Liberales y libertarios, dos visiones conexas

Entrevista a BERTIE BENEGAS LYNCH, publicada el 20/2/19 en http://enfoquespositivos.com.ar/liberales-y-libertarios-dos-visiones-conexas/

 

BERTIE BENEGAS LYNCH y su equilibrada postura, en esta entrevista

Entre el característico bombardeo de información y de fake news propios de esta época preelectoral, y con un calor agobiante en Buenos Aires, los argentinos transitan la ciudad algo perplejos porque ven a su Presidente con una costosa comitiva visitando especiales países del mundo, intentando vender productos locales, casi por unidad. Aunque dentro de esas noticias apareció una buena hoy, como lo será, de confirmarse la versión, que en el ámbito de Defensa se desarmó (¿Se neutralizó?) una maniobra agresiva por la cual un grupo de operadores políticos intentaba quedarse con una “caja” de los Militares, hecho del que todos probablemente estemos mejor informados en la tarde de hoy.

Mientras tanto, también hay que reconocer algo saludable, como lo es el hecho de que si bien crecen por estos días y amenazan con instalarse más fuerte todavía los debates de la “baja” política, también hay otros algo más elevados que apuntan a conmover e incentivar a los ciudadanos pensantes, proponiendo reflexiones que ayuden a sacudir esa cansadora batería de pensamientos y acciones que se repite desde hace tantos años en la Argentina.

En la presente Edición del Portal el lector descubrirá los buenos entrevistados de siempre, entre los cuales estará hoy el protagonista de la presente nota, BERTIE BENEGAS LYNCH, un joven estudioso de la Economía que viene de una familia de tradición liberal. Reconoce a su padre y a su abuelo como grandes influencias en sus valores personales, en su profundo amor por la libertad y en la importancia de cultivar la independencia de criterio y la razón. Consta de ello en la dedicatoria que Bertie les hace a ambos en la edición de su tesis de la maestría en Economía y Administración de Empresas.

A la educación que le dio su padre -el conocido economista ALBERTO BENEGAS LYNCH (h)-, BERTIE la conecta con la frase de KRISHNAMURTI que dice que “la verdadera educación consiste en enseñar a pensar, y no qué pensar”.

Sostiene también este entrevistado, que independientemente de las actividades personales que cada uno lleve, es importante poner el granito de arena en la buena dirección para poder vivir en una sociedad donde prime el respeto mutuo.

Y agrega: “Cuando aparecen los Maduros, los Kirchner o los Castros, se debe a que un número suficiente de gente ha dado por sentado la libertad y ha dejado espacios vulnerables que los socialismos no tardan en cubrir. En este contexto, BERTIE nos recuerda dos citas, una de THOMAS JEFFERSON: “el precio de la libertad es su eterna vigilancia” y otra del DANTE con “los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que en tiempos de crisis moral, se mantienen neutrales”.

Nuestro entrevistado ha escrito columnas de opinión en ÁMBITO FINANCIERO, INFOBAE y en THE INDEPENDENT INSTITUTE.

He aquí la nota:

¿Qué es ser un liberal, o un libertario (término éste último que se escucha ahora con más fuerza entre nosotros)?

“El liberalismo es una filosofía que tiene fundamentos esencialmente morales ya que, su principio rector, consiste en el respeto irrestricto a los proyectos de vida de cada individuo. También, como liberal, he adoptado y asumido la autocrítica que consiste en declararme totalmente incompetente y con desconocimiento total sobre lo que es bueno para mi prójimo. Esto último, sirve para ponernos un poco en caja, reconocer la imperfección del ser humano y evidenciar el sideral contraste que existe entre sistemas donde prevalecen las autonomías individuales y aquellos sistemas donde se imponen directrices desde una planificación central.

El liberal reconoce los derechos inviolables a la vida, la libertad y la propiedad privada. Asume también el hecho de que toda persona tiene distintos gustos y planes, distintas potencialidades y, en contextos siempre inciertos, cursos de acción cambiantes. Por eso, la mejor forma de que cada individuo maximice sus capacidades, será en un contexto de libertad y donde cada uno asuma los riesgos y los resultados de sus acciones.

En contraposición a esto, la planificación central se basa en un sistema donde un grupo de supuestos iluminados, a través de la fuerza, toman decisiones por todos los individuos. Friedrich von Hayek, Premio Nobel de Economía, acuñó la expresión “arrogancia fatal” para referirse justamente al presuntuoso espíritu del socialismo de manejar vidas y peculios ajenos”.

Habrá diferencias con los libertarios, ¿Cuáles son?:

“Los libertarios creen en el autogobierno, corriente también llamada anarco-capitalista. A diferencia de los anarquistas (que creen en la abolición de la propiedad privada y el caos), creen en la auto-organización, la organización privada mediante el interés personal y la cooperación social sin la existencia del estado.

Los libertarios en modo alguno justifican la violencia sobre la vida, la libertad y la propiedad de alguien. El liberal, por otro lado, admite la existencia del gobierno para funciones específicas como la justicia y la seguridad. Pero es cierto que, en rigor, la diferencia entre el estado mínimo y un modelo de estado más grande, es solo de grado y no de naturaleza. Concluyo por ello, que el libertarianism o libertarianismo, es una evolución más consistente del liberalismo”.

¿Qué opina un liberal acerca de una medida que impone un gobierno en pos del bien común?

“Primero debemos preguntarnos qué quiere decir el bien común y qué implica. El bien común debería ser entendido como la suma de los bienes individuales, es decir, que cada individuo pueda consolidar su plan de vida y el de su familia con su propio esfuerzo. Sin embargo, el bien común es un subterfugio para aplicar el redistribucionismo. Lo mismo ocurre con el término “justicia social”. Por qué a la justicia (dar a cada uno lo suyo) se le agrega el término “social”? Aquí también Hayek observaba con razón que, todo sustantivo seguido de la palabra “social”, se convertía en su antónimo. La llamada justicia social implica quitarle a unos lo que les pertenece para dárselo a otros lo que no les pertenece”.

Pero muchos sostienen que el redistribucionismo es solidario y tiene la finalidad de proteger los derechos de los menos afortunados y así brindarles igualdad de oportunidades …

“Vayamos por partes. Como primera medida, mantengamos como postulado el concepto de que todos tenemos derecho a la vida, la libertad y nuestra propiedad y nadie tiene derecho a la vida, a la libertad o a la propiedad de otros. El redistribucionismo justamente contradice ese postulado porque se basa en el saqueo, se basa en la acción violenta de quitar lo que le pertenece a alguien, de expropiarle el fruto de su trabajo. No hay ninguna diferencia con poner un camión de culata en la casa del vecino y robarle la heladera y las camisas. Eso no es solidario, eso es un robo.

El redistribucionismo es la herramienta del clientelismo apoyada en el conocido adagio, devenido en ficción popular, de Eva Perón que dice que, donde existe una necesidad, nace un derecho. La aplicación de esta filosofía tuvo éxito debido al fomento y la explotación política de la envidia y el resentimiento.

Se debe entender que el bien común, la justicia social y el redistribucionismo, no solo afecta derechos sino que también, afecta la seguridad jurídica, elemento indispensable para atraer inversiones. De más está decir que, quien resulta expoliado, no tendrá los mismos incentivos ni ánimo de superación que tenía cuando podía capitalizar el resultado de sus esfuerzos. Como consecuencia de todo lo apuntado, las tasas de capitalización y los salarios tenderán a la baja afectando, en mayor medida, al trabajador marginal.

No pensemos siempre que el atraco redistribucionista va del multimillonario al pobre. El multimillonario no verá tan afectado su nivel de vida. Hay que pensar más bien en los recursos que la justicia social le quitará al trabajador que, probablemente con dos trabajos, quiere hacerse su pequeña casa.

Y, respecto de la igualdad de oportunidades, es importante apuntar que la única igualdad, debe ser la igualdad ante la ley. Fuera de eso, la pretensión de igualar, además de ser impracticable, conlleva una lesión de derechos de alguien siempre”.

¿Hay acaso leyes que estén por encima de las libertades individuales?

“En el ´deber ser`, claro que no. En la práctica, miles. La gran mayoría. Es importante acá distinguir entre la ley y el derecho. Es la ley la que debe ajustarse al derecho. Los derechos son anteriores a la existencia de un Poder Legislativo, una ley que no se ajusta al derecho, es una ley ilegitima. Sin necesidad de ir a casos de regímenes totalitarios, basta echarle una mirada a la mayor parte de la legislación del llamado mundo libre para notar que están plagados de leyes expropiatorias, de leyes que van contra el derecho a la vida (como es el aberrante caso del asesinato en el seno materno) y contra innumerables libertades civiles. Como decía Alberdi para el caso argentino, nos libramos de los españoles solo para ser esclavos de nuestros propios gobiernos.

Para dar solo un ejemplo de libertades civiles afectadas, tomemos el caso del salario. ¿Qué es eso del salario bruto y el salario neto? Los que están en relación de dependencia, están acostumbrados a ello pero, si nos ponemos a pensar, es algo inadmisible! Además de ser expropiatorio, el gobierno paternalista, nos trata como idiotas. Y no estoy haciendo críticas hacia algún gobierno en particular, me refiero al gobierno como entidad.

En el recibo de sueldo, entre muchos descuentos inentendibles, queda expuesto que el gobierno retiene a todos los empleados parte del fruto de su trabajo destinado a jubilaciones o retiros. ¿Acaso no pueden los empleados disponer de lo ganado en su trabajo? ¿No son capaces de ser previsores? ¿No pueden contratar servicios de inversiones para administrar sus reservas de retiro? ¿No es respetable el hecho de que alguien quiera sacrificar parte de su jubilación en la educación de un hijo o atender un problema de salud familiar? Similares descuentos forzosos a empleados ocurren para fondear los vergonzosos mercados cautivos de las obras sociales sindicales.

Como si no fuera suficiente la expropiación, además se reciben pésimos servicios o constantes manoteos del estado a las cajas jubilatorias”.

¿Qué opinión tiene de la corriente feminista que vivimos?

“Como decíamos, la igualdad ante la ley es el principio suficiente para que nos respetemos. Nadie tiene más o menos derechos. El feminismo original luchó por esa igualdad ante la ley que la mujer no tenía. Pero ahora se pretenden privilegios. No existe el derecho de la mujer, ni el derecho del hombre o el derecho de un adolecente a las 3 de la tarde. Se puede abstraer el concepto y referirse simplemente a los derechos de todos los seres humanos. Si se escuchara hablar, por ejemplo, de los derechos de los jardineros, hay dos posibilidades: o se está haciendo referencia innecesaria al oficio de un ser humano o los jardineros están haciendo lobby para tener pseudo-derechos a costa de otras personas”.

¿Cómo le resulta el hecho de obligar a sumar más mujeres a las plantillas de empleados?

“Es importante preservar el derecho a la propiedad privada. Resulta absolutamente impropio que el gobierno dicte, legisle o se inmiscuya en acuerdos privados, libres y voluntarios. Las empresas deberían poder tener los criterios de contratación de empleados, criterios de selección de clientes y de proveedores que les venga en gana. No veo correcto forzar cupos. No solo es un ataque a la propiedad privada sino que las políticas de discriminación positiva, resulta también ofensivas para el grupo al que se quiere beneficiar. La contratación para cumplir un cupo es absurdo y vejatorio. Hay tantas mujeres capaces como hombres capaces. El talento no sabe de sexo.

Una empresa debería poder seleccionar solo mujeres o solo hombres si así lo quisiera. Salvo que se trate de un trabajo muy específico reservado a hombres o reservado a mujeres, el hecho de seleccionar por sexo, resulta ridículo. Las empresas buscan talentos, buscan impacto positivo en su estado de resultados, no penes o vaginas.

Si una empresa viene históricamente contratando solo hombres, por el hecho de ser hombres, está en su derecho y debería poder hacerlo pero, seguramente, se ha perdido de mucho talento femenino que aprovechó la competencia”.

Seguramente algunos lectores le dirían que está discriminando en muchas de las observaciones que ha hecho …

“Pero todos discriminamos. Saquemos esa idea negativa de la discriminación. Todos elegimos, preferimos, optamos entre diversas alternativas. Cada decisión implica discriminar. Discriminar es acción. El ser humano actúa y, al hacerlo discrimina. Yo ahora estoy charlando con usted cuando pudiera haber estado haciendo otra cosa pero, dada mi propia escala de prioridades, discriminé o deseché otras actividades para mantener esta charla”.

Bueno, eso creo que se comparte. La cosa se pone más picante cuando se discriminan personas, y tal vez sea así por una deficiente información

“Buen punto. Pero fíjese que, cuando decidimos casarnos con una mujer, discriminamos al resto. Discriminamos personas. Si hacemos una reunión en nuestras casas, invitamos a personas con las que nos divertimos y sentimos cómodos. Cuando contratamos un empleado o una empleada, valoramos sus competencias, presencia, preparación, estudios, etcétera. Si buscamos un jugador de basketball para que cubra la posición de Center, consideraremos la altura. Esto no quiere decir que los jugadores de menor estatura y que no contratamos, tengan menos derechos. La única discriminación inaceptable es cuando no existe la igualdad ante la ley.

Vale aclarar que, aunque seamos todos iguales ante la ley no quiere decir que un club privado no pueda rechazar mi aplicación como miembro por ser hombre, católico o por lo que sea.”

 

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE.

LA ASOMBROSA ACEPTACIÓN DEL MARXISMO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Jean-Paul Sartre ha escrito que el marxismo todo lo impregna. A pesar de los estrepitosos fracasos, de la pobreza y miseria que generó y genera y de las horrendas matanzas y espeluznantes hambrunas que ha causado, a pesar de todo esto sus preceptos medulares siguen en pie y con variadas etiquetas se lo sigue aceptando.

 

Un buen número de intelectuales se dejaron seducir por el marxismo que recién abandonaron una vez que comprobaron de primera mano los desastres irreversibles que produce. Hoy se suele renegar de la etiqueta marxista pero se adoptan y suscriben buena parte de sus recetas, lo cual está presente en aulas universitarias, en círculos sindicales, en medios periodísticos, en ámbitos empresarios, en iglesias, en organismos internacionales financiados por gobiernos, en un número nada despreciable de los libros publicados. Incluso los hay quienes se proclaman abiertamente anti-marxistas pero incorporan sus principios.

 

Ha habido y hay fervientes revisionistas que objetan distintos aspectos del marxismo pero vuelven una y otra vez a sus ejes centrales. Aparecen marxistas edulcorados que rechazan enfáticamente la violencia sin percatarse que está en la naturaleza de todo régimen totalitario el uso sistemático de la fuerza al efecto de torcer voluntades que pretenden operar en direcciones distintas a las impuestas por los mandones de turno.

 

También ha habido casos de extraordinarios escritores que han demostrado gran disgusto por todo tipo de abusos de poder pero muy paradójicamente se han declarado comunistas, como es el caso de Tolstoi, especialmente en sus trabajos menos conocidos pero muy sustanciosos, a diferencia de Dostoievsky quien recibió influencias bienhechoras de los dos profesionales rusos becados en la cátedra de Adam Smith. Debido al sistema de privilegios que lo rodeaba, Tolstoi consideraba que la institución de la propiedad privada provenía del otorgamiento de prebendas. Tolstoi, a diferencia de Dostoievsky, no se interiorizó del rol de la propiedad privada como esenciadísimo al efecto de asignarla en las manos más eficientes para atender las demandas de la gente a través del sistema de ganancias y pérdidas.

 

En el tercer capítulo del Manifiesto Comunista escrito en 1848 por Marx y Engels se consigna el aspecto central de su tesis “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”. Si no hay propiedad privada, no hay precios, ergo, no hay posibilidad de contabilidad, evaluación de proyectos o cálculo económico. Por tanto, no existen guías para asignar eficientemente los siempre escasos recursos y, consecuentemente, no es posible conocer en que grado se consume capital. Y conviene enfatizar que los daños se producen en la medida en que se afecte la propiedad sin necesidad de abolirla.

A este enjambre crucial imposible de resolver dentro del sistema, se agrega el historicismo inherente al marxismo, contradictorio por cierto puesto que si las cosas son inexorables no habría necesidad de ayudarlas con revoluciones de ninguna especie. También es contradictorio su materialismo dialéctico que sostiene que todas las ideas derivan de las estructuras puramente materiales en procesos hegelianos de tesis, antítesis y síntesis ya que, entonces, en rigor, no tiene sentido elaborar las ideas sustentadas por el marxismo.

Esta dialéctica hegeliana aplicada a las relaciones de producción pretende dar sustento al proceso de lucha de clases. En este contexto Marx fundó su teoría del polilogismo, es decir, que la clase burguesa tiene una estructura lógica diferente de la de la clase proletaria, aunque nunca explicó en que consistían las ilaciones lógicas distintas ni como se modificaban cuando un proletario se ganaba la lotería ni cuando un burgués es arruinado y en que consiste la estructura lógica de un hijo de un proletario y una burguesa.

Las contradicciones son aún mayores si se toman los tres  pronósticos más sonados de Marx. En primer lugar que la revolución comunista se originaría en el núcleo de los países con mayor desarrollo capitalista y, en cambio, tuvo lugar en la Rusia zarista. En segundo término, que las revoluciones comunistas aparecerían en las familias obreras cuando todas surgieron en el seno de intelectuales-burgueses. Por último, pronosticó que la propiedad estaría cada vez más concentrada en pocas manos y solamente las sociedades por acciones produjeron una dispersión colosal de la propiedad tal como en un contexto más amplio hoy explican autores como Anthony de Jasay cuando critican a Thomas Piketty.

En este muy apretado resumen periodístico, cabe mencionar que la visión errada de Marx respecto a la teoría del valor-trabajo dio lugar a la noción de la plusvalía. Aquella concepción sostenía que el trabajo genera valor sin percatarse que las cosas se las produce (se las trabaja) porque se les asigna valor y no tienen valor por el mero hecho de acumular esfuerzos (por más que se haya querido disimular el fiasco con aquella expresión hueca del “trabajo socialmente necesario”).

En el primer libro que Marx y Engels escribieron juntos publicado en 1845, La sagrada familia. Crítica de la crítica crítica aluden a estudios realizados por Bruno Bauer y sus hermanos Edgar y Egbert. La obra contiene muchas aristas pero la que ahora subrayo es el materialismo de Marx (determinismo físico según la terminología popperiana) ya puesto en evidencia en su tesis doctoral sobre Demócrito.

Lenin era más sagaz que sus maestros ya que nunca creyó que el llamado proletariado podía dirigir y mucho menos gobernar una revolución (ni en ninguna circunstancia). Por eso escribió lo que aparece en el quinto tomo de sus obras completas en el sentido que “no es el proletariado sino la intelligentsia burguesa: el socialismo contemporáneo ha nacido en las cabezas de miembros individuales de esta clase”. Por esto también es que Paul Johnson en su Historia del mundo moderno destaca que “Lenin nunca visitó una fábrica ni pisó una granja”.

Curiosa es en verdad la noción de los marxistas sobre la división del trabajo: Marx y Engels consignan en La ideología alemana que “en una sociedad comunista, en la que nadie tenga una esfera exclusiva de actividad sino que cada uno pueda formarse en cualquier sector que desee, la sociedad regula la producción general y por tanto me hace posible hacer hoy una cosa y mañana otra, cazar por la mañana, pescar por la tarde, criar ganado al atardecer, criticar después de cenar, como me apetezca, sin convertirme nunca en cazador, pescador, pastor o crítico”.

A pesar de esta visión idílica, la violencia está indisolublemente atada al marxismo. Por esto es que en el antedicho Manifiesto comunista declara que “no pueden alcanzar los objetivos más que destruyendo por la violencia el antiguo orden social”. Por esto es que Marx en Las luchas de clases en Francia en 1850 y al año siguiente en 18 de Brumario condena enfáticamente las propuestas de establecer socialismos voluntarios como islotes en el contexto de una sociedad abierta. Por eso es que Engles también condena a los que consideran a la violencia sistemática como algo inconveniente, tal como ocurrió, por ejemplo, en el caso de Eugen Dühring por lo que Engels escribió El Antidühring en donde subraya el “alto vuelo moral y espiritual” de la violencia.

Lo dicho no va en desmedro de la conjetura respecto a la honestidad intelectual de Marx en cuanto a que su tesis de la plusvalía y la consiguiente explotación no la reivindicó una vez aparecida la teoría subjetiva del valor expuesta por Carl Menger en 1870 que echaba por tierra con la teoría del valor-trabajo marxista. Por ello es que después de publicado el primer tomo de El capital en 1867 no publicó más sobre el tema, a pesar de que tenía redactados los otros dos tomos de esa obra tal como nos informa Engels en la introducción al segundo tomo veinte años después de la muerte de Marx y treinta después de la aparición del primer tomo. A pesar de contar con 49 años de edad cuando publicó el primer tomo y a pesar de ser un escritor muy prolífico se abstuvo de publicar sobre el tema central de su tesis de la explotación y solo publicó dos trabajos adicionales: sobre el programa Gotha y el folleto sobre la comuna de Paris.

Parte de la  tesis de esta nota estriba en que, mal que les pese a “los progres” y a los “fachos”, la manía de identificar una postura intelectual por la localización geográfica de derecha e izquierda presenta una falsa disyuntiva.

La representación más fuerte de las derechas está constituida por el nazi-fascismo. En los hechos, Hitler tomó cuatro pilares del marxismo: la teoría de la explotación, el ataque a la propiedad, el antiindividualismo y la teoría del polilogismo. Por su parte, Mussolini fue secretario del Círculo Socialista y colaboró asiduamente en el periódico Avenire del Lavoratore, órgano del movimiento socialista, época en que sus lecturas favoritas incluían a George Sorel, Kropotkin y la dupla Marx-Engels. Luego fue colaborador del diario Il Populo y director de Avanti. Tal como consigna Gregorio De Yurre en Totalitarismo y egolatría , “era la figura más destacada y representativa del ala izquierdista del marxismo italiano”.

En realidad, tanto los nazis como los fascistas, al permitir el registro de la propiedad de jure pero manejada de facto por el gobierno, lanzan un poderoso anzuelo para penetrar de contrabando y más profundamente con el colectivismo respecto del marxismo que, abiertamente, no permite la propiedad, ni siquiera nominalmente.

Entre los autores que han enfatizado las similitudes y parentescos de la izquierda y la derecha se destaca nítidamente Jean-François Revel, quien en La gran mascarada apunta: “No se puede entender la discusión sobre el parentesco entre el nazismo y el comunismo si se pierde de vista que no sólo se parecen por sus consecuencias criminales sino también por sus orígenes ideológicos. Son primos hermanos intelectuales”.

Tengamos muy presente lo que señala el ex marxista Bernard-Henri Lévy en su Barbarism with a Human Face : “Aplíquese marxismo a cualquier país que se quiera y siempre se encontrará un Gulag al final”. Respecto de la social democracia de Eduard Bernstein conviene subrayar que a pesar de su revisionismo respecto de Marx, insiste en el redistribucionismo que significa reasignar factores productivos desde las áreas preferidas por los consumidores hacia las deseadas por los aparatos estatales, con lo que el consiguiente derroche de capital reduce salarios e ingresos en términos reales. La actual quiebra de los llamados “sistemas de seguridad social” coactivos en distintas partes del mundo, los desplantes del sindicalismo compulsivo, la maraña y caos fiscal son el resultado de la antedicha visión, que termina empobreciendo a quienes se dice se desea proteger y la destrucción del derecho a manos del pseudoderecho, son algunos de los resabios marxistas.

Es de interés remontarse a Marx y tomar su noción de ideología como algo enmascarado, un engaño que oculta otros intereses, por ende, en este contexto, se trata de algo falso que encubre intenciones espurias. En esta línea argumental, toda cultura sería ideológica excepto la marxista que sería transideológica. En un sentido más amplio y de acepción más generalizada, un ideólogo es aquel que profesa un sistema cerrado, terminado e inexpugnable. En otros términos, lo contrario al liberalismo que, por definición, está abierto a un proceso de constante evolución.

Es así que, en definitiva, la tesis marxista, crítica de la ideología y de la religión (“el opio de los pueblos”) se convierte en una ideología y en una caricatura de religión con dogmas, creencias y ortodoxias no susceptibles de revisarse y los que han  pretendido alguna oposición han sido condenados severamente como herejes. Una propuesta cerrada y terminada que debe tomarse en bloque.

En todo caso, es pertinente detectar la conexión entre ideología y violencia, puesto que el peligro es enorme de cazas de brujas cuando se considera que se posee la verdad absoluta y se busca el poder. El adagio latino lo explica: ubi dubium ibi libertas (donde no hay dudas, no hay libertad puesto que se sabe a ciencia cierta donde dirigirse sin necesidad de sopesar alternativas ni decisiones).

Es muy fácil para el ideólogo deslizarse hacia el uso de la fuerza “para bien de la humanidad” aun destrozando las libertades del hombre concreto. Si está todo dicho y es la verdad absoluta hay una tentación para imponerla y excomulgar a los no creyentes. Son seres apocalípticos que pretenden rehacer la naturaleza humana y a su paso dejan un tendal de cadáveres. Son “redentores” que aniquilan todo lo que tenga visos de humano. Son militantes (esa palabreja espantosa que usan algunos desprevenidos) que obedecen ciegamente los dictados de sus dogmas y consignas tenebrosas.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.

“Nos dejan sin futuro”

Por Carlos Rodríguez Braun. Publicado el 9/11/12 en http://www.larazon.es/posts/show/nos-dejan-sin-futuro

 El profuso antiliberalismo que caracteriza la argumentación en favor de la huelga general convocada para este miércoles no debería impedir el reconocimiento de dos méritos que siempre han atesorado los intervencionistas de derechas e izquierdas: el brillo de su demagogia y la belleza de sus consignas. Por ejemplo: “Nos dejan sin futuro”.

Y es verdad, no tendremos futuro si seguimos el camino de los enemigos de la libertad, que sistemáticamente se concentran solo en los efectos malos de la reducción del gasto público, e ignoran los buenos; solo se concentran en los efectos buenos de las subidas de impuestos, e ignoran los malos. Hablando de ignorar, ignoran masivamente la realidad: “No podemos dejar que se aprovechen de la crisis para desmantelar el Estado del Bienestar”. Esto es lo contrario de lo que está sucediendo: los gobiernos están aprovechando la crisis para subir impuestos con la excusa de proteger ese mismo Estado del Bienestar. Exigen “acabar con el paro” mientras promueven el mismo intervencionismo que lo genera y extiende. Reclaman “un reparto justo del trabajo, la riqueza y el bienestar”, bellísima idea que ha estado detrás de los mayores desastres que hayan padecido nunca las trabajadoras y los trabajadores; pero lo siguen reclamando, como si no hubiera historia ni experiencia sobre lo que sucede cuando se quebranta la libertad de los ciudadanos. Alegan “defender derechos sociales y laborales” e ignoran sus costes y consecuencias dañinas para el empleo y la prosperidad. Lamentan que “el sacrificio no es compartido por toda la sociedad” pero jamás exigen la supresión de los impuestos que pagan los ciudadanos corrientes. De hecho, se oponen al objetivo de lograr “cueste lo que cueste, el equilibrio de las cuentas públicas”, pero nunca consideran qué puede suceder con un déficit creciente ni qué ventajas tendría para las trabajadoras y los trabajadores la reducción de la coacción política y legislativa sobre el llamado mercado laboral. Protestan porque no hay crédito, pero no porque sí lo haya, y muy copioso, para el sector público. Sostienen que las prestaciones sociales y los derechos laborales “hace cien años no existían y fueron conquistados a base de huelgas muy duras”. Es falso: el crecimiento del Estado no fue ninguna “conquista social” sino al revés: el Estado conquistó la sociedad extendiéndose en todas partes con excusas benévolas y redistributivas, haya habido huelgas o no.

El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

El gobierno quiere domesticar la economía

Por Eduardo Filgueira Lima. Publicado el 17/10/12 en http://cepoliticosysociales-efl.blogspot.com.ar/2012/10/el-gobierno-quiere-domesticar-la.html

En las ciencias sociales son tantas las variables que intervienen- que además se modifican en su interrelación y en el tiempo – que a pesar de resultar dificultoso predecir, es posible prever.

En la economía son precisamente estas circunstancias las que hacen confusas las consecuencias – en especial las alejadas – de las medidas que se toman. Con el agravante que no existe responsabilidad entre las decisiones y los resultados.
Mucho más aún cuando desde el poder político se encuentran justificativos, basados en conceptos arraigados en la gente, aunque no tengan sustento científico y por el contrario la evidencia empírica sea el único argumento (insuficiente para la mayoría) de lo que se prevé que tarde o temprano sucederá.
Sin embargo los gobiernos tienen tendencia a intervenir y planificar la economía y direccionarla en función de “sus” intereses, pensando que así como la organizan se sucederán los hechos, aunque más temprano que tarde las consecuencias – eventualmente desestimadas – no sean las previstas.
Porque existen solo dos formas de obtener la satisfacción de las necesidades humanas: el Estado y el mercado. Lo que no se puede hacer es precisamente planificar el mercado, porque ya sabemos cómo terminaron las economías estatistas centralizadas.
Hoy luego de casi 10 años de gestión y con un inicio de 6 en el cual las variables económicas – “viento de cola o no” – se mantuvieron estables y permitieron importantes ingresos al país, con aceptable estabilidad económica, desde el 2008 nuevas verdades comienzan a hacerse presentes.
Las políticas populistas suelen ser deseables para el público, les permitirle suponer que alcanzan la prosperidad, que se defienden los intereses nacionales y la satisfacción de sus necesidades.
Por otro lado y por lo mismo incrementa la adhesión, la popularidad y los votos para los políticos,.. Esto es decir que el vínculo político-económico se convierte en un círculo vicioso, los unos demandan legítimamente –lo que no tiene límites – y los otros obtienen el beneficio en la intermediación al satisfacerlas. (1)
Mucho más grave aún cuando no existe relación vinculante entre lo que se promete y lo que realmente se hace, aunque estas políticas permitan suponer que con la redistribución de la riqueza de un grupo a otro, se están logrando con beneficios para el conjunto social.
Pero finalmente, este círculo vicioso requiere cada vez mayores recursos y en el largo plazo, por esa misma razón, si no se logra un incremento paralelo y sostenido de la producción, ni se puede financiar el gasto público que esas políticas necesitan, ni se permite salir del asistencialismo populista,… por lo que se hacen visibles sus inconsistencias.
Lo anterior es una primera aproximación para dejar en claro que: si el gobierno quiere domesticar la economía, deberá intervenir crecientemente para planificar el mercado y es justamente lo que no podrá hacer, por más políticas intervencionistas que pretenda imponer. Y si lo hace como pretende hoy, los resultados indeseados pronto se harán notar.
El gobierno, para financiar sus políticas populistas requiere cada vez más recursos, lo que lo ha llevado a apoderarse de toda caja y recursos disponibles, para llevar adelante no siempre políticas que maximicen el bienestar general, sino las que le otorgan mayor popularidad a expensas de otras que seguramente serían más necesarias.
¿Cómo llamar por ejemplo la impresionante utilización de recursos para financiar “Futbol para Todos” o la distribución de netbooks,… con los recursos del ANSES, mientras el 80% de los jubilados viven en condiciones de pobreza? o no son efectivamente compensados los 10.000 juicios judicialmente resueltos, o se les retribuye sus haberes con el 82% móvil, tal como les corresponden en forma legítima.
Pero no son solo las acciones políticas mencionadas, sino también los subsidios, tanto los que alcanzan a los planes sociales como a los que se transfieren a los empresarios amigos de todo tipo, lo que incrementa en gran medida el gasto público, lo que en un punto – y aún disfrazado con los ingresos de otros transferidos de otras reparticiones – ingresa en el camino del déficit.
Porque lo que no se comprende es que los recursos son limitados, por eso su asignación debería ser no solo eficiente, sino ética. Reducir el gasto público (que hoy alcanza en nuestro país al 45% del PBI) es un punto importante para el control del déficit fiscal, que hoy se hace presente dada la progresiva reducción de la recaudación, paralela a la disminución de la actividad productiva.
Una economía sana necesita no solo del equilibrio fiscal y un gasto público equilibrado en relación al PBI, sino también un Estado eficiente en sus roles mínimos (2) y no un Estado gigantesco, omnipresente, que intenta controlarlo todo, que lo obliga a una voracidad sin límites, para obtener recursos.
Las formas de financiamiento del Estado son varias. En la década de los ´90 los ingresos se lograron con endeudamiento externo y hoy a pesar del declamado desendeudamiento (que no es tal) la deuda se contrae con infinidad  de bonos – que nunca serán pagos o que deberán hacerlo las generaciones futuras – a los organismos de los que se han capturado (con un interés que es el que se calcula con los datos de inflación del INDEC) , cuando no se recurrió a la expropiación sin compensación alguna, o a los prestamos de amigos como Chavez, con altos intereses.
Otra forma de financiamiento son los impuestos – que ya están al límite de lo posible, pues si acompañan la actividad productiva, en un punto se hacen insostenibles para permitir una rentabilidad empresaria vinculada al riesgo (Ver: Curva de Laffer).
Y en forma particular logra financiamiento a través de la emisión monetaria, cuya expansión alcanza en nuestros días un ritmo del 40% anual. Aún los insostenibles argumentos de Marcó del Pont o de Kiciloff – ayer en el Congreso de la Nación al defender el presupuesto – emitir moneda sistemáticamente para sostener el gasto público o para comprar reservas – que pagan las deudas del Estado – se sabe que genera inflación.
Aún negada en las estadísticas oficiales y por la propia Sra. Presidente (que en Harvard dijo: “… si hubiera una inflación del 25% el país estallaría,…”), aún así existe una inflación estimada según diversas consultoras en el 25% anual y el país la esconderá sin estallar,.. pero también sin avanzar.
“La causa de la inflación se debió al incremento del gasto público improductivo y de las mejoras sociales, con una política que no comprendió la forma de impulsar simultáneamente el crecimiento económico. … (…)….La razón por la que no pudimos salir de la inflación es porque no supimos combinar una contención de la inflación, con una política de fuerte crecimiento y reducción del gasto publico improductivo, simultáneamente,….”  (3)
Cuestión que se sabe requiere seguridad jurídica (mal que le pese al Vice-Ministro de Economía), cuestión vulnerada permanentemente en nuestro país con el cambio permanente en las “reglas de juego” (véase: la reciente pesificación compulsiva de deudas contraídas y acordadas en dólares por la Pcia. del Chaco, lo que significa una falta de cumplimiento de los contratos) y muchas otras cuestiones (larga sería la lista) que no nos hacen creíbles ante los inversores necesarios, y diría son imprescindibles para lograr genuinas condiciones de crecimiento, producción, fuentes de trabajo, etc. y cuyo pago de impuestos permitiría también el financiamiento del Estado.
Pero para ello se requiere de manera excluyente: credibilidad, seguridad jurídica y estabilidad de las reglas de juego,… de tal suerte que el riesgo a asumir sea hasta cierto punto previsible.
Después de la Gran Crisis del ´29 Jonh M. Keynes, a través de sus obras (4) tuvo una importante inserción ideológica en el pensamiento económico y político. 
En términos generales su finalidad estaba dirigida al sostenimiento del pleno empleo mediante el incremento del gasto público, bajo el supuesto que el incremento de la demanda agregada generaría el desarrollo de la oferta (de bienes y servicios),.. por lo menos ello en el corto plazo. Uno de los principales problemas que Keynes intentó resolver fue la crisis del ´29 y probablemente para ello sirvieron sus hipótesis,… pero no fue capaz de vislumbrar que por un lado el incremento de la masa monetaria, alcanza un punto que excede la demanda,.. el dinero pierde poder adquisitivo y la adquisición de bienes requiere de mayores cantidades de dinero para cada unidad y eso es precisamente la inflación: no el aumento de los precios que es su consecuencia, sino la pérdida del poder adquisitivo del dinero.
No puedo dejar de mencionar que además, Keynes olvidó la Ley de Say (5), que resumidamente explicita que no puede haber demanda sin oferta,.. es decir: la oferta es la que genera su propia demanda.
Sin embargo la posición de Keynes influyó particularmente en la clase política porque se le otorgaba la gestión del incremento del gasto público – deseada función – que permite gastar según se piense, en otros,.. los dineros de todos,.. con el plus de que cómo “benevolente intermediario”, ser beneficiario y receptor del voto de la gente.
Para los políticos cualquier restricción monetaria genera limitaciones en el consumo y descontento social. Además de ello se supone una reducción de la actividad económica y su consecuencia: el desempleo.
Las políticas keynesianas dieron origen al Estado de Bienestar, con sucesivas modificaciones de las variables, al punto tal que progresivamente se hicieron insostenibles, a medida que redujeron la tasa de capitalización y productividad en relación al creciente gasto público. Esto es lo que sucede en la mayor parte de los países – aún desarrollados – en crisis hoy.
El Prof. L. Kotlikoff – economista de la Univ. de Boston y que no es nuestro inefable Kiciloff a pesar de la similitud en el apellido – nos muestra cifras que indican que el gobierno federal de los EE.UU., en algún momento tendrá que incumplir una gran parte de su deuda aunque esto suceda a largo plazo. Los números dice, cuando son ciertos, no mienten. Y los que presenta el Prof.  Kotlikoff son mucho más grandes que la mayoría de las estimaciones y el gobierno no podrá salir de su crisis por el dinero fiat. (6)
Nuestro Vice-Ministro A. Kiciloff ha dicho que que “el año próximo se desacelerará el gasto público” !!!! Lo que representa el reconocimiento implícito de la importancia que tiene – por su financiamiento que basan en la expansión monetaria con sus consecuencias, así como de los impuestos de quienes producen – en tanto resulta mayormente improductivo e ineficiente !!
Lo que no me imagino es como – además del discurso circunstancial y tal vez su voluntad real (aún anti-keynesiana) de hacerlo – logrará semejante hazaña.
Existe un verdadero incentivo económico para la difusión de ciertas teorías, aunque fueran falsas, por el supuesto de su efectividad política en términos de adhesiones que son votos.
Poco importa o no se comprende que el dinero es un fenómeno de libre mercado y bajo su dinámica resulta una mercancía sólida. Pero el monopolio estatal, su incremento sin respaldo, más allá de las posibilidades de las fronteras de producción y su manejo discrecional, lo transforman en una mercancía poco sólida.
Sin embargo la teoría de que el aumento del gasto público y de la oferta monetaria trae prosperidad para todos, o la teoría que el gasto público genera nuevos puestos de trabajo, aún falsas, imprimirán a la gente el deseo de ponerlas en práctica (7),.. y a los políticos de usufructuarlas.
Por otra parte en el mundo globalizado de hoy el Estado de Bienestar resulta des-civilizador y más aún por la manipulación de los bancos y centrales financieras, así como del intervencionismo económico, carga fiscal creciente, normas y reglamentos, ausencia en el control de las cuentas públicas, todo lo que amenaza hasta economías que hasta ahora han sido consideradas las más prósperas. En esta encrucijada el camino es liberarse de la demagogia política. (8)
En estas circunstancias nos encontramos en nuestro país:
  1. Baja en la tasa de capitalización: ahorro + inversión con un fuerte deterioro del clima de negocios.
  2. Un mercado interno que ha detenido su expansión (en especial en el mercado inmobiliario)
  3. Un inevitable “cepo cambiario” – con todas sus variantes y aunque a la Sra. Presidente la enoje y lo niegue – y un Vice- Ministro Kiciloff que lo defiende porque supone erróneamente que de la sola existencia de dólares depende la inversión ¿¿??
  4. Una inflación negada y dibujada por el INDEC (0,9%), mientras que las consultoras privadas y el IPC-Congreso la ubican en el 1,93% en septiembre 2012 y de la que no podemos protegernos al prohibírsenos recurrir a una moneda – para atesoramiento o lo que fuere – que pierde menos su valor. Esta inflación golpea más a los sectores medios con capacidad de algún ahorro y parece que menos a otros dados los acuerdos salariales logrados,.. pero que igual pagan a través de los impuestos al consumo. La inflación IPC-Congreso en 2012 y hasta el mes de Septiembre había alcanzado el 18%.
  5. A pesar del enfriamiento del nivel de actividad económica la inflación no cede por los motivos antes expuestos. Continua fuga de capitales.
  6. La adulteración de las cifras del INDEC nos induce a subestimar el alcance de la pobreza e indigencia, que consultoras privadas – coaccionadas y perseguidas – estiman en el 25% y 9% respectivamente. Es decir varios millones de personas.
  7. El déficit fiscal que volvió a ubicarse el mes pasado por debajo de la inflación (cayendo en términos interanuales: -7%), aún encubierto por el Banco Central, ANSES, PAMI, etc. y cada vez mayor presión tributaria para solventarlo, así como limitaciones a las provincias en las transferencias no automáticas del RFCI, o la retención del 15% (producto de la estatización de las AFJP), que ya no tiene razón de ser. Las provincias se verán obligadas a incrementar sus impuestos. El deterioro de las finanzas provinciales se prevé mayor que el del gobierno nacional.
  8. La pesificación de las deudas provinciales como ahora preconiza el Gobernador Capitanich, punta de lanza de una acción vergonzante.
  9. ¿Podemos solo contar con eventuales e inciertos ingresos, como son los supuestos impuestos (no coparticipables) al agro y agroindustria,.. o ¿una esperable recuperación del intercambio con Brasil? En todo caso solo cabría en el mejor de los casos y ante estos ingresos un crecimiento de la tasa de recaudación de 2,5 puntos porcentuales que compensarían el déficit,.. o no, depende del comportamiento de otras variables !!
  10. Aún el INDEC reconoce la pérdida de más de 70.000 puestos de trabajo en el segundo trimestre del año. El empleo público subió más que el empleo privado y en este el incremento es a expensas del trabajo no registrado. ¿De qué sustitución de importaciones (concepto arcaico y ya desestimado en un mundo globalizado donde debemos hacer valer nuestras “ventajas comparativas”, en vez de sustituir lo que nos resulta complejo y caro) o reindustrialización nos habla Kiciloff?. (9).
Como vemos Keynes – de quien Kiciloff y muchos otros se reconocen fervorosos admiradores – ha sido el mentor de ideas que derivaron aquí en devaluadas políticas populistas, que ni siquiera pudieron mejorar las circunstancias de vida y maximizar el bienestar social de gran parte de nuestros compatriotas.
Muy por el contrario, nos han conducido a graves condiciones económicas y políticas. En este último caso una profunda grieta y confrontación en la sociedad, cuando sería más inteligente lograr la necesaria cohesión de nuestra ciudadanía.
Muy por el contrario nos vemos frente a un difícil escenario económico y político. La adulteración de los datos del INDEC, el no reconocimiento de la realidad (“No hay cepo cambiario”, dijo la Sra. Presidente), cualquier voz disidente o que se atreva a cuestionar el discurso hegemónico es acusado de desestabilizador y ahora a través de la Ley de Medios, si les es posible, profundizarán el pensamiento único y hegemónico.
Por lo mismo: ¿Qué es de esperar?, ¿Que modifiquen el discurso?, ¿Qué modifiquen el rumbo económico?,… no, con seguridad solo es de esperar mayores controles, más intervencionismo, mayor discrecionalidad y la suma absoluta del poder.
Eso nos llevaría a pensar que no se corregirá el rumbo económico, a pesar de su alto nivel de riesgo y conflictividad. Solo es de esperar que el gobierno – como lo ha hecho hasta hoy – intente domesticar la economía.
Y en lo político la Sra. Presidente agregó: “…lo que hay es cepo democrático..” es cierto Sra. Presidente aunque Ud. no se refería a la democracia sino a los medios, sabemos cómo Ud. que existe un “cepo democrático”,.. pero también sabemos que lo impone Ud.
 
1) Buchanan, J & Tullock, G. “The Public Choice Theory” (1967)
2) Cachanosky, N. “¿Qué no puede faltar en un plan macroeconómico?” (2012)
3) Cadenas Madariaga, M. “La batalla contra la inflación en la Argentina” (2012)
4) Keynes, J. M. “Treatise on Money” (1930) y “The General Theory of Employment, Interest and Money” (1936)
5) Say, J. B. “Tratado de Economía Política o la exposición de la manera en que se forma, se distribuye y se compone la riqueza” (1803)
6) North, G. “U$S 11 Trillion increse in Federal Debt in one year”(August,2012)
7)  Polleit, T. “Cuidado con las Teorías” (en Mises.org, 2012)
8) Huerta de Soto, J. “Socialismo y Civilización” (2012)
9) Datos obtenidos del INDEC, IPC-Congreso, y varias consultoras privadas (Monteverde & Massot, IDESA, CAME, Ecolatina, Inf. Univ. de Belgrano, etc.), publicaciones varias.

Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y Profesor Universitario.