Argentina, o cómo desaparece un país

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado en: https://alejandrotagliavini.com/2018/08/17/argentina-o-como-desaparece-un-pais/

 

Viajando por Europa me sorprendió la ausencia de noticias sobre nuestro país, salvo una perdida nota en un periódico madrileño… y no era buena. Ni mis ocasionales interlocutores hablaban al respecto.

Nos mató la soberbia. Demasiado intrigado, le pregunté a un destacado empresario -amigo de confianza- el por qué, de este fuerte “silencio de radio”. Y con crudeza me dijo que nadie quiere hablar mal de Argentina pero se sienten superados por tantas y tan reiteradas frustraciones, y que solo escuchan a los mismos dirigentes insistiendo en las ya fracasadas recetas: por soberbia no corrigen el fracaso.

Y tienen razón. El REM que todos los meses realiza el BCRA es un verdadero paradigma del yerro y, sin embargo, se sigue realizando y muchos siguen los consejos de los consultados. Basta mirar cualquier programa político en la TV para ver que hemos perdido el sentido común: por caso, ser un ex funcionario debería ser un fuerte descrédito dado que todos los políticos han sido parte de gobiernos desastrosos pero, por el contrario, es un gran currículo que motiva la consulta… para fracasar otra vez como vislumbran los extranjeros.

“Aumentan las tensiones el globo y los inversores se refugian en los activos de EE.UU.”, explica Fiona Nguyen, del IIF, “activos que representan ya el 58% de las carteras de fondos mundiales”. Entre abril y junio, los inversores inyectaron unos US$ 40.000 M a la bolsa americana y otros 8.000 M a los fondos de renta fija. En cambio, entre mayo y junio, de la renta variable europea salieron unos US$ 17.000 M, y de la renta fija US$ 8.000 M.

La economía de EE.UU. avanzó 4,1% en el segundo trimestre y mantiene un ritmo del 4,3%, según la Fed. Los beneficios empresariales disfrutan todavía de la reforma fiscal y “los resultados del segundo trimestre han sido estelares con un incremento del beneficio por acción del 25%”, según David Kostin de Goldman Sachs. Así, la rentabilidad acumulada por el MSCI EE.UU. en lo que va de 2018 es del 6,4%, mientras que el MSCI World (excluyendo EE.UU.) retrocede 6,6% y el MSCI Emerging Markets cae 4,6%.

Pero, “no se espera que la crisis turca se extienda, dado que los problemas son más endémicos que sistémicos”, avisa Sam Stovall, estratega de CFRA. O sea, el que países como Argentina culpen a Turquía es falta de seriedad. La divisa otomana se recuperaba después de conocerse que Qatar invertirá US$ 15.000 M en Turquía, para evitar un rescate del FMI.

Entretanto Dujovne aseguró no hay posibilidad de mega crisis ni default, y se me erizó la piel. Por cierto, con soberbia aseguró que “hay mucha gente a la que le cuesta llegar a fin de mes” pero la culpa es de los otros -el kirchnerismo- nunca nuestra. El único artículo sobre argentina que encontré en El País de Madrid decía que Macri anunció tres medidas para “reducir el déficit fiscal” en $ 65.000 M que afectan al campo, y por supuesto, se trata de mantener el tamaño del Estado a costa de seguir destruyendo al mercado.

Sí hay preocupación entre los analistas de Wall Street. Según el BCRA la dolarización de los ahorristas ya supera a la de la era Kirchner. “Los funcionarios ya erraron en abril y mayo. Intervinieron, perdieron dólares e igual tuvieron que conformarse con un tipo de cambio más alto” dicen y rematan que el Gobierno no tiene margen para seguir sacrificando reservas, ni con ayuda del FMI.

En la fase inicial de la “corrida”, las reservas cayeron en US$ 3.425 M. Llegaron los US$ 15.000 M del FMI, pero no se calmó y en los últimos dos meses salieron otros US$ 6.653 M adicionales. Los bonos registraron caídas estrepitosas, y hoy Argentina luce un “riesgo país” peor que el de varios africanos. El rendimiento de algunos títulos de mediano y largo plazo supera el 11% anual, lo que hace imposible pensar en el mercado de crédito voluntario.

Ronda el fantasma del default. La curva que dibujan los rendimientos de los bonos soberanos argentinos en dólares se invirtió, reflejando el estrés financiero. Cuando las tasas de corto plazo superan a las de largo, significa que el panorama cercano se ve muy difícil en comparación con las posibles renegociaciones de deuda en el futuro. Aunque los analistas solo adjudican 20% de probabilidad de default, los seguros se dispararon alcanzando máximos de tres años, arañando los 700 puntos.

En este país del sinsentido, hasta ONGs “liberales” supuestamente pro mercado, aconsejan las medidas que el BCRA implementó, como elevar los encajes y las tasas de interés y poner límites a los bancos para sus tenencias dolarizadas. todas medidas que implican una mayor exacción de fondos del mercado por parte del Estado. De modo que la cosa va para peor.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La mentalidad capitalista

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 26/3/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/la-mentalidad-capitalista/

 

Parafraseo el título de Ludwig von Mises para subrayar que, al revés de lo que nos cuentan, el liberalismo no solo no venció en el campo de los hechos, sino que tampoco convenció en el campo de las ideas. Las alegrías liberales asociadas con la caída del Muro de Berlín han resultado efímeras.

Sobre la base de la Encuesta Mundial de Valores, el economista e historiador argentino Carlos Newland ha construido un Índice de la Mentalidad Pro Libre Mercado para un grupo de países, y lo ha calculado para un periodo de más de dos décadas —“Is Support for Capitalism Declining around the World? A Free-Market Mentality Index, 1990-2012”, The Independent Review, primavera 2018.

Se observa que, efectivamente, las simpatías por el capitalismo crecieron en el mundo en los años ochenta y noventa, pero perdieron fuerza a partir del año 2000. En el 2012, el último de la serie, la mentalidad capitalista era más fuerte en Taiwán, Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda y Australia. No parece, por tanto, que el capitalismo deba arraigar en una determinada cultura, porque los procapitalistas corresponden a una anglo-esfera pero también a una sino-esfera, que también incluye a la propia China, aunque con cifras menores.

En los países ex comunistas no hay mucho aprecio por el mercado libre, seguramente por la mala transición que se llevó a cabo en muchos de ellos. En América Latina el aprecio es bajo en Chile, Argentina y Uruguay, y curiosamente obtiene el mayor aprecio en Brasil: el populismo no ha prevalecido allí en el ámbito de los valores.

Europa tiene los mayores registros pro-mercado en Alemania, Suecia, Suiza, Noruega y Finlandia. España está a medio camino, pero estable, sin caídas. El más bajo es Turquía. En África secundan el mercado más en Ruanda y Zimbabue, pero mucho menos en Sudáfrica. Los países musulmanes son en general contrarios al capitalismo, en especial Argelia, Qatar, Libia, Irak, Egipto, Palestina y Jordania. Una excepción procapitalista es Yemen. En Asia están Singapur, India y Malasia en puestos intermedios.

El apoyo al capitalismo claramente baja entre 1990 y 2012, en una tendencia “gradual y continua, con lo que no puede ser atribuida la Gran Recesión de 2007-9”.

Los países con ideología más procapitalista suelen ser aquellos con economías más libres y competitivas, y habitualmente ricos, pero no necesariamente: Georgia y Ruanda, por ejemplo.  Hay países poco capitalistas y con poca libertad de mercado, como Argentina, y países anticapitalistas con bastante libertad económica, como Chile.

Aunque el panorama no es homogéneo, el profesor Newland observa que “en general una fuerte mentalidad capitalista coexiste con (y probablemente genera) un marco institucional favorable, como ilustran los países más ricos del mundo: EE. UU., Alemania y Japón”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

FIFA Scandal Calls For More Transparency Not More Government

Por Alejandro Chafuen: Publicado en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/05/29/fifa-scandal-calls-for-more-transparency-not-more-government/

The front pages of leading newspapers around the world are full with news about the alleged corruption in FIFA, the world soccer federation. There are less headlines in the United States, where the Justice Department brought a 47 count indictment against key authorities and a handful of businessmen. International attention is assured: Soccer is the most popular sport and FIFA is so large that it has more members than the United Nations. After achieving independence, several countries, especially in central and eastern Europe, asked to be affiliated with FIFA even before asking to become members of the U.N.

Among the FIFA officials charged for racketeering and wire fraud were two of the organization’s vice presidents, Eugenio Figueredo and Jeffrey Webb, as well as José Maria Marin, former president of the Brazilian Football Association, and Rafael Esquivel head of the Venezuelan soccer association. Most of the charges refer to activities of the South American FIFA subsidiary, CONMEBOL, and its North American counterpart, CONCACAF.

As a good Argentinean, Gustavo Lazzari, an economist and policy advocate with theLibertad y Progreso think tank, follows soccer as much as the battles to preserve the few economic freedoms that remain in Argentina. Argentina was the runner up in the last World Cup, but was ranked 169 out of 178 in economic freedom. As Argentines are so exposed to corruption and soccer, and he lectures frequently for free-market think tanks on the topic, I asked him about his views. He said, “FIFA is the closest thing to a multilateral agency, like the World Bank, but with the additional power to regulate a formidable business. The economic and political appeal, especially when the global contests are organized in countries with weak rule of law, creates immense temptations for corruption.”

All of the FIFA authorities who were detained were from the Americas, and mostly from countries with weak rule of law. But the fact that the accusations surface after the process that selected Russia and Qatar, with frequent but unproven bribery accusations, assures worldwide attention. President Putin questioned U.S. involvement.

Corrupt dealings which damage non-U.S. citizens can still be brought to justice here. In a piece, “How Did He Get So Rich”, I wrote about an Argentinean businessman who ended up in jail mostly because his partner was based in the United States and they used American financial institutions for their dubious operations. In this case, CONCACAF is based in the United States, so there is an additional justification to act. This is not enough to satisfy Putin who, as a piece in Forbes reported, blamed America for another attack on Russian interests.

What will happen next? Lazzari argues that this scandal might refresh the debate about what is more relevant: a world cup of soccer teams or a world cup of national teams. Libertarian globalists, tend to prefer the former, libertarian “nationalists” prefer the latter. I think there is room for both. Lazzari points out that national teams, like Barcelona and Real Madrid (Spian), Chelsea (U.K.), Juventus (Italy), and many others, have fans and followers across the globe. “Barcelona soccer shirts with Messi’s name, and Real Madrid’s shirt with Ronaldo’s name, sell all over the world, much more than national team’s jerseys.” Messi and Ronaldo play outside their native countries and are some the best strikers that the world has ever seen.

Those who love freedom even more than soccer hope government will not get more involved. Magno Karl, of the think tank Ordem Livre in Brazil, has been highly critical of state interference and subsidies for sporting events. He argues that “the involvement of governments in the game should remain restricted to tightening vigilance over private entities that engage in criminal activities and prosecution of those accused of crimes. It is unlikely that more involvement in the organization of sporting events would produce more accountability. Instead, it would probably produce more $900 million empty stadiums in developing countries, such as the National Stadium of Brasilia, in Brazil.”

U.S. civil society and its government are familiar with private sector for profit and nonprofit sport leagues. Incomes and profits on those events are regulated by the same laws that regulate non sportive efforts. Violations, therefore, warrant prosecution, even if they might offend Putin.

Luis Loria, a think tank leader from Costa Rica, commented that the revelations and detention of his compatriot Eduardo Li, calls for increased transparency. Loria said, “The capture of Li, in Switzerland, has caused a media earthquake in the small ‘Central American Switzerland’ as some label Costa Rica. Until a few month ago, Li was considered as a role model and named the 2014 person of the year by the prestigious newspaper La Nación.” Loria is the founder of IDEAS Network which is creating an internet platform “The Crystal House” to increase transparency in government affairs. Eugenio Figueredo, from Uruguay, one of the FIFA Vice Presidents also detained, had been accused and suspected before. Uruguay, like Costa Rica, is also regarded as a regional “Switzerland.” FIFA’s president and headquarters are Swiss, so the comparison is not totally unfounded.

The battle against cronyism and corruption continues, this time in world soccer. No sector seems immune. Who knows what comes next, but please, counter it with transparency, not more regulations.

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

No son tan fanáticos los musulmanes

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 12/9/15 en: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article34979097.html

 

Existen –está claro– musulmanes muy fanáticos, solo porque les conviene. Y también le conviene que existan estos fanáticos a los partidarios occidentales de la guerra –traficantes de armas, mercenarios, etc.– que se benefician con los conflictos que ayudan a crear.

Más de cuatro millones de sirios huyeron de la guerra. En lo que va de año, Berlín recibió más de 1,000 menores no acompañados, según Save The Children. En Suecia, calculan que cada semana llegan 700 niños “huérfanos”. Al final del 2014, solo en Alemania había 17,000 niños y adolescentes refugiados sin familiares.

“Hecha la ley, hecha la trampa” dice el refrán que desenmascara el hecho de que los gobiernos fabrican “leyes” con el fin crear delincuentes. Así, la imposibilidad de entrar “legalmente” a Europa ha introducido a los “traficantes” que les consiguen, a las personas, lo que los Estados les niegan. Por caso, un adolescente eritreo de 16 años contó a Save The Children cómo los traficantes lo obligaron a trabajar en un campo en Libia, para pagar su pasaje, donde le pegaban y le rompieron un brazo.

Aunque abrieron sus puertas a los kuwaitíes cuando Hussein invadió el emirato en 1991, las ricas monarquías del Golfo –propagadoras del fanatismo islámico como Arabia Saudita, que tiene una policía religiosa más violenta que la Inquisición– casi no reciben refugiados musulmanes demostrando que son fanáticos del islamismo solo cuando les conviene. Dicho sea de paso, si los torpes políticos de Occidente no hubieran atacado Irak y Libia el panorama sería hoy más pacífico y sus tiranos –Kadafi y Hussein– hubieran caído por su propio peso.

Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar) gastaron para Siria unos US$500 millones, poco comparado con su capacidad. Pero cuando los refugiados salen de los campos en el Líbano, Jordania y Turquía, van sobre todo a Europa, demostrando que no son fanáticos y que prefieren la cultura occidental.

En una prueba más de su dislocación síquica con la realidad, “llamamos a los musulmanes… a realizar la hégira (emigración) al Estado Islámico”, dijo el líder de la zona de donde más huyen, el “Estado Islámico”. Eso sí, Qatar y Arabia Saudita cuentan con una enorme cantidad de extranjeros, principalmente de India y Asia Central, pero musulmanes… no, gracias.

Miles de europeos dan muestras de solidaridad con los refugiados aun cuando el desempleo en la Unión Europea (UE) roza los 23 millones de personas. Desempleo que no es natural –hay muchas viviendas, escuelas, hospitales, etc. para hacer– sino creado por el “Estado de Bienestar” al imponer “leyes” como la del salario mínimo que impide que trabajen –“legalmente”– los que ganarían menos.

Irónicamente, según estudios, la UE necesitará en las próximas tres décadas sumar 50 millones de trabajadores –que paguen impuestos, obvio– para sostener sus sistemas sociales. Y sin inmigración la población europea descendería. Los refugiados llegados –365,000– en lo que va de año a la UE equivalen al 0.06% de la población local, tienen una tasa de emprendimiento empresarial mayor y comenten menos crímenes. Y no generan desempleo: el Reino Unido incorporó desde 2004 más de un millón de polacos mientras se redujo el desempleo y subió el salario medio.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Palestina vuelve a pedir su reconocimiento como estado ante la ONU:

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 20/11/12 en http://www.lanacion.com.ar/1528502-palestina-vuelve-a-pedir-su-reconocimiento-como-estado-ante-la-onu

Después de haber presentado -hace ya un año- la solicitud de reconocimiento de Palestina como “miembro pleno” de las Naciones Unidas y fracasado (como era previsible) en la instancia del Consejo de Seguridad, donde ese pedido está hoy bloqueado, los palestinos vuelven ahora a la carga y están requiriendo ante la Asamblea General su reconocimiento, aunque sólo como “Estado observador”.

Esto pese a las sonoras objeciones de Estados Unidos, que sostienen que ello hoy no ayudará a la marcha del empantanado proceso de paz. No obstante, parece realmente imposible que la solicitud palestina no sea rápidamente aprobada por la Asamblea General, desde que hay una mayoría muy importante que seguramente apoyará -sin reservas- la moción palestina. Los 97 votos que al efecto son indispensables parecen, en rigor, estar virtualmente asegurados. Ab initio. Porque ya hay nada menos que 132 Estados Miembros que ya han reconocido la soberanía palestina, individualmente.

  Una vez obtenido ese reconocimiento de “Estado observador”, la Autoridad Palestina, todavía liderada por Mahmoud Abbas -pese a que las profundas divisiones entre los palestinos de Cisjordania (conducida por Fatah) y la Franja de Gaza (dominada por Hamás) no se han superado aún- tendrá, en principio, derecho a controlar su propio espacio aéreo. Así como sus aguas territoriales en la zona de Gaza, los que hoy están, en cambio, bajo control israelí.

También podría presentar denuncias ante la Corte Penal Internacional. A lo que cabe agregar el derecho de pertenecer a los distintos organismos especializados del extenso universo de las Naciones Unidas. Tales como la Organización Internacional de Aviación Civil; o el Tratado de Derecho del Mar; o la misma Corte Internacional de Justicia; así como la Corte Penal Internacional.

Según los palestinos, estas nuevas facultades -y las posibles formas de presión sobre Israel de ellas derivadas- obligarán a Israel a tener que regresar a las negociaciones de paz, hoy prácticamente detenidas.

El intento, pese a sus grandes posibilidades de éxito, tendrá seguramente sus costos. Por ejemplo, puede derivar en que Israel de pronto detenga el flujo financiero que, con destino a la Autoridad Palestina, administra desde hace 18 años, en virtud del cual comparte con los palestinos los ingresos fiscales derivados de la percepción de los derechos aduaneros y del cobro del Impuesto al Valor Agregado.

Puede, además, conducir a que Estados Unidos decida suspender rápidamente los 500 millones anuales de ayuda financiera que aportan a los palestinos. Como ya ha ocurrido en otras oportunidades. 

No obstante, si hubiera solidaridad árabe real, no sería demasiado sorpresivo que, de pronto, esos flujos de ingresos sean remplazados por una asistencia equivalente proveniente de algunos de los países árabes del Golfo. Por ejemplo, de la hiper-activa Qatar, hoy embarcada en una política exterior de enorme visibilidad.

La pertenencia palestina a los organismos especializados de las Naciones Unidas podría eventualmente derivar en acciones ante la Corte Internacional de Justicia, tanto con relación a eventuales violaciones del espacio aéreo que -en más- controlaría Palestina, como a episodios en el mar aledaño a la Franja de Gaza, donde Israel tiene en vigor un duro bloqueo naval para tratar de evitar el flujo de armas ofensivas hacia Gaza, cuya legalidad de pronto podría ser objeto de cuestionamientos.

Habrá que ver si el reconocimiento perseguido por los palestinos genera -o no- presión para reanudar el proceso de paz o si, por el contrario, lo empantana aún más.

A lo que cabe agregar el incierto impacto que la cuestión tendrá en los profundos cambios geopolíticos que se están produciendo en la región como consecuencia tanto de la larga y terrible tragedia siria, como de las llamadas “primaveras árabes”.

No sería demasiado sorpresivo que el letargo actual en que está el proceso de paz de Medio Oriente sea de pronto interrumpido. Pero lo que no puede asegurarse es que lo que siga sea necesariamente el avance sostenido del proceso de paz.

Las hostilidades en Gaza -que han vuelto a demostrar que la paz, con los palestinos divididos, es difícil de alcanzar- no debieran ser obstáculo para que Palestina se convierta en “Estado observador” en las Naciones Unidas.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.