Mis críticas al pensamiento de Murray N. Rothbard

Por Adrián Ravier.  Publicado el 10/3/20 en: https://puntodevistaeconomico.com/2020/03/10/mis-criticas-al-pensamiento-de-murray-n-rothbard/?fbclid=IwAR1kMzlEdJ83plHSQscDIkuQovOnjRoR4pJhdqGh5qpUFTjIuWlC3lmWaoI

 

El pensamiento de Murray Rothbard difiere fuertemente del de sus antecesores Carl Menger, Eugen von Böhm Bawerk, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. En este post, quiero identificar algunos elementos polémicos, los que dividen a la tradición austriaca. Mientras unos los ven como un progreso de la tradición, otros autores lo ven de manera crítica. En mi caso, si bien soy crítico, quiero aclarar que identificar estos elementos no implica ignorar sus aportes relevantes, como es el caso de su teoría de los monopolios, destacada en varios lugares.

  • Historia del pensamiento económico. Rothbard ha desarrollado dos tomos cuya lectura recomiendo, pero contienen excesos que no se pueden ignorar. El primero es analizar los autores y las escuelas de pensamiento desde la visión que él tenía como austriaco en 1995. Aislar a los autores del contexto en que escribieron sus obras es injusto y una mala manera de proceder en este campo de estudio. El segundo fallo es ignorar la tradición del orden espontáneo en la que participaron Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson. Más al detalle noto que sobredimensiona los aportes de la escolástica y en particular la escuela de salamanca y subestima al pensamiento clásico. (Aquí argumento el punto).
  • Epistemología de la economía. Rothbard elabora toda la teoría económica de manera deductiva, coherente, sistemática, pero cree que podemos prescindir de los elementos empíricos. Machlup, por el contrario, cree que al construir la teoría económica uno necesita apoyarse también en hipótesis auxiliares y empíricas (antropológicas, sociológicas y jurídicas), además de las condiciones iniciales. Gabriel Zanotti ha elaborado este tema en extenso (Ver aquí). Este artículo de Zanotti junto a Nicolás Cachanosky resulta central en el debate moderno (Ver aquí). Este debate entre Rothbard y Machlup resulta fundamental pues los rothbardianos han adoptado posiciones radicales basadas precisamente en su metodología.
  • Rothbard tiene posiciones que considero sumamente polémicas en el área monetaria, lejanas a su maestro Ludwig von Mises, y también a Friedrich Hayek, y otros autores modernos especialistas en el área como Lawrence H. White, George Selgin, Steven Horwitz, Roger W. Garrison, Richard Ebeling, Nicolás Cachanosky, entre otros. Rothbard habla de “inflacionismo”, por ejemplo, cuando se da cualquier política que expande la oferta monetaria, pero Mises ha dejado claro que habrá “inflación” sólo en la medida que la oferta monetaria supere a la demanda de dinero. El debate más extendido dentro de la Escuela Austriaca se ha dado respecto de las reservas fraccionarias, pero Mises ha sido muy claro en el cap. 17, sección 11 de su tratado de economía bajo el subtítulo “Libertad monetaria” que bajo “banca libre” la competencia limitaría la expansión de medios fiduciarios sin necesidad de imponer controles a los bancos en el manejo del encaje. Rothbard, y a partir de él otros autores como Jesús Huerta de Soto han elaborado argumentos jurídicos, económicos, históricos e incluso morales para argumentar en favor de un encaje del 100 %, pero pienso que poco a poco la EA moderna tendió a abandonar esta posición que hoy es más reducida. Para tratar este tema sugiero el libro de George Selgin, Libertad de emisión del dinero bancario.
  • Rothbard también es conocido por su ética de la libertad o anarcocapitalismo. Si bien valoro que el alumno en el aula se exponga a estas posiciones radicales por el desafío que implica repensar las funciones del estado en la economía (yo mismo me defino a veces como un anarquista hayekiano -ver la falsa dicotomía aquí-), también parecen ignorarse dentro de ciertos círculos austriacos que la EA fue principalmente liberal, al menos en los planteos de Mises y Hayek. Algunos rothbardianos abandonan entonces todo el debate sobre controlar al leviatán, mediante constituciones, república, reglas fiscales y monetarias, federalismo y descentralización, que se ha extendido con el public choice, por ejemplo, y que si bien continúan la tradición de Mises y Hayek, chocan con el pensamiento de Rothbard. Pienso que la EA moderna no puede ignorar el debate más institucional que ofrecían estos otros autores, y que también aportan otros compañeros de camino (Ronald Coase, James Buchanan, Gordon Tullock, Jeffrey Brennan, Douglas North, entre otros).
  • Un aspecto microeconómico no menor en Rothbard es su posición contraria a la tradición del orden espontáneo. Este aspecto que señalé más arriba al tratar dos tomos de HPE no fue un olvido. Rothbard es crítico de la tradición del orden espontáneo, lo que genera una ruptura central con Hayek y los autores escoceses.
  • Y cierro con un aspecto que se ha destacado en varios lugares. Rothbard tuvo dificultades para publicar sus aportes en las revistas especializadas en economía. Por eso fundó su propio Journal of Libertarian Studies, el que es sumamente interesante para los jóvenes que quieran acercarse a sus ideas. Pero al hacerlo, y al continuar los austriacos modernos con ese comportamiento sectario, se aisló a la EA. Debemos recordar que la EA se consolidó sobre la base de los debates que Mises mantuvo con los socialistas, y que luego se extendieron también a Hayek, quien mantuvo otros debates con Keynes y Cambridge, además de la discusión sobre la teoría del capital de Knight y Clark. La EA debe recuperar ese protagonismo con debates abiertos frente a autores destacados del mainstream economics. Seguir ofreciendo un trabajo que se publica con carácter exclusivo en revistas propias de la tradición sin dudas es cómodo, pero mantiene a la tradición del pensamiento en la marginalidad. Desde luego hay excepciones, con destacados austriacos que publican en revistas bien rankeadas, pero son precisamente quienes se han opuesto al trabajo de Rothbard y su comportamiento sectario. En Argentina, en particular, existe la Asociación Argentina de Economía Política, en cuyas reuniones anuales asisten unos 500 economistas de todo el país. Pienso que los austriacos deben asistir a esta reunión y promover el debate. Sólo de ese modo podemos recuperar protagonismo (mis últimos aportes aquíaquíaquí y aquí).

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

“La vigencia de las ideas de Ludwig von Mises, para la interpretación los problemas de Latinoamérica, en la actualidad.”

Por Guillermo Luis Covernton.

 

https://www.youtube.com/watch?v=7jfN0ynLVD8

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es profesor de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Política y de Finanzas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es director académico de la Fundación Bases. Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

Ludwig von Mises: Inspiring Think Tanks Across The Globe.

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 20/8/14 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2014/08/20/ludwig-von-mises-inspiring-think-tanks-across-the-globe/

 

The free enterprise system within a rule of law is the best engine for prosperity. Ludwig von Mises (1881-1973) is recognized by many as its greatest advocate. His name was largely ignored for decades, today, however, more than 20 think tanks around the world are named after him. No other famous economistcomes close.

Those who started these “Mises Institutes” were inspired mostly by the theoretical work of this Austrian scholar, books such as “Socialism,” “Theory of Money and Credit,” and “Human Action.” When I studied economics at Grove City College under Dr. Hans F.Sennholz (1922-2007), one of Mises’ disciples, these three books were required reading.

The clear logic, impeccable analysis, and consistency of Mises analysis captivated not only some economists disillusioned with Keynesianism and other interventionist dogmas, but especially businessmen. Both the Spanish and Portuguese versions of “Human Action” were translated by businessmen. I do not mean that they paid for it, they actually translated the large book (1000 pages). Joaquin Reig Albiol did the Spanish edition in 1960 and Donald Stewart Jr., founder of the Instituto Liberal in Rio de Janeiro, translated the Brazilian edition in 1990. Talented young businessmen and entrepreneurs, such as Helio Beltrão in Brazil, continue to play key roles in the Mises Institutes peppered around the globe.

 

Helio Beltrão, President and Founder of Instituto Mises Brazil with a copy of the first volume of their journal.

Ludwig von Mises knew the importance of theory, but he also thought it was essential that “the eminent citizens, the intellectual leaders of the community,” be “in a position to form their own opinion on the basic social, economic, and political principles of policies.” For that they also need access to facts, and statistical information and analysis. There is considerable truth in the famous Kurt Lewin statement that “there is nothing more practical than a good theory,” but these theories should guide applied research and applied research should create incentives for theoretical refinements.

Few of the many Mises Institutes around the globe focus on the type of policy research that Ludwig von Mises conducted during an important part of his life. In an academic paper published by the Cevro Institut and presented at the Mont Pelerin Society in Prague in 2012, Richard Ebeling described this “other Mises.” Ebeling wrote:

“From 1909 to 1934 (except during the First World War when he served in the Austrian Army), Mises worked as an economic-policy analyst and advisor to the Vienna Chamber of Commerce … he spent his working day as a ‘policy wonk.’ He immersed himself in the factual details and economic policy specifics of, first, the old Austro-Hungarian Empire and, then, the Austrian Republic between the two World Wars. His statistical knowledge of ‘the facts’ relating to Austrian fiscal policy, regulatory legislation, and monetary institutions and policy was precise and minute.”

Ludwig von Mises conducted policy research and offered practical, middle-of-the-road policy solutions. Some of his recommendations might shock those who only pay attention to his theories: from retaliatory tariffs against the enemies of Austria, to numerous second-best proposals including indexation, indirect consumption taxes, and even subsidies to the poor to help in transitions to more developed market economies.

J. Guido Hülsmann, author of “Mises: The Last Knight of Liberalism,” describes that when Mises moved to the United States there was an effort to create a university-based think tank for him to lead. Conducting research at the archives of Grove City College, which holds Mises’ correspondence, Hülsmann discovered that Frederick Nymeyer (1897-1981), an industrialist who was inspired by Mises’s books, tried to create a Liberal Institute at the University of Chicago. The Austrian professor was willing but the university declined the offer arguing that they only wanted to receive unrestricted money. If the Liberal Institute in Chicago would have been launched, would Mises have continued with his policy analysis? It is difficult to know, but what we know is that after his death, many of his great admirers, disciples and students launched several think tanks around the globe.

The U.S. based Mises Institute has the largest budget (over $4 million). Founded in 1982, it is also the oldest and most active. The groups in Belarus, Canada, and especially Brazil, are also increasingly active but have much smaller budgets.

Why does the name of Mises carry so much weight? Helio Beltrão, president and founder of the Instituto Ludwig von Mises in Brazil argues that the appeal of this Austrian economist is founded on his role in reversing the intellectual decline of classical liberalism, its more radical and purist approach, and the way in which he integrated economics and political science.

Few of these think tanks conduct public policy research. Most focus on education and dissemination. Some research, especially from secondary sources, goes into the numerous op-eds published by these groups. If they publish a piece on free trade, they will state with utmost clarity why free trade is more efficient. Some will even venture into moral philosophy and will write that free trade is also more moral and more just. Few of their publications, however, make an effort to quantify the efficiency of un-hampered markets, or the waste of protectionism.

With the proliferation of Mises Institutes it is possible, and it would be much needed, that they embark on sponsoring and promoting more books such as Murray Rothbard’s “America’s Great Depression,” that combine sound theory with empirical analysis. A good example is “Out of Poverty,” by Ben Powell, who founded and heads the Free-Market Institute at Texas Tech University.

New efforts of “Austrian” inspired public policy research will likely emerge from the Austrian Economics Research Conference (planned for March 2015) which offers opportunities for going beyond theory, or from research focusing just on studying each other or from focusing on “what other Austrians wrote.” At least two of the Mises Institutes recently started journals: the Revista Misesin Brazil, an Inter-disciplinary Journal of Philosophy, Law and Economics; and the Journal of Prices and Markets in Canada. The latter already included a few public-policy papers. Other centers with leaders inspired by Mises, such as the Juan de Mariana Institute in Spain, or the Istituto Bruno Leoni (IBL), in Italy, frequently publish “Austrian” inspired policy research. IBL conducts a yearly Mises Seminar, already in its tenth year, where young scholars present policy as well as theoretical papers.

Mises Institutes around the globe.

Mises Institutes around the globe.

Networks are becoming increasingly important in all areas of life. Although there is some overlap on their academic and advisory boards, and several agreed to start a Misesglobal Facebook group, all the free-market think tanks named after Mises are independent. The one working in the most challenging territory, the Minsk Mises Center, in Belarus, is one of the most active, and least connected with the others.

Is it a drawback that there are few formal ties between these Mises Institutes? Not at all says Beltrão: “There cannot be lasting policy change without a preceding cultural and ideological change. Due to globalization and the internet, competing ideologies and their shifts have become increasingly interconnected across nations, while nonetheless enclosed in their distinct local characters. Therefore, decentralized networks of idea-powerhouses, such as the Mises Institutes informal network, enjoy a key advantage.”

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

 

Mises analiza la economía austriaca en los años 1920, igual a la Argentina en 2014

Por Martín Krause. Publicado el 14/7/14 en: http://bazar.ufm.edu/mises-analiza-la-economia-austriaca-en-los-anos-1920-igual-a-la-argentina-en-2014/

 

Cuando los Nazis invadieron Austria secuestraron y se llevaron toda la biblioteca y los papeles de Ludwig von Mises. Luego los rusos llegaron a Berlín, y se llevaron esos papeles a Moscú, donde se mantuvieron en secreto hasta que la caída del socialismo permitió encontrarlos y recuperarlos. Como resultado de esto, Richard Ebeling editó esos trabajos en tres volúmenes publicados por Liberty Fund. El primero de ellos se llama “Monetary and Economic Policy Problems Before, During and After the Great War”. Allí Ebeling hace un comentario introductorio donde comenta el análisis de Mises sobre la situación austriaca a principios de los años 1920.

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Cualquier similitud con la situación argentina en 2014 no parece ser coincidencia. Pasó casi un siglo y parece que no hemos aprendido nada. Dice Ebeling sobre Mises:

“Los artículos de Mises “Devaluación Monetaria y el Presupuesto Nacional” y “Por la reintroducción de prácticas normales de mercado de capitales en las transacciones de moneda extranjera” explicó que el tipo de cambio es un precio creado en el mercado que simplemente no puede ser fijado y manipulado por el estado. El valor de una moneda en términos de otra reflejaba en definitiva su poder de compra. Guiada por la “ley de un solo precio”, la tendencia del mercado era a establecer un tipo de cambio en cuyo punto el atractivo de comprar un cierto bien en cualquiera de los dos países fuera el mismo. Al establecer el tipo de cambio a un nivel diferente que el de mercado significa solamente que fue establecido a una tasa muy barata o muy cara. En vista de la escasez de divisas como resultado del control de cambios el gobierno ordenó que todos los ingresos de divisas debían entregarse a la Autoridad Austriaca de Control de Cambios a una tasa fija, y ahora la burocracia gubernamental determinaría su racionamiento tanto a importadores como exportadores.

Prohibiendo transacciones normales de divisas simplemente trasladó las transacciones al mercado negro y evitó el funcionamiento de aquellos arreglos institucionales a través de los cuales los individuos se protegen de las fluctuaciones inciertas del tipo de cambio utilizando el mercado legal de futuros. En cambio, el entorno inflacionario con pocos caminos legales para obtener “cobertura” contra los efectos de una moneda que se deprecia, significó que más y más gente comenzaba a usar monedas extranjeras en las transacciones dentro de Austria. Los controles de cambios deben ser eliminados y la impresión de dinero debe terminar si se quiere evitar un desastre monetario.

La causa fundamental de los problemas de Austria estaba en la fuerza de la idea socialista, con todas sus consecuencias negativas. Este fue el tema de dos artículos de Mises, “El problema austriaco” y “El programa de la Socialdemocracia Agraria”. Los socialistas estaban determinados a controlar y gastar hasta la destrucción total del país. Bajo esta administración, los impuestos y la inflación consumieron la riqueza acumulada en el pasado y limitaron la acumulación de capital en el presente. Demagógicamente prometieron riqueza mientras causaban pérdidas nacionalizando y regulando industrias que terminaron sufriendo pérdidas que se pagaban finalmente con más inflación. Su agenda agrícola iba a hacer el mismo daño a la economía rural como lo hacía a la industria y las manufacturas en las ciudades.

¿Qué debería hacerse? En Febrero de 1921, Mises presentó el borrador de un plan para responder a la pregunta ¿Cómo puede salvarse a Austria?” La primera medida era frenar la impresión de dinero. Pero esto solo podía hacerse si se eliminaban los costosos subsidios a los alimentos y se reprivatizaban las industrias para terminar con los enormes gastos destinados a cubrir sus déficits, para que el presupuesto nacional volviera a estar balanceado. Los controles de cambios debían eliminarse con un mercado libre de cambios, para todo tipo de transacciones. Al mismo tiempo, el valor de la corona austriaca tendría que estabilizarse una vez que el Banco Central terminara de emitir dinero y se frenara la depreciación de la moneda. Todas las regulaciones locales y los controles que interfieren en el comercio entre las distintas provincias de Austria tenían que levantarse, y el libre comercio debería ser reintroducido en todas sus formas. Este era el camino para una próspera y revitalizada Austria.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).