Fallas de Mercado, competencia imperfecta, captura de los reguladores e imposibilidad del cálculo

Por Martín Krause. Publicada el 16/1/16 en: http://bazar.ufm.edu/fallas-de-mercado-competencia-imperfecta-captura-de-los-reguladores-e-imposibilidad-del-calculo/

 

Con los alumnos de OMMA Madrid vemos el Cap. 3 de El Foro y El Bazar donde se analizan las distintas políticas públicas sugeridas para resolver problemas de ‘fallas de mercado’. Consideramos allí los aportes de la “teoría de la regulación’, y la extensión a ese campo del fracaso del cálculo económico en el socialismo:

Y pese a lo interesante de todas estas teorías, que describen los procesos políticos que llevan a la implementación de regulaciones y al “control” del ente regulador por los mismos intereses que supuestamente han de ser regulados, lo cierto es que existe un problema todavía mayor: la posibilidad misma de que el regulador pueda cumplir con la tarea que se le ha encomendado.

Pese a la relativa novedad de todas estas cuestiones (los trabajos de Stigler, Peltzman y Posner pertenecen a la década de los años 70), lo cierto es que la cuestión básica por considerar ya había sido tratada en la década del 20 cuando Ludwig von Mises (1881-1973) demostró la imposibilidad teórica de realizar la planificación en una economía socialista. Y si bien los argumentos de Mises se refieren a la planificación socialista y no a la regulación, se pueden extender  a esta misma circunstancia con las salvedades del caso.

Para von Mises (1949), el elemento fundamental del socialismo era la propiedad colectiva de los medios de producción; de esto se desprende que no existe un mercado para esos factores, ya que sin propiedad privada no puede haber intercambios entre sus legítimos propietarios, y sin intercambios no puede haber relaciones relativas entre factores, esto es, precios. Ésta es, por ejemplo, la situación en la que se encuentra la propiedad del espectro electromagnético, las frecuencias por las que se transmiten señales de radio, televisión o telefonía celular entre otras cosas. Este es un “medio de producción” de propiedad estatal. Mises señaló, en su momento, la dificultad intrínseca de la planificación, ya que ante la ausencia de precios los planificadores no tienen términos de referencia sobre la importancia económica relativa de cada bien o servicio para un uso alternativo. En nuestro caso, el uso de una frecuencia radioeléctrica para transmisión de radio FM o telefonía celular no puede ser valorado económicamente porque no existen precios como para poder hacerlo.

Según Mises, los planificadores socialistas no pueden saber si la asignación de un recurso para un determinado fin es más o menos deseable que la de otro. No es de extrañar que en la realidad los funcionarios de los burós planificadores en los países socialistas tomaran como referencia los precios de las economías de mercado. No obstante ello, como los precios varían constantemente reflejando las preferencias de los consumidores o las disponibilidades de la oferta, la planificación nunca podía modificarse para copiar la modificación instantánea que el mercado provee. Finalmente, las malasignaciones explican el colapso del sistema. En el caso de las regulaciones, el planificador utilizará otros criterios para la asignación, muchas veces “políticos” y, por cierto, conflictivos.

El proceso competitivo del mercado es necesario, por un lado, para movilizar el conocimiento disponible, y por otro, para generar el descubrimiento de nuevas oportunidades que hasta entonces no se hayan descubierto. La intervención gubernamental, entonces, interfiere en este proceso de descubrimiento.

 

En definitiva, la acción del ente regulador interfiere con el proceso de mercado, y como no le es posible obtener la información necesaria para cumplir su tarea, debe depender para ello de lo que le provean los mismos sectores regulados. Termina así siendo cautivo de sus propios intereses. Por otro lado, desvía la atención de los emprendedores hacia su propio interés e impide el descubrimiento de nuevas oportunidades en beneficio de los consumidores.

Tomemos el caso del monopolio natural. Si en determinado momento hay un solo proveedor de servicios de comunicaciones y no existen restricciones para el ingreso de competidores, esto significa que el mencionado proveedor satisface las necesidades de la mejor forma posible. El mecanismo de descubrimiento de nuevas oportunidades (nuevas tecnologías, nuevos servicios) se encuentra en funcionamiento y cualquier descuido del proveedor al ofrecer la última tecnología o precios adecuados será aprovechado por otros para hacerlo y minar así su condición monopólica.

Se arguye contra ello que los costos de ingreso son muy elevados en este sector. Pero lo cierto es que estos costos existen en todas las actividades, y esto no ha frenado la competencia en ellas. Por el contrario, los mismos costos de ingreso elevados desatan la creatividad para estudiar su reducción. Por otra parte, con el avance tecnológico y la eliminación de las áreas monopólicas, la competencia puede ser inmediata.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Los costos no determinan los precios: lo esencial, no es visible a los ojos, hay que pensar

Por Martín Krause. Publicado el 8/6/15 en: http://bazar.ufm.edu/los-costos-no-determinan-los-precios-lo-esencial-no-es-visible-a-los-ojos-hay-que-pensar/

 

Con los alumnos de OMMA-Madrid leemos a Böhm-Bawerk sobre la relación entre los costos y los precios.

Lo esencial, no es visible a los ojos, decía el Principito, de Saint Exúpery. Algo así sucedió por mucho tiempo en relación a los precios y a los costos (que también son precios). Durante siglos, filósofos y luego economistas, discutieron la relación entre precios y costos, confundidos porque a simple vista parece que cualquier comerciante, por ejemplo, simplemente toma en cuenta su costo de compra y le suma un cierto porcentaje para establecer sus propios precios. Es cierto, ése es un método sencillo que utilizan muchos, pero no nos explica la real relación entre costos y precios. Sí lo hace Böhm-Bawerk:

Bohm Bawerk - Positive Theory of Capital

“En lo que sigue trataré, tan breve y claro como sea posible, de describir la concatenación entre Valor, Precio y Costos; y creo que no exagero al decir que, entender claramente esta conexión, es entender claramente la mejor parte de la Economía Política.”

“La formación del valor y el precio comienza con las valoraciones subjetivas de los consumidores sobre los productos terminados. Estas valoraciones determinan de la demanda de esos productos. Como oferta, contra esta demanda, se encuentra, en primer lugar, el stock de productos terminados que mantienen los productores. El punto de intersección de estas valoraciones bilaterales, la valoración de los pares marginales, determina, como sabemos, el precio y, por supuesto, determina el precio de cada clase de producto separadamente. Así, por ejemplo, el precio de rieles de hierro es determinado por la relación entre la oferta y la demanda de rieles, y, similarmente, el predio de todo otro producto hecho con el bien de producción hierro –tales como espadas, arados, martillos, láminas, calderas, máquinas, etc- es determinado por la relación entre la oferta y la demanda de cada uno de esos productos específicos.

Para que quede esto bien claro, asumamos que la relación entre los requerimientos y los stocks de distintos productos de hierro –y, por ende, sus precios- son diferentes; que el precio de una cantidad de un producto que puede fabricarse de una misma unidad de material- por ejemplo una tonelada de hierro- varía de 2 para el más barato a 20 para el más caro de los productos. Estos precios son el resultado de la posición del mercado en el momento, y hemos ya asumido que el stock de productos (la oferta) son una cierta cantidad. Pero lo son solamente por un momento. A medida que pasa el tiempo, están siendo siempre suplementados por la producción, y esto los convierte en una cantidad variable. Sigamos las circunstancias de esta producción.

Para la manufactura de productos de hierro los fabricantes, por supuesto, necesitan hierro. Bajo el sistema de la división del trabajo deben comprarlo en el mercado del hierro. Los fabricantes representan esta demanda de hierro. En cuanto a la magnitud de la demanda, está claro que cada productor comprará tanto hierro como le requiera producir la cantidad de bienes que espera vender entre sus clientes. Obviamente ningún fabricante pagará más por la tonelada de hierro de lo que pueda obtener de sus propios clientes en la forma del precio; pero hasta este punto, aun en el peor caso, podrá competir y competirá antes que dejar que su proceso se pare por falta de materia prima. El fabricante, entonces, que puede emplear rentablemente la tonelada de hierro si obtiene 20 de sus clientes será un comprador en el mercado; aquél que puede emplear rentablemente una tonelada de hierro a 16 naturalmente, no comprará a un precio superior a 16, y así sucesivamente.

De esta forma, el precio de mercado que cada productor de productos de hierro obtiene por sus productos específicos (o la proporción del precio de mercado que cae sobre el hierro según la ley de los bienes complementarios) lo provee de la valoración concreta que tienen en mente cuando se suma a la demanda de hierro.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Por el gasto público se conoce su escala de valores

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 24/5/15 en: http://economiaparatodos.net/por-el-gasto-publico-se-conocen-su-escala-de-valores/

 

Con el centro cultural Néstor Kirchner quedó en evidencia que puede más su vanidad que las necesidades de la gente

La ciencia económica existe por la sencilla razón que los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas. La economía no es otra cosa que optar permanentemente. ¿Destino mis escasos recursos a comprar el bien A o el bien B? ¿Ahorro o compro un servicio o una mercadería? ¿Ahorro para invertir en algún emprendimiento industrial o para comprar un bien de consumo durable? Las opciones que se les presentan a la gente son infinitas y los recursos escasos. Cada día las personas tienen que optar comprando o dejando de comprar. Y si compran, eligiendo si compran el bien A o el bien B. Esta es la cruda realidad y la razón por la cual no vivimos en el paraíso terrenal. Sencillamente porque no existe ese mundo sin escases de recursos.

En una sociedad libre la gente va optando y definiendo que quiere comprar de acuerdo al valor que le otorga a cada bien. Si compra una computadora en vez de un televisor es porque valora más la computadora que el televisor y, al mismo tiempo, valora más la computadora que el dinero que está entregando a cambio de la computadora. A su vez, el que vende la computadora a un precio determinado, es porque valora más el dinero que está recibiendo que la computadora que está entregando. En todo intercambio también hay valores subjetivos que entran en juego.

Lo que hay que resaltar es que los precios son el resultado de valoraciones subjetivas de millones de personas que interactúan todos los días en forma pacífica. Llevan a cabo actos voluntarios de intercambio.

Es cierto que muchas veces las personas se arrepienten de haber realizado determinada compra o acto económico porque luego descubrió que no resultó ser la opción económica más conveniente. Sin embargo, esa persona llevo a cabo el acto económico con la información que tenía en ese momento. Actuamos, entre otras cosas, con la información que tenemos en el momento de hacer la transacción, pero nadie tiene toda la información que está dispersa por el mercado. Si una persona tuviera toda la información que está dispersa en el mercado, siempre sería económicamente exitosa. Creer que existe una persona así es como pretender ganar a las carreras de caballos con el diario del lunes. ¡El diario del lunes no lo tiene nadie! Y menos los ministros de economía.

Pero lo más importante es tener presente que en cado acto económico hay una expresión subjetiva de valor.

Bien, cuando el estado interviene en la economía, lo hace para cambiar la asignación de recursos que definió la gente en un contexto de libertad. En otras palabras, en el fondo los burócratas están cambiando las valoraciones de la gente o mejor dicho las ignoran. Este es el dato central a tener en cuenta. Cuando el burócrata cambia la asignación de recursos está sustituyendo los deseos de cada uno de nosotros. Él manda como un dictador sobre los deseos de millones de personas y, por supuesto, dispone de menos información que cada consumidor. ¿Por qué? Porque cada consumidor sabe de qué recursos dispone y cuáles son sus prioridades. En base a esos datos actúa. El burócrata desconoce de qué recursos dispone cada uno de los millones de consumidores y también desconoce cuáles son las prioridades de cada uno de esos millones de consumidores. Por lo tanto, como decía antes, una persona en particular puede tomar una decisión económica equivocada, pero lo hace con la información que disponía en ese momento. El burócrata no dispone de ninguna información. Actúa sólo en base a sus caprichos y por eso siempre se equivoca. Es solo un acto de soberbia pretender asignar los recursos desde un escritorio en el ministerio de Economía. O, si se prefiere, es la soberbia típica de los fascistas que imponen por la fuerza sus puntos de vista, que siempre están equivocados porque van contra la voluntad de las personas.

Pero esos actos de soberbia también reflejan escalas de valores que difícilmente la sociedad comparta y solo tiene que acatarlos por el monopolio de la fuerza que dispone el burócrata que se los impone.

La semana pasada, cuando Cristina Fernández inauguraba el centro cultural Néstor Kirchner, quedaba en evidencia un acto de expresión de valoraciones de la presidenta. De acuerdo a la información periodística, dicho centro cultural habría terminado costando unos $ 5.000 millones. Las opciones de Cristina Fernández eran dos: a) construir dicho centro cultural o b) subir el mínimo no imponible para mejorar el ingreso real de la gente que trabaja. Optó por expoliar a la gente que trabaja y continuar con su proyecto de hacer un centro cultural que, por cierto, tiene bastante de vanidoso al haberle puesto el nombre de su esposo.

Claro, el lector podrá decir que con $ 5.000 millones anuales, no se soluciona el problema de ingresos de la gente. Pero si a esos $ 5.000 millones le sumamos los $ 1.400 millones anuales que cuesta Fútbol Para Todos, los $ 7.500 millones anuales que gasta el Congreso con su estructura de 16.000 “empleados”, los U$S 250 millones que pierde Aerolíneas Argentinas o los 2 millones de empleados públicos adicionales que hay a nivel nacional, provincial y municipal, vamos llegando a un número en el que quedan en claro los valores del gobierno kirchnerista. Valores que nos dicen que para ellos es preferible quitarle la mayor parte posible a la gente del fruto de su trabajo y asignarlo con un criterio de conveniencia política. El objetivo es nivelar a la mayor parte de la sociedad hacia abajo, quedando solo unos pocos ricos, que normalmente son funcionarios públicos y amigos del poder.

En síntesis, cuando la semana pasada veía inaugurar el centro cultural Néstor Kirchner y al mismo tiempo las protestas de los empleados por la carga tributaria que soportan, la conclusión es categórica: por el monto del gasto público y en cuánto gastan, se conocen los valores de los gobernantes. Y esos valores reflejan que puede más su vanidad que las necesidades de la gente.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

El florecimiento de los emprendedores

Por Carlos Newland:

 

Edmund S. Phelps, Premio Nobel de Economía (2006), ha tenido una relación especial con nuestro país. Para comenzar su esposa es Argentina. Ha sido designado miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas  y en 2008 la Universidad de Buenos Aires creó en su honor la Cátedra Phelps con el objetivo  de fomentar la investigación y promoción del conocimiento de la economía dinámica y de la inclusión social. Bajo el  impulso de congresos organizados por  esa entidad Phelps ha ofrecido varias conferencias en Buenos Aires sobre temáticas macroeconómicas, también participando en la entrega de premios a la innovación a empresas locales.

Nos ha parecido importante llamar la atención sobre su libro reciente, Mass Flourishing (2013), volumen que merecería estar en la biblioteca (o tablet) de toda persona interesada en el desarrollo económico. En la obra Phelps define que toda sociedad dinámica y exitosa se sustenta en la existencia de habilidades de crear, desarrollar, testear y publicitar nuevas ideas, que se convierten luego en emprendimientos. Estas habilidades sólo se desarrollan en un ambiente apropiado de libertad y reconocimiento, que aliente y facilite a los innovadores el concretar sus proyectos. No son los científicos y tecnólogos, dice Phelps, los que desarrollan las economías, sino individuos con vitalidad, creatividad y talento. Phelps opina que gran parte de los avances de la Revolución Industrial británica no surgieron ni de las universidades, ni de los científicos, sino de innovadores/empresarios atentos a las demandas sociales.  Dos de los más grandes inventores de la industria textil, Arkwright y Hargreave, eran un fabricante de pelucas y un carpintero. Stephenson, padre de los ferrocarriles, un maquinista con escasa educación formal. En nuestra época puede mencionarse a Steve Jobs y Bill Gates, que no completaron sus estudios universitarios. La invención, por lo tanto, no es exógena a una sociedad, sino que nace inmersa en los valores y actitudes internas.

En su concepción Phelps reconoce el influjo de otro premio Nobel, F.  Hayek, quien  indicaba que en el mercado existen niveles de conocimiento personal que tiene los diversos actores, sobre precios, costos, procesos, demandas y necesidades. Estos conocimientos dispersos, que no posee ni puede poseer un burócrata, se canalizan  hacia  la  producción de bienes y satisfacción de demandas heterogéneas. Phelps es un poco escéptico sobre el futuro de nuestras sociedades, ya que nota de que en lugar de avanzar la valoración del empresario en acción en mercados libres, cada vez es más popular la defensa de injerencia del Estado. Por ello buena parte de Mass Flourishing está destinado a atacar las ideas socialistas de intervención en la economía.  En muchos aspectos Phelps nos hace recordar el pensamiento de Juan Bautista Alberdi, para quien era muy difícil el desarrollo sin los hábitos y actitudes presentes en otras sociedades más productivas, y sin que el empresario tenga reconocimiento social, reconocimiento que en su época consideraba monopolizado por militares y políticos. A los empresarios, diría Alberdi, nunca les construyen estatuas.

 

Carlos Newland es Dr. Litt. en Historia. Profesor y Ex Rector de ESEADE.

Hume y Mises sobre la “no-neutralidad” del dinero, los precios relativos y el patrón-oro.

Por Martín Krause. Publicado el 17/10/14 en: http://bazar.ufm.edu/hume-y-mises-sobre-la-no-neutralidad-del-dinero-los-precios-relativos-y-el-patron-oro/

 

Hume y Mises sobre un tema central para entender los efectos de las políticas monetarias y de la inflación. Me refiero a la “no-neutralidad” del dinero. Esto es, la emisión monetaria por sobre la demanda de dinero genera un aumento generalizado de los precios que llamamos inflación, pero lo cierto es que no todos los precios suben al mismo tiempo. Esto dicen al respecto los autores mencionados:

David Hume en “Of Money” (1752):

Hume

“Para considerar, entonces, este fenómeno, debemos considerar que aunque el alto precio de los bienes es una consecuencia necesaria del incremento del oro y la plata, no resulta en forma inmediata de este incremento: se requiere cierto tiempo antes que ese dinero circule por todo el reino, y haga sentir su efecto en todo el pueblo. AL principio no se siente ninguna alteración, los precios suben gradualmente, primero en un bien, luego en otro, hasta que todos alcanzan una justa proporción con la nueva cantidad de dinero en el reino. En mi opinión, es solo en este intervalo o situación intermedia, que el aumento de la cantidad de oro y plata es favorable a la industria. Cuando una cantidad de dinero es importada en una nación, no se distribuye entre muchas manos pero es confinada a los cofres de pocas personas, quienes en forma inmediata buscan usarlas en su beneficio.”

Ludwig von Mises en “The Gold Standard and its Opponents”(1931):

“Si todos los otros precious permancen más o menos estables mientras el precio de un bien, digamos el carbón, sube, esto significa una ventaja para los dueños de las minas de carbón. ¿Pero qué sucede si ese aumento es resultado de un aumento de la cantidad de dinero que eleva todos los precios? Si como consecuencia de esta inflación todos los precios subieran al mismo tiempo y todos los precios de todos los bienes y servicios se incrementaran proporcionalmente, no producirían ningún otro reajuste social –excepto por las desventajas para los acreedores y las ventajas para los deudores. Pero, sin embargo, como la teoría económica ha probado en forma irrefutable, los aumentos de precios no ocurren todos al mismo tiempo en la economía, ni suben en la misma proporción, definitivamente causan diversos efectos sociales. Los sectores que llevan al mercado bienes y servicios cuyos precios crecen al inicio del proceso ganan con los cambios en el poder adquisitivo del dinero. Por un cierto período, ellos venden a un precio mayor, y pueden comprar bienes y servicios para su propio uso a precios más bajos que se corresponden más con el poder adquisitivo del dinero antes de la inflación. Si la inflación es frenada, entonces los salarios y los precios de distintos bienes se emparejan en cierta medida. Pero las ganancias obtenidas y las pérdidas sufridas en el curso del proceso inflacionario nunca se recuperan.”

Y, para terminar, un comentario de Mises sobre el patrón-oro:

“El valor del dinero no es ‘estable’, por supuesto, bajo el patrón-oro. Pero, ‘valor estable’ es, después de todo un concepto vago e impreciso. Sólo en una economía estacionaria, en el sentido estricto en el cual todo es igual mañana y pasado mañana de lo que fue ayer y anteayer, tendría precios sin cambios y, por consiguiente, un dinero con poder adquisitivo estable. El logro del patrón-oro es que libera al poder adquisitivo del dinero de la unidad monetaria en mayor medida de los factores políticos que la influencian de lo que sería el caso bajo cualquier otro sistema monetario posible.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

El cálculo económico y el surgimiento del sistema de precios

Por Martín Krause. Publicado el 7/7/14 en: http://bazar.ufm.edu/el-calculo-economico-y-el-surgimiento-del-sistema-de-precios/

 

Los alumnos de Historia del Pensamiento Económico de la UBA leyeron a Ludwig von Mises, “El cálculo económico en el socialismo”y a F. A. von Hayek, “EL uso del conocimiento en la sociedad”. . Va un el comentario de un alumno, y luego preguntas de varios:

Hayek

“El artículo de Ludwig von Mises hace hincapié en los erróneos enfoques del “socialismo”y al fracaso de su proposición en cuanto al cálculo de los medios de producción. Está claro sin más, que no existe mundo donde puedan existir el capitalismo y el socialismo juntos. La historia nos ha enseñado que el capitalismo, mal o bien, nos marca un modo de vida o de pensar. Para la comunidad socialista el órgano de control deber ser unitario y esto no es positivo bajo ninguna esfera. Cada individuo deber ser quien decida a quien confiarle su capital y no que tomen la decisión por nosotros. El comportamiento socialista termina siendo un comportamiento anárquico más que la búsqueda del interés general.”

Aquí van sus preguntas, y las respuestas:

  1. Si el “fin” es el que domina la economía. ¿Cuál es el fin último de ésta?

Respuesta: Ninguno en particular, sólo que las personas alcancen los fines que se planteen.

  1. ¿El sistema de precios siempre nos da información perfecta? ¿Qué sucede con la información imperfecta que hay, por ejemplo, en el mercado de autos usados?

Respuesta: No, nada es perfecto, como dice Hayek, el conocimiento es incompleto y está disperso. Para resolver problemas de información imperfecta se desarrollan “instituciones” como la reputación, las marcas, las garantías, etc.

  1. Muchos modelos económicos tiene como supuesto el conocimiento perfecto por parte de los agentes. ¿Debería eliminarse este supuesto y partirse de un conocimiento imperfecto aunque ello implique que los modelos adquieran una considerable complejidad?

Respuesta: Claro, lo que importa es que el modelo permite entender la realidad.

  1. ¿No se podría decir que muchas veces el conocimiento que brinda el sistema de precios se ve dominado por especulaciones y variaciones en los mismos?

Respuesta: Sí, pero si se equivocan pierden por lo que tienen fuertes incentivos a que esa información sea correcta y al actuar, la revelan.

  1. ¿Es tan natural la creación del sistema de precios, o en verdad es el mismo hombre el que decide crearlo para simplificar el intercambio y así brindar un mejor conocimiento general para los individuos?Respuesta: Nadie pensó en eso, simplemente comenzaron a realizar intercambios. Es decir, no quiere decir que sucedió sin que nadie haga nada, sino que sucedió porque hacían intercambios pero sin que su objetivo fuera crear un “sistema de precios”.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Inflación: puja distributiva o emisión monetaria

Por Martín Krause. Publicado el 22/4714 en http://bazar.ufm.edu/inflacion-puja-distributiva-o-emision-monetaria/

 

Un alumno hizo referencia a un artículo publicado en Página12 sobre la inflación aunque su interés era debatir sobre el grado de concentración y competencia en distintos mercados.

“A diferencia de los planteos de la ortodoxia, las causas de los aumentos de precios derivan de una intensa puja distributiva que se viene agudizando desde el 2007, y que a esta altura se ha asentado en expectativas inflacionarias que superan el 20 por ciento. Pero lo cierto es que esta puja, esencialmente marcada por la disputa capital-trabajo, se juega en distintas canchas o escenarios de la política, la economía y la cultura.”

“Se trata de una puja por definir tarifas, salarios, precios de las cadenas productivas y precios de consumo en general, que se manifiesta en distintos contextos, algunos más sensibles a la política económica, otros casi inalcanzables por ella.”

Inflación

El planteo de que la inflación es causada por una puja distributiva deja algunas cosas sin contestar. Por ejemplo:

  1. Colombia tuvo en 2013 una inflación anual de 1,94%. Esto es menos que la inflación en Argentina o Venezuela en un solo mes. ¿Es que allí no hay “puja distributiva”? y, si no la hay, ¿qué es lo que la ha calmado?
  2. Ecuador, con una economía dolarizada tuvo una inflación anual de 2,70%, con políticas económicas no iguales, pero con cierta similitud a las argentinas.
  3. Perú tuvo una inflación anual de 2,86% y Chile del 3%
  4. Venezuela tuvo una inflación del 56,20% (la circulación monetaria creció 69,2% en 2013)  y Argentina del 28,38%.

Luego comenta cada una de esas “canchas” donde se disputan los precios, y como resultado de lo cual los precios crecen. Entre otros, está la existencia de oligopolios. El artículo da a entender que existen sectores concentrados con la capacidad de fijar precios más altos. Al respecto comenta:

“Si se observa la incidencia de la concentración en la formación de precios, entre 2001 y 2010 los precios de las industrias oligopólicas (ramas altamente concentradas) se incrementaron un 7,6 por ciento por encima del promedio sectorial, mientras que los precios de las ramas medianamente concentradas y las ramas escasamente concentradas retrocedieron un 10 por ciento respecto de la media fabril. Por ello, el proceso de suba de precios fue conducido por las firmas integrantes de las ramas altamente concentradas.”

Pero nótese que “todos” los precios subieron, aunque más los de las industrias concentradas. ¿Por qué todos subieron? ¿Por qué también subieron los de sectores no concentrados donde no hay poder de mercado?

Hagamos un ejercicio imaginario al revés: ¿qué pasaría con esa puja distributiva si no creciera la emisión de dinero? Pues si los sectores concentrados tienen poder para subir sus precios, y siendo que una cantidad fija de moneda y no se ha emitido más, los precios de los sectores no concentrados deberían “caer”, ya que no tendrían ventas porque hemos gastado más en los productos de los sectores monopólicos.

Y respecto a los sectores concentrados, una forma sencilla de reducir o eliminar su poder sería abriendo las importaciones, con lo que la cantidad de oferentes se multiplicaría, pero eso es precisamente lo contrario que suelen hacer quienes creen que la inflación es fruto de la puja distributiva y, en definitiva, sancionan y favorecen el poder de los sectores concentrados.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).