Están en contra de las ‘low cost’ porque cuidan sus privilegios, que son los ‘high costs’ que pagamos nosotros

Por Martín Krause. Publicada el /12/16 en: http://bazar.ufm.edu/estan-las-low-cost-cuidan-privilegios-los-high-costs-pagamos/

 

Hace unos días participé en un panel sobre “Economía” organizado por Hacer y Estudiantes por la Libertad, en el cual pude escuchar las acertadas críticas a ciertos aspectos de la política económica argentina, en particular, a la situación fiscal y el gasto público, un problema que, en general, todos los economistas reconocen. El tema, por supuesto, es qué se puede hacer y cuánto se puede avanzar, las que son preguntas políticas más que económicas. Y el carácter político de esas preguntas deriva, en última instancia, en ciertas ideas y valores que predominan en la sociedad.

Y, en muchos aspectos, se sigue mostrando una matriz claramente populista: en un país donde el populista de turno ha otorgado privilegios a tal o cual sector, luego cada intento de reducirlos genera una resistencia que, en algunos casos, hasta puede ser violenta. Nadie quiere resignar nada, y el Estado no da un buen ejemplo porque tampoco resigna nada, y afloja ante la más mínima resistencia.

Ahora, uno de los últimos casos, tiene que ver con el cambio en la presidencia de la compañía aérea estatal, Aerolíneas Argentinas, y las supuestas causas. Hay otras, pero me voy a concentrar en una de ellas: la supuesta resistencia de la presidente ante el posible ingreso de nuevos competidores en el mercado, especialmente algunas ‘low cost’.

Escuchaba a un periodista en la radio alabar a la funcionaria, la que se habría ido en virtud de que quería ‘defender a la empresa estatal’. Hoy, el secretario de la Asociación de Personal Aeronáutico figura diciendo que “decididamente vamos a impedir el arribo de las ‘low cost’.

“Vamos a impedir” no suena muy bien. Más bien, suena a que vamos a violar los derechos de otros. Y esos derechos son los de todos los ‘consumidores’ o ‘pasajeros’ argentinos a quienes se les quiere impedir tener el derecho a elegir, y la posibilidad de poder viajar más barato.

Se da prioridad a tener una “empresa estatal” de bandera, como si fuera un gran orgullo nacional, orgullo que nos costaba 700 millones de dólares al año y ahora, al menos ha costado 300. Y tienen prioridad, por supuesto, los sindicatos: la empresa no es para servir a los ciudadanos que quieran o necesiten viajar, la empresa es para los gremios y los empleados. Y los beneficios que estos tienen los pagarán, por ejemplo, los que viven en Formosa y se tienen que tomar un ómnibus por 24 horas para visitar a alguien en Buenos Aires. Todo eso, por supuesto, en nombre del pueblo y la empresa “nacional y popular”.

Donde más ciegos son es en aferrarse a ese pequeño privilegio, que no solamente perjudica a quienes quieren viajar, sino que a ellos mismos. En todas las desregulaciones que han tenido lugar en los últimos tiempos, principalmente en Estados Unidos y en Europa, el resultado ha sido una explosión de nuevas empresas, en la cantidad de vuelos y en el número de trabajadores en la industria, sin contar los beneficios de todos los vinculados con el turismo y otros.

Pero no, todo eso se sacrificará en aras de ese pequeño coto de caza que algunos quieren sostener. Estar en contra de las ‘low cost’ significa, de una forma u otra, estar a favor de las ‘high cost’.

Para embarrar el tema lo máximo posible he visto que sostienen que se estarían dando privilegios a Avianca porque habría comprado la empresa que era del padre de Macri. Todo puede ser en este país, pero en tal caso, corresponde que no exista tal privilegio como tampoco los que tienen ahora. Por más que fuera cierta, esa denuncia no hace mella en el argumento en favor de más competencia.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Universidad argentina rechaza a profesor de la Escuela Austríaca:

Por Belén Marty: Publicado el 7/5/15 en http://es.panampost.com/belen-marty/2015/05/07/universidad-argentina-rechaza-a-profesor-de-la-escuela-austriaca/

 

El que quedó ganador del concurso para ser docente de Economía no es economista ni pedagogo, pero dijo que su contrincante “repetiría ad nauseam la palabra libertad”.

Un profesor de Economía que sostiene los postulados de la Escuela Austríaca de Economía fue rechazado como docente en la Universidad Nacional del Comahue de Argentina. En un concurso por quedarse como profesor titular, competía con otros tres candidatos, todos con menor experiencia académica.

La patagónica Universidad del Comahue abrió un concurso que se celebró el 4 de marzo para ser docente titular de la asignatura de Economía. Se presentaron cuatro interesados, entre los que se encontraba el profesor adjunto de la materia.

Pablo Guido tiene una doble licenciatura en Economía y en Ciencias Políticas por la Universidad del Salvador (Buenos Aires, Argentina). Tiene un MBA en el Instituto Eseade y es doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos (España).

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Es asimismo, profesor de Finanzas Públicas, Política Económica Argentina y Economía en la Universidad Católica Argentina y Profesor de Economía Superior en Eseade y docuente de la Escuela de Negocios en la Universidad Marroquín (Guatemala).

A pesar de este impresionante currículo académico, luego de que un jurado llevase a cabo un minucioso examen sobre cada uno de los postulantes, que incluyó una entrevista personal con cada uno, declaró como ganador al ingeniero Vladimir L. Cares, sin ninguna educación formal afín a esa materia.

Tras conocer la incomformidad de Guido con la noticia, Cares declaró que en el caso de que Guido hubiese estado a cargo de la cátedra habría utilizado “ad nauseam la repetición de la palabra libertad”.

Ambos escribieron cartas de lectores en el diario local Río Negro. Guido, por un lado, manifestó que Cares no solo no tiene formación académica en el área sino que tampoco consta que tenga experiencia docente o publicaciones relacionadas con la ciencia.

Guido, que terminó segundo en el concurso, también dijo que el candidato que terminó tercero es un contador público que trabaja como ayudante de cátedra y que quien quedó en último lugar fue el actual auxiliar y docente de la materia por la que se concursaba.

“Cualquiera de los tres candidatos no ganadores superábamos al seleccionado en primer lugar, ya fuere en lo que respecta a la formación en el área económica o en la experiencia docente en materias de la misma área”, sostuvo Guido.

La ideología como criterio de selección

El académico impugnó el 12 de marzo ante el Consejo Consultivo de la Universidad la decisión del jurado. Pero este ente apoyó de manera no unánime la decisión del jurado.

“¿Cuál es el criterio de selección de profesores existente en la Universidad del Comahue? ¿Es un criterio académico o de otra índole que no alcanzo a dilucidar o comprender? ¿Cómo puede ser que los dos miembros del jurado que eran licenciados en Economía hayan decidido seleccionar, para dictar una materia de Economía, a una persona que no tiene ninguna formación académica en el área, ni tampoco experiencia docente en la misma? ¿Cómo puede ser que fuera elegido en primer lugar aquel candidato que a simple vista debería haber sido colocado en el último orden de mérito en el concurso?”, se preguntó Guido en la carta de lectores.

Canes se defendió de las críticas de Guido y dijo que este “reduce todo el problema a una cuestión de saberes de la disciplina”. Asimismo, advirtió que no está seguro que Guido respete los derechos humanos ya que es un “fiel seguidor de la llamada Escuela Austriaca de Economía, con su encendida defensa del libre mercado”.

Canes añadió que al leer a los referentes de esta escuela “la sensación es esa, de que estamos en presencia de una palabra libertad desganada, confusa, sagrada y peligrosa”. Mencionó que su formación en esta doctrina “neoliberal” estaba marcado por la referencia de nombres como Friedrich von Hayek e instituciones como las universidades Eseade y Marroquin, que tienen “solidas vinculaciones con el Instituto Cato, un think tank norteamericano relacionado con el ultraderechista Tea Party”.

Para Canes, estos institutos “no garantizan alcanzar méritos académicos plurales, sino que, por el contrario, son ámbitos de capacitación de cuadros políticos intelectuales orgánicos del neoliberalismo”.

“Yo no sabia que por tener ciertas ideas que no son las comunistas o las Nazis uno podía dejar de permanecer a una Universidad”, dijo Guido en una entrevista televisiva. Guido expreso que para Cares, ser liberal “es estar a la derecha del demonio, porque no tienes rectitud moral ni respeto a los derechos humanos”.

Otro punto que remarcó Guido es que el estatuto de esa Universidad aclara en sus bases que la casa de estudios es “abierta en materia ideológica, política y religiosa”.

“Yo me pregunto, ¿esa persona [por Cares] que hizo toda su carrera académica dentro de esta Universidad, está respetando estos postulados?”, indicó Guido.

Sobre sus ideas Guido expresó que “el progreso en las ciencias surge del debate y la diversidad; y si no hay diversidad, no hay debate posible”.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.