Pobreza fuente de riqueza

Por Armando Ribas. Publicado en: http://www.laprensapopular.com.ar/17789/pobreza-fuente-de-riqueza-por-armando-ribas?utm_medium=Email&utm_source=Newsmaker&utm_campaign=8&utm_content=http%253A%252F%252Fwww.laprensapopular.com.ar%252F17789%252Fpobreza-fuente-de-riqueza-por-armando-ribas

 

Cada vez se hace más evidente la tendencia socialista de ignorar que en nombre de la igualdad aumenta la pobreza y surge la riqueza de los que la reparten. Desde hace 2500 años Aristóteles advirtió: “Cuidado porque los pobres siempre serán más que los ricos”. Ese riesgo se está corriendo en Argentina y también en el mundo Occidental, al cual pertenece la América Latina. Pobreza mediante se genera un proceso que culmina en una oligarquía democrática, que representa el sistema antitético al que generara riqueza por primera vez en la historia. Ese sistema se basó en que las mayorías no tienen el derecho a violar los derechos de las minorías. Así escribió James Madison en la Carta 51 de El Federalista: “En una sociedad bajo la cual la facción más poderosa se puede unir y oprimir a la más débil, puede decirse que reina la anarquía, como en el estado de naturaleza, donde el individuo más débil no está seguro contra la violencia del más fuerte”.

Al respecto de esa problemática fue David Hume quien sabiamente previno que el problema no son las mayorías sino las asambleas que pretenden representarlas. Pero el problema está presente aun en los propios Estados Unidos. Basta oír el reciente debate de los candidatos a presidente del partido demócrata. Al oír hablar a algunos de ellos, con Hillary Clinton a la cabeza, pareciera estar oyendo a los políticos latinoamericanos, con honrosas excepciones tales como fueran en Argentina Sarmiento y Mitre. O sea está presente la temática de la desigualdad social creada por el sistema capitalista. Por tanto la llegada al poder se basa no en la igualdad de oportunidades sino de resultados.

La consecuencia de esa supuesta preocupación por los pobres y la igualdad, que en algunos casos puede ser producto de un sentimiento y un error de concepción, en la práctica es el principio por antonomasia para llegar al poder e ignorar el sistema ético político que generó riqueza por primera vez en la historia. Y como dice Ayn Rand: “La compasión no genera una hoja verde y menos una hoja de trigo”. Así no podemos ignorar que a través de la historia la riqueza pertenecía a los que tenían el poder. O sea los monarcas y la aristocracia. Riqueza que en términos de los bienes que hoy están a nuestro alcance o nuestros deseos era una ficción.

La riqueza no la crea la naturaleza, sino que por el contrario tal como lo señala William Bernstein en su “The Birth of Plenty”: “Antes de la era moderna, hambre, enfermedades y guerras, más a menudo que no, abrumaban la inclinación humana de procrear”. Ya en el siglo XVII el terremoto de Lisboa en el que murieron cientos de niños produjo una discusión que todavía está presente. Rousseau culpo del desastre al hombre por haber construido la iglesia. Por supuesto Voltaire le refutó diciendo: “Que culpa tenían esos niños de la construcción de la Iglesia”. La creación de riqueza partió  de la organización de un sistema de gobierno en el que se tomaba en cuenta la naturaleza humana y no la pretensión de cambiarla y así surgió la libertad.  Es un hecho evidente que es la naturaleza la que ha creado al hombre con distintas capacidades de ahí resulta la creación la fortuna, que no solo favorece a quien la crea sino a la sociedad en su conjunto. Por ello Adam Smith dijo: “El individuo en la persecución, frecuentemente promueve el de la sociedad más efectivamente, que cuando realmente intenta promoverlo. Yo nunca he conocido mucho bien hecho por aquellos que pretenden actuar por el bien público”.

Ese principio sin lugar a dudas es fundamental para establecer el sistema de libertad que genera riqueza, y que en la actualidad está amenazado, no solo por el socialismo, sino que el surgimiento del recalentamiento global se ha unido a la desigualdad como la excusa para descalificar éticamente al sistema capitalista. Si Marx viviese no solo diría que es la explotación del hombre por el hombre sino también el destructor de la naturaleza. O sea es la nueva excusa en la búsqueda del poder y la descalificación de la creación de riqueza. Así son los ricos también culpables de la posible destrucción de la naturaleza, Y en esa descalificación se ignora que los ricos también viven en la tierra. Tanto así que se produjo una reunión de 80 empresarios de las principales empresas americanas para acordar como financiar el costo de eliminar las causas del recalentamiento.

Otro factor en desmedro del sistema capitalista, que como he repetido hasta el cansancio no es económico sino ético, político y jurídico y la economía la consecuencia de la acción de los hombres en concordancia con el sistema. Así se ha pretendido culpar  a los bancos y al sistema financiero por la crisis del 2007 en Estados Unidos. Así se ignora que la misma resultó de la ley de Carter por la cual se establecía que todos los americanos tenían derecho a una casa propia. Entonces se crearon Fannie May y Freddie Mac con el propósito que prestaran a quienes no alcanzaban a tener un ingreso promedio. La consecuencia fue el denominado Bubble (Burbuja). O sea la culpa de la crisis no fue de los bancos sino de la política del gobierno que fue el que creó las condiciones para que se iniciara la especulación. Según Stephen Moore en su artículo publicado por Heritage Foundation en la actualidad Freddie Mac y Fannie May están de nuevo prestando en las mismas condiciones que durante la crisis del 2004-2007. Por ello considera que Estados Unidos no ha aprendido nada y está de nuevo al borde de otra crisis.

El sistema financiero es el sistema sanguíneo de la economía. Por supuesto es fundamentalmente especulativo, pues todo accionar cuyo resultado depende del futuro es fundamentalmente especulativo. Pero debe tenerse en cuenta que los resultados de esa especulación y que generan crisis se deben a factores externos. Por ello haber salvado al sistema bancario vía el Federal Reserve es una obligación de su accionar como prestamista de última instancia. Ya debiéramos saber que no puede existir un sistema bancario de reservas fraccionarias sin la existencia de un prestamista de última instancia. En si ese salvataje a quien protege fundamentalmente no es a los dueños de los bancos, sino a todos los depositantes.

Pero volviendo directamente a la pobreza y sus efectos políticos, no cabe la menor duda de que es el origen de la demagogia implícita en el sistema socialista y por supuesto en el llamado populismo. Y el socialismo por definición  desconoce directa o indirectamente el derecho de propiedad, y por supuesto el derecho a la búsqueda de la propia felicidad que está implícito en el concepto de la mano invisible. Y es un hecho incontrovertible que cuando en nombre de las mayorías y de la igualdad se desconoce el derecho de propiedad no hay creación de riqueza. China es el mejor ejemplo reciente por el salto que dio entre Mao Tse Tung y Deng Tsiao Ping.

Y es un hecho que cuando el gasto público alcanza o supera el 50 % del PBI el nivel de los impuestos determina una violación paladina de los derechos de propiedad. Es un hecho reconocido que cuanto mayor es el nivel del gasto público en búsqueda de la igualdad, menor es la tasa de crecimiento de la economía. Esa es la causa de la crisis de la Unión Europea La consecuencia es una mayor pobreza en tanto que la riqueza restante pasa al poder político. Y por ello es que igualmente genera una mayor corrupción que según CATO se desarrolla en Bruselas. Y ni que hablar de los países de América Latina.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

El Banco BRICS, el FMI y el Banco Mundial deben eliminarse (y por los mismos motivos)

Por Iván Carrino. Publicado el 11/8/14 en:  http://www.miseshispano.org/2014/08/el-banco-brics-el-fmi-y-el-banco-mundial-deben-eliminarse-y-por-los-mismos-motivos/

 

El martes de la semana pasada, los países agrupados por la sigla BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) festejaron con bombos y platillos el lanzamiento de su Banco de Desarrollo que, según los medios periodísticos, tendrá la finalidad de “financiar proyectos de infraestructura y de sustentabilidad”, además de, gracias al establecimiento de un fondo de reservas de emergencia, intentar mitigar las consecuencias de las crisis cambiarias y las fugas de capitales.

En algún punto, resulta simpático que el flamante Banco de Desarrollo para países emergentes se presente como un desafío a otros organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial o el FMI, cuando estos organismos no son otra cosa que sus hermanos gemelos.

En primer lugar, porque al igual que el FMI y el Banco Mundial, el nuevo Banco BRICS será financiado con los esfuerzos del sufrido contribuyente de cada país miembro. Que en un caso el contribuyente sea norteamericano o europeo y, en el otro, chino e indio, no cambia la cuestión de fondo.

Por otro lado, porque al dotar de capital al banco para que éste financie a tasas subsidiadas proyectos de infraestructura, tanto el Banco Mundial como el Banco BRICS le quitan recursos al sector privado que es el que verdaderamente sabe invertir agregando valor a lo que produce.

Por último, porque el FMI, al igual que el Banco BRICS, tiene el rol de “prestamista de última instancia” para los gobiernos que enfrentan crisis cambiarias o fugas de capitales, lo que, contrariamente a lo que se busca, termina fomentando que las políticas que llevaron a dichas crisis se perpetúen en el tiempo.

Para poner un ejemplo, en la Argentina, 11 años de elevado gasto público y políticas intervencionistas contrarias al respeto por los derechos de propiedad generaron, no solo la fuga de 90 mil millones de dólares, sino también una inflación récord y un sistema control de cambios propio de épocas jurásicas de la economía internacional. Esta combinación de malas ideas y peores implementaciones alejó la inversión y llevó a que hoy la economía se encuentre en recesión y la pobreza alcance niveles cercanos al 30%.

¿Qué incentivos tendría el gobierno argentino para corregir el rumbo de sus políticas si sabe que, una vez que se quede sin recursos, podrá acudir al Banco de Desarrollo de los BRICS (o al FMI, para el caso) en busca de un nuevo crédito a tasas subsidiadas?

El punto es claro, el desarrollo no necesita de bancos estatales creados ad hoc ni organismos multilaterales de rescate, sino de mercados libres y derechos de propiedad. En este sentido, tanto el nuevo Banco del subdesarrollo, como el FMI y el Banco Mundial deben ser eliminados. Y por los mismos motivos.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Trabaja como Analista Económico de la Fundación Libertad y Progreso, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y profesor asistente de Economía en la Universidad de Belgrano.

RESPUESTAS A DIEZ OBJECIONES AL ORO:

Por Adrián Ravier: Publicado el 1/6/12 en http://www.elojodigital.com/contenido/10906-respuestas-diez-objeciones-al-oro

Son varios los economistas que han presentado objeciones a un posible retorno al Patrón Oro, desde presidentes de la Reserva Federal como Alan Greenspan y Ben Bernanke, economistas de renombre como Tyler Cowen y Paul Krugman, y analistas como Eduardo Porter, Jesús Fernández Villaverde y tantos otros.

A modo de respuesta, a continuación me propongo —siguiendo a Lawrence H. White— analizar diez argumentos centrales contra el Patrón Oro:

1. El Patrón Oro deja que la cantidad de dinero sea determinada por fuerzas accidentales

Hay un germen de verdad en este punto, puesto que el Patrón Oro permite que la cantidad de dinero en circulación sea determinado por las fuerzas de la oferta y la demanda en el mercado del oro. Sin embargo, en el sistema vigente de banca central y dinero fiat la oferta de dinero es controlada por las decisiones de un comité de expertos de la Reserva Federal. La pregunta que queda es bajo cuál sistema se comporta mejor la cantidad de dinero y su poder adquisitivo.

La experiencia dicta que el stock de oro nunca fue estable. Sin embargo, durante el mayor descubrimiento de oro en California, en 1848, la caída del poder adquisitivo del dinero fue ínfima. En el intervalo de mayor inflación, el índice general de precios para EE.UU. subió de 5,71 en 1849 a 6,42 en 1857, un incremento de 12,4 por ciento en un período de ocho años. La literatura es clara en este respecto, en expertos de historia monetaria como Hugh Rockoff o Rolnich y Weber. (Algunos críticos del oro pueden pensar que un alquimista podría descubrir la forma de convertir plomo en oro, pero aun esto es contrastado con algo un poco más usual o probable: ¿Qué pasaría si el presidente de la Reserva Federal se vuelve loco?)

2. El Patrón Oro produciría una deflación dañina

Si bien el Patrón Oro ofreció bastante estabilidad mientras operó, es cierto que en ciertos momentos hubo deflación de precios. Por ejemplo, entre 1880 y 1900, EE.UU. evidenció un prolongado período de deflación récord. Sin embargo, dicho período no fue para nada desastroso en la economía real. El producto real per cápita comenzó dicho período en $3.379 y terminó en $4.943 (ambos en dólares de 2000). El crecimiento real per cápita fue más que saludable con un 46%, lo que implica que el producto real más que se duplicó.

Es así que, como explica George Selgin, los economistas debemos aprender a distinguir un proceso de deflación benigna y saludable, de otro dañino, como el que en efecto ocurrió entre 1929-1933 en la conocida Gran Depresión. La deflación benigna sería aquella que viene acompañada por aumentos de productividad, donde la caída de precios sólo redunda en un aumento del salario real.

3. El Patrón Oro fue responsable de los pánicos bancarios del siglo XIX y de la contracción monetaria de 1929-33, con la consecuente Gran Depresión

La contracción monetaria de 1929-33 es precisamente el ejemplo clásico de la deflación dañina. Pero hay que notar que esta no se generó bajo la existencia de un sistema de Patrón Oro, sino precisamente bajo la atenta mirada de la Reserva Federal. Uno podría observar el caso de Canadá en el período 1929-33 y ver que efectivamente bajo Patrón Oro no hubo pánico. Tampoco encontramos pánicos en Canadá en el siglo XIX. Fue el Sistema de Banca Central en definitiva el que debilitó al sistema bancario.

4. El beneficio del Patrón Oro (controlar la inflación) se podría alcanzar con un costo menor, simplemente controlando la cantidad de dinero fiat

Si bien este condicional es cierto, en la práctica no ocurrió tal cosa. El propio Alan Greenspan ha explicado que lo mejor que la Reserva Federal puede hacer en política monetaria, es intentar replicar exactamente lo que un sistema de Patrón Oro habría hecho en cada caso. Greenspan incluso ha reconocido que en los años 1970 la Reserva Federal generó una inflación acelerada porque el Patrón Oro no limitó la política monetaria. Y es que en ausencia de competencia las autoridades monetarias no tienen conocimiento ni incentivos para administrar bien el dinero.

Además, aun reconociendo que en los últimos 30 años la inflación ha sido más baja que en el período de posguerra, aun estos niveles de inflación actuales son mayores que los que evidenció el sistema de Patrón Oro.

Por otro lado, el costo del sistema de Patrón Oro ha sido exagerado por los economistas, incluso por Milton Friedman, al asumir que el 100 por ciento de la oferta monetaria (M2) debía estar respaldada en oro. Pero Lawrence H. White ha demostrado bajo su estudio de la historia monetaria que un sistema de banca libre con reserva fraccionaria puede operar con sólo un 2% de los billetes respaldados en oro, lo cual reduce drásticamente la cantidad de oro necesaria para retornar a dicho sistema.

Finalmente, debemos señalar que dicho costo es realmente muy bajo en relación con los daños que el sistema de banca central ha generado en la sociedad en el último siglo.

5. El Patrón Oro no implica ningún límite, porque el gobierno podría devaluar o simplemente suspender la obligación de respaldar sus billetes en cualquier momento que lo desee

Objeciones como esta podrían presentarse a otras normas o reglas, como es el caso de la Constitución. Pero aun así, las reglas constitucionales resultan útiles. Kydland y Prescott han señalado exitosamente la necesidad de fijar reglas para la política monetaria, lo cual redunda en un compromiso de parte de las autoridades monetarias, al mismo tiempo que ofrecen previsibilidad.

Demás está decir que el Patrón Oro no es la única regla. El propio Milton Friedman ha ofrecido su regla de una tasa de crecimiento monetario fija para cada período, o los objetivos de inflación regulan hoy la política monetaria de varios bancos centrales. Pero el Patrón Oro tiene una historia mucha más extensa y exitosa que estas reglas alternativas y es la única alternativa que no requiere de un banco central. Dejar la política monetaria en manos de banqueros privados bajo competencia, en lugar de la institución gubernamental, como era el caso de EE.UU. antes de 1913, elimina la posibilidad de las dañinas sorpresas monetarias.

También es cierto que el gobierno puede suspender el Patrón Oro en situaciones de emergencia como fue el caso en la Guerra Civil, pero el espíritu del Patrón Oro presiona para retornar al sistema y a la paridad, como de hecho ocurrió en EE.UU., según han demostrado Bordo y Kydland.

6. El Patrón Oro, como cualquier sistema de tipo de cambio fijo, es vulnerable a la especulación

Nicolás Cachanosky ha explicado que en un sistema de Patrón Oro no hay tipos de cambio, por lo que no puede haber especulación sobre ellos. Lo que sí tenemos es paridad, pero la aclaración es necesaria.

Lo que abre la puerta a la especulación es la debilidad de la paridad que ofrece un sistema monetario, sea el sistema de Patrón Oro o cualquier otra moneda de reserva. Un banco central puede ser débil, y ese es precisamente cuando combinamos un sistema de banca central con el Patrón Oro. Afortunadamente, el Patrón Oro no requiere de un banco central. White y Selgin muestran que con un sistema de emisores privados de dinero descentralizado, no hay institución capaz de devaluar, por lo que no hay razones para esperar la peligrosa especulación.

7. El dinero fiat es necesario para que un prestamista de última instancia responda a las necesidades de liquidez del sistema bancario

La historia muestra que un prestamista de última instancia prácticamente no sería necesario bajo un sistema monetario sólido y estable. Nuevamente vale la pena comparar el caso de EE.UU. y Canadá en el siglo XIX. En los casos excepcionales donde tal cosa fuera necesaria, Richard H. Timberlake enseña que las cámaras de compensación pueden resolver el problema.

8. El cambio a un sistema de Patrón Oro involucra costos masivos de transición

El costo de transición para retornar al Patrón Oro sería muy bajo. A diferencia del caso europeo con la transición al Euro, no sería necesario re-denominar los precios, porque la denominación del dólar se mantendría. A la tasa adecuada entre dólar y oro, los precios no necesitarían pegar un salto.

9. Abandonamos el Patrón Oro en primer lugar por buenas razones

Como bien explica Juan Carlos Cachanosky, en 1933 el Presidente Roosevelt devaluó el dólar de $20,67 a $35 por onza de oro, pero el problema no era el Patrón Oro, sino la debilidad del sistema de la Reserva Federal. La deflación se podría haber resuelto con una mejor política monetaria y reforma bancaria, pero sin abandonar el Patrón Oro.

En 1971 Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar con el oro porque la propia Reserva Federal había expandido la oferta monetaria demasiado como para mantener la paridad del dólar en $35 la onza. Se hubiera evitado esto si la Reserva Federal no hubiera aplicado políticas monetarias tan agresivas en los años 1960.

Benjamin Anderson o Murray Rothbard explican que no fueron las reglas del Patrón Oro las que fallaron. Fue, más bien, la Reserva Federal la que falló.

10. No hay oro suficiente y EE.UU. no puede recrear el sistema de Patrón Oro internacional por sí mismo

Sí hay oro suficiente para retornar al Patrón Oro “si definimos correctamente el precio del dólar en términos de oro”.

Pero la segunda parte de este argumento ha quedado para el final porque representa la objeción más fuerte presentada contra el retorno a este sistema. Un retorno unilateral de EE.UU. al Patrón Oro privaría a su economía de los beneficios de un sistema de Patrón Oro internacional. Es por ello que un acuerdo global resulta necesario.

Esto, sin embargo, no parece ser un gran obstáculo. En tiempos tan inestable como los actuales, la búsqueda de un sistema monetario sólido está a la orden del día. Un retorno global al oro puede ser la solución real a la crisis financiera global de los últimos años.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.