Carta Abierta de Keynes a Roosevelt

Por Iván Carrino. Publicado el 5/6/19 en: https://www.ivancarrino.com/carta-abierta-de-keynes-a-roosevelt/

 

Mañana dictaré, en el curso de Historia del Pensamiento Económico de la FCE-UBA, una segunda clase sobre Keynes. En ella les voy a mostrar a mis alumnos la carta abierta que, en diciembre de 1933, el famoso economista inglés le dirigió al entonces flamante presidente norteamericano, Franklin Delano Roosevelt, detallando una serie de recomendaciones.

Para facilitar la lectura, decidí traducir la carta, con ayuda de Google para acelerar los tiempos.

Es interesante lo vigente de las ideas de Keynes, puesto que en otros países cuando hay una recesión se recomiendan cosas similares. Incluso en Argentina, con fuerte estanflación, algunos se aventuran a pedir políticas “keynesianas”. Ahora bien, ¿en qué consisten estas políticas?. Abajo algunos fragmentos.

Sobre qué debe hacer el gobierno:

… se debe recurrir a la autoridad pública para ayudar a crear ingresos adicionales a través del gasto de dinero prestado o impreso (…) como motor principal en la primera etapa de la técnica de recuperación, pongo un énfasis abrumador en el aumento del poder de compra nacional que resulta del gasto gubernamental que se financie con préstamos y no con los ingresos actuales.

Sobre el probable impacto de la inflación:

Los precios en alza deben ser bienvenidos porque generalmente son un síntoma del aumento de la producción y el empleo. Cuando se gasta más poder adquisitivo, se espera un aumento de la producción a precios crecientes. Dado que no puede haber un aumento de la producción sin un aumento de los precios, es esencial asegurar que la recuperación no se vea frenada por la insuficiencia de la oferta de dinero para respaldar el aumento de la rotación monetaria. 

También recomendaba Keynes un sistema de tipo de cambio administrado, contra el vigente Patrón Oro:

puede anunciar que definitivamente controlará el cambio del dólar comprando y vendiendo oro y monedas extranjeras para evitar fluctuaciones amplias o sin sentido, con el derecho de cambiar las paridades en cualquier momento, pero con el compromiso declarada de solo hacerlo para que se corrija una grave falta de equilibrio en los recibos y pagos internacionales de Estados Unidos, o para satisfacer un cambio en su nivel de precios internos en relación con los niveles de precios en el extranjero.

La traducción completa de la carta puede leerse aquí.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Crear empleo o crear valor

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 21/5/14 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2014/05/21/crear-empleo-o-crear-valor/

 

El 19 de Mayo el Indec informó los datos de desempleo para el primer trimestre del 2014. Los resultados no muestran una mejora en el índice de desempleo y se prestan a la interpretación que sugiere que se ha estancado la creación de empleo a la par de una posible disminución en la fuerza laboral (menos gente buscando empleo.) Esto, sumado a las dudas que los indicadores del Indec presentan, genera incertidumbre sobre la situación del mercado laboral. El organismo oficial de estadística (al que tan fácil le resulta criticar estimaciones privadas) ha tenido que admitir importantes correcciones en sus principales indicadores. ¿Será el de desempleo el próximo índice a ser revisado?

El desempleo para los 31 aglomerados urbanos se ubicó en un 8.7%. Si se le suman la subocupación demandante (quienes trabajan pocas horas a la par buscan otros trabajo) se llega a un 14.2%. En el primer cuatrimestre del 2013 el desempleo se ubicaba en el 7.9% llegando al 13.4% si le agregamos la subocupación demandante. Hay otros tres indicadores que muestran problemas en el mercado laboral. En primer lugar el Índice de Demanda Laboral (UTDT) [CABA y GBA] de febrero del 2014 se encuentra un 15% por debajo del mínimo de la crisis del 2001. En segundo lugar el desempleo de largo plazo (desempleo por más de 12 meses) para el 2012 (último dato disponible en el Banco Mundial) es del 27.8%, mientras que para Brasil y México estaba en 14.6% y 1.7%. Esto quiere decir que ya en el 2012 el 27.8% de los desempleados llevaban al menos 12 meses en esa situación. Altas tasas de desempleo de largo plazo pueden indicar aumentos en un desempleo estructural muy difícil de reducir. En tercer lugar, una baja participación laboral. La población económicamente activa se encuentra en torno al 45% de la población en condiciones de trabajar (tasa de actividad en el informe del Indec). Los bajos salarios reales y los distintos subsidios al desempleo atentan contra la oferta de trabajo.

Junto con la inflación, el desempleo debe ser de las condiciones económicas más sensibles para el votante. De allí la importancia que el político suele dar a estos indicadores y su interés en políticas para crear empleo. ¿Cuántas veces el oficialismo y la oposición han hecho referencia a la necesidad de crear puestos de trabajo? ¿Cuántas veces el oficialismo ha puesto el acento en las políticas para crear empleo?

Crear empleo es fácil. Crear valor (trabajo que cree más valor del que consume en el proceso productivo), en cambio, es difícil. Cualquier gobierno puede muy fácilmente crear empleo. Si un país con una economía débil tiene unas 100 personas desempleadas, lo único que debe hacer su dirigencia política es que el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Social de este país ponga en marcha un “plan trabajar” por el cual se contrata a 50 personas para que caven pozos por la mañana y a los otros 50 para que los tapen por la tarde, repitiendo esta tarea todos los días. La tasa de desempleo baja a 0% y el PBI aumenta por el incremento en la producción de pozos. Las estadísticas confirman las políticas keynesianas de gasto público que tanto inspiran al oficialismo (claro, los indicadores económicos están inspirados en esas teorías). El análisis económico, en cambio, sugiere que indistintamente de lo que digan las estadísticas, cavar pozos lejos está de solucionar los problemas económicos del país. Del mismo modo, bajar el desempleo vía empleo público tampoco es solución. 

Supongamos ahora que en lugar de contratar a los desempleados para cavar y tapar pozos se contrata a estos 100 desempleados para producir autos (hace unos días se supo que el equipo económico K le pidió a las automotrices que no lleven adelante despidos y suspensiones laborales). En lugar de imaginar a 100 personas cavando y tapando pozos, tenemos la imagen mental de 100 personas produciendo autos que podemos ver, tocar y usar. Ya no es obvio, como en el caso de los pozos, que la producción de autos sea una medida equivocada. Producir autos, sin embargo, puede ser tan “ridículo” (económicamente hablando) como producir pozos. El valor económico no se encuentra ni en el tamaño ni en las cualidades físicas de lo que se produce, el valor económico es subjetivo y personal, por lo tanto no es susceptible de ser cargado en la planilla Excel de Kicillof y Costa.  Así como los pozos no crean valor económico y por lo tanto no contribuyen al desempeño económico del país, subsidiar la construcción de bienes que no son rentables (¿industria automotriz en Argentina?) es igual de contraproducente. En términos económicos, producir autos que el mercado no está dispuesto a pagar (sin subsidio, protección, etc.) es equivalente a producir pozos. El ejemplo de los pozos apela expresamente al ridículo para separar la ilusión estadística de resultados económicos. Que a los ojos una actividad económica nos parezca rentable de ninguna manera quiere decir que así lo sea.

Los funcionarios públicos suelen caer presa de la ilusión estadística de creer que porque se crea empleo, entonces se crea valor. La relación es la inversa. Es cuando el mercado crea valor que se aumenta la demanda de trabajo y se baja la tasa de desempleo, el trabajo artificial producto de políticas públicas no pueden garantizar la creación de valor. Lamentablemente los políticos que se arrogan el decidir el destino económico del país se dejan llevar por el valor del índice de desempleo y no por si el trabajo creado por sus políticas públicas crea o consume valor que otros producen. Que el trabajo que vemos creado por las políticas públicas no sea visualmente “ridículo” no quiere decir que las políticas públicas sean exitosas.

El rol del Estado no es crear valor. El rol del Estado es mantener la ley y el orden; que es para lo que está institucional y estructuralmente preparado. Si el Estado protege instituciones de mercado, entonces no tendrá que apelar a ilusiones estadísticas para esconder el desempleo bajo la alfombra de series económicas. El bajo desempleo en Japón, por ejemplo, no se debe al éxito de sus “planes trabajar”, se debe al desarrollo económico sustentado sobre un marco institucional más serio y consistente que el Argentino.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.