticas y en consecuencia no ocurren esas tragedias.

Julian Simon y Herman Kahn se detienen a considerar el tema de los recursos naturales referido a los conceptos de sustitución, reciclaje y la tecnología. Estos autores mantienen que hay dos métodos de calcular reservas de recursos naturales. Uno es el de los ingenieros y el otro es el de los economistas. El de los ingenieros se limita a extrapolar el precio y el ritmo de consumo en relación a las reservas físicas estimadas al momento. El método de los economistas, en cambio, consiste en no considerar la extrapolación de una situación estática sino comprender que cuando se considera más urgente un bien el precio se eleva y por ende las reservas se estiran.

Finalmente, la genética ha producido una llamativa revolución al posibilitar mejoras extraordinarias en la calidad de vida en muy diversos planos.  Nos estamos refiriendo a plantas resistentes a plagas y  pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, a la posibilidad de incrementar el valor nutriente, a la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y el enriquecimiento de los suelos, tal como ha explicado entro otros el biólogo molecular, premio Nobel en medicina, Richard Roberts. De más está decir que lo que aquí dejamos consignado no es incompatible con que simultáneamente se trabajen otros procedimientos como los alimentos orgánicos para lo que se recurre a fertilizantes producto de la composta o abono orgánico que son el resultado de residuos animales y vegetales.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Atrapan a un genocida, tras 26 años de incansable persecución

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 21/5/20 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/atrapan-genocida-26-anos-incansable-persecucion-nid2367902

 

Felicien Kabuga estaba en Francia, con una identidad falsificada que había asumido

Felicien Kabuga estaba en Francia, con una identidad falsificada que había asumido Crédito: https://www.eluniversal.com/

Cuando me tocó en suerte el honor de poder representar a mi país como uno de los quince miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -en rigor, como uno de los diez miembros «no permanentes», sin derecho de veto- la terrible cuestión del genocidio perpetrado en 1994, en la lejana Ruanda, estaba ciertamente incluida en la delicada agenda del alto organismo de las Naciones Unidas, cuya responsabilidad primordial tiene que ver con la paz y seguridad internacionales.

Pero Francia, que en cambio sí tiene derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, parecía entonces estar firmemente empeñada en conducir ella misma, casi in pectore, el manejo del enormemente delicado y espinoso tema. Y en alejar del tema a los demás miembros circunstanciales del referido Consejo de Seguridad, con los que, en su momento, no compartió prácticamente nada de la información sobre lo que sucedía en Ruanda, de la que presumiblemente disponía.

Cuando pocos lo esperaban, nada menos que veintiséis años más tarde, uno de los principales responsables del genocidio, el empresario de la etnia «hutu» Félicien Kabuga, que alguna vez fuera uno de los pocos comerciantes millonarios en Ruanda, acaba de ser sorpresivamente arrestado, acusado de haber sido uno de los principales responsables de las atrocidades sistemáticamente cometidas en 1994 en su país contra los habitantes de la etnia «tutsi», que, en conjunto, conformaron el genocidio.

La detención ocurrió después de que el mencionado Kabuga pudiera haberse escondido por espacio de dos décadas, evadiendo a quienes lo procuraban para que fuera juzgado por las graves responsabilidades personales que, se suponía, pesaban sobre sus hombros.

Muchos suponían que Kabuga estaba escondido en Kenya, con la «protección» de algunos prominentes miembros del mundo político local. No fue así, sin embargo.

Un dibujo muestra a muestra a Felicien Kabuga, uno de los últimos sospechosos clave en el genocidio de Ruanda en 1994, tal como apareció públicamente por primera vez en el Tribunal de Apelaciones de ParísUn dibujo muestra a muestra a Felicien Kabuga, uno de los últimos sospechosos clave en el genocidio de Ruanda en 1994, tal como apareció públicamente por primera vez en el Tribunal de Apelaciones de París Fuente: AFP - Crédito: BENOIT PEYRUCQ

Estaba en la propia Francia, con una identidad falsificada que había asumido. Una vez más, posiblemente con la presumible «protección» de algunos.

Dependerá ahora del propio Kabuga -y de la habilidad de los fiscales que intervengan en la causa- que aparezca la posibilidad de arrojar más luz sobre uno de los más sórdidos episodios de la toda historia de África: el horrendo genocidio perpetrado en Ruanda.

A machetazos, con armas absolutamente primitivas, que bien pudieron haber sido suministradas -se cree- por el propio Kabuga y sus colaboradores.

El largo brazo de la justicia logró finalmente detener a uno de los hombres hasta ahora más procurados con relación al genocidio cometido en Ruanda.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

DEBATE SOBRE ECOLOGÍA

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Otras veces he escrito sobre este delicado e importante tema, en esta ocasión repito lo dicho puesto que ha vuelto a surgir el asunto con renovada fuerza. Nada es perfecto al alcance de los mortales, de lo que se trata es de minimizar problemas y facilitar la vida de la gente en todo lo que resulte posible.

 

La vertiente más popular que pretende encarar los problemas del medio ambiente aparece también como la forma mas contundente de estrangular las bases de la sociedad abierta. Paradójicamente, en este caso, para preservar la propiedad del planeta se destruye la propiedad a través de las figuras de la “subjetividad plural” y los “derechos difusos” que permiten demandar frente a cualquier uso considerado indebido de lo que pertenece a otro, alegando la defensa de “la humanidad”. Garret Hardin acuñó la expresión “ la tragedia de los comunes” para ilustrar el despilfarro y el uso desaprensivo de lo que es de todos que, en la práctica, no es de nadie, en contraste con los incentivos de cuidar y mantener lo que es propio cuando se asignan derechos de propiedad.

 

Con razón se considera el agua indispensable para la vida del ser humano. Somos agua en un setenta por ciento y el planeta está compuesto en sus dos terceras partes por agua aunque la mayor proporción sea salada y en otra se encuentre atrapada por los hielos. F. Segerfeld nos informa que la precipitación anual sobre tierra firme es de 133.500 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000, lo cual deja un neto de 41.500 que significa nada menos que 19.000 litros por día por persona en el planeta. A pesar de esto, se mueren literalmente millones de personas por año debido a la falta de agua o por agua contaminada.

 

El autor explica que esto se debe a la politización de ese bien tan preciado, situación que no ocurre cuando la recolección, purificación y distribución se encuentra en manos privadas, que si quieren prosperar deben atender los requerimientos del público sin favores ni componendas con el poder gubernamental del momento. Ejemplifica con los casos de Ruanda, Haití y Camboya donde las precipitaciones son varias veces mayores que en Australia, pero en los primeros casos hay crisis de agua mientras que esto no ocurre en el segundo por las razones apuntadas. Por esto es que el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe que “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas” y, en el mismo sentido, Martin Wolf, editor asociado del Financial Times, apunta que “el agua es demasiado importante para que no esté sujeta al mercado”.

 

La conservación de especies animales es un caso paradigmático. Las ballenas se extinguen, lo cual no sucede con las vacas. Esto último no siempre fue así. En la época de la colonia se aniquilaban las vacas simplemente para usar un trozo de cuero o para comer algo de carne, situación que hizo que muchos mostraran su preocupación por la posible extinción de esos animales, hasta que apareció la revolución tecnológica del momento: primero la marca y luego el alambrado que permitieron asignar derechos de propiedad y así conservar y reproducir el ganado vacuno.

 

En África, se asignaron derechos de propiedad sobre la manada de elefantes en Zimbabwe, mientras que en Kenya es de propiedad común. En este último caso en solo once años la población de elefantes se redujo de 167.000 a 16.000, mientras que en el mismo período se elevó de 40 a 50.000 en Zimbabwe a pesar de contar con un territorio mucho más desventajoso que el de Kenya. En este caso se incentiva a que se ametrallen elefantes en busca de marfil ya que nadie está interesado en conservar y multiplicar la manada como sucede en el primer lugar.

 

Claro que la institución de la propiedad privada no significa que se conservarán todas las especies animales, por ejemplo, es poco probable que el hombre deje de consumir antibióticos para conservar bacterias ya que esto pondría en riesgo la supervivencia de la especie humana. Tampoco es probable que se deseen conservar las cucarachas. En la misma línea argumental, si bien es cierto que las emanaciones de monóxido de carbono deben ser castigadas puesto que significan la lesión de derechos de terceros, la polución cero es imposible puesto que requeriría que nos abstengamos de respirar ya que al exhalar estamos contaminando.

 

En estos momentos se debate acerca del “efecto invernadero” o calentamiento global debido al debilitamiento o perforación de la capa de ozono que envuelve al globo en la estratófera. Sin embargo, hay científicos como D.L. Hartmann y D. Doeling que sostienen en un trabajo publicado en el Journal of Geophisical Research que en muchas extensiones ha habido un engrosamiento de la capa de ozono y allí donde se ha perforado hace que al penetrar los rayos ultravioletas y tocar la superficie marina se genere mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, lo cual, a su vez, dificulta la entrada de rayos solares y esto provoca un enfriamiento del planeta.

 

Por su parte, R.C. Balling señala que “La atmósfera de la Tierra se ha enfriado en 0.13 grados centígrados desde 1979 según las mediciones satelitales […] A pesar de que modelos computarizados del efecto invernadero predicen que el calentamiento mayor ocurrirá en la región ártica del hemisferio norte, los registros de temperatura indican que el ártico se ha enfriado en 0.88 grados centígrados durante los últimos cincuenta años”. El mismo autor enfatiza que, debido a su efecto de enfriamiento, el dióxido de sulfuro provocado por aerosoles mas que compensa la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.

 

En este último sentido y debido a las alarmas del tipo de las expuestas recientemente en nuestro país por Al Gore, es de interés citar una declaración del Excecutive Committee of the World Metereological Organization en Ginebra, que mantiene que “el estado presente del conocimiento no permite ninguna predicción confiable respecto del futuro de la concentración de dióxido de carbono o su impacto sobre el clima”. También es importante subrayar que el fitoplancton consume dióxido de carbono en una proporción mayor que todo lo liberado por los combustibles fósiles y que los desajustes cíclicos en la capa de ozono se deben en buena medida a fenómenos metereológicos como las erupciones volcánicas.

 

Por otro lado, en estas situaciones siempre hay trade-offs que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, se afirma que los clorolfuorcarbonos son responsables de la destrucción de las moléculas de la capa de ozono debido a las emisiones que provocan los refrigeradores, equipos de aire acondicionado, combustibles de automotores y ciertos solventes para limpiar circuitos de computadoras. El trade-off aparece cuando se documentan las intoxicaciones que se producen debido a la deficiente refrigeración y acondicionamiento de la alimentación y cuando se exhiben estadísticas de los aumentos de accidentes viales debido a la fabricación de automotores mas livianos.

 

En cualquier caso, donde se detecta una lesión al derecho debe procederse a la rectificación pero para cuidar los recursos naturales debe despolitizarse el proceso y abstenerse de la actitud arrogante de pretender la manipulación del ecosistema por parte de la burocracia estatal y permitir que la compleja información dispersa pueda ponerse de relieve a través de los precios. Cuando se conjetura que cierto recurso será mas escaso o se atribuye mayor valor para usos alternativos, los precios se elevan lo cual fuerza a reducir el consumo, al tiempo que se incentiva la investigación y desarrollo de variantes sustitutivas y, en su caso, el reciclaje.

 

La sociedad abierta permite establecer los ritmos de crecimiento óptimos y asignar los recursos de la manera mas adecuada a las necesidades presentes y futuras. La intromisión del aparato estatal en la producción a través de ideas como la del llamado “desarrollo sustentable”, no hacen más que distorsionar el uso y la asignación de recursos. Por ejemplo, la “tragedia de los comunes” irrumpe cuando se mantienen campos de forestación en manos fiscales que incentiva la tala irracional, en cuyo caso nadie se ocupa de forestar para que otros saquen partida. Si se estima que un recurso como la arboleda resulta esencial, el incentivo para la plantación de las especies requeridas operará en paralelo a las valorizaciones correspondientes a través de los precios del caso.

 

La presunción de conocimiento ha hecho que ya en el época de la Revolución Industrial se sugiriera el establecimiento político de cuotas para el carbón al efecto de “aprovechar ese recurso no renovable” que, a poco andar, fue reemplazado por le petróleo. Hoy es frecuente que se señale que existen determinadas reservas para tal cantidad de años sin percibir que no es posible extrapolar precios a situaciones distintas puesto que, precisamente, el movimiento de precios modifica la duración de las reservas.

 

Esta línea argumental se aplica también a los transgénicos que permiten notables aumentos en la productividad, plantas resistentes a plagas y  pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, la posibilidad de incrementar el valor nutriente, la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos. De todos modos, si la preferencia fuera por productos orgánicos es la gente la que debiera decidir en mercados abiertos en el contexto de auditorias privadas en competencia que asumen las responsabilidades (y sus respectivas reputaciones y consiguientes supervivencias) a través de sus dictámenes sobre calidad, pero nunca politizar temas de esta naturaleza.

 

T.L. Anderson y D.R. Leal en su obra Free Market Enviromentalism escriben que “El tratamiento del medio ambiente a través del mercado libre enfatiza que el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente no resultan incompatibles. De hecho, los ingresos altos permiten afrontar una mayor calidad del medio ambiente, además de los bienes materiales. No es ningún accidente que los países menos progresistas tienen mas polución y mas riesgos ambientales”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

El Consejo de Seguridad de la ONU y una elección clave.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 24/9/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1729761-el-consejo-de-seguridad-de-la-onu-y-una-eleccion-clave

 

El 69° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas está en curso. Entre las próximas actividades previstas aparece la elección de miembros no-permanentes del Consejo de Seguridad. Ello ocurrirá el próximo 16 de octubre.

Se trata de reemplazar a cinco de los miembros no-permanentes del Consejo, designando a quienes lo integrarán por el período 2015-2016. Esto supone elegir un miembro en representación del Grupo Africano, para reemplazar a Ruanda; un miembro por el Grupo Asiático y de las pequeñas islas, para reemplazar a la República de Corea; un miembro por el Grupo de Países de América latina y el Caribe, para reemplazar a la República Argentina (que a fin de año se retira del Consejo de Seguridad); y 2 miembros por el Grupo de Países de Europa Occidental y Otros, para reemplazar a Australia y Luxemburgo.

Respecto de la representación de los Grupos Africano, Asiático y de América latina y el Caribe, la situación parece simple. Cada uno de los respectivos candidatos regionales ha obtenido su endoso, lo que supone que competirán sin rivales. Esta es la situación de Angola, que ya ha estado una vez en el Consejo de Seguridad (2003-2004); de Malasia, que ha estado en el Consejo de Seguridad tres veces (1965, 1989-1990, y 1999-2000); y la de Venezuela , que ha estado cuatro veces en el Consejo de Seguridad, la última de las cuales fue en 1992-1993. Uno de ellos quedará afuera.

En cambio, hay tres candidatos para cubrir las sólo dos vacantes que corresponden al Grupo de Países de Europa Occidental y Otros. Ellos son Nueva Zelanda, España y Turquía. Todos son veteranos en el Consejo. EspañaTurquía han estado ya cuatro veces, y Nueva Zelanda, tres.

Cabe señalar que todavía hay 75 Estados Miembros de las Naciones Unidas que nunca han sido miembros del Consejo de Seguridad. Esto es aproximadamente un 39% de la membresía total de la organización. Más de un tercio, entonces.

Para ser electo, un país necesita obtener dos tercios de los votos de los Estados que están presentes en la respectiva sesión de la Asamblea General. En cifras, esto significa que deben lograr 129 votos del total de 193 que conforman la Asamblea General. Hay situaciones en que los miembros pueden perder su derecho a votar, si registran atrasos en sus contribuciones a las Naciones Unidas, según lo dispuesto en el artículo 19 de la propia Carta de las Naciones Unidas.

Aún aquellos países que han sido endosados deben ser objeto de votación específica. Si ningún candidato obtiene los votos necesarios en una primera rueda, la segunda rueda y las tres primeras ruedas sucesivas que fueren necesarias sólo toman en consideración a los dos candidatos más votados en la primera rueda. Si en ellas no se alcanzan los 129 votos, en las tres ruedas siguientes la votación no está restringida a los dos candidatos más votados. El número de posibles candidatos, entonces, se reabre. El procedimiento descripto continúa hasta que finalmente alguno de los candidatos obtenga los votos necesarios.

No es infrecuente que las elecciones generen varias ruedas de votación. Tampoco que si dos candidatos, al cabo de varias ruedas no alcanzan los votos necesarios, negocien entre sí para dividir entre ambos el mandato que procuran. Esto quiere decir que uno de los candidatos se desempeñe en el primer año del período, para ser reemplazado por el otro para cubrir el segundo año del mandato.

La prácticamente segura elección de Venezuela supondrá que el Consejo de Seguridad funcione con un miembro al que puede tildarse de «anti sistema». Presumiblemente escucharemos, en consecuencia, la pesada cuota de retórica que caracteriza a los estados «bolivarianos». Para hacer las cosas más complejas todavía, en este momento una de las hijas de Hugo Chávez , María Gabriela Chávez, de 33 años, técnica superior en comunicación, en clara manifestación de nepotismo por su falta de antecedentes y experiencia, acaba de ser designada como Representante Permanente Alterna de su país ante la organización multilateral. Esto sugiere que -presumiblemente- alguna vez se sentará en el Consejo y dirá lo que tenga que decir. Aunque parezca insólito, entre los postulados enunciados por Venezuela durante su campaña como aquellos que guiarán su actuación aparece la lucha contra el terrorismo. Quien tenga en cuenta la intimidad de Venezuela con las guerrillas de las FARC y el ELN que operan en Colombia, tiene seguramente serias dudas acerca de la sinceridad del enunciado.

Como en el Consejo los miembros se sientan en riguroso orden alfabético, la banca de Venezuela estará ubicada al costado mismo de la de los Estados Unidos .

La previsible nueva composición del Consejo de Seguridad no parecería tener demasiado impacto en aquellas cuestiones graves que han dividido al organismo. Tales como la situación en Ucrania , en Siria; o en el conflicto entre Israel y Palestina . Además, algunos de los candidatos tienen en su mochila vinculaciones estrechas con distintos temas puntuales que están en la agenda del Consejo de Seguridad. Este es el caso de Angola, respecto de la República Democrática del Congo y ciertamente también el de Turquía respecto de Medio Oriente. También el de España, respecto del Norte de África. Pero no el de Nueva Zelanda que pareciera tener mayor independencia, menos intereses en juego, gran experiencia y la proverbial sensatez que lo caracteriza.

En función de lo expresado en las campañas de quienes procuran ser electos el próximo 16 de octubre es también previsible que aumenten los esfuerzos del Consejo en materia de prevención de conflictos. Así como los vinculados con la transparencia y la necesidad de que la labor del Consejo sea lo más inclusiva posible.

A la presencia de Chile y Jordania, países que manifiestan vivo interés en los métodos de trabajo del Consejo, podría adicionarse la de Nueva Zelanda, que ha tenido en el pasado un reconocido liderazgo sobre ese mismo tema. A todo lo antedicho cabe adicionar que es probable que el Consejo mantenga su interés en paliar los efectos sociales y humanitarios de la dura guerra civil siria, esfuerzo que siempre confronta con las posiciones de varios miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Habrá, finalmente, que ver cuales de los países que ingresan logran ser «penholders», y sobre qué temas. Esa reciente «categoría» supone que en los distintos temas que componen la agenda del Consejo de Seguridad exista un «penholder», esto es un país responsable de redactar los proyectos a ser considerados por el Consejo de Seguridad en el respectivo tema. Los miembros permanentes del Consejo se reservan los temas que más les interesan.

Dependiendo del resultado de las elecciones que se aproximan, podría también declinar el apoyo del Consejo a la Corte Penal Internacional, atento a que se retiran la Argentina, Australia, Luxemburgo y la República de Corea, todos miembros del Tratado de Roma, siendo reemplazados por solo tres posibles nuevos miembros (España, Nueva Zelanda y Venezuela) que -como ellos- pertenecen al Tratado de Roma. Esto podría ser quizás compensado por la salida de Ruanda, país extremadamente crítico respecto de la Corte Penal Internacional, que seguramente será reemplazado por Angola, detractor también, pero menos virulento.

Más allá de la recomposición del Consejo de Seguridad, la efectividad del organismo como columna vertebral del sistema de seguridad colectiva multilateral dependerá, como ha ocurrido siempre, del uso o amenaza de uso por parte de los Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad del «derecho de veto» al que, según la Carta, tienen derecho.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Africa aplica el mejor programa de lucha contra el hambre: facilitar los emprendimientos.

Por Martín Krause. Publicado el 10/8/14 en: http://bazar.ufm.edu/africa-aplica-el-mejor-programa-de-lucha-contra-el-hambre-facilitar-los-emprendimientos/

 

Esperanzas para África. Una reciente encuesta de Gallup muestra algunos resultados que generan esperanzas sobre el futuro de África y, por lo tanto, del hambre y la pobreza en el mundo. África viene creciendo fuerte en los últimos años, elevando sus niveles de ingreso per cápita. Como siempre, se trata de hacer algunas reformas de apertura hacia los mercados, tener cuentas fiscales más sólidas y monedas más estables y los países empiezan a crecer, y ese crecimiento saca a más gente de la pobreza que cualquier plan internacional de ayuda.

La encuesta muestra que África es el continente con un porcentaje más algo de gente que piensa que si se trabaja duro se sale adelante (85%), seguida de América del Norte (84%). América Latina muestra un 79% y el último lugar es para la ex URSS con 56%: http://www.gallup.com/poll/174263/belief-work-ethic-strong-across-africa.aspx

Malawi, Ghana, Túnez, Zambia y Ruanda son los países con más altos porcentajes de todo el continente.

Curiosamente, en los países francófonos para tener éxito en la vida lo más importante son los contactos y conexiones (49%), mientras que en los países anglófonos lo más importante es la educación (59%). Es también más alto el porcentaje en estos últimos de gente que cree que trabajando duro se progresa (90%) aunque la brecha se con los francófonos (87%) se ha reducido (antes era de 7 puntos porcentuales).

Dos de cada tres africanos creen que sus países son buenos lugares como para comenzar un emprendimiento: http://www.gallup.com/poll/174314/training-money-barriers-starting-business-africa.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_campaign=syndication&utm_content=morelink&utm_term=World

Un 32% que no tiene un negocio dice que está pensando en comenzar uno aunque solamente un 23% dice que tiene acceso a capacitación y un 22% a financiamiento.

No hay mejor ayuda que generar las condiciones para que la gente se ayude a sí misma, y al mismo tiempo a otros.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

DEBATE SOBRE ECOLOGÍA

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Otras veces he escrito sobre este delicado e importante tema, en esta ocasión repito lo dicho puesto que ha vuelto a surgir el asunto con renovada fuerza. Nada es perfecto al alcance de los mortales, de lo que se trata es de minimizar problemas y facilitar la vida de la gente en todo lo que resulte posible.

La vertiente más popular que pretende encarar los problemas del medio ambiente aparece también como la forma mas contundente de estrangular las bases de la sociedad abierta. Paradójicamente, en este caso, para preservar la propiedad del planeta se destruye la propiedad a través de las figuras de la “subjetividad plural” y los “derechos difusos” que permiten demandar frente a cualquier uso considerado indebido de lo que pertenece a otro, alegando la defensa de “la humanidad”. Garret Hardin acuñó la expresión “ la tragedia de los comunes” para ilustrar el despilfarro y el uso desaprensivo de lo que es de todos que, en la práctica, no es de nadie, en contraste con los incentivos de cuidar y mantener lo que es propio cuando se asignan derechos de propiedad.

 

Con razón se considera el agua indispensable para la vida del ser humano. Somos agua en un setenta por ciento y el planeta está compuesto en sus dos terceras partes por agua aunque la mayor proporción sea salada y en otra se encuentre atrapada por los hielos. F. Segerfeld nos informa que la precipitación anual sobre tierra firme es de 133.500 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000, lo cual deja un neto de 41.500 que significa nada menos que 19.000 litros por día por persona en el planeta. A pesar de esto, se mueren literalmente millones de personas por año debido a la falta de agua o por agua contaminada.

El autor explica que esto se debe a la politización de ese bien tan preciado, situación que no ocurre cuando la recolección, purificación y distribución se encuentra en manos privadas, que si quieren prosperar deben atender los requerimientos del público sin favores ni componendas con el poder gubernamental del momento. Ejemplifica con los casos de Ruanda, Haití y Camboya donde las precipitaciones son varias veces mayores que en Australia, pero en los primeros casos hay crisis de agua mientras que esto no ocurre en el segundo por las razones apuntadas. Por esto es que el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe que “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas” y, en el mismo sentido, Martin Wolf, editor asociado del Financial Times, apunta que “el agua es demasiado importante para que no esté sujeta al mercado”.

 

La conservación de especies animales es un caso paradigmático. Las ballenas se extinguen, lo cual no sucede con las vacas. Esto último no siempre fue así. En la época de la colonia se aniquilaban las vacas simplemente para usar un trozo de cuero o para comer algo de carne, situación que hizo que muchos mostraran su preocupación por la posible extinción de esos animales, hasta que apareció la revolución tecnológica del momento: primero la marca y luego el alambrado que permitieron asignar derechos de propiedad y así conservar y reproducir el ganado vacuno.

 

En África, se asignaron derechos de propiedad sobre la manada de elefantes en Zimbabwe, mientras que en Kenya es de propiedad común. En este último caso en solo once años la población de elefantes se redujo de 167.000 a 16.000, mientras que en el mismo período se elevó de 40 a 50.000 en Zimbabwe a pesar de contar con un territorio mucho más desventajoso que el de Kenya. En este caso se incentiva a que se ametrallen elefantes en busca de marfil ya que nadie está interesado en conservar y multiplicar la manada como sucede en el primer lugar.

 

Claro que la institución de la propiedad privada no significa que se conservarán todas las especies animales, por ejemplo, es poco probable que el hombre deje de consumir antibióticos para conservar bacterias ya que esto pondría en riesgo la supervivencia de la especie humana. Tampoco es probable que se deseen conservar las cucarachas. En la misma línea argumental, si bien es cierto que las emanaciones de monóxido de carbono deben ser castigadas puesto que significan la lesión de derechos de terceros, la polución cero es imposible puesto que requeriría que nos abstengamos de respirar ya que al exhalar estamos contaminando.

 

En estos momentos se debate acerca del “efecto invernadero” o calentamiento global debido al debilitamiento o perforación de la capa de ozono que envuelve al globo en la estratófera. Sin embargo, hay científicos como D.L. Hartmann y D. Doeling que sostienen en un trabajo publicado en el Journal of Geophisical Research que en muchas extensiones ha habido un engrosamiento de la capa de ozono y allí donde se ha perforado hace que al penetrar los rayos ultravioletas y tocar la superficie marina se genere mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, lo cual, a su vez, dificulta la entrada de rayos solares y esto provoca un enfriamiento del planeta.

 

Por su parte, R.C. Balling señala que “La atmósfera de la Tierra se ha enfriado en 0.13 grados centígrados desde 1979 según las mediciones satelitales […] A pesar de que modelos computarizados del efecto invernadero predicen que el calentamiento mayor ocurrirá en la región ártica del hemisferio norte, los registros de temperatura indican que el ártico se ha enfriado en 0.88 grados centígrados durante los últimos cincuenta años”. El mismo autor enfatiza que, debido a su efecto de enfriamiento, el dióxido de sulfuro provocado por aerosoles mas que compensa la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.

 

En este último sentido y debido a las alarmas del tipo de las expuestas recientemente en nuestro país por Al Gore, es de interés citar una declaración del Excecutive Committee of the World Metereological Organization en Ginebra, que mantiene que “el estado presente del conocimiento no permite ninguna predicción confiable respecto del futuro de la concentración de dióxido de carbono o su impacto sobre el clima”. También es importante subrayar que el fitoplancton consume dióxido de carbono en una proporción mayor que todo lo liberado por los combustibles fósiles y que los desajustes cíclicos en la capa de ozono se deben en buena medida a fenómenos metereológicos como las erupciones volcánicas.

 

Por otro lado, en estas situaciones siempre hay trade-offs que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, se afirma que los clorolfuorcarbonos son responsables de la destrucción de las moléculas de la capa de ozono debido a las emisiones que provocan los refrigeradores, equipos de aire acondicionado, combustibles de automotores y ciertos solventes para limpiar circuitos de computadoras. El trade-off aparece cuando se documentan las intoxicaciones que se producen debido a la deficiente refrigeración y acondicionamiento de la alimentación y cuando se exhiben estadísticas de los aumentos de accidentes viales debido a la fabricación de automotores mas livianos.

 

En cualquier caso, donde se detecta una lesión al derecho debe procederse a la rectificación pero para cuidar los recursos naturales debe despolitizarse el proceso y abstenerse de la actitud arrogante de pretender la manipulación del ecosistema por parte de la burocracia estatal y permitir que la compleja información dispersa pueda ponerse de relieve a través de los precios. Cuando se conjetura que cierto recurso será mas escaso o se atribuye mayor valor para usos alternativos, los precios se elevan lo cual fuerza a reducir el consumo, al tiempo que se incentiva la investigación y desarrollo de variantes sustitutivas y, en su caso, el reciclaje.

 

La sociedad abierta permite establecer los ritmos de crecimiento óptimos y asignar los recursos de la manera mas adecuada a las necesidades presentes y futuras. La intromisión del aparato estatal en la producción a través de ideas como la del llamado “desarrollo sustentable”, no hacen más que distorsionar el uso y la asignación de recursos. Por ejemplo, la “tragedia de los comunes” irrumpe cuando se mantienen campos de forestación en manos fiscales que incentiva la tala irracional, en cuyo caso nadie se ocupa de forestar para que otros saquen partida. Si se estima que un recurso como la arboleda resulta esencial, el incentivo para la plantación de las especies requeridas operará en paralelo a las valorizaciones correspondientes a través de los precios del caso.

 

La presunción de conocimiento ha hecho que ya en el época de la Revolución Industrial se sugiriera el establecimiento político de cuotas para el carbón al efecto de “aprovechar ese recurso no renovable” que, a poco andar, fue reemplazado por le petróleo. Hoy es frecuente que se señale que existen determinadas reservas para tal cantidad de años sin percibir que no es posible extrapolar precios a situaciones distintas puesto que, precisamente, el movimiento de precios modifica la duración de las reservas.

 

Esta línea argumental se aplica también a los transgénicos que permiten notables aumentos en la productividad, plantas resistentes a plagas y  pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, la posibilidad de incrementar el valor nutriente, la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos. De todos modos, si la preferencia fuera por productos orgánicos es la gente la que debiera decidir en mercados abiertos en el contexto de auditorias privadas en competencia que asumen las responsabilidades (y sus respectivas reputaciones y consiguientes supervivencias) a través de sus dictámenes sobre calidad, pero nunca politizar temas de esta naturaleza.

 

T.L. Anderson y D.R. Leal en su obra Free Market Enviromentalism escriben que “El tratamiento del medio ambiente a través del mercado libre enfatiza que el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente no resultan incompatibles. De hecho, los ingresos altos permiten afrontar una mayor calidad del medio ambiente, además de los bienes materiales. No es ningún accidente que los países menos progresistas tienen mas polución y mas riesgos ambientales”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.