Es falso que sea tarde para que el Gobierno anuncie un plan económico

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 3/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/09/03/es-falso-que-sea-tarde-para-que-el-gobierno-anuncie-un-plan-economico/

 

Primero, el presidente Macri debería hacer un mea culpa del gradualismo adoptado. Es falso que falte más tiempo para seguir por el mismo camino. El camino está equivocado

Hernán Lacunaza, ministro de Hacienda (REUTERS/Agustin Marcarian)

Hernán Lacunaza, ministro de Hacienda (REUTERS/Agustin Marcarian)

No pretendo hacer un ejercicio ilegal de la medicina, pero es bastante claro que si uno toma demasiados analgésicos para disimular una enfermedad sin curar la enfermedad, esos analgésicos en algún momento van a tener algún efecto colateral. Alguna otra complicación le va a genera al paciente.

Por ahora el Gobierno viene insistiendo en tratar la crisis económica como con analgésicos cuando sabemos que la enfermedad de la economía requiere de otro tipo de tratamiento.

La infinidad de veces que se modificó la política cambiaria desde que se llegó a un acuerdo con el FMI, los anuncios de los ministros de Hacienda, del Presidente y funcionarios del BCRA ya no tienen efecto y, en el mejor de los casos, alivian la situación del mercado un par de días o unas horas y luego vuelven los problemas, pero agravados.

Frente a este problema en varias oportunidades he insistido en que el Gobierno tiene que anunciar un plan económico a ser aplicado a partir de diciembre si es reelecto. Cuando formulo esta propuesta me dicen que el Gobierno ya no está a tiempo para anunciar un plan. Error. Mauricio Macri está en campaña electoral y no sólo puede sino que debe anunciar su plan económico para el caso en que sea reelecto. Justamente es en las campañas electorales que se anuncian las propuestas de gobierno. ¿Cuándo van a anunciar un plan, si pierden las elecciones?

Por ahora el Gobierno viene limitándose a estar a la defensiva en lo económico y a decir que tienen que votarlos a ellos porque el PJ-Kirchnerismo no es republicano. Me parece que el miedo a las tendencias autocráticas de ese espacio ya no funciona. Además de decir ellos son malos, yo soy bueno, el Gobierno tiene que formular una propuesta en la cual la gente no solo va a vivir dentro de una república, sino que además se anuncia un plan que enamore a la gente de ese proyecto en el cual también podrá vivir en un país que le ofrece prosperidad. Que llevará tiempo y esfuerzo, pero un plan económico que le ofrezca un futuro a esa clase media agobiada de sostener a 19 millones de personas que todos los meses pasan por la ventanilla del estado a buscar un cheque. Salir de la cultura de la dádiva y volver a la cultura del trabajo es el objetivo.

Mauricio Macri

Mauricio Macri

Cuando Argentina fue un país próspero y admirado por el mundo, fue porque la gente venía a la Argentina a trabajar, no a buscar planes sociales. Argentina se construyó con trabajo y esfuerzo, no con planes sociales y piquetes en la 9 de Julio. Argentina se construyó captando inversiones para exportar, no escondiéndonos del mundo para vivir con lo nuestro.

Por lo comentado más arriba es que, en mi opinión, el presidente Macri debería hacer un mea culpa del gradualismo adoptado. Es falso que falte más tiempo para seguir por el mismo camino. El camino está equivocado. El Presidente debe reconocer que subvaluó la herencia que recibía y le vendieron el humo que con el gradualismo venía una lluvia de inversiones por el solo hecho que él se iba a sentar en el sillón de Rivadavia.

Una vez hecho el mea culpa hay que describir la herencia recibida y como se agravó por el gradualismo. En estos casos no hay mejor cosa que ser sincero ante la población y reconocer los errores cometidos. A renglón seguido anunciar un plan económico de reducción del gasto público, de reforma tributaria, de reforma monetaria, de reforma laboral y de incorporación de la Argentina al mundo.

El corazón del plan es terminar con la cultura de la dádiva y empezar con la cultura del trabajo. Cambiar el discurso y no decir más que el estado tiene que cuidarnos. El estado no me tiene que cuidar, me tiene que sacar el pie de encima de tantos impuestos para dejarme desarrollar la capacidad de innovación.

En síntesis, el presidente Macri está en campaña electoral y tiene la oportunidad y la obligación de ofrecer una política económica que le devuelva a la gente el sueño de poder prosperar. Es más, de formular esa propuesta forzaría a la oposición a cambiar el eje del debate y definir una política económica que dejaría en evidencia la ausencia de ideas que hay del lado del kirchnerismo.

Si esta propuesta parece demasiado disparatada, entonces que sigan probando con convencer a la gente de que los vote porque Cambiemos es malo, pero los otros son peores. Dudo que lo que resultó en el pasado sirva ahora para revertir el resultado de las PASO.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

 

El Gobierno hace lo imposible por generar desconfianza:

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 24/1/14 en:

http://www.lanacion.com.ar/1658085-el-gobierno-hace-lo-imposible-por-generar-desconfianza

Cuando uno mira la evolución mensual del tipo de cambio real de los últimos 40 años, se encuentra con que hubo tres momentos en que estuvo en un piso. En enero de 1981, al final de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz, durante la convertibilidad y ahora. Para ser más preciso, a pesos de diciembre de 2013, el tipo de cambio real del último mes del año pasado estaba solo 37 centavos por encima de enero de 1981, último mes de la tablita cambiaria. Los datos sirven, solo para tener una idea del nivel de caída del tipo de cambio real durante el kirchnerismo. Usaron el dólar, igual que en tantas otras oportunidades, como ancla contra la inflación, obviamente sin demasiado éxito porque el tipo de cambio real cayó por efecto de ésta.

Al establecer el cepo, es como si se hubiesen metido en otro corralito. Entrar es fácil, salir es imposible sin un estallido. Lo que lograron con el cepo es que nadie traiga un dólar a la Argentina y las únicas divisas que ingresan son las correspondientes a las exportaciones, las que están cada vez más jaqueadas por la caída del tipo de cambio real.

Cuando uno ve que durante el año pasado el Banco Central de la República Argentina (BCRA) emitió U$S 90.000 millones para financiar al tesoro, puede advertir que el problema inflacionario está ligado a un problema fiscal, que , a su vez, está relacionado con la fenomenal expansión del gasto público. De lo anterior se desprende que el problema del tipo de cambio real tiene que ver con la política fiscal.

En un viaje relámpago, el ministro Axel Kicillof pasó por París y, todo parece indicar, volvió con las manos vacías. Hago esta observación porque es llamativo que justamente al otro día de su regreso, el Central hizo subir fuertemente el tipo de cambio oficial y continuó en la jornada de ayer. El dato es sugerente porque el mercado siempre ajusta por precio o por cantidad. Puesto en otras palabras, todo indicaría que el Central ya no tiene tanta pólvora en la santabárbara para dominar el tipo de cambio oficial, por lo tanto lo deja subir porque no tiene suficientes reservas para dominar el mercado. La pérdida diaria de reservas son un claro ejemplo al respecto.

El problema que ahora tiene el Gobierno es que no ha fijado una clara política cambiaria, por lo tanto, quien tiene que exportar espera a que el dólar oficial siga subiendo, y quienes tienen que importar se apuran a ingresar sus mercaderías para pagar con un dólar más barato. De lo anterior se desprende que es muy probable que el saldo de balance comercial continúe achicándose.

Algunos sugieren subir la tasa de interés para que la gente no vaya al dólar, sin embargo esta medida me parece peligrosa y ya lo hemos visto en otras oportunidades. La idea es subir la tasa de interés para que la gente venda dólares y se coloque a tasa con el objetivo que la tasa de interés le gane al dólar. El riesgo es el siguiente: como no existe el inversor que devengue indefinidamente utilidades, en algún momento las realiza y eso significa que vuelve a comprar los dólares por el capital invertido más los intereses devengados. En ese momento el sistema hace explosión cambiaria porque la demanda de divisas está potenciada por la ganancia de la tasa de interés. Recordar el Plan Primavera.

Pero el problema de fondo es mucho más profundo que el del déficit fiscal y la emisión monetaria. El problema central es que el Gobierno ha perdido toda credibilidad. Es más, se ha encargado de asustar a la gente aumentando las restricciones a la compra de divisas como fue el tema de las compras por internet . El mensaje ha sido muy claro: tenemos que poner más cepo porque no tenemos dólares. Eso y decirle a la gente que salga corriendo a comprar divisas es lo mismo. Puesto en otras palabras, no solo el contexto macro lleva a una dinámica de suba del tipo de cambio, sino que, además, el Gobierno toma medidas y hace declaraciones que espantan más a la gente.

Por eso, es en vano hablar de medidas posibles para frenar esta corrida cambiaria y salto devaluatorio si no se entiende el serio problema que hay con el contexto institucional. Sin respeto por los derechos de propiedad, con arbitrariedad en las reglas de juego e incertidumbre permanente sobre qué medida va a adoptar mañana el Gobierno, es imposible resolver la desconfianza en el peso.

Lo que tenemos es un Gobierno que emite una moneda que la gente no quiere porque se derrite como barra de hielo en esta ola de calor. Los ciudadanos huyen del peso y las opciones que tiene no son muchas, salvo el dólar. Por eso, mientras no se resuelva el problema fiscal y monetario y no tengamos un contexto institucional que genere confianza, el blue seguirá subiendo.

¿Y qué pasará con el tipo de cambio oficial? Habrá que ver qué decide el Gobierno. Por ahora viene corriendo de atrás a la inflación por más que haya devaluado un 28% en los últimos 30 días. Todavía le falta un largo camino por recorrer para encontrar algún punto de equilibrio consistente con esta política populista.

Lo que sí podemos afirmar es que el dólar oficial dejó de ser el ancla que usaba el Gobierno para tratar de frenar la inflación. ¿Qué ancla le queda ahora? Los salarios. Ajustarlos por debajo de la inflación. Lo dicho en infinidad de veces: se acabó la fiesta de consumo y llegó la hora de pagar la cuenta. Y la pagarán los asalariados, como en todos los derrumbes populistas.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.