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Luces y sombras antes de la Cumbre de las Américas de Lima

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 30/3/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2121416-luces-y-sombras-antes-de-la-cumbre-de-las-americas-de-lima

 

El 13 y 14 de abril próximos se realizará la VIII Cumbre de las Américas,en la ciudad de Lima, en Perú. Será la continuadora de la primera de esas reuniones, convocada por el presidente Bill Clinton, en Miami, en 1994.

En esta oportunidad, dos de los mandatarios de la región están anticipadamente concentrando la atención. El primero es el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Originalmente invitado por los dueños de casa, Maduro fue luego desinvitado, lo que es por lo menos extraño, aunque hayan existido buenas razones para el cambio de actitud peruano. Hoy, es obvio, Nicolás Maduro es un dictador autoritario y Venezuela ha dejado de funcionar como una democracia. Es, como Cuba, un país totalitario.

Maduro contestó que no iba a dejar de asistir a la reunión, evidenciando el estilo patotero de los bolivarianos y trayendo a la memoria un episodio similar que tuviera lugar en la Argentina y fuera protagonizado por la también poco educada Delcy Rodríguez. Si tenemos en cuenta que Nicolás Maduro decidió no concurrir al cambio de mando reciente en Chile, en virtud del cual Sebastián Piñera volviera a la presidencia del país transandino, parece posible que Maduro, pese a sus ladridos, decida finalmente no aparecer en Lima. Sería probablemente lo más sensato, porque una cosa es estar aislado y otra, muy distinta, es hacer un papelón, provocando un incidente.

No es imposible que la reunión “Cumbre” de Lima fracase, como ha sucedido en algunas de las últimas reuniones de ese tipo donde no se alcanzaron los consensos esperados. Tampoco sería sorprendente que Trump llegara a un país perturbado políticamente como consecuencia de la renuncia de su ahora expresidente Pedro Pablo Kuczynski. A un país todavía nervioso, entonces.

A Trump parecería no resultarle fácil el diálogo con los latinoamericanos. Un llamado telefónico reciente entre el presidente Trump y su vecino, el presidente de México,Enrique Peña Nieto, terminó siendo un desastre.

Uno de los países más importantes de la región, Brasil, es uno de los más afectados por las medidas arancelarias de carácter proteccionista recientemente dispuestas por el presidente Trump, y no es imposible que la región toda pida al presidente norteamericano evitar las consecuencias de una “guerra comercial” derivada de las medidas arancelarias recientemente dispuestas por Trump.

En otro andarivel, Donald Trump deberá presumiblemente estrechar la mano de Raúl Castro, el presidente de Cuba, que también podría concurrir a Lima. Ese momento también podría ser complejo, atento a que Donald Trump no mantuvo la política de distensión hacia Cuba puesta en marcha por su predecesor, Barack Obama.

Por todo lo antedicho hay quienes sostienen que para Donald Trump la mejor actitud sería probablemente la de permanecer en un marco de discreción y así evitar eventuales rispideces. Es difícil imaginar a un Donald Trump asumiendo ese papel. Parece demasiado arrogante para elegir y asumir esa conducta. Sin embargo, sería mejor para Trump escuchar, que pontificar. Convocar, que desunir. Acercar, en lugar de alejar o dividir. Ojalá lo entiendan él y su nuevo Secretario de Estado, Mike Pompeo, que hará su debut multilateral en la región en la “Cumbre” de Lima.

La prudencia aconseja a Donald Trump evitar la retórica agresiva y dejar que, en las cuestiones más delicadas, como es la que tiene que ver con Venezuela, sean los países del llamado “Grupo de Lima” los que lleven la voz cantante. Después de todo, son ellos quienes tienen la actitud más clara de condena respecto del régimen autoritario que gobierna Venezuela.

Esto es posible, sin perjuicio de mantener su actitud dura respecto de aquellos regímenes que -por autoritarios- Donald Trump repudia.

No sería entonces sorpresivo que nuestro presidente, Mauricio Macri, vuelva a puntualizar, con razón, que la Venezuela de nuestros días ha dejado de ser una democracia y está muy lejos de poder ser tenida como un país que respeta los derechos humanos y las libertades civiles y políticas de sus ciudadanos. Para Trump sería probablemente un error volver a sugerir que su gobierno no descarta una “intervención militar” en Venezuela. La región no lo acompañaría y la alternativa luce, por lo demás, como una grave equivocación.

La “Cumbre” de Lima -a estar a su convocatoria- analizará el impacto de la corrupción en la gobernabilidad de los países de nuestra región. El efecto nocivo de las cleptocracias, entonces. Sobre esto los Estados Unidos tienen mucho que ofrecer, particularmente en materia de información e investigaciones. Y también alguna experiencia ganada en América Latina, como es el caso de los esfuerzos que realiza con Guatemala para desterrar la impunidad.

Como no es imposible que Donald Trump sufra provocaciones, es importante que, ante ese riesgo, lo tenga en cuenta y elija mantenerse siempre en el plano de la serenidad. Recordando aquello de que escuchar con humildad no es perder el tiempo. Particularmente cuando se trata de temas que quizás no se comprenden en toda su extensión y profundidad.

Queda visto que la “Cumbre” de Lima puede resultar compleja. Si Donald Trump decide instalarse en el centro del escenario, desatando desde allí su conocida retórica podría generar tormentas. Sería mejor que -en cambio- intentara generar confianza, poniéndose a disposición de aquellos gobiernos de la región hoy empeñados en una lucha frontal contra la corrupción que, por décadas, ha sido desgraciadamente endémica en América latina.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Cuba detiene su proceso de reforma

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 6/4/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2005409-cuba-detiene-su-proceso-de-reforma

 

Cuuba es un ejemplo claro del fracaso del colectivismo como sistema económico. Tan es así que, en el 2008, presionado por la ya entonces inocultable realidad de su paralizada economía, el Partido Comunista de Cuba decidió formalmente dejar de lado ese modelo. Lo hizo entonces al impulso de Raúl Castro .

La idea fue abrir y descentralizar -pausadamente- la economía de la isla alejándose del estatismo absolutamente integral que la caracterizaba; aumentar la productividad abriendo diversos espacios para la actividad privada; unificar el sistema monetario; y procurar atraer a la inversión extranjera, para con ella fomentar el crecimiento. Para lo cual, en el año 2009 se designó como “zar” de la reforma intentada a Marino Murillo, uno de los actuales miembros del politburó cubano, que impulsó más o menos tímidamente el inicio de la “reforma” y que hoy (ante el poco éxito del esfuerzo) parecería prácticamente haber desaparecido de la escena.

El proyecto de apertura y liberalización de la economía cubana aparentemente ha fracasado. El propio Partido Comunista así lo admitió formalmente en su reunión de Abril de 2016. Hoy se están imponiendo nuevamente controles de precios a la actividad privada, incluyendo a la agricultura y al transporte. El inevitable desaliento que esa quita de incentivos provoca está ahogando el poco impulso a la actividad que de allí provenía.

¿Qué le puede deparar el futuro a Cuba? Si miramos la realidad, nada demasiado bueno. Porque lo cierto es que Cuba ha vivido “colgada” de los demás por espacio de más de medio siglo. Primero ordeñó a la desaparecida Unión Soviética. Y luego hizo hábilmente lo mismo con Venezuela. No obstante, la realidad es que sus dos países benefactores han terminado en el colapso económico. Y que la inversión extranjera que, ante la convocatoria de los Castro se esperaba llegaría cual catarata, es muy difícil que considere a un país totalitario en el que, por definición, no existe el “estado de derecho”. Lo cierto es que los inversores no se han precipitado hacia la isla, como algunos soñaron. Ni lo harán.

Fidel murió en noviembre del año pasado, dejando a Cuba en un pantano económico-social, sin verla brillar. Raúl tiene ya 85 años y ha prometido públicamente dejar el poder el 24 de febrero del año que viene. Se está yendo, entonces. No hay mucha duda. Pero como los déspotas no dejan herederos, no se sabe a ciencia cierta quién tomará el timón del país a poco menos de un año del anunciado paso al costado de Raúl Castro. Como incógnita de cara al futuro, es enorme. Aunque existan candidatos, no hay certeza.

Mientras tanto, los montos de los que alguna vez conformaran un paquete realmente gigantesco de subsidios venezolanos han caído por debajo de la mitad de lo que en su momento alcanzaran. Son ahora apenas el 40% de lo que llegaron a ser. Por ende, ya no son robustos, ni alcanzan para que toda una nación pueda sobrevivir con alguna holgura y dignidad, pero con poco esfuerzo.

La economía cubana flota -desde hace rato ya- en la mediocridad, y el nivel de vida del pueblo cubano, en términos relativos, comparado con el de sus vecinos latinoamericanos, sigue estando por el suelo.

La desesperanza de la gente es grande. Por esto, una encuesta realizada recientemente en Cuba bajo los auspicios de la Universidad de Chicago acaba de arrojar un resultado notable, aunque no demasiado sorprendente: la mitad de los que fueran encuestados manifestó sin rodeos que, si pudiera irse de Cuba, lo haría sin mayores titubeos.

Esto nos recuerda inmediatamente a los hermanos Castro que aún están con vida, que son tres, y dos viven en el exterior: Juanita, que vive en Miami desde hace cincuenta años y Emma, que reside en México. Por algo será.

Sólo Raúl Castro vive en Cuba. Por ahora, al menos. La encuesta referida constató, además, que un 46% de los entrevistados cubanos sostiene que es precisamente la economía colectivista de la isla la que los mantiene sumergidos en su dura situación de pobreza. Y no se equivocan, por cierto. Es efectivamente así, aunque la dictadura sea la razón principal del fracaso. Pero lo grave es que un gobierno que por definición es totalitario, como el cubano, que todo lo sabe y jamás se equivoca, supone operar con una economía exactamente del mismo perfil: la colectivista. Éste es precisamente el gran drama.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Distintos niveles de popularidad de los presidentes latinoamericanos

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 2/3/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1989208-distintos-niveles-de-popularidad-de-los-presidentes-latinoamericanos

 

Se acaban de difundir los resultados de una interesante encuesta reciente realizada por IPSOS-Public Affairs, que midió los niveles actuales de popularidad de los distintos presidentes de América latina. Ella se realizó consultando específicamente a casi tres centenares de líderes de opinión de todos los rincones de la región y a periodistas especializados durante el período transcurrido desde noviembre de 2016 hasta enero del año en curso.

Los mandatarios de nuestra región que, a estar a los resultados de esa encuesta, mejor miden son: Juan Manuel Santos, de Colombia; Tabaré Vázquez, de Uruguay y nuestro presidente, Mauricio Macri, en ese orden.

Los porcentajes de aprobación son, para ellos, realmente muy significativos. Concretamente, del 74% para Santos, del 70% para Vázquez y del 64%, para Macri.

La alta cifra de aplauso para el Premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos hoy podría haber disminuido algo, como consecuencia de las acusaciones que le imputan haber recibido indirectamente dinero de Odebrecht, destinado al financiamiento de su última campaña electoral. Estas acusaciones son llamativamente paralelas a las que en su momento se hicieran contra el ex presidente colombiano Ernesto Samper, que acaba de renunciar a la Secretaría General de UNASUR. Como duro resultado de ellas, lo cierto es que Ernesto Samper aún no puede ingresar al territorio de los Estados Unidos, país que le niega la posibilidad de obtener la visa del caso.

A su vez, los presidentes que peor miden en nuestra región, son: el ecuatoriano Rafael Correa, con apenas un 36% de aprobación; el dictador cubano, Raúl Castro, con un débil 31%; el asediado por acusaciones de corrupción presidente de Brasil, Michel Temer, con un escaso 30% de aprobación; el presidente de México, Enrique Peña Nieto, con sólo un 25% de aprobación; y, no inesperadamente, el claramente peor de todos es el presidente venezolano Nicolás Maduro, que aparece con un escuálido 6% de aprobación, con nada entonces. Rechazado por su pueblo.

Los otros tres mandatarios regionales cuya popularidad midiera la encuesta referida específicamente, son: Pedro Pablo Kuczynski, del Perú, que obtuvo un saludable 61% de aprobación; y Michelle Bachelet, de Chile, que tiene un 58% de aprobación. Bien por debajo de ellos aparece el eterno presidente boliviano, Evo Morales, con una flaca aprobación del 41%, esto es menos de la mitad del total de los encuestados.

A su vez, las respectivas tasas de desaprobación registradas por la encuesta comentada son las siguientes: para Juan Manuel Santos, del 23%; para Tabaré Vázquez, del 14%; para Mauricio Macri, del 14%; para Rafael Correa, del 58%; para Raúl Castro, del 64%; para Michel Temer, del 26%; para Enrique Peña Nieto, del 67%; para Pedro Pablo Kuczynski, del 12%; para Michelle Bachelet, del 40%; para Evo Morales del 56%; y para el repudiado Nicolás Maduro, de un increíble 91%.

No es imposible que la débil imagen del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, comience pronto a fortalecerse por impacto del nacionalismo si, de pronto, su desempeño en la difícil pulseada comercial e inmigratoria que tiene en curso contra el presidente norteamericano, Donald Trump, lo justifica.

Así están las cosas en nuestra región latinoamericana. Relativamente tranquilas, al menos aparentemente, para los jefes de estado de Colombia, Uruguay, Argentina, Perú y Chile. Bastante más complejas para los de Bolivia y Ecuador. Y francamente adversas, al menos en términos de imagen, para los presidentes de Cuba, Brasil, México y Venezuela.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Avances en el proceso de paz entre Colombia y las FARC

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 29/9/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1832104-avances-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-farc

 

El miércoles pasado se alcanzó un trabajoso acuerdo entre el gobierno de Colombia y los líderes de las FARC. El referido a uno de los capítulos más complejos de las negociaciones de paz que están en curso desde hace tres años. El que tiene que ver con la llamada “justicia transicional”. Esto es, con el juzgamiento efectivo de los aberrantes crímenes de guerra cometidos durante medio siglo de “conflicto armado interno” en Colombia. Crímenes que son delitos de lesa humanidad, por lo que no pueden quedar impunes, como desgraciadamente ha sucedido en otros rincones de nuestra región.

Tras el paso adelante que supuso superar ese escollo, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos,estrechó su diestra con la de Rodrigo Londoño -más conocido como “Timochenko”- el líder de las FARC. Esto ocurrió en La Habana, ante la mirada de un exultante Raúl Castro que no cabía en sí mismo. Esa fue, cabe apuntar, la primera vez que los dos colombianos mencionados se vieron la cara. Simultáneamente se anunció que el acuerdo final de paz entre las dos partes se suscribirá a más tardar el 23 de marzo de 2016, poniendo fin a un conflicto que ha desangrado a Colombia provocando más de 300.000 muertes.

El texto final de lo acordado no se conoce aún. Lo que inevitablemente genera dudas. En rigor, sólo se han dado a conocer los principales puntos consensuados, de modo telegráfico. Las FARC, puede sostenerse, finalmente aceptaron enfrentar la responsabilidad que les cabe por sus crímenes, como corresponde. Además, convinieron en reparar los daños provocados a las víctimas de su accionar criminal a lo largo de cinco décadas de violencia.

Lo sucedido es positivo, aún cuando queden dudas de magnitud a despejar sobre cuestiones que tienen directamente que ver con los capítulos negociados.

Veamos algunos de los temas recientemente acordados que contienen soluciones que son novedosas y, por ende, hasta polémicas.

El “desarme” de la guerrilla

Se ha previsto que el “desarme” de las milicias de las FARC comenzará recién 60 días después de que sea suscripto el acuerdo final de paz. No se sabe aún cómo, desde que el tema no se ha terminado de analizar.

La idea central parecería ser que las armas y los pertrechos de guerra en algún momento se entreguen a un tercero a convenir, quien se encargará de destruirlas y certificará -más allá de toda duda- esa circunstancia una vez que haya hecho lo que se le encargue. Hablamos de cantidades y tipos de armas y municiones realmente sustanciales.

La “reinserción” y desmovilización de la guerrilla

No hay todavía anuncios concretos sobre esta delicada cuestión. Que deberá ciertamente incluir algún programa particular de empleo y quizás hasta asentamientos para la “reinserción” inicial en la sociedad colombiana de los ex guerrilleros, así como definir y organizar proyectos productivos, como podrían ser trabajos de desminado y construcción de obra pública.

El referendo aprobatorio del acuerdo de paz

Cabe destacar que serán los propios colombianos quienes, en definitiva, se pronuncien sobre la aceptación -o el rechazo- de lo negociado por su gobierno con las FARC. Las FARC han insistido, con desparpajo sin par, que esto debería hacerse a través de una Asamblea Constituyente. El gobierno no lo ha aceptado. Lo cierto es que cualquier acuerdo con las FARC al que se arribe deberá ser ex post refrendado, esto es legitimado expresamente por el pueblo colombiano para entrar en vigencia.

Es importante destacar que el 81% de los colombianos encuestados quiere que los guerrilleros sean seriamente juzgados y, en su caso, condenados por sus innumerables delitos.

Extradiciones

Como existe la posibilidad de que algunos de los líderes de las FARC puedan, tras la paz, ser requeridos por tribunales norteamericanos por sus vinculaciones con el narcotráfico, habrá que resolver esta situación que tampoco parece haber sido objeto de consenso final alguno.

Ocurre que aún está fresco el recuerdo de lo sucedido con algunos paramilitares que, desmovilizados en 2008, finalmente terminaron encerrados en cárceles norteamericanas, donde algunos aún están recluidos cumpliendo largas condenas a prisión.

El diplomático norteamericano que estuvo siempre cerca de las negociaciones de paz con las FARC, Bernie Aronson, habría asegurado que no habrá pedidos de extradición para quienes sean efectivamente juzgados bajo el acuerdo de paz negociado.

Juicios y penas “ad hoc”

Este es un tema central, con el cual seguramente habrá cuestionamientos, posiciones antagónicas y hasta desencuentros. Tanto es así que ya se conocen fuertes diferencias de opinión.

Según los anuncios formulados, los milicianos de las FARC y los agentes del Estado que hayan, directa o indirectamente, cometido crímenes de guerra tendrán una opción: la de confesarlos o no. Hablamos de unos 38.000 episodios criminales que pudieron haber sido cometidos por unos 16.000 guerrilleros que han sido objeto de investigaciones de distinto tipo. No es poco. Es obvio que, además, habrá otros atentados terroristas que investigar. Sus responsables deberán revelar toda la verdad de lo, en cada caso, sucedido. Y reparar a las víctimas, comprometiéndose formalmente a no repetir jamás sus conductas delictivas.

En el primer caso, el de los confesos, ellos serán juzgados por una sala o salas de un Tribunal Especial con jurisdicción exclusiva “para la paz” a crearse y, en su caso, recibirán condenas que van desde los 5 a los 8 años de duración. Pero lo novedoso es que no irán necesariamente a prisión, sino que tendrán sólo una restricción a su libertad ambulatoria, “en condiciones especiales”. Como podría ser quedar alojados en granjas agrícolas, donde podrían hacer trabajos comunitarios. O hacer eventualmente tareas de desminado o de sustitución de cultivos ilícitos, esto es de aquellos dedicados a la producción de drogas. Esto es ciertamente distinto a lo sucedido hasta ahora en casos similares.

Por esto algunos, como el Procurador General de Colombia, Alejandro Ordóñez, o el respetado Director General de Human Rights Watch, José Manuel Vivanco, no han vacilado en expresar -de inmediato- su desacuerdo frontal con los anuncios realizados. Para Vivanco, esto “permitiría que los máximos responsables de los peores abusos puedan eximirse de pasar siquiera un día en prisión” y, por ello, es difícil imaginar que esta fórmula supere un escrutinio riguroso por parte de la Corte Constitucional de Colombia o de la Corte Penal Internacional. Y es posible que sea así. Hay, entonces, un problema de “proporcionalidad” entre la enorme gravedad de los crímenes cometidos y el carácter casi simbólico de las penas a aplicarse.

Quienes, en cambio, reconozcan tardíamente sus delitos, podrán ir a cárceles ordinarias a cumplir allí la pena que en cada caso se les imponga. Siempre entre los 5 y los 8 años de prisión.

Si no hay confesión por parte de algunos y, ello no obstante, investigadas que sean sus conductas, se los encuentra culpables de haber cometido delitos de lesa humanidad, las penas a ser impuestas en estos casos, por otra sala o salas del tribunal a crearse, podrían extenderse hasta los 20 años, siempre en cárceles ordinarias.

El tema de los mecanismos punitivos que aparentemente han sido convenidos seguramente generará resistencias. Particularmente entre los miles y miles de víctimas de la violencia de la guerrilla marxista acumulados a lo largo de medio siglo de atentados inhumanos. Para muchos, mecanismo punitivo previsto supone conferir impunidad.

Se ha acordado entonces la creación de un tribunal especial, en el que la mayoría de los magistrados sería colombiana y en el que, además, participarían (aunque en minoría) jueces extranjeros. Las FARC tendrán voz en la selección de los candidatos, lo que también es cuestionable. Tanto los agentes del Estado, como los particulares, quedarían sometidos a la jurisdicción del nuevo tribunal, tal como lo exige el derecho humanitario internacional. Se espera que el tribunal pueda completar su labor en un plazo de tres años, aproximadamente.

Se habla, asimismo, de la sanción de una “ley de amnistía”, aunque sólo para los delitos de contenido político. No para aquellos de lesa humanidad, desde que está claro que las amnistías no son admisibles para el derecho internacional cuando se refieren a estos últimos delitos. Esto pese a estar mencionadas en el Protocolo II de la Cuarta Convención de Ginebra de 1949.

Por su parte, las organizaciones no gubernamentales especializadas podrían -ellas también- denunciar los delitos de lesa humanidad de los que tengan conocimiento.

La situación del “ELN”

Ante el avance de las conversaciones de paz con las FARC, cabe preguntarse acerca de qué sucederá con el segundo movimiento guerrillero colombiano, el ELN, que tradicionalmente ha estado bajo la tutela cubana inmediata.

Hoy esa organización violenta aún cuenta con unos 1500 efectivos y está comandada por Nicolás Rodríguez Bautista, a quien se conoce por su nombre de guerra: “Gabino”. El ELN ya ha mantenido conversaciones exploratorias con el gobierno de Colombia en territorio de Ecuador y de Venezuela, países “bolivarianos” donde, por razones que no hace falta explicar, el ELN se siente seguro.

Por todo ello se presume que, si el acuerdo con las FARC finalmente se alcanza, el ELN podría terminar haciendo rápidamente lo mismo. O algo muy parecido. Poniendo así fin a su propia participación en una etapa de violencia que para Colombia podría quedar atrás.

La paz para Colombia comienza a parecer factible. A vislumbrarse cercana, entonces. Buenas noticias, más allá de las dificultades que quedan por superar.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La “normalización” de las relaciones entre Cuba y EE.UU.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 22/5/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1794799-la-normalizacion-de-las-relaciones-entre-cuba-y-eeuu

 

Esta semana, las tareas de “normalización” de las relaciones bilaterales entre Cuba y EE.UU., destinadas a dejar atrás los fantasmas de la Guerra Fría, continuarán avanzando. Se realizará la cuarta reunión de trabajo conjunta entre los representantes de ambas naciones desde que, el 17 de diciembre de 2014, se anunciara el comienzo de esta nueva etapa, superadora de largos desencuentros.

Hoy está claro que el colapso de la economía venezolana tiene mucho que ver con el proceso de “acercamiento” entre Cuba y Estados Unidos. Durante 2014, las entregas de petróleo crudo por parte del régimen venezolano a Cuba, a cambio de servicios cubanos groseramente sobrevaluados, cayeron dramáticamente. De los 50 mil barriles diarios que Cuba recibía en 2012, hasta apenas la mitad de esa cifra, en 2014. Y no es imposible que esas entregas sigan cayendo en 2015. Y hasta que ellas, de pronto, desaparezcan.

Por eso Cuba decidió cortar esa “dependencia”. Escapar de ella. Ocurre que la crisis venezolana es profunda y que, más allá de la retórica, su economía ha sido destrozada por las recetas intervencionistas de los “bolivarianos”. Por eso, presumiblemente, la estratégica “huida” cubana del costado de Venezuela.

Volviendo a la “normalización” aludida, esta vez la conversación bilateral se reanudará en la ciudad de Washington, alternando así la sede de las reuniones entre las capitales de los dos países. Las delegaciones estarán lideradas por dos experimentadas mujeres: Josefina Vidal Ferreiro y Roberta Jacobson.

La agenda del nuevo encuentro contiene un paso de enorme simbolismo: nada menos que la reapertura de las respectivas embajadas. Aparentemente, ello podría ocurrir antes del fin de este mes de mayo.

Las conversaciones bilaterales llevan un ritmo sostenido. Lo que, en sí mismo, es toda una señal. Pese a que -como apuntara el propio Raúl Castro en su encuentro cara a cara con Barack Obama- hay que “tener mucha paciencia”.

El deshielo entre ambas naciones es bastante evidente y las puertas del futuro, es cierto, ya no tienen más cerrojos. No obstante, los pasos se suceden lentamente. Como podía preverse. Es necesario superar más de medio siglo de desencuentros y encontrar soluciones adecuadas a los problemas -de toda índole- que se han acumulado.

Los avances, sin embargo, comienzan a estar a la vista. En primer lugar está ya en marcha el proceso de exclusión de Cuba de la infamante lista norteamericana de países que apoyan al terrorismo. Con todas sus consecuencias y repercusiones. El Poder Ejecutivo norteamericano ya hizo su parte. Rápido, por cierto. El plazo de 45 días que ahora tiene el Congreso para actuar vencerá el 29 de este mismo mes.

Además, con el impulso de la cercanía geográfica (apenas 145 kilómetros separan a ambos países), ya se han concedido las licencias necesarias a cuatro empresas interesadas en prestar un servicio regular de “ferries” entre ambos países, que podría estar operativo a comienzos del último trimestre de este año. En paralelo, la empresa aérea “Jet-Blue” se apresta a iniciar vuelos regulares que unirán los aeropuertos de la ciudad de Nueva York con el de La Habana. A partir del próximo 3 de julio, a estar a los anuncios formulados. Ya hay asimismo frecuentes “charters” que viajan a Cuba desde Nueva York o Nueva Orleans.

Si el movimiento se demuestra andando, parece obvio que las cosas están en marcha. Lenta, quizás, pero en marcha con un cúmulo de temas pendientes de resolución.

Una de las apuestas más claras que Cuba puede hacer -de inmediato- para mejorar el desalentador estado de su economía y generar divisas, es la de impulsar al sector turístico. La isla recibe hoy unos tres millones de turistas por año. Que llegan desde todas partes. Curiosamente, una tercera parte de ese flujo está compuesta por turistas canadienses. En cambio, apenas un 3% de esa corriente total llega desde los Estados Unidos. Hablamos de unas 90.000 personas por año. Muy poco. Pero ya se nota la llegada de turistas americanos que comienzan a visitar Cuba “antes que todo cambie”.

Hay allí, por cierto, una posibilidad de crecer rápidamente, con el efecto dinamizador que ello supone. El turismo es la segunda fuente de ingreso de divisas de Cuba, detrás de la exportación de servicios médicos, con la que Cuba genera ingresos por valor de unos 7.600 millones de dólares cada año. El turismo podría, de pronto, transformarse en la primera fuente de ingreso de divisas.

Por esto seguramente el presidente de Francia, Francois Hollande, en su reciente visita a la isla anunció que dos cadenas hoteleras francesas: Accor y Warwick, pondrán en marcha nuevos proyectos, en Varadero y Jardín del Rey. Apuesto a que pronto habrá nuevas canchas de golf en Cuba, que ya tiene dos, mientras en la República Dominicana hay más de treinta.

Otra de las cuestiones inmediatas a atender es la de las comunicaciones. Especialmente la que tiene que ver con Internet. Hoy, apenas un 26% de los cubanos tiene acceso a la “red”. Pero la situación es aún peor que eso, atento a que tan sólo un 3% de ellos tiene, en rigor, acceso internacional. El que, para crecer, importa más.

El gran obstáculo a superar tiene, cuando no, que ver con la libertad. Cuba seguramente querrá continuar con su facultad de censurar el tráfico. Esta es su “normalidad”. Allí se sabe que uno es escuchado -o leído- cuando se comunica con el exterior. En otros países esa es una suposición, con mucha frecuencia más real de lo que algunos creen. Pero el tema pasa por mantener -o no- el control de todo que caracteriza al comunismo de Cuba, donde ciertamente no hay libertad de opinión, ni de prensa, ni de información, sino un monótono discurso único – monopólico- que se predica constantemente desde los más variados atriles del Estado que asume siempre el desagradable rol de dueño exclusivo de la verdad.

Hay, además, otra dificultad inmensa, derivada del atraso en que -con un modelo económico fracasado- se ha sumido al pueblo de Cuba a lo largo de medio siglo, que hace que el sueldo promedio de los cubanos sea de apenas unos 19 dólares mensuales y que el costo de una hora de “Internet” se lleve algo así como la quinta parte de esos ingresos mensuales. Delicias propias de un país donde el 70% de los trabajadores son empleados del Estado.

Algunos esperan que haya otros avances pronto. Aquellos que tienen que ver con la democracia y los derechos humanos. Y con las libertades civiles y políticas. Instituciones absolutamente ausentes de Cuba, que está bajo un régimen totalitario: el del partido único. Pero ellos, cabe advertir, no ocurrirán en el corto plazo.

La apuesta en estos temas tan graves apunta al futuro, a la juventud, a una Cuba que, paso a paso, pueda salir de la ruina económico-social en la que está y evolucionar en dirección a la libertad y a la democracia.

La apuesta en estos temas tan graves apunta al futuro, a la juventud, a una Cuba que, paso a paso, pueda salir de la ruina económico-social en la que está y evolucionar en dirección a la libertad y a la democracia.

Por ahora, pensar que Cuba dejará pronto de ser una dura tiranía en nuestra región es, me parece, una ilusión. Todavía hay unos 60 presos políticos en las cárceles de Cuba. Y, más aún, todavía se reprime -duro- a los disidentes. Prueba irrefutable de ello ha sido que el pasado 3 de mayo de propinó una nueva -y siempre cobarde- paliza represiva a las “Damas de Blanco”. A las que además se detuvo, esposadas, por largas horas. Con la saña resentida de siempre, alimentada por el odio y los conocidos rencores.

Mientras tanto, Raúl Castro parece querer salir, él mismo, del cascarón del aislamiento. Se reúne con el Papa Francisco en Roma antes de que éste lo visite en la isla. Recibe al gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, rodeado de posibles futuros inversores. Y, enseguida, al presidente de Francia, en la primera visita presidencial de un mandatario galo a la isla.

Las señales de lenta apertura aparecen. Pero no por ello hay que engañarse. Ni entusiasmarse demasiado sobre los posibles efectos de corto plazo del proceso que -a caballo de la “normalización” de las relaciones bilaterales con los EEUU- acaba de iniciarse en Cuba. Del dicho al hecho, hay distancia. Y una cosa es tener esperanza y otra, muy distinta, alcanzar el bienestar.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Cuba condiciona el acercamiento a Estados Unidos:

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 5/2/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1765672-cuba-condiciona-el-acercamiento-a-estados-unidos

 

Cuba anunció que condiciona fuertemente el restablecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Antes de hacerlo, el gobierno de la isla pretende, entre otras cosas, que los EE.UU. (i) le devuelvan la base naval de Guantánamo (ii) levanten el embargo comercial que aún pesa sobre ella y (iii) compensen a Cuba por los daños causados por el embargo a lo largo de los años en que estuvo vigente con cientos de millones de dólares de pretendidas compensaciones, sin que se mencione una palabra sobre las compensaciones que corresponden por las confiscaciones cubanas de propiedades de empresas y personas de los EE.UU.

Esto, a cambio de la reconciliación. Para Raúl Castro, sin que esas tres condiciones se materialicen ex ante, la normalización de las relaciones con el país del norte simplemente “no hace sentido”.

Parecería evidente que, por el momento al menos, Cuba no tiene demasiado apuro en concretar la normalización anunciada por los gobiernos de ambos países el pasado 17 de diciembre. Aunque lo cierto sea que habrá que ver cuán rígido es efectivamente el aparente condicionamiento, porque si la delicada situación económica de Venezuela de pronto se complica y sus importantes subsidios al gobierno de la isla se reducen, no es imposible que el mismo pueda eventualmente flexibilizarse.

El anuncio, realizado después de varias reuniones bilaterales entre Cuba y los EE.UU. destinadas a consensuar el proceso de normalización, genera ahora una dosis de escepticismo acerca de la voluntad cubana de efectivamente ir adelante con este tema y sugiere que, de cualquier manera, el camino a recorrer no será transitado vertiginosamente, sino más bien con pasos lentos.

Las condiciones aludidas, que Cuba acaba de hacer conocer en la reciente reunión del Celac son -en los hechos y si los EE.UU. decidieran que están dispuestos a aceptarlas, lo que no parece demasiado probable- prácticamente imposible de cumplir. Al menos en el corto plazo. Entre otras cosas, porque la lamentable prisión de Guantánamo aún no está en condiciones de ser cerrada.

Por lo demás, la lista de condiciones no se agota en las tres antes mencionadas. Es larga. Y ambiciosa.

Un embargo que ya no tenía sentido va felizmente camino a eliminarse. Paso a paso. Todo puede ciertamente cambiar en función de las circunstancias, pero el camino de la normalización entre será arduo

Exige asimismo que desde los EE.UU. se dejen de emitir programas de radio y/o televisión con contenidos críticos respecto de lo que sucede en la isla que aún está gobernada por un régimen que nada tiene de democrático y que no respeta, ni los derechos humanos, ni las libertades civiles de su propio pueblo. Éste es un requerimiento típico de quienes no creen en la libertad de expresión, ni en la libertad de prensa. Es, además, una exigencia sin contrapartida de ningún tipo. A lo que cabe agregar que Cuba exige, asimismo, ser inmediatamente excluida de la lista norteamericana de aquellos países del mundo que exportan terrorismo, lo que supone -entre otras cosas- que Cuba ya no apoya al terrorismo que opera en Colombia.

En la reunión regional, pese a los anuncios cubanos antes reseñados, la presidente del Brasil, Dilma Rousseff, felicitó a los líderes de Cuba y los EE.UU. por sus esfuerzos en dirección a la normalización de sus relaciones que, dijo, serán provechosos para cubanos y norteamericanos, “pero también para el continente entero”. De ser exitosos, es así.

Así están hoy las cosas. Un embargo que ya no tenía sentido va felizmente camino a eliminarse. Paso a paso. Todo puede ciertamente cambiar en función de las circunstancias, pero el camino de la normalización entre las dos naciones será arduo y nada sencillo. Además, al menos aparentemente, será lento.

Dejar atrás más de medio siglo de desencuentros no es tarea simple. Pero no hay peor esfuerzo que el que no se hace..

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Fascismo socialismo y neoliberalismo

Por Armando Ribas. Publicado el 4/3/14 en: http://www.lacajadepandoraonline.com/blog2/?p=12095

 

Que es el fascismo continúa siendo una incógnita ideológica, a juzgar por las múltiples definiciones históricas prevalecientes en la actualidad. Aparentemente el más trascendente análisis del fascismo habría sido hecho por Ernst Nolte en su obra “Three Faces of Fascism” (Tres Caras del Fascismo). En principio se habría aceptado que el fascismo no es una filosofía política como lo es el marxismo, o aun el liberalismo, sino un accionar político. Que se diferenciara en distintos países: Mussolini en Italia; Hitler en Alemania y Maurras en Francia, aunque este último nunca alcanzara el poder. Pero para Nolte el fascismo “es antimarxista, antiliberal, anticonservador, el principio del liderazgo, un partido del ejercito y totalitario”.

Cuenta la historia que Mussolini, el primer fascista era marxista y admirador de Lenin. Desde mi punto de vista el iniciador de concepto fundamental del fascismo fue Lenin. Cuado tomó conciencia del fracaso económico del comunismo, decidió implementar la  nueva economía y al respecto escribió dos ensayos refiriéndose al NEP. (Nueva Economía Política). Así escribió: Los capitalistas están entre nosotros. Están operando como ladrones; tienen ganancias pero ellos saben hacer las cosas”, Y refiriéndose al campo dice: “Vamos a tomar dos decisiones para satisfacer a los pequeños agricultores. La primera es una cierta libertad de intercambio. Libertad para pequeños propietarios privados, y la segunda es obtener commodities y productos”.

En fin me he permitido este proceloso recuento, pues aunque parezca extraño, yo me atrevería a decir que las manifestaciones del fascismo están presentes en nuestro mundo occidental y cristiano. En primer lugar tal como he reconocido en anteriores oportunidades el pensamiento de Thomas Sowell al respecto de la izquierda ha monopolizado la ética. Y puedo añadir que una suerte de fascismo se ha derivado de la social democracia y me atrevo a proponer el llamado Estado de Bienestar es un engendro de ese proceso democrático.

En ese sentido no puedo menos que reconocer la influencia de Eduard Bernstain que surgiera de su discrepancia con Lenin al respecto de que el socialismo no necesitaba de la revolución proletaria, pues Marx se había equivocado y los trabajadores habían aumentado sus ingresos durante el proceso capitalista. Por tanto al socialismo era posible llegar mediante el voto universal. Si bien lamentablemente tuvo razón, y a la Euro zona .me remito, no puedo menos que considerar que partió de un principio ético filosófico e histórico falso. Así fue que en su “The Preconditions of Socialism” (Las Precondiciones del Socialismo) “El socialismo es el heredero legítimo del liberalismo. No hay un pensamiento liberal que no pertenezca también a los elementos de las ideas del socialismo”.

Ya debiéramos saber que el socialismo y el liberalismo parten de conceptos ético filosóficos antitéticos. Pero ahondando en la trascendencia de la social democracia de Bernstain que se ha apoderado de Europa, vale recordar sus palabras al respecto: “Hay una garantía de que la mayoría en una comunidad democrática hará ninguna ley que hiera permanentemente la libertad” Esto se escribió en 1899, por tanto no conocía Hitler ni Mussolini, ni Perón. Por ello prevé asimismo que no habrá expropiaciones violentas sino que se harían, acuerdo mediante, por la organización (SIC). Si no me equivoco lo que considera organización es lo que en la actualidad representa el incremento del gasto público que requiere igualmente niveles de impuestos que fácticamente violan los derechos de propiedad. Tal es la situación que podemos observar hoy en la evolución de la Unión Europea democráticamente.

Pero de este lado del Atlántico ya hemos visto y estamos viendo, que en Venezuela, la democracia se ha desplazado hacia un proceso autoritario y dictatorial, en el que por supuesto en nombre del socialismo del Siglo XXI se desconocen y violan los derechos de propiedad y aun la libertad individual. No hablemos de Cuba pues allí la diferencia es que el proceso dictatorial desconoció desde su amanecer la necesidad de elecciones. Así Fidel Castro ha regido un proceso dictatorial por más de 55 años, y todo parece indicar que las democracias latinoamericanas lo ignoran, tal como se manifestara en la reciente reunión del CELAC en la Habana donde todos los líderes políticos latinoamericanos rindieron pleitesía a los criminales de América

Al momento de escribirse estas líneas todo parece indicar que Raúl Castro también habría leído la NEP de Lenín y pretende implementarla con la colaboración de la Unión Europea y aun del presidente de Estados Unidos. No obstante ya Maduro por el contrario considera que los opositores a su gobierno son fascistas liberales  capitalistas, que prenden darle un golpe de estado a la democracia venezolana. Su supuesto antifascismo me permite considerar que por tanto también es anti peronismo. ¿Acaso hay alguien que se atreva a contradecir el hecho indubitable del fascismo del gobierno de Perón? Dicho sea de paso todos los autores referentes al fascismo cuando hablan de América Latina coinciden en consider al peronismo el único fascismo que alcanzara el poder en el continente.

Por supuesto en nuestro medio la problemática política se manifiesta de otra forma. El gobierno se considera peronista y hoy su mayor opositor diría que resulta de la división del partido peronista. Pero  al mismo tiempo nos encontramos ante una trayectoria socialistoide que se manifiesta doblemente. Por una parte por el incremento que ha tenido lugar en el gasto público, proceso en el cual competimos con la social democracia europea; y por la otra en las crecientes regulaciones de controles de precios y control de cambios que constituyen violaciones paladinas de la constitución nacional.

Por otra parte en América Latina reina la visión peyorativa del denominado neoliberalismo como justificativo para la supresión de la llamada economía de mercado. Ya Francois Revel había escrito que la izquierda tiene tres enemigos, el exterior, el interior y el anterior. En la actualidad el enemigo exterior es el imperialismo, que se traduce en el anti yankismo como fuente nacionalista del poder político interno. Es decir Lenin está presente con su visión de “Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo”. El neoliberalismo es la definición del fracaso de los intentos de apertura económica que fracasaron en Argentina y otros países del continente como consecuencia de los errores de política económica cometidos fundamentalmente como consecuencia del incremento del gasto público y el mantenimiento de un tipo de cambio único como presupuesto falaz de controlar la inflación. Esa política se basó en  monetarismo de Chicago, es  que ya hasta el propio Friedman había desconocido.

Entonces voy a insistir en que la discusión con la izquierda, que se h apropiado de la ética no es económica. O sea no debemos referirnos más a la economía de mercado, ignorando que ésta es el resultado del respeto por los derechos de propiedad, e igualmente del derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Estos derechos están reconocidos en los artículos 14, 17 y 19 de la Constitución Nacional. Por tanto debemos reconocer que el sistema liberal parte de un concepto ético fundamental que es el reconocimiento de la naturaleza humana, y no la intención vana del socialismo de cambiarla para crear un hombre nuevo, como había propuesto Rousseau. Pero ese es medio de justificar el  poder político absoluto y fuere mediante el comunismo, el socialismo o el fascismo.

Puedo decir que hoy la supuesta lucha por la igualdad económica es la mayor amenaza que enfrenta la libertad en nuestro mundo Occidental. Recordemos algunas observaciones que tienen una vigencia histórica. “Socialismo y concentración del poder son frutos de mismo suelo” (Alexis de Tocqueville). Y “Las sociedades que esperan su felicidad de manos de sus gobiernos, esperan una cosa que es contraria a la naturaleza. Por tanto insisto que la oposición de Madero al fascismo es de hecho el anti peronismo. Diría que es el enfrentamiento entre Hitler y Stalin. El fascismo en la actualidad es el resultado de la ausencia de seguridad jurídica que genera la falaz lucha por la igualdad económica, que tiene como consecuencia la desigualdad política y la subsiguiente colusión de capitalistas con el gobierno de turno.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

¿A dónde vamos?

Por Armando P. Ribas. Publicado el 20/7/13 en http://www.laprensapopular.com.ar/10752/a-donde-vamos-por-armando-ribas

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales.

Cuando destituyeron a Khadaphy en Lybia, el mundo occidental calificó el hecho como la primavera árabe. En esa denominación del acontecimiento, por supuesto cargada de un juicio de valor, primavera y democracia aparecían como sinónimos. Y consecuentemente el reino de la libertad. En aquella oportunidad la NATO colaboró en la caída de Khadaphy, en el supuesto virtuoso de la llegada de la democracia al sur del Mediterráneo. En esa oportunidad se ignoró que años antes, al amparo de los buenos oficios del Presidente Carter y de su asesor de política internacional Zbigniew Brzezinski, se produjo la caída del Sha y la llegada de los Mullah a Irán.

Esa política referente a Irán no podía  sorprender, si se tomaba en cuenta el pensamiento del Brzezinski, al respecto del marxismo, tal como lo expuso en su obra “Entre dos Eras” donde escribió: “Por eso es que el marxismo representa la mas lejana vital y creativa etapa en la madurez de la visión universal del hombre. El marxismo es simultáneamente una victoria del hombre externo activo sobre el interno y pasivo hombre. Y una victoria de la razón sobre la creencia”. Pues bien desde entonces Irán se ha convertido la mayor amenaza a la seguridad de Occidente. Fue así que en su “Dictadura y Dobles Standards” Jeane Kirkpatrick señaló que el “Cuarto Piso” (Departamento de Estado de Estados Unidos) apoyaba a los dictadores que se le oponían y se oponía a los que los apoyaban (SIC).

Algo más tarde el Presidente George Bush en la supuesta lucha por la democracia en el Medio Oriente atacó a Irak y depuso a Saddam Hussein . El otro aspecto por el cual se atacó a Irak fue supuestamente porque Hussein  no aceptó entregar las armas nucleares de las que aparentemente disponía. Pero la pregunta entonces es ¿Por qué a Irak y no a Irán? Y se habría evitado el 11 de septiembre. Hasta la fecha no se tienen noticias de que la democracia prevalece en Irak y por tanto el ejército de Estados Unidos permanece en Irak a un costo elevado. Por ello Obama se ha comprometido sacar al ejército, pero hasta ahora son tan solo promesas.

En el medio de esta realidad, se ha producido la destitución por la fuerza del presidente islamita de Egipto Mohamed Morsi. Al respecto ya el presidente Obama le ha dado su respaldo al nuevo gobierno, bajo la condición de que se celebren elecciones legislativas y presidenciales en los próximos meses. Pero me permito recordar que Morsi llegó al poder por elecciones, y no veo la posibilidad de que en un país islamita puedan ganar elecciones quienes sostengan la libertad religiosa. Todo parece indicar que se sigue insistiendo en la primavera árabe, en tanto que al sur del Caribe se desarrolla impune e indemne cada vez más la propuesta del socialismo del siglo XXI, cuyo carácter totalitario ya no tiene discusión. Y ahora también Raúl Castro negocia con Obama, y se ignoran los crímenes de los Castro y la falta de libertad en Cuba. Pero recordemos que Brezezinski es también asesor de Obama.

Visto lo que antecede no puedo menos que recordar las sabias palabras de Alexis de Tocqueville: “Nada es más fértil en prodigios que el arte de la libertad, pero no hay nada más arduo que el aprendizaje de la libertad”. Hoy la preferencia por la igualdad prevalece como la virtud por excelencia de la democracia mayoritaria, y ahí tenemos presente la social democracia europea y la crisis del estado de bienestar. Diría que fue en función de esa percepción de la democracia de mayorías, que como señalara Nietzche el socialismo y la democracia  eran lo mismo. (SIC).  Todo parece indicar la  persistencia de la confusión reinante por la ignorancia de los principios fundamentales del Rule of Law, que fuera el sistema ético, político y jurídico que cambiara el curso de la historia basado en la libertad y permitiera la creación de riqueza.

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales, particularmente en lo que concierne a los derechos de propiedad y al derecho a la búsqueda de la felicidad. Si bien en  la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se reconocen múltiples derechos individuales, en el artículo 25 nos encontramos con la mayor contradicción con el concepto fundamental de la libertad que reconociera John Locke : “El derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Así dice el artículo citado: “Toda persona tiene el derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica…” Como podemos ver se tiene el derecho no a la búsqueda de la felicidad, sino que la sociedad se la provea.

De esa manera se transforma el propio concepto de la justicia, en la conciencia del supuesto interés general como contrario a los intereses privados y por su puesto en nombre del bien común. Como bien señalara al respecto Ayn Rand: “La noción tribal del bien común ha servido como la justificación moral de la mayoría de los sistemas sociales y de todas las tiranías de la historia” Y recordemos siguiendo en esa línea de pensamiento Hanna Arendt resaltó que “Cuando se sacrifica al individuo en nombre de la compasión, desaparecen la justicia y la libertad”

En el medio de esta confusión histórico filosófica aparece la figura del Topo. (Persona que tropieza con cualquier cosa, o por corto de vista o por desatino natural; Diccionario de la Lengua Española). El Sr. Snowden ha provocado una nueva excusa al antiimperialismo por haberse violado los derechos de propios y ajenos mediante la moderna tecnología.  En virtud de este hecho se pretende ignorar que en la actualidad existen razones de seguridad que pueden provocar la violación de algunos presupuestos de la libertad individual. Pero la contradicción mayúscula de la actitud de este señor frente a Estados unidos es que pretende evadir la justicia americana, obteniendo asilo en países en que se violan todos y cada uno de los derechos de los que pretende culpar a Estados Unidos. Por ejemplo Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y hasta parece que están dispuesto a recibirlo en La Habana.

Por supuesto no creo que la caída de Morsi en Egipto constituya un nuevo paso en la primavera árabe, que permita eliminar el riesgo que impera en el mundo como consecuencia de que en el mundo musulmán todavía no se han enterado de las virtudes de la libertad religiosa. Allí todo parece indicar que matar en nombre de Allah te lleva al cielo. Pero es más  tal como he dicho en otras ocasiones, el terrorismo es la guerra del siglo XXI: Ante esta realidad no queda otro remedio que tratar de encontrar y detener a aquellos que están dispuestos a cumplir el mandato de Allah. Por ello debemos asimismo tomar conciencia de que Estados Unidos no ha pretendido en su historia dominar al mundo, sino por el contrario ha salvado al mundo de la dominación. Por tanto esta supuesta violación no tiene otro fin que evitar otro 11 de septiembre. Entonces ante las confusiones precedentes, debemos recordar la sabia advertencia de Séneca; “Para el que no sabe donde va no hay viento favorable” Y no me queda más remedio que admitir que la ignorancia respecto a naturaleza del Rule of law  y la supuesta lucha por la igualdad, el mundo tiene el riesgo de desconocer la libertad o perderla.

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.