Coronavirus y política monetaria

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 13/3/20 en: https://puntodevistaeconomico.com/2020/03/13/coronavirus-y-politica-monetaria/?fbclid=IwAR1d_gymxxrb4xioEd1JuXe2x3eIMoW9t9ivHartIodIuFqohhQ0lt3UUbg

 

 

El BCRA (así como la Fed y otros bancos centrales) ha anunciado políticas expansivas para paliar el efecto económico de la pandemia del coronavirus. ¿Es esta la respuesta adecuada? ¿Puede el BCRA, o cualquier banco central, hacer algo frente al “shock” del coronavirus? La respuesta depende del tipo de shock represente el coronavirus. Imagino que mucho se va a decir sobre este tema en los próximos meses. Aquí unas tempranas reflexiones.

El modelo AD-AS (demanda agregada y oferta agregada) ofrece un sencillo pero útil marco de referencia. En este modelo tenemos AD (demanda agregada), $lates SRAS$ (oferta agregada de corto plado), y LRAS (oferta agregada de largo plazo). En particular, sabemos lo siguiente respecto a AD y LRAS:

  • AD = MV = C + I + G + (X - Z)
  • SRAS = A \cdot F(K, N)

Mientras los shocks nominales afectan AD, los shocks reales afectan LRAS. La política monetaria puede lidiar con shocks nominales. Por ejemplo, ante una caída en V (aumento de la demanda de dinero), el banco central puede expandir M de modo tal de mantener MV constante (el principio detrás del NGDP -nominal income- targeting).

Sin embargo, la política monetaria no puede hacer desaparecer un shock real (por ejemplo, un desastre natural). Lo que sí puede hacer la política monetaria es, si el shock es tanto real como nominal, limitar el efecto del componente nominal. En otras palabras, la política monetaria no puede eliminar un shock real, pero sí puede morigerar su impacto si también tiene un componente nominal.

¿Qué tipo de shock representa el coronavirus? En la medida que haya una reducción en N (empleo), el shock es real (también por interrupción de vuelos, etc.) Pero en la medida que por miedo e incertidumbre haya caída de consumo (e inversión), entonces tenemos un shock nominal (caída de V).

En el “ideal”, el banco central debe aumentar M sólo para compensar la caída de V. El siguiente gráfico muestra ambos efectos.


Unos breves comentarios finales.

En primer lugar, el gobierno actual sostiene que la inflación no es un problema monetaria. Es difícil, entonces, estimar cuál es la motivación del BCRA detrás de su política expansiva.

En segundo lugar, el shock puede impactar al nivel de precios en dos direcciones. Al alza por el efecto real y a la baja por el efecto nominal (el gráfico muestra que ambos efectos se cancelan). En la medida que el efecto nominal sea mayor (sobre P) que el efecto real, entonces el gobierno corre el riesgo de creer que esta dominando la inflación cuando el efecto es meramente transitorio.

Sin embargo, y en tercer lugar, compensar la caída de V con el correspondiente aumento de M lleva a un aumento a la ya alta tasa de inflación.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Opina como @n_cachanosky

¡Es el intervencionismo, estúpido!

Por Iván Carrino. Publicado el 13/8/15 en: https://igdigital.com/2015/08/es-el-intervencionismo-estupido/

 

A menudo se cree que los problemas económicos de los países son el resultado inevitable del sistema capitalista. Sin embargo, las crisis de Argentina, Brasil y Venezuela son muestras concretas de todo lo contrario.

“China imprime yuanes para comprar acciones. La Fed imprime dólares para comprar bonos. ¿Por qué seguimos usando el término “mercados”?”

Jim Rickards

Si bien no son pocos los que insisten con que asistimos a la gran crisis del capitalismo global, lo cierto es que nuestras economías están cada vez más intervenidas por el gobierno. En su momento, el intervencionismo era responsable exclusivamente del hundimiento de los países que se ubicaban detrás de la cortina de hierro.

Hoy, sin embargo, esta realidad ha cambiado. Incluso en los Estados Unidos, antaño paradigma del capitalismo y la libertad, los principios fundacionales se encuentran en pleno declive.

La deuda pública del país del norte alcanzará este año, según estimaciones oficiales, los USD 18,6 billones, lo que equivaldrá al 103,6% del PBI, un nivel no visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Por otro lado, la Reserva Federal imprimió nada menos que 3,2 billones de dólares desde el año 2008, llevando la base monetaria desde el 5% al 23% del PBI, con el objetivo de “estimular la economía”. Finalmente, el número de páginas del Código de Regulaciones Federales, por medio del cual el gobierno controla desde la seguridad nacional hasta los bancos, las bolsas de comercio y el desarrollo urbano, pasó de tener 19 mil páginas en 1949 a tener 169 mil en el año 2011.

Esta ola de intervencionismo no deja inmune a América Latina y hoy, cuando la marea del llamado Súper Boom de los Commodities comienza a bajar, podemos ver quiénes quedaron peor parados por abusar del gasto público, la emisión monetaria y el control político de la economía.

Si bien toda la región muestra una desaceleración debido a un contexto internacional menos favorable, la realidad es que hay tres países que están atravesando verdaderas crisis económicas. Estos son Brasil, Argentina y Venezuela.

Brasil. Recesión e inflación: Brasil mantiene desde comienzos del gobierno de Lula da Silva un elevado gasto público que en 2014 ascendióal 40% del PBI.

Si bien el gobierno tiene un acceso limitado al Banco Central por el sistema de metas de inflación, la profundización del déficit fiscal, que en 2014 llegó al 6,2% del PBI, presiona sobre los precios. La inflación en Brasil se está acelerando: en julio del año pasado era del 6,5%, mientras que este julio ascendió al 9,6% anual.

Además, para financiar el gasto público, el gobierno acudió al endeudamiento. Desde el año 2003, la deuda bruta del gobierno de Brasil se multiplicó por 3, pasando de USD 438 mil millones a USD 1,35 billones, por lo que los acreedores comienzan a dudar acerca de la capacidad de pago del gigante de Latinoamérica.

Esto está generando incertidumbre, fuga de capitales y finalmente, la devaluación del real con respecto al dólar. Los pronósticos ya esperan una caída del 2% del PBI y así Brasil entra en recesión con inflación, un resultado típico de las políticas intervencionistas.

Argentina. Recesión y Megainflación: nuestro país vive una crisis en cámara lenta. Gracias al boom de la soja y la devaluación de 2002, los gobiernos kirchneristas tuvieron espacio para implementar políticas expansivas tanto a nivel fiscal como monetario. El gasto pasó del 20,5% del PBI en el año 2003 al 38,5% en 2014.

Este incremento fenomenal de las erogaciones no solo generó un aumento inédito de la presión tributaria, sino que llevó a expropiaciones como la de las AFJP, mediante la cual el gobierno se hizo de una caja adicional para seguir financiando su clientelismo.Finalmente, el déficit y la emisión monetaria terminaron impactando en los precios, que crecen en torno al 25% hace nada menos que 7 años. El incremento del gasto y la inflación, sumados a los controles de cambio, de precios y al comercio exterior, le quitan competitividad a la economía y destruyen el incentivo a invertir. El resultado, el país tiene la economía paralizada y una inflación extremadamente elevada para los estándares internacionales.

Venezuela. Megarecesión y ultrainflación: Venezuela es el ejemplo claro de cómo el intervencionismo exacerbado puede hundir a una economía y terminar con la libertad política de sus ciudadanos. Como porcentaje del PBI, el gasto público en Venezuela se disparó 17 puntos, pasando del 26,1% al 43,6% entre desde el comienzo del chavismo en 1999 hasta 2014. Semejante incremento del gasto dio lugar a sucesivos déficits fiscales, alcanzando el 15% del PBI en 2014 según las estimaciones del FMI.

Al igual que en Argentina, el déficit se financió con la emisión  descontrolada de bolívares y hoy Venezuela es el país con más inflación del planeta, con precios que se duplican año tras año. La implementación de extendidos controles de precios no hizo más que agravar el problema, destruyendo la competitividad y la rentabilidad de las empresas venezolanas y, con ellas, las bases del crecimiento económico.

Hoy Venezuela vive una verdadera catástrofe económica y política, con ciudadanos que deben acudir a medicinas veterinarias por la imposibilidad de conseguir medicamentos aptos para humanos y con centenares de presos políticos, resultado de un sistema cada vez más represivo en todos los ámbitos de la vida.

Es una moda, especialmente entre políticos e intelectuales, acusar de todo al malvado capitalismo. Sin embargo, una mirada detenida a los hechos, muestra que la crisis que viven los países de la región no es culpa del sistema de la libre empresa, sino de todo lo contrario.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Trabaja como Analista Económico de la Fundación Libertad y Progreso, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y profesor asistente de Economía en la Universidad de Belgrano.