“La salida del cepo permitirá el crecimiento”

Por Aldo Abram: Publicado el 28/12/15 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2015/12/28/la-salida-del-cepo-permitira-el-crecimiento/

 

El economista Aldo Abram estimó que “los primeros seis meses del año 2016 serán difíciles porque estamos en una economía en recesión” pero auguró “un promisorio segundo semestre porque a partir del fin del cepo entramos en un sinceramiento de las condiciones de producción nacional que significan un fuerte impulso a las economías regionales de todo el país”.
El director de la Fundación Libertad y Progreso explicó que “desde el punto de vista económico, la salida del cepo cambiario fue el hecho político más importante del año que termina porque significó salir de un estado de ficción para ingresar a un plano de realidad, del cual nunca debimos haber salido porque eso le hizo mucho daño a los sectores productivos de nuestra economía”.
En ese sentido, el economista explicó que “al vivir en un sistema con el tipo de cambio totalmente retrasado como estuvimos en los últimos cuatro años, las economías regionales se encontraban en una situación de asfixia constante porque, por un lado, los bienes que producían lograban una suba muy leve porque el valor oficial del dólar estaba frenado pero, al mismo tiempo, los costos de producción aumentaron vertiginosamente” y, según Abram, “ese combo fue letal para las industrias y para las economías regionales que son el gran motor del país”.
Para graficar su pensamiento sobre lo que significó el cepo cambiario en los últimos años, Abram dijo que “fue similar a hacer un riquísimo guiso con las gallinas de los huevos de oro porque se liquidó a las economías regionales cuando en verdad lo que siempre hay que hacer es cuidar a este sector porque de él depende el resto del país”.
Según las estimaciones de Abram, “la liberación del tipo de cambio beneficiará principalmente a las economías regionales porque puso un manto de verdad sobre lo que efectivamente vale en pesos cada dólar y eso ayuda a revalorizar los productos que se elaboran en cada región del país y eso -por ejemplo en el caso específico de Misiones- ayudará a lograr mejores precios para la yerba, el té, los cítricos, la madera y todo lo que se genera en esa provincia”.
Abram también se refirió “a la terrible herencia que dejó el gobierno anterior con un déficit fiscal que ronda los ocho puntos del Producto Bruto Interno (PBI) y que si bien esta cifra al común de los lectores no le significa nada, es necesario aclarar que este tipo de situaciones son las que nos llevaron a la hiperinflación de 1989, por eso es necesario decir la verdad a la población para que se sepa en su real dimensión el estado de las cuentas públicas”.

Hay que salir del agujero interior

El economista también se refirió al acompañamiento de la mayoría de la población argentina a las primeras medidas de gobierno. “En general se nota un alto grado de conciencia en la mayoría de los habitantes del país sobre la necesidad de salir del viejo esquema de relato oficial mentiroso para poder saber bien dónde estamos parados y cuál es el grado de emergencia del caso”.
Según Abram, eso se notó muy bien en “la decisión del Gobierno de declarar la emergencia energética y la de seguridad y aún más en la salida del cepo, donde no se dio la estampida tan temida a la compra de dólares, lo que de por sí está señalando cierto grado de confianza social en las medidas que se están tomando”.
Sostuvo que luego de la eliminación de las retenciones y el fin del cepo al dólar, el balance “es positivo” y añadió que “no se dio una devaluación porque en realidad la devaluación del peso se venía haciendo desde hace cuatro años y eso lo sentía la gente en la billetera diariamente”.
De acuerdo al economista, “lo que el Banco Central estaba haciendo era quitarnos con el impuesto inflacionario un pedazo de poder adquisitivo con los pesos en el bolsillo para financiar los excesos de gastos del Gobierno. Y para que no se reflejara en el valor del dólar oficial, lo que hicieron fue poner el cepo y fijarlo artificialmente con valores que no reflejaban la realidad”.

Pérdida del poder adquisitivo
El economista de la Fundación Libertad y Progreso también pronosticó que el nuevo año arrancará con “una pérdida del poder adquisitivo y por eso las familias controlarán sus gastos”.
Esto significa que “la gente priorizará las cuestiones básicas y reducirá sus erogaciones en los productores de servicio que ahora ganarán lo que corresponden que ganen”.
“En el supermercado se tendrá que pagar más por la cosas. Por tanto, la gente deberá bajar un poco los gastos en el sector de los servicios que fueron los grandes beneficiarios de este modelo, como por ejemplo la compra de electrónicos, viajes, cine y comidas en restaurantes”.
Consultado sobre si es posible evitar la suba de precios en supermercados, Abram dijo que no cree que “se puedan atajar los precios en algunos productos” pero advirtió que “luego del trance que implica sincerar la economía la inflación comenzará a bajar por la austeridad de la política monetaria del Banco Central y comenzarán a sentirse los primeros vientos de crecimiento económico ya poco antes de mitad de año”.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Tierra arrasada

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/12/15 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2015/12/10/tierra-arrasada/

 

Doce años de kirchnerismo están dejando un país en crisis económica y con un serio deterioro institucional y social a la administración entrante de Mauricio Macri. Recesión, inflación, abultado déficit fiscal, deuda externa en default, pobreza en torno al treinta por ciento, presión fiscal récord, falta de reservas y cepo cambiario son algunos de los síntomas más conocidos. Que esto haya ocurrido en una década con elevados precios de commodities y exceso de dólares en el mundo pone de manifiesto el nivel de fracaso del llamado modelo k. Con una Argentina aislada del mundo, el kirchnerismo no puede excusar sus magros resultados alegando que el mundo se nos cayó encima. El kirchnerismo tiene muy pocos logros que mostrar, si es que tiene alguno.
El deterioro económico es tal que no se tiene certeza sobre la situación actual del Tesoro, del Banco Central y de la economía argentina en general. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no son confiables y los ministros actuales son reacios a compartir la información de sus carteras con los ministros entrantes, fiel muestra de lo que fue el estilo k desde los primeros días de Néstor Kirchner en el poder. Lo que el kirchnerismo está dejando a Macri es tierra arrasada. Se podría decir que, viendo las medidas tomadas en las últimas semanas, el kirchnerismo le deja también un campo minado. El comportamiento reciente del Frente para la Victoria no respalda la preocupación por el pueblo argentino que este movimiento dice tener como prioridad.
Pero los grandes desafíos también contraen grandes oportunidades. Casos como el milagro alemán y el despegue económico de Estonia al independizarse del bloque soviético no fueron resultado de una gestión eficiente con reformas graduales. Fueron el resultado de una reforma integral de sus economías y sus instituciones. Es más preciso pensar en refundaciones de estos países que en ajustes de modelo al estudiar estos casos. Esta es la oportunidad y el desafío que Cambiemos tiene por delante. Ciertamente no es fácil con un kirchnerismo más preocupado por complicarle la gestión a Macri que por el bienestar de los ciudadanos. ¿Será el kirchnerismo en el Congreso una oposición seria y constructiva o será una máquina de impedir?
No es, sin embargo, la primera vez que un Gobierno asume una Argentina con una serie crisis económica e institucional en el país. Gobiernos anteriores dejaron pasar la ocasión por no encarar reformas de fondo o aplicar gradualismos. ¿Tendrá la intención el Gobierno de Macri de hacer de Argentina una economía libre y abierta al mundo como lo son Singapur, Canadá, Australia, Suiza, Estonia o Irlanda? ¿O Cambiemos quedará a mitad de camino enfocándose en una administración eficiente de un Estado grande con empresas públicas? ¿Dejará Argentina de ser un país donde la república es letra muerta para ser el sólido marco institucional que pondrá límites a este y a los próximos Gobiernos? ¿Tendrá Argentina jueces independientes y con el coraje que su cargo requiere? ¿O seguiremos con una justicia cuyos fallos parecen acomodarse a los tiempos conveniencias políticas? Los argentinos esperan que Macri y Cambiemos sean un punto de inflexión en Argentina y no una nueva oportunidad perdida en la historia económica del país.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Recuperar la igualdad ante la ley y el mercado

Por Adrián Ravier: Publicado el 14/9/15 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2015/09/14/recuperar-la-igualdad-ante-la-ley-y-el-mercado/

 

“Si se aplica un plan liberal, ninguna pyme va a sobrevivir”, dijo el ministro de Economía Axel Kicillof mientras anunciaba la creación de un consejo de defensa a las pequeñas y medianas empresas. Luego sentenció: “En el mercado, si no está el Estado, rige la ley de la selva”.

La frase del ministro deja mucha tela para cortar, como cada una de sus reflexiones. ¿Qué parte es cierta y qué parte no lo es?

Lo cierto es que liberales y socialistas llegan a pocos consensos en la política económica, pero en la medida en que haya buenas intenciones, coincidirán en terminar con la corrupción y también con el favor político que el Estado ofrece a algunos empresarios. En este sentido, el pensamiento del ministro de Economía no encaja en ninguna escuela económica de pensamiento. Su política económica consiste en reemplazar al mercado y ofrecer privilegios o sanciones arbitrarias a quienes él cree que lo merecen. La igualdad ante la ley lógicamente brilla por su ausencia.

Siempre insisto en dejar de llamar Unión “Industrial” Argentina a ese grupo de seudoempresarios y seudoindustriales que se reúnen tras la Presidente para las fotos de sus discursos. ¿Qué empresario puede estar a favor de este modelo? Solo aquellos que reciben la “protección” del Estado. Pero ha sido tan gigantesco el entramado de regulaciones, favores, autorizaciones para compra de divisas, permisos de importación o exportación, subsidios, aranceles y protecciones que se extendieron en los últimos doce años, que engloba a una importante proporción de la estructura productiva.

En este sentido, el mensaje que ofrece el ministro de Economía tiene algo de cierto. Una política liberal que integre a la Argentina al mundo, que reduzca el gasto público, que elimine cepos, que termine o al menos reduzca los subsidios, que encuentre una solución a la inflación, sin duda hará caer a muchos seudoempresarios que jamás compitieron bajo reglas de mercado y más bien aprovecharon mercados cautivos, sin la competencia internacional -y en muchos casos ni siquiera la competencia local-, lo que se ha desarrollado en estos doce años a través del entramado de políticas kirchneristas que el liberal suele criticar.

¿Puede entonces haber “continuidad” en el modelo económico para preservar “la industria que supimos conseguir”? Es lo que el ministro de Economía ha intentado en toda su gestión, multiplicando controles, subsidios e intervenciones, pero sin éxito. Basta recordar la lenta pero continua caída de la industria mes tras mes a lo largo de toda su gestión para demostrar que el plan es un fracaso.

El dilema al que nos expone el ministro de Economía es claro. La “industria” no puede sostenerse, porque el modelo requiere día a día más controles y regulaciones, los que inevitablemente tienen costos que sufre la misma estructura productiva sobre la cual descansa el peso del Estado. El modelo es entonces inconsistente e inviable. Lo curioso, sin embargo, es que el ministro de Economía desea hacerle creer a la opinión pública que la culpa de esa necesaria reestructuración es del mercado y no de su propio modelo.

Una política liberal conduciría necesariamente a un ajuste inmediato de la estructura productiva, obligando a algunas empresas a una reestructuración acorde a lo que requiere la economía para reinsertarse en el mundo. Y hay dos formas de tomar este camino. De manera planificada, con políticas concretas que busquen recuperar cierta normalidad en los equilibrios fiscal, monetario y cambiario, o caer en una nueva crisis cuando la olla hirviendo, que es hoy la economía argentina, estalle por los aires y conduzca a una -ya no gradual, ni necesariamente lenta- reestructuración económica, donde numerosas pymes irán quebrando y el desempleo se irá extendiendo a toda la estructura productiva.

No podemos seguir juzgando la política económica por sus buenas intenciones. Lo cierto es que el modelo está agotado y la alta inflación y la ya extensa recesión -precisamente de la industria- son muestras del caso. La “industria que supimos conseguir” es muy débil y mantenerla en pie tiene sus costos.

En lugar de seguir creando organismos como este Consejo de Defensa a las Pequeñas y Medianas Empresas, parece mucho más rentable recuperar la igualdad ante la ley y la economía de mercado. Ningún contexto es más justo para los verdaderos empresarios que la sana competencia. El debate que nos debemos plantear es qué empresario queremos en el centro de nuestra estructura productiva.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Las falacias económicas de Scioli y Bein

Por Iván Carrino. Publicado el 3/9/15 en: https://igdigital.com/2015/09/las-falacias-economicas-de-scioli-y-bein/

 

Daniel Scioli y Miguel Bein parecen una alternativa moderada al lado de quienes se encuentran hoy a cargo de la conducción económica del país. Sin embargo, sus ideas no son las que se necesitan para volver a crecer y reducir la pobreza.

El martes por la noche, casi en la madrugada del miércoles, Alejandro Fantino, uno de los más conocidos conductores de la televisión nacional, recibió como invitados en su programa a Daniel Scioli y a su asesor económico estrella, el consultor Miguel Bein.

La aparición del candidato oficialista con su asesor fue una declaración en sí misma. En primer lugar, porque muestra, como en otras oportunidades, que es una persona accesible a las preguntas de la prensa, un rasgo distintivo si se lo compara con la presidenta Cristina Fernández, quien solo se dirige a la gente a través de la coactiva Cadena Nacional. En segundo lugar, porque indica que, de ser elegido presidente, su equipo de economistas no será el mismo que el del gobierno actual, sino uno que, no es difícil, será más moderado y menos radicalmente de izquierda.

La caída del riesgo país y la suba nominal de la mayoría de los bonos de la deuda pública muestran el optimismo que despierta entre los inversores esta posibilidad de una moderación.

A pesar de esto, entre las definiciones y declaraciones del dúo Scioli-Bein no faltaron errores de concepto, lugares comunes y, sencillamente, malas ideas sobre cómo debe funcionar la economía en el futuro.

El mercado nos castiga

Es cierto que en los últimos días los mercados globales mostraron una relativa turbulencia. Sin embargo, seguimos en un mundo con abundante liquidez y tasas bajas para el endeudamiento. En este contexto, Argentina paga 9% en dólares cuando quiere colocar deuda. Para Bein, esto no es responsabilidad del gobierno, sino del mercado:

“En América Latina los países toman plata a diez años al 5% de tasa. Eso es un costo históricamente muy bajo para el crédito… Nosotros estamos por ahora más arriba y ahí hay una oportunidad enorme porque el mercado está valorando mal a Argentina. El mercado no toma en cuenta que Argentina es un país que se desendeudó desde que se inició el canje”

En primer lugar, es extraño acusar al mercado de “valorar mal” a Argentina. Después de todo, el mercado no es nadie en particular sino miles de inversores alrededor del mundo que piensan que nuestro país no es un destino atractivo para invertir. Con este panorama, sería más productivo preguntarse por qué no somos atractivos en lugar de echarles la culpa a los agentes externos.

Además, la respuesta a la pregunta de por qué pagamos tasas elevadas la responde el mismo Bein cuando menciona los canjes de deuda de 2005 y 2010. Es que, durante esas renegociaciones, el país consiguió quitas de hasta el 65% de lo adeudado y hasta el día de hoy se encuentra en desacato con la justicia de Nueva York por no pagarle a los que quedaron fuera de esas negociaciones.

¿A quién extraña que después de semejante pérdida patrimonial y falta de respeto por las decisiones judiciales, los inversores solo accedan a prestarle al gobierno a tasas estrafalarias?

Sin cepo habrá inflación y recesión

Respecto del cepo, el asesor de Scioli sugirió que había que “tender a bajar y sacar controles”, pero advirtió que si se dejaba que el dólar suba, eso iba a generar consecuencias indeseadas sobre los precios y la actividad económica. Para Bein, liberar el tipo de cambio haría que suban los precios de todos los bienes que pueden comercializarse internacionalmente (“nadie va a vender acá mucho más barato de lo que le pagan afuera”) y que eso generaría una caída del salario real, que reduciría el consumo y daría lugar a una recesión.

Esta descripción es incorrecta.

Por un lado, porque si el control de cambios es el antídoto contra la suba de los precios, ¿cómo se explica que, durante la vigencia del cepo,la inflación acumulada ascienda al 162%? El proceso, en realidad, es inverso: es la inflación la que hace que suba el dólar, no el dólar lo que sube la inflación.

Por otro lado, no es la eliminación del cepo lo que genera recesión, sino su existencia. Es que, como bien dice Bein, los precios de los bienes que pueden comerciarse internacionalmente están limitados por el precio que fija el gobierno para el dólar. Sin embargo, los costos de las empresas suben con la inflación, lo que termina comprimiendo su rentabilidad, afectando la producción y la creación empleo.

Así, eliminar el cepo reactivaría la economía mientras que mantenerlo profundizará la recesión.

El mercado no ayuda a los pobres

Sobre el final de la charla, el periodista trajo a la mesa el tema de la pobreza al decir que ambos entrevistados mostraban un especial cuidado por los sectores más vulnerables.

Rápidamente tomó la posta Scioli, pero la definición más contundente la ofreció nuevamente Bein:

“Yo nunca vi que el mercado se ocupe de los pobres (…) Nunca vi que el mercado emita un bono para solucionar la indigencia”

Evidentemente, para el economista la única forma de solucionar la pobreza es con “bonos” o subsidios gubernamentales. Lamentablemente, se olvida que no han sido las ayudas estatales las que redujeron sustancialmente la pobreza mundial desde principios del Siglo XIX, sino la expansión del sistema capitalista basado en la libre competencia.

La explicación es sencilla, el respeto por los derechos de propiedad que exige el capitalismo incentiva la producción y, por tanto, la creación de puestos de trabajo y la suba de los salarios reales de todos de manera sostenida y sostenible.

grafico

Conclusión

El mensaje de Scioli durante la entrevista de ayer fue claro: si él es presidente, el camino a Venezuela aparece como menos probable. Sin embargo, a raíz de los numerosos lugares comunes y particulares interpretaciones de la realidad expresadas en la charla, cuesta pensar que su equipo económico sea el indicado para lanzar “la agenda del desarrollo” que él tanto se esfuerza por instalar.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

El verdadero debate no es “Shock o Gradualismo”

Por Iván Carrino. Publicado el 5/6/15 en: http://www.ivancarrino.com/el-verdadero-debate-no-es-shock-o-gradualismo/

 

A medida que se acercan las elecciones para elegir un nuevo presidente, la discusión crece acerca de si el nuevo Gobierno debe implementar medidas de shock o medidas de corte gradual. Sin embargo, ese debate es estéril si no se sabe hacia dónde se quiere ir.

El 10 de diciembre de este año, una nueva administración asumirá el poder luego de 12 años de gobiernos liderados por el apellido Kirchner. El gobierno saliente deja una gran cantidad de problemas económicos que afectan la vida cotidiana de la gente. Inflación, cepo al dólar, crisis energética, conflictividad laboral y recesión son algunos de ellos.

En este marco, comenzó un debate entre los economistas acerca de cómo deberían solucionarse la mayoría de estos problemas, quedando expuestas dos posiciones aparentemente contrapuestas. Por un lado, la que se inclina por realizar cambios en forma de shock, de una vez y “sin anestesia”. Por otro, la que es partidaria de encarar cambios pero solo de forma gradual. De a poco, para que “no duela”.

Ahora bien, por más deseable e interesanteque pueda ser este contrapunto acerca de cómo emprender reformas, lo cierto es que no es del todo relevante, especialmente cuando la discusión política gira en torno al cambio o la continuidad.

Es que, en realidad, el verdadero debate no es “shock o gradualismo”, sino“Chile o Venezuela”, uno todavía más profundo, que aún no ha sido resuelto y que trata sobre el modelo de país que realmente queremos.

Finalmente, toda discusión sobre las formas se vuelve estéril si no está claro cuál es el objetivo.

debate

Chile y Venezuela son los dos extremos de la organización económica del continente. En la Venezuela chavista predomina el llamado Socialismo del Siglo XXI, donde el estado es omnipresente y nada ocurre sin el permiso oficial. Para tener una idea de su tamaño, el gasto público en 2014 ascendió al 42,6% del PBI. Es decir, por cada dólar de producción, 43 centavos son gasto del gobierno. El elevado gasto venezolano es responsable de un déficit de proporciones astronómicas, cercano al 15% del PBI. A su vez, como ese déficit es financiado con emisión monetaria, la inflación llegará al 94,9% en 2015 según las conservadoras estimaciones del FMI.

La alta inflación producto del déficit y la emisión no es la única característica de la economía Venezolana. Debido a los ubicuos controles de precios, la escasez es la norma y las colas para comprar pan y harina se han convertido en una nueva institución del socialismo chavista. Por si esto fuera poco, también escasea la libertad económica. En el ranking elaborado por la Fundación Heritage, el país solo supera a Cuba y a Corea del Norte. Emprender en Venezuela es un verdadero deporte extremo y el capitalismo es una mala palabra.

Chile es el extremo opuesto. Más allá de los desarrollos presentes, el país vecino mantiene hace años una economía abierta, con disciplina fiscal y un gobierno limitado, que sabe que el progreso es fruto del capitalismo y el espíritu emprendedor. Así, el gasto público el año pasado ascendió a solo el 25,5% del PBI y el déficit se mantuvo en el 1,4%. Este déficit, sumado a que el Banco Central de Chile tiene prohibido financiar los desequilibrios del tesoro, contribuye a que la inflación sea baja. Según el FMI, el año que viene,los precios subirán solo 2,8%. Envidiable.

Es que, como comentábamos al principio, Chile tiene una economía abierta que cree en el sector privado. Por ello,es el país latinoamericano mejor ubicado en el Índice de Libertad Económica y su propia presidenta se jacta de decir que “es el país con más tratados de libre comercio del mundo”.

Los resultados de ambos modelos están a la vista. El de Chávez y Maduro paralizó la actividad económica y, mediante la inevitable devaluación, está pulverizando los salarios de los venezolanos. El modelo chileno, por el contrario, llevó al país a liderar el Índice de Desarrollo Humano de la región y redujo sustancialmente los niveles de pobreza.

En conclusión, antes de comenzar un debate sobre cómo encarar cambios, lo mejor sería debatir y resolver hacia dónde se quiere cambiar. En esta última década, la economía argentina se acercó mucho más al modelo del país petrolero que al de nuestros vecinos del otro lado de la cordillera.

Para el próximo período, exijamos que se comience a caminar en la otra dirección ya que, de lo contrario, el riesgo de reproducir los resultados del chavismo es extremadamente alto.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Trabaja como Analista Económico de la Fundación Libertad y Progreso, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y profesor asistente de Economía en la Universidad de Belgrano.

Kicillof es impredecible

Por Adrián Ravier: Publicado el 24/4/15 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2015/04/22/kicillof-es-impredecible/

 

Axel Kicillof, el principal asesor económico de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien hoy es además Ministro de Economía, acaba de señalar orgullosamente que los economistas no aciertan en sus predicciones respecto de las variables fundamentales de la economía argentina. Esto sorprende, por supuesto, a quienes creemos que la certidumbre sería el escenario más deseable.
Lo cierto es que hace algunos años los economistas en general predecimos dificultades económicas crecientes que hoy se manifiestan con claridad en desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios, los que a su vez tienen como consecuencia lógica la recesión –especialmente en la industria que acumula 20 meses de caída continua según el Estimador Mensual Industrial del INDEC-, la inflación –que sigue en niveles elevados, aun cuando haya disminuido un poco producto de la misma recesión- y un nivel de desempleo y pobreza en aumento –que él mismo se niega a medir, pero que alcanzaría a más de un cuarto de la población-. Un balance real de la gestión de Kicillof que acompañó el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner entre 2011 y 2015 mostraría las consecuencias lógicas de las políticas implementadas.
El único aspecto en el que los economistas han fallado es en lo que hace a la política cambiaria, pues muchos estimábamos que durante el verano evitaría el atraso cambiario y devaluaría, como de hecho ya había hecho a comienzos de 2014. Kicillof decidió no devaluar y con ello profundizar la recesión comentada, con su impacto negativo en la industria y en la generación de empleo.

 

La devaluación en sí misma abre otro debate, ya que los mismos que hoy la estimamos necesaria, en otros tiempos la rechazábamos. Y es que no creemos los economistas ortodoxos que la devaluación sea un medio adecuado para ganar competitividad, salvo que el dólar se encuentre revaluado a un nivel insostenible en el largo plazo. Si hoy comparamos el nivel de circulante en pesos argentinos con las reservas líquidas en dólares que mantiene el Banco Central de la República Argentina, el coeficiente nos conduce a un nivel bastante superior que el tipo de cambio oficial e incluso del tipo de cambio informal.
El punto es que el tipo de cambio, como cualquier precio, no debería ser fijado arbitrariamente por el gobierno, sino que debería ser la consecuencia de lo que ocurre en el mercado cambiario, es decir, en la dinámica de dólares que entran y salen del país. Cuando Argentina experimentó una fuerte fuga de capitales, la consecuencia lógica en un mercado libre habría sido la suba del tipo de cambio, pero el gobierno decidió sostener el dólar, lo que atrasó el tipo de cambio, y comprometió al sector industrial que hoy ya ni siquiera puede hacerse de las divisas necesarias para comprar insumos básicos.
Lo que pedimos los economistas ortodoxos es devolver algo de cordura a la economía, como también lo pedíamos en tiempos de Menem cuando la convertibilidad 1 a 1 generaba un atraso cambiario similar, con consecuencias idénticas sobre la actividad económica. Resulta paradójico que el mismo Kicillof cometa idénticos errores que el noventismo que siempre ataca, especialmente en lo que refiere a los desequilibrios fiscal y cambiario.
Así como Kicillof piensa en un sentido opuesto a los economistas ortodoxos, su política cambiaria también va a contramano del mundo. Mientras las monedas se fortalecían frente al dólar, el peso argentino se debilitaba. Ahora que el dólar se fortalece y las monedas de todo el mundo se debilitan contra él, Kicillof paradójicamente decide revaluar el peso, lo que a su vez profundiza la situación patrimonial del Banco Central, que en términos contables se acerca a la quiebra.
Kicillof es impredecible, pero no lo es el resultado de su política económica. Si me preguntan por lo que viene, la respuesta la debemos buscar en lo que hace el Ministro de Economía. Que su próxima política sea colocar deuda en dólares, es una manifestación de que la variable clave en su estrategia 2015 está en sumar reservas para traer calma a los mercados de cara a las elecciones. El resto de los problemas, mejor negarlos, sea que hablemos del cepo cambiario, de la sostenibilidad de los planes sociales, de la inflación, de la pobreza o de la mismísima recesión.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Default: ante la crisis, malvinizar la deuda externa

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 3/8/14 en: http://economiaparatodos.net/default-ante-la-crisis-malvinizar-la-deuda-externa/

 

Dado el malhumor de la gente y la crisis que viene la alternativa des patear el tablero y malvinizar el tema de la deuda externa

Luego de ver y padecer el comportamiento del kirchnerismo durante algo más de 11 años, ya sabemos que la mentira es parte de su forma de gobernar además de tener como característica distintiva la confrontación permanente. La búsqueda de un enemigo que quiere destruir a la Argentina en general y al gobierno k en particular porque el gobierno k encontró la fórmula mágica de solucionar todos los problemas de la gente. Y cuando las cosas salen mal la culpa siempre de es algún enemigo interno o externo. El que esté a mano en el momento.

La semana pasada el gobierno tomó la decisión de ir al default, situación que negaron pero que es real. La cuestión es que todos los males que vengan de ahora en más serán culpa de Griesa, Pollak, los fondos buitres, la justicia americana, el gobierno de Estados Unidos y todos  los que opinen diferente al gobierno. Digamos que la jugada del gobierno es tan repetida que ya la conocemos de memoria.

Ahora bien, luego que el kirchnerismo despotricara contra la justicia de EE.UU. la pregunta que surge es: ¿y por qué eligieron esos estrados para solucionar los diferendos que pudieran surgir al punto que tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández de Kirchner firmaron dos canjes de deuda aceptando subordinar los diferendos en los tribunales de EE.UU.?

La respuesta a este interrogante es muy sencilla. Tanto la presidente como Néstor Kirchner aceptaron someterse a la justicia americana porque les resultaba más barato el canje de deuda. Es más, casi diría que era la única manera de poder hacer el canje. Para ponerlo de otra manera, como la justicia argentina tiene escaso prestigio y bajo el gobierno k está sospechada de someterse al Ejecutivo, nadie confía que vaya a ser imparcial al momento de tener que resolver un conflicto como puede ser el de cobrar un bono. Es más, aun siendo independiente del Ejecutivo, el gobierno k ha demostrado que tampoco acata los fallos en su contra. Ejemplo fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre jubilados.

¿Cuál es el costo de tener una justicia poco confiable y/o de tener un Poder Ejecutivo que no acata las sentencias de la justicia cuando son en su contra? Tener, en el caso financiero, una tasa de interés mayor. Tanto Néstor Kirchner y Cristina Fernández aceptaron someter los diferendos en la justicia norteamericana porque si no lo hacían tenían que pagar una tasa de interés altísima por el riesgo institucional que implicaba someterse a la justicia argentina con la gran duda que luego el gobierno argentino acatara los fallos de la justicia. Ya vemos que CFK no acata ni los fallos de la justicia argentina ni los de la justicia norteamericana cuando le son adversos. Es decir, como buen gobierno con tendencias autoritarias no se someten a la justicia. Se consideran por encima de ella. Creen que, porque tuvieron una circunstancial mayoría de votos, pueden utilizar el poder a su antojo. Que no necesitan someterse al orden jurídico porque ya ganaron las elecciones y ganar las elecciones implica el poder absoluto.

Bien, el autoritarismo tiene su costo para el país. Al no tener una justicia independiente el componente del riesgo institucional crece. Por eso siempre insisto en la importancia de la calidad institucional para poder crecer. Calidad institucional no implica tener solamente disciplina fiscal y monetaria, además significa tener un gobierno subordinado a la ley. Un gobierno que no utiliza el monopolio de la fuerza para violar el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de la gente. Para perseguir a quienes piensan diferente utilizando el aparato estatal. Como Argentina padece del mal del populismo desde hace décadas, y el populismo tiende a ser autoritario, nuestro riesgo institucional es alto y, por lo tanto, la tasa de interés es tan elevada que hace inviables las inversiones y el crecimiento. Pero en esencia quiero remarcar que hoy el gobierno k se queja del fallo de Griesa pero en su momento aceptaron someterse a esos tribunales porque si no aceptaban esa condición nadie les entraba en el canje porque nadie confía en la calidad institucional en el sentido expresado más arriba.

Finalmente, la pregunta que surge es: ¿por  qué CFK optó por lanzar al país al default, desconocer el fallo de la justicia a la cual voluntariamente se sometió y generar una situación de mayor aislamiento económico?

Podrá argumentarse incapacidad, capricho, soberbia, búsqueda de réditos políticos apelando a un falso nacionalismo u otros argumentos. Mi impresión es que, además de todos esos argumentos, el gobierno necesitaba acceder al mercado voluntario de deuda porque los dólares escasean. Los únicos dólares que ingresan al país son los de las exportaciones y éstas vienen cayendo sistemáticamente. Tal vez la esperanza de esta gente tan poco capacitada para administrar un país era que tomando el caso la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. estirara el tiempo del litigio con los holdouts. Eso hacía pensar que el conflictivo iba para largas y el gobierno podía colocar algo de deuda aunque sea a tasas altas. El problema se desató cuando la Corte Suprema de EE.UU. decidió no tomar el tema haciendo que el caso volviera al Griesa que ya tenía fallo emitido, confirmado por la Cámara. A partir de ese momento el gobierno argentino sabía que todo acceso al mercado voluntario de deuda iba a ser muy complicado. Con holdouts con sentencia en firme, había una cola de U$S 15.000 millones esperando para cobrar. De manera que nadie le iba a prestar con semejante riesgo.

Dadas la delicadísima situación fiscal y del sector externo y ante la recesión que tenemos por delante, la mejor opción era patear el tablero. ¿Por qué? Porque dado el malhumor social que ya tenemos y se intensificará con despidos, más caída del salario real, recesión, etc. ahora tienen al enemigo perfecto: el imperio norteamericano que es el imperio de mal, con los fondos buitres y el capitalismo salvaje que quiere destruir al exitoso modelo Nac&Pop. Malvinizar la pelea con los holdouts puede darle algo de aire político ante tanta malaria económica que tenemos por delante.

Pero cuidado, no vaya a ser cosa que la malaria económica termine pesando más que el falso nacionalismo y la estrategia elegida por los k, que siempre es la de inventar conspiraciones y enemigos, termine pesando más que el falso nacionalismo y el tiro les termine saliendo por la culata. Veremos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

La mala costumbre de romper el termómetro

Por Adrián Ravier: Publicado el 25/6/14 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/06/25/la-mala-costumbre-de-romper-el-termometro/

 

La temperatura del cuerpo humano oscila entre 35 y 37 grados. Cuando nos ataca un virus o una bacteria, la temperatura puede subir por encima de 38 grados y a eso lo llamamos “fiebre”. Las causas pueden ser varias, pero si el termómetro marca esa temperatura, implica que hay un problema. Hay dos acciones posibles ante este problema: intentar solucionarlo atacando la causa o ignorarlo, rompiendo el termómetro. Está claro que hacer esto último en forma continua puede ser fatal. La economía argentina tiene varios desequilibrios, o fiebre, en el frente fiscal, monetario y cambiario. Veamos cómo ataca el gobierno estos problemas.

En primer lugar, tenemos el déficit fiscal, donde la presión tributaria más alta de la historia argentina no alcanza a cubrir el total del gasto público. El gobierno ha decidido ignorar esta situación sumando a los ingresos tributarios el dinero que toma de ANSES como si fueran impuestos. Esta política, sin embargo, le deja al Estado una deuda pública que deberá atenderse con impuestos de generaciones futuras.

En segundo lugar, aparece el desequilibrio monetario, que es una derivación del déficit fiscal anterior. Como la recaudación tributaria más la deuda de ANSES aun no alcanza a cubrir el déficit fiscal, se monetiza la diferencia, lo que quiere decir que se impone un impuesto inflacionario, regresivo y creciente a la población. Las estimaciones no oficiales ya estiman una inflación del 39 % para 2014, aspecto que se cubre con la manta del INDEC, que si bien ha sido corregido, aun está lejos de ofrecer estadísticas confiables.

En tercer lugar, tenemos el déficit cambiario, con una limitada oferta de dólares que no puede atender la creciente demanda de la divisa norteamericana. La respuesta del gobierno ha sido la aplicación de todo tipo de restricciones para la compra de divisas. Primero jurídicas, con penas a quienes compran y venden divisas por fuera del sistema “oficial”, y luego morales, como si estos compradores interesados en mantener el poder adquisitivo de sus ahorros fueran delincuentes, ajenos al “modelo de inclusión”. El desdoblamiento cambiario muestra entonces un dólar oficial en $ 8.20,y un cambio paralelo en torno a los $ 12, aunque una potencial disparada del paralelo está siempre latente. Esta disparada se justificaría en la relación circulante/reservas “netas” que mantiene el BCRA, que se mantiene por encima de los $ 20 por dólar.

Por supuesto que hay otros desequilibrios, como los crecientes niveles de pobreza, las mayores dificultades para encontrar empleo y la recesión. En el primer caso, se observa en la Argentina de estos últimos años crecientes niveles de pobreza asociados a la inflación, que encarece el costo de la canasta básica. El gobierno no sólo niega la realidad sub-estimando la inflación, sino que ahora ha decidido abandonar las mediciones oficiales. La Universidad Católica Argentina (UCA) ha generado mediciones privadas que ubican la pobreza en torno al 30 % de la población.

El desempleo real también es más elevado y creciente de lo que oficialmente se reconoce, pero esto se desmiente tomando a los desempleados que reciben planes sociales como “ocupados”, lo que vuelve ridículas las tasas de empleo y desempleo que se comunican a la sociedad.

Varios indicadores están mostrando una recesión en Argentina que es ajena para los países vecinos, dado el contexto internacional favorable no sólo en relación al precio de los commodities -como la soja- sino también a las política de enorme liquidez que inyectan los bancos centrales generadores de divisas. Un síntoma de este problema se observa en la baja facturación de la industria automotriz. ¿Cómo se resuelve el problema? Con un plan Pro-Cre-Auto, que establece que establece rebajas en los precios de los vehículos y créditos blandos para adquirirlos.

Desde luego que la industria automotriz es sólo una industria específica en problemas, y que la mayor venta de autos no resolverá la recesión. En lugar de revisar el modelo que nos conduce a una recesión general de la economía, se vuelve a romper el termómetro para negar la realidad. Mientras no se atiendan los problemas de fondo y se siga rompiendo el termómetro, los problemas no sólo no se resuelven, sino que se acumulan.

Recordemos que el “crecimiento económico” del período 2003-2008 no fue crecimiento sino recuperación de una economía que sufrió en 2002 las consecuencias de un modelo “deficitario” similar a éste. Da la impresión que la “década ganada” es en realidad otra “década perdida”.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

De un lado la planilla Excel, del otro los seres humanos

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 15/6/14 en: http://economiaparatodos.net/de-un-lado-la-planilla-excel-del-otro-los-seres-humanos/

 

Primero el gobierno se fue de pista con la emisión monetaria generando una estampida cambiaria e inflacionaria. Asustado por el desborde monetario, en enero, Fábrega pisó el freno devaluando y secando el mercado de liquidez. Para tener una idea, entre el 30 de diciembre del año pasado y el 30 de mayo último el Central absorbió liquidez por $ 84.000 millones, aproximadamente el 22% de la base monetaria. En números redondos, de un stock de LEBACS, NOBACS y pases netos de $ 100.000 millones a fin de diciembre, se fueron a un stock de $ 184.000 millones en mayo, subiendo la tasa de interés. Lo que hizo Fábrega fue ponerle un piso a la tasa de interés del mercado al levantar la tasa de las LEBACS.

De tasas de expansión monetaria del orden del 35% interanual, Fábrega puso el freno y la bajó al 16%. Casi la mitad. Ahora bien, del susto de la estampida cambiaria e inflacionaria pasaron al pánico de la recesión, con caída de la recaudación y una ola de despidos y menor actividad que generan tanto o más malhumor en la gente que la estampida inflacionaria y cambiaria.

¿Qué nueva genialidad se le ocurrió al gobierno para enfrentar la recesión? Pretenden seguir sentados arriba del tipo de cambio oficial, secar la plaza de emisión y bajar la tasa de interés por decreto. Todo inconsistente. Si con el mercado seco de dinero, bajan la tasa de interés, el crédito va a ser escaso y no habrá para todos. Es más, los bancos van a buscar recuperar su rentabilidad bajando la tasa pasiva (la que pagan por los depósitos a plazo fijo) y se corre el riesgo que se dispare el blue.

En rigor, la abundancia de crédito a tasas bajas no depende de la emisión monetaria porque el ahorro, que es la contrapartida del crédito, no se imprime, se genera. Uno de los dramas de la economía argentina es que el crédito es escaso porque el escaso ahorro que se genera se fuga del mercado de capitales. El ahorro no se transforma en depósitos a plazo fijo, compra de acciones y valores en la bolsa, se va al dólar debajo del colchón o al exterior en busca de seguridad jurídica. Esto hace que el crédito al sector privado sea mínimo en Argentina. Veamos algunos datos que tomé del Banco Mundial.

La referencia que busqué para ver el volumen del crédito es la relación entre el crédito al sector privado/PIB. Miré Argentina y varios países. En 2013, en nuestro país, el crédito al sector privado representaba el 18,5% del PIB. ¿Es mucho o es poco? En Australia esa relación es del 125,3%, en España del 192,6%, en EE.UU. del 183,6%, en Francia del 116%, en Irlanda del 185,7%, en Italia del 124,4%, en Japón del 176,7%, en el Reino Unido del 175,8%. Es decir, en los país desarrollados, con estabilidad monetaria, el stock de crédito al sector privado puede ser 10 veces más grande que en Argentina. Y esto es así no porque emite moneda a lo pavo, sino porque la gente no fuga sus ahorros al exterior. Por último en Brasil el crédito al sector privado/PIB es del 68,4% y en Chile del 99,8%. Países similares a los nuestros tienen un stock de crédito al sector privado 5 veces más grande.

Si tan lejos de los países desarrollados estamos, ¿de quién estamos cerca? Recordemos, nosotros tenemos una relación crédito al sector privado/PIB del 18,5%. En Argelia la relación es del 14,5%, Burkina Faso 21,6%, Burundi 19,1%, Costa de Marfil 18,3%, Nigeria 11,9%, Uganda 16,2% y nos supera Venezuela con el 25,3%.

Si la idea del modelo Nac&Pop era igualar hacia abajo en la economía interna, destruyendo a la clase media para tener cada vez más pobres, también igualó para abajo a nivel internacional. Seremos miembros del G20 por herencia de Carlos I, pero no por tener indicadores semejantes a los de esos países.

El primer drama de Argentina, entonces, es que tiene escasa oferta de crédito porque el ahorro se fuga hacia países con seguridad jurídica y, también, para escapar de la expoliación impositiva a la que somete el gobierno a la población, al margen de los bolsos con euros que pisan los corruptos. Esos no buscan seguridad en Seychelles, esos buscan esconder lo que robaron.

El segundo drama es que en la filosofía k, creen que la tasa de interés es solo el precio del dinero. Si así fuera, bastaría con imprimir más billetes y habría crédito abundante y para todos. Pero la tasa de interés tiene componentes que el gobierno no puede controlar.

¿Qué es la tasa de interés? En primer lugar la tasa de interés originaria es la compensación que alguien pide por sacrificar consumo presente por consumo futuro. Alguien tiene un ingreso y está dispuesto a no consumir ahora ese ingreso y consumirlo en el futuro a cambio de algo. Ese algo es la tasa de interés originaria. Como el tiempo no es indiferente para la gente, postergar consumo para prestarle a alguien tiene un costo,  que es, justamente la tasa de interés originaria y por eso la tasa de interés nunca puede ser igual a cero, por la sencilla razón que el tiempo no es indiferente para  la gente.

Pero además de pedir que lo compensen por postergar el consumo presente por consumo futuro, la persona que ahorra quiere, al recuperar su dinero, poder tener el mismo poder de compra que tenía cuando lo prestó. Dicho de otra manera, si una persona espera que la inflación sea del 30% en el año, para no consumir ahora y prestárselo a alguien pedirá que la compensen por esperar en el tiempo y por la inflación esperada del 30%.

Por último, esa persona tiene que prever las posibles arbitrariedades que puede cometer un gobierno. Aplicarle algún impuesto sobre el ahorro que prestó, decidir que el deudor le pague menos o cualquier otra barbaridad. Llamemos a este riesgo el riesgo institucional. A mayor riesgo institucional, más alta la tasa de interés.

Tres componentes tiene, entonces, la tasa de interés de mercado: a) la compensación por postergar consumo presente por consumo futuro, b) las expectativas inflacionarias y c) el riesgo institucional. Cuánto más alta sea la expectativa inflacionaria más elevada será la tasa de interés nominal. Y cuánto mayores sean las arbitrariedades del gobierno de turno, más grande el riesgo institucional y, por lo tanto, la tasa de interés.

La decisión del gobierno de poner una tasa de interés máxima pretende ignorar no solo las expectativas inflacionarias, sino su tradición de ignorar las reglas de juego. De ser arbitrario. De no respetar los derechos de propiedad.

En definitiva, los k creen que la economía se maneja con voz de mando al estilo militar. Creen pueden ordenar que la realidad sea como a ellos les gustaría que sea. El problema es que la economía es la ciencia de la acción humana, por definirla como tituló von Mises su tratado de Economía. Dicho en otras palabras, ellos dibujan en una planilla Excel cómo quieren que sea la realidad, pero se olvidan que del otro lado hay seres humanos que actúan, tienen preferencias y valoraciones que no siempre, por no decir nunca, coinciden con los caprichos del burócrata de turno.

Podrán poner la tasa de interés a dedo como a ellos les gusta. Lo que no podrán es conseguir crédito, porque ante tanto destrozo institucional el ahorro sigue escapando despavorido de esta máquina de demolición que es el kirchnerismo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

¿En qué fase del populismo están Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina?

Por Adrián Ravier. Publicado el 8/4/13 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/

 Carlos Melconián publicó una columna en el diario La Nación de hoy titulado “Las cuatro fases del populismo“. Al igual que nosotros lo hemos hecho en varias oportunidades, distinguió en América del Sur dos grupos de países: de un lado, aquellos que siguen un modelo abierto al mundo (Chile, Brasil, Colombia, Perú, Uruguay y Paraguay); del otro, aquellos países que se cierran al mundo con un modelo populista (Venezuela, Ecuador, Bolivia y la Argentina).

Dado que este blog recibe visitas de muchos residentes de estos países, me interesa conocer las opiniones acerca del análisis de Melconián, e identificar, en qué fase del populismo nos encontramos.

Respecto a la Argentina, Melconián concluye:

La coyuntura argentina, que está en la Fase 2 coqueteando con la Fase 3, tiene: el nivel de actividad estancado hace siete trimestres, la tasa de inflación durmiendo la siesta con el pseudo congelamiento al 24% anual -ahora por 60 días-, el agujero fiscal creciente y financiado con la “maquinita” del Banco Central al 40% anual, las reservas internacionales cayendo hace 26 meses pese al control de cambios, y una brecha cambiaria en torno al 60 por ciento. El pasaje de fase 2 a 3 no está a la vuelta de la esquina y hay elecciones a la vista que hacen resistir y profundizar el estado actual. ¿Cómo serán esta vez los tiempos?

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.