Gobierno, gasto, pobreza y educación

Por Gabriel Boragina Publicado  el 9/7/17 en: http://www.accionhumana.com/#!/2017/07/gobierno-gasto-pobreza-y-educacion.html

 

¿Cuáles serán los parámetros que deberíamos tener en cuenta para poder calificar a un gobierno de “exitoso” o de “efectivo”?. Ha habido –por supuesto- muchos autores que han intentado contestar esta pregunta:

“En primer lugar, los gobiernos efectivos buscan lograr un consenso entre la población acerca de los objetivos que se persiguen, así como crear un entorno de certidumbre que logre credibilidad en el gobierno y sus programas de desarrollo. En segundo lugar, los gobiernos exitosos han logrado un equilibrio entre la centralización de ingresos y la descentralización del gasto público.”1

Claro que, la opinión anterior admite varias interpretaciones. El juicio del “consenso” resulta aplicable tanto a gobiernos que aspiran a un programa de dirigismo económico como a aquellos que prefieren orientarse hacia el libre mercado. En rigor, todo gobierno, ya sea que coquetee con el totalitarismo o con el liberalismo, siempre trata de lograr “consensos” entre la población y aquellas políticas que anhela emprender. La primer parte de la cita –en tal sentido- es perfectamente adaptable a dirigistas como a librecambistas. Ambos reclamarán para sí el apelativo de “efectivos”. Si un jefe de estado consigue convencer a sus gobernados que su proyecto –sea ya totalitario o liberal- es el mejor y el más conveniente al país en cuestión, podrá decirse -desde el punto de vista de los poderes políticos y subalternos de esa nación- que el gobierno ha sido “efectivo”. Todo dependerá de la perspectiva predominante en ese país.

Lo que el autor señala como “En segundo lugar”, es algo bastante diferente, en cuanto no es ajustable por igual –indistintamente- a políticos amigos o enemigos del libre mercado. Los gobiernos estatistas tenderán siempre a centralizar, tanto los ingresos como los egresos estatales. Y para este tipo de “estados” un gobierno será “exitoso” únicamente en el caso que tal objetivo sea vea cumplido, o se lo perciba así en un porcentaje bastante importante. Por su contrario, para un poder político que elija inclinarse hacia estrategias de libre mercado, la clave del éxito será una descentralización, tanto de entradas como de salidas.

“El problema de la pobreza y falta de equidad es multidimensional, por lo que va a requerir soluciones privadas y públicas, mecanismos de protección a los perdedores (por ejemplo, a los desempleados) más que a las empresas que entran en problemas, subsidios, gasto público e incentivos.”2

Este enfoque es típico de la socialdemocracia, también conocida con el nombre de progresismo. Tal corriente de pensamiento -amiga de un lenguaje alambicado y ampuloso, con frecuencia carente de un significado preciso- se presenta como enemiga de los procesos de mercado, y tiende a contemplar el problema de la pobreza como causado -ya sea de manera directa o indirecta- por parte de estos procesos. Cuando, en realidad, son los mecanismos de libre mercado los únicos que posibilitarán la solución al problema de la pobreza y la falta de equidad. No se trata, pues, de una problemática “multidimensional”, y menos aun cuando no se describen ni detallan los elementos componentes de esa supuesta “multidimensión”. La pobreza se muestra en todo lugar donde se impongan estructuras burocráticas y se cercenen los mecanismos de libre competencia. Allí adonde se combate el libre mercado es donde aparecen indefectiblemente los perdedores, ya que en contextos de mercados regulados todos, a larga, pierden, reguladores y regulados. Aun cuando los reguladores sean los únicos que -en la etapa inicial- comiencen cosechando los beneficios netos de sus regulaciones.

Lo que en términos claros y sencillos propone el párrafo citado es subsidiar a quienes -en forma arbitraria y completamente discrecional- el gobierno decide rotular con el nombre de “perdedores”, los que, después de la ayuda estatal, resultarán mas perdedores que antes de la llegada de la misma. Cabe hacer notar que, el fenómeno del desempleo es generado -en casi su totalidad- por causa de las regulaciones estatales que interfieren con la armónica dinámica del libre mercado laboral.

“En Chile, la alteración de los patrones de gasto en la educación y, sobre todo, su sujeción a criterios de mérito académico, medidos a través de un examen anual a nivel nacional, llevó a un cambio radical en el desempeño de las escuelas y, con ello, de los grupos de interés que operan alrededor de éstas. En la medida en que el cambio en la estructura de gasto público para la educación generó nuevos ganadores “los maestros y las escuelas exitosas” los viejos intereses creados se vieron divididos y, con ello, incapacitados para impedir el avance de las reformas.”3

Entendemos que este párrafo alude a la educación estatal (mal llamada “pública”). En el mismo, se nos da cuenta de la experiencia chilena por la cual –según se dice- existió un cambio en la asignación del gasto público, el que aparentemente fue direccionado hacia “los maestros y las escuelas exitosas”, los que parecen haber sido optados a los efectos de la asignación de partidas presupuestarias por sobre los que no fueron elegidos como tales.

El gasto en educación estatal es siempre distorsivo, pese a todos los argumentos pseudo-económicos y hasta extra-económicos con los cuales se lo pretende justificar. Implica -en términos claros- detraer recursos de los contribuyentes que hubieran escogido destinar a costear una educación desemejante, para que el gobierno los utilice en educar a su manera y con razones disímiles a sus hijos. En última instancia -y dado que el gobierno que dirige la educación a través del gasto público está compuesto por individuos- en los hechos no representa otra cosa que los burócratas son los que resuelven dónde, cuándo, en qué y con qué contenidos se deberán “educar” los hijos del contribuyente. La única medida válida de evaluación, en torno al mérito académico de determinados establecimientos educativos, es aquella que tiene en cuenta la estimación de los padres del alumno; y en el caso universitario, el de aquellos o –eventualmente- el de los propios estudiantes del instituto. La apreciación que haga el burócrata de turno en el asunto para nada cuenta.

1 Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía en América Latina. Por un gobierno efectivo en la época actual. CINDE CIDAC pág. 12
2 Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía ….ob. cit, pág. 21
3 Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía ….ob. cit, pág. 23

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

El verso de la brecha del ingreso

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 19/12/16 en: http://economiaparatodos.net/el-verso-de-la-brecha-del-ingreso/

 

No es casualidad que los países con menor seguridad jurídica, impuestos altos, gasto público elevado, regulaciones y estatismo, terminen generando condiciones de vida para el grueso de la población similares a la edad media

De acuerdo a los datos publicados por el INDEC la pobreza alcanza al 32,2% de los habitantes, dato que nuevamente se ha vuelto a publicar luego que el kirchnerismo escondiera la pobreza detrás del famoso argumento de Kicillof que era para no estigmatizar a los pobres. Aclaremos que el dato del INDEC está en línea con los datos que publica la UCA sobre pobreza, de manera que, si bien el ajuste parcial de algunos precios relativos que había dejado el kirchnerismo pudo haber aumentado un par de punto la pobreza heredada del kirchnerismo, es claro que 12 años de una economía cerrada, con sustitución de importaciones, estatizaciones, regulaciones de precio, control de cambios, aumento del gasto público, presión impositiva descomunal y planes sociales solo consiguieron aumentar la tasa de pobreza. El kirchnerismo es el ejemplo más categórico de lo letal que es el intervencionismo estatal, el estatismo y el estado benefactor para la calidad de vida de la población.

En este sentido, sería bueno que el macrismo reflexione y entienda que no es cuestión de administrar “bien” un sistema con incentivos perverso como el que dejó tantos pobres con el kirchnerismo. Tampoco tiene que concentrarse el gobierno en la distribución del ingreso. Hablar de la distribución del ingreso no tiene sentido, pero sí tiene sentido bajar la pobreza.

Respecto a la distribución del ingreso voy a dar un ejemplo de lo tramposo que puede ser el tema. Supongamos que en el momento 1 el sector que menos gana tiene un ingreso de 10.000 y el que más gana de 50.0000, la diferencia entre el que más gana y el que menos gana es de 5 veces.

Supongamos que vamos a una economía de mercado y el que, sin inflación, el que menos gana tiene un ingreso de 55.000 y el que más gana de 550.000. La diferencia entre ambos es de 10 veces. O sea, la distribución del ingreso empeoró respecto al momento 1 pero resulta que ahora el que menos gana multiplicó por 5,5 veces su ingreso respecto al que menos gana del momento 1 y encima gana más que el que más ganaba en el momento 1. ¿Cuál es, entonces, el problema que la distribución del ingreso haya “empeorado”? El problema no es la distribución del ingreso, que es en lo que se concentran los políticos populistas, sino el nivel de pobreza.

El problema es que los políticos, para conseguir más votos y retener el poder, apuestan siempre al corto plazo, esto es, suelen señalar como a los que más ganan como los responsables de la pobreza de los que menos ganan. Por eso hay que expoliarlos con impuestos. Hay que matar con impuestos a las empresas y a los que más ganan para redistribuir ese dinero entre los más pobres en nombre de la solidaridad social, la justicia social y todo lo que tenga como adjetivo social. Siempre queda bien para lucir sensible como político para conseguir más votos.

Ahora, ¿cuál es el resultado de este tipo de trampa política que se ocupa de perseguir a los que más ganan? Muy sencillo, al castigarse con mayor intensidad a los que invierten y son emprendedores se quitan los incentivos para invertir, generar más puestos de trabajo y mejorar la productividad, factores que permitirán aumentar el ingreso real de los que menos tienen. El progresismo y el populismo lo que logran es igualar hacia abajo. Que todos sean pobres en vez de que los más pobres sean cada vez más ricos y mejoren su calidad de vida.

Durante décadas Argentina ha tenido políticas de castigar impositivamente la inversión y perseguir a los innovadores obteniendo como resultado este 32% de pobreza. Porque, además, para poder incrementar la carga tributaria, el estado tiene que disponer cada vez de más poder arbitrario para expropiar impositivamente a la gente, creando inseguridad jurídica y espantando las inversiones.

Mucho bien le harían los políticos a los pobres si en vez de mirar a los ricos se miraran a sí mismos y se dieran cuenta que no es persiguiendo al innovador y al que invierte como se elimina la pobreza. Que el problema no es la distribución del ingreso, sino que el haber perseguido a las inversiones es lo que genera la pobreza.

No es casualidad que los países con menor seguridad jurídica, impuestos altos, gasto público elevado, regulaciones y estatismo, terminen generando condiciones de vida para el grueso de la población similares a la edad media, con gente sin agua potable, corriente eléctrica, ni cloacas, mala alimentación y sin un sistema de salud eficiente.

Vean la Venezuela chavista con su modelo socialista del siglo XXI. Ha sumergido al grueso de la población en la pobreza más aberrante. Los emprendedores y de mayor ingreso emigraron hace rato y la única gran diferencia en la distribución del ingreso es entre los jerarcas chavistas, que tienen todas las comodidades a punta de fusil (copiando el modelo de Fidel Castro) mientras el resto de la población revuelve la basura para encontrar comida y los saqueos están a la orden del día.

Con la historia de la distribución del ingreso, lo que se ha conseguido no es sacar a los pobres de la pobreza, sino bajar a la condición de pobres a la clase media, dejar a los pobres en la pobreza, hacer que los emprendedores emigren y ampliar la brecha entre los más ricos y los más pobres, pero con la característica que los más ricos pasaron a ser los dirigentes políticos que decían que iban a reducir la brecha entre ricos y pobres. En síntesis, el negocio de los políticos ha sido el hablar de la brecha entre ricos y pobres. La dirigencia política ha sido la gran ganadora del verso de la brecha entre ricos y pobres.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Los jóvenes y el acceso a la vivienda

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 18/11/16 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2016/11/18/los-jovenes-y-el-acceso-a-la-vivienda/

 

Una de las grandes angustias que tienen los jóvenes hoy en día es el de la vivienda

Una de las grandes angustias que tienen los jóvenes hoy en día es el de la vivienda. Salvo que tengan padres con plata que les regalen un departamento, ven imposible llegar a tener un dos ambientes. Es más, ni siquiera pueden mantenerse alquilando un departamento de un ambiente. Buena parte de sus sueldos se van en el alquiler y las expensas, con lo cual suelen compartir con un amigo o amiga la vivienda si quieren irse de la casa de los padres en busca de la independencia que busca toda persona joven. Pero saben que no tienen posibilidades de ahorrar para dar un anticipo y mucho menos acceder a un crédito hipotecario que puedan pagar, salvo, claro está, en casos muy especiales y contados con los dedos de una mano. La realidad es que ya no hay créditos hipotecarios a tasas pagables  y menos en volumen importante.

Incluso para poder alquilar, los jóvenes tienen que juntar, como mínimo, unos $ 24.000 para pagar un mes de comisión a la inmobiliaria, el mes adelantado y un mes de depósito, si el alquiler es de $ 8.000 mensuales. Primero tienen que ahorrar esa cifra, luego sobreviven alquilando sin tener capacidad de ahorro y no ven un futuro en el cual puedan llegar a tener su propio departamento. Francamente desilusionante.

Si bien hay más motivos para que los jóvenes tenga esta angustia, el punto número uno es que Argentina es cada vez más pobre por las políticas progresistas y populistas que aplica desde hace décadas. En nombre de la “solidaridad” social van espantando las inversiones, la carga tributaria para sostener a un estado sobredimensionado destruye riqueza y la pobreza se va extendiendo a una clase media que en otras épocas fue pujante. El progresismo y el populismo han logrado igualar el ingreso hacia abajo. No sacan a los pobres de la pobreza, sino que aumentan el stock de pobres y con eso están felices porque logran la tan ansiada “igualdad”. Todos pobres, salvo los jerarcas políticos que siguen siendo una casta privilegiada.

El segundo punto es que el progresismo y el populismo, con sus confiscaciones, directas e impositivas, han destruido el mercado de capitales. Hicieron de la Argentina un infierno fiscal y por eso muchos ahorros se fugaron a paraísos fiscales. Los progres, populistas y políticamente correctos dirán que eso fue evasión impositiva, la ciencia económica y la historia económica dirán que eso fue defensa del contribuyente ante el robo legalizado del estado. De todas maneras, como quiera que sea, el ahorro se fugó y eso destruyó el mercado de capitales.

Se preguntarán la gente y los jóvenes que no tienen vivienda: ¿y a mí que me importa que se destruya el mercado de capitales? ¿Para qué me sirve? La respuesta es muy sencilla.

Los bancos otorgan créditos hipotecarios a 20 años, pero esos fondos que utilizan para otorgar los créditos provienen de depósitos a un plazo de nomás de 90 días. Es decir, por un lado tiene un activo a cobrar un activo a 20 años y por el otro tiene un pasivo que le vence cada 90 días.

El riesgo que corren los bancos es que, ante un momento de incertidumbre económica, la gente se presente en la ventanilla a retirar sus depósitos. Como tiene créditos a cobrar a 20 años tendría que decirle a la gente que espere 20 años para cobrar hasta tanto el banco cobre los créditos otorgados. Esto es lo que se conoce como descalce de plazos. Tengo una activo a cobrar un el muy largo plazo y un pasivo a cobrar dentro de 90 días.

¿Cómo puede solucionarse este problema de plazos? Teniendo un mercado de capitales. Lo que pueden hacer los bancos es vender el crédito hipotecario a cobrar a una compañía se seguro o a una Administrador de Fondos de Pensión que reciben fondos que son ahorros de largo plazo. Los bancos recurren al mercado de capitales que tienen ahorros de largo plazo para vender sus créditos a cobrar a una determinada tasa de interés. De esta forma recuperan liquidez y pueden afrontar sus pagos en ventanilla de sus depositantes en caso de que presenten. Obviamente que la tasa de interés que le cobren a los bancos por comprarle las carteras de crédito dependerá de muchos factores, entre otros de la tasa de inflación esperada, de la tasa de devaluación que podría ocurrir, del riesgo de confiscación que puede ofrecer el gobierno, etc. Pero lo principal es que para hacer algún cálculo de largo plazo de qué tasa de interés tienen que cobrar por los créditos que se compran, es que debe haber una moneda que sirva como reserva de valor y tiene que haber seguridad jurídica. Es decir, el estado no debe confiscar los activos financieros.

En Argentina no hay moneda porque el peso no cumple con el requisito de ser reserva de valor y, encima, los diferentes gobiernos han destruido el mercado de capitales con confiscaciones como el plan Bonex, nuestros ahorros en las AFJP, el corralito, el corralón, la pesificación asimétrica y tantas locuras que se cometieron en nombre de la justicia social.

Como ahorrar en Argentina es riesgoso, no hay mercado de capitales,  ergo los bancos no pueden descargar sus carteras de créditos en el mercado y el resultado final es que no hay créditos hipotecarios en volumen.

Al no haber créditos hipotecarios, lo único que le queda a la gente es alquilar. El peso de la demanda cae sobre las propiedades para alquilar. Pero encima, dada la incertidumbre económica, en los últimos años, la construcción de departamentos se volcó a segmentos de ingresos altos dado que la gente ahorraba en forma de ladrillos. No se construyó para un sector de ingresos medios o medios bajos porque no había crédito para que pudieran comprar. De manera que lo que hay es un stock determinado de departamentos para alquilar para un determinado sector de la sociedad que al tener una mayor demanda aumenta los precios. Si a eso se le agrega lo cara que son las expensas por los “beneficios” demagógicos que el kirchnerismo le dio al sindicato de porteros, el costo de las expensas crece, el monto del alquiler tiene que dejarle alguna rentabilidad al dueño de la propiedad y el resultado final es que se hace combo impagable para los jóvenes que ganan poco porque hay poco trabajo dada la escasa inversión.

En síntesis, esa angustia que vive la gente joven de no poder comprar su departamento o alquilar se debe a la destrucción monetaria, a la destrucción del mercado de capitales y a la fuerte tendencia confiscatoria de ahorros de los gobiernos.

El populismo progresista, que tanto dice preocuparse por los pobres, ha producido una gran desilusión en la gente joven, solo unos pocos que consiguieron créditos a tasas blandas pero que no abundan en el mercado han logrado comprarse alguna propiedad. El resto, la inmensa mayoría, fue víctima del populismo progresista, que como de costumbre, declama ayudar a los pobres y terminan hundiéndolos en la pobreza y la desesperanza más absoluta.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Una propuesta económica ignorada por el gobierno

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 22/5/16 en http://economiaparatodos.net/una-propuesta-economica-ignorada-por-el-gobierno/

 

La historia de 7 economistas que presentamos los lineamientos para enfrentar la herencia k  y fuimos ignorados

Cansado de escuchar estupideces sobre que critico pero no propongo nada o que al gobierno hay que formularle las propuestas en privado, paso a contar una historia no conocida, pero que creo que llegó el momento de darla a conocer y que quienes hablan sin fundamento se llamen a silencio.

Antes que ganara la segunda vuelta electoral Mauricio Macri, convoqué a un grupo de cuatro economistas, entre ellos a mi fallecido hermano Juan Carlos, para redactar los lineamientos de un plan económico para enfrentar la herencia que dejaba kirchnerismo. Ninguno de los economistas pertenecía a alguna fracción partidaria. Ninguno militaba o milita en algún partido político.

Con los primeros que hablé fueron con mi hermano Juan Carlos y con Agustín Monteverde, con quién hacía rato veníamos intercambiando ideas sobre si valía la pena el esfuerzo de emprender esa tarea, y les propuse conformar un grupo y comenzar a trabajar en las medidas necesarias para dominar la herencia k. También fue de la partida otro economista más con quién habíamos hecho un trabajo similar allá por 1988.

A propuesta de uno de los integrantes del grupo inicial luego se sumó otro economista más y dos miembros de la Fundación Libertad y Progreso que conduce Manuel Solanet.

Nos reuníamos todos los jueves a partir de las 18.30 hs. en la casa de mi hermano Juan Carlos o en la casa de otro de los integrantes del grupo para intercambiar ideas sobre cómo enfrentar la crisis que dejaba el kirchnerismo. El documento incluye dos grandes secciones: 1) una descripción de la herencia recibida y 2) qué hacer en materia de gasto público, política impositiva, comercio exterior, etc.

Luego de varios meses de reuniones, correcciones en la redacción del texto y pulir algunas ideas adicionales, comenzó el debate sobre cuál era el mejor camino para dar a conocer el documento. En ese lapso uno de los miembros de la Fundación Libertad y Progreso propuso que no saliera solo con la firma de los 7 economistas que habíamos trabajado sino que saliera con el nombre de la Fundación. Si bien yo me había ocupado de armar el grupo original, no tuve ningún inconveniente para que el documento saliera con el nombre de la Fundación, finalmente era un trabajo para tratar de colaborar con el nuevo gobierno (a esa altura ya había ganado Macri la segunda vuelta) y no era cuestiones de figuraciones sino de formular aportes. Y tampoco era el objetivo buscar puestos en el gobierno, sino contribuir con ideas.

Ya avanzado y casi terminado el documento, vino otro debate. ¿Debíamos dar a conocer en los medios y redes sociales el trabajo o primero se lo acercábamos a los miembros del nuevo gobierno?

Finalmente primó la idea de no difundirlo y enviárselo vía la Fundación a por lo menos media docena de funcionarios que actualmente son ministros u ocupan otros cargos en el área económica del gobierno. Tarea que se encargó de realizar la Fundación Libertad y Progreso.

Algunos agradecieron el envío pero no hubo ningún tipo de feedback para reunirnos e intercambiar ideas. Aclaro que ninguno de nosotros estaba buscando un puesto en el gobierno, era solo el intento de 7 economistas con más de 30 años de profesión que habiendo visto y vivido varios fracasos económicos, intentaba aportar su granito de arena.

Pasado un tiempo prudencial y viendo que las nuevas autoridades no estaban interesadas en intercambiar ideas sobre las medidas a tomar, sugerí dar a conocer el documento en forma pública que había sido la idea original cuando convoqué a Agustín Monteverde y a mi hermano.

En esa parte hubo diferentes posiciones por miedo a perjudicar al nuevo gobierno y se llegó al acuerdo de publicar solo el diagnóstico. Es decir, la descripción de la herencia recibida pero no las propuestas de las medidas a tomar. Personalmente yo era de la idea de publicar todo pero acepté limitarnos a publicar el diagnóstico.

En definitiva, el documento era una descripción de la espantosa herencia económica que dejaba el kirchnerismo y en su segunda parte una propuesta económica que busca volver, dentro de lo posible y a lo largo del tiempo, a los principios alberdianos, padre de nuestra Constitución Nacional, que fueron los que permitieron que Argentina pasara de ser un desierto a una de las potencias económicas a principios del siglo XX.

Lo concreto es que 7 economistas, al final se sumó un economista más con su firma, hicimos los deberes. Se los enviamos por mail a diferentes miembros del actual gabinete de Macri pero optaron por no intercambiar ideas.

Es perfectamente entendible que no les interesara ni nuestro diagnóstico ni nuestras propuestas de volver a los principios de nuestra constitución de 1853/60 y tengan en mente otra propuesta. Pero lo cierto es que se hizo el esfuerzo por diagnosticar y proponer ideas, lo cual a mí, que fui el que tuvo a su cargo armar y coordinar las reuniones del grupo, me queda la conciencia totalmente tranquila que el esfuerzo estuvo hecho y, por lo tanto, me siento libre de apoyar o criticar las ideas del gobierno habiendo previamente intentado ser escuchado por las actuales autoridades.

Debe quedar en claro que esta no es una nota reclamando que el gobierno nos convoque a dialogar, posiblemente se sientan más cómodos dialogando con el massismo, el radicalismo y el progresismo. Finalmente su ministro de Hacienda Prat Gay proviene de las filas del progresismo y es perfectamente atendible que quieran buscar la solución por ese costado ideológico. Por mi parte sigo creyendo que son más dignos y eficientes los principios de la libertad, la cultura del trabajo, la competencia empresarial, la integración al mundo que el paternalismo estatal que impulsa el progresismo.

En lo personal seguiré bregando por difundir las ideas de un gobierno limitado, que no exprima a los contribuyentes con impuestos para financiar un gasto público monumental, de baja calidad y con todos los condimentos para que la corrupción siga enquistada en el estado. Quiero un estado que le permita a la gente liberar su capacidad de innovación, disciplina fiscal para tener disciplina monetaria y bajar la inflación. Y, finalmente, quiero un país en el cual vuelva la cultura del trabajo. Valor que fue destruido a lo largo de décadas y demolido por el kirchnerismo.

Pasados más de 5 meses desde que asumió el nuevo gobierno 7 economistas hicimos un primer esfuerzo por colaborar acercando ideas que prefirieron no debatir y descartaron de entrada.

Ahora el camino que queda para todos aquellos que queremos que al gobierno le vaya bien, es solo marcar puntos de vista diferentes cuando se adoptan medidas que consideramos no adecuadas y apoyar aquellas que sí están bien enfocadas, pero siempre centrados en sostener los principios de la libertad que impulsó Juan Bautista Alberdi, tanto en su libro Bases como en el Sistema Económico y Rentístico.

No es aceptando nuestra historia desvirtuada que ha vendido el progresismo que vamos a salir de la decadencia, sino recuperando los valores de grandeza que están en nuestra constitución de 1853/60 y adoptando la audacia de estadistas como un Sarmiento, Pellegrini, Mitre y tantos otros que tomaron las ideas de la generación del 37 para transformar la Argentina en una potencia económica.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Continuidad o cambio? Gobierno o Gobernanza?

Por Javier A. Cubillas. Publicado el 27/4/14 en http://recontextualizacionpolitica.blogspot.com.ar/2014/04/continuidad-o-cambio-gobierno-o.html

 

Transitamos por una época que nuevamente es un tobogán en materia de política económica. Desde fines del año pasado, de modo cíclico, ascendemos y descendemos en nuestras aspiraciones y consideraciones sin freno alguno. Venimos de la agudización en los problemas en lo económico y el impacto en los indicadores laborales y comerciales, los problemas con las policías locales y los actos de vandalismo y una navidad triste con múltiples cortes de luz.

Luego pasamos por un verano intenso, con el dólar devaluado por la política del nuevo gabinete económico de Cristina, el nuevo salto en la inflación, las duras negociaciones paritarias y paros sectoriales, y uno general, el retiro de subsidios a la clase media, los hechos de linchamiento, y una tenue calma que precede al mundial y después ( o peor, entre los partidos del mundial).

Y estamos, ahora, a la espera de las nuevas medidas en materia de política económica que buscarán un nuevo ajuste, sumado al lanzamiento de todas las candidaturas políticas en la búsqueda del desarrollo territorial y las negociaciones para coaliciones presidenciales, y nuevamente,  estaremos en un fin de año complejo, con la sumatoria de todas las problemáticas no resueltas o agravadas, conforme a la lógica k, del eterno redoble en la apuesta política.

Ante todo esto, la pregunta que se instaló en los últimos 10 días expresa la duda historia y genética de la política y sociedad argentina. ¿Continuidad o cambio? Y la verdad que pensar en continuidad o cambio? a esta altura de los acontecimientos ya debería ser una pregunta de fácil respuesta, y la misma seria (insisto, debería ser) análogamente ejemplificada como ¿barbarie o civilización? Pero lamentablemente no, esto no es así, todavía la duda histórica y genética de la argentina conservadora, tanto de derecha y de izquierda, o autoritaria y radicalizada, no nos ha dado lugar a un proceso civilizado de alternancia en el poder, en clave pluralista, conforme al régimen liberal repúblicano y democrático que consagra la constitución nacional de todos los argentinos.

Ergo, visto todo esto en términos cuasi modélicos y en comparativa para facilitar la comprensión,  correspondería proponer una visión sobre qué significa la continuidad y que significaría un cambio?:

  La continuidad supone:                                  El cambio aspira a:

1  Hobbes y/o Laclau Popper y Nozick
2 Dinámica populista Pluralismo liberal
3 Sectores clientelizados Ciudadanía
4 Retro-progresismo Progreso sin retrocesos
5 Racionalismo romántico Racionalismo critico
6 Visión cínica de la problemática social Visión clínica de la problemática social
7 Cultura estadocéntrica como herramienta de cambio social Innovación económica como herramienta de cambio social
8 Argentina centralista y portuaria Las Argentinas, de regiones y capitales portuarias,  mediterráneas y andinas.
9 La actividad política y el poder político como centro y motor de la vida y obra de la sociedad. Los estilos de vida y la creatividad emancipadora cómo motor de las libertades y el control al poder político.
10 Se mantiene la idea de Gobierno. Se avanza hacia la Gobernanza.

Este esquema, que bien puede ser una posible muestra rápida y ejemplificadora de las cosmovisiones en discusión, nos debe fortalecer el espíritu para comprender y activar un razonamiento tributario de la experiencia fallidas anteriores, pero con fines a emprender, el aprendizaje cívico más importante que implica dejar de lado las practicas medievales de lealtad, para actuar como ciudadanos con derechos y responsabilidades sociales, políticas y económicas, después de 30 años de vida democrática.

Así, es clave abandonar la mentalidad unidimensional de la política en la que el gobierno y la presidencia son el principio del sistema político para pasar definitivamente a la idea de poliarquías regionales que desarrollen las diferencias socioculturales de la Argentina, y así, de este modo, con varias capitales, una financiera, otra política, una cultural, y o histórica, y las que puedan surgir de una estrategia inteligente sobre la función del Estado, y un ejercicio efectivo de una dinámica de controles intrafuncionales en la administración pública, se pueda avanzar definitivamente hacia la idea de gobernanza, dejando de lado la de gobierno.

 

Javier A. Cubillas es alumno de grado de la Licenciatura en Ciencias Sociales y de la Maestría en Economía y Ciencias Sociales  en el Instituto Universitario ESEADE. Además, es Coordinador del Programa de Jóvenes Investigadores y Comunicadores Sociales de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. 

La pobreza como negocio político

Por Gustavo Lazzari. Publicado el 12/7/13 en http://opinion.infobae.com/gustavo-lazzari/2013/07/12/la-pobreza-como-negocio-politico/

Cabe preguntarnos, con tanto discurso progresista en favor de políticas “inclusivas”, “sociales”, “solidarias”, ¿cómo puede explicarse que todavía subsista la pobreza?

Eso tiene una única razón: la pobreza es un negocio político y patrimonial. El populismo es inimaginable sin pobreza. Los movimientos políticos populistas pierden mercado si no hubiera pobres a los cuales subsidiar y “enamorar”. No es casual que los populismos latinoamericanos hayan generado los tres factores determinantes en el crecimiento de la pobreza: inflación, pérdida de inversiones y pésima calidad educativa.

Además la pobreza es un negocio patrimonial. Ejércitos de agentes públicos viven de los presupuestos destinados a la solución de la pobreza. La superposición de funciones estatales, los numerosos planes sociales y los agentes públicos y “para-públicos” como los punteros para administrar lo que otros ya administraron son muestras de que se puede vivir bien “ayudando a los pobres con recursos públicos”.

Crear riqueza

El populismo habla de combatir la pobreza pues supone que la riqueza está dada. Por lo tanto hay que sacársela a unos para dársela a otros. El auténtico combate a la pobreza pasa por la creación de riqueza. La creación de riqueza depende de instituciones que canalicen incentivos. Es más progre el libre comercio, las inversiones externas, la prudencia monetaria y el respeto a la propiedad que los planes sociales anunciados con bombos y platillos. Si queremos eliminar las villas de emergencia habrá que otorgar derechos de propiedad sobre las casas, obras de infraestructura en las calles y provisión de servicios adecuados y nominados.

Si queremos mejorar los ingresos de los pobres habrá entonces que motorizar la inversión local y externa sin distinciones, con normas claras, impuestos bajos y regulaciones razonables.

Si queremos que los pobres no sufran el deterioro en sus ingresos habrá que eliminar la inflación, bajándola hasta al cero o,3% como objetivo prioritario. Nada de eso está haciendo el gobierno, más preocupado en esconder la pobreza antes que solucionarla definitivamente. 

La propuesta fácil

La administración K considera que la única forma de combatir la pobreza es mediante la distribución del ingreso. En varias oportunidades la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha manifestado “guste o no, la pobreza se resuelve con distribución del ingreso”. La distribución del ingreso quizás logre que los beneficiados la pasen mejor, pero no contribuirá definitivamente a sacar a la gente de la pobreza en forma consistente y de largo plazo.

Los pobres seguirán siendo pobres y por tanto vulnerables y dependientes del poder político que detenta la soga que evita su ahogo. La distribución del ingreso como mecanismo para eliminar la pobreza requiere un mecanismo de transferencia eficiente y transparente. Es decir, estructuras estatales capaces de cobrar impuestos, administrarlos cristalinamente y distribuirlos hacia aquellas personas que efectivamente lo necesitan.

Parece simple pero en el Estado argentino es una tarea de alta complejidad. Tanto por motivos políticos (incapacidad de explicar los beneficios de identificar a los verdaderos necesitados) como por motivos técnicos (incapacidad de las administraciones públicas de producir información confiable), se ha demostrado que es imposible identificar y subsidiar a la demanda. Es decir, específicamente a aquellas personas que lo necesitan.

Identificar a los necesitados tornaría más eficiente la provisión de subsidios, más económica y justa. Ante esa incapacidad, los estados hacen “la fácil”. Montan estructuras gigantes que sirven más para impresionar y ganar votos que para solucionar problemas. Vemos, por tanto, enormes hospitales públicos inaugurados varias veces con filas interminables de personas en situación de necesidad sin poder ser atendidos.

En lugar de atender directamente al necesitado (subsidio a la demanda) los estados optan por subsidiar a la oferta. Los gastos se multiplican en enormes estructuras que más temprano que tarde se transforman en burocráticas y anquilosadas con baja productividad en los resultados. Redunda entonces, estados grandes, gastos sociales “récords” y pobres más pobres que antes.

La distribución destruye incentivos a la producción. Tanto para el beneficiado como para quien aporta mediante impuestos. El beneficiado internaliza el concepto de que “cualquiera sea su productividad, igualmente el Estado se encargará de compensarlo”. El contribuyente en cambio internalizará el concepto que “para qué esforzarme si de cualquier manera el estado quitará parte de mi esfuerzo”.

Ante la pérdida de incentivos la economía se resiente. Pero además, instrumentos para cobrar impuestos y distribuirlos suelen afectar las decisiones de inversión y producción.

Gustavo Lazzari es Licenciado en Economía, (UCA), Director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre, y fue investigador del Proyecto de Políticas Públicas de ESEADE entre 1991-92, y profesor de Principios de Economía de 1993 a 1998 y en 2002. Es empresario.

Argentina: La izquierda fascista

Por Gabriel Boragina. Publicado el 3/6/13 en http://www.hacer.org/latam/?p=27927 

Aunque ya nos hemos referido a este tema, nunca está de más darle un nuevo enfoque, sobre todo en épocas de creciente confusión conceptual y terminológica. Mantenemos nuestra tesis ya expuesta, en cuanto a que el fascismo puede ser tanto de izquierda como de derecha, considerando relativas estas dos últimas expresiones. Lo mismo cabe decir respecto de los vocablos “progresismo” y “populismo”, nuevamente puestos de moda por regímenes como los de los Kirchner en Argentina, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador y el comunismo chavista venezolano.

El Dr. Benegas Lynch (h) echa mucha luz sobre el tema cuando dice:

“En realidad, tanto los nazis como los fascistas, al permitir el registro de la propiedad de jure pero manejada de facto por el gobierno, lanzan un poderoso anzuelo para penetrar de contrabando y más profundamente con el colectivismo respecto del marxismo que, abiertamente, no permite la propiedad, ni siquiera nominalmente. Si miramos con alguna atención a nuestro mundo de hoy comprobaremos el éxito del nacionalsocialismo y del fascismo, que sin necesidad de cámaras de gas ni de campos de concentración avanzan a pasos agigantados sobre áreas clave que sólo son privadas en los papeles (en verdad, privadas de toda independencia) como la educación, las relaciones laborales, los bancos, los transportes, los medios de comunicación, el sector externo, la moneda y tantos otros campos vitales.”[1]

Por supuesto, la Argentina del FpV no escapa en modo alguno a esta sabia cita.

Y acierta nuevamente el citado profesor cuando agrega que: “…en los hechos, son muchos más los que suscriben las políticas del fascismo y el nacionalsocialismo con el aval de quienes inocentemente se autotitulan de izquierda. Si bien el origen histórico de las izquierdas radica en la oposición al poder en épocas de la Revolución Francesa, luego degeneró en el uso y en el abuso para provecho propio.”[2]

L. v. Mises traza analogías entre el keynesianismo, el marxismo y el fascismo, con las siguientes palabras:

“De este modo [Samuelson], luego de servirnos una versión recalentada del tema de la giovanezza, de Mussolini, nos ofrece otros remanidos lemas del fascismo, tales como “la ola del futuro”. Sin embargo, sobre este mismo punto, otro colaborador, el Sr. Paul M. Sweezy, no está de acuerdo. En su opinión, Keynes, corrompido por “los efectos del pensamiento burgués”, condición a la que pertenecía, no es el salvador de la humanidad, sino sólo un precursor cuya misión histórica es preparar la mentalidad británica para la aceptación del marxismo puro, y hacer que Gran Bretaña alcance la madurez ideológica para llegar a un socialismo total.”[3]

Dado que casi todos los populismos y progresismos siguen -de hecho- políticas económicas keynesianas, podemos concluir con el eminente economista austriaco que, se inscriben dentro de lo que ha clasificado como lo que sintéticamente podemos denominar como socialismo marxi-fascista.

El Dr. Santos Mercado Reyes, adopta un enfoque similar cuando dice:

“Significa que no se comprenden los paradigmas. Un poco de gobierno en la economía y otro poco de iniciativa privada, ¿qué fundamento teórico sostiene esta mezcla? Supuestamente la teoría de Lord Keynes, sin embargo es una teoría sin fundamento económico, llena de contradicciones e incoherencias como ya lo señalara gente como Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Hazlitt, Milton Friedman, etc. Sin embargo cabe preguntarse ¿y por qué con tantos defectos tomó hegemonía? la respuesta es que respondía a una oleada mundial de socialismo-fascismo. Además, a los gobernantes de ese tiempo les simpatizaban hombres que justificaran la concentración del poder en sus manos. “[4]

Agregaríamos que en estos tiempos la cuestión no parece demasiado diferente.

El eminente filósofo K. R. Popper alude a las consecuencias morales del fascismo así:

“El nazismo y el fascismo han sido derrotados completamente, pero debo admitir que su derrota no significa que hayan sido derrotadas la barbarie y la brutalidad. Por el contrario, es inútil cerrar los ojos ante el hecho de que esas odiadas ideas lograron algo semejante a la victoria en la derrota. Debo admitir que Hitler logró degradar el nivel moral de nuestro mundo occidental y que en el mundo actual hay más violencia y fuerza bruta que la que habría sido tolerada aun en la década posterior a la primera guerra mundial. Y debemos enfrentar la posibilidad de que nuestra civilización pueda ser destruida finalmente por esas nuevas armas que el hitlerismo nos tenía destinadas quizás hasta dentro de la primera década después de la segunda guerra mundial. Pues, sin duda, el espíritu del hitlerismo ganó su mayor victoria sobre nosotros cuando, después de su derrota, usamos las armas que la amenaza del nazismo nos llevó a crear.”[5]

El espíritu de confrontación que alimentan el progresismo y el populismo actual en la región, tornan alarmantemente vigentes estas palabras de K. R. Popper.

Como decíamos al comenzar, nuestra opinión es que resulta irrelevante decir que el fascismo es de izquierda o es de derecha, y -en el punto- adherimos en un todo a la postura del Dr. Alberto Benegas Lynch (h), extendiendo estas consideraciones a los llamados “progresismos” y “populismos” actuales que, del mismo modo, pueden ubicarse a la derecha o la izquierda. Creemos que estas políticas son -en el fondo- no otra cosa que fascistas, en el sentido en que los autores citados emplean el vocablo. A esa línea responden los populismos de los Kirchner, Morales, Correa y el chavismo que referimos con anterioridad.


[1] Alberto Benegas Lynch (h) “Izquierdas y Derechas, Parientes”. Publicado por La Nación, Buenos Aires. 1.9.10

[2] Alberto Benegas Lynch (h) idem. Art. Cit nota anterior.

[3] Ludwig von Mises. ”CONVERTIR PIEDRAS EN PAN, EL MILAGRO KEYNESIANO”. Revista Libertas XII: 43 (Octubre 2005) Instituto Universitario ESEADE.

[4] Santos Mercado Reyes El Fin de la Educación Pública. México. pág. 40-41

[5] Karl R. Popper. Conjeturas y refutaciones El desarrollo del conocimiento científico. Edición revisada y ampliada – ediciones PAIDOS Barcelona-Buenos Aires-México. pág. 425.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.