Consumo: serán medidas contra el mercado

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 15/4/19 en:  https://www.ambito.com/consumo-seran-medidas-contra-el-mercado-n5026353

 

Consumo: serán medidas contra el mercado

En su soberbia los políticos creen que pueden potenciar, manejar el mercado, el sector privado, las personas. Pero al no tener el Estado la exigencia y el aliciente de la competencia -ya que con su monopolio de la violencia impone leyes y regulaciones a conveniencia- es ineficiente. Así, en tanto absorba recursos del sector privado y competitivo -eficiente- la economía caerá.

El Gobierno, y muchos gurús de la City, aseguran que el peso del Estado en la economía bajó con Macri porque lo estiman erróneamente: el Presupuesto sobre el PBI. Pero el peso del Estado no es ese, sino lo que retira del sector privado por vía de impuestos, inflación y endeudamiento/tasas altas -ítems que subieron mucho- y las regulaciones que impiden su libre expansión.

Por ejemplo, el consumo de combustibles, si en febrero subió 0,78% ia, probablemente debido al campo, venía registrando cinco meses consecutivos de caída del 5% promedio. En cualquier caso, disminuyó 5,5% respecto de enero. El Indicador sintético de servicios públicos (ISSP) mejoró 1% en enero respecto de diciembre, pero bajó 4% ia -menor demanda de gas, electricidad y agua- y van 9 meses seguidos de bajón, mientras que el transporte de pasajeros cayó 0,7% registrando caídas desde agosto.

Así, el Gobierno anunciará este miércoles medidas para “reactivar el consumo” que serán contrarias al mercado desde que, dado el marco del “modelo” macrista, implican directa o indirectamente un aumento del peso del Estado: lanzamiento de nuevos créditos de Anses y el “reforzamiento” de los “Precios Cuidados”.

Confunden inflación con suba de precios. La variación de precios es un indicador básico de la economía que transmite información para que el mercado funcione: cuando las personas demandan celulares, sube el precio para que los fabricantes se vean tentados a fabricar más.

La inflación es la depreciación de la moneda -que cumple con la curva de OD como cualquier producto- por un exceso de oferta sobre la demanda, en tiempo real. Obviamente, nada tiene que ver con la “reputación o credibilidad” del BCRA, en tanto que la “dolarización” -que ya fracasó, por razones políticas, y que en Ecuador no ha catapultado a la economía- es sólo un parche que no va al fondo de la cuestión.

Según un dirigente de la UIA, los tres drivers de “la inflación” de los costos empresariales son: los salarios, el tipo de cambio y el aumento de las tarifas. Además de la tasa de interés tan alta, que trasladan a los precios. De aquí surge que el dólar no provoca inflación -en todo caso, pass through- y las tasas sí, porque son generalizadas para toda la economía.

La tasa de plazos fijos de los depósitos mayoristas, en el último mes, aumentó 11 pp, de 37% a 48%. Entretanto, la que cobran los bancos por adelantos en c.c. -la financiación más usada por las empresas- pasó del 53,7% al 68,5%, a lo que hay que sumar gastos administrativos, ingresos brutos y otros costos internos llegando el CFT a más de 95%. Así es cómo el crédito a privados apenas alcanza al 14% del PBI.

Si se dolarizan portafolios, vendiendo bonos y acciones -que están en mínimos de la gestión Macri, y van para peor- haciendo subir el riesgo país -los CDS ya marcan una posibilidad de default de 50% en cinco años- se debe a que la economía del peso tiene rentabilidad negativa.

El pass through puede provocar la suba de precios directa o indirectamente relacionados con el exterior, pero es falso que la suba del dólar de más de 100% en 2018 haya dejado arrastre inflacionario para 2019. Ahora, el Gobierno intenta mantener el dólar “calmo” empeorando la situación al impedir que los precios en el mercado se acomoden naturalmente.

Según el Stand By Agreement (SBA) con el FMI, que delimita la zona de no intervención (ZNI), la autoridad monetaria vende cuando la supera y compra en la inversa. En el BCRA creían que el dólar iba a estar en la parte baja de la ZNI, como fue durante el verano permitiéndoles una buena emisión para comprar dólares cuando la demanda de pesos caía brutalmente.

El BCRA pretende controlar al dólar con las subastas que arrancan hoy -u$s 60 M diarios- y la oferta del agro. Escribió el presidente de la CRA que habrá una cosecha récord, “a pesar de la sequía del año anterior, las altas tasas de interés y la presión impositiva”. Pero aclara que es el exportador el que liquida divisas y no el productor que hoy está muy ahogado y vende rápido. En cambio, “el exportador tiene 9 años y medio para liquidar, un spread incomprensible” se queja la CRA aireando una desavenencia entre quienes deberían ser socios dejando explícita una crisis.

Finalmente, a cambio de tanto peso, el Estado debería mejorar la infraestructura, se queja la CRA, cosa que al contrario del discurso oficialista no ocurrió: “Donde antes salían 3 camiones hoy salen 20… (ese es) el esfuerzo del productor, pero se encuentra con los mismos caminos y en peor estado”.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Por qué fracasan los países: una lección para Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 24/4/17 en: http://www.infobae.com/opinion/2017/04/21/por-que-fracasan-los-paises-una-leccion-para-argentina/

 

En su best-seller Por qué fracasan los países, Daron Acemoglu y James A. Robinson hacen un extenso estudio sobre los descalabros y éxitos de los países a lo largo de la historia. Países exitosos son aquellos que crean riqueza de manera sostenida y estable recudiendo sus niveles de pobreza. Los países que fracasan presentan el caso contrario, no logran crear riqueza de manera estable y tienen serias dificultades para reducir sus niveles de pobreza. Acemoglu y Robinson argumentan que el éxito y el fracaso de los países no se deben ni a cuestiones geográficas como recursos y clima ni a cuestiones culturales, sino que dependen del marco institucional.

Los autores dividen las instituciones en dos grandes grupos. Por un lado, se encuentran las instituciones extractivas, que están destinadas a extraer recursos de la población a beneficio del poder político de turno y sus amigos. Del otro lado se encuentran las instituciones inclusivas, que protegen las libertades y la propiedad de los individuos. Bajo instituciones inclusivas, el poder no se concentra en manos de la dirigencia política y se dan los incentivos para crear y acumular riqueza. Los países que fracasan son aquellos que se encuentran bajo instituciones extractivas, mientras que los países exitosos son aquellos que han logrado imponer instituciones inclusivas. Acemoglu y Robinson respaldan esta conclusión con varios siglos de historia que soporta su tesis.

¿Qué tiene que ver esto con Argentina? Una de las conclusiones de este libro es que el paso de instituciones extractivas a instituciones inclusivas depende de la buena suerte de un accidente histórico o de un héroe. El héroe o estadista es aquel dirigente político capaz de generar un movimiento desde instituciones extractivas hacia instituciones inclusivas. En otras palabras, el héroe no es un gran estratega electoral, el héroe es un gran educador. En este contexto, el antihéroe sería lo contrario, aquel dirigente político que genera un movimiento hacia instituciones extractivas alejándonos de las instituciones inclusivas. En este marco, los Kirchner han sido antihéroes, generaron un gran marco extractivo en beneficio propio y de sus seguidores. El kirchnerismo se ha enriquecido a expensas de dejar niveles de pobreza que evidencian lo extractivo de su proyecto político.

Si asignamos una muy baja (o nula) probabilidad de que partidos políticos históricos como el Partido Justicialista o la Unión Cívica Radical produzcan un héroe, el destino económico y social de Argentina queda entre la buena suerte de un accidente histórico o que Cambiemos posea héroes en sus filas. Da la sensación, sin embargo, que más allá del eslogan de cambio, el gobierno de turno posee más seguidores de encuestas que héroes o estadistas.

Si bien las restricciones políticas y sociales son innegables, año y medio de mandato muestran una semántica o una retórica por parte del PRO y Cambiemos que no están destinadas a generar un fuerte cambio institucional en torno a instituciones inclusivas. La retórica en torno a controles de precios como el programa de Precios Cuidados, el “compre nacional”, obligar a supermercados a informar precios en aplicaciones de teléfonos móviles, exigir a empresarios que inviertan (como si pagar la carga tributaria argentina no fuese ponerse el país al hombro), otorgar subsidios a piqueteros que coartan la libre circulación a su gusto, etcétera, habla más de un nacionalismo económico que de una genuina mentalidad de libertades económicas y civiles.

Un gran momento educador hubiese sido explicar en detalle la herencia recibida en lugar de asumir que el ciudadano entiende el desastre económico, social e institucional que dejó el kirchnerismo. Cambiemos ni siquiera posee, o no ha dado a conocer, un plan económico. Tener objetivos no es tener un plan económico que detalle cómo llegar a esos objetivos. ¿Qué estrategia en concreto se conoce más allá de esperar una lluvia de dólares? La situación económica recibida y la actual son insostenibles y no se perciben claros avances para solucionar el gran desequilibrio macroeconómico que es el déficit fiscal.

Cambiemos puede tener convicción de gestión, pero parece faltarle convicción institucional. Esto deja, lamentablemente, a Argentina a la espera de un accidente histórico para finalmente pasar del fracaso al éxito. Quizás tengamos que aceptar que apostar a la buena suerte histórica no es en sí una estrategia de cambio. Argentina necesita más héroes y menos gestores eficientes.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Curioso resultado de una encuesta

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 5/6/16 en: http://economiaparatodos.net/curioso-resultado-de-una-encuesta/

 

La gente identifica al PRO como un partido liberal cuando en rigor no lo es y se esfuerza por no parecerlo

La semana pasada hice una encuesta en Twitter donde tengo unos 41500 seguidores, formulando la siguiente pregunta: ¿Qué partido político cree Ud. que representa mejor las ideas de un mercado libre y un sistema republicano?

Las opciones que elegí como respuestas fueron: PRO, UCEDE (existe en Capital Federal), el Frente Renovador y Ninguno. La encuesta estuvo online 24 hs. y hubo 3.284 votos. El 52% votó por el PRO, el 17% por la UCEDE, el 2% por el Frente Renovador y Ninguno tuvo el 29% de los votos.

El dato curioso es que el PRO hace todos los esfuerzos por mostrar que no tiene nada que ver con el liberalismo ni con el libre mercado al punto de manifestarlo públicamente por medio de algunos de sus funcionarios como Federico Pinedo o el Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Por otro lado, adopta medidas económicas que difícilmente pueden ser tomadas como de tendencia liberal, como pueden ser mantener precios cuidados, la no reforma del estado, el manejo del tipo de cambio vía la tasa de interés, el rechazo a privatizar empresas estatales o volver a un sistema de jubilación privado y los ejemplos pueden seguir.

Es importante aclarar que la mayoría de los que son mis seguidores en Twitter tienen algún pensamiento a fin al mío, con lo cual todo parece indicar que la mayoría tiende a identificar al PRO como algo que no es ni quiere serlo: un partido de orientación liberal.

Es curioso como la mayoría o casi todos los partidos políticos de Argentina rechazan las ideas del libre mercado pero, como dice mi amigo Pablo Torres Barthe, al momento de salir a buscar votos los políticos usan las herramientas de capitalismo. Venden su imagen, hacen encuestas de opinión sobre qué quiere la gente y que no quiere la gente. Encargan estudios de mercado para vender sus candidaturas como si fueran a vender algún detergente. En fin, están en contra del capitalismo pero usan sus herramientas para tratar de captar votos.

Pero otro dato no tan curioso es que hubiera algunos comentarios señalando a la UCEDE como un partido del cual habían salido Boudou, Massa y María Julia Alsogaray. Sin duda creo que la UCEDE quedó pegada al menemismo en los 90. Sin embargo, el mismo rigor que le aplican a la UCEDE parece no querer aplicárselo a otros partidos.

Por ejemplo, dentro del gobierno del PRO hay gente que viene del massismo como es el caso de Ricardo Delgado que actualmente ocupa el cargo de Subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal en el ministerio del Interior. O Adrián Pérez que primero militó con Carrió y luego pasó al partido de Massa y ahora ocupa el cargo de Secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior en el gobierno del PRO. Se podrá o no coincidir con las ideas de Delgado y de Adrián Pérez, pero no veo la razón para dudar de la honestidad de ambos por venir del partido de Massa como si todos los que militaran en ese partido fueran delincuentes.

El mismo Alfonso Prat Gay, actual ministro de Hacienda, aceptó ser presidente del Banco Central bajo el gobierno de Duhalde, que devaluó, pesificó los depósitos y luego continuó continuo con Kirchner, un hombre con clara tendencia a la tiranía.

Además podemos llenar un voluminoso libro con gente que ha saltado de partido en partido o de gobierno en gobierno. Patricia Bullrich fue ministro de Trabajo en el gobierno de la Alianza o el mismo jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Rodríguez Larreta, también estuvo en el gobierno de la Alianza.

Diana Conti estuvo en el gobierno de De la Rúa. Pimpi Colombo, ex funcionaria ultra k, estuvo en la lista de candidatos de Domingo Cavallo, en Acción por la República. María Eugenia Estensoro, que luego fue senadora por la CC, fue candidata a diputada por el partido de Domingo Cavallo. Patricia Vaca Narvaja, funcionaria ultrak, fue candidata a diputada con la fórmula Menem-Ruckauf y podría llenar hojas y hojas sobre triples saltos mortales que dan los políticos para permanecer al calor del poder.

Tal vez este estado sobredimensionado, que no le presta ningún servicio al contribuyente al que esquilman y que todo lo traba con regulaciones corruptas es consecuencia de ver la política cómo una manera de hacer negocios personales y no como una tarea transitoria que consiste en administrar la cosa pública en una verdadera república.

Mi impresión es que esa desesperación que tienen en general los políticos por rechazar el liberalismo tiene mucho que ver con no perder el “negocio” de las empresas estatales, de las regulaciones que generan corrupción, de los subsidios que “compran” votos para llegar al poder. En su mayoría, no digo todos, los políticos rechazan el liberalismo porque es una ideología que desmantelaría el aparato de corrupción y opresión en que se ha transformado el estado. Les quitaría el “negocio” de los cargos públicos y de las coimas derivadas del gasto público. Hasta un intendente puede hacer fortunas cobrando coimas por cambiar el código de edificación de una zona de su partido para que, dónde pueden construirse 4 pisos se construyan 2 torres de 15 pisos sin importar el impacto ecológico, el abastecimiento de agua, electricidad y simple hecho de por dónde transitarán tantos autos.

Por el contrario, el discurso progresista cae simpático pero suele esconder la necesidad de manejar un estado gigantesco para poder repartir cargos públicos, coimear con autorizaciones para realizar cualquier tarea y robar con cada uno de los rubros del gasto público.

Es muy probable que algunas personas que se dedican a la política vean el estatismo, el intervencionismo y el distribucionismo como una manera de resolver los problemas de la gente. Es decir, tenga honestidad en su propuesta, pero a medida que va pasando el tiempo todo parece indicar que la política se ha transformado en un negocio muy rentable que necesita de gigantescos aparatos estatales y gasto público para sostener la legión de “colaboradores” que ayudan a llegar al poder.

Por eso creo que el liberalismo es detestado por la mayoría de la dirigencia política. Sencillamente porque si se aplicara una política liberal, se terminaría la política como negocio y los cargos públicos serían transitorios. Administrar por un tiempo la cosa pública y luego volver a su casa y a su negocio personal.

Cada vez me convenzo más que la Argentina no asiste a un debate de ideas de liberalismo versus progresismo, populismo e intervencionismo. El debate de fondo es terminar con la política como negocio personal o si se continúa usufructuando del poder.

El liberalismo terminaría con la política como negocio personal. El resto de las opciones, necesitan alimentarse de mucho aparato estatal y presupuesto para mantener su negocio. Esa es la diferencia entre liberalismo y el resto de las propuestas. El famoso cambiemos no es solo ser eficientes en la administración del estado. Es, fundamentalmente, un desafío ético para terminar con esta historia de tener a un estado que saquea a los particulares en nombre de justicia social, cuando en rigor lo único que buscan es el enriquecimiento ilícito de los que llegan al poder.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

¡Otra vez controles de precios!

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 1/5/16 en: http://www.rionegro.com.ar/columnistas/otra-vez-controles-de-precios-XB300415

 

El sábado pasado, el gobierno prorrogó el programa Precios Cuidados hasta el mes de septiembre y aseguró que será “inflexible” en el cumplimiento de las cifras estipuladas en el acuerdo. Al mismo tiempo, buscó legitimar esta medida bajo el argumento de que se trata de una política “valorada por la gente”.

Francisco Cabrera, el ministro de Producción, explicó que la suba promedio de los productos en estos cuatro meses será del 4,8% y que se amplía la cantidad hasta 400; las carnes se suman al programa entre los 83 nuevos productos. Luego, el ministro señaló: “No tenemos prejuicios de que todo esté mal o todo esté bien”, para finalizar de la siguiente manera: “No recuerdo nunca una crítica a un acuerdo de precios, porque son voluntarios. Lo que hubo (durante el kirchnerismo) fue patoterismo”.

Por su parte, Javier Tizado (h.), el subsecretario de Comercio Interior, resaltó que “el gobierno va a ser inflexible en el cumplimiento del programa Precios Cuidados” y sostuvo que va a ser muy severo con los comercios que no respeten el acuerdo.

Ahora, si los acuerdos son voluntarios, se debe poner el foco al menos en dos cuestiones: primero, ¿es necesario que el gobierno involucre ministros, subsecretarios, directores y un interminable número de empleados? Sobre todo, cuando ello implica una cuantiosa carga salarial que contribuye, además, a incrementar el déficit fiscal –uno de los problemas que más compromete a la actual administración–, tan sólo para refrendar la voluntad de las partes; luego, y no menos importante, la inflexibilidad frente al incumplimiento más lo severo de las penalidades dejan en claro que los “acuerdos” “no son voluntarios”.

Por otra parte, se debe señalar que la planificación si no es coactiva resulta superflua; pero no inofensiva debido a los gastos señalados que demanda.

Como dijo Milton Friedman, premio Nobel de Economía 1976: “Los economistas no sabemos demasiado, pero lo que sí sabemos es crear escasez. Si usted desea crear una escasez de tomates, por ejemplo, emita una ley por la que los negocios no puedan vender tomates a más de dos centavos por kilo. Instantáneamente tendrá escasez de tomates. Lo mismo sucede con la gasolina o el gas”.

Con diferencia de grados y matices, la experiencia histórica argentina se ha caracterizado porque hubo varios intentos de modificar la distribución de rentas. Para ello, reiteradamente, se ha intentado una y otra vez controlar a la baja los precios de algunos, varios o todos los bienes de la economía. Pero los resultados, y esto es inexorable, nunca fueron los buscados.

Distintas facciones defensoras de la intervención en los precios, como el peronismo, desarrollismo y todas las agrupaciones y partidos políticos a los que el lector imagine le cuadra el sufijo “ismo”, si bien no son iguales, poseen en común una ideología “nacionalista” y procuran seguir una política económica que satisfaga las aspiraciones de las mayorías populares. Como dijo Adolfo Canitrot, “a esa política se la llama, aquí, populista”.

Como objetivo se propone mejorar las condiciones de vida de los sectores de medianos y bajos ingresos, aunque, también se dice, sin alterar fundamentalmente la estructura de propiedad y las relaciones económicas vigentes. Pero los intentos de redistribución fracasan en cuanto se los pretende perdurables, ya porque operan las propias características que esas experiencias engendran al ponerse en marcha elementos objetivos que han de ponerles fin, ya porque son comidos por la inflación o trastrocados abruptamente por la aplicación de políticas de signo contrario.

En cambio, mal que les pese a los economistas, no se pueden moldear los hechos a su antojo. Sólo se puede apelar a escudriñar sobre las verdaderas causas que provocan determinados hechos económicos. Y los controles de precios, propiamente, pretenden sojuzgar las verdaderas causas generadoras de la inflación: la expansión monetaria por encima de la demanda del mercado.

Dicha política, lejos de solucionar el problema, acentúa los males. Porque a los problemas de escasez generados se les suma la mala inversión, que altera los márgenes operativos, ahuyentando capitales donde debía atraerlos y atrayéndolos donde no resultaba tan urgente su inversión. En síntesis, la medida que buscaba favorecer a los consumidores los termina perjudicando.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

El modelo decadente no resiste más parches

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 8/5/16 en: http://economiaparatodos.net/el-modelo-decadente-no-resiste-mas-parches/

 

Un día Argentina va a morir de exceso de transitoriedad y emergencia

Antes de que Macri asumiera la presidencia, me cansé de pedir que se hiciera una auditoria internacional para, al menos, recibir el gobierno con un inventario de lo que habían dejado los k, que por cierto era una herencia terrible.

Ignorada mi propuesta tampoco quisieron hacer una descripción de la herencia recibida. Parece que el asesor de imagen afirmaba que la gente no quería escuchar malas noticias. El problema es que dar la mala noticia de aumentar las tarifas de los servicios públicos sin dar la mala noticia que el kirchnerismo le había dejado un destrozo total, hace que la gente no entienda qué está pasando y el gobierno pague el costo político de tomar las medidas por no contar en su momento la tierra arrasada que dejó el kirchnerismo.

Insisto, la mayoría de la gente no tiene noción de la tierra arrasada que deliberadamente dejó el kirchnerismo. La gente intuye que hay un problema, pero no conoce la real magnitud ni el costo que habrá que pagar para reparar el deliberado destrozo hecho por los k.

Sin duda que reparar semejante destrucción va a llevar tiempo. Solo generar los puestos de trabajo necesarios para absorber la gente que está desocupada, los ñoquis que están en el estado y los jóvenes que se incorporan al mercado laboral cada año va a llevar décadas. Sería una estupidez pensar que la decadencia de 80 años que lleva la Argentina, acelerada por el kirchnerismo en los últimos 12 años, pueda resolverse en meses. Ni siquiera en los 4 primeros años de mandato y aunque ganara Macri un segundo mandato tampoco habrá resulto totalmente el problema. Esto va a llevar un par de décadas. Lo qué sí se puede hacer en el corto plazo es cambiar el rumbo y poner proa hacia puertos que le den bienestar a la población.

Por ahora Macri ha logrado remover los obstáculos más gruesos que dejó el kirchnerismo como son el cepo cambiario, las tarifas atrasadas de los servicios públicos y solucionar el problema con los holdouts. Pero si esos eran problemas difíciles de domar, el más complicado es el flanco fiscal. Con un gasto público récord, una presión impositiva asfixiante y encima déficit fiscal, el tema requiere de mucho más que un acuerdo con los holdouts. Exige arremangarse y empezar a resolver el histórico problema del gasto público, de una cada vez más enrevesada política tributaria para lograr el equilibrio fiscal y así llegar a la estabilidad monetaria que es la que va a llevar a frenar la inflación.

El desafío que tiene el gobierno de Macri por delante es fenomenal, pero solo podemos pedirle que cambie el rumbo. No va a poder resolver todos los problemas y tener el éxito esperado ni en 4 ni en 8 años de gobierno. Su objetivo tiene que ser empezar a resolver estos problemas.

Ahora bien, no es con más parches que se cambia de camino. La semana pasada anunciaron que volvía remozado Precios Cuidados. Un simple y burdo control de precios inventado por el kirchnerismo.

En lo estrictamente económico poner Precios Cuidados es generar faltantes en la economía. Veamos el gráfico 1

Al precio P el mercado está en equilibrio. Si el estado establece un precio máximo como P1, entonces la cantidad ofrecida se reduce a Q1 y la demandada se amplía a Q2, con lo cual queda una amplia brecha de demanda entre la cantidad ofrecida y la demanda que no es satisfecha. Francamente es muy elemental el razonamiento como para que no lo entienda la gente de Macri.

Se podrá argumentar que es solo un anuncio político para tranquilizar a la gente por el impacto que tuvo sobre los ingresos familiares la suba de las tarifas de los servicios públicos, pero no es mintiendo o haciendo fulbito para la tribuna que se cambia el rumbo de una larga decadencia. En algún momento tenemos que madurar y no entretener a la gente vendiéndole humo. Finalmente, si el problema fiscal se soluciona, la inflación pasa a ser dominada y no es necesario vender esta ilusión de los Precios Cuidados. Para recuperar la economía se empieza siendo serio en las medidas económicas.

Paralelamente, Carrió salió con un proyecto para que las empresas le paguen el traslado (colectivo, tren, subte, etc.) a sus empleados. El objetivo: amortiguar el impacto sobre el bolsillo de los trabajadores. Nuevamente otro parche como propuesta. La gente tiene que poder ganar el ingreso necesario como para pagarse el traslado al trabajo. Además, ya sabemos cómo terminan estas historias de medidas transitorias: se convierten en permanentes en nombre de los derechos adquiridos.

Tenemos infinidad de ejemplos de medidas transitorias que se han transformado en permanente. El actual impuesto a las ganancias comenzó como un impuesto a las rentas en 1931 como un impuesto de emergencia y ya llevamos 85 años de emergencia.

El impuesto al cheque también empezó como un impuesto transitorio y ya lleva 15 años. Y el aumento del IVA al 21% se aplicó transitoriamente en 1995 y ya vamos por 11 años de transitoriedad. Todo lo que se dice que en Argentina se dice que va a ser transitorio o como emergencia, se transforma en permanente. Un día Argentina va a morir de exceso de transitoriedad y emergencia.

Son todos estos parches los que han llevado a la gran decadencia argentina porque nunca se quieren encarar las reformas de fondo por razones políticas. Siempre hay alguna “restricción” política que impide hacer las reformas estructurales. Entonces vivimos poniendo parches transitorios y terminamos con una Argentina tan emparchada que ya no funciona.

Ni para entretener a la tribuna sigamos lanzando estas ideas disparatadas argumentando que son transitorias. Es la peor señal que se puede dar respecto al futuro. Tenemos demasiados años de emparchar y no reformar como para no advertir que un nuevo parche llegará para quedarse.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Dos libros para el nuevo equipo económico

Por Adrián Ravier: Publicado el 14/12/15 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2015/12/14/dos-libros-para-el-nuevo-equipo-economico/

 

Afirmó, estos últimos días, Alfonso Prat Gay: -“Nunca dijimos que íbamos a desmantelar Precios Cuidados […]. Vamos a hacer un acuerdo amplio económico y social. No creemos en los aprietes de [Guillermo] Moreno, pero tampoco creemos en la ley de la selva.”

La referencia aparenta ser simple, pero contiene dos graves problemas para un nuevo equipo económico que debe enfrentar un complejo proceso de reestructuración económica, política y social, después de doce años de regulaciones y controles excesivos sobre el mercado.

Las palabras del nuevo secretario de Hacienda y Finanzas son entonces lamentables, pues nos obliga a retroceder a lo más esencial de los fundamentos de la teoría e historia económica, alterando negativamente las expectativas del propio mercado respecto a la capacidad del equipo económico de afrontar el desafío de revertir esta situación.

En primer lugar, quisiera recomendar al nuevo equipo económico el libro de Robert Schuettinger y Eamonn Butler, titulado “4000 años de control de precios y salarios” y que lleva como subtítulo “Cómo no combatir la inflación”.

La lección es simple: a pesar de las buenas intenciones, los controles de precios fracasan en alcanzar su objetivo de contener la suba de precios, y más bien agravan la situación incrementando la escasez, como consecuencia de que los productores –por las propias intervenciones, regulaciones y controles-, abandonan o reducen la producción de los  bienes y servicios en cuestión. Al reducirse la oferta, el precio sube, lo que implica más intervenciones, regulaciones y controles para perseguir el mismo objetivo, lo que a su turno incrementan aún más la escasez, lo que vuelve a incrementar los precios, sometiendo a los consumidores a un proceso caída del poder adquisitivo, que además divide a la población entre quienes se ven obligados a vender por debajo del precio de mercado y quienes deben pagar más de lo que habrían pagado en condiciones de libre mercado.

El mencionado libro ejemplifica numerosos casos recolectados en los últimos 4000 años, partiendo con el Mundo Antiguo y siguiendo con el Imperio Romano, el Medioevo, la Era Moderna, Canadá, Estados Unidos y la Revolución Francesa en el siglo XVIII, casos concretos del siglo XIX, la Alemania nacional socialista y la Unión Soviética entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, la posguerra, Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá entre 1970 y 1978, cerrando –en esta versión en español- con un documento del Ing. Alvaro Alsogaray titulado “El control de precios y salarios en Argentina”.

Un segundo libro que complementa el análisis mencionado y que también deseo recomendar se titula “Estado contra Mercado”, y fue escrito por el economista e historiador argentino Carlos Rodriguez Braun, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, quien cuestiona precisamente la afirmación del nuevo Secretario de Hacienda y Finanzas:

“Quizás la imagen más repetida de estos críticos acerca del mercado sea la de su crueldad. El capitalismo es salvaje; el mercado, nos dicen, es la selva. Ahora bien, como sabe cualquiera sin necesidad de salir del salón de su casa, porque basta con ver documentales por televisión, en la selva no hay capitalismo. No hay capitalismo, ni mercado, ni empresas, ni ciudades, ni casas, ni calles, ni gente, ni nada. […] la explicación es bien sencilla: eso sucede porque allí no hay derechos y sólo rige la ley de la selva, la ley del más fuerte, la inseguridad total.

Los mercados, en cambio, florecen en contextos diferentes, donde lo que impera es la libertad, la justicia, la seguridad personal, la protección de los derechos y la garantía de los cumplimientos de los contratos. Por eso la economía de mercado y la civilización y el progreso van de la mano: sus condiciones de existencia y desarrollo son las mismas reglas. […]

El mercado, así, es difícil de definir, pero desde luego no es un sitio ni una tienda. Es un marco institucional caracterizado, digámoslo una vez más, por reglas.”

En ese mercado, la oferta y la demanda determinan los precios. No existen grandes productores capaces de formar precios por sí solos, sin la presencia de la competencia efectiva y potencial. Cada vez que el empresario con poder de lobby se asocia al estado para obtener beneficios o mercados cautivos, lo que ocurre es que se abandona precisamente la esfera del mercado para ingresar en la esfera de la intervención estatal.

Debemos insistir en la importancia de la “certidumbre”. Hoy el campo se pregunta cuándo podrá liquidar sus cosechas con un tipo de cambio oficial ajustado o corregido, mientras toda la industria se pregunta si deberá seguir conviviendo con las restricciones impuestas por Guillermo Moreno y sus sucesores. Las palabras del secretario de Hacienda y Finanzas resultan desafortunadas pues ni siquiera consideró a los “precios cuidados” un elemento de transición, las que además son contradictorias con las promesas de campaña del Presidente electo acerca de liberar las fuerzas de mercado y la creatividad empresarial.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Telefonía móvil prepaga ahora bajo control de precios en Argentina

Por Belén Marty: Publicado el 6/8/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/08/06/telefonia-movil-prepaga-ahora-bajo-control-de-precios-en-argentina/

 

El Gobierno de Cristina Kirchner anunció el 4 de agosto que expandirá el plan de Precios Cuidados a los planes de telefonía prepaga. Ahora la iniciativa no solo contemplará controles de precios a las comidas, bebidas, materiales de construcción y a las motocicletas, sino que incluirá a partir del 15 de este mes el Plan Prepago Nacional (PPN) para celulares.

El PPN incluirá a todas las empresas de telefonía móvil que operan en Argentina (Claro, Personal, Movistar y Nextel) y aplicará control de precios a todos los servicios: SMS (mensajes de texto), MMS (mensajes multimedia), Internet móvil, llamadas de voz, con el agregado de que contemplará, además, un número gratis para llamadas y otro para envío de SMS.

Este plan, presentado por el secretario de Comercio Augusto Costa y el secretario de Telecomunicaciones Norberto Berner, busca establecer una tarifa de referencia y crear competencia entre las cuatro empresas de telefonía móvil que operan en Argentina.

“Se pondrá en marcha una alternativa de consumo que servirá de referencia para que los consumidores argentinos estén informados de los costos de la telefonía y puedan comparar y elegir qué plan se adapta mejor a sus necesidades,” afirmó Berner.

Además aseguró que los precios de este plan serán “sensiblemente menores” a los que ofrecen hoy las compañías. Los usuarios de celulares con planes prepagos podrán “de manera libre y gratuita cambiarse al plan prepago nacional, optando por mantener la portabilidad numérica”, puntualizó Berner.

Por su parte, el secretario de Comercio indicó que “con más elementos, el consumidor puede tomar decisiones informadas, y eso es sinónimo de un ejercicio efectivo de los derechos”.

Esta propuesta del Gobierno se aplica solo a los planes prepagos, que representan el 70% del total de la facturación de las empresas. Buscan “evitar abusos por la multiplicidad de planes ofrecidos y la falta de información sobre los costos del servicio”, según informó el comunicado del Palacio de Hacienda.

Los precios establecidos por el ministerio de Economía incluyen un valor de AR$0,74 (US$0,06) por el envío de un SMS (frente a los AR$0,99 que está ofreciendo hoy Claro Argentina) y AR$1,47 (US$0,11) por el bloque de los primeros 30 segundos de llamada (contra AR$1,65). Además ofrece un precio diario de envío y recepción de datos de internet a AR$2,50 (US$0,2), contra los AR$3 de Claro.

En cuanto a la magnitud de la industria, Berner precisó que el consumo en Argentina aumentó “de 4,5 millones de celulares en 2003 a 63 millones” en la actualidad, y sostuvo que así se pasó “de un servicio para una élite, a uno de todos los argentinos con celular, es decir, acceso universal”.

También sostuvo que ahora lo importante es que las empresas de telefonía sigan invirtiendo cada vez más en el país, pero que esa inversión esté “mejor destinada”. Justificó la medida diciendo que desde el Estado se cumple con regular y controlar.

La contracara

Jose Luis Espert, economista argentino, le expresó a PanAm Post que esto terminará perjudicando aún más a la industria de la telefonía móvil argentina. Aseguró que pasará exactamente lo opuesto a lo que dice el Gobierno que sucederá.

“Tenemos el parque tecnológico más viejo de América Latina en materia de telefonía móvil. Hoy ya casi no se puede hablar por celular por la interferencia y la mala calidad de la señal de cobertura, y este plan es un desincentivo para la inversión. Los empresarios deberían poder poner los precios que deseen”.

Ademas, señaló que cada vez que el Estado interviene en una industria en particular la destruye. “Esto ocurrió con el mercado de la carne, de las frutas y verduras, hoy ya no hay más trigo y estamos sin energía”, indicó Espert.

Finalmente aseguró que hoy Argentina es el segundo país del mundo con mayor inflación. “Están cuidando los precios para que sean los más altos posibles”, ironizó.

¿Inflación cuidada?

Bajo el lema de “a los precios los cuidamos entre todos”, el Gobierno nacional obligó a empresas comercializadoras, distribuidoras y otros proveedores a mantener una administración de precios controlados, determinados por las autoridades según el análisis de las cadenas de valor.

Según la página web oficial del programa, “son precios que permiten asegurar condiciones de competitividad en la economía, cuidar el bolsillo de los argentinos y que cada consumidor ejerza su derecho de elegir informado”.

Actualmente esta iniciativa del Gobierno se aplica a productos de supermercados y autoservicios, materiales de la construcción, mayoristas y distribuidoras y hasta acuerdo de precios de 23 modelos de motos.

A pesar de la intención del Gobierno nacional de mantener un nivel de precios estable, la inflación de Argentina solo en el mes de julio fue del 2,55%, según los datos del Índice de Precios de elaborado por el Congreso. El Instituto Cato calcula que Argentina ya está con una inflación anual implícita del 56%.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.