Repartir lo ajeno no se llama solidaridad, se llama populismo

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 14/1/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/01/14/repartir-lo-ajeno-no-se-llama-solidaridad-se-llama-populismo/

 

El político argentino, en general, piensa más en aumentar la presión tributaria que en preocuparse por la eficiencia del gasto público

El Gobierno ha decidido aplicar mayor carga tributaria sobre los sectores que trabajan en blanco y tienen propiedades con el argumento de que ahora se aplicará la solidaridad en vez de la meritocracia. Más específicamente, el Presidente afirmó: “A la meritocracia y al individualismo les vamos a imponer la solidaridad, somos un movimiento político que nació en la faz de la Tierra para ser solidarios con el prójimo”. En otras palabras, se intenta imponer un discurso en el cual el que protesta por la mayor carga tributaria pasaría a ser alguien que no tiene solidaridad.

Por empezar, la solidaridad es un acto voluntario. Alguien hace solidaridad con el fruto de su trabajo, con su tiempo, es decir con algo que le pertenece para ayudar a otro. Ahora, hacer solidaridad con el dinero de otros, lejos está de ser un acto de desprendimiento voluntario.

La dirigencia política trata de hacernos creer que ellos tienen el monopolio de la solidaridad y el resto de los habitantes somos personas con malos sentimientos que solo podemos ser solidarios por la fuerza. Es decir, el Estado cobrándonos más impuestos para repartir entre quienes los políticos consideran que deben recibir el fruto de nuestro trabajo, son solidarios y el resto somos un montón de malas personas.

El primer dato a tener en cuenta es que, en todo caso, la misma dirigencia política podría haber mostrado solidaridad bajando el gasto de la política para distribuir entre los que menos tienen. Se dice que el gasto destinado a la política, es decir el que se asigna a la administración del país, es muy poco y no se solucionaría nada si se los bajara.

El gráfico muestra la evolución del gasto público consolidado destinado a administración general, justicia, defensa y seguridad por parte de la Nación, las provincias y los municipios, y que en 1984, el primer año completo de la vuelta a la democracia, representaba 3,9% del PBI.

En 2017, último dato oficial disponible, ya había escalado al equivalente a 7,3% del PBI. Es decir, 3,4 puntos porcentuales más, que es lo que quieren recaudar ahora con el impuestazo anunciado a través de una ley ómnibus.

Mientras que los gastos de la administración general aumentaron 1,52 puntos del PBI, Justicia incrementó sus gastos en 0,92 puntos del producto y seguridad y defensa se elevó 1,05 puntos del PBI.

Solo con hacer un esfuerzo de austeridad en los tres niveles de gobierno, se podrían haber bajado, mínimo, 2 puntos del PBI y aliviar el impuestazo que se le está aplicando a la gente que produce. Pero además, todo indica que cuánto más gasta el Estado en lo que se denomina gasto social, hay más pobreza, desocupación y problemas de educación.

Nuevamente, en 1984, el gobierno nacional gastaba 7,4% del PBI en lo que se llama Gasto Público Social. En 2018 llegó al 17% del PBI. Es decir, el Estado nacional gasta 10 puntos más del PBI en el rubro social, pero en educación las pruebas PISA dan cada vez peor; los jubilados están en las diez de última y crece la pobreza. Y atención que el llamado gasto social no se dio solo en el período de Cambiemos, también crece en los 90 y a partir del 2008 fundamentalmente.

Si tomamos el gasto público social consolidado, pasó de 13% del PBI en 1984 a 30,6% del PBI en 2017, de acuerdo a datos del Ministerio de Economía, es decir, 17,7 puntos más, con lo cual el gasto público social consolidado más que se duplicó.

Los rubros que más aumentaron fueron: jubilaciones, salud y educación básica. Luego el gasto público social se reparte en otros rubros como vivienda, promoción y asistencia social, trabajo, etc. En definitiva, los datos muestran que a más gasto público social, más problemas sociales, con lo cual es obvio que no es por este camino.

Dos formas de obtener ganancias

Pero, ¿qué tiene de malo el mérito? Hay dos formas de obtener utilidades: 1) ganándose el favor del burócrata de turno y 2) ganándose el favor del consumidor. Obtener ganancias ganándose el favor del burócrata de turno no tiene ningún mérito, es un simple negociado entre el que usa el poder en forma arbitraria y “empresarios” que logran obtener ganancias gracias al proteccionismo, subsidios y demás tipo de privilegios. O sea, obtienen utilidades castigando al consumidor con productos de menor calidad y a precios más altos de los que podría obtener en un mercado competitivo.

Siguiendo a la Real Academia Española, la palabra meritocracia está mal utilizada por el Presidente, porque la RAE la define como: “sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales”. Pero suponiendo que Alberto Fernández quiso usar la palabra mérito, en mi opinión, aquél que obtiene utilidades gracias a su mérito como emprendedor, es una persona que debería tener todo nuestro respeto por lo que le aporta a la sociedad.

El empresario emprendedor que obtiene sus beneficios por mérito, es aquél que gana dinero gracias a que produce lo que la gente necesita logrando la combinación de precios y calidad que la gente demanda. En otras palabras, obtiene sus utilidades porque satisface las necesidades de la gente y le es útil a ella. Además, al obtener utilidades y crecer, crea puestos de trabajo, remunera a sus empleados compitiendo con otros empresarios para captar a los mejores y pagarles más, ofreciéndoles mejores condiciones laborales, etc.

Encuentro del Presidente con empresarios y sindicalistas

Encuentro del Presidente con empresarios y sindicalistas

El empresario emprendedor ayuda más a la sociedad que el burócrata que reparte el fruto del trabajo ajeno estimulando la cultura de la dádiva, cultura que denigra al ser humano. El empresario que da trabajo por el mérito de ser un buen emprendedor es alguien que respeta a la gente. El burócrata repartidor de dinero ajeno, castiga al que crea trabajo y denigra a las personas acostumbrándolas a vivir de lo ajeno y no tener espíritu de progreso. De mejorar. De tener la dignidad de mantener a su familia con el fruto de su trabajo.

Algunos pueden pensar que ese tipo de empresarios no existe en Argentina. En realidad los hay, pero abunda más los que son cortesanos del poder que buscan obtener utilidades de privilegios, que tampoco merecen ser llamados empresarios. Por eso somos un país decadente.

La función de los gobiernos y de sus legisladores es crear las condiciones para que puedan desarrollarse los empresarios que obtienen utilidades ganándose en favor del consumidor en vez de repartir privilegios entre “empresarios” que no podrían sobrevivir en un mercado competitivo.

"La función de los gobiernos y de sus legisladores es crear las condiciones para que puedan desarrollarse los empresarios que obtienen utilidades ganándose en favor del consumidor en vez de repartir privilegios" (Adrian Escandar)

El que obtiene utilidades gracias al mérito, ya sea por ser trabajador, empresario, profesional o cualquier otra actividad, no debería ser despreciado y menos castigado impositivamente. Al contrario debería ser respetado, porque seguramente hace más por la gente humilde ofreciéndoles la posibilidad de trabajar y progresar que el burócrata que reparte dinero ajeno. En definitiva, ganar dinero gracias al mérito es bueno para la sociedad.

Ser solidario con la plata propia es bueno dependiendo de los valores de cada uno y de cómo se haga solidaridad. Ahora, cuando los políticos reparten el dinero ajeno castigando a los que crean trabajo en nombre de la solidaridad, ni la hacen ni permiten que la economía pueda crecer para que la gente pueda vivir del su propio trabajo y progresar. Se castiga de tal manera a la gente productiva, se espantan las inversiones, se reducen los puestos de trabajo, baja la productividad de la economía y se genera más pobreza y desocupación.

Tal vez el Gobierno debería rever las reglas de juego que deberían imperar para salir de nuestra larga decadencia e invertir la ecuación premiando al empresario emprendedor en vez de castigarlo con mayor carga tributaria en nombre de algo que nunca va a ser solidaridad en manos del estado por más que se fuercen el sentido de las palabras. Repartir lo ajeno no se llama solidaridad. Se llama populismo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

La sustitución de importaciones llevó a más pobreza

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 2/4/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/04/02/la-sustitucion-de-importaciones-llevo-a-mas-pobreza/?fbclid=IwAR3_8X_ietd_-3s3EtNliyPe9arc63anvOOph63Uv-LuszywVGz445vrJN4

 

El dato de la alta proporción de la población con ingresos inferiores al valor de la canasta básica total que informó el Indec, reveló el fracaso, no ya del gradualismo de este Gobierno, sino de una política económica que desde hace décadas arrastra a la Argentina a la decadencia

 

Los chicos en la pobreza pierden oportunidades que luego les resulta muy difícil obtener (Getty)

Los chicos en la pobreza pierden oportunidades que luego les resulta muy difícil obtener (Getty)

Uno de las más nefastas políticas que nos condujo a la pobreza y a la decadencia fue el habernos aislados del mundo, comprando el modelo de sustitución de importaciones y la historieta del deterioro de los términos del intercambio.

Frente a esta pobreza que ya es estructural, la mayoría de la dirigencia política habla de crecer sin bajar el gasto público, es decir el mismo argumento de Cambiemos: esperan una lluvia de inversiones solo porque cambia el gobierno.

Si bien hay múltiples factores que explican nuestra larga decadencia, es muy evidente el inicio de la misma con el cierre de la economía, con las políticas populistas que apuntaron a redistribuir y con al estatismo. Es decir, nos cerramos al mundo y eso generó desestímulos para invertir y mejorar la relación precio y calidad de los productos .

Sintonía entre la baja del PBI y de las exportaciones por habitante

¿Para qué esforzarse en invertir, innovar y mejorar la productividad si las empresas tenían y tienen un mercado cautivo al cual venderle productos de mala calidad a precios altos?

Las empresas tienen rentas extraordinarias gracias a que el Estado les elimina buena parte de la competencia externa y deja al consumidor a merced del productor local.

La relación entre la caída en el ingreso per cápita y el cierre de la economía puede verse claramente en los siguientes 2 gráficos.Cacha abril (1)El primer gráfico muestra que entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX Argentina tuvo un ingreso por habitante que se ubicó entre los 10 primeros países del mundo. Es decir, la Argentina se mantuvo durante décadas entre los 10 países con más alto ingreso medio de su población en el mundo. Incluso en 1895 y 1896 ocupó el primer lugar.

¿Cuándo comienza a producirse la caída? El gráfico muestra que el quiebre fue a mediados de la década del 40, justo cuando se consolida el cierre de la economía, el estatismo, las políticas populistas de redistribución del ingreso y la aparición de la nefasta inflación .Cacha abril (2)Entre 1900 y mediados del siglo XX las exportaciones argentinas representaron entre 2% y  3% del total mundial. Es a partir de mediados del siglo XX cuando se pierde rápidamente participación en el comercio mundial al punto que actualmente solo representan 0,3% del total.

Si se observa cuándo se produce la pérdida de posiciones en el PBI per cápita en el ranking mundial es casi en el mismo momento en que la Argentina pierde participación en el total de exportaciones mundiales.

El dato no es menor, porque si la Argentina hubiera mantenido la participación en el comercio mundial como es el caso, por ejemplo de Canadá o Australia, actualmente tendría que estar exportando USD 572.000 millones, es decir, USD 510.000 millones más en el último año. ¿Cuántos puestos de trabajo, riqueza y nivel de vida se perdieron por exportar USD 510.000 millones menos que el nivel actual?

Cacha abril (3)A modo de ejemplo podemos ver el caso de Australia que actualmente exporta el 1,3% de las exportaciones mundiales y en el pasado tuvo una participación entre el 1,5 y el 2 por ciento en promedio. Con Canadá ocurre algo parecido, a principios del siglo XX exportaba el 2,5% del total mundial y actualmente tiene el mismo nivel.

Quienes deliran con la idea de impulsar la actividad económica con el consumo interno no advierten que con 44 millones de habitantes, donde un tercio de la población es pobre y el resto tiene un bajo ingreso por habitante, es imposible imaginar una fuerte corriente inversora.

Las limitaciones que impone el mercado interno 

¿Quién puede imaginar grandes volúmenes de inversión para abastecer a solo 44 millones de personas, con un tercio en la pobreza? Y sin esas inversiones es impensable crear puestos de trabajo, mejorar la productividad de la economía y, en consecuencia, los salarios reales. De esto se desprende que la salida de Argentina no está en estimular el consumo interno como propone la mayoría de los políticos, sino que la salida es integrarse al mundo e incrementar las exportaciones en forma notable.

Actualmente, las exportaciones de Argentina representan el 11% de su PBI. Los países que lograron captar grandes inversiones, crear puestos de trabajo, mejorar los ingresos reales y salir de la pobreza lo hicieron integrándose al mundo.

Mientras las exportaciones Argentinas representan solo el 11% de su PBI, las exportaciones de Alemania son 47%, las de Chile 31%, Australia 29% e Irlanda el 120% de su PBI . Deliberadamente no di ejemplos del sudeste asiático para que no me vengan con que hacen dumping social o el verso del plato de arroz.

En 2017, siguiendo los datos del Banco Mundial, la Argentina exportó en bienes y servicios USD 71.000 millones, Chile USD 79.500 millones, Australia USD 315.000 millones, Canadá USD 511.000 millones e Irlanda USD 476.000 millones, por citar solo algunos casos.

El desarrollo del comercio exterior es clave para elevar el ingreso medio por habitante (Adrián Escandar)

El desarrollo del comercio exterior es clave para elevar el ingreso medio por habitante (Adrián Escandar)

Todos esos países hicieron extraordinarias reformas estructurales y se incorporaron al mundo. Vieron el mundo como una oportunidad, no como una amenaza como nuestros políticos ven al mundo.

Eso sí, buena parte de la dirigencia política quiere exportar más pero no quiere importar más, sin darse cuenta que todos esos países exportan e importan mucho más que Argentina acumulando mucho más volumen de comercio exterior.

Mientras en 2017 las importaciones de Argentina representaron el 14% del PBI, las de Chile fueron el 27%, Australia el 21%, Canadá el 33% e Irlanda el 88%. Todos exportan más e importan más. No se cierran al comercio mundial con el falso argumento que se pierden puestos de trabajo.

La Argentina, cerrada al mundo, no solo pierde puestos de trabajo, sino también aumenta la pobreza. En cambio los países que se integran al mundo exportan e importan mucho más en términos relativos, no tienen pobreza y captan grandes inversiones.

Si se acepta que la salida de Argentina es la exportación y no el estímulo artificial e insostenible del consumo interno, el proceso es muy claro. Primero tener un tipo de cambio alto en términos reales y a medida que se vayan haciendo las reformas estructurales que le den competitividad a la economía, capte inversiones, ese tipo de cambio real muy alto irá bajando a lo largo del tiempo.

En síntesis, la decadencia comienza a partir del momento que el país se cierra al mundo para sustituir importaciones; hacer populismo redistributivo y estatismo . Los gráficos previos son lo suficientemente elocuentes y muestran que justo cuando se lanza con todo el populismo y el aislamiento comercial, se perdió ingreso per cápita.

La salida es el comercio exterior basado en reformas estructurales y no en saltos cambiarios transitorios o esperando el viento de cola de los precios de las commodities.

Una de las claves para poder volver a ser un país fuertemente exportador es transformar el Mercosur en un tratado de libre comercio en lugar del proteccionismo ampliado que es el bloque comercial del sur.

En su momento se hizo, no veo razones, salvo la necedad de la dirigencia política argentina, para que no se pueda retomar la senda del progreso.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Gasto público, deuda externa e inflación

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 12/6/16 en: http://economiaparatodos.net/gasto-publico-deuda-externa-e-inflacion/

 

Si el gobierno llegara a financiar obras públicas con deuda externa igual puede generar más inflación

Por una cuestión de simplificación en las explicaciones económicas para una amplia audiencia no especializada en temas económicos, se ha dicho muchas veces que la inflación es consecuencia de emitir moneda sin respaldo. Es decir, de darle a la famosa maquinita sin que haya reservas que respalden esos pesos que se emiten.

Lamentablemente esa simplificación ha llevado a una confusión sobre el problema inflacionario que está dando lugar a complicar más el problema económico. Me refiero a que se cree que si para reactivar la economía el gobierno toma deuda externa para financiar obras públicas, esa medida no sería inflacionaria.

En rigor si el gobierno toma deuda externa para financiar obras públicas, los dólares que reciba tendrá que transformarlos en pesos para pagar salarios, insumos y demás gastos operativos. Todos esos rubros se pagan en pesos, no en dólares.

Para transformar en pesos los dólares que toma como deuda para financiar el gasto el gobierno tiene dos opciones: a) vender los dólares en el mercado a tenedores de pesos, con lo cual no aumenta la cantidad de moneda en circulación y no es inflacionario pero sí hace caer el tipo de cambio nominal y el tipo de cambio real, generando problemas del sector externo o b) puede entregarle los dólares al BCRA para que los ponga en las reservas y contra esas mayores reservas emitir los pesos. De ahí que se diga que esta forma de financiamiento no genera inflación porque tiene respaldo en divisas.

Sin embargo, esa mayor cantidad de pesos en circulación puede producir presiones inflacionarias si no aumenta la demanda de moneda o la productividad de la economía.

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El cuadro 1 muestra los efectos de la emisión monetaria sobre el nivel de precios al margen de las reservas que tenga el BCRA.

Tomemos el caso 1 y supongamos que hay $ 10.000 en circulación. Que la gente quiere tener siempre atesorados o guardados por las dudas $ 2.000, esto quiere decir que el dinero que si bien hay emitidos $ 10.000 los pesos que efectivamente están en circulación son $ 8.000. Los $ 2.000 que la gente guarda y no usa es lo que se llama demanda por moneda.

Ahora bien, imaginemos que la economía produce 800 unidades de bienes, al dividir los $ 8.000 para transacciones por las 800 unidades de bienes, el precio promedio de los bienes es de $ 10.

Tomemos ahora el caso 4 y supongamos que el estado, por la razón que fuere (ingreso de divisas o financiamiento al fisco) emite moneda y lleva el stock de pesos en circulación a $ 11.000. Si la demanda por moneda sigue siendo $ 2.000, entonces quedarán en circulación para realizar transacciones $ 9.000. Si la economía sigue produciendo 800 unidades, el precio promedio de los bienes sube a $ 11,25 generándose un proceso inflacionario. Insisto, no importa si se emitió contra reservas o para financiar el gasto público. Lo cierto es que la gente no aumentó la demanda de moneda y el remanente que quedó boyando en el mercado impactó en el nivel de precios porque como contrapartida no aumentó la oferta de bienes.

Ahora, vayamos al ejemplo 5. Si el stock de moneda aumenta a $ 11.000 pero la demanda de moneda baja a $ 1.000 y la cantidad de bienes ofrecidos se mantiene constante en 800 unidades, el precio promedio de la economía se eleva a $ 12,5.

El ejemplo 6 muestra qué pasa si sube la cantidad de moneda en circulación, cae la demanda de moneda y también la productividad de la economía. En ese caso el precio promedio de la economía sube a $ 14,3. Es decir, la emisión monetaria aumentó el 10% respecto al ejemplo 1, pero al caer la demanda de moneda y la oferta de bienes y servicios los precios aumentaron el 43%. Esto quiere decir que no necesariamente un 10% de aumento en la cantidad de moneda se traduce en un 10% en el nivel general de precios. Puede subir más si cae la demanda por moneda, si baja la productividad de la economía o si aumentan la cantidad de moneda y cae la demanda de moneda.

Como puede verse a lo largo de los 6 ejemplos del cuadro 1, hay varias combinaciones posibles que puede acelerar la inflación, con lo cual no es que si el gobierno toma deuda externa para financiar obra pública no habrá inflación porque emite contra reservas. Pueden aumentar las reservas y los pesos en circulación, pero si la gente no quiere esos pesos adicionales o disminuye la demanda por moneda, el proceso inflacionario igual se acelera.

Si el gobierno recurre al endeudamiento externo para financiar el gasto público puede no frenar el proceso inflacionario por la emisión de pesos para transformar en esa moneda los dólares que recibe, con lo cual el tipo de cambio real bajará o bien vende los dólares en el mercado y hace bajar el tipo de cambio nominal agravando la caída del tipo de cambio real.

En definitiva, siempre volvemos al mismo punto. No es cuestión de ver cómo se financia el déficit fiscal. El problema es el astronómico nivel de gasto público que dejó el kirchnerismo. Aquí no hay magia para solucionar un problema estructural que viene de lejos y el kirchnersimo lo llevó hasta su máxima expresión.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE