Mensaje a los sin corbata

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 31/8/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/Mensaje-a-los-sin-corbata-20180830-0097.html

 

Mensaje a los sin corbata

 

Estimo que los miembros del elenco gobernante son buenas personas e imbuidos de las mejores intenciones. Lo último que quiero es patear en el suelo. En lugar de eso, mi inclinación ha sido siempre dar una mano en esas circunstancias cuando hay buena fe. Siempre se está a tiempo de rectificar el rumbo.

 

Lo del mote que ahora bautizo como “los sin corbata” lo hago con afecto aunque atribuyo importancia a las formas. Es cierto que “el hábito no hace al monje” pero lo ayuda muchísimo. Desde los inicios de esta administración no me ha parecido compatible con un sistema republicano aquél bailecito inaugural con la banda presidencial en la Casa Rosada. Tampoco suscribo que miembros del gobierno se presenten sin corbata en el Salón Blanco custodiados por granaderos de gala y todo el protocolo del caso.

 

Desde el mismo momento que asumió este gobierno he escrito en este y otros medios alertando reiteradamente sobre la imperiosa necesidad de dar un volantazo respecto a lo que lamentablemente venía ocurriendo, principal aunque no exclusivamente en relación a la reducción del elefantiásico gasto público de lo que se deriva la colosal exacción tributaria, la creciente deuda estatal, el déficit fiscal y las disparatadas regulaciones monetarias y cambiarias.

 

Y no se trata de circunscribirse al hecho de estar en minoría en ambas Cámaras del Parlamento ni en quejarse por el estado de la batalla cultural, me refiero al cúmulo de errores no forzados y a iniciativas del Ejecutivo que para nada ayudan a despejar el camino.

 

Creo que hay que subir la vara y apuntar alto. Hay temas que deben encararse a pesar de grandes dificultades, particularmente cuando los responsables se han postulado para resolver problemas.

 

En esta ocasión quiero referirme telegráficamente al tema de la mal llamada “seguridad social”, en verdad una inseguridad antisocial de proporciones gigantescas y que ocupa un volumen inusitado del presupuesto.

 

Algunas voces sostienen que resulta necesario obligar a la gente al aporte puesto que de lo contrario no  se preverá para la vejez. Esto contradice abiertamente la historia argentina puesto que nuestros ancestros venían en grandes oleadas debido a las extraordinarias ofertas laborales, adquirían terrenitos y departamentos con sus ahorros (lo cual fue liquidado por las leyes de alquileres y desalojos). Por otra parte, el argumento de marras no sigue hasta sus últimas consecuencias puesto que una vez cobrada la pensión fruto de aportes compulsivos habría que destinar un policía a cada jubilado para que no derroche el respectivo ingreso.

 

De lo que se trata es de revertir el proceso para que cada uno pueda usar el fruto de su trabajo como lo considere pertinente y, dicho sea de paso, eliminar aquella figura aberrante del agente de retención por la que empresarios se ven compelidos por ley a descontar el producido del trabajo ajeno. Afortunadamente hay trabajos en marcha en esta dirección que deberían ser aprovechados.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Carta abierta al Presidente

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 3/9/18 en http://www.ambito.com/932518-carta-abierta-al-presidente

 

No creo ser original al escribirle una carta abierta. Hay muchos antecedentes, incluso en mi caso con usted y otros presidentes pero lo hago ahora en vista de los problemas que son del dominio público. Está inspirada en el deseo que comparto con muchos argentinos de que tenga el mayor de los éxitos en su gestión, no solo por tratarse de usted sino por los graves riesgos que el país corre si resurgen las tendencias que han dominado durante las últimas siete décadas, muy especialmente durante la última que ha acentuado notablemente la decadencia moral y material de nuestro medio.

 

Su gobierno no ha procedido con la firmeza necesaria para rectificar el rumbo y se ha mantenido en la misma pendiente del pasado por más que sus intenciones y las de sus colaboradores hayan sido las mejores. El gasto público es sideral, las exacciones fiscales son insoportables, la deuda estatal es creciente, el volumen total del déficit fiscal resulta descomunal y las manipulaciones monetarias y cambiarias contribuyen a agravar el problema. Como usted sabe, lo relevante son los resultados y no las explicaciones.

 

Se que usted pretende reducir la pobreza pero el camino elegido no conduce a buen puerto sino más bien lo aleja de los objetivos. Todavía estamos a tiempo para adoptar medidas de fondo que eliminen de cuajo funciones incompatibles con un sistema republicano. Como he consignado antes, no se trata de hacer más eficiente el gasto puesto que cuando algo es inconveniente si se torna eficiente es mucho peor. Tampoco se trata de podar gastos puesto que como también puntualicé en su momento, igual que con la jardinería la poda hace que el desarrollo resulte más vigoroso. Por último, no se trata de pretender un crecimiento al efecto de disimular la relación gasto/producto.

 

Usted no ha comenzado bien su administración al crear nuevos ministerios cuando, como queda dicho, deben eliminarse funciones y modificar drásticamente el organigrama del Ejecutivo. Somos concientes que su coalición no cuenta con mayoría en las Cámaras del Parlamento y que la batalla cultural es difícil, pero destaco sus errores no forzados que algunos pocos hemos puntualizado reiteradamente junto a propuestas varias para lograr el cometido.

 

Algunas de las medidas sugeridas son nominales en cuanto al volumen del gasto que representan pero muy demostrativas de una firme decisión de retomar nuestra mejor tradición alberdiana que hizo de la Argentina uno de los países más prósperos del planeta.

 

A esta altura podrán adoptarse medidas coyunturales que eventualmente pueden tapar los problemas que subyacen, pero descuento que usted quiere verdaderamente hacer que nuestro país retome la senda del progreso moral y material de antes de los golpes fascistas del 30 y del 43 que nunca debió abandonarse. La función medular de los aparatos estatales de compulsión son principalmente para que haya Justicia y seguridad, los entrometimientos en las vidas y en el fruto del trabajo ajeno perjudican a todos pero muy especialmente a los más necesitados. Décadas de estatismo nos han llevado a una situación de vulnerabilidad y de pobreza alarmantes.

 

Concretamente propongo que usted declare de inmediato que se abstiene de presentarse  a la reelección y postule a una candidata o candidato de su preferencia, anuncie medidas espectaculares que se han sugerido  para revertir la situación al efecto de volver a ganar la confianza de sus compatriotas que creen en las virtudes de la sociedad abierta y oxigene su gabinete. Que resulte claro que usted no está dispuesto a consumir tiempo y energías en campañas electorales. De este modo usted será juzgado como un estadista que se preocupa y ocupa de resolver los problemas que nos aquejan  y  podrá usted  presentarse con gran éxito en una futura contienda presidencial.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.