ENTREVISTA A ADRIÁN RAVIER: Un proceso monetario que divide la biblioteca entre los economistas

Por Adrián Ravier.  Publicado el 16/9/18 en: https://www.lagaceta.com.ar/nota/783675/actualidad/proceso-monetario-divide-biblioteca-entre-economistas.html

 

¿La economía argentina puede adoptar en estos momentos un esquema de convertibilidad o de dolarización? La pregunta se sigue realizando en todos los ámbitos luego de que un asesor del presidente de los Estados Unidos, Larry Kudlow, sugiriera “atar el peso al dólar”. Ahora bien, ¿qué implica ese proceso? Según el economista Eduardo Robinson, hay que tomar en cuenta una serie de factores:

• Convertibilidad implica, que el peso pueda convertirse en dólares de manera inmediata. Hoy no alcanzan las reservas del Banco Central para adoptar este régimen.

• Implica establecer un tipo de cambio fijo, como el que rigió entre 1991 y 2001, pero no es lo adecuado en momentos en que se necesita flexibilidad del tipo de cambio y en momentos en que el dólar se fortalece con respecto a otras monedas.

• La economía argentina tiene problemas de competitividad y no puede adoptar una moneda fuerte como el dólar, porque su productividad es baja para impulsar el comercio exterior.

• En estos momentos la convertibilidad sería contraproducente, el país necesita exportar, para poder expandir la economía y acrecentar la oferta de dólares provenientes del comercio.

• La solución no es la convertibilidad, en esta coyuntura, hay que avanzar con disciplina fiscal, no emisión de moneda.

• Dolarizar una economía relativamente grande como la argentina, no es es sencillo, implica todo un mecanismo de adecuación del sistema bancario, caída de los salarios para dotar a la economía de competitividad.

Opiniones dispares

“Las segundas partes suelen ser peores que las primeras. La propuesta de dolarizar la economía (eliminar el peso como moneda de curso legal y usar el dólar para todas las transacciones y contratos) no es la excepción. Ya se propuso a fines de los 90, bajo el régimen de convertibilidad, cuando la economía ya estaba dolarizada de facto. Se vuelve a proponer ahora en una situación bastante diferente”. De esa manera se pronunció el economista Constantino Hevia. En el blog http://focoeconomico.org, el doctor en Economía por la Universidad de Chicago indicó que, entre los costos de la dolarización, pueden mencionarse a la pérdida de instrumentos monetarios que facilitan el ajuste ante shocks externos y la pérdida del señoreaje asociado al crecimiento económico.

A su criterio, los costos exceden a los beneficios. “Coincido con que la emisión monetaria excesiva asociada a la financiación de déficits fiscales ha sido la mayor fuente de inestabilidad macroeconómica de nuestra historia”, indica. Sin embargo, advierte, no es creíble que simplemente eliminando el peso también eliminaremos la indisciplina fiscal. Además de una historia inflacionaria, tenemos una historia de defaults y confiscaciones. “Si no podemos usar la emisión, es esperable que usemos con mayor frecuencia esas otras herramientas”, finaliza.

Desde el punto de vista del doctor en Economía Aplicada, Adrián Ravier, desde que existe el Banco Central, en 1935, la inflación promedio superó el 50%. “Personalmente desconfío que, mientras exista el Banco Central, se tenga estabilidad monetaria”, puntualiza a nuestro diario.

Si bien aclara que no propone la dolarización a economías como la chilena, la mexicana o la uruguaya, que cuentan con relativa estabilidad monetaria, en el caso argentino es diferente. “Tal vez la dolarización le traiga algunos beneficios, como una inmediata estabilidad monetaria, una baja de la tasa de interés y del riesgo país”, enumera.

Ravier sostiene, además, que todo esto puede contribuir a la reducción del factor incertidumbre, de tal manera que el país atraiga inversiones genuinas y se generen más empleos. “La llegada de capitales disminuyen el riesgo de devaluación; además, la inflación tiende a desaparecer y un país puede llegar a tener un amoneda que es considera buena en el mercado”, subraya.

¿Qué puede suceder en la transición hacia ese proceso? El economista indica que, al no hablar de dolarización, puede pensarse en la desnacionalización de la moneda, porque “la gente quiere al dólar desde hace décadas ya sea como reserva de valor, para el intercambio en operaciones inmobiliarias o para escaparle a la inflación y, así, no perder su poder adquisitivo”.

Ravier, en suma, considera que hay distintas situaciones que contribuyen a pensar que el rumor no es sólo eso, sino una propuesta que está en ciernes. Por caso, citó no sólo la opinión que emitió el director para Asuntos Económicos de Trump (“la única forma que tiene la Argentina de salir del dilema es atar su moneda, el peso, al dólar. La gente del Tesoro está en eso”), sino la misión del Fondo Monetario Internacional que ha llegado, en los últimos días, a la Argentina de forma sorpresiva para analizar los pasos que seguirá el gobierno del presidente Mauricio Macri. “Todo esto me parece que hace que la iniciativa deje de ser sólo un rumor, sino algo viable, posible y, a mi criterio, necesario”, remarca.

Según su opinión, si la Argentina no avanza hacia un proceso similar a la dolarización, es probable que en el corto plazo vuelva a sufrir los efectos de un atraso cambiario que se acumulará hasta las elecciones del año que viene y, frente a ese panorama, “en enero estemos devaluando de nuevo”.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Qué cambiará el acuerdo del Gobierno con los holdouts

Por Aldo Abram: Publicado el 1/3/16 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2016/03/01/que-cambiara-el-acuerdo-del-gobierno-con-los-holdouts/

 

El impacto en la economía real y su efecto en el crédito para pymes.

El acuerdo que el Gobierno argentino logró con los fondos buitres traerá cierto respiro a la economía pero definitivamente aún se está lejos de un escenario de panacea.

Sin tenerle fe a las versiones que indican que se moderará el ajuste, el economista Rodolfo Santángelo explica a Apertura.com que “el acuerdo es importante pero no le pidamos más de lo que puede dar. No creo que modere el ajuste, solo implica que el Gobierno vuelve a tener financiamiento para normalizar su deuda. Es decir, dejará de utilizar las reservas del Banco Central como sucedió en los últimos cinco años, el resto es responsabilidad de la política económica”.

Aldo Abram, colega de Santángelo, se anima a enumerar algunos beneficios que incluso podrían alcanzar al bolsillo de la gente. “La disponibilidad de crédito generará más inversiones; las empresas tendrán una mayor capacidad para generar puestos de trabajo, además podrán acceder a financiamiento en el exterior. Eso permitirá una mayor disponibilidad de crédito para los particulares y las pymes, que hasta ahora competían con las grandes corporaciones”, analiza. En otras palabras, la expectativa es que los bancos al disponer mayores líneas de crédito en el exterior puedan prestar más dinero, un escenario similar al vivido en los noventa, década en la que las entidades podían prestar más dinero de lo que tenían en depósitos.

Desde el punto de vista cambiario, Abram afirma que el ingreso de dólares generará una solidificación del peso. “Será más sencillo mantener su valor”, explica.

A la hora de hablar de las correcciones macro, Santangelo prioriza la necesidad de bajar el déficit fiscal. “El gobierno va lento, debería aplicar rápidamente un buen plan de sinceramiento de las tarifas. El ajuste de electricidad fue un buen primer paso, pero no alcanza. Debe acelerarse el segundo paso y también las tarifas de gas. Es un zafarrancho que cueste más barata la luz que el cable”, analiza y agrega que la “política gradual” del equipo económico es puro voluntarismo.

“Hay que rezar para que funcione. Entiendo que el escenario ideal es que la reducción del déficit fiscal la genere una economía en crecimiento pero cuando no se puede, no se puede”, finaliza.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Un fenómeno homogéneo: la tasa de interés en Argentina

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 6/11/16 en: http://esblog.panampost.com/editor/2016/01/06/un-fenomeno-homogeneo-el-interes/

 

La sugerencia que debe hacerse a la administración macrista es que ajuste a la baja el tipo de interés tan pronto como sea posible

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular e Investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

Marcó del Pont: a favor del Gobierno, en contra de los argentinos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/8/12 en http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3834

La presidente del Banco Central defendió, en un discurso, el vaciamiento de la institución cuyo fin es defender el valor de la moneda nacional y mantener la estabilidad de precios.

Realmente delirantes y preocupantes son las afirmaciones que realizó la semana pasada Mercedes Marcó del Pont, titular del Banco Central, al justificar el uso de reservas para pagar deuda. Lo que, puesto en otras palabras, significa hacer una defensa del vaciamiento de la institución que preside.

Veamos algunos párrafos de su discurso en el Congreso Anual de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), para vislumbrar lo que viene.

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Dijo la presidente del BCRA: “Esta política de usar reservas para pagar deuda no ha afectado el balance del Central”. Evidentemente Marcó del Pont parece no distinguir entre valor contable y valor de mercado. ¿Por qué digo que no distingue entre ambos conceptos? Porque el BCRA entregó reservas al Tesoro para pagar la deuda que éste no podía afrontar con recursos propios. A cambio de las reservas, el Tesoro le entregó al Central letras intransferibles que vencen entre el 2016 y el 2022. ¿Cuánto tiene en el activo de esas letras según el último balance del BCRA al 7 de agosto pasado? $ 147.347 millones, algo así como uno U$S 32.074 millones al tipo de cambio oficial. Es decir, aproximadamente el equivalente al 71% de las reservas que declara.

Ahora bien, al ser letras intransferibles quiere decir que no se pueden vender, por lo tanto su valor de mercado es igual a cero. Por eso decía antes, una cosa es el valor contable, el numerito que ponen en el BCRA en el balance por estos bonos, y otra muy diferente el valor que tienen en el mercado que, por obvias razones, es algún valor cercano a cero. Si el patrimonio neto que declara el Central a esa fecha era de $ 50.380 millones, pero del activo hay que restarle esos bonos que no tienen valor de mercado, el patrimonio neto del BCRA pasa a ser negativo en $ casi $ 97.000 millones. Y peor se pone la cosa si también le restamos del activo los $ 84.530 millones de emisión monetaria para financiar al tesoro que se contabilizan como Adelantos Transitorios, porque no tienen nada de adelantos ni de transitorios ya que el tesoro nunca le devuelve la plata ni está en condiciones de devolverla. Por el contrario cada vez le pide al Central que emita más moneda para cubrir el rojo fiscal. Haciendo bien las cuentas, el patrimonio neto del BCRA llegaba al 7 de agosto a $ 181.530 millones.

De manera que la primera burrada es decir que no se afectó el patrimonio del BCRA, al no distinguir entre valor contable y valor de mercado. Si se hace la distinción, se advierte fácilmente que lo que el Central tiene en el activo es un valor contable, pero con cero valor de mercado.

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Segundo delirio económico de Marcó del Pont en su discurso: “Se han pagado 32.000 millones de dólares a organismos y acreedores privados desde mayo del 2003 a la fecha y sin embargo el Banco Central mantuvo la capacidad de maniobra para hacer política monetaria de manera eficiente”. Bueno, emitir al 36% anual no es tener gran capacidad de maniobra para hacer política monetaria de manera eficiente. Más bien es destruir el peso, aunque ya sabemos que ellos niegan que haya inflación.

Pero si tanta maniobra tenía para hacer política monetaria, ¿por qué tuvieron que prohibir la compra de dólares, el giro de utilidades y dividendos, frenar las importaciones, etc.? La respuesta es elemental: la gente huye del peso porque se deprecia, a pesar de que ella diga que hacen una política monetaria eficiente, y compra dólares. Por lo tanto, no hubo tal cosa como una política monetaria eficiente, sino un incentivo a la fuga de capitales.

Además deterioraron de tal manera el tipo de cambio real que impacta en el comercio exterior al punto que las economías regionales están más que complicadas. Para decirlo de otra forma, el Gobierno adoptó una política similar a la de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz, es decir, el dólar aumenta menos que la inflación, con lo cual se deteriora el tipo de cambio real y afecta el sector externo al punto que, como decía antes, el dólar de 4,50 es un dólar virtual porque solo puede usarse para ciertos casos de comercio exterior, pero para el común de la gente ese dólar no está disponible. Ergo, los U$S 32.000 millones que se usaron para pagar deuda dejaron tan debilitado al BCRA que como no puede enfrentar una corrida cambiaria recurre al expediente de prohibir que la gente compre dólares para ahorrar, viajar, hacer turismo, pagar utilidades, etc. Hasta se metieron con los pobres jubilados que reciben su pago del exterior porque les liquidan en pesos los euros que le remiten y al tipo de cambio oficial. Es decir, estafan hasta a los pobres jubilados.

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En otro párrafo que tiene que ver justamente con esta violación al derecho de la gente de comprar dólares con el fruto de su trabajo, Marcó del Pont sostuvo: “En los últimos nueve años se generó un marco de condiciones que eliminó uno de los problemas históricos y estructurales, las restricciones de la economía externa”. Esta frase, que se asemeja al listado de frases cohete que he tratado en otra oportunidad, tiene un leve problema: las restricciones de la economía externa no se eliminaron, sino que se barrieron debajo de la alfombra prohibiendo la compra de dólares, porque la fuga de 25.000 millones de dólares anuales tumbaba al Banco Central con una facilidad impresionante. La forma en que se “eliminó” la restricción externa que defiende Marcó del Pont es como si hubiese dicho que se solucionó el problema previsional porque el Gobierno decidió matar al 70% de los jubilados para pagar menos jubilaciones. Obvio que violando derechos se “eliminan” problemas, pero también se elimina la libertad.

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Sobre el endeudamiento del Tesoro con el BCRA dijo: “Eso es cierto. Pero es más saludable que se endeude con el Banco Central que con los mercados”. Por empezar, si Marcó del Pont estudió economía tendría que saber que no son los mercados, es el mercado, en singular, porque el mercado, que no es un lugar físico, es un proceso que conecta a todos los sectores de la economía (financiero, real, etcétera).

Formulada esta primera aclaración correspondiente a Introducción a la Economía, vamos al punto: ¿por qué más saludable endeudarse con el Central que con el mercado? ¿Acaso el Central no piensa cobrarle la deuda al tesoro?

Marcó del Pont no advierte que al debilitar al BCRA en su patrimonio, una corrida cambiaria puede derivar en una corrida financiera, esto es: gente retirando sus depósitos de los bancos. Esa corrida seguramente se traducirá en emisión monetaria para otorgarles redescuentos a las entidades financieras para hacer frente a los pagos en ventanilla, lo que generará más inflación e impulsará la suba del tipo de cambio. Es decir, que el Gobierno se endeude en pesos o en dólares no evita que el ajuste recaiga sobre el sector privado vía caída del salario real por una llamarada inflacionaria y una devaluación.

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En definitiva, a partir de sus declaraciones queda claro que Marcó del Pont, fiel soldado kirchnerista, parece estar dispuesta a vaciar el BCRA y dejarlo agonizando para sostener al Gobierno en sus aventuras populistas y de poder hegemónico, en lugar de cumplir con su función que consiste en defender el valor de la moneda para que la población viva con el beneficio de no tener inflación.

Como resultado de ese comportamiento lo único que podemos esperar es más inflación con recesión, más pobreza, desocupación e indigencia, porque un país sin moneda es un país que rompió sus vías de comunicación, siendo que la moneda es una suerte de autopista que permite agilizar las transacciones y operar en el largo plazo.

Bien, Marcó del Pont está dinamitando esa autopista que facilita las transacciones en nombre del modelo Nac&Pop.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.