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Cállate Trump

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 17/8/17 en: http://www.laprensa.com.ni/2017/08/17/opinion/2280891-callate-trump

 

El presidente chino, Xi Jinping, instó a Donald Trump a evitar “palabras y actos” que puedan “exacerbar” las tensiones con Corea del Norte. Por cierto, la Casa Blanca indicó que Xi y Trump coinciden en que “Corea del Norte debe cesar sus provocaciones” y reiteran “su compromiso para desnuclearizar la península coreana”.

Xi pidió “contención” a las dos partes y las animó a “persistir en el diálogo, las negociaciones y una solución política”. No parece casual, por cierto, el hecho de que mientras China apuesta por abrirse cada vez un poco más al mercado —que necesariamente implica paz desde que son relaciones voluntarias entre las personas— y por tanto anhela la paz, cuando Washington provoca y amenaza, a tono con su política de criticar la “absoluta” libertad económica.

Aunque China, el principal socio de Corea del Norte, resulta clave para implementar las sanciones económicas contra Pyongyang,  lo cierto es que toda sanción —como toda acción no voluntaria— produce efectos contrarios: debilitan a los ciudadanos dejándolos a merced del gobierno. Como el bloqueo a Cuba que, entre otras cosas, dificultó las comunicaciones con la Isla encerrando aún más a sus habitantes.
Y, por cierto, el aumento de las tensiones entre la Casa Blanca y Kim Jong-Un afecta a los mercados financieros. Pero Trump no solo se fue de boca con Corea.

El PIB venezolano se contraería 12 por ciento este año tras caer 18 por ciento en 2016, sumando un bajón superior al 50 por ciento en los últimos cuatro años. Escasean las divisas en un país que importa el 80 por ciento de lo que consume. Escasez que no puede atribuirse al precio del crudo, aunque represente la cuarta parte del PIB, la mitad de los ingresos fiscales y el 97 por ciento de las divisas.

Porque lo cierto es que, si bien el barril de crudo Brent pasó de 115 a 50 dólares en solo tres años, cuando estaba a 100 dólares ya había escasez. Cuando Hugo Chávez llegó al poder, el barril estaba en torno a 12 dólares, por lo que se ha más que cuadruplicado durante el chavismo.
Pero por muy mala que sea la situación, cualquier violencia activa o pasiva solo empeorará las cosas. Guste o no, aunque haya que aceptar condiciones desagradables, solo la negociación, solo las relaciones voluntarias, pueden ser soluciones efectivas. Pero Trump insinuó una amenaza de intervención militar, lo que le sirvió al régimen de Maduro para desviar la atención sobre las críticas a su gobierno.

No solo el gobierno colombiano rechazó las “medidas militares y el uso de la fuerza” en Venezuela —sin nombrar a EE.UU.— sino que los países del Mercosur, que acababan de criticar duramente al gobierno venezolano, se vieron forzados rechazar con la misma contundencia —y sin mencionar a EE.UU.— la hipótesis de una intervención militar.
En fin, hablando de Latinoamérica, quien mejor relación tiene con Trump es el presidente argentino que se presenta como una alternativa al populismo pero que, prácticamente, ha continuado las políticas anteriores. Así, la inflación creció hasta el 40 por ciento anual, el PIB cayó y se han creado 1.5 millones de nuevos pobres.

Aun así —por aquello de que la gente vota oficialista y ganador— cosechó una contundente victoria en las recientes primarias —previas a las elecciones de congresistas del 22 de octubre— convirtiéndose en la principal fuerza del país, lo que podría servirle para iniciar ahora sí reformas serias, aunque de momento no se vislumbran.

 

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

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Tambores de guerra suenan en EE.UU.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 15/6/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2033759-tambores-de-guerra-suenan-en-eeuu

 

El gobierno norteamericano acaba de decidir enviar un tercer portaviones, con su respectiva escuadra de apoyo, a las aguas adyacentes a Corea del Norte. Es el tercer grupo de batalla que los EE.UU. desplazan en esa dirección. En apenas una semana una concentración de fuerzas navales de magnitud estará navegando en las aguas del Pacífico occidental. Esto se suma a la presencia de bombarderos estratégicos que fueran recientemente estacionados en la base militar de Guam y a las escuadrillas de cazas norteamericanos que operan desde sus bases en Japón y Corea del Sur. Para el conocido analista George Friedman, esto quiere decir que “los Estados Unidos están preparando una guerra”. Y podría bien ser así.

No obstante, las operaciones militares no parecen inminentes. La preocupación que genera ese despliegue es obviamente la belicosidad del gobierno de Corea del Norte y su peligroso programa nuclear. Como si nada importara, el país ermitaño continúa con toda suerte de ensayos misilísticos. Desafiante. Ante lo referido parece probable que algunos actores principales de la comunidad internacional de pronto exijan a Corea del Norte el abandono de su programa nuclear y, como sucediera ya en el caso de Irán, que permita las inspecciones necesarias para controlar la destrucción de su arsenal de misiles de largo y mediano alcance, de sus reactores y de otros elementos e inventarios de su programa nuclear. Lo más probable es que Pyongyang se niegue a ello. Si esto sucede, las opciones que se abren son peligrosas.

Ocurre que la comunidad internacional no puede darse el lujo de permitir, impasible, que un régimen como el de Corea del Norte se transforme, de la noche a la mañana, en potencia nuclear. Si esto sucediera, no sólo sus extorsiones se transformarían en permanentes, sino que habría un riesgo de catástrofe con el que resultaría muy difícil convivir.

Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta cuál podría ser la conducta de Corea del Norte una vez en posesión de armas nucleares. Se trata no sólo del preocupante tema de la proliferación. También del peligro concreto de una guerra nuclear.

Corea del Norte ha estado vendiendo alta tecnología militar a Irán. Si esto continúa, el mundo podría enfrentar una segunda pesadilla. Quizás por esto el reciente acercamiento militar del presidente Donald Trump a los países líderes del mundo árabe, que son los adversarios inmediatos de Irán en el mundo islámico, ahora definido como el enemigo común.

Una alternativa posible es la de ofrecer concesiones económicas y políticas al régimen de Corea del Norte. A cambio de su abandono al programa nuclear en curso. Este camino choca con la absoluta falta de confiabilidad del régimen norcoreano que encabeza Kim Jong Un. Lo cierto es que, además, el dictador norcoreano no podría aparecer domésticamente como débil, sin arriesgarse a comprometer su propio futuro en Corea del Norte y generar críticas desestabilizadoras dentro de su opaca elite militar.

Si los Estados Unidos decidieran presionar a Corea del Norte en soledad, el cambio de política nuclear que se requiere no sería nada simple. Si, en cambio, estuvieran acompañados en su esfuerzo por China o por Rusia, la posibilidad de neutralizar el programa nuclear coreano sin recurrir a acciones militares parece bastante más plausible. Por esto el tema ha sido abordado en conversaciones recientes entre esas tres potencias.

Para Corea del Sur y Japón este es un tema absolutamente vital. Ambos países están ya al alcance de los misiles norcoreanos. Por ello han edificado barreras misilísticas defensivas. Pero nadie puede asegurar que ellas sean aptas, ni suficientes, para evitar que cualquier proyectil norcoreano con cabeza nuclear genere de pronto un inmenso desastre.

Por esto parece evidente que la hora de las presiones diplomáticas podría estar llegando. También por esto el masivo despliegue naval previo norteamericano. Como sucediera de algún modo en su momento, tanto en Irak, como en Kosovo, a la manera de prolegómeno.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

¿Maldición de Bin Laden?

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 8/4/13 en http://www.generaccion.com/noticia/186298/maldicion-bin-laden

La metafísica -tan brillantemente desarrollada por Aristóteles- ha sido desacreditada por el racionalismo porque, al ser éste la exageración de la razón al punto de creer que puede construir ignorando lo que es natural, tiene que despreciar el estudio esencial de la naturaleza. La meta (centro, esencia de la) física, que por tanto es la base de toda ciencia real, es por donde los verdaderos científicos de todas las ramas deberían empezar a estudiar.

Creído el racionalismo que puede superar a lo que es natural, sucede que sus postulados no se cumplen y, entonces, no encuentra mejor remedio que suponer y creer en conspiraciones de las fuerzas del mal. Cuando la metafísica (la esencia de la física) muestra que el mal no tiene existencia propia sino que es ausencia de bien.

No existe, como decía el maniqueísmo, un dios del bien y otro del mal en permanente lucha, sino solo un Dios del bien y, entonces, el mal es solo ausencia de bien (como en física, la oscuridad es nada, es solo ausencia de luz). Así, para la naturaleza combatir el mal no tiene ningún sentido: basta con poner bien donde no lo hay, como encender la luz en la oscuridad. Pero el racionalismo inventa el mal y lo combate, como se combate con molinos de viento.

Varios medios se han hecho eco de la “Maldición Bin Laden”: resulta que del Team 6 de los Navy Seals, los 25 hombres que asesinaron al terrorista más buscado, quedan pocos. El último falleció en un choque con su paracaídas, mientras que en 2011, durante una operación en Afganistán, un helicóptero de la OTAN se estrelló falleciendo 38 soldados, 22 del Team 6. Y aunque el presidente afgano aseguró que los talibán lo derribaron, el gobierno estadounidense nunca confirmó que muriera casi todo el equipo 6. En cualquier caso, lo que queda claro es que no hay ninguna maldición (que el mal no existe), porque no fallecieron “fortuitamente”, sino que no estaban haciendo el bien más bien jugando con la violencia.

El papa Francisco, cuya popularidad parece aumentar -de 100.000 personas en la plaza San Pedro el día de su elección, sumaron más de 250.000 en las pascuas-, en su mensaje urbi et orbi aseguró que “el amor de Dios es más fuerte que el mal… Pascua significa éxodo, el paso del hombre… del mal, a la libertad del amor, que es el bien”,  y denunció “las divisiones provocadas por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, el egoísmo que amenaza la vida humana”, lo que me recuerda a los políticos que, en lugar de hacer carrera compitiendo sanamente en el mercado (sirviendo al público) pretenden, con el uso del monopolio de la violencia que se arroga el Estado, hacer fortuna fácil y rápido sin importar cuantas guerras haya que inventar.

El obispo de Roma, pidió por la paz. El dictador norcoreano prometió la ampliación de su arsenal nuclear para hacer frente a las amenazas. Pero del otro lado no se quedan cortos, Corea del Sur confirmó maniobras militares con EEUU. La escalada viene aumentando desde que el 7 de marzo pasado la ONU aplicó nuevas sanciones a Pyongyang. También elevaron la tensión los dos ejercicios militares anuales entre Seúl y Washington. No estaría mal que, en lugar de tanta amenaza, prueben con el diálogo y la apertura, incluidas las fronteras, cerradas por temor a una avalancha de hambrientos norcoreanos.

 Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.