Déficit fiscal: el gran misterio PRO

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 15/2/16 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2016/02/15/deficit-fiscal-el-gran-misterio-pro/

 

A dos meses de asumir la Presidencia, el Gobierno de Mauricio Macri ha producido cambios importantes, como la eliminación del cepo cambiario y la participación en Davos, en lugar de relacionarse con Venezuela o Irán. Pero también ha mantenido grandes incógnitas aún sin respuesta, especialmente cómo se va a reducir el déficit fiscal.

Podemos dividir el efecto de las elecciones presidenciales en dos. Por un lado, el efecto político. El triunfo de Macri implica nada menos que poner fin al proyecto Argenzuela del peronismo en su versión k. El PRO-Cambiemos no sólo ganó la Presidencia, sino que mantuvo la Capital Federal y ganó la provincia de Buenos Aires. El potencial político de haber ganado estos tres distritos no es menor. El PRO-Cambiemos tiene una oportunidad única de desmantelar el clientelismo político de la provincia de Buenos Aries que tanto daño le ha hecho al país.

Por el otro lado, se encuentran los cambios económicos. Si separamos los cambios económicos de los cambios políticos, las decisiones tomadas hasta el momento no son necesariamente tan prometedoras. Es cierto que salir del cepo, devaluar el tipo de cambio, revisar tarifas y retenciones era algo necesario. Es decir, de haber ganado Daniel Scioli, hubiese hecho más o menos lo mismo (según expresiones del mismo equipo de Scioli). También es cierto que estas medidas eran o impostergables o fueron fuertes promesas de campaña. Si bien esto no quita mérito a las medidas tomadas, sí ofrece contexto. Hasta el momento, el PRO-Cambiemos no ha dado a conocer un claro plan de cómo piensan solucionar el mayor problema económico de Argentina: el déficit fiscal. Aunque es cierto que se han informado metas de reducción del déficit, lo que no se ha informado es cómo se va a reducir dicho déficit. Es decir, no se han presentado qué decisiones y políticas van a tomarse para eliminar este problema. Es difícil confiar en un plan que no se conoce. Esta falta de información produce incertidumbre que no contribuye a reactivar la economía del país.

En primer lugar, no es clara cuál es la visión de mercado que el PRO-Cambiemos tiene para el país. El PRO se identifica como un movimiento sin ideologías. Esto es peligroso si por falta de ideología se entiende falta de principios, donde lo que reina es el pragmatismo. Por ejemplo, intentar nombrar jueces por decretos de necesidad y urgencia (DNU) a los pocos días de haber asumido la Presidencia con una campaña donde se hablaba de volver a los principios republicanos. La potestad de nombrar jueces es para cuando el Congreso no está en sesión y no es posible reunir a los representantes en tiempo. Esta restricción, pensada para cuando había que trasladarse a caballo, difícilmente aplica en el siglo XXI.

En nombre del pragmatismo, el PRO-Cambiemos puede verse tentado, por ejemplo, a obligar a los supermercados a informar sus precios en un determinado sitio web de cierta manera. Es decir, desde el Gobierno se les impone a los supermercados cuál debe ser su marketing de precios. En Twitter, Miguel Braun sostuvo que el Presidente “le pidió a los supermercados que pongan sus precios online”. Lo cierto es que, de no publicar los precios, según se informa en distintos medios, los supermercados serán multados. Curioso uso del término pedir, cuando lo que Macri está haciendo es imponer u obligar a los supermercados. Curiosa actitud de un Gobierno que se dice republicano. Un mercado competitivo, al menos a mi juicio, es aquel libre de regulaciones, con libre entrada y salida de productores y con impuestos razonables indistintamente de la cantidad de oferentes, no aquel donde se obliga a informar precios de una determinada manera. Existen mercados muy competitivos con pocos oferentes (como es el caso de bienes network, por ejemplo, el software).

Gente del PRO también ha definido a este movimiento como un partido de izquierda. Ivan Petrella sostuvo que en Estados Unidos el PRO estaría a la izquierda del partido demócrata (es decir, a la izquierda de Hillary Clinton y Bernie Sanders). Jaime Durán Barba, por su lado, sostuvo que Macri se encuentra a la izquierda de Cristina Kirchner, quien sería alguien de ultraderecha. Por su lado, el ministro de economía Alfonso Prat-Gay se ha referido a precios de libre mercado de manera peyorativa al hablar de la ley de la selva. Modales aparte, es una expresión digna de un Axel Kicillof o de un Guillermo Moreno. Por su lado, Rogelio Frigerio habla del PRO como un partido desarrollista (sea lo que sea que eso quiere decir en concreto).

De las medidas tomadas tampoco se desprende que el PRO-Cambiemos tenga una visión pro libre mercado, dado que las principales medidas que se han eran necesarias dada a situación heredada. De hecho, no se le conocen a este partido ni expresiones ni medidas que sean inequívocamente pro libre mercado. Dado que el PRO-Cambiamos no ha hecho explícita su visión de cuál debe ser el marco económico del país, todo queda en sujeto a especulación.

En segundo lugar, esta falta de definición respecto a cómo solucionar el déficit fiscal se lee como una política económica gradual. Parecería que la alternativa, el shock, es cuando se implementan reformas de un día para el otro. Esto es incorrecto. Nadie puede esperar que un Gobierno haga lo imposible en 24 horas. En resumen, el problema no es no hacer lo imposible, sino hacer mal lo posible. Una reforma de shock consiste básicamente en presentar un plan integral de manera clara y ponerlo en marcha lo más rápido posible, lo cual por supuesto puede llevar tiempo. No informar cuál es el plan económico, si es que efectivamente hay uno, sólo contribuye a aumentar la incertidumbre y a incrementar las posibilidades de fracaso. En cambio, informar un plan en detalle y de manera clara alinea expectativas y los agentes económicos no tienen que estar adivinando si el Gobierno va a reducir el déficit fiscal u obligar a los supermercados a informar precios en un sitio web. ¿El PRO-Cambiemos tiene un plan integral que aplica de manera gradual, sin informar al público cuál es el plan, o toma medidas de manera improvisada según van apareciendo temas en agenda? Si hay un plan integral, ¿por qué no se lo informa? ¿Acaso el Gobierno no confía en su propia visión de país?

En tercer lugar, según palabras de Prat-Gay el PRO-Cambiemos parece guiase por la idea de que reducir más agresivamente el déficit fiscal implica un ajuste social. El ajuste social, sin embargo, hace años que ocurre. Si traducimos lo que Prat-Gay está diciendo, el mensaje es que el ajuste lo va a seguir haciendo el privado, no el sector público. La presión fiscal y la inflación destruyen tantos puestos de trabajo como empleados públicos innecesarios se mantienen a costa del contribuyente. Usted, lector, es quien va a perder su puesto de trabajo para seguir manteniendo un Estado sobredimensionado. Pero si usted pierde su trabajo, eso no es ajuste social, sí lo es si lo pierde un empleado público. Parece ser que no todos los trabajadores están en igualdad de condiciones, algunos parecen ser más importantes que otros. Es erróneo, si no tendencioso, dar a entender a la opinión pública que el dilema es entre ajuste o no ajuste, cuando el verdadero dilema es si el ajuste lo va a hacer finalmente el Estado (que es quien después de todo tiene déficit) o si se va a seguir exprimiendo como limón al contribuyente que carga con impuestos asfixiantes. ¿Por cuántos años ha mantenido el contribuyente a un Estado ineficiente y sobredimensionado? ¿Se votó a Cambiemos o a Continuemos?

Igual de tendencioso es cuando distintos funcionarios del Gobierno se expresan de manera tal que se da a entender que el problema de los altos precios de los alimentos se encuentra en los comerciantes y no en la política monetaria heredada. Con una inflación entre el 20% y el 30%, el único responsable de la suba de precios es el Banco Central. En un país que necesita unión social y sanar divisiones sociales, ciertas expresiones del PRO-Cambiemos parecen alentar la división de consumidor contra comerciante en lugar de unir a los argentinos.

Hace años que el PRO se prepara para ser Gobierno. Es de esperar que en todo este tiempo haya desarrollado un plan económico en el caso de asumir. Las expresiones y las medidas tomadas en estos dos meses, sin embargo, no permiten deducir cuáles son los lineamientos generales de dicho plan. Esto no hace más que alimentar lo que el historiador y economista Robert Bob Higgs llama “incertidumbre de régimen”. ¿Va a ser un kirchnerismo light, como algunos sospechan, o va a ser un movimiento pro libre mercado, como algunos de sus defensores esperan? El no saber en qué tipo de Argentina se va vivir, kirchnerismo light o libre comercio con apertura al mundo, pone un freno a las inversiones de largo plazo, dado que no se saben cuáles van a ser las reglas de juego. Dados los triunfos en las últimas elecciones, el PRO tiene la oportunidad de ser el autor de la versión argentina del milagro alemán, o bien pasar a la historia como otra oportunidad perdida en la larga lista de Gobiernos que dejaron pasar dicha oportunidad.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

 

Winds Of Change In Argentina: New President Appoints Experienced Team

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 2/12/15 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/12/02/new-winds-in-argentina-new-president-appoints-experienced-team/

 

“Buenos Aires,” the name of the Argentine capital, translates into “Good Airs” or “Good Breezes.” The hot summer days that are approaching in this South American city are not particularly appealing, but the recent election of Mauricio Macri to the presidency, is making many feel that they are in a political spring. Some observers are forecasting that the election signals the end of populism. “XXIst Century Socialists,” on the other hand, argue that the election is a partial set back and a return to “neo-liberal” and crony capitalist days. The new cabinet, appointed with extreme speed, can give us a sense of what might follow.

Let’s start with the economy. The people chosen by President-elect Mauricio Macri, Alfonso Prat Gay, Pedro Lacoste, Rogelio Frigerio, and Federico Sturzenegger, to lead the ministries and agencies in charge of the Argentine economy are shrewd operators with ample experience in the public and private sectors. Their knowledge of how the Central Bank and other state-owned banks and agencies operate is an essential asset to this transition. During my lifetime, (I was born in 1954), not a single elected president who was not part of the Peronist party was able to finish his mandate. That’s not to say that they were all destabilized by the Peronists alone; one of them, Raúl Alfonsín (1983-1989), did it mostly to himself. His team implemented an easy money policy, which destabilized the economy, forcing him to call for early elections.

Argentina’s president-elect Mauricio Macri will take office as president of Argentina on December 10. (EITAN ABRAMOVICH/AFP/Getty Images)

The knowledge that Prat Gay, Lacoste, and Sturzenegger have of the web of interventionist regulations currently used to control most aspects of the Argentine economy will help the next administration to carefully assess any malfeasance conducted by the Kirchner government during these last weeks and until they take charge on December 10. Martin Lousteau, chosen to become ambassador to the U.S., belongs to the same club as the rest of the economic team. He also worked for the Kirchners and following his political instincts more than his economic understanding, greatly increased the dreaded export taxes, but was chosen due to his political clout.

Like good technocrats, the new team will be able to dazzle their audience and other policy players with numbers and figures. Yet having knowledge of data and economic statistics is not enough to avoid missing the goal of achieving financial stability and sounder monetary policies. The track record of Argentine “monetary experts” has not been good. In this case, pragmatism, of a non-dogmatic, Keynesian fashion, will be the norm. Prat Gay was head of the Central Bank in the early years of Nestor Kirchner’s administration (2002-2004), and Pedro Lacoste was his deputy. Lacoste’s consulting firm, Tilton Capital, is named after the estate of the late John Maynard Keynes. Only when compared with 21st century socialists can this team be considered “neo-liberal;” neo-Keynesian is more appropriate, but still much better than neo-Marxists like the departing Axel Kicillof.

What changes will we see first? I expect that soon most prices will be determined by the market process. There will be a gradual and uneven liberalization of the prices currently set and subsidized by the government (for instance, a train ticket costs 20 U.S. cents, which I estimate is 10 percent of its real value). I forecast that President Macri will respect his commitment to letting the price of the U.S. dollar and other foreign currencies be determined by the market, while asking his team of technocrats to try to smooth major fluctuations. But this will only be possible if the government puts its fiscal house in order and pursues a sound money policy.

To accomplish this goal, I expect that President-elect Mauricio Macri will seek major support from international financial institutions. He will show signs of responsibility by negotiating an agreement with Argentine creditors (the “holdouts”) and pushing for less politicized relations with most countries. Transparency in these first deals, divulging commissions and fees paid to financial brokers and legal advisors will indicate if there is a chance that positive change in Argentina is possible.

The new Minister of Energy, Juán José Aranguren, the recently retired head of Shell Oil Company, was one of the few in the business sector who, during this last decade, dared confront the Kirchner administration not only with words but also with lawsuits. In economics, he champions free markets moderated by social policy; his principled stances made him a darling of local free-market think tanks.

As Minister of Homeland Security, Patricia Bullrich will have a daunting task. But she does not lack the courage. As minister of labor in a previous administration under President De La Rua (1999-2001) she was the only one to really confront the Peronist labor unions. Originally from the “left,” Bullrich became a staunch defender of republican institutions both in Argentina and abroad (with Macri, she will fight for the freedom of Venezuelan political prisoners). Eugenio Burzaco is the new head of intelligence. Burzaco created the police of the city of Buenos Aires in order to counter the more politicized national (federal) police. Teamed with Bullrich, they will be a formidable team. They are committed to combatting narco-trafficking and the many criminal endeavors supported by its profits. Germán Garavano, who with Burzaco wrote “Mano Justa,” a book that received the Sir Antony Fisher Award from Atlas Network in 2005, is the new Minister of Justice. In no area does Argentina score so low as in respect for rule of law and justice. So these appointments are of immense importance.

In addition to justice and security, Argentina faces major challenges in the educational arena. Esteban Bullrich, the new Minister of Education, will bring his knowledge, innovative spirit, and integrity to the national scene. He developed and tested his skills as secretary of education in the city of Buenos Aires. He understands the theory and practice of education.

In Labor, Jorge Triaca (Jr), the son of one of the few moderate labor union leaders in Peronist history, played important roles in Fundacion Pensar. Pensar is a think tank that started as a state policy network, collaborating with think tanks across Argentina and Spain. It later became the official public policy ideas generator for the Macri-led political organization (PRO). Jorge Triaca left Pensar when elected to Congress. Due to his knowledge, big tent approach, and demeanor, he is one of the most admired politicians in Argentina today.

Argentina confronts major problems in economics, rule of law, security, and education. The team assembled by Macri is outstanding on many fronts. In my area of expertise, economics, I anticipate that interventionism will continue. This interventionism will be less political but, as it always favors some at the expense of others, it will not be less risky. In international affairs and global positioning, Argentina will show a very different face, much more civilized, respectful, and modern. All in all, a much welcome change for Argentina, the region, and the world.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.