Corea del Norte avanza con sus peligrosos programas militares

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 30/1/20 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/corea-del-norte-avanza-sus-peligrosos-programas-nid2328892

 

Donald Trump sorprendió ciertamente al mundo cuando de pronto se reunió, en medio de un mar de sonrisas y gestos amistosos de circunstancia, con su colega de Corea del Norte: el joven Kim Jong-un, para -juntos- conversar francamente acerca de la desnuclearización de la península coreana.

Pero hoy está claro que esas bienvenidas conversaciones no avanzaron más allá de las sonrisas protocolares y, luego, se estancaron.

Ambos protagonistas volvieron al poco tiempo, a cruzarse desafíos y comentarios antagónicos. Y, peor aún, Corea del Norte comenzó nuevamente a ensayar misiles balísticos de todo tipo. Sin pausa. Con volatilidad. Y con una conducta de corte amenazador, como siempre.

El 7 de diciembre pasado, el “país ermitaño” reiteró sus ensayos. Esta vez, aparentemente, respecto de un nuevo motor, capaz de propulsar misiles intercontinentales.

Lo cierto es que en los últimos seis meses Corea del Norte realizó trece peligrosos ensayos con misiles de distintos tipos. Como si las conversaciones con los EE.UU. hubieran terminado ya en el fracaso y éste fuera absolutamente irreversible. Además, regresó a su conocida y desagradable retórica belicista.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ante esa frustrante evolución, retomó el tema de Corea del Norte el 4 de diciembre pasado, bajo el ítem genérico de su agenda: “Otros asuntos”. Y aprovechó así para condenar, con vigor, la inquietante seguidilla de ensayos norcoreanos, destacando que con ellos se violan impunemente distintas resoluciones específicas emanadas del propio Consejo de Seguridad sobre esta delicada cuestión.

Lo que no ha quedado nada claro es si el Consejo volverá, o no, a la sana práctica de examinar la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, como lo hiciera -año tras año- hasta el mismo año pasado, cuando la suspendió presuntamente para no entorpecer las negociaciones sobre el programa nuclear de Corea del Norte que ya estaban en curso. Habrá que esperar sobre este tema, pero la práctica mencionada no debe abandonarse dadas las características, realmente brutales, del régimen dictatorial que encabeza el joven -y siempre burlón e inusual- líder norcoreano, Kim Jong-un.

Si tomamos en cuenta que los EE.UU. están entrando ya, de lleno, en el que previsiblemente será en un complicado año electoral, no sería demasiado raro que el tema de Corea del Norte de pronto resucite y se resuelva de alguna manera, de modo de ayudar a impulsar las posibilidades electorales del presidente Donald Trump, que procura su reelección. Y que esto suceda en algún momento que resulte particularmente propicio para su campaña y para sus posibilidades de ser efectivamente elegido una vez más como presidente de su país.

Confirmando que las conversaciones bilaterales iniciadas con los EE.UU. no avanzan, Corea del Norte acaba de designar un nuevo Canciller. Se trata de un militar retirado, de personalidad dura y lenguaje de acero: Ri Son Gwon.

Hasta ahora era el responsable directo de las relaciones diplomáticas de su país con Corea del Sur, tema particularmente delicado en el que se desempeñó por espacio de quince años. Era, además, un influyente miembro del Comité Central del Partido Comunista de Corea del Norte. Parte de la oligarquía local, en consecuencia.

La designación comentada sugiere que Corea del Norte puede endurecer en más su postura en las hasta el momento infructuosas negociaciones bilaterales con los EE.UU., en las que prácticamente no ha habido progresos de importancia y están, de hecho, suspendidas.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

¡Cómo nos equivocamos!

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 15/8/19 en: https://www.ambito.com/como-nos-equivocamos-n5048819

 

¡Cómo nos equivocamos!

 

Las PASO demostraron que todos nos equivocamos. Por mi parte, sobre la base de los científicos políticos de EE.UU. que aseguran que quienes van por la reelección tienen grandes chances de ganar, creí que triunfaría Macri. Me disculpo. Se equivocaron los encuestadores y, vale decirlo antes de que se excusen, se equivocaron todos los del REM, que aseguraban que habría recuperación hacia fin de año.

Conocido el resultado se produjo el lunes negro y los argentinos en general se empobrecieron, quizás, un 30% en promedio en un solo día. ¿Quién tiene la culpa? ¿Es el susto por la vuelta del kirchnerismo -como dirán los del REM para justificar su nuevo error- o Macri que deja una economía decadente?

Otro problema serio es que muchos operadores bursátiles y financieros y economistas mediáticos son notoriamente mediocres y le hicieron creer al público que la economía venía bien ya que, entre otras cosas, Macri tenía el apoyo del FMI. Y así ayudaron a inflar la burbuja que ahora estalló.

Como hizo en la CABA, Macri, a pesar de su discurso engañoso y del apoyo de economistas falsamente “promercado” -conservadores, neokeynesianos que se dicen “liberales”- sistemáticamente aumentó el peso del Estado asfixiando al sector productivo, al privado, hasta límites inauditos: inflación del 50%, tasas del 70% y una carga impositiva insostenible, entre otras cosas. Y el FMI financió esta debacle.

Por cierto, para desenmascarar falsos “profetas de la libre economía”, basta preguntar su opinión acerca del FMI ya que, siendo un banco estatal declaradamente neokeynesiano, no puede ser sino condenado por quien realmente promueva políticas promercado. De hecho, el FMI en Argentina ha demostrado, otra vez, que se dedica a financiar estatismos fracasados.

O sea, es cierto que por su discurso e historia contraria al mercado -que no son sino las personas libres, el pueblo trabajando sin impuestos asfixiantes ni regulaciones coactivas- el kirchnerismo asusta, pero la burbuja que estalló evidenció la gravedad de la situación económica.

El escenario global no es alentador y las Bolsas mundiales bajan. La curva de tasas de interés en EE.UU. quedó invertida entre los bonos a dos y a diez años, los de corto plazo ofrecen mayor rentabilidad que a largo plazo. Con la deuda inglesa pasa lo mismo y desde hace tiempo ocurre en Alemania.

El bono a dos años ofrece una rentabilidad del 1,581% frente a la de 1,58% del treasury a diez. Este tramo de la curva es el más seguido por los analistas para anticipar una recesión, entre 9 y 25 meses siguientes, y siempre se cumplió durante los últimos 60 años. Es una clara anomalía debida, precisamente, a las ideas neokeynesianas reinantes en el mundo lideradas por el FMI y los bancos centrales expansivos. Una curva invertida no provoca recesión, pero influye en la rentabilidad de los bancos y en la actividad económica, según Nash-Stacey y Karp del BBVA.

En medio de esta debacle las medidas del Gobierno son contraproducentes. Para comenzar, con el fin de “frenar al dólar” -como si fuera la causa de la inflación y no al revés- sube la tasa de interés. Y he aquí otro modo de desenmascarar a economistas que falsamente dicen ser partidarios de una economía libre. Idealmente, las tasas deben ser fijadas libremente por el mercado, en cualquier caso, quienes defienden las tasas altas para “frenar la inflación” -lo que ha probado ser falso- están negando que la inflación sea un exceso de moneda en tiempo real, que es el único modo en que el mercado se conduce, en tiempo real.

Luego el congelamiento de precios es contrario a la libertad y, en cuanto al salario mínimo -aunque sin dudas es deprimente-, aumentarlo significa alentar la desocupación porque los empresarios que no puedan absorberlo, dada la crisis, optarán por despedir gente o tomarlos en negro. Y las demás medidas conllevarán un aumento de la presión fiscal.

Hacienda dice que gastará $40.000 M por estas medidas, que obtendría porque que el alza del tipo de cambio incrementaría la recaudación por exportaciones -que aumentarían en precio y volumen- y, por el aumento del IPC, subiría la recaudación por consumo. Naturalmente, el productor no quiere vender ante el actual escenario y el Gobierno presionaría con subir las retenciones, de $4, por dólar exportado, a $6. Con 23 M de toneladas de soja retenidas, el productor tiene divisas por u$s8.000 M. Todas las medidas anunciadas azuzarán la inflación, con lo que la pobreza a fin de año podría superar el 35% como ya estiman analistas.

En fin, Macri pasará a la historia no sólo como habiendo empobrecido al país por sus políticas contrarias al sector privado, sino por haber perdido la oportunidad histórica de sacar al país del populismo. Y esto con ayuda de neoconservadores -autodenominados “liberales”- que, por ignorancia u oportunismo, lo apoyaron inicialmente, aunque luego algunos escaparon del naufragio, provocando otro serio problema: la opinión pública culpa erróneamente a la economía de mercado.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini 

¿Cuánto caerá el PBI en 2020?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 29/4/19 en: https://www.ambito.com/cuanto-caera-el-pbi-2020-n5028788

 

¿Cuánto caerá el PBI en 2020?

Mucho nerviosismo la semana pasada, el dólar rozando los $47 y el riesgo-país superando 1.000 pb para luego bajar. El Gobierno lo adjudicó a la “incertidumbre política”, en particular a Cristina. Pero el 18 de marzo, como recordó Mariano Fernández, cuando Macri anuncia su reelección, el riesgo-país sube de 721 a 768 y el dólar cotizaba a $40,92. Entre otros empresarios, “No creo que Cristina sea el cuco… los mercados internacionales deciden que les conviene invertir o no”, opinó Martín Cabrales.

La verdad es que el mercado -el capital- es un sistema anterior al hombre -y por ello no lo puede controlar- que actúa fríamente, sin “expectativas” y totalmente al margen de cuestiones políticas. Sí es cierto que, cuando la injerencia estatal es fuerte, el humor de los políticos puede degenerar todo y, por tanto, hay que andar adivinando qué harán para escapar, no del mercado, de los políticos.

Y hablando de cuestiones políticas, muchos ahora dicen que Macri los desilusionó, pero la verdad es que hace lo mismo desde que asumió en la CABA, 14 años atrás: aumentando el peso del Estado (impuestos, endeudamiento/tasas altas, inflación) sobre el sector productivo y por eso, no por otra cosa, la economía cae. Por cierto, decir que hubo “gradualismo” es incoherente: de haberse ido hacia una economía de mercado “gradualmente”, el país debería haber crecido lentamente.

Nervioso, el Gobierno toma medidas contraproducentes. La tasa de las Leliq subió al 73% anual intentando frenar al dólar. Luego el BCRA vendió -regalo, de nuestros bolsillos- dólares futuro para operaciones superiores a 5 M por un total de u$s200 M. Y, además, el Tesoro vendió -regaló a un máximo de $45,7432- los u$s60 M diarios, más las ventas por parte de bancos oficiales.

Con esto, quizás, logren dormir por un rato al precio del dólar, pero la devaluación del peso se debe directamente a la inflación, que no afloja, y nada tiene que ver con la oferta de dólares. Regalar billetes verdes -como regalar ganancias futuras vía altísimas tasas-, por el contrario, es inflacionario desde que absorbe demanda de pesos en tiempo real.

El BCRA, en 11 ruedas, perdió u$s5.583 M básicamente por el pago de bonos, la mitad del aporte de abril, por u$s10.835 M, del FMI. A lo que hay que sumar una “fuga de capitales” por u$s900 M. Por razones como esta, y no por “incertidumbre política” el riesgo-país sube.

Además de aumentar las tasas y fogonear la inflación, suben impuestos. Las anotaciones en el registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) sumaron 7,6 M de toneladas recientemente. Las agroexportadoras quieren anticiparse a un aumento de retenciones. Según rumores, el FMI pide cambiar el esquema -en $4 y $3 por dólar exportado- dejando un porcentaje fijo del 10% para todos los productos y mantener el 30% para el complejo sojero.

En el período enero/marzo la recaudación por derechos de exportación (DEX) fue de $50.500 M, suba de 476% i.a. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el aporte del campo y la agroindustria en 2019, por DEX, por sobre lo aportado en 2018 equivale al 0,8% del PBI proyectado, “este aporte adicional equivale a cubrir… 60% del (déficit fiscal primario) que se esperaba para 2019”. No sólo es irreemplazable dado el derrumbe de la recaudación en IVA y Ganancias -por la caída del PBI-, sino que el Gobierno aumentará la presión impositiva en general, dado el modelo macrista: una auténtica bola de nieve.

El Gobierno desmintió el cambio en retenciones. “Habrá medidas, pero no van en esa dirección”, o sea, retenciones o no, los impuestos se aumentan. Hoy, ruralistas se reunirán con Etchevehere, y probablemente se medirá la reacción del campo. Por otro lado, a pesar de la fuerte caída del consumo, las fintech crecen al 110% i.a. precisamente porque hasta ahora -pronto podría no ser tan así- no les cae el Sirtrac, el nuevo mecanismo anticipado de cobro de Ingresos Brutos a las transacciones con tarjetas.

De modo que, a pesar de los pronósticos del FMI, el BM, la CEPAL, y los del REM que ya corregirán como hacen sistemáticamente y siempre tarde, el PBI en 2020 caerá con la muy probable reelección de Macri y quizás más todavía si gana la oposición. Aunque es imposible saber cuánto, es imposible saber qué tan irresponsables serán los políticos.

Para remate, los países desarrollados no vienen tan mal como se creía y, entonces, los capitales tienen más motivos para quedarse y no venir a emergentes. La economía de EE.UU. creció 3,2% en el primer trimestre de 2019, por encima del 2,5% esperado y del 2,2% registrado sobre el final del año pasado. La inflación -índice de precios del PCE-, por su parte, fue del 0,6%, debajo del 1,5% del último trimestre de 2018. Y en marzo se crearon 196.000 empleos.

Así, se disipan las preocupaciones de una recesión a corto plazo. Wall Street vuelve a moverse en máximos tras el batacazo a finales de 2018. De modo que, durante la reunión -mañana y el miércoles- de la Fed para fijar las tasas de interés, muy probablemente se reconfirme que no las subirán en 2019.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Carta abierta al Presidente

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 3/9/18 en http://www.ambito.com/932518-carta-abierta-al-presidente

 

No creo ser original al escribirle una carta abierta. Hay muchos antecedentes, incluso en mi caso con usted y otros presidentes pero lo hago ahora en vista de los problemas que son del dominio público. Está inspirada en el deseo que comparto con muchos argentinos de que tenga el mayor de los éxitos en su gestión, no solo por tratarse de usted sino por los graves riesgos que el país corre si resurgen las tendencias que han dominado durante las últimas siete décadas, muy especialmente durante la última que ha acentuado notablemente la decadencia moral y material de nuestro medio.

 

Su gobierno no ha procedido con la firmeza necesaria para rectificar el rumbo y se ha mantenido en la misma pendiente del pasado por más que sus intenciones y las de sus colaboradores hayan sido las mejores. El gasto público es sideral, las exacciones fiscales son insoportables, la deuda estatal es creciente, el volumen total del déficit fiscal resulta descomunal y las manipulaciones monetarias y cambiarias contribuyen a agravar el problema. Como usted sabe, lo relevante son los resultados y no las explicaciones.

 

Se que usted pretende reducir la pobreza pero el camino elegido no conduce a buen puerto sino más bien lo aleja de los objetivos. Todavía estamos a tiempo para adoptar medidas de fondo que eliminen de cuajo funciones incompatibles con un sistema republicano. Como he consignado antes, no se trata de hacer más eficiente el gasto puesto que cuando algo es inconveniente si se torna eficiente es mucho peor. Tampoco se trata de podar gastos puesto que como también puntualicé en su momento, igual que con la jardinería la poda hace que el desarrollo resulte más vigoroso. Por último, no se trata de pretender un crecimiento al efecto de disimular la relación gasto/producto.

 

Usted no ha comenzado bien su administración al crear nuevos ministerios cuando, como queda dicho, deben eliminarse funciones y modificar drásticamente el organigrama del Ejecutivo. Somos concientes que su coalición no cuenta con mayoría en las Cámaras del Parlamento y que la batalla cultural es difícil, pero destaco sus errores no forzados que algunos pocos hemos puntualizado reiteradamente junto a propuestas varias para lograr el cometido.

 

Algunas de las medidas sugeridas son nominales en cuanto al volumen del gasto que representan pero muy demostrativas de una firme decisión de retomar nuestra mejor tradición alberdiana que hizo de la Argentina uno de los países más prósperos del planeta.

 

A esta altura podrán adoptarse medidas coyunturales que eventualmente pueden tapar los problemas que subyacen, pero descuento que usted quiere verdaderamente hacer que nuestro país retome la senda del progreso moral y material de antes de los golpes fascistas del 30 y del 43 que nunca debió abandonarse. La función medular de los aparatos estatales de compulsión son principalmente para que haya Justicia y seguridad, los entrometimientos en las vidas y en el fruto del trabajo ajeno perjudican a todos pero muy especialmente a los más necesitados. Décadas de estatismo nos han llevado a una situación de vulnerabilidad y de pobreza alarmantes.

 

Concretamente propongo que usted declare de inmediato que se abstiene de presentarse  a la reelección y postule a una candidata o candidato de su preferencia, anuncie medidas espectaculares que se han sugerido  para revertir la situación al efecto de volver a ganar la confianza de sus compatriotas que creen en las virtudes de la sociedad abierta y oxigene su gabinete. Que resulte claro que usted no está dispuesto a consumir tiempo y energías en campañas electorales. De este modo usted será juzgado como un estadista que se preocupa y ocupa de resolver los problemas que nos aquejan  y  podrá usted  presentarse con gran éxito en una futura contienda presidencial.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Reservas, inflación y “timing” político

Por Adrián Ravier.  Publicado el 30/4/18 en: https://www.cronista.com/economiapolitica/Reservas-inflacion-y-timing-politico-20180430-0058.html

 

 

Por qué la inflación tarda en bajar es algo que a la gente común le cuesta entender. Esta nota va directo al punto central para comprender bien el mecanismo.

 

La jerga financiera a veces dificulta al ciudadano no economista comprender las razones por las cuales la inflación tarda en bajar. Esta nota trata de ir directo al punto central de este mecanismo, haciendo abstracción de la misma.

Comencemos por la política monetaria que aplicaba el gobierno anterior. Ante un déficit fiscal elevado (más gasto público que recaudación de impuestos), el kirchnerismo lo monetizaba.

Esto quiere decir que el gobierno se endeudaba con el Banco Central de la República Argentina (BCRA). El mecanismo es simple: el gobierno emite un bono (documento de deuda) que entrega al BCRA, y éste emite dinero que entrega al gobierno. Contablemente, en el balance del BCRA, los pesos emitidos van al pasivo, mientras que en el activo se suman los créditos que representan estos bonos. Dado que el circulante (billetes y monedas en circulación) crecía entre un 25 y un 40% la inflación osciló en esos niveles. En 2015, por ejemplo, el circulante creció alrededor de un 40% y la inflación de 2016 fue del 40%. Los economistas han comprendido a través de estudios técnicos y empíricos que hay un rezago, un tiempo, desde que se incrementa la base monetaria hasta que esto impacta en precios. Incluso se ha medido este plazo entre 12 y 18 meses.

Cambiemos tuvo como prioridad contener la inflación, y ya en 2016 contrajo el ritmo de crecimiento de la oferta monetaria de 40 a 25%. La inflación bajó en 2017 a este nivel (24,8% según el IPC que mide INDEC), de acuerdo a lo que explica la teoría cuantitativa del dinero. El problema es que la autoridad monetaria no ha sabido o no ha querido continuar con esta política contractiva.

¿Cuáles son los motivos por los cuales la autoridad monetaria aumenta el circulante en estos niveles? Para responder a esta pregunta, los economistas vienen señalando que la autoridad monetaria persigue demasiados objetivos contradictorios. Decimos que el error de Cambiemos es la inconsistencia entre la política fiscal y monetaria. Esta última no puede alcanzar metas inflacionarias y al mismo tiempo asistir al fisco y comprar los dólares que vienen por deuda.

Y la pregunta es precisamente esta: ¿Por qué la autoridad monetaria compra los dólares? Si realmente se pretende revertir la política monetaria del gobierno anterior, el Tesoro debería tomar deuda externa y cederla al Banco Central a cambio de los bonos que en el pasado le había entregado. Contablemente, los dólares reemplazarían a los bonos en el activo, sin que aumenta su pasivo con nueva emisión. En otros términos, el Banco Central construye reservas, mientras el Tesoro reduce su deuda con la autoridad monetaria, y también se reduce el ritmo de expansión monetaria que es el origen de la inflación.

¿Por qué no lo hace? Porque quieren evitar el impacto recesivo que cualquier proceso desinflacionario necesariamente genera. El problema que enfrenta el gobierno es que endurecer la política monetaria un año antes de las elecciones puede poner en riesgo la reelección de Macri, pero no hacerlo implicará mostrar problemas en bajar la inflación, lo que también pone en riesgo la reelección.

Inflación o recesión siguen siendo un problema de corto plazo de acuerdo a la famosa curva de Phillips planteada en 1958. No hay dudas que derrotar a la inflación es el mecanismo adecuado para conseguir un crecimiento de largo plazo, pero el timing político no se está manejando de la mejor manera, lo que seguramente abrirá interrogantes en la Casa Rosada. No somos pocos los que insistiremos en el futuro que el cambio más profundo y quizás a modo de shock debía realizarse en los primeros 100 días de gobierno.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

La revocatoria de mandato en Venezuela

Por Alejandra Salinas: Publicado el 29/4/16 en: https://es.scribd.com/doc/310929584/La-Revocatoria-de-Mandato-en-Venezuela

 

Comparado con el resto de los países de la región, Venezuela presentó un panorama de alternancia política y relativa estabilidad hasta 1998, cuando irrumpió en la escena política Hugo Chávez al triunfar en las elecciones presidenciales de ese año. Sin mayoría legislativa, Chávez intentó reformar el sistema de gobierno. Mediante el referéndum de abril 1999 el electorado aceptó convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, y en diciembre una nueva Constitución fue aprobada por el voto popular. Las principales reformas se relacionaron con cambios en la estructura legislativa y ejecutiva: se extendió el mandato presidencial de cinco a seis años con una reelección, se introdujo un nuevo mecanismo de juicio político, y se limitaron los poderes de emergencia. También se estableció un Poder Legislativo unicameral, reduciendo el total de bancas, y se introdujo el referéndum revocatorio de todos los cargos electivos una vez cumplida la mitad del mandato.

En julio de 2000 Chávez fue reelecto Presidente. Debido a una intensa política demagógica y de confrontación, hacia principios de 2004 el contexto político estaba marcado por fuerte divisiones políticas, un deterioro en la calidad de vida, violaciones a los derechos y un incremento en la violencia. La coalición opositora Coordinadora Democrática solicitó entonces la revocatoria del mandato presidencial, y a tal fin recolectó más de 3.400.000 de firmas. El Consejo Nacional Electoral, controlado por el gobierno, cuestionó al Tribunal Supremo de Justicia que había declarado válidas las firmas y ordenado programar la votación. El Tribunal Supremo defendió la decisión de convocar el referéndum con el argumento de la legitimidad de respetar el proceso democrático.

Finalmente el 15 de agosto de 2004 los votantes dieron a conocer su opinión si debía permitirse al Presidente completar su mandato. Con un 70% de asistencia electoral, el SI triunfó con el 59.3 % de los votos, y el NO obtuvo un 40.6%. Entre las explicaciones del fracaso del No, se mencionó la heterogeneidad de la coalición opositora, la ausencia de un líder carismático, y la falta de una alternativa frente a la exitosa estrategia electoral oficial. También se mencionó el hecho de que las demoras en la recolección y certificación de las firmas dieron tiempo a que la economía se recuperara; que el gasto oficial en la campaña fue decisivo (financiado por los ingresos petroleros en aumento), así como el hecho de que el gobierno registrara dos millones de nuevos votantes.

A partir de entonces la carrera política de Chávez fue sometida a frecuentes votaciones populares. En diciembre de 2006 ganó las elecciones presidenciales con el 62% de los votos; un año más tarde, el 50,7 % del electorado rechazó su propuesta de adoptar la reelección presidencial ilimitada, decisión que fue revertida en el referéndum de febrero de 2009 que le permitió presentarse y ganar las elecciones de 2012. Fallecido poco tiempo después, su Vicepresidente y sucesor Nicolás Maduro en nada modificó el estilo cesarista y autoritario del régimen bolivariano.

Considerando el curso de los eventos y las reiteradas denuncias sobre las irregularidades y violaciones a los derechos humanos cometidas en Venezuela a partir de 1999, la “democracia participativa” instaurada en ese país pisoteó de manera sistemática el ideal republicano de un gobierno limitado que respete las libertades individuales, los procedimientos institucionales y la apertura a un diálogo pluralista. Contra esta lamentable trayectoria se instaura hoy una nueva posibilidad de recurrir al referéndum para revocar el mandato de Maduro, continuador del régimen chavista. Esta semana el Consejo Nacional Electoral entregó el formulario a la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para recoger las firmas necesarias para convocar a la votación. Más de un millón de personas firmaron la petición, que ahora deberá ser validada por la CNE para autorizar una segunda ronda de recolección de firmas. La nueva instancia requiere de un aval mínimo del 20% del padrón electoral para poder convocar al referéndum revocatorio. A su vez, el resultado de éste deberá mostrar que una mayoría de más de 7.587.532 votos aprueba la salida de Maduro, y en caso afirmativo se llamaría a nuevas elecciones presidenciales.

Resulta claro que los obstáculos al nuevo proceso revocatorio serán muchos y complejos. Maduro hará todo lo posible por interrumpir o demorar los procedimientos, y la coalición opositora necesitará del apoyo explícito de la comunidad regional y de los organismos internacionales para llevar adelante su proyecto de forma exitosa. Hay que evitar repetir la experiencia del 2004: afortunadamente el fisco está hoy muy debilitado, el carisma del líder ha desaparecido, y el pueblo venezolano sufre cansancio y hambre. En este contexto, las probabilidades de la revocación son mejores que hace doce años, aunque cualquier resultado es posible bajo un régimen autoritario.

 

Alejandra M. Salinas es Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y Doctora en Sociología. Fue Directora del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de ESEADE y de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas. Es Secretaria de Investigación y Profesora de las Asignaturas: Teoría Social, Sociología I y Taller de Tesis de ESEADE.

Democracia de proximidad

Por Enrique Zuleta Puceiro. Publicado el 30/11/12 en http://elestadista.com.ar/?p=2955

Los instrumentos de la democracia tradicional dejan paso a la intervención de una ciudadanía atenta y cada vez más impaciente.

El conflicto de las interpretaciones no bastará para minimizar la importancia objetiva de los cambios cada vez más profundos que se vienen produciendo en las formas de manifestacion politica de la ciudadanía.

La Argentina es sólo un capítulo más dentro de un vasto proceso extendido a lo largo y ancho de la geografía de las democracias contemporáneas. Las movilizaciones de septiembre y el 8-N configuran, en efecto, junto con el paro general del 20-N, manifestaciones típicas de un nuevo género de accion política y por completo diferente de la ya conocida. De allí la inutilidad de comparaciones forzadas con respecto al tipo de movilizaciones propias de la política tradicional.

Cualquiera que haya sido el número de personas que el pasado 8 de noviembre ocuparon las calles de casi todas las ciudades grandes y medianas del pais, ese dato puede ser lo de menos, si se tiene en cuenta que no estuvo allí el núcleo esencial de la energía ciívica de la protesta. Importan mucho más los oyentes y televidentes que siguieron las alternativas de la movilización a traves de los medios radiales y televisivos, y los portales infomativos. Los principales informativos por lo menos triplicaron sus niveles de audiencia.

Un encendido del 70% en el prime time de las 19.30 horas en todas las pantallas y radios del país explica los resultados de la docena de encuestas difundidas con posterioridad y los más de 500 artículos y columnas de análisis reunidos por este cronista con el auxilio de un buscador estándar de Internet. Algunos porcentajes hablan a las claras de la nueva dimensión a la que ha entrado de lleno la política argentina, siguiendo tendencias comunes a casi todas las sociedades del mundo.

Según una encuesta nacional de OPSM en los días posteriores al 8-N, cerca del 95% de la poblacion siguió directamente las alternativas de la jornada. El 67,6% cree que la protesta será importante para el futuro político del país y 72,5% está de acuerdo con sus propósitos básicos. El 60,8% estima que la protesta social fue espontánea y 34,2% cree, en cambio, que obedeció a un armado político. El 86,1% prevé que este tipo de demostraciones se repetirá próximamente y 46,7% adelanta desde ya su intención de participar de algún modo en futuras demostraciones de protesta. Después de todo, el 77,3% juzga muy o algo justificado el fondo de los reclamos.

Si bien la dirigencia tradicional se ha apresurado a denunciar el carácter “difuso” de este tipo de manifestaciones, lo cierto es que la agenda fue clara y precisa: la inseguridad, la inflación, corrupción pública, impedir la rereelección presidencial y defender la independencia de la Justicia fueron las demandas básicas recnocidas por los participantes, según el sondeo nacional comentado, efectuado sobre una muestra de 1.200 residentes en 65 localidades de todo el país.

Para quienes ven la realidad de la politica por el ojo de cerradura de la competencia electoral, es posible que los cambios sean mínimos. Las multitudes del 8-N expresan tendencias similares a las que, en los últimos meses, han venido evidenciando las encuestas nacionales. Ellas revelan un empeoramiento gradual de casi todos los indicadores de apoyo y evaluacion de desempeño de un gobierno que parece haber comprendido que hacerse cargo de los cambios pendientes implica costos políticos necesarios e inevitables.

De allí que en el plano del voto, el oficialismo conserve lo sustancial de su caudal electoral ante la ausencia de propuestas y liderazgos alternativos. Sin embargo, el paro general ilumina otro costado diferente de la realidad: el de la situacion de la propia coalición de gobierno. El éxito de la huelga será capitalizado por sectores del peronismo que cuestionan las premisas mayores del modelo kirchnerista. Descuentan la imposibilidad de una reforma constitucional y se anticipan a la cuestión sucesoria, hasta ahora un verdadero tabú para la sensibilidad del oficialismo.

Si en el 8-N el Gobierno midió sus fuerzas con los sectores medios, independientes y potencialmente opositores, a partir del 20-N pasa a enfrentar a sus propios demonios interiores. Para quienes tratan de ver la realidad profunda y a largo plazo de la política argentina, un análisis desapasionado del nuevo clima de movilizaciones enciende luces de alerta imposibles de ignorar. Un primer dato, avizorado ya en 2001 es que, al igual que la mayor parte de las sociedades actuales, la Argentina ha incorporado a sus prácticas políticas la perspectiva de lo que muchos denominan, en todo el mundo, una “democracia de proximidad” .

Los instrumentos de la democracia tradicional – partidos, urnas, campañas, militancias y PASO- dejan paso a la intervención, la vigilancia y el control de una ciudadanía informada, atenta y cada vez más impaciente. Un nuevo actor – la ciudadanía impaciente e indignada– ocupa ya no sólo las plazas mayores de todas las ciudades del mundo: monopoliza también todos los segundos del encendido radial y televisivo de todas las señales públicas y privadas del espectro audiovisual. No sólo se opone: tambien propone, discompone y descompone. Está muy lejos del “que se vayan todos” del 2001. Más bien postula que sigan todos, que se hagan cargo de sus responsabilidades y, sobre todo, que no pretendan representar ni expresar a nadie.

Los nuevos indignados abominan de la política pero están dispuestos a soportarla todo lo que haga falta. Está en tela de juicio el sistema tradicional de representación y, por un buen tiempo, las soluciones tardarán en articularse. Desde este punto de vista, la contabilidad tradicional de la política tiene poco para aportar. No hay punto de comparación entre este nuevo género de movilización, cognitiva y afectiva y las manifestaciones populares propias de la política tradicional. Ningún líder, partido ni plataforma puede alcanzar la importancia de las nuevas convocatorias.

¿Quién osará en el futuro próximo superar los registros del 8 o el 20-N? Es casi una la línea demarcatoria entre el pasado y el futuro. En Madrid, la última manifestacion de “indignados” duplicó cómodamente la participacion de la convocartoria en repudio del “tejerazo”, la más importante en la Historia de España. Preguntarse por el grado de “espontaneidad” de este nuevo tipo de fenómenos es también algo ocioso y de escasa utilidad. Nada en la sociedad de la hiperinformación es totalmente casual ni espontáneo: la realidad se construye y reconstruye de modo constante.

En el fondo, también nos construye desde perspectivas múltiples y cambiantes, a la luz de las cuales nociones ortodoxas tales como “amigo y enemigo” , “propio y ajeno” , “ganadores y perdedores” y “ellos y nosotros” tienden a perder la significación estratégica de los tiempos heroicos de la vieja política.

Enrique Zuleta Puceiro es Profesor de la UBA, Sociologo y miembro del Consejo directivo de ESEADE.

 

 

Enrique Zuleta Puceiro es Profesor de la UBA, Sociologo y miembro del Consejo directivo de ESEADE.

 

El desafío de Obama

Por Pablo Guido. Publicado el 8/11/12 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 El presidente Obama ganó su reelección el martes pasado. La sorpresa hubiera sido que ganara Romney. Sin embargo, esto no significa que la agenda que tiene que enfrentar Obama durante los próximos cuatro años haya cambiado en algo. El desafío fundamental del presidente es intentar torcer el rumbo fiscal que lleva el gobierno estadounidense. El fisco estadounidense se parece al Titanic en los momentos previos a chocar con el iceberg.

 Como claramente se muestra en este informe de Heritage Foundation el gasto público del gobierno federal (sin considerar los gastos estaduales y locales) creció un 50% en términos reales, mientras que los ingresos (siempre medido en dólares constantes) ha bajado levemente. ¿Resultado? Un enorme déficit fiscal que equivale a más del 8% del PIB. ¿Qué hacer? Si tenemos en cuenta que la carga tributaria ya es de por sí elevadísima entonces los políticos del país, tanto demócratas como republicanos, debería enfocarse en los gastos. De los 3,7 trillones de dólares de erogaciones se observa que donde están asignados más recursos es en Seguridad Social, defensa, Medicare y Medicaid. Es decir, pago de jubilaciones, gastos médicos y gastos militares. En estos tres rubros se gastan unos 2,4 trillones de dólares, lo que equivale al 65% del presupuesto federal. Obviamente que en el restante tercio del gasto también hay “tela para cortar” pero no hay solución fiscal en los EEUU sin reformas en el sistema de jubilaciones y salud. Y, también, en los gastos militares, por supuesto.

 El presidente Obama, en su primer discurso después de conocer al ganador de las elecciones, mencionó que su segundo mandato tendrá que enfocarse, entre otras cosas, en reducir el déficit fiscal. ¿Bajarán los gastos? ¿Intentarán subir impuestos? Veremos cómo republicanos y demócratas se enfrentan a la “bola de nieve” del crecimiento del gasto público y deuda de las últimas décadas para frenar lo que puede ser el principio de un proceso de decadencia relativa de la economía estadounidense. Son muchísimos los ejemplos en la historia de la humanidad de sociedades que se “fueron de pista” por no atender a una regla básica de responsabilidad fiscal: que no se puede gastar indefinidamente más de lo que ingresa a la tesorería pública.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.