DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS AL ORIGEN DE LOS DERECHOS INDIVIDUALES

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 2/4/17 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2017/04/de-los-pueblos-originarios-al-origen-de.html

 

Desde que varios pensadores absolutamente totalitarios y antiliberales se adueñaron de la sagrada palabra “derechos” (una especie de blasfemia política), uno de los más populares lemas  es “los derechos de los pueblos originarios”.

Pero resulta que no son los pueblos los que tienen derechos: son las personas individuales. Y entre esos derechos, su libertad de asociación, reunión, libertad religiosa, propiedad, etc., son los que jurídicamente les permiten vivir y mantener sus diversas tradiciones culturales que, como dije tantas veces, sólo pueden convivir en paz en un estado liberal de derecho (si, es lo mismo que decir “agua húmeda potable”, pero ahora hay que aclarar todo…).

Por lo tanto lo que hay que exigir es que los descendientes de las culturas pre-comlombinas sean respetados en sus derechos igual que cualquier otro ser humano, y si viene de Marte (como yo), también.

Lo que nadie puede pretender es violar las libertades de otras personas en nombre de su propia tradición cultural. Si alguien sostiene en conciencia que su tradición no le permite convivir pacíficamente con el Estado de Derecho, tiene varios lugares para emigrar: Cuba, Corea del Norte, Venezuela, en fin, la lista es larga.

Claro, muchas de estas personas sostienen que sus ancestros estaban antes y que fueron injustamente despojados de sus tierras y libertades. ¿Saben qué? Tienen razón. No se puede invadir un territorio habitado por otras personas y por ende todas las colonias que desplazaron por la fuerza a los previos pobladores estuvieron éticamente mal. Pero ahora, ¿qué? Ahora, la solución Hume: en todo poder político o propiedad, si nos vamos para atrás en el tiempo, siempre habrá un latrocinio o un asesinato. Por ende la cuestión es: de este momento presente para adelante. Esa es la regla de la convivencia pacífica. Si no fuera así, cuando Cuba se libere, muchos de los actuales residentes en Miami volverían reclamando sus antiguas propiedades y sería un caos. La cuestión es:  de un momento presente para adelante.

Pero, dos cosas más. Lamento si algunos historiadores pintan a los pueblos originarios como santos que no tuvieron pecado original. ¿Saben qué? NO. Obvio que no fue así. Sólo una interesada ideología puede desconocer tanto la naturaleza hunana de seres humanos que tienen derechos no por inmaculados, sino por humanos.

Y finalmente: ¿originarios? ¿Seguros? A ver, antes de los europeos estaban los cuchu-cuchu. ¿Y estos no habían desplazado a nadie? ¿No habrían tal vez esclavizado a los cuchi-cuchi? ¿No? ¿Seguro? ¿De qué revelación divina nos viene semejante certeza de su “originariedad”? Mayor razón para la tesis de Hume.

 

Lo único “originario” son los derechos individuales. En 1989, en mi libro “El humanismo del futuro”, dije que todos nacemos con un pagaré originario: lo que por el sólo hecho de ser humanos debemos al otro, o sea, el respeto a sus derechos. Eso es lo único originario y lo que sigue siendo tan difícil de entender. El mundo fue y será una porquería ya lo sé. Pero les aseguro que con el respeto a las libertades individuales, lo sería menos. Y en el 3000 también.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

La dictadura K

Por Gabriel Boragina. Publicado el 20/6/12 en: http://www.accionhumana.com/2012/06/la-dictadura-k.html

 

“DICTADURA.* Se entiende comúnmente por dictadura la forma de gobierno en que una o varias personas llegan a ejercer el poder político de modo absoluto e irrestricto, sin control ni responsabilidad de ninguna especie”. [1]

Para Ossorio la dictadura “es el gobierno que, invocando el interés público, se ejerce fuera de las leyes constitutivas de un país.” Y agrega que: “Los Estados modernos sometidos a un régimen de dictadura son llamados totalitarios, pues el dictador (ya sea unipersonal, ya pluripersonal) asume todos los poderes, quebrantando la armazón constitucional de la nación y eliminando todos los derechos políticos, así como todas las garantías y libertades individuales, especialmente las de opinión, expresión, reunión, sindicación (como no sea dirigida), de conciencia, etc. Asimismo suprime el hábeas corpus y la acción de amparo o, por lo menos, los coarta. Suprime todos los partidos o sólo admite uno, que es, naturalmente, el del propio dictador. Crea figuras delictivas, por lo general de orden político, muchas veces dándoles efecto retroactivo”. [2]

El mismo autor, cuando define la tiranía nos dice: “Según afirma Horacio Sanguinetti, “se dice del régimen donde el mando se ejerce arbitrariamente, sin razón, derecho o justicia. La tiranía tiene siempre un sentido abominable, y desde Platón y Aristóteles ha merecido general execración. Para este último, hay tiranía cuando el poder es despótico y la sola voluntad del gobernante es ley, o bien cuando la monarquía se corrompe y el monarca manda sin responsabilidad a hombres mejores que él y reina no en provecho del pueblo, sino en el suyo propio”. Y mas adelante : “En general puede decirse que todas las dictaduras modernas tienen bastante de tiránicas y despóticas, pero ha sido en los regímenes totalitarios donde dichas manifestaciones han adquirido mayor volumen, ya que el poder esté detentado por un solo hombre, ya lo esté por un partido político, por un grupo militar o por cualesquiera otras organizaciones”. [3]

Vistas estas clásicas definiciones de muy prestigiosos juristas, cabe que ensayemos nuestros propios conceptos y que analicemos hasta qué punto los mismos son aplicables a la Argentina gobernada por el llamado Frente para la Victoria (FPV) bajo cuyas siglas llevara al poder al matrimonio Kirchner. Recordemos que el FPV se presenta como una rama del peronismo o partido Justicialista (PJ). Este partido -conforme la historia lo demuestra- siempre ha tenido una marcada vocación totalitaria. El FPV instalado en el poder desde el año 2003 merced a un artilugio electoral por pocos advertido y (de los que lo advirtieron) por muchos ya olvidado, tuvo desde sus inicios como meta llegar “a ejercer el poder político de modo absoluto e irrestricto, sin control ni responsabilidad de ninguna especie” tal como nos enseña el Dr. Kaplan con su ya clásica definición de dictadura. Y lo han logrado a través de diferentes vías entre las cuales se destacan:

  1. Control de los dos poderes restantes: si bien la Argentina es formalmente una “república”, en los hechos pocas veces funcionó como tal. Razones de índole histórica y de tradición política determinaron que el país se rigiera por lo que la doctrina en la materia denomina “presidencialismo” y que -en resumidas cuentas- derivara en el actual “híper-presidencialismo”. De allí a la dictadura -como se comprenderá- hay un paso. Paso que los Kirchner se han esmerado en dar. Para este control de los otros dos poderes, procedieron de la siguiente manera :
  2. Descabezamiento de la Corte Suprema de Justicia removiendo a la mayoría de sus miembros y cambiándolos por otros proclives.
  3. Control del Congreso : para lo cual recurrieron a diversos métodos de captación y cooptación, facilitados por la dilución y debilidad de los restantes partidos políticos (ya atomizados y profundamente divididos) lo que tornó a los legisladores -mal llamados de la “oposición”- en colaboracionistas del régimen o directamente en cómplices abiertos del mismo. “Cóctel” que en los hechos, da como resultado un sistema de partido único, típico de las tiranías como ilustran las definiciones que hemos dado al comienzo.
  4. En lo que resulta ser un verdadero “operativo tenaza”, como toda dictadura, no sólo se buscó el control y la dominación de la rama política de la sociedad, sino también de la sociedad civil, para lo cual los K recurrieron a las siguientes “técnicas”:
  5. Enfrentamiento social: práctica divisoria de antigua data utilizada por la mayoría (sino todos) los dictadores de la historia. En Argentina propulsada por J.D. Perón cuando dividió antojadizamente la sociedad entre peronistas y antiperonistas (estos últimos llamados “gorilas” por los primeros, término reflotado por los adictos al FPV).
  6. Clientelismo político : método (tampoco novedoso) ejercido con el sector afín de la sociedad, consistente en el reparto de prebendas y privilegios a granel bajo diferentes nombres según quienes fueren los destinatarios : planes “sociales” si se trataban de “carenciados”, o subsidios en el mismo caso o en el de empresarios adictos al régimen que, por supuesto, no faltan en ninguna dictadura. Este método es -sin duda- una resultante del anterior, habida cuenta que el sector clientelar surge de la división antes explicada y representa al sector seguidor al régimen.
  7. Intimidación: en realidad, es la técnica mediante la cual el sistema mantiene no solamente dividida la sociedad sino -y fundamentalmente- sometido al sector disidente. Y más que sometido auto-sometido. Cuando el profesor Ossorio nos decía en la cita anterior que “Suprime todos los partidos o sólo admite uno, que es, naturalmente, el del propio dictador” alude, de alguna manera -queriéndolo o no- a este fenómeno. El caso de la Argentina de los Kirchner es paradigmático por cuanto, si bien se mantiene la estructura formal de los partidos políticos, estos -en la práctica- son completamente inoperantes como oposición, lo que -a su turno- contribuye a un régimen de partido único (el gobernante) elemento típico, como sabemos, de toda tiranía.

[1] Dr. Marcos T. Kaplan, voz “Dictadura” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, Tomo 8, Letra D

[2] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial HELIASTA-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553-pág. 329

[3] Ossorio y Florit, Manuel, Diccionario…ob. cit. pág. 947

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.