“La política monetaria debe bajar la inflación, no puede imprimir felicidad”

Por Iván Carrino. Publicado el 5/12/17 en: http://noticiasyprotagonistas.com/actualidad/ivan-carrino-la-politica-monetaria-debe-bajar-la-inflacion-no-puede-imprimir-felicidad/

 

El economista Iván Carrino habló en la 99.9 sobre las críticas que recaen sobre el Banco Central y el rol que está cumpliendo: “el nivel de tasa de interés que maneja no puede mandar la economía a recesión”, aclaró. 

La postura del Banco Central es uno de los temas de análisis económico en el que se ha centrado Iván Carrino. Este joven economista se refirió en la 99.9 al rol que está cumpliendo y las dificultades que se ha encontrado, en base a los objetivos planteados: “el Banco Central está siendo demasiado duro, según las críticas de los sectores empresarios. Pero últimamente también se han sumado voces con cierto prestigio como las de Prat Gay. Se dice que la tasa de política monetaria es muy alta e imposibilita invertir en economía real y por otro lado que, como la tasa es alta, se aprecia el tipo de cambio y no se puede competir”. 
Sin embargo, Carrino defutó esos planteos: “todo esto es desacertado, la tasa de interés no es alta en términos reales, apenas busca estar 3 o 4 puntos por encima de la inflación. Los negocios tienen que poder pagar un crédito a un 3%. Además, está creciendo la inversión al paso más rápido desde 2012”, destacó.

También aclaró que el tipo de inversión tampoco se da de la forma en que se la está planteando: “no es verdad que la única inversión que hay es en títulos de deuda y lebacs sino la economía no podría estar creciendo a paso lento. Son datos que te muestran que este nivel de tasa no manda la economía a la recesión”. 
Sin embargo, la idea que debe seguir el Banco Central desde su punto de vista, tiene que pasar por otro lugar: “la política monetaria debe bajar la inflación, no puede imprimir felicidad, no es que porque bajas la tasa de interés, sos competitivo y las empresas producen”. Fue crítico además con el ajuste re precios: “no es inflación per sé, lo único que hace es reconocer que tenías inflación. El Banco Central tendría que ponerse duro y riguroso para compensar el aumento fuerte del precio regulado”. 
De todas maneras, las metas no se están cumpliendo y eso genera una desconfianza: “hay que pensar que el mercado no le cree las metas hoy al Banco Central. Ayer salió el dato y se espera una inflación de 16.6 a finales de 2018 y el Banco dice que el objetivo será de 12 por lo que está más de 4 puntos por debajo”. El respaldo que utiliza entonces es el que le han dado en las últimas elecciones: “uno cree que el gobierno tiene capital político luego de ganar las elecciones, pero le pegan dentro del mismo equipo cuando Prat Gay sale a criticar estas decisiones. Por lo que se dice el presidente está a favor del planteo de Sturzzeneger, aunque no debería ser relevante porque el Banco Central tendría que ser independiente”, aclaró.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Hay un “juego de engaño” entre las proyecciones y la realidad

Por Adrián Ravier. Publicado el 6/3/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/03/06/hay-un-juego-de-engano-entre-las-proyecciones-y-la-realidad/

 

Es conveniente aclarar desde el comienzo que la predicción en economía es un arte que se basa en el conocimiento de una buena teoría económica, pero también de anticipar las políticas que tomará el gobierno, y el modo en que la opinión pública actuará ante ellas. Estamos ante fenómenos mucho más complejos que otras ciencias como la física, la química o la biología, justamente porque no podemos aislar las variables y hacer experimentos de laboratorio. Los economistas hemos logrado desarrollar amplios consensos sobre cuestiones de teoría económica, pero persisten lógicamente debates profundos cuando intentamos predecir el valor de una variable en un lugar concreto y en un momento determinado.
En este arte de predecir se vuelve fundamental la confiabilidad de los anuncios del gobierno; y lo cierto es que después de 2016, la opinión pública sabe que estamos en un juego de engaño, quizás lógico, donde se busca conseguir ajustes reales y no nominales, de las variables económicas fundamentales. Para poner un ejemplo: Ricardo López Murphy tuvo que dejar su cargo ante la crisis de 2001 por sugerir un ajuste del 10 % en los salarios de los trabajadores del sector público; aquello fue inadmisible. Pero poco después la devaluación de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna recortó los salarios reales en proporciones mucho mayores, y esto recibió menos cuestionamientos. La normalización de la economía argentina de algún modo necesita de este juego. Juega un rol fundamental aquí la “ilusión monetaria”.
¿De cuánto es la brecha entre lo que se dice y lo que reflejan las estadísticas?
En 2016 Prat Gay sugirió que la inflación sería del 25 %. Según el INDEC terminó siendo del 41 %. A medida que avanzaban los meses, la brecha era lógica para todos los analistas, pero Prat Gay insistía en aquel valor. Mi impresión es que él sabía que no podía cumplirse su proyección, pero estaba inmerso en este juego de engaño. En términos del ajuste que necesita la economía argentina para su normalización, el juego de Prat Gay fue exitoso porque logró que las paritarias se concreten en torno al 25 y el 33 %, y la inflación mayor pudo ajustar los salarios reales. La salida de Prat Gay en cierto modo es lógica, porque sufrió ante la opinión pública el costo político de pérdida de credibilidad.
¿La inflación ya está domesticada o puede haber rebrotes?
La inflación núcleo pienso que sí está domesticada. El problema está en las tarifas. Después de una década donde los precios subieron mucho, y las tarifas se congelaron, las tarifas quedaron atrasadas. Con estas tarifas no hay inversiones, y sin ello no tenés una infraestructura energética que te permita sostener la estructura económica. La elección del gobierno anterior era seguir con enormes subsidios, y sacar recursos de otros sectores para sostener mínimamente la inversión bruta sobre el sector. Hoy el desafío es mucho mayor, porque la infraestructura energética está muy endeble y tenés que invertir mucho para evitar que se vuelva un cuello de botella contra el crecimiento. El tarifazo tiene siempre un impacto social negativo, y con ello un costo político fuerte, pero Macri lo está asumiendo, lo que de algún modo implica que no ejerce una política populista. Los tarifazos hoy explican prácticamente la mitad de la inflación. Si cumpliremos o no con la meta, depende de la decisión política de seguir ajustando estas tarifas.
¿Es factible cumplir la meta trazada por el Central de un IPC anual cercano al 17 %?
Lo veo muy difícil. Quizás la inflación núcleo pueda estar en ese nivel, o incluso un poco más bajo, pero luego hay que agregar el impacto en tarifas. Las proyecciones de los analistas están un poco por encima del 20 %. De mi parte, sólo puedo arrojar un rango que va del 20 al 28 %. 10 meses en la economía y la política argentina son el larguísimo plazo. Los tarifazos sobre electricidad de febrero y marzo marcan tendencia. Si en los 6 meses siguientes, previo a las elecciones, se suspenden los tarifazos, entonces la meta sería creíble, pero no veo al Ministro Aranguren con esa intención. Y de hecho, me parece técnicamente correcto avanzar en estas correcciones.
¿A qué ritmo se moverán las paritarias?
Acá el juego de engaño resulta fundamental. El gobierno dice que la inflación de 2017 estará abajo del 20 % y sugiere un ajuste de ese nivel. Pero venimos de un 2016 donde decían que la inflación sería del 25 % y terminó siendo del 41 %. Lógicamente los sindicatos presionan para ajustar primero aquella brecha entre el 33 % obtenido y el 41 % que quedó pendiente de 2016; pero además cuestionan que la inflación de 2017 pueda estar abajo del 20 %. Esta negociación es clave porque definirá el ritmo de normalización de la economía, y también la inflación de 2017. De mi parte, conjeturo que llegarán a un acuerdo entre el 22 y el 26 % para estas paritarias.
¿Cuánto hay que crecer para que la pobreza sea de un dígito?
La ley de Okun, que es sólo una observación empírica, dice que la economía aumenta el desempleo si creces abajo del 3 %. Podríamos decir en línea con esto, que la pobreza también aumenta si crecés a un ritmo menor. Pero estas observaciones no son aplicables a la Argentina. Mientras tengas niveles de inflación de dos dígitos, difícilmente puedas bajar la pobreza. Si bien el INDEC está recuperando cierta reputación, lo cierto es que descreo de los indicadores actuales. Tanto la pobreza como la inflación son mayores a lo que se reconoce. La destrucción de capital e institucional de la última década nos ha dejado con desafíos muy complejos para enfrentar en lo próximos años.
¿Cuáles son las proyecciones para este año?
2017 cerraría con un crecimiento que va del 2 al 4 %. Siempre insisto que esto no es crecimiento, sino recuperación de la pérdida de actividad económica que tuviste el año anterior. Argentina no crece desde el tercer trimestre de 1998.
La tasa de inflación imagino rondará el 25 %.
La cotización del dólar es más difícil de pronosticar. Como el gobierno adelantó las necesidades de financiamiento, el dólar bajó, pero a medidas que esos desembolsos vayan saliendo, bajará la oferta, y la cotización debería recuperar su pico. Leo a varios analistas decir que el dólar estará estable en 2017. Yo no lo creo. En cierto modo es una decisión política, pero si el gobierno no interviene, el dólar no puede cerrar el año abajo de $ 16. Incluso imagino superará los $ 17.
¿Cambiaron las pautas presupuestarias de inflación, dólar y PBI?
Esto no va a ocurrir en marzo. Las paritarias dependen de que en este juego de engaño el gobierno insista en que la inflación será del 17 %. Eso fija un límite inferior necesario para sus intenciones de normalización de la economía. Si hoy reconocieran que la inflación va a estar más cerca del 25 % que de la meta fijada, entonces este límite inferior aumentaría, y la negociación por paritarias resultaría más compleja.
Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

No son errores de decisiones, es la falta de un plan

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 1/2/17 en: http://economiaparatodos.net/no-son-errores-de-decisiones-es-la-falta-de-un-plan/

 

El error es la falta de un plan económico de corto y largo plazo que le permita ir tomando decisiones en forma ordenada y estableciendo prioridades

Muchas personas, creo que de buena fe, suelen afirmar que si bien el gobierno no está haciendo reformas estructurales, es porque hay que ir de a poco para que no vuelvan los k. Aclaro que esta afirmación no me la han formulado funcionarios del gobierno. Si bien conozco a varios de ellos desde hace muchos años, no mantengo contacto con ningún funcionario del gobierno. Dejo en claro este punto para que nadie piense que esa frase me la ha dicho algún funcionario del PRO. Esa gente es, en realidad, víctima del pánico que tienen a que vuelvan los k. El argumento sería algo así como una autoextorsión. Se extorsionan a ellos mismos y al resto diciendo que o nos bancamos lo que hace el gobierno lentamente o vuelve la noche k.

Salvando las distancias, recuerdo que producido el golpe de 1976, los militares no querían hacer grandes reformas estructurales en el sector público porque argumentaban que con el terrorismo acechando, hacer cambios estructurales como por ejemplo reformar el sector público podía generar conflictividad social que alimentara las filas terroristas. El resultado es que la política económica de esos años fue horrorosa, los capitostes terroristas se mantuvieron vivos y, con el tiempo, tuvieron el poder.

Hoy se considera que no hacer reformas estructurales es la mejor forma de evitar el regreso k, con lo cual mantenemos la larga decadencia económica argentina. Y, por favor, no me corran con que se avanzó mucho eliminando el cepo cambiario y los controles de precios. En todo caso en la época de De la Rúa tampoco había cepo cambiario, había total libertad para comprar divisas, no había derechos de exportación para los granos y se podían exportar libremente y no por eso vamos a decir que tenía en orden la economía. Por el contrario, el descontrol del gasto público con déficit fiscal llevó a un creciente endeudamiento externo que, cuando se cortó, condujo a la crisis de 2001/2002 y la llegada de los k en 2003. Así que no tener cepo cambiario, ni controles de precios, ni prohibiciones de exportaciones o derechos de exportación no garantiza nada sobre el futuro político argentino.

El gran error de De la Rúa fue poner a un equipo económico progre al frente del ministerio de Economía como eran Machinea, Bein y Gerchunoff que luego de aplicar un impuestazo a la clase media y tomar deuda externa dejaron la economía peor de lo que la habían recibido. Lamentablemente, ante una situación económica más grave como la que heredó Macri, también puso al frente de la economía a un progre como Prat Gay y otros intervencionistas en diferentes áreas del gobierno, algo que no cambió con Dujovne ni el resto de los integrantes del área económica.

El punto a considerar no es solamente si las no reformas estructurales y el gradualismo en el cambio de precios relativos llevarán a buen puerto económico, sino si son la mejor forma de evitar que vuelva el corrupto y autoritario kirchnerismo.

Francamente no estoy tan seguro que el kirchnerismo esté definitivamente muerto. Las constantes malas noticias que significan el gradualismo (hoy suben la luz, mañana los combustibles, pasado el agua potable, etc.) pueden desgastar al gobierno y, dado que no hay gran oposición política, revivir o quitar de la agonía al corrupto kirchnerimo, salvo que la gente opte por Massa. Tal vez me equivoque y el kirchnerismo termine siendo cosa del pasado a pesar el gradualismo de Cambiemos. En ese caso, sin reformas estructurales, pasará otro período más de esta larga historia de decadencia económica argentina. Cambiemos habrá sido una frase más de campaña pero en la realidad tendría que haber sido continuemos.

Combatir el populismo autoritario del kirchnerismo con un “populismo democrático” no va a conducir a buen puerto porque todo populismo requiere de dosis crecientes de autoritarismo para sostenerse.

El gobierno no tiene que ver el proceso de toma de decisiones como el error. El error es la falta de un plan económico de corto y largo plazo que le permita ir tomando decisiones en forma ordenada y estableciendo prioridades. Cuando trabajamos en dos oportunidades con un grupo de economistas para establecer los lineamientos de un plan económico, al analizar dónde bajar el gasto público nos quedaba claro que el único rubro que no podía tocarse era el de los jubilados. Y el gobierno fue y se metió justo con ese tema.

Tanta importancia que le dan a las señales y el marketing político que les ordena Durán Barba, debería haberles dejado en claro que si bien no era un problema económico grosero que cada jubilado en promedio cobrara $ 20 menos, lo importante son las señales, la forma de comunicar las cosas según el marketinero político. Hasta en el marketing político cometen errores por falta de un plan.

En definitiva, me parece que revisar este desorden de tener fragmentado el área económica, el rechazo a tener un plan económico claro y con buena comunicación, la explicitación de la terrible herencia recibida y la decisión de abandonar el largo camino de la decadencia y comunicar un plan de largo plazo para entrar en una senda de crecimiento son los elementos que siguen faltando y los que le dan de comer a peronismo y al peronismo kirchnerista para criticar a Cambiemos. Si esto fuera un partido de tenis, el gobierno comete demasiados errores no forzados y pierde el set por errores propios, no por winners del adversario.

La mejor forma de espantar el fantasma del kirchenerismo no es asustar a la gente con su vuelta, sino pulverizándolo mostrando lo que dejó y encarando una política económica de cambio en serio. Una política económica que le permita a la gente ver una luz al final del túnel que entusiasme. Que se vea que el esfuerzo de hoy será la recuperación y el bienestar de mañana.

Obvio que para lograr cambiar la Argentina va a ser necesario terminar con muchísimos negocios “sociales” como el empleo público y los que viven de planes “sociales”. Justamente de eso se trata cambiar.

La gente está harta de pagar impuestos para financiar planes sociales, ñoquis y un estado que no presta el más mínimo servicio. Que el gobierno capte este mensaje, haga un plan y lo comunique. Tendrá un gran apoyo de la población y Cambiemos será un gobierno de cambio en serio.

El gobierno debe recapacitar y aceptar que ese humo que alguien les vendió diciéndoles que porque Macri se sentaba en el sillón de Rivadavia iban a llover las inversiones, fue puro humo. Las inversiones van a llover con Macri sentado en el sillón de Rivadavia pero con otra política económica totalmente diferente y dejar de hacer política como si estuvieran vendiendo un detergente y empezar a comunicar con claridad el nuevo rumbo económico.

De manera que a no confundirse, aquí no hay un error en la toma de decisiones. Aquí hay un error en la concepción misma del plan del gobierno.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Un cuento mapuche para el presidente

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 1/12/16 en: http://www.rionegro.com.ar/columnistas/un-cuento-mapuche-para-el-presidente-DC1721612

 

El cuento mapuche Treng-Treng y Kai-Kai es un relato muy importante de la mitología precolombina. Esta alegoría se caracteriza por la presencia de dos serpientes enormes que simbolizan la pugna o dicotomía entre el bien y el mal: Kai-Kai, la serpiente maligna, que se enfrenta con Treng-Treng, la bondadosa.

Las dicotomías del presidente son el signo que más ha caracterizado a Mauricio Macri, al menos, a poco de cumplir un año de su mandato, desde los primeros tiempos de su candidatura y hasta el lapso en que ha ejercido la primera magistratura del país. Y esto es así, créase o no, tanto en las cuestiones esenciales de gobierno como en las consideradas más pedestres.

Como se recordará, uno de los principales spots de campaña del entonces candidato presidencial, expuesto en el coloquio de IDEA del año pasado, destacaba: “Espero que mi presidencia se juzgue por una Argentina con pobreza cero”. Sin embargo, cuando fueron publicadas las cifras de pobreza a finales de septiembre, del corriente año, el ahora presidente manifestaba: “Es obvio que el cumplimiento de la pobreza cero en cuatro años no es posible”, “Pero no vamos a faltarle el respeto a la gente diciéndole que hay menos pobres en la Argentina que en Alemania.”

Al mismo tiempo, el excandidato aseveraba “soy católico” y continuaba diciendo pero “el budismo me ha ayudado mucho”. Monseñor Aguer, arzobispo de La Plata, oportunamente, fue muy crítico con las expresiones de Mauricio Macri. “Han aparecido en escena las ‘armonizadoras espirituales budistas’. Esto me ha extrañado mucho, y lo digo con todo respeto por la filosofía zen. Pienso que si el candidato que recurre a una ‘armonizadora’ es bautizado, católico, le resultaría más fácil y más barato ir a ver a un sacerdote, confesarse, y así poner en claro su propia conciencia delante de Dios”. Además, hacia fines del 2009, el líder del Pro decidió no apelar un fallo judicial que habilitó el casamiento de personas del mismo sexo, lo que generó gran tensión con la Iglesia, en general, y con el entonces cardenal Jorge Bergoglio, en particular. Tensión que volvió a sentirse en septiembre de 2012, cuando el gobierno porteño decidió reglamentar el protocolo habilitante para los abortos no punibles en el ámbito de la Ciudad.

Si bien la supremacía de los argumentos de orden teórico es diferente y de más jerarquía que quienes actúan a la luz de la gente, el origen del conflicto al que refiero trata de las fuerzas contrapuestas que provocan el desarrollo de posturas contrarias, y pueden manifestarse en forma explícita o implícita en otras situaciones. Aquello que Erich Fromm llamó “Las dicotomías históricas”, las contradicciones en la organización consciente de la vida que dependen de la disposición del hombre para el logro de sus objetivos. Éste es el caso del ideario de los miembros del gabinete de Macri que ejecutan sinfonías diferentes: Sturzenegger y Prat Gay. Si la pieza es buena no hay mucho por mejorarla ni afectarla, pero si es mala, entonces, sobrevendrá la caída.

Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo, en tierras mapuches se levantó del mar una enorme serpiente que comenzó a gritar “kai, kai, kai”, con cada vez mayor intensidad y agudeza. Esta serpiente provocó primero una lluvia, que se transformó en tormenta, y luego un diluvio que inundó toda la tierra.

Los nativos, ante el estupor y para salvarse, subieron a la punta de los cerros, pero cuando ya no podían subir más se oyó otra voz que venía desde el fondo de la tierra y decía: “Treng, treng, treng”. Era la serpiente bondadosa que venía en auxilio. Así comenzó una batalla entre Kai-Kai y Treng-Treng, mientras Kai-Kai chillaba cada vez más fuerte, Treng-Treng hacía temblar la tierra y la levantaba más y más. Luego de una feroz contienda, finalmente, Kai-Kai se cansó de pelear y derrotada se hundió en las profundidades del mar, no se la volvió a ver.

Tal vez la sabiduría del pueblo originario mapuche esclarezca al presidente Macri y le ayude a sacar conclusiones. Al menos para poder determinar con justeza quién es Treng-Treng y quién Kai-Kai, en el fuero íntimo de su gabinete. Sólo así Treng-Treng podrá “salvar a los buenos, a los que saben ser valientes, pero también pacientes”.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

 

 

Efectos del gradualismo

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 25/10/16 en: http://www.rionegro.com.ar/columnistas/efectos-del-gradualismo-DI1468225

 

El jueves pasado, en el almuerzo anual del Consejo Interamericano de Comercio y Producción, el presidente Mauricio Macri pidió públicamente un esfuerzo a los empresarios, pues según su entender –y el mío– de ellos depende el crecimiento del país.

El presidente arengó a su auditorio: “Son ustedes los que tienen que dar el ejemplo, los primeros en plantear una agenda superadora, de productividad, de competitividad; o romperse el traste, como lo quieran decir. Pero si quieren que este país crezca depende de cada uno”. Y continuó diciendo: “No hay tiempos para miedos, para mezquindad, porque uno de cada tres argentinos la está pasando mal. No tenemos que quedarnos en una actitud especuladora, a ver qué va a pasar, hay que ser solidarios con aquellos que necesitan un país creciendo”.

Como se sabe, Mauricio Macri, un conocido empresario devenido hace algunos años en político, parece no haber tenido en cuenta su antiguo rol porque, para obtener resultados, es preciso que antes se creen las condiciones favorables a climas de negocios en el país. Al parecer, el presidente fue mal asesorado, no pudo, no quiso o no se animó a hacer las reformas necesarias para que el sector privado pudiera generar riqueza. Y ahora, desde el Ejecutivo, perspicaz, sutil y desregulado, se busca echar sobre el sector empresarial el peso de las propias limitaciones de su función de gobierno.

Los hechos dan cuenta de que hay 20 millones de personas que viven de la mambla del Estado y que deben ser sostenidos por el esfuerzo de un sector privado formal –con una población de ocho millones de trabajadores, actualmente en franco retroceso− cada vez más sojuzgado por la asfixiante presión tributaria que le impone el Estado, en sus tres niveles de gobierno.

Las cifras oficiales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, del 16 de octubre, exponen los datos de empleo que: “Finalmente, en términos desestacionalizados, en julio del 2016 hay casi 20.000 trabajadores registrados más que en diciembre del 2015. Las dos categorías de mayor crecimiento fueron: el empleo asalariado del sector público y los trabajadores inscriptos en el régimen de monotributo (alrededor de 27.000 trabajadores más en ambas categorías). También se incrementó la cantidad de trabajadores de casas particulares (alrededor de 7.000 trabajadores). En cambio, durante el mismo período se verificó la desvinculación neta de 48.000 asalariados del sector privado”.

A esta altura en Argentina, a excepción del ministro Prat Gay, un keynesiano confeso quien se muestra indolente ante la racionalización del gasto, muchos economistas conocidos entienden que la obra de Keynes tiene fallas tan profundas –está incluso tan colmada de errores– que no es necesario estudiarla. Por cierto, en muchos casos, prevalece la opinión de que la revolución keynesiana en lo que atiene a la política macroeconómica fue un intervalo infortunado que hoy ya ha sido superado.

No obstante, la obstinación por refrendar el acoso fiscal por parte del ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, fiel a su ideario, ha desplazado la mayor cuantía de inversión privada hacia ineficaces estímulos expansivos a través del gasto, ¡y los resultados están a la vista! Este ha sido el gran error del gradualismo, los magros resultados de la producción conjunta.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

Para crecer hay que bajar los impuestos

Por Iván Carrino. Publicado el 2/6/16 en: http://www.ivancarrino.com/para-crecer-hay-que-bajar-los-impuestos/

 

Al revés de lo que los políticos nos quieren hacer creer, bajar los impuestos es un requisito para que la economía avance, y no una consecuencia del crecimiento.

Imaginemos que estamos viendo una maratón. No se trata de una maratón convencional. Si bien el objetivo es llegar a la meta en el menor tiempo posible, la característica distintiva de esta competición es que los corredores van cargados de una pesada mochila. Cada competidor está asesorado por un entrenador, quien puede decirle en qué momento ir quitando cosas de esa mochila y, por tanto, reducir la carga a transportar.

En nuestra competencia, uno de los entrenadores le indicó al concursante que se liberara del peso tan pronto como le fuera posible. A los pocos segundos, el maratonista abandonó su mochila y comenzó a correr más rápido.

En la misma carrera, otro entrenador proponía una estrategia diferente. A los gritos, le decía al maratonista que sólo cuando corriera un poco más rápido, iba a permitirle sacarse de encima el peso de la mochila.

Si quedó claro el ejemplo, no hace falta pensar mucho para darse cuenta que, finalmente, el primer corredor fue quien ganó la carrera, mientras que el segundo quedó relegado, en un cómodo pero último lugar.

Puede que resulte extraño, pero nuestro Ministro de Hacienda tiene muchas similitudes con el segundo entrenador de nuestra historia. De gira por Europa para atraer inversiones, afirmó que le gustaría bajar los impuestos, pero que esto no será posible hasta que la economía “no crezca fuertemente”.

La afirmación no podría haber sido más desafortunada. Después de todo, los impuestos son como la mochila para nuestro maratonista. Representan una carga para la economía y, por tanto, son el obstáculo principal para que podamos crecer fuertemente.

Por otro lado, si para bajar impuestos fuera necesario que la economía crezca previamente, debería ser cierto lo contrario. Es decir, tendríamos que pensar en subir los impuestos cada vez que se entra en recesión, algo que no recomendaría ningún economista de ninguna escuela de pensamiento.

Ahora volviendo al tema de la relación entre los impuestos y el crecimiento, podemos observar lo que los expertos afirman sobre el tema. De acuerdo al análisis de la Tax Foundation, una ONG estadounidense dedicada a monitorear la carga impositiva de los países de la OCDE, existe una relación negativa entre la carga tributaria y el crecimiento económico. Según su último Índice de Competitividad Impositiva:

Un sistema impositivo competitivo es aquél que limita los gravámenes sobre las empresas y las inversiones. En el mundo globalizado de hoy, el capital puede moverse con facilidad. Las empresas pueden elegir invertir en un gran número de países, buscando los mejores retornos. Eso implica que buscarán países donde las tasas impositivas sean más bajas, de manera de maximizar sus beneficios después del pago de impuestos. Si los impuestos en un país son muy elevados, la inversión se irá a otra parte, generando menor crecimiento económico.

Un código impositivo competitivo y neutral promueve el crecimiento económico sostenible y la inversión. Como resultado, esto lleva a más puestos de trabajo, mejores salaries, mayor recaudación tributaria y a una mayor calidad de vida

Según la ONG, los países con mejores sistemas impositivos en la OCDE son Estonia, Nueva Zelanda y Suiza. Argentina no es parte de la OCDE, pero podemos hacernos una idea de cuán pesada es la mochila tributaria si miramos el indicador de la Tasa Total de Impuestos que calcula el Banco Mundial. Según los últimos datos, el nuestro es el segundo país en el mundo que más impuestos le cobra a las empresas, llegando éstos a representar nada menos que el 137,4% de sus beneficios.

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Si trasladáramos este análisis al corredor de la maratón, veríamos que el nuestro es el que tiene la segunda mochila más pesada de toda la competencia. Para colmo de males, nuestro entrenador nos dice que antes de reducir ese peso, tenemos que correr más rápido. Algo claramente imposible dado el colosal lastre.

El problema es el gasto

El problema de Prat-Gay, en realidad, pasa por otro lado. No es que no quiera reducir los impuestos porque necesita que crezca la economía. Es que no puede reducir los impuestos porque el kirchnerismo le ha dejado un déficit fiscal de proporciones gigantescas y bajar la carga tributaria, en este contexto, sólo incrementaría ese agujero.

A la postre, éste es el verdadero problema de la economía argentina: el elevado nivel de gasto público, que hace imposible reducir el peso de los impuestos sobre el sector privado sin incrementar aún más el déficit. En conclusión, es el gasto lo que hay que reducir en primer lugar, para luego poder dar lugar a una menor carga tributaria.

Pero los políticos raramente toman ese camino. En definitiva, se trata de la billetera personal – fondeada por los contribuyentes- que les sirve para hacer política y cosechar la máxima cantidad de votos en las elecciones. Y nadie va en contra de sus propios intereses.

Esperemos que esto cambie. De lo contrario, seguiremos ocupando los últimos lugares en la carrera del crecimiento económico y la prosperidad de la gente.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Una propuesta económica ignorada por el gobierno

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 22/5/16 en http://economiaparatodos.net/una-propuesta-economica-ignorada-por-el-gobierno/

 

La historia de 7 economistas que presentamos los lineamientos para enfrentar la herencia k  y fuimos ignorados

Cansado de escuchar estupideces sobre que critico pero no propongo nada o que al gobierno hay que formularle las propuestas en privado, paso a contar una historia no conocida, pero que creo que llegó el momento de darla a conocer y que quienes hablan sin fundamento se llamen a silencio.

Antes que ganara la segunda vuelta electoral Mauricio Macri, convoqué a un grupo de cuatro economistas, entre ellos a mi fallecido hermano Juan Carlos, para redactar los lineamientos de un plan económico para enfrentar la herencia que dejaba kirchnerismo. Ninguno de los economistas pertenecía a alguna fracción partidaria. Ninguno militaba o milita en algún partido político.

Con los primeros que hablé fueron con mi hermano Juan Carlos y con Agustín Monteverde, con quién hacía rato veníamos intercambiando ideas sobre si valía la pena el esfuerzo de emprender esa tarea, y les propuse conformar un grupo y comenzar a trabajar en las medidas necesarias para dominar la herencia k. También fue de la partida otro economista más con quién habíamos hecho un trabajo similar allá por 1988.

A propuesta de uno de los integrantes del grupo inicial luego se sumó otro economista más y dos miembros de la Fundación Libertad y Progreso que conduce Manuel Solanet.

Nos reuníamos todos los jueves a partir de las 18.30 hs. en la casa de mi hermano Juan Carlos o en la casa de otro de los integrantes del grupo para intercambiar ideas sobre cómo enfrentar la crisis que dejaba el kirchnerismo. El documento incluye dos grandes secciones: 1) una descripción de la herencia recibida y 2) qué hacer en materia de gasto público, política impositiva, comercio exterior, etc.

Luego de varios meses de reuniones, correcciones en la redacción del texto y pulir algunas ideas adicionales, comenzó el debate sobre cuál era el mejor camino para dar a conocer el documento. En ese lapso uno de los miembros de la Fundación Libertad y Progreso propuso que no saliera solo con la firma de los 7 economistas que habíamos trabajado sino que saliera con el nombre de la Fundación. Si bien yo me había ocupado de armar el grupo original, no tuve ningún inconveniente para que el documento saliera con el nombre de la Fundación, finalmente era un trabajo para tratar de colaborar con el nuevo gobierno (a esa altura ya había ganado Macri la segunda vuelta) y no era cuestiones de figuraciones sino de formular aportes. Y tampoco era el objetivo buscar puestos en el gobierno, sino contribuir con ideas.

Ya avanzado y casi terminado el documento, vino otro debate. ¿Debíamos dar a conocer en los medios y redes sociales el trabajo o primero se lo acercábamos a los miembros del nuevo gobierno?

Finalmente primó la idea de no difundirlo y enviárselo vía la Fundación a por lo menos media docena de funcionarios que actualmente son ministros u ocupan otros cargos en el área económica del gobierno. Tarea que se encargó de realizar la Fundación Libertad y Progreso.

Algunos agradecieron el envío pero no hubo ningún tipo de feedback para reunirnos e intercambiar ideas. Aclaro que ninguno de nosotros estaba buscando un puesto en el gobierno, era solo el intento de 7 economistas con más de 30 años de profesión que habiendo visto y vivido varios fracasos económicos, intentaba aportar su granito de arena.

Pasado un tiempo prudencial y viendo que las nuevas autoridades no estaban interesadas en intercambiar ideas sobre las medidas a tomar, sugerí dar a conocer el documento en forma pública que había sido la idea original cuando convoqué a Agustín Monteverde y a mi hermano.

En esa parte hubo diferentes posiciones por miedo a perjudicar al nuevo gobierno y se llegó al acuerdo de publicar solo el diagnóstico. Es decir, la descripción de la herencia recibida pero no las propuestas de las medidas a tomar. Personalmente yo era de la idea de publicar todo pero acepté limitarnos a publicar el diagnóstico.

En definitiva, el documento era una descripción de la espantosa herencia económica que dejaba el kirchnerismo y en su segunda parte una propuesta económica que busca volver, dentro de lo posible y a lo largo del tiempo, a los principios alberdianos, padre de nuestra Constitución Nacional, que fueron los que permitieron que Argentina pasara de ser un desierto a una de las potencias económicas a principios del siglo XX.

Lo concreto es que 7 economistas, al final se sumó un economista más con su firma, hicimos los deberes. Se los enviamos por mail a diferentes miembros del actual gabinete de Macri pero optaron por no intercambiar ideas.

Es perfectamente entendible que no les interesara ni nuestro diagnóstico ni nuestras propuestas de volver a los principios de nuestra constitución de 1853/60 y tengan en mente otra propuesta. Pero lo cierto es que se hizo el esfuerzo por diagnosticar y proponer ideas, lo cual a mí, que fui el que tuvo a su cargo armar y coordinar las reuniones del grupo, me queda la conciencia totalmente tranquila que el esfuerzo estuvo hecho y, por lo tanto, me siento libre de apoyar o criticar las ideas del gobierno habiendo previamente intentado ser escuchado por las actuales autoridades.

Debe quedar en claro que esta no es una nota reclamando que el gobierno nos convoque a dialogar, posiblemente se sientan más cómodos dialogando con el massismo, el radicalismo y el progresismo. Finalmente su ministro de Hacienda Prat Gay proviene de las filas del progresismo y es perfectamente atendible que quieran buscar la solución por ese costado ideológico. Por mi parte sigo creyendo que son más dignos y eficientes los principios de la libertad, la cultura del trabajo, la competencia empresarial, la integración al mundo que el paternalismo estatal que impulsa el progresismo.

En lo personal seguiré bregando por difundir las ideas de un gobierno limitado, que no exprima a los contribuyentes con impuestos para financiar un gasto público monumental, de baja calidad y con todos los condimentos para que la corrupción siga enquistada en el estado. Quiero un estado que le permita a la gente liberar su capacidad de innovación, disciplina fiscal para tener disciplina monetaria y bajar la inflación. Y, finalmente, quiero un país en el cual vuelva la cultura del trabajo. Valor que fue destruido a lo largo de décadas y demolido por el kirchnerismo.

Pasados más de 5 meses desde que asumió el nuevo gobierno 7 economistas hicimos un primer esfuerzo por colaborar acercando ideas que prefirieron no debatir y descartaron de entrada.

Ahora el camino que queda para todos aquellos que queremos que al gobierno le vaya bien, es solo marcar puntos de vista diferentes cuando se adoptan medidas que consideramos no adecuadas y apoyar aquellas que sí están bien enfocadas, pero siempre centrados en sostener los principios de la libertad que impulsó Juan Bautista Alberdi, tanto en su libro Bases como en el Sistema Económico y Rentístico.

No es aceptando nuestra historia desvirtuada que ha vendido el progresismo que vamos a salir de la decadencia, sino recuperando los valores de grandeza que están en nuestra constitución de 1853/60 y adoptando la audacia de estadistas como un Sarmiento, Pellegrini, Mitre y tantos otros que tomaron las ideas de la generación del 37 para transformar la Argentina en una potencia económica.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Las bondades del ahorro

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 1/3/16 en http://independent.typepad.com/elindependent/2016/03/las-bondades-del-ahorro.html

 

En la Argentina de hoy, como en tantos otros momentos de la historia, se debaten con intensa pasión los temas que inquietan a la ciudadanía toda: holdouts o buitres; shock o gradualismo; inflación o la paz de los cementerios (como recordara la tristemente célebre Felisa Miceli, quien aún conserva en su haber dos extraños “privilegios”: única mujer Ministro de Economía de la Nación y, también, única condenada en el cargo), liberalismo o intervencionismo, en una vasta agenda de diferentes temas.

Justamente, intentar abordar con objetividad y apoyo teorético determinado asunto requiere de algunos contenidos básicos de la ciencia económica. Por ejemplo, según la ortodoxia, el producto bruto es igual a la renta que se percibe en la economía. La renta, por su parte, una vez que se completan las transferencias y deducen los impuestos, se reparte entre el consumo y el ahorro. Dicha expresión establece la identidad contable que constituye el punto de partida sobre el cual se asume la existencia de un único nivel de producción de equilibrio, en el que la demanda agregada de bienes y servicios es igual al nivel de producción.

La forma en que las familias reparten su ingreso entre consumo y ahorro es, sin duda, una de las decisiones económicas claves que deben tomar las personas, ya que afecta al bienestar económico a lo largo del tiempo. Si las familias optan por consumir más en el presente, consecuentemente ahorran menos y, concatenado con ello, consumirán menos en el futuro. A nivel agregado, el efecto acumulativo, determinará la tasa de crecimiento.

El ingreso disponible percibido por las economías domésticas representa la tasa de ingreso que reciben y esperan poder consumir o ahorrar. El consumo no conduce a ninguna acumulación de existencias, mientras que el ahorro provoca el crecimiento de la riqueza de las economías domésticas a cierta tasa por unidad de tiempo.

Las decisiones de mención se toman en el marco del sistema de información proporcionado por los precios. De hecho, la función principal de los precios es la de comunicar, lo más rápidamente posible, las señales de cambio que los individuos no pueden conocer y con arreglo a los cuales deben ajustar sus planes.
Pero los precios actuales pueden también conducir a error si son causados por sucesos que no se repiten, como entradas y salidas temporales de dinero en el sistema. Las más importantes y repetidas equivocaciones de este tipo ocurren cuando los fondos disponibles para la inversión aumentan sustancialmente por encima, o disminuyen sustancialmente por debajo, de las cantidades transferidas del consumo, al ahorro y la inversión.

Es decir, las proporciones entre el consumo y el ahorro sólo pueden cambiar como resultado de modificaciones de la cantidad efectiva de dinero. Por el contrario, cuando los cambios en la distribución social en favor de la creación de capital son el resultado de modificaciones de la actividad de ahorro individual, se perpetúan automáticamente.

Como se sabe, los gestores del ciclo político finalizado el 10 de diciembre lucharon denodadamente para estimular el consumo o el lado de la ecuación que intentó fomentar el bienestar presente a expensas del futuro. ¡Pero el modelo se agotó!, consumió las existencias de capital necesario para atender a fines más remotos en pos de lo más urgente, y dio por hecho sojuzgar cualquier atisbo de reservar una parte de los ingresos ordinarios con vistas a un mayor consumo futuro.

Ahora, el gran desafío del presidente Macri es crear las condiciones para que el ahorro, interno o externo, sin importar su origen, regrese al país y se traduzca en inversiones. El capital es el único factor determinante de ingresos y salarios, pues, mediante equipos y herramientas, oficia de soporte logístico para incrementar la productividad del trabajo.

En el enfoque Mises-Hayek, un aumento de la tasa de ahorro genera dos efectos importantes: un efecto demanda derivada (basado en la idea keynesiana de que un aumento del ahorro sólo se traduce en una reducción del consumo y de la producción) y un efecto descuento temporal (porque los individuos ahorran con la finalidad de incrementar su consumo futuro prestando dinero a cambio de una rentabilidad. Un aumento de la oferta de fondos prestables se traduce en un descenso del tipo de interés).

En la exacerbada mirada cortoplacista de un mundo keynesiano (con quien se identificaba el exministro Axel Kicillof, pero también simpatiza Prat Gay), solo se advierte el efecto demanda derivada. La conocida “paradoja de la frugalidad”, “paradoja de la austeridad” o “paradoja del ahorro” establece que un incremento del ahorro, bajo determinadas condiciones, reduce la renta nacional.

Pero, al contrario que en el enfoque keynesiano, los dos efectos pueden moverse en direcciones opuestas. Un descenso del consumo presente, no implica necesariamente una reducción de la producción y de la demanda de trabajo a través del efecto demanda derivada. Más bien, por medio de su influencia sobre el tipo de interés, señaliza un incremento del consumo futuro que favorece el desplazamiento de inputs desde las últimas etapas del proceso productivo (orientadas hacia el consumo presente) hacia las primeras (orientadas hacia el consumo futuro). A este resultado se llega a través del llamado efecto descuento temporal. Finalmente, el efecto descuento temporal domina al efecto demanda derivada favorecido por las bondades del ahorro.

El autor es Doctor en Economía y máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

“Cristina quiso negociar su impunidad con Macri”

Publicado el 11/12/15 en: https://www.informadorpublico.com/economia/cristina-quiso-negociar-su-impunidad-con-macri

 

Un interesante enfoque de Roberto Cachanosky sobre los primeros pasos de Macri en una conversación con Carlos Tórtora.

CAT: ¿Notaste un cierto grado de indefinición económica en el discurso de asunción de Macri?

RC: En eso no hay casi ninguna definición. Fue un discurso que se limitó a llamar a la conciliación, a la unidad, etc., y no más que eso. Tal vez el discurso de orientación económica yo lo hubiese dado, pero creo que él lo tiene más en claro que sus asesores. Tal vez lo primero que debería hacer es una especie de mini auditoría y ver qué le están entregando: de reservas, de fiscal, de deudas.

CAT: Habló de ser implacable con la corrupción pero no se refirió a ser implacables con el pasado.

RC: Me hubiese gustado escuchar algo más categórico. Yo no sé si alguien puede sacar tantas conclusiones de ese discurso. Hay que esperar y opinar en 48 hs. o el lunes. En las entrevistas que dio a Clarín y La Nación el domingo pasado dijo que del cepo vamos a salir cuando estén dadas las condiciones, pero de eso tenés que salir, porque no tenés las reservas. Después habló de un acuerdo de precios y salarios. Te diría que hay años de fracaso en el tema de controlar precios; no necesito 100 días para decírtelo. Me parece que cuando hablaba del cepo era mucho más categórico y tenía más en claro el tema. Me parece que le están embarrando la cancha. Habló sin que se hayan anunciado las medidas. Es más seguro esperar a que hable y después opinar. Otra que no me convence es seguir el tema de la Asignación Universal por Hijo a los monotributistas. Los subsidios son una cuestión transitoria para casos muy concretos, no para repartir porque sí. Al contrario, Argentina tiene que tender a tener cada vez menos subsidios.

CAT: Hay una interpretación relacionada con la coyuntura acerca de que los movimientos sociales kirchneristas han entablado negociaciones con el gobierno sin autorización de su jefa. O sea que lo han hecho en función de evitar violencia, pensando con sentido estratégico para que el gobierno no les suelte la mano.

RC: Parece obvio.

CAT: ¿Ves diferencias entre lo que dice Prat Gay y lo que dicen otros?

RC: Fue el que más habló hasta ahora, a diferencia de Pancho Cabrera, Andrés Ibarra, Sturzenegger, Frigerio, que dejó de hablar. De manera que no se puede opinar nada, salvo en términos de anuncios. Y lo poco que hoy dijo Macri fue un discurso político acerca de ir todos juntos, etc., etc., no de que se iba a ser inflexible respecto de la corrupción que haya ocurrido. Me comentaron que cuando Cristina le dijo que fuese a Olivos era para pedirle negociar impunidad. Y cuando Macri le aclaró que con temas de justicia no se podía meter, ella entró en cólera. Pedir un pacto de impunidad parece chantajear. Puede suponer que algo está por pasar. La situación en Comodoro Py es muy fluida. Así que no está claro que no vaya a pasar nada en cualquier momento con temas como el de Hotesur.

CAT: Mientras tanto, una escalada inflacionaria…

RC: Obvio, ahora lo que hay que ver es cuál es el plan económico que van a enunciar.

CAT: ¿Será global?

RC: No lo sé. Me guío por lo que sé hasta ahora y sé que no es suficiente. Yo no soy de los que dicen que hay que darse un día. Cuando hay medidas, podés opinar sanamente sin tener conflicto. Pero prefiero opinar sobre medidas concretas.

CAT: ¿El kirchnerismo hacía planes globales?

RC: Salía a pegar trompadas al aire como podía. Sabía para dónde tenía que ir, en líneas generales, pero no más que eso. No había programas económicos; había lo que se llama heterodoxia pura. Esto puede llegar a ser heterodoxo, pero me parece que los progre le están copando el gobierno a Macri, pero es una impresión. Lo digo por la parte de la economía que es lo que yo conozco. Fijate el nombramiento de Lousteau como embajador en Estados Unidos. Yo no usaría la política internacional para resolver problemas internos. Y menos en un caso como éste, donde Estados Unidos es un ente emblemático, es clave.

CAT: ¿Puede traer algunos problemas?

RC: Yo hubiese privilegiado a un tipo que no haya armado un quilombo como el que armó éste con de 125. Prat Gay también viene del progresismo, estuvo con Vicky Donda, con Carrió, en su momento. No hay mucho más que te pueda decir. Guarda que no le pase como le pasó a la Alianza, que siendo una alianza heterogénea le infiltraron muchos progres y después de la Rúa no se podía mover.

CAT: Desde el punto de vista de la ética, ¿qué va a haber?

RC: Si vos estás hablando de un nuevo comportamiento, de una fórmula, de una nueva red política, tiene que haber premios y castigos, por lo menos premios. Por ahí no castigos, pero premios a la conducta. Por ejemplo, me parece muy bien el nombramiento de Marcos Aguinis en la Biblioteca, me parece muy acertado.

CAT: La alianza tuvo esos problemas, tuvo una gigantesca infiltración de gente del FREPASO y de Alfonsín, que no tenía nada que ver con lo que pensaban el Presidente y sus ministros. Eso terminó provocando que saltaran los tapones.

RC: Eso, para empezar, le hizo perder casi un año o más a De la Rúa para intentar poner un mínimo de orden Fiscal. Después lo llamó al gordo López Murphy y lo rajaron a las dos semanas y terminó donde terminó todo. Él se dejó dominar por el progresismo.

CAT: Sí, porque había un núcleo de chicos familiar -los Sushi- que influían. ¿no?

RC: Así es. No digo que necesariamente vaya a ocurrir eso pero digo que cosas de este tipo fueron probadas y no fueron las decisiones más acertadas.

CAT: Ahora lo que veo es un gabinete no progre, que privilegia más la relación con el peronismo. Pero el problema de la provincia de Buenos Aires pasa por la dificultad de la legislatura, que es muy heterogénea y por la situación de caja. La Provincia está muerta. Va a remolque de lo que decída Macri y después María Eugenia Vidal tiene un problema: ha generado un montón de expectativas por su figura joven, inédita y femenina y que ahora tiene que salir a bancar esa expectativa en los hechos. Esto es mucho más exigente que lo que tiene cualquier gobernador. Ella, con el narco, no puede conformarse con lo que decía Scioli, tiene que hacer mucho más. La gente espera otra cosa, así que el desafío es mucho más exigente.

RC: Sí. Bueno; además de la Provincia, el país también está quebrado. Yo te diría que en líneas generales no hay nada para opinar hasta que se anuncie algo concreto.

CAT: No se sabe cuándo es el momento en que hay que esperar y cuándo hay que opinar. ¿Los hechos lo van marcando?

RC: No sé cuánto tiempo. Sí sabemos que va a tratar de dialogar, conversar, etc. No me parece mal, ni aun con los kirchneristas en el campo.

CAT: Da la impresión de que es un Macri más dialoguista que el de antes. Sin embargo, su formación empresaria es un poco más dura. Los empresarios son más autoritarios que los políticos, naturalmente, ¿no? Están acostumbrados a dar órdenes y no tanto a negociar. Me da la impresión de que surgió un Macri sumamente flexible y dialoguista.

RC: Me parece que está enfatizando este perfil.

CAT: Él debe ser la contrafigura de la que se fue…

RC: Exactamente.

CAT: El problema en la Argentina es que la que se fue era alguien que acumulaba el poder en su persona. Tampoco se puede jugar a hacer completamente lo contrario, porque entonces la gente pierde el respeto. Mostrarse flexible es una cosa, pero aparecer con poco ejercicio del poder es malo. En este tipo de sociedades caudillistas sería un pésimo indicio…

RC: Se puede dialogar, podés llamar a opinar, que cada uno diga cómo está esa apertura y contraposición. Algo que se venía diciendo hasta ahora: si te critican, te la bancás. Algo así había sentido Menem: que era un maestro. Lo puteaban; cuando lo cargaban, Nick le inventó el Gaturro y todas esas cosas, lo invitó a la Casa Rosada y se cagó de risa. Por ahí por dentro estaba puteando, parecía que no le calentaba. En cambio, De la Rúa reaccionó mal, se puso mal. Yo creo que son señales de que mandás y tal vez Macri también quiera mandar una señal. Pero más allá de los estilos ahora hay que ver las medidas.

CAT: La sociedad sigue siendo presidencialista por más que esté harta de los excesos del presidencialismo. Parece que no le podés sacar la idea de que acá, el que maneja es uno solo.

RC: No, este tema le da mucho poder al Presidente.

CAT: En los EEUU, por ejemplo, le dan también mucho poder al sistema de balances. Acá éstos son escasos, son simbólicos

RC: Ahora las medidas las tenés que anunciar más o menor rápido, porque, no sé si mañana o el lunes va tener que saber qué hacer con el cepo: si se autorizan los pagos al exterior o no y cuál es plan para ir bajando la inflación.

CAT: Si deja pasar la próxima semana, ¿puede empezar a perderse el efecto, ¿no?

RC: Claro, hay que esperar obviamente, porque no sé qué se puede decir si es bueno o es malo. Yo no dejaría pasar mucho tiempo…

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

El fallo que beneficia al país

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 5/12/12 en http://www.cronista.com/opinion/El-fallo-que-beneficia-al-pais-20121205-0051.html

Griesa no hizo otra cosa que ajustarse a derecho, y al sentido común: las deudas deben pagarse si se contraen libremente. Pero la gran mayoría de los argentinos se manifestó del modo políticamente correcto (el estatismo), con argumentos exóticos. El juez señaló que el “gobierno argentino… debe alejarse de estas imprudentes amenazas de desafiar los fallos de los tribunales, lo cual representa la peor clase de irresponsabilidad en el trato con el poder judicial”.
Pero no respetar al poder judicial es parte del folklore nacional, del gobierno que le niega independencia y de los “avivados”. Según Martín Redrado, lo que debe hacerse “es buscar más aliados para enfrentar esta situación”, o sea, buscar aliados para no hacerse a derecho, y remató asegurando que es “negativo para cualquier otra restructuración… (como en Europa), porque (con estos fallos) nadie va a querer aceptar una quita”. Enhorabuena que nadie acepte quitas, y se ponga al viejo continente en su lugar.
La oposición esta de acuerdo con el estatismo vernáculo. Para Alfonso Prat Gay el fallo “es de imposible cumplimiento … implicaría… realizar un pago adicional compensatorio a los bonistas que entraron al canje por un monto que consumiría casi todas las reservas… del Banco Central… Adicionalmente, como su sentencia prohíbe pagarles a los que sí entraron al canje sin antes pagarles a los litigantes, Griesa está empujando a Argentina a no honrar estos bonos restructurados”. Prat Gay, fue funcional al gobierno al asustar a los restructurados.
Lo que se esconde es que, debido a la mala perfomance económica, el Estado argentino no tiene dinero para pagar. Entonces, debería liquidar bienes (que los tiene por demás, para abonarles a los que no y a los que sí entraron), lo que resultaría bueno para el país ya que achicaría el Estado elefantiásico financiado por vía impositiva. Así, al contrario de lo que se dice, el país sí se beneficia con el fallo de Griesa, como se beneficia con todo derecho cuando es real. Como esta des estatización no ocurrirá, dada la carga ideológica actual del país, este estatismo enfrenta una situación delicada.
Hasta ahora, la escasez de las reservas (la base monetaria, M1 incluido, supera los $400.000 millones, mientras que las reservas brutas son menores a u$s 45.000 millones) ha sido disimulada con la criminalización del mercado cambiario. Hasta las empresas sentirán el impacto. Conocida la sentencia, colapsaron los bonos que cayeron hasta 14%. Entre las acciones, destacaron las bancarias, como Galicia y Francés, con bajas de casi 6%. También cayó YPF, cuyos papeles perdieron 5,3% quedando su capitalización bursátil en menos de u$s 4.000 millones, contra los u$s 16.800 millones que valía cuando era privada. Solo esta diferencia de capitalización supera con creces esta deuda.
Conocida la suspensión de la orden Griesa los papeles recuperaron terreno: optimismo de patas cortas. Es de esperar que la justicia de EE.UU. honre sus antecedentes y, finalmente, retome el fallo Griesa. Si por presiones políticas de la Casa Blanca (preocupada por sus socios europeos), no fuera retomado, de todos modos, a la larga el estatismo argentino se encargará de que la economía vaya por el mal camino. En fin, esto no es más que otra suma a la debacle argentina. En 1978 el PBI era mayor que el brasilero, hoy es 4 veces menor. En 1991, la Bolsa de Buenos Aires (Merval) tenía un market cap igual al 58% de la bolsa de Brasil (Bovespa), en 2012 es del 3%.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.