SEGUNDA CARTA DE DIOS A LOS RANDIANOS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/10/19 en: http://gzanotti.blogspot.com/2019/10/segunda-carta-de-dios-los-randianos.html

 

Hello randianitos!!!!!!!!!!!!!!! Me again ¡!!!!!!!!!!!!!!! Mi primera carta fue tomada con gran humor por muchos de ustedes, lo cual me alegra enormemente. Sin embargo, uno en España se enojó mucho. ¿Pero por que enojarse con alguien que no existe? Mm….

Por lo demás debo confesarles que la luna de miel con Ayn se está terminando. Me dijo de vuelta que yo no existo. ¿What???? ¡Pero si me tenés delante!!!!, le dije. Sí, pero vos dijiste, me dijo, que vos no existías, en la primera carta, así que me lo ratificó. No Ayn no!!!, le dije, no existo en el sentido de que no soy creado, sino el creador…………… Ah sí, andá a arreglarla, me dijo, y se fue a saltar por las nubes lo más campante. Además plantó bandera en una nube y dijo “¡esta nube es mía!”, y reclamó la propiedad. ¡Pero no, Ayn, esa nube era la de Kant!!!! Para qué. Se puso furiosa y me dijo que no iba a compartir con ese el mismo cielo. Bueno, basta, como ven la cosa se pone difícil……… ¿Algún consejo?

Y luego se me puso a discutir lo del egoísmo otra vez. Le dije que era un malentendido. Que yo lo que había querido decir era caridad, y le expliqué otra vez la parábola del buen samaritano. Me dijo entones que el samaritano era egoísta porque para él el herido tenía valor. ¡Claro que sí!, le dije, precisamente porque era humano. El valor es que es otro. Decime, Ayn, le dije: si yo te regalo una buena nube, y luego te digo que lo hice para quedar bien con Ricardo Rojas, entonces, ¿qué vas a pensar? ¿Qué lo hago por Rojas o por vos? Por Rojas, me dijo. ¿Y te parece bien? ¿Dónde queda mi amor por vos?, le pregunté. Y me dijo: nada de romanticismos ahora que te estoy respondiendo. Pero yo insistí: lo que te digo es que tenés que hacer cosas por el otro, no por vos. No, me dice: el otro y yo somos lo mismo. Ay Mi, le dije (ay Dios), eso en el axioma praxeológico, claro. Pero en un ser humano, le expliqué, la situación más satisfactoria puede ser el otro tanto otro, donde hay que poner la mirada. Entonces ella me dijo “Ay Diosssssssssss”. ¡Exacto!!!, le dije: HAY Dios ¡!!!!! O sea que yo Soy………. Otra vez, me respondió, ¿vos sos qué? ¡El que soy!!!!! Le dije otra vez………………. Y para qué, el que sos qué………………… Basta, gente, creo que se las voy a devolver.

¡Si!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Gritaron los randianitos abajo. Pero no gente, me dijo que se quedaba conMigo, porque abajo estaba Zanotti y no lo quería ni ver. No te preocupes le dije. Dad a Zanotti lo que es de Zanotti, y a Dios lo que es de Dios.

Y se quedó contenta.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Síguelo en @gabrielmises 

LA TRASCENDENCIA DE LA NIÑEZ: EL CASO ARGENTINO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Hay una obra de Neil Postman titulada The Disappearance of Childhood que alarma a cualquier lector atento pero que desafortunadamente consigna verdades de a puño. Si creemos en el valor de lo que puede hacer el hombre en esta Tierra para que todos mejoremos, no podemos dejar de lado lo que ocurre en la niñez puesto que de allí parten todos los adultos del futuro.

 

Con gran acierto Postman apunta distintos aspectos de cómo hoy se trata a la niñez a través de los siguientes aspectos que deben tomarse con mucha seriedad. Primero, la falta de atención de los padres en los temas relevantes, especialmente en lo que se refiere a la educación o des-educación que reciben primero en sus hogares y luego en los colegios, situaciones en las que se han rebajado a límites inconcebibles los mojones de referencia respecto a los niveles de excelencia. Segundo, en esta misma línea argumental, se recurre a vocabulario soez tanto en el hogar como en los colegios por parte de padres y profesores.

 

Tercero, los padres permisivos que abren las puertas para que adolescentes lleguen a horas inauditas a sus hogares luego de salidas. Cuarto, hacen posible que ingieran altas dosis de alcohol. Quinto, les permiten desempeñarse como modelos en espectáculos muchas veces pornográficos.

 

Sexto, los incentivan a jugar a juegos en los que matar y destruir son los principales objetivos. Séptimo, en la vestimenta se tiende a borrar la frontera en entre el niño, el adolescente y el adulto. Octavo,  hasta en los crímenes resulta difícil distinguir a menores de adultos por la saña con que son realizados los mismos. Y noveno, la idea del pudor y el sentido de vergüenza son borrados de la trasmisión de valores a la niñez.

 

Nada hay más importante que prestar atención a los requerimientos de los niños y realizar todos los esfuerzos para brindarles seguridad y contención en el contexto de la familia. Nada más importante que incentivar su autoestima y responder con prudencia y dedicación a sus reiteradas preguntas y averiguaciones. Nada más importante que inculcarles el respeto recíproco, la honestidad, la responsabilidad y el sentido del humor.

 

Digo con cuidado y prudencia porque debe ponerse todo en la debida dimensión y no adelantarse a lo que el niño quiere saber. Una vez, al regreso del colegio una estudiante le preguntó a su madre que quería decir “pene”. La madre contestó con cierta angustia que se reunirían a conversar esa noche,  al efecto de contar con más tiempo para prepararse y responder adecuadamente. El tiempo antes del encuentro lo aprovechó la madre para consultar con el marido sobre la mejor estrategia, recurrir a Internet y preparar ilustraciones que fueran didácticas, siempre con el mayor cuidado posible. Llegada la hora de la reunión se encerraron  en el cuarto de la progenitora y tras su largo discurso, la niña dijo “que raro todo lo que me decís, no veo relación con lo que sucedió hoy en el colegio porque la profesora nos dijo que rezáramos por el alma de la abuela de una alumna para que su alma no pene”.

 

La buena educación es la clave de todo, en primer término la informal en la familia y luego la formal en el colegio y la universidad. Cada uno tiene sus métodos y no hay para esto recetas universales, pero con mi mujer desde que nuestros hijos eran muy chicos establecimos el sistema de que en las comidas a la noche, todos los días, cada uno, incluyéndonos a nosotros, debíamos poner un tema. Cuando fueron más grandes especificamos que los temas en cuestión no se refirieran a noticias del momento y que todo el mundo conoce, ni se refiriera a nada que tuviera que ver con la política ni el dinero. Es decir circunscribirlos a lo que a cada uno le pasa en su interior o las ocurrencias que aparecen a raíz de lecturas. Esto lo aplicamos hasta que los tres se casaron y con buenos resultados en el sentido que pudimos formarlos con valores y principios sólidos.

 

Todas las tareas educativas para trasmitir valores y principios de una sociedad abierta resultan clave para lo cual se necesita estar muy atento, porque como reza el título de un libro de Macedonio Fernández “no todo es vigilia la de los ojos abiertos”.

 

El caso argentino es muy anterior a los textos obligatorios de “Evita me ama” y los engendros de La Cámpora, es necesario bucear en las raíces del problema. Para ello nada mejor que reiterar brevemente alguna información del notable ensayo de Carlos Escudé con el apoyo de una nutrida bibliografía, titulado El fracaso del proyecto argentino. Educación e ideología editado en 1990 conjuntamente por el Instituto Torcuato Di Tella y la Editorial Tesis, en el que todo el eje central apunta a mostrar que las faenas educativas estaban dirigidas a “subordinar el individuo al Estado” donde “el Estado no es la defensa del individuo y sus derechos” situación en la que “el individuo vive para servir a su Patria [generalmente con mayúscula]; así y no al revés, se define la relación esencial entre el individuo y estado-nación”.

 

Todo el desbarajuste educacional -a contramano de las ideas, principios y valores alberdianos-  comenzó a manifestarse con crudeza durante la tiranía rosista. Luego, la revista “El Monitor de la Educación Común” fundada en 1881 y distribuida gratuitamente a todos los maestros, fue paulatinamente aumentando su nacionalismo e intervensionismo estatal en la educación, aun con las mejores intenciones que rodearon al Primer Congreso Pedagógico de 1882. Incluso la ley de Educación Común (la 1420) de 1884 subraya la importancia de la educación obligatoria y gratuita.

 

En los sucesivos artículos de la mencionada revista se advierte sobre la “desnacionalización que sufría la Argentina” diagnóstico que logró imponer una ley en 1908  “de ingeniería social” al efecto de “deseuropeizar” el país, “pero el objetivo primordial del proyecto educativo argentino, más que impulsar el progreso, fue el de adoctrinar a la población en un argentinismo retórico y esencialmente dogmático y autoritario, cuando no militarista” anticipada por la Ley de Residencia de 1902 por la que podía expulsarse a inmigrantes si juicio previo y las arbitrariedades del creado Consejo Nacional de Educación que incluso tenía las facultades de reglamentar los programas de las escuelas privadas por medio de la Ley Lainez de 1905.

 

Las ideas vertidas en esa revista (“una paranoia”, dice Carlos Escudé) eran las de “el espíritu de raza” (Ernesto Quesada), “la pureza del lenguaje” (Mario Velazco y Arias), los inconvenientes de las escuelas de comunidades extranjeras “como la galesa” (Raúl B. Díaz), “homogenizar los estudios” (José María Ramos Mejía), “forjar una intensa conciencia nacionalista” y “el individualismo anárquico es un peligro peligro en todas las sociedades modernas, reagravóse como tal en la República Argentina por la afluencia del extranjero inmigrante” (Carlos Octavio Bunge), ”en la conversación, en todos los grados, incluir con frecuencia asuntos de carácter patriótico” y “el extranjero que incesantemente nos invade” (Pablo Pizzurno), el “catecismo patriótico” en el que se leía el siguiente diálogo: “maestro-¿cuáles son los deberes de un buen ciudadano, alumno- el primero el amor a la patria, maestro- ¿antes que a los padres?, alumno- ¡antes que todo!” (Ernesto A. Bavio), el “Canto a la Patria” de Julio Picarel sobre el que Escudé aclara que “cito estos pésimos versos a riesgo de alinear al lector” y agrega el poeta de esta xenofobia que “los sonidos ejecutados por una banda militar llegan al oído del niño como un lenguaje fantástico y fascinador”, “el Honorable Consejo Nacional de Educación, al inaugurar la bien meditada serie de medidas tendientes a fortificar el alma de los niños argentinos, el sentimiento augusto de la Patria y a convertir la escuela en el más firme e indiscutible sostén del ideal nacionalista” (Leopoldo Correijer), “la escuela argentina tiene un carácter completamente definido, ella es el agente de nuestra formación nacional” (Juan G. Beltrán), “formemos con cada niño un idólatra frenético por la República Argentina” (Enrique de Vedia), “la escuela oficial, única que mantiene puro el espíritu de la nacionalidad en pugna con la particular cuyo florecimiento es de profusión sospechosa” (Bernardo L. Peyret), “quienes no están conformes con la orientación nacionalista que el Consejo ha dado a la enseñanza, deben tener la lealtad de renunciar al puesto que desempeñan en el magisterio” (Ángel Gallardo), nacionalismo solo realizado eficazmente “en la escuela porque es allí donde hemos de realizar la unidad moral de la raza argentina” (Ponciano Vivanco), “el amor a la patria para ser fecundo debe tener carácter de una religión nacional y ese culto a la Patria no se concibe sin la fuerza nacional” (Francisco P. Moreno).

 

Por supuesto que a la abundante lista referida por Escudé -casi todos antisemitas- no faltan los nombres de los nacionalistas Ricardo Rojas (“las escuelas privadas son uno de los factores activos de la disolución nacional”), Manuel Carlés, ambos con escritos absolutamente contrarios al cosmopolitismo y al respeto recíproco adornados como es el caso de este último autor con cánticos inauditos como el del “Himno a la Nueva Energía” a lo que deben añadirse los numerosos escritos del nacionalsocialista y judeofóbico Manuel Gálvez.

 

El general Agustín Justo designó al nazi Gustavo Martínez Zuviría como Presidente de la Comisión Nacional de Cultura, personaje que fue designado Ministro de Justicia e Instrucción Cívica en la revolución militar de 1943 que desembocó en el peronismo, desafortunadamente fue imitado, con diversos estilos, por todos los gobiernos que siguieron.

 

A los nombres mencionados cabe agregar todavía muchos otros como los de Carlos Ibarguren, el sacerdote ultra nazi Julio Meinvielle, Leopoldo Lugones y tantos otros que sentaron las bases para que luego penetrara el cepalismo, el keynesianismo, el marxismo y todas las variantes totalitarias y planificadores de las vidas y haciendas ajenas donde “lo nuestro” es siempre un valor y lo foráneo siempre un desvalor por lo que se incita a la pesadilla de un sistema de cultura alambrada. Una vez que se idolatra la patria escindida del respeto recíproco y las libertades individuales, está preparado el camino para el mesías del momento indefectiblemente encarne la patria.

 

Estas y otras reflexiones deben ser expuestas a los niños y adolescentes para formar elementos de juicio al efecto de estar en guardia de quienes se presentan como “educadores” y en realidad no son mas que adoctrinadores militantes que contribuyen a colocar férreos candados mentales.

 

Por último, es del caso citar a Amy Chua, la autora de la célebre obra titulada Battle Hymmn of the Tiger Mother donde enfatiza la necesidad de la búsqueda permanente de la excelencia y, al mismo tiempo, ser humilde, en cuyo contexto finalmente aconseja: “Asegúrese de ser el primero para así tener algo en que ser humilde”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

ENTREVISTA A JUAN CARLOS CACHANOSKY

Entrevista realizada en 2009 por Adrián O. Ravier. Publicada en: http://www.unioneditorial.es/images/stories/pdfs/151231_cachanosky.pdf

 

Juan Carlos Cachanosky obtuvo el título de Ph. D. en Economía del International College, en California, EE.UU., bajo la dirección de Hans Sennholz, y la Licenciatura en Economía en la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Es co-fundador de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) en Rosario,  Argentina; y, en coordinación con Carol Morgan, fundó la Cía. Corporate Training, con el objetivo de organizar cursos de postgrado presenciales en la web en todo el mundo. Fue decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín y, durante el período comprendido de 1999 a 2005, fue director del Centro Henry Hazlitt (CHH), que pertenece a la misma casa de estudios. También fue Director del Departamento de Investigaciones de ESEADE y la UCA de Rosario, además de publicar decenas de artículos en revistas científicas especializadas. En 2011 Unión Editorial publicará su libro Ensayos de Teoría Económica, en el que compila una selección de sus ensayos más importantes.

AR: ¿Cómo fue su primer contacto con las ideas de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: El primer contacto con la Escuela Austriaca fue a los 17 años leyendo la revista Newsweek, que publicaba una columna de Henry Hazlitt. En el colegio el profesor de contabilidad me había hecho keynesiano. Pero Hazlitt empezó a sacudir las estanterías. A través de Hazlitt conocí los nombres de Mises y Hayek y de la Foundation for Economic Education. Escribí una carta (en esa época) a Leonard Read, que me contestó muy amablemente invitándome a ir a FEE y me dio el teléfono de Alberto Benegas Lynch (padre). Benegas Lynch me prestó varios libros de los austriacos, ya que a fines de los 70 no era tan fácil conseguirlos. A partir de allí fui leyendo más y más austriacos. En la UCA conocí a Alejandro Chafuen e hicimos equipo. El Contra Almirante Sánchez Sañudo abría en esa época la Escuela de Educación Económica, a la cual me incorporé, y asistía a todas las conferencias que organizaba.

AR: ¿Cómo era Alberto Benegas Lynch (padre)? Hoy sabemos que hizo mucho para instalar estas ideas en la Argentina.

Cachanosky: Alberto Benegas Lynch (padre) fue el que trajo las ideas de la Escuela Austriaca a Argentina. Él estuvo como diplomático en la Embajada Argentina en USA y allí conoció a Henry Hazlitt, Mises y entró en contacto con FEE. Sobre todas las cosas ABL era un hombre de principios incondicionales. Esto implica alguien que puede cambiar de ideas pero no por conveniencia política u oportunismos. Transmitía mucho entusiasmo y ayudaba mucho a la gente a través del Centro de Estudios sobre la Libertad. El Centro publicaba la revista Ideas Sobre la Libertad con artículos de autores con ideas liberales. Gracias a ABL la Escuela Austriaca se difundió en Argentina. También trajo a Ludwig von Mises a dar 6 conferencias en la UBA.

AR: ¿Cómo llegó a ESEADE y cómo fueron aquellos primeros años en esa institución?

Cachanosky: En mayo de 1978 Alberto Benegas Lynch (h) me invitó a incorporarme al Departamento de Investigaciones de la Sociedad Rural Argentina. Él ya estaba en proceso del lanzamiento de ESEADE, que inició el primer máster privado en Argentina en agosto de 1978. Alberto me invitó también a incorporarme parttime al Departamento de Investigaciones de ESEADE junto con Alejandro Chafuen. Luego se fueron incorporando otros investigadores, Gabriel Zanotti, Fredy Thomsen, Alfredo Irigoin, Eduardo Zimmermann, Ricardo Rojas, Enrique Aguilar. El objetivo era investigar con mucha libertad de acción los temas sobre que enseñábamos en las clases. La incorporación de Ezequiel Gallo dio al departamento un vuelco fundamental con una serie de seminarios internos y jornadas. La revista Libertas se convirtió en un símbolo de ESEADE y las investigaciones se publicaban allí. Libertas le dio mucha fama a ESEADE en toda Latinoamérica, en los círculos liberales.

AR: ¿Y por aquellos años también desarrolló su doctorado junto a Hans Sennholz? Cachanosky: A mediados de 1980 fui a ver a Hans Sennholz en Grove City. Comencé con el doctorado a principios de 1981. A fines de abril hice la defensa y en octubre de 1983 me dieron el título. Al principio Sennholz estuvo muy duro para aceptarme, pero cuando le propuse el tema del uso de las matemáticas en economía accedió inmediatamente. Cuando terminé la defensa me dijo que este era un tema sobre el que Mises le había pedido que escribiera pero que, como no había tenido tiempo, se sentía en falta con su maestro. Cuando le propuse el tema entonces sintió que era una manera de cumplir con su promesa a Mises.

AR: ¿Podría sintetizar las ideas centrales de esta tesis doctoral?

Cachanosky: La idea central de la tesis es mostrar que el uso de la matemática en economía nació con el objetivo de hacer a esta ciencia más rigurosa, pero terminó siendo exactamente al revés. El uso de la matemática no solo llevó a teorías que no logran explicar la realidad, sino que además son inconsistentes y contradictorias dentro del mismo modelo independientemente de que puedan o no explicar el mundo. El uso de la matemática en economía ha producido mala teoría.

AR: Hayek decía que este error nos dejó con generaciones perdidas de economistas. ¿Diría que no hay nada de valor en los economistas que han seguido una tradición diferente a la de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: Coincido con Hayek en lo de las generaciones perdidas. Creo que el siglo XX fue el «siglo negro» de la ciencia económica por el protagonismo que tomaron teorías alejadas de la realidad y por lo tanto sin poder explicativo del mundo. De todas maneras creo que hay economistas que no se ajustan necesariamente el pensamiento de la Escuela Austriaca que han influido y contribuido mucho al avance de la teoría económica. Entre ellos Edwin Canan, Jacques Rueff, Frank Knight, Jacob Viner, Benjamin Anderson, Joseph Schumpeter, Milton Friedman y James Buchanan.

AR: Friedman es uno de los autores más criticados por la Escuela Austriaca. ¿Qué aspectos positivos encuentra en este autor?

Cachanosky: Friedman fue criticado por algunos economistas de la Escuela Austriaca por su enfoque metodológico fundamentalmente y por su defensa de un sistema monetario centralizado. En cuanto a «política» económica no veo mayores diferencias entre austriacos y Milton Friedman. Me parece que Friedman hizo excelentes aportes para mostrar que la inflación es un fenómeno solamente monetario, que no puede haber inflación sin expansión monetaria. También fue muy claro en cuanto a los efectos negativos de la intervención del estado en la economía. Inclusive en el terreno monetario hacia el final se volvió un poco más hacia el pensamiento hayekiano. En el fondo algunos austriacos que defienden el regreso al patrón oro también son intervencionistas. Es el mercado el que finalmente debe decidir qué moneda quiere.

AR: Publicó varios ensayos académicos en Libertas. Uno de los más importantes es aquel sobre la crisis del 30. Allí se presenta crítico del trabajo de Friedman y Schwartz. ¿Podría resumir las ideas centrales de aquel trabajo?

Cachanosky: La idea central del artículo sobre la Crisis del 30 es que las distintas políticas monetarias, cambiaras, de comercio internacional, etc., provocaron durante la década de 1920 una mala asignación de los recursos productivos. Una mala asignación de los recursos productivos implica que tarde o temprano una gran cantidad de inversiones van a enfrentar un problema de flujo de caja y, por lo tanto, entran en crisis. Los créditos otorgados por los bancos no se pueden recuperar en su totalidad, las acciones de las empresas que asignaron mal los recursos caen y se genera un problema de liquidez para las empresas y el sistema financiero. La «consecuencia» de todo esto es destrucción de capital que hace subir la tasa de interés y se contrae el crédito. El consumo y la inversión caen como «consecuencia» de las previas malas inversiones. Por el contrario Keynes y Friedman sostienen que la caída del consumo y de la oferta monetaria es la «causa» del problema. Estos dos economistas ven como causa lo que los Mises y Hayek ven como consecuencia. AR: ¿Y en qué se distingue aquella depresión de la actual crisis global? Cachanosky: Fuera de los datos de lugar y circunstancia es lo mismo. En la Gran Depresión la Fed había reducido la tasa de interés en el mercado con el objeto de impulsar las exportaciones de USA y ayudar a Inglaterra a recuperar la paridad de preguerra. En la actual crisis la Fed redujo las tasas para impulsar el mercado inmobiliario. Los bancos centrales y los economistas keynesianos no parecen comprender que la política monetaria no puede bajar la tasa de interés y mantenerla baja indefinidamente. Las tasas siempre «rebotan» para ajustarse a la tasa de interés natural, el mayor riesgo y las expectativas de devaluación. Cuando las tasas suben entonces la crisis sale a la luz. El pro – blema es cómo los gobiernos reaccionan frente a la crisis, dejan que el mercado se sanee o intervienen para sanearlo. En el segundo caso, que fue el de la Gran Depresión, los problemas se multiplican, las crisis se profundizan y se alargan en el tiempo porque los gobiernos insisten en mantener vivas inversiones que destruyen capital mediante subsidios, créditos baratos, protecciones varias, etc. Las inversiones improductivas no las mantiene el gobierno en sí mismo, sino la población. El gobierno solo toma de un sector productivo para darle a sectores no productivos. Una diferencia importante entre esta crisis y la Gran Depresión es que en los 30 los países cerraron sus economías. El comercio internacional se derrumbó y esto fue fatal para el saneamiento de la economía. Por ahora esto no está ocurriendo con la actual crisis. Pero sí se notan medidas que no ayudan a solucionar el problema.

AR: ¿Qué reflexión le merece que la Fed esté expandiendo la base monetaria para evitar un proceso de deflación?

Cachanosky: La expansión de la base monetaria por parte de la Fed es lo que ayuda a generar peores expectativas acerca del futuro, porque semejante expansión monetaria lleva a pensar que el problema es muy grave. Mantener empresas deficitarias estatizándolas o subsidiándolas posterga el problema y pasa la carga al resto de la población. Siempre alguien mantiene la existencia de empresas en déficit. La pregunta es ¿van a ser los dueños o el resto de la población? Si la empresa es reconvertible entonces tiene que haber alguien dispuesto a invertir en el proyecto. De lo contrario es que el mercado no cree. Cuando el Estado sale a rescatar estas empresas está manteniendo en el tiempo la destrucción de capital. Por el momento esta expansión monetaria está siendo atesorada por los bancos por la incertidumbre existente. La gran pregunta es qué va a ocurrir con esos fondos cuando las expectativas negativas se reviertan. ¿Va la Fed a reducir la base monetaria o ese dinero saldrá al mercado provocando una fuerte depreciación del dólar?

AR: ¿Y qué propone entonces la Escuela Austriaca para paliar esta difícil situación?

Cachanosky: La crisis se debe a un aumento importante de las inversiones erróneas debido a una disminución artificial de la tasa de interés por parte del banco central. Las malas inversiones destruyen capital, cualquier empresario que haya cometido un error sabe muy bien esto. La manera de solucionar el problema es liquidar las malas inversiones. Pretender mantener estas malas inversiones con expansión monetaria prolonga la destrucción de capital. Esta solución keynesiana no arregla el problema, sino que lo posterga y lo empeora. La mejor solución es que el mercado reasigne los recursos productivos. La recesión es, en realidad, el remedio al problema

AR: Además de los errores de la Fed, ¿qué otros factores contribuyen a la decadencia de Estados Unidos?

Cachanosky: Uno de los problemas más complicados en economía es el epistemológico, por el cual se suele confundir las causas de los acontecimientos. Una vez desatada la Crisis del 30 por la mala inversión previa, las erróneas interpretaciones de las causas llevaron a la adopción de políticas económicas que profundizaron la recesión. Entre las principales podemos citar: (a) el cierre de las fronteras al comercio internacional, (b) aumento de los impuestos, (c) aumento del gasto público, (d) fuerte regulaciones de las empresas a través de la NIRA y la AAA y (e) abandono de patrón oro y devaluación del dólar. El creciente intervencionismo quitó a las empresas flexibilidad para 305 adaptarse a las circunstancias profundizando de esta manera la crisis.

AR: A través de sus trabajos sobre crisis y ciclos económicos, el estudio sobre la crisis del treinta y sus consideraciones sobre la tasa de interés, uno podría afirmar que es un especialista en la macroeconomía austriaca. Sin embargo, hasta el momento no han hecho referencias a la «macroeconomía austriaca del capital», en la que Roger W. Garrison ha intentado formalizar en un gráfico la teoría austriaca del capital y de los ciclos económicos. ¿Qué opinión le merece aquel aporte sintetizado en su libro Tiempo y Dinero (2001)?

Cachanosky: La contribución de Roger Garrison me parece muy buena, pero no sé si se puede decir que sea una formalización de la teoría austriaca. Yo diría más bien que es un resumen visual de una teoría mucho más rica. El libro Tiempo y Dinero no me gustó mucho, no me parece que vaya al corazón del problema; me gusta más el resumen del Power Point porque permite dar clases ampliando a los alumnos la riqueza de los puntos de Mises y Hayek.

AR: ¿Son iguales las teorías del ciclo económico de Mises y Hayek?

Cachanosky: Me parece que Hayek puso más acento que Mises en los efectos de la distorsión de los precios relativos que produce la expansión monetaria. Mises enfatizó la reducción de la tasa de interés de mercado por debajo de la tasa de interés natural como causa de las crisis económicas. Hayek ha cambiado varias veces su punto de vista al menos marginalmente, pero en su Monetary Theory and the Trade Cycle [Teoría Monetaria y Ciclos Económicos] sostiene que son los bancos los que expanden y contraen el crédito provocando los ciclos económicos. Mises, por el contrario, sostiene que son los gobiernos los que generan este problema. Pero en los puntos esenciales ambos están de acuerdo sobre la teoría del ciclo económico.

AR: Friedman alguna vez dijo que la teoría austriaca del ciclo económico se contradice con la evidencia y que, a su juicio,  es falsa. ¿Por qué cree que esta teoría no es aceptada por el mainstream?

1 Milton Friedman, «The “Plucking Model” of Business Fluctuations Re visited», Economic Inquiry, abril de 1993, pp. 171-177 (p. 171).

Cachanosky: No sé dónde Friedman dijo eso pero no me sorprende. Los austriacos son mirados con ciertas dudas sobre su solidez científica por no usar modelos matemáticos. Recuerdo una cena de la Mont Pèlerin Society en Berlín en la que Friedman preguntó a unos economistas de la Escuela Austriaca cuál era la diferencia con los economistas monetaristas, y, si mal no recuerdo, fue Alberto Benegas Lynch (h) quien respondió que la diferencia era epistemológica, para gran sorpresa de Friedman. Lo cierto es que los modelos matemáticos han llevado a mala teoría económica, y por mala quiero decir que no es fértil para explicar el mundo y además que tiene contradicciones internas. El uso de modelos matemáticos no hace más rigurosa a la ciencia. Lo que sí es cierto es que «algunos» economistas austriacos han hecho, especialmente de Mises, una especie de dios. Cometen la falacia lógica de «autoridad» citando a Mises como si fuese palabra sagrada. Otros han mezclado ciencia con religión. Estos economistas no le hacen bien al prestigio de la escuela.

AR: Además de sus trabajos sobre teoría monetaria, uno en – cuentra en Libertas ensayos del campo empresarial. ¿Qué es el Value Based Management? (Libertas 30)

Cachanosky: El siglo XX fue una especie de época negra para la economía. La modelización matemática quitó a la economía el poder explicativo que tenían los clásicos. La microeconomía convencional es pura ciencia ficción en este sentido, Ni los consumidores ni las empresas toman decisiones como los textos de microeconomía enseñan. Value Based Management es un enfoque de administración muy alineado con el enfoque empresarial de la Escuela Austriaca. Para esta escuela el cálculo económico y la ganancia empresarial son esenciales para explicar el proceso del mercado. VBM   da respuesta a la manera de realizar este cálculo económico y la manera de estimar la ganancia empresarial, incluyendo riesgo e incertidumbre. La dispersión del conocimiento de Hayek ha sido mencionada por los autores de este enfoque empresarial. Como dijo Peter Drucker, con este enfoque la microeconomía volvió a tener sentido.

AR: ¿Y este enfoque es ampliamente aceptado por la Escuela Austriaca o todavía es algo novedoso?

Cachanosky: VBM quiere decir tomar decisiones para incrementar el valor de la empresa, y esto se conoce como Economic Value Added (EVA). En realidad el concepto viene de los economistas. Adam Smith llamaba ganancia extraordinaria a la que está por encima del promedio del mercado, Alfred Marshall la llamó Ganancia Económica y Ludwig von Mises ganancia empresarial. Si bien los economistas de la Escuela Austriaca sin duda aplican este concepto, VBM hace explícita la manera en que se debe calcular y generar incentivos dentro de la empresa. El cálculo del EVA es distinto al enfoque de los contadores. En este sentido Mises habla de los beneficios de la partida doble pero parece no haber detectado los problemas que tiene para la toma de decisiones y el cálculo de la ganancia empresarial.

AR: Otro trabajo importante en este campo es el de «las decisiones empresariales y las predicciones en economía» (Libertas 32). ¿Es posible predecir en economía? Cachanosky: Las predicciones en economía son juicios de valor; en palabras de Mises, «comprensión» o Verstehen. Si no se pudiese predecir nadie invertiría o no habría diferencia entre las inversiones y los juegos de azar. Las predicciones en economía requieren de supuestos acerca el futuro, y estos supuestos son subjetivos, por ejemplo: si se «supone» que un banco central va a incrementar la oferta monetaria se puede predecir que va a haber inflación «si el supuesto se cumple». Otro aspecto es tratar de medir cuándo y cuánto va a ser la inflación. El conocimiento de lugar y circunstancia, la experiencia y el «olfato» son muy útiles para estas predicciones subjetivas. Las herramientas estadísticas también son útiles para realizar estas predicciones subjetivas.

AR: Los austriacos han desarrollado algunas críticas al PIB y al sistema tradicional de cuentas nacionales. Pero, ¿tiene sentido desarrollar un sistema de cuentas nacionales que sea más consistente con las teorías austriacas?

Cachanosky: En realidad la crítica a la metodología del PBI es bastante generalizada inclusive entre los economistas convencionales. Las «medidas» en ciencias sociales están muy lejos de ser tan precisas como en el caso de las ciencias naturales; de todas maneras es mejor tener una «idea» de cómo va la economía a no tener nada. Pero a mi gusto la mejor medida es un mercado de valores con una bolsa de comercio. Si el gobierno y el banco central no interfieren sobre la tasa de interés, el precio de las acciones es el mejor «termómetro» de las expectativas de los inversores. El precio de las acciones me parece mejor que el PIB.

AR: ¿Qué bibliografía recomendaría para profundizar un poco más esto?

Cachanosky: No sé si hay una bibliografía pero la lógica es que el precio de las acciones suben cuando el flujo de caja que generan superan todos los costos de oportunidad (costos operativos + impuestos + costo del capital), y esto es señal de que los empresarios están asignando bien los recursos productivos. Si la mayor parte de las acciones suben, entonces se puede concluir que la economía en general está asignando correctamente los recursos productivos. Obviamente hay que ver que los bancos centrales no estén generando una burbuja con expansión de la oferta monetaria.

AR: ¿Está trabajando en algún artículo o libro?

Cachanosky: Estoy trabajando con mucha lentitud en un tratado de economía que integre teoría de la empresa austriaca y finanzas con la macroeconomía. Cuando los austriacos hablan del «cálculo» económico no profundizan y creo que las finanzas pueden integrarse bien. Otros aspectos que me parecen interesantes son el comportamiento del consumidor con la psicológica y la neurociencia con el Verstehen de Mises. Tengo la esperanza de lograr un buen tratado que aporte algo nuevo.

AR: Durante mucho tiempo fue profesor de economía en UCEMA. ¿Cómo eran recibidas estas ideas por economistas acostumbrados a la economía matemática?

Cachanosky: Fui profesor de Dirección Estratégica en UCEMA. Dentro del curso veíamos algunos conceptos de economía, como qué es un mercado de competencia perfecta, y allí explicaba la contradicción matemática (aun aceptando los supuestos irreales del modelo). Realmente quedaban muy sorprendidos de que lo que habían aprendido en cursos anteriores estaba errado. Según me cuentan algunos amigos ahora los estudiantes de grado tienen que leer lo que parece que llaman «la tesis Cachanosky» sobre la inconsistencia del modelo de competencia perfecta. Creo que el enfoque de la Escuela Austriaca es muy contundente cuando se tiene la mente abierta.

AR: ¿Qué es la UFM? ¿Es posible construir algo parecido en la Argentina?

Cachanosky: La UFM (Universidad Francisco Marroquín) fue fundada por un grupo de empresarios en Guatemala liderados por Manuel Ayau. El principio de la UFM es «la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables». Nació en una simple casa con dos aulas en 1971. Todos los alumnos, cualquiera sea la carrera que siguen, son introducidos a los principios del libre mercado y el marco jurídico de una sociedad libre. En Argentina se fundó en 1978 la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) con el mismo objetivo que UFM, pero lamentablemente fue perdiendo impulso con el tiempo. Se requiere de empresarios con mucha convicción en los principios de la libertad para mantener y sostener una universidad como la UFM. Le doy poca probabilidad a un proyecto de este tipo.

AR: ¿Cómo ve a la Escuela Austriaca hoy, en relación con lo que era hace 20 o 30 años?

Cachanosky: Me da la sensación de que cada vez tiene más adherentes jóvenes. No mucha más influencia, porque hace 20 o 30 años había algunos economistas con mucho peso como Mises, Hayek, Rueff, Röpke. En especial Mises ha dejado muchos discípulos importantes en Estados Unidos, que a su vez han generado sus propios discípulos en muchas partes del mundo. El efecto multiplicador de la teoría de la Escuela Austriaca es muy alto. Por el contrario el enfoque keynesiano ha retrocedido mucho, en especial hacia fines de la década de 1970, cuando las altas tasas de inflación dejaron al descubierto el problema de esta escuela.

AR: ¿Qué expectativas tiene del futuro de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: Me da la sensación de que el mundo académi – co va ir creciendo y fortaleciéndose mucho. Creo que va a terminar siendo la teoría predominante. En el ámbito político es otra cosa, porque no creo que las políticas económicas dependan de ideas científicas, sino que dependen de intereses de grupos. Los políticos, empresarios y trabajadores se guían por intereses propios de corto plazo y estos son los que determinan las políticas vestidas de justificaciones teóricas.

AR: Muchas gracias por compartir estas reflexiones con nosotros.

 

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

REVISTAS ACADÉMICAS: HAY OTROS MODOS DE HACER LAS COSAS

Por Gabriel J. Zanotti. Oublicado el 1/11/15 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2015/11/revistas-academicas-hay-otros-modos-de.html

 

NOOOOOO tiene esta entrada NADA que ver con los heroicos, valerosos y casi esclavistas esfuerzos que hacen muchos para lograr que la revista académica en cuestión se adecue a los estándares internacionales actuales, muchos de los cuales son grandes amigos y tienen toda mi admiración. Yo mismo formo parte del referato de algunas y estoy muy agradecido por ese honor.  Pero se alzan voces, aquí y allá, de vez en cuando, sobre cierta exageración en todo esto y creo que hay que pensar más en el asunto, no para cambiar ahora lo que estamos haciendo, pero sí para pensar en algún cambio a mediano y largo plazo.

Que no es lo mismo una revista de difusión que una revista académica es obvio. Que no es lo mismo un artículo de divulgación que un artículo de investigación, es obvio. Que las comunidades científicas conforman paradigmas que tienen sus propios estándares de seriedad, y que en una sociedad libre tienen todo derecho a sostenerlos, obvio también. Que no hay “objetividad” sino, en todo caso, una honestidad y seriedad conformes a ese paradigma, obvio también.

Pero todas esas obviedades –que las recuerdo para que nadie diga que soy un apocalíptico, utópico, inadaptado, etc.- no justifican las exageraciones que, tímidamente, de vez en cuando, se están reconociendo, aunque no en artículos académicos, claro J. El problema del publish or perish ya está reconocido hace rato. Que ello disminuye la calidad de la investigación y aumenta la cantidad, sin calidad, de los artículos, no es ninguna novedad. Pero que además deba hacerse siempre siguiendo las exigencias del doble ciego, triple mudo, el pacto de Bolonia y, si quiero publicar en La Luna, el pacto de Marte, implica ya un “se hace así” que, por Dios, habría en algún momento que repensar. NO es esa la única garantía de seriedad.

Hay otras formas de hacer las cosas. Yo fui testigo de una y protagonista de otra.

Desde 1974 hasta 1991 existió en Argentina la casi única revista de estudios superiores en educación que no estaba ligada al marxismo internacional. Se llamaba “Revista del Instituto de Investigaciones Educativas”, y la dirigió mi padre, Luis J. Zanotti, y no dejó de salir, cada dos meses, casi ni una sola vez hasta el año referido. Tenía un Consejo de Redacción, y listo. Yo fui testigo permanente de ese trabajo. El Consejo de reunía, consideraba los artículos recibidos, publicaba algunos y descartaba otros. A pesar del ambiente ideológico en contra, la revista fue la única revista argentina de educación que estuvo (espero que aún esté) en los anaqueles de la biblioteca de la UNESCO.

Publicar en esa revista era todo un honor.

No había evaluadores anónimos, todos sabían quién era mi padre y su equipo técnico de colaboradores. Y ya está. Las exigencias de redacción y citado eran las mínimas obvias con tal de que el contenido del artículo fuera considerado bueno por el equipo en cuestión. En todo caso, si había un problema específico se hablaba –personalmente o por teléfono, no había otra- con el autor en cuestión. Recuerdo perfectamente con qué sano orgullo mi padre me traía, cada dos meses, el ejemplar de la revista. Fue como cursar una carrera completa desde 1974 hasta 1991. Aún hay artículos que son considerados un clásico. No hubo fondos para la digitalización.

Desde 1985 hasta 1992 formé parte del Departamento de Investigaciones del ESEADE de Buenos Aires, cuyo director era Ezequiel Gallo. De igual modo que en el caso anterior, había un equipo, del cual esta vez yo formaba parte, que pedía artículos, los evaluaba, los seleccionaba. Gran parte de los artículos eran fruto de papers que se presentaban en borrador y se debatían en sesiones del Departamento, cada 15 días. La comunicación con el extranjero, con las universidades y departamentos que estaban en el mismo tema, era por carta y por viajes donde heroicamente se traían fotocopias de papersrecién escritos. Gran parte de los ensayos de Israel Kirzner que están hoy editados en The Meaning of The Market Process, yo los leí en fotocopias del mismo paper que meses atrás había escrito el autor. El trabajo del equipo –Juan Carlos Cachanosky, Alberto Benegas Lynch (h), Alfredo Irigoin, Esteban Thomsen, y, en períodos diversos, Roberto Cachanosky, Alejandro Chafuen, Ricardo Rojas, Enrique Aguilar- era permanente. Las reuniones quincenales del departamento, las indicaciones académicas permanentes de Ezequiel Gallo, fueron casi como una carrera adicional, como una “residencia” si hubiéramos sido médicos. Algunos de nosotros terminamos allí nuestras tesis de doctorado. Era como un Conicet privado. Por lo demás, nosotros evaluábamos, todos lo sabían y a nadie le molestaba. En todo caso, los ultramarxistas e izquierdistas que caminaban en la hiel de su odio ni se molestaban en mandarnos artículos, y todo bien. La revista se llamaba LIBERTAS. Era un orgullo publicar allí. Aún debo acordarme de agradecer haber formado parte de esa isla milagrosa en esos momentos de la Argentina.

No había doble ciego, indexación, referato del referato, normas apa o etc –sólo una vez nos costó convencer a un genio suelto de que debía colocar notas al pie-. Y funcionaba. Funcionaba muy bien.

Claro, la objeción que se viene es obvia: puede ser que haya funcionado, pero ya no se puede. Ahora las cosas “se” hacen de otro modo.

Gente, ya lo sé. Se hacen de otro modo, además, porque las universidades llamadas privadas en Europa y Latinoamérica tienen que obedecer sin salida las coacciones impuestas por los estados. Eso en primer lugar.

Pero si estuviéramos en una sociedad libre, sí se puede. En todo caso los riesgos serían enormes: los héroes en cuestión se jugarían sus fondos, su prestigio, todo, pero sólo su seriedad académica, que no depende de ninguna acreditación, los salvaría a mediano y largo plazo, en caso de que el proyecto tuviera continuidad.

 

Por lo demás, esa sociedad libre, de hecho, ya existe. Los profesores jóvenes saben adecuarse al mundo: publican en journals indexados, se bancan las ideas y venidas de los referatos, publican y finalmente ayudan a su universidad con famoso ranking y etc. Pero al mismo tiempo saben que hay un submundo que, quizás, dentro de no muy poco sea el mundo. O sea, también publican en blogs, en Facebook, en Wikipedia, etc. Cuando dentro de 100 años se advierta, retrospectivamente, que las mejores producciones han sido en un blog y no en el Journal of International Studies of Numeritos Bien Presentados, será tal vez el momento óptimo de replantearse la relación entre seriedad y creatividad intelectual.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

OTRO CRITERIO UNIVERSITARIO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Bertie, uno de mis hijos, me pasó un artículo de Nathan Harden publicado en The American Interest titulado “The End of University as we Know It”. El autor sostiene que toda la estructura universitaria se está modificando radicalmente a raíz de la enseñanza por medio de aulas virtuales que comenzó con los ya muy difundidos MOOC (Massive Open Online Courses) pero que en última instancia apunta a sustituir en gran medida la enseñanza presencial en carreras de grado y posgrado (no en su totalidad puesto que hay asignaturas en ciertas carreras que por el momento requieren la relación personal).

 

Con razón el Harden destaca las ventajas de esta evolución al facilitar a estudiantes que se encuentran ubicados lejos de la casa de estudios de su preferencia y si deben trasladarse pierden su trabajo y otras ventajas de su lugar de origen. También apunta la reducción de costos debido a que no se hace necesario amortizar cargas fijas de peso, la facilidad de contratar profesores en otros puntos del planeta sin necesidad de desplazamientos y, sobre todo, las cargas de los llamados créditos estudiantiles no solo muy politizados en algunos lugares sino que se están incrementando de modo alarmante los incobrables.

 

Más  aun, explica el mismo autor que ahora que existen los ebooks la idea de la biblioteca para consultas e investigaciones cambia por completo de sentido. Cita a un profesor de Stanford que subraya la importancia de poder ampliar su número de alumnos y declaró al New York Times que si no fuera por este nuevo sistema debería dedicarle 250 años con el método anterior para enseñar al ritmo que lo venía haciendo. Muestra los avances en esta dirección moderna en universidades como Yale, MIT, Michigan, Harvard, Purdue y Carnegie y alude a la inversión en ladrillos como algo en general arcaico.

 

Señala que incluso existe la posibilidad que los alumnos elijan materias diferentes en diferentes universidades y eventualmente hacer un consolidado con otra institución dedicada a esa faena. Finalmente, hace un correlato con la música y dice que a partir de los Mp3 y los iPod ya es anticuado eso de adquirir un álbum completo sin poder circunscribirse a lo que al comprador le interesa, del mismo modo viene ocurriendo a paso acelerado en las instituciones educativas.

 

En lo personal, hace algún tiempo vengo dictando clase para la maestría en economía de una universidad suiza y verifico la calidad del audio y la resolución de imagen (salvo tormentas fuertes que no permiten la señal). También me percato de lo interesante de entidades que se ocupan de acreditaciones en competencia y tejiendo una auditoria cruzada al efecto de liberarse de las agencias politizadas como los ministerios de educación y equivalentes para lograr los necesarios niveles de excelencia.

 

Estos procedimientos a través de Internet también pueden mitigar los problemas financieros de universidades y su vínculo con el poder de turno. Por ejemplo, Richard Pipes en su Property and Freedom pone de manifiesto que las universidades de Columbia, Stanford y Harvard  reciben del gobierno federal estadounidense el 50, 32.4 y 38 por ciento respectivamente de sus presupuestos. También los problemas que se esconden tras la figura del tenure alegando libertad académica que podrían sortearse en la medida en que la legislación no alcance a quienes operan a escala planetaria y en algunos casos sin asiento visible, tema este de la desfiguración de la libertad académica que fue muy bien expuesto por William Buckley, Jr en su God and Man at Yale. The Supertitions of Academic Freedom.

 

A su turno, en un ámbito mucho más abierto podrían disminuirse los estragos del adoctrinamiento bajo el paraguas de la educación estatal tal como lo describió Thomas Sowell en Inside American Education para el baluarte del mundo libre y tal como lo analizó Carlos Escudé para el caso argentino en El fracaso del proyecto argentino. Para una ilustración detenida, me concentro en este último país y libro para lo cual reitero parte de lo ya escrito en otra oportunidad.

 

El proceso educativo requiere la prueba y el error en un contexto evolutivo y competitivo y, sin embargo, no es lo que se autoriza cuando está en manos de la burocracia. Afortunadamente, en la actualidad, por ejemplo, está el home schooling que se saltean las trabas burocráticas estatales para navegar en libertad por parte de quienes se dedican a la educación que son elegidos, precisamente, por su excelencia y no por grados de politización forzosa, y con programas de actividades sociales sumamente atractivas (hace poco, The Economist le dedicó bastante espacio a una tarea de investigación al antedicho home schooling en el que concluye que los oficiales de admisión de las universidades del Ivy Leage estadounidense declararon su admiración por estudiantes que aplicaban y que provenían de ese sistema “por sus altos niveles educativos, por sus muy buenos modales y por sus cuidadas vestimentas”).

 

En nuestro país, mucho antes de los fenómenos de los textos obligatorios de “Evita me ama” y los engendros de La Cámpora, surgen elementos clave que permiten bucear en el problema educativo. En la referida obra, Escudé revela con documentación de gran calado que el eje central de la educación estatal mostraba que las tareas educativas estaban (y están) dirigidas a “subordinar el individuo al Estado” donde “el Estado no es la defensa del individuo y sus derechos” situación en la que “el individuo vive para servir a su Patria [generalmente con mayúscula]; así y no al revés, se define la relación esencial entre el individuo y estado-nación”.

 

Todo el desbarajuste educacional -a contramano de las ideas, principios y valores alberdianos-  comenzó a manifestarse con crudeza durante la tiranía rosista. Más adelante, la revista “El Monitor de la Educación Común” fundada en 1881 y distribuida gratuitamente a todos los maestros, fue paulatinamente aumentando su nacionalismo e intervensionismo estatal en la educación que rodearon al Primer Congreso Pedagógico de 1882. Incluso la ley de Educación Común (la 1420) de 1884 subraya la importancia de la educación obligatoria y gratuita.

 

En los sucesivos artículos de la mencionada revista se advierte sobre la “desnacionalización que sufría la Argentina” diagnóstico que logró imponer una ley en 1908  “de ingeniería social” al efecto de “deseuropeizar” el país, “pero el objetivo primordial del proyecto educativo argentino, más que impulsar el progreso, fue el de adoctrinar a la población en un argentinismo retórico y esencialmente dogmático y autoritario, cuando no militarista” anticipada por la Ley de Residencia de 1902 por la que podía expulsarse a inmigrantes sin juicio previo y las arbitrariedades del creado Consejo Nacional de Educación que incluso tenía las facultades de reglamentar los programas de las escuelas privadas por medio de la Ley Lainez de 1905.

 

Las ideas vertidas en esa revista (“una paranoia”, dice Carlos Escudé) eran las de “el espíritu de raza” (Ernesto Quesada), “la pureza del lenguaje” (Mario Velazco y Arias), los inconvenientes de las escuelas de comunidades extranjeras “como la galesa” (Raúl B. Díaz), “homogenizar los estudios” (José María Ramos Mejía), “forjar una intensa conciencia nacionalista” y “el individualismo anárquico es un peligro peligro en todas las sociedades modernas, reagravóse como tal en la República Argentina por la afluencia del extranjero inmigrante” (Carlos Octavio Bunge), ”en la conversación, en todos los grados, incluir con frecuencia asuntos de carácter patriótico” y “el extranjero que incesantemente nos invade” (Pablo Pizzurno), el “catecismo patriótico” en el que se leía el siguiente diálogo: “maestro-¿cuáles son los deberes de un buen ciudadano, alumno- el primero el amor a la patria, maestro- ¿antes que a los padres?, alumno- ¡antes que todo!” (Ernesto A. Bavio), el “Canto a la Patria” de Julio Picarel sobre el que Escudé aclara que “cito estos pésimos versos a riesgo de alinear al lector” y agrega el poeta de esta xenofobia que “los sonidos ejecutados por una banda militar llegan al oído del niño como un lenguaje fantástico y fascinador”, “el Honorable Consejo Nacional de Educación, al inaugurar la bien meditada serie de medidas tendientes a fortificar el alma de los niños argentinos, el sentimiento augusto de la Patria y a convertir la escuela en el más firme e indiscutible sostén del ideal nacionalista” (Leopoldo Correijer), “la escuela argentina tiene un carácter completamente definido, ella es el agente de nuestra formación nacional” (Juan G. Beltrán), “formemos con cada niño un idólatra frenético por la República Argentina” (Enrique de Vedia), “la escuela oficial, única que mantiene puro el espíritu de la nacionalidad en pugna con la particular cuyo florecimiento es de profusión sospechosa” (Bernardo L. Peyret), “quienes no están conformes con la orientación nacionalista que el Consejo ha dado a la enseñanza, deben tener la lealtad de renunciar al puesto que desempeñan en el magisterio” (Ángel Gallardo), nacionalismo solo realizado eficazmente “en la escuela porque es allí donde hemos de realizar la unidad moral de la raza argentina” (Ponciano Vivanco), “el amor a la patria para ser fecundo debe tener carácter de una religión nacional y ese culto a la Patria no se concibe sin la fuerza nacional” (Francisco P. Moreno).

 

Por supuesto que a la abundante lista referida por Escudé -casi todos antisemitas- no faltan los nombres de los nacionalistas Ricardo Rojas (“las escuelas privadas son uno de los factores activos de la disolución nacional”), Manuel Carlés, ambos con escritos absolutamente contrarios al cosmopolitismo y al respeto recíproco adornados como es el caso de este último autor con cánticos inauditos como el del “Himno a la Nueva Energía” a lo que deben añadirse los numerosos escritos del nacionalsocialista y judeofóbico Manuel Gálvez.

 

A los nombres mencionados cabe agregar todavía muchos otros como los de Carlos Ibarguren, el sacerdote ultra nazi Julio Meinvielle, Leopoldo Lugones y tantos otros que sentaron las bases para que luego penetrara el cepalismo, el keynesianismo, el marxismo y todas las variantes totalitarias y planificadores de las vidas y haciendas ajenas donde “lo nuestro” es siempre un valor y lo foráneo siempre un desvalor por lo que se incita a la pesadilla de un sistema de cultura alambrada. Una vez que se idolatra la patria escindida del respeto recíproco y las libertades individuales, está preparado el camino para que el mesías del momento indefectiblemente encarne la patria.

 

Es de esperar que la revolución tecnológica que abarca el delicado terreno educativo sirva para abandonar en gran medida los designios de las reparticiones de control de aparatos estatales desbordados.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

Democracia y Educación

Por Juan Carlos Cachanosky. Publicado el  22/3/14 en http: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/03/22/democracia-y-educacion-por-juan-carlos-cachanosky/

 

Varios pensadores partidarios de una sociedad libre han puesto mucho énfasis en la distorsión que se ha generado en el concepto de democracia. En nuestros días todo parece indicar que democracia es el gobierno de las mayorías sin límite alguno a lo que puede hacer. Un cheque en blanco para atropellar derechos individuales. Las promesas que realizan los candidatos un puesto político se ha convertido en una competencia para ver quien viola más los derechos de minorías. Estas promesas consisten en dar beneficios a un grupo con más caudal de votos a costa de los grupos que aportan menos votos. Ya nos hemos apartado mucho del concepto de que un gobierno es elegido para administrar “el imperio de la ley”. Tal vez el libro de Frédréric Bastiat, La Ley, es el mejor ejemplo de lo vieja que es esta confusión, pero todavía podemos retroceder a los antiguos filósofos griegos y encontrar las mismas reflexiones. Inclusive en el Antiguo Testamento podemos leer “La ciudad fue en otro tiempo paraíso de justicia. Y ahora es de homicidios. Tu dinero se ha convertido en basura. Y tu vino se ha adulterado con el agua. Tus gobernantes son desleales y van a media con los ladrones. Todos gustan de regalos y van detrás de su interés”, Isaías I:21:22.

 

Pero aun cuando algunos gobernantes y gobernados entiendan el concepto de democracia limitada, las ideas son comprables. El interés particular “a costa de otros” pasa a ser prioridad. ¿Será que desde la Antigua Grecia hasta nuestros días estamos condenados que la democracia y el gobierno limitado son incompatibles? Por otra parte nada garantiza que un gobierno no democrático vaya a ser respetuoso del “imperio de la ley”.

Políticos, empresarios, trabajadores, todos ven al Estado como fuente de hacerse de más riqueza violando derechos de terceros. Un mercado competitivo es “incómodo” cuánto más fácil es ganar dinero con protecciones. La educación y la difusión “masiva” pueden ser uno de los mejores medicamentos para contribuir a hacer valorar la importancia del “imperio de la ley”.

En muchos países de Latinoamérica hay fundaciones e instituciones que persiguen este fin. Pero los esfuerzos, hasta el momento no parecen tener sus frutos. En Argentina se fundó en 1978 ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas) gracias a la visión de un grupo de empresarios que estaban convencidos de esta misión. El director de ESEADE fue por más de 20 años Alberto Benegas Lynch (h) y es un buen ejemplo del efecto multiplicador que necesitamos. Mientras otras instituciones estaban más preocupadas en construir edificios, Alberto, junto a Ezequiel Gallo, produjo un verdadero grupo de académicos defensores de la libertad.  En ESEADE se generó un clima de investigación y estudio pocas veces visto. Entre ellos Alejandro Chafuen, Gabriel Zanotti, Martín Krause, Ricardo Rojas, Enrique Aguilar, Estaban Thomsen, Alfredo Irigoin, Eduardo Zimmermann. ESEADE fue la plataforma de despegue, luego cada uno siguió su propio camino, la mayoría en el área académica, enseñando y escribiendo libros y algunos como exitosos empresarios. Es una lástima que hoy esta institución haya hoy abandonado la visión de sus fundadores. Pero también hubo un efecto multiplicador en alumnos como, Alejandro Gómez, Pablo Guido, Adrián Ravier, Sebastián Landoni. Alberto Benegas Lynch (h) tuvo esta gran visión y Ezequiel Gallo fue toda una insignia dirigiendo el Departamento de Investigaciones. Varias universidades en distintos países se han beneficiado de este efecto multiplicador de ESEADE.

Otro ejemplo fue Rogelio Pontón en Rosario, Argentina. Sin haber fundado una institución fue capaz de formar un grupo de excelentes profesionales. Rogelio no construyó edificios, produjo capital humano de alta calidad académica. Muchos de ellos hoy divulgando las ideas de la libertad.

Hay grupos en Brasil, como el Instituto Liberal o el Instituto de Estudios Empresariales que también hacen una gran labor en producir intelectuales que investiguen y publiquen.

Necesitamos más empresarios con la visión de aquellos fundadores del ESEADE de Argentina. Hay que redoblar la apuesta en la difusión de ideas lo que implica armar una “línea de producción” de futuras generaciones de profesores. Parece haber solamente dos opciones o las armas o la fuerza de las ideas. Prefiero la segunda, pero si no la fortalecemos corremos el peligro de que por las armas perdamos nuestra libertad y propiedad. Venezuela no es un sueño, es una realidad.

Bejamin Franklin: “An investment in knowledge pays the best interest”

Wiston Churchill: “A pessimist sees the difficulty in every opportunity, an optimist sees the opportunity in every difficulty”

 

Juan Carlos Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), y Doctor of Philosophy in Economics, International College, California. Es director del Doctorado en Administración de Swiss Management Center. Ex profesor e investigador senior en ESEADE. Fue profesor y director del Departamento de Economía de UCA, (Campus Rosario). Ha sido decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.