El apresurado exitismo no-K.

Por Ricardo López Göttig. Publicado el 21/9/13 en http://lopezgottig.blogspot.com.ar/

 

Apenas se conocieron los primeros resultados de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, se despertó el exitismo de quienes no son kirchneristas, muchos celebrando el fin de un ciclo. Las PASO están funcionando como una “primera vuelta” y las elecciones legislativas de octubre como ballottage, por lo que ahora se están produciendo reacomodamientos y desplazamientos estratégicos pensando en la renovación presidencial del 2015.
Los argentinos pasan fácilmente de la euforia a la depresión, y de allí a una nueva cima de euforia, en un ejercicio agotador de sístoles y diástoles que generan picos de presión arterial a inversores y emprendedores que desean pensar en el largo plazo. Las reglas varían de un período al otro, como si el reglamento de un deporte se cambiara para cada campeonato. Esta hipertensión económica desalienta al espíritu emprendedor y destruye implacablemente la capacidad de ahorro.
La presidente Cristina Fernández de Kirchner terminará su mandato en diciembre del 2015 y, hasta entonces, tomará decisiones que afecten severamente la política económica de su sucesor. Puede seguir expandiendo el gasto público con el nombramiento de sus seguidores más fieles como empleados militantes en la planta permanente del Estado, tal como lo ha venido haciendo el kirchnerismo en este decenio. Puede seguir imprimiendo billetes que alimentan la inflación, restringir aún más los mercados y despilfarrar el dinero público en empresas estatales altamente deficitarias.
Los obstáculos intervencionistas y proteccionistas serían desmontados con gran dificultad por el próximo gobierno, si es que optara por una política que fomente la inserción en los mercados internacionales y la iniciativa privada. Pero el horizonte de ideas sobre la economía es difuso cuando se buscan pistas en lo que expresan los potenciales candidatos para el 2015. Ningún presidenciable se anima a esbozar una orientación favorable hacia la economía de mercado, temeroso de ser rápidamente tildado de “noventista”, un mote que sepulta el debate y las posibilidades de cualquier aspirante con ambiciones a ocupar el sillón de Rivadavia.
El desafío de desarticular el aparato clientelista y la práctica populista, profundizados en esta década declamada, traerá resistencia del kirchnerismo residual que intentará bloquear cualquier reforma del Estado. El próximo presidente, sea del signo que fuere, ¿sabrá formar una amplia coalición política capaz de reducir el costo del Estado y de encauzarlo en sus legítimas funciones? ¿Tendrá la decisión de atraer la inversión privada nacional y extranjera en un ambiente respetuoso de los contratos y reglas de juego claras y transparentes? ¿Podrá vertebrar una mayoría parlamentaria con otros partidos políticos y obtener el apoyo comprometido de gobernadores e intendentes?
Cristina Fernández de Kirchner está habilitada para competir por un próximo y último mandato presidencial en el año 2019, y ya ha demostrado que tiene una gran habilidad para su recuperación electoral. Si el próximo primer magistrado no tiene éxito o pierde la confianza de la ciudadanía, como le ocurrió a Fernando de la Rúa, no sería descabellado que el kirchnerismo se presente dentro de seis años como la salvación de la Patria.
Los acercamientos y alejamientos de las principales figuras políticas no son más que una práctica de supervivencia que nada significa para la vida cotidiana del ciudadano común. Y es que la prosperidad, la paz y la libertad no dependen del cambio de elencos gobernantes, sino del respeto a la Constitucióny las instituciones.

 

Ricardo López Göttig es Profesor y Doctor en Historia, egresado de la Universidad de Belgrano y de la Universidad Karlova de Praga (República Checa). Es Profesor titular de Teoría Social en la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Argentina: se vienen las PASO

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 31/7/13 en http://www.elimparcial.es/america/argentina-se-vienen-las-paso-126543.html

Las próximas primarias abiertas, que tendrán lugar el domingo 11 de agosto, harán las veces de gran encuesta electoral para Argentina. En rigor, elecciones internas propiamente dichas habrá muy pocas, pues en la mayoría de los casos las distintas fuerzas políticas presentarán listas únicas de candidatos a senadores y diputados en vez de listas diferentes como hará, por ejemplo, la coalición UNEN en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires.

De todas maneras, las llamadas PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) permitirán entrever con un par de meses de anticipación el mapa electoral del país y el grado de adhesión al proyecto hegemónico que nos rige desde hace una década que, en virtud de los resultados de octubre, tendrá la oportunidad de corregir su rumbo, de ratificarlo con vistas a perpetuarse, de emprender la retirada o aun de prepararse anímicamente para ella. Por otro lado, toda vez que en los comicios legislativos de octubre solamente podrán participar aquellas agrupaciones que en esta instancia de agosto logren superar el umbral del 1,5 % de los votos emitidos en el distrito en el que se presenten, las PASO serán un verdadero reto para varias agrupaciones pequeñas, que se jugarán ahora su futuro inmediato.

Todo puede pasar, inclusive que una lista vencedora en diputados no lo sea en senadores o viceversa, pues las PASO permiten el corte de boleta. Y desde luego, si en una interna partidaria triunfa la lista A, quien haya votado B no necesariamente se sentirá obligado a apoyar a aquella otra en las legislativas. Asimismo, dado precisamente que las elecciones de octubre son legislativas y no presidenciales, el voto podría no polarizarse reproduciendo, de alguna manera, la pluralidad de las preferencias de agosto. Sin embargo, también hay base para pensar que una porción importante del electorado antikirchnerista estará dispuesta a votar por aquella fuerza capaz de torcer el brazo al oficialismo aunque este voto no coincida con el emitido en las PASO. En este sentido, como ha escrito el analista Fernando Laborda, “el voto bronca hacia un gobierno y los deseos de ver a la lista oficialista perdiendo en un distrito clave como el bonaerense puede a veces dejar atrás el voto positivo”.

En síntesis, las PASO serán, como queda dicho, una gran encuesta electoral que no determinarán lo que suceda en octubre. Sí puede decirse que condicionarán parcialmente ese resultado. Y esto ya es motivo suficiente para explicar el grado de expectativa que a estas horas suscitan.

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.