El sector público desplaza al sector privado del mercado crediticio

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 16/10/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/10/16/el-sector-publico-desplaza-al-sector-privado-del-mercado-crediticio/

 

Las licitaciones que vienen y una pregunta: ¿después de estas supertasas, qué?

Banco Central (NA)

Al momento de redactar esta nota, el stock de Leliq está en $453.418 millones, obviamente en poder de los bancos, y el stock de Lebacs, está en  $340.581 millones. Dado que el BCRA no tiene con qué rescatar el stock de Lebac remanente, de aquí a fin de año el BCRA tendrá que emitir ese monto en pesos y luego retirarlo del mercado colocando Leliq, si es que quieren cumplir con la meta de crecimiento cero de la base monetaria.

De lo anterior se desprende que a fin de año el stock de Leliq estará en $800.000 millones, monto equivalente al stock de depósitos en pesos a plazo fijo del sector privado que viene creciendo aprovechando las altas tasas de interés, regenerando el arbitraje tasa versus dólar. El dato relevante es que el sector público entra como un elefante en un bazar y se lleva casi todo el crédito disponible, desplazando al sector privado del mercado crediticio.

A modo de ejemplo, el Gobierno acaba de anunciar una línea de $3.000 millones para las pymes. Ese importe es equivalente al 0,2% del total del stock de créditos al sector privado, que, por cierto, en los últimos 30 días cayó el 2,1% en términos nominales, así que debe haber disminuido, cómo mínimo, 8% en términos reales.

Pretender resolver los problemas estructurales como la legislación laboral, el nivel y calidad de gasto público y la política tributaria con medidas solo monetarias solo puede conducir a una fuerte recesión porque todo el ajuste recae sobre el sector privado. Si la actividad económica entra en un profundo proceso recesivo, no va a ser tan sencillo alcanzar la meta de déficit fiscal primario cero, porque lo más probable es que se caiga la recaudación impositiva. De hecho si comparamos septiembre de este año con septiembre de 2017, la cantidad de cheques rechazados sobre el total compensado, creció el 55%. Es decir, empieza a haber problemas en la cadena de pagos.

Otro tema que preocupa es que el rescate de Lebac se hace con Leliq en vez de utilizar algún bono del tesoro. ¿Por qué causa se produjo el desbande de las Lebac que hubo que desarmar de apuro? Porque por un lado la utilización de las Lebac generó un gran arbitraje tasa versus dólar que, cuando el gobierno anunció una baja de las tasas para reactivar la economía, se pasó al dólar generando la corrida cambiaria de principios de año, forzando la ida apresurada al FMI para recibir apoyo. Se podrá argumentar que Turquía, que Brasil, que la tasa en EEUU, pero la realidad es que el grueso del problema es propio. En buena parte por la herencia recibida y en otra parte no menor, generado por un tratamiento inadecuado de la herencia recibida.

Se creyó que con palabras de entusiasmo y optimismo se resolvía una herencia catastrófica. La herencia recibida exigía medidas más categóricas, previo a una detallada descripción de la catástrofe dejada por el kirchnerismo para recibir el apoyo y la comprensión de la población por las medidas que había que tomar. Medidas que mal y tarde se adoptan pero en forma incompleta a menos de un año de las elecciones.

Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Matías Baglietto)

El otro punto sobre el que creo importante insistir es en el uso de letras del Banco Central para regular la liquidez del mercado. Es obvio que el BCRA no es un banco comercial que genere algún tipo de ingresos gracias a los clientes que tiene. El único ingreso que tiene el BCRA es el que proviene de colocar las reservas en determinados activos remunerados, que son monedas frente a los intereses que paga por la deuda en Lebac y Leliq.

Si partimos de la base que el BCRA no genera ingresos para pagar la deuda que emite, lo que tenemos es una política monetaria que posterga el problema de las Lebac. Cambia el problema de las Lebac por Leliq, pero se desconoce cómo pagará esa deuda en el futuro, de la misma forma que se sabía que las Lebac eran impagables. Salvo, claro está, que la inflación supere la tasa de interés de las Leliq licuando el pasivo del BCRA, con lo cual estaríamos teniendo una fenomenal tasa de inflación en los próximos meses. Esto lleva a otro punto, si la inflación sigue siendo alta, tendrán que acelerar la tasa de devaluación para que no caiga en términos reales el tipo de cambio, complicando nuevamente la cuenta corriente del balance de pagos. El único motor de actividad económica que le queda a la economía argentina para llegar a las elecciones del año que viene son las exportaciones. Si el tipo de cambio vuelve a caer en términos reales, la recesión será más fuerte.

Para quienes reciben pesos y se colocan a plazo fijo, los que aumentaron el 3% en los últimos 30 días, la tasa tiene que ganarle a la inflación o a la expectativa de aumento del tipo de cambio. Si se cree que se puede licuar las Leliq con inflación, por definición la tasa de interés tiene que ser negativa en términos reales. De manera que solo pueden aumentar los depósitos a plazo fijo si la apuesta es a que la tasa de interés le va a ganar al aumento del tipo de cambio. Pero la tasa de interés le puede ganar al tipo de cambio si el incremento del dólar respecto al peso es menor a la inflación, con lo cual el “modelo” cierra con nuevo atraso del tipo de cambio y complicaciones cambiarias a futuro. Cuando la gente perciba que el tipo de cambio cayó de nuevo, cambia su posición de pesos a dólar y los bancos tendrán que cambiar su posición de Leliq a pesos. El punto a considerar es que el BCRA no genera ingresos para pagar las Leliq y ahí habrá un serio problema.

Dado que el riesgo cambiario que se está asumiendo genera otro problema concreto a futuro, me parece que, con el peligro que todo se desmadre antes de octubre de 2019, sería menos riesgoso formular un plan económico más audaz en la rebaja del gasto público, en la reducción de la carga impositiva y en materia de reforma laboral.

Enfrentar este problema solo con apretón monetario no soluciona nada. Es más factible llegar enteros a las elecciones de 2019 con un plan económico muy consistente y bien explicado que volver a apostar al arbitraje tasa versus dólar.

Qué habrá malestar social, sin duda, pero al menos a la gente se le estará mostrando la salida al final del túnel. Hoy, la pregunta es: ¿y después de estas supertasas, qué?

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Sobre la “imposición” a eliminar las transacciones en efectivo

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 27/1/16 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/01/27/sobre-la-imposicion-a-eliminar-las-transacciones-en-efectivo/

 

Los últimos meses parecen mostrar un incremento en las noticias e interés en llevar las economías a no tener que usar dinero en efectivo. Es decir, a realizar todas las transacciones de manera electrónica/bancaria. O al menos así parece ser en Argentina. Hoy salió esta nota en el diario La Nación. Quien hoy es presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, se expresó también a favor de eliminar el circulante (efectivo) en este mismo diario hace dos o tres meses si no recuerdo mal.

No hay dudas de que las transacciones electrónicas pueden ofrecer beneficios sobre las transacciones en efectivo para las partes. Yo mismo realizo la mayoría de mis transacciones de manera electrónica. Pero creo que las discusiones están obviando algunos puntos centrales de cuál es la esfera de acción, o cuál debería ser la esfera de acción, de un banco central.En primer lugar, que los bancos centrales y las agencias recaudadoras de impuestos quieran “imponer” o “favorecer” transacciones electrónicas como medio con el fin de minimizar la informalidad y facilitar la recaudación impositiva no me parece un argumento válido. En este caso el gobierno está imponiendo el costo de ‘policía y control’ al ciudadano cuando debería ser rol del gobierno combatir la informalidad. Si el gobierno de turno no puede combatir la informalidad, en lugar de imponer restricciones al ciudadano dichos funcionarios deberían dar un paso al costado y ceder el puesto (que, recordemos, es función pública) a alguien mejor capacitado.

Esta línea argumentativa se basa, a su vez, en que “si no se está haciendo nada ilegal entonces no hay motivos para no bancarizarse.” De nuevo, esta argumentación me parece inadecuada. ¿Acaso todo ciudadano no es considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario? Realizar transacciones en efectivo no es prueba de delito o evasión ni mucho menos. Yo soy libre de hacer mis transacciones en efectivo o de manera electrónica según mis propias preferencias, no según las preferencias del gobierno de turno. Es posible, por ejemplo, que a una persona le resulte más sencillo llevar una estimación de su gasto viendo el efectivo desaparecer de su billetera que con transacciones bancarias o tarjetas de crédito. En otras palabras, esta argumentación invierta la carga de la prueba en contra del ciudadano.

En segundo lugar, es oportuno recordar que los bancos centrales no son sólo monopolios, sino que son monopolios estatales. El rol del banco central es facilitarle la vida al soberano, es decir al ciudadano, según él desee llevar adelante su vida. No es rol del banco central imponerle al ciudadano cómo vivir su vida. Es el banco central quien debe estar al servicio de las preferencias de los ciudadanos, y no los ciudadanos quienes deben estar al servicio del banco central. A veces pareciera que cuando de temas monetarios se trata, al economista medio le sale un estatista de adentro (generalmente acompañado por un pobre conocimiento de historia monetaria). Quizás en Argentina o en cualquier otro país están dadas las condiciones para eliminar por completo el efectivo, pero por usos y costumbres sus ciudadanos prefieren seguirse manejando en efectivo para transacciones diarias. ¿Por qué ha de imponer el banco central un comportamiento distinto al soberano? Lo que el comportamiento de esta sociedad sugiere es que la preferencia por el efectivo es superior a los beneficios monetarios de estar bancarizado.

En tercer lugar, ¿si estar 100% bancarizado es tan beneficioso, por qué entonces sigue habiendo transacciones en efectivo? La respuesta no es por que todas las transacciones en efectivo buscan evadir impuestos, la respuesta es que estar bancarizados tiene costos de oportunidad: Costo bancario, en Argentina impuestos a las transacciones bancarias (pagar impuestos electrónicamente a su vez esta sujeto al impuesto a las transacciones bancarias! Sí, se paga impuestos por pagar impuestos), fees por transacciones, etc. En Argentina estar bancarizado es muy costoso. Con una presión impositiva asfixiante, con incertidumbre sobre los derechos de propiedad de los depósitos, tener un bajo nivel de bancarización es un acto de supervivencia económica.

Por supuesto, pueden existir beneficios monetarios en una economía altamente bancarizada. Pero utilizar los beneficios económicos como argumento para imponer, es decir violar derechos/libertades, a terceros es un peligroso camino a seguir. ¿Acaso nuestras libertades han de estar sujetas al cálculo económico de costo/beneficio?

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

La salvajada económica del kirchnerismo

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 17/1/16 en: http://economiaparatodos.net/la-salvajada-economica-del-kirchnerismo/

 

El kirchnerismo hizo un verdadero destrozo económico producto del salvajismo de su política económica

Basta con los siguientes tres datos para advertir el salvajismo de política económica del kirchnerismo durante estos 12 nefastos años. Entre 2002 y 2015 la inflación aumentó 10,5 veces. La recaudación impositiva se multiplicó 29,5 veces y a pesar de este fenomenal saqueo impositivo que el kirchnerismo les aplicó a los ciudadanos honestos, dejó el gobierno con un déficit fiscal que en 2015 terminará en el orden de los $ 400.000 millones. Todo esto al margen de haber saqueado los ahorros que teníamos en la AFJP para cuando nos jubiláramos, dejado en bancarrota al BCRA y destruida la infraestructura del país. Es decir, el kirchnerismo hizo un verdadero destrozo económico producto del salvajismo de su política económica.

El gobierno tiene que remontar esta dura y pesada herencia de destrucción kirchnerista que requiere actuar en varios frentes. Por un lado desregular la economía para liberar la capacidad de innovación de la gente. Por ejemplo eliminar los ROE y permitirle a los productores de trigo exportar sus granos sin autorización previa del burócrata de turno es un sencillo ejemplo. Establecer cielos abierto para que haya más empresas de aviación, podría ser otro.

Otro frente, en el cual se ha avanzado es en eliminar y disminuir los derechos de exportación para productos agropecuarios e industriales. Entiendo que solo quedaron derechos de exportación para la soja, impuesto que irá bajando a lo largo del tiempo. Esto permitirá volver a diversificar la producción agrícola y darle impulso a las economías regionales.

Otro paso importante que rápidamente dio el gobierno fue salir del cepo cambiario. En mi opinión hubiese sido mejor salir sin regular el tipo de cambio vía la tasa de interés. Entiendo que las autoridades tenían algún temor que la salida del cepo produjera una corrida cambiaria, pero creo que al subir tanto la tasa de interés y mantener un stock tan elevado de letras y notas del Banco Central, generan un problema fiscal adicional al que ya existe. Veamos un ejemplo, los llamados subsidios económicos destinados a tener energía artificialmente barata implica un gasto estatal que podemos estimas en los $ 148.365  millones para este año. Ahora bien, el stock de LEBACs y NOBACs en pesos que emitió el BCRA al momento de redactar esta nota es de $ 415.200 millones, tomando la tasa de interés promedio que paga este stock, devenga un gasto fiscal por intereses pagados de $ 108.000 millones anuales. Esto quiere decir que si no baja el endeudamiento del BCRA, el aumento de las tarifas de energía para eliminar los subsidios recaerá, como corresponde, sobre el sector privado, pero también recaerá sobre el sector privado el costo de ese financiamiento del BCRA para regular el tipo de cambio generando más recesión. Es decir, el ajuste propuesto por Prat Gay en el sector público recae mayormente sobre el sector privado porque, por un lado le traslada el pago pleno de las tarifas de energía, lo cual está bien, pero al mismo tiempo le pasa el costo de frenar el tipo de cambio vía la tasa de interés que son otros $ 108.000 millones y todavía no tenemos noticias concretas terminar con el saqueo que es el impuesto a las ganancias. Pongámoslo de esta manera, si se eliminan todos los subsidios a la energía el sector privado tendrá que asumir un costo $ 148.365 millones y también pagar $ 108.000 millones en intereses para sostener artificialmente bajo el tipo de cambio más la actual carga del impuesto a las ganancias si no se anuncia nada sobre este tema. Ese ajuste sobre el sector privado es fenomenal y no se compensa con los 2000 ñoquis menos que pueden haber en el senado o los 600 militantes que dejan de currar en el Centro Cultural Kirchner. Acá hace falta un mayor acto de justicia disminuyendo el costo sobre el sector privado y empezar a hacerle pagar el costo de esta fiesta a quienes durante más de una década vivieron del trabajo ajeno, lucraron con la corrupción de la obra pública y se consideraron con derecho a vivir sin trabajar y a ser mantenidos.

Acá hay que insistir en un punto que es fundamental. Bajar el gasto público no es recesivo, por el contrario tiende a mejorar la productividad de la economía y a incrementar la cantidad de bienes a los que puede acceder la gente.

No es recesiva la baja del gasto público porque la plata para sostener la burocracia estatal, a los que viven de planes sociales y la obra pública, sale del bolsillo del contribuyente, es decir, la gente que produce y paga impuestos puede comprar menos bienes al entregar al estado fortunas en impuestos. Actualmente el contribuyente es literalmente saqueado por el estado. Imagine el lector la cantidad de bienes y servicios que deja de comprar el contribuyente para mantener a este estado sobredimensionado y por lo tanto los puestos de trabajo que nunca se han creado porque el contribuyente tuvo que contraer la demanda.

Puesto de otra manera, lo que deja de consumir el contribuyente por la mayor carga impositiva, lo consume el ñoqui que está en el Congreso, el que vive de un subsidio “social”, el que hace la obra pública sin poner plata de su bolsillo, etc. Por lo tanto, todo lo que el contribuyente deja de consumir e invertir los consumen e invierten los que se benefician del gasto público sin trabajar.

Ahora bien, si bajamos la carga impositiva el contribuyente tiene mayor capacidad para consumir e invertir y por lo tanto reactiva la economía. Por su parte el ñoqui que antes estaba en el Congreso o el que vive de un plan “social” tiene que ir a trabajar. ¿Dónde? En las empresas que se creen e inviertan para crecer si se adoptan medidas para atraer capitales y reconstruir la infraestructura (energía, puertos, rutas, etc.) y otras empresas que vean oportunidades de negocios que hasta antes no había porque el gobierno violaba el derecho de propiedad.

Los frentes para atacar son, entonces, el de la desregulación, el de la seguridad jurídica, el de la estabilidad monetaria y el de la disciplina fiscal. En la desregulación se avanzó con la salida del cepo, la eliminación de los ROE y demás controles que aplicaba el kirchnerismo. En lo que hace al respeto por los derechos de propiedad el ambiente es totalmente diferente y la gente ya confía en el nuevo gobierno.

Sigue faltando el corazón de nuestro drama económico: el fiscal. Todavía se ve mucha tibieza en las medidas aplicadas que pueden llevar algo de tiempo aplicar pero que es indispensable anunciar para ir marcando el rumbo de salida.

A propósito del tiempo. Podrá argumentarse que el gobierno necesita tiempo. Es cierto, pero tampoco puede esperarse una eternidad para avanzar en el flanco fiscal. Me dicen que hay un costo político en bajar el gasto público. A eso le respondo: no bajen el gasto y van a ver el costo político que van a tener que pagar por no hacerlo.

En síntesis, el mayor riesgo no está en las medidas que se tomen, sino en que no se tomen o se demore mucho en tomarlas.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

El modelo se quedó sin financiamiento

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 28/4/13 en http://www.lanacion.com.ar/1576829-el-modelo-se-quedo-sin-financiamiento

 Algunos de mis colegas economistas consideran que el modelo ya dio todo lo que tenía que dar y que ahora necesita ser revisado. Tengo una visión diferente. El problema del llamado “modelo” es que siempre fue inconsistente, pero pudo sobrevivir durante bastante tiempo gracias a que tuvo financiamiento para cubrir las inconsistencias. El drama actual es que ya no tiene mucho margen de financiamiento de sus inconsistencias. Es decir, el modelo estaba destinado de entrada al fracaso, pero pudo sobrevivir por diferentes circunstancias que ya no se dan.

¿Por qué el modelo siempre fue inconsistente? Porque partió de la base de que primero se puede consumir y luego producir. Para poder consumir cada vez más, hay que producir cada vez más. Y para eso hay que aumentar la productividad vía inversión.

Si bien hubo mecanismos de financiamiento del populismo, como el viento de cola que fueron la soja y el crecimiento del mundo, la primera ya no alcanza y el segundo desapareció. ¿Cómo se financió el aumento del consumo durante todos estos años? Básicamente consumiéndose el stock de capital. Se consumieron nuestros ahorros en las AFJP, el stock ganadero, el sistema energético, la infraestructura del país (rutas y transporte público destruidos), una presión impositiva descomunal y ahora con la maquinita de emitir billetes, dejando con patrimonio neto negativo al BCRA.

Ahora bien, obviamente que estos mecanismos para financiar la fiesta de consumo artificial tuvieron un costo. Uno es la crisis energética que han generado. Basta con ver los datos de importación de combustibles de marzo y del primer trimestre de este año para advertir el serio problema que han generado en este rubro. En marzo de este año las importaciones de combustibles aumentaron 65% en comparación con marzo de 2012. Si tomamos el primer trimestre de este año, las importaciones de combustibles subieron 57% con relación al mismo período de 2012.

El retraso del tipo de cambio real también les juega en contra. El saldo de balance comercial del primer trimestre de este año es prácticamente la mitad del saldo de balance comercial del año pasado, y eso que se cerraron las importaciones. Caso contrario, ya estarían con saldo negativo en este rubro o muy cerca, por la sencilla razón de que la caída del tipo de cambio real estimula las importaciones y desestimula las exportaciones.

Seguramente que la gran brecha cambiaria entre el dólar oficial y el paralelo debe estar generando sobrefacturación de importaciones y subfacturación de exportaciones, pero de todas formas al Central le será cada vez más difícil recuperar las reservas que viene perdiendo a pasos acelerados. Al 15 de abril, siendo optimistas, las reservas del BCRA representaban sólo 29% del total del activo de la entidad.

Si uno mira la recaudación impositiva, en el primer trimestre creció 25,8%, es decir, empató con la inflación en el mejor de los casos. Pero dos impuestos que reflejan la actividad interna como son el IVA DGI y el impuesto al cheque subieron 26 y 24%, reflejando el estancamiento con inflación que atraviesa la economía argentina. Por su parte, los derechos de exportación, que eran la vaca lechera del gobierno nacional, cayeron 32% en el primer trimestre respecto de ese período de 2012.

La desaceleración de la economía se observa hasta en los datos del Indec, que informa un aumento de las ventas de los supermercados en pesos corrientes de 21,2% en febrero de este año en términos interanuales, lo que significa una caída en términos reales.

Por último, la demanda laboral en la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires se ubicó 9% por debajo de abril de 2002, que fue el peor mes del año de la crisis, de acuerdo con datos de la Universidad Torcuato Di Tella.

Con el tipo de cambio deteriorado hasta niveles que ya son equiparables a los de la convertibilidad en pesos constantes, el sector externo no le dará dinamismo a la actividad económica. Salvo la soja y algún producto en particular, exportar con estos costos en dólares es todo un desafío.

El consumo no va a tener el impulso de otros años porque ya no queda margen para financiar la fiesta artificial. Es más, con la baja demanda laboral que hay hoy, mi impresión es que en cualquier momento pueden comenzar los problemas de desocupación.

Y aquí llegamos al punto crucial. Las inversiones que podrían sentar las bases del crecimiento de largo plazo, crear más empleo y mejores salarios reales brillan por su ausencia. Las arbitrariedades que implementa Moreno en representación del Gobierno (no haría lo que hace sin el visto bueno de la Presidenta) ya son suficiente argumento para no invertir en la Argentina. Para colmo, luego le agregaron el cepo cambiario por el cual nadie va a invertir para después no poder girar sus utilidades y dividendos. Y como frutilla del postre, ahora tenemos un avance sobre la Justicia en el que los derechos de propiedad quedan totalmente sometidos al capricho del gobierno de turno.

Así que volvemos al punto de siempre: no hay posibilidad de crecimiento de largo plazo sin calidad institucional. Sin ella no habrá inversiones ni más puestos de trabajo ni mejores salarios. Y calidad institucional es justamente lo que tenemos cada vez menos.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.