La inspiración nazi de la ley de abastecimiento

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 17/8/14 en: http://economiaparatodos.net/la-inspiracion-nazi-de-la-ley-de-abastecimiento/

 

En nombre de la superioridad moral de un reducido grupo de personas, se lanzan leyes para someter al resto de la población

El destemplado discurso de CFK del jueves pasado es la consecuencia lógica de todo gobierno que, apostando a políticas populistas para concentrar poder absoluto, se encuentra con la inevitable crisis económica que produce descontento en la población y obliga al gobierno a tomar tendencias autoritarias. A ser más autoritario aún. Nada voy a agregar a lo que ya agregaron tantos autores que analizaron este fenómeno de los gobiernos populistas, aunque creo que Hayek, en Camino de Servidumbre, describe perfectamente el derrotero que siguen estos gobiernos. La misma Rebelión de Atlas de Ayn Rand parece escrita para la Argentina actual.

Lo concreto es que estos procesos populistas siempre terminan de la misma manera: con un estallido económico y creciente autoritarismo del gobierno de turno. La diferencia entre los populismos anteriores (salvo el de Perón de sus dos primeras presidencias) y el de los Kirchner, es que ambos, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, le pasaron por encima a los más elementales derechos individuales. Sobrepasaron límites que otros presidentes no estuvieron dispuestos a sobrepasar y, por lo tanto,  el tiempo se les acortó más rápido que en esta era kirchnerista.

Pero el proceso es el siguiente. Todo populismo necesita del gasto público para ganar voluntades y tener más votos en las urnas. Esto los lleva a aumentar el gasto público y a tener déficit fiscal. El déficit fiscal más tarde o más temprano es financiando con emisión monetaria que conduce a un proceso inflacionario. Frente al proceso inflacionario el gobierno populista no baja el gasto porque sería contrario a sus necesidades políticas. Sigue con el déficit e intenta frenar la inflación con los típicos controles de precios.

Como la emisión continúa porque el gasto sigue superando los ingresos, el gobierno continúa incrementando el gasto para conformar a los empleados estatales, a los jubilados, a los que reciben subsidios y otros gastos. La inflación empuja el aumento del gasto público en términos nominales. Por supuesto que los impuestos también suben nominalmente, pero normalmente el populismo sube más el gasto que lo que recibe por impuestos.  Por eso es populismo, así que el proceso inflacionario continúa su curso y los controles de precios tienen que ser cada vez más agresivos. Es decir,  el gobierno es cada vez más autoritario.

Por otro lado, el populismo suele usar el tipo de cambio como ancla contra la inflación, es decir, dejan fijo el tipo de cambio mientras la inflación sigue su curso, con lo cual el tipo de cambio real cae y comienzan a producirse problemas en el sector externo. Se desestimulan las exportaciones y se estimulan las importaciones. En ese punto empiezan los controles a las importaciones y escasean los dólares, mientras el gobierno populista se desespera por no devaluar estableciendo todo tipo de controles de cambio.

Es más, el problema cambiario tiende a agravarse porque la gente, que ya advirtió que la inflación se acelera, se fuga del peso comprando dólares o bienes que les permitan defenderse del impuesto inflacionario. Se amplía la brecha cambiaria entre el dólar oficial, por el que se cursan exportaciones e importaciones, y el dólar marginal, negro o blue, como cada uno quiera llamarlo.

El aumento de la brecha cambiaria hace que aumente la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones, agravando la situación del sector externo.

Por otro lado, como nadie quiere tener pesos porque se derriten por minuto en su poder de compra, las empresas prefieren no tener créditos a cobrar en la calle y optan, como corresponde, por sacrificar ventas y retener stocks para no perder su capital de trabajo. La mercadería y los insumos son refugio de valor y una defensa del capital de trabajo frente a la inflación. Por eso es que el gobierno quiere tener una ley que es pura violación de la Constitución Nacional y de los derechos individuales más elementales.

Esa famosa ley de abastecimiento que impulsa el gobierno tiene un claro objetivo. Sabe que los empresarios defienden su capital de trabajo con stocks, ya sea de mercaderías o de insumos. Lo que pretende el gobierno, en este camino hacia la dictadura, es financiar su populismo consumiendo el stock de capital del sector privado. Como el sector privado se va a negar a sacrificar su capital de trabajo, entonces quiere una ley para violar los derechos individuales y el derecho de propiedad. Amenazas de confiscar las mercaderías, meter preso a los empresarios, etc. al más puro estilo fascista, es lo que le queda para forzar una nueva fuente de financiamiento. Esta ley fascista de abastecimiento es una especie de cepo cambiario. El cepo cambiario pretende que la gente no pueda defenderse del deterioro del peso. Pusieron el cepo con la idea de que la gente pague más impuesto inflacionario. Con esta ley de abastecimiento quieren que las empresas no puedan defenderse del impuesto inflacionario y le financie el populismo al gobierno. Quieren obligarlas a vender sus stocks a precios que luego no pueden reponer por la inflación y con eso pierden su stock de capital.

Para eso necesitan ser cada vez más autoritarismo hasta llegar a la dictadura. El solo hecho de que el Estado puede aplicar una multa y que luego la empresa vaya a la justicia a reclamar es un ejemplo de violación del derecho a la defensa. Primero se dicta la sentencia de culpable sin juicio previo y luego que vayan a reclamarle a Magoya. Además las autoridades quedan facultadas para incautar, consignar y vender bienes y servicios sin juicio de expropiación. Esto y el nacionalsocialismo son la misma cosa. Un grupo de gente se cree superior al resto. El nazismo consideraba que había una raza que era superior a otra y había que exterminar y someter al resto. Aquí pasa lo mismo. Un grupo de personas se consideran que son iluminados. Seres superiores, que tienen el derecho de decidir qué hay que producir, cómo, en qué cantidad y a qué precio vender. Es decir, se creen una raza superior que deben mandonear al resto. Es un proyecto de ley de neto corte nazi, fascista y stalinista. El que tiene el monopolio de la fuerza se cree con derecho a violar todos los derechos individuales en nombre de su superioridad moral. Es la historia de las dictaduras.

Veremos hasta dónde llegan con esta ley, porque con ella no van a resolver el problema económico. Esto quiere decir que la gente estará económicamente peor y puede haber conflictividad social.  O bien el establecimiento de una dictadura lisa, llana y declarada abiertamente.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Default: ante la crisis, malvinizar la deuda externa

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 3/8/14 en: http://economiaparatodos.net/default-ante-la-crisis-malvinizar-la-deuda-externa/

 

Dado el malhumor de la gente y la crisis que viene la alternativa des patear el tablero y malvinizar el tema de la deuda externa

Luego de ver y padecer el comportamiento del kirchnerismo durante algo más de 11 años, ya sabemos que la mentira es parte de su forma de gobernar además de tener como característica distintiva la confrontación permanente. La búsqueda de un enemigo que quiere destruir a la Argentina en general y al gobierno k en particular porque el gobierno k encontró la fórmula mágica de solucionar todos los problemas de la gente. Y cuando las cosas salen mal la culpa siempre de es algún enemigo interno o externo. El que esté a mano en el momento.

La semana pasada el gobierno tomó la decisión de ir al default, situación que negaron pero que es real. La cuestión es que todos los males que vengan de ahora en más serán culpa de Griesa, Pollak, los fondos buitres, la justicia americana, el gobierno de Estados Unidos y todos  los que opinen diferente al gobierno. Digamos que la jugada del gobierno es tan repetida que ya la conocemos de memoria.

Ahora bien, luego que el kirchnerismo despotricara contra la justicia de EE.UU. la pregunta que surge es: ¿y por qué eligieron esos estrados para solucionar los diferendos que pudieran surgir al punto que tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández de Kirchner firmaron dos canjes de deuda aceptando subordinar los diferendos en los tribunales de EE.UU.?

La respuesta a este interrogante es muy sencilla. Tanto la presidente como Néstor Kirchner aceptaron someterse a la justicia americana porque les resultaba más barato el canje de deuda. Es más, casi diría que era la única manera de poder hacer el canje. Para ponerlo de otra manera, como la justicia argentina tiene escaso prestigio y bajo el gobierno k está sospechada de someterse al Ejecutivo, nadie confía que vaya a ser imparcial al momento de tener que resolver un conflicto como puede ser el de cobrar un bono. Es más, aun siendo independiente del Ejecutivo, el gobierno k ha demostrado que tampoco acata los fallos en su contra. Ejemplo fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre jubilados.

¿Cuál es el costo de tener una justicia poco confiable y/o de tener un Poder Ejecutivo que no acata las sentencias de la justicia cuando son en su contra? Tener, en el caso financiero, una tasa de interés mayor. Tanto Néstor Kirchner y Cristina Fernández aceptaron someter los diferendos en la justicia norteamericana porque si no lo hacían tenían que pagar una tasa de interés altísima por el riesgo institucional que implicaba someterse a la justicia argentina con la gran duda que luego el gobierno argentino acatara los fallos de la justicia. Ya vemos que CFK no acata ni los fallos de la justicia argentina ni los de la justicia norteamericana cuando le son adversos. Es decir, como buen gobierno con tendencias autoritarias no se someten a la justicia. Se consideran por encima de ella. Creen que, porque tuvieron una circunstancial mayoría de votos, pueden utilizar el poder a su antojo. Que no necesitan someterse al orden jurídico porque ya ganaron las elecciones y ganar las elecciones implica el poder absoluto.

Bien, el autoritarismo tiene su costo para el país. Al no tener una justicia independiente el componente del riesgo institucional crece. Por eso siempre insisto en la importancia de la calidad institucional para poder crecer. Calidad institucional no implica tener solamente disciplina fiscal y monetaria, además significa tener un gobierno subordinado a la ley. Un gobierno que no utiliza el monopolio de la fuerza para violar el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de la gente. Para perseguir a quienes piensan diferente utilizando el aparato estatal. Como Argentina padece del mal del populismo desde hace décadas, y el populismo tiende a ser autoritario, nuestro riesgo institucional es alto y, por lo tanto, la tasa de interés es tan elevada que hace inviables las inversiones y el crecimiento. Pero en esencia quiero remarcar que hoy el gobierno k se queja del fallo de Griesa pero en su momento aceptaron someterse a esos tribunales porque si no aceptaban esa condición nadie les entraba en el canje porque nadie confía en la calidad institucional en el sentido expresado más arriba.

Finalmente, la pregunta que surge es: ¿por  qué CFK optó por lanzar al país al default, desconocer el fallo de la justicia a la cual voluntariamente se sometió y generar una situación de mayor aislamiento económico?

Podrá argumentarse incapacidad, capricho, soberbia, búsqueda de réditos políticos apelando a un falso nacionalismo u otros argumentos. Mi impresión es que, además de todos esos argumentos, el gobierno necesitaba acceder al mercado voluntario de deuda porque los dólares escasean. Los únicos dólares que ingresan al país son los de las exportaciones y éstas vienen cayendo sistemáticamente. Tal vez la esperanza de esta gente tan poco capacitada para administrar un país era que tomando el caso la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. estirara el tiempo del litigio con los holdouts. Eso hacía pensar que el conflictivo iba para largas y el gobierno podía colocar algo de deuda aunque sea a tasas altas. El problema se desató cuando la Corte Suprema de EE.UU. decidió no tomar el tema haciendo que el caso volviera al Griesa que ya tenía fallo emitido, confirmado por la Cámara. A partir de ese momento el gobierno argentino sabía que todo acceso al mercado voluntario de deuda iba a ser muy complicado. Con holdouts con sentencia en firme, había una cola de U$S 15.000 millones esperando para cobrar. De manera que nadie le iba a prestar con semejante riesgo.

Dadas la delicadísima situación fiscal y del sector externo y ante la recesión que tenemos por delante, la mejor opción era patear el tablero. ¿Por qué? Porque dado el malhumor social que ya tenemos y se intensificará con despidos, más caída del salario real, recesión, etc. ahora tienen al enemigo perfecto: el imperio norteamericano que es el imperio de mal, con los fondos buitres y el capitalismo salvaje que quiere destruir al exitoso modelo Nac&Pop. Malvinizar la pelea con los holdouts puede darle algo de aire político ante tanta malaria económica que tenemos por delante.

Pero cuidado, no vaya a ser cosa que la malaria económica termine pesando más que el falso nacionalismo y la estrategia elegida por los k, que siempre es la de inventar conspiraciones y enemigos, termine pesando más que el falso nacionalismo y el tiro les termine saliendo por la culata. Veremos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Un gobierno no subordinado a la ley es un gobierno sin ley

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 4/8/13 en http://economiaparatodos.net/primer-objetivo-impedir-que-se-haga-legal-la-dictadura/

Primer objetivo es frenar que la dictadura sea “legal”

Creo que Argentina vive una situación no prevista por el derecho constitucional. En general se entiende que un gobierno electo por el voto de la gente debe subordinarse al orden constitucional. Recordemos que las constituciones modernas, cuyo origen más remoto es la Carta Magna de 1215 que le estableció ciertos límites al rey Juan sin Tierra, se establecieron para defender a los ciudadanos del poder que se les otorga a los gobiernos. Por eso la división de poderes. El Ejecutivo administra, el legislativo legisla y el Judicial es la garantía que ninguno de los dos anteriores viole los derechos individuales.

Lo atípico que vivimos en Argentina, no es que el legislativo apruebe leyes que van contra la Constitución Nacional. Lo atípico es que el Ejecutivo no acate muchos de los fallos de la justicia o directamente viole las normas que ellos mismos impulsan. En rigor el Ejecutivo es unipersonal, así que en este caso particular sería, ella. El ejemplo más categórico lo vimos en los últimos días. La presidente haciendo actos partidarios en beneficio de sus candidatos cuando la misma ley que ella impulsó para las PASO, se lo prohíbe. Sin inmutarse continuó ignorando la ley.

Claro, mientras el legislativo consienta este tipo de burlas a la ley y sancione leyes que solo buscan atraer el apoyo de mayorías circunstanciales, entramos en el terreno de lo desconocido. Como dice Hayek cuando se presentan este tipo de casos de legislaturas que aprueban cualquier ley y consienten el atropello del Ejecutivo al orden jurídico: “llamar ley a todo lo que los representantes electos de la mayoría resuelven, y describir como ‘Gobierno bajo la ley’ a todas las directivas emitidas por ellos es una mala broma. Es un gobierno sin ley. Es un mero juego de palabras sostener que, mientras la mayoría apruebe los actos del gobierno, la norma jurídica prevalecerá” Y agrega: “La norma legal se considera como una protección a la libertad individual, porque significa que la coerción era permisible solamente para hacer cumplir las normas generales de conducta individual igualmente aplicables a todos, en un número desconocido de casos”.

Lo que nos dice Hayek es que la ley tiene que ser general, es decir no se aplica para ciertas personas o grupos de personas, y que se aplicará por igual, en el futuro en los casos en que se viole. Ejemplo, se aprueba una ley castigando la corrupción. Esa ley no está dirigida a nadie en particular ni a determinados cantidad de casos futuros. La ley solo establece cuándo hay corrupción y cuáles deben ser las sanciones a cada caso que se produzca en el futuro, cantidad de casos desconocidos que ocurrirán al momento de sancionarse la ley.

Hayek distingue entre democracia y democracia ilimitada. Lo que le preocupa es la democracia ilimitada, que no es otra cosa que ausencia de un gobierno sometido a la ley, sino la ausencia de ley o, dicho de otra manera, un gobierno que hace uso del monopolio de la fuerza para violar los derechos individuales valiéndose de una mayoría circunstancial de votos es ausencia de ley.

En rigor, Argentina ha tenido gobierno elegidos por el voto que han sido populistas y entraron en el campo de la democracia ilimitada. Lo novedoso es que nunca habíamos tenido un gobierno que llevara al límite ese concepto de democracia ilimitada, salvo el Perón de 1946-55.

Como el Perón del 55, hoy Argentina está en una situación que ningún constitucionalista puede prever: ¿qué ocurre cuando un gobierno elegido por el voto de la gente, disponiendo del monopolio de la fuerza, se alza contra el orden constitucional? O, más precisamente, utiliza ese monopolio de la fuerza para violar los derechos individuales e ignorar los fallos de la justicia. Si la justicia no tiene el poder coercitivo de hacer cumplir sus fallos, entonces la justicia queda en una mera expresión de voluntad y entramos en la dictadura.

Hoy el kirchnerismo-cristinismo acata sin mucho entusiasmo algunos fallos de la justicia y otros los ignora o directamente ignorar la ley, o sanciona decretos insólitos como el de la regulación del mercado de capitales, por el cual el Ejecutivo puede intervenir una empresa sin una orden judicial.

¿Por qué cada tanto insisten con modificar la constitución? Una de las razones que pueden esgrimir es que Cristina Fernández es irremplazable, lo cual hablaría muy mal de la visión que tienen de una república, donde las personas que ocupan cargos públicos son perfectamente reemplazables porque las que organizan un país son las instituciones, entendiendo por tales, las reglas, las normas, los códigos que regulan las relaciones entre las personas y de estas con el Estado, quedando el Estado limitado en el uso del monopolio de la fuerza para defender el derecho a la vida, la propiedad y la libertad de las personas. Limitar al Estado es defender los derechos individuales. Defenderlos de los abusos del poder político de turno.

Pero volviendo a la pregunta, me parece que hay otra idea detrás de la reforma constitucional además del Cristina for ever. Está la idea de poner por escrito una constitución que establezca una dictadura. Es decir, el objetivo sería hacer “legal” el abuso del monopolio de la fuerza. La arbitrariedad del gobernante tendría rango constitucional. Para decirlo más directamente, lo que no consiguieron en los 70 con las bombas y los tiros, pretenden lograrlo ahora con una reforma constitucional. Pero aun asumiendo el remoto caso en que lograran establecer una constitución que le de rango constitucional a la arbitrariedad de los gobernantes, no por ello dejaría de ser una violación a los derechos individuales e ilegítima por la sencilla razón que una mayoría circunstancial no tiene derecho a violar los derechos de una minoría circunstancial. Los derechos individuales son anteriores a la existencia del Estado.

Guste o no, y el kirchnerismo-cristinismo lo sabe, lo que está en juego es el intento por establecer una dictadura disfrazada de constitucional. Cumplir con la formalidad de poner por escrito el  establecimiento de una dictadura. Hacer como que hay democracia pero con poderes absolutos propios de las antiguas monarquías.

El gran interrogante que se presenta en el futuro inmediato es qué hará el kirchnerismo-cristinismo si no logra obtener los 2 tercios de los miembros del Congreso para reformar la Constitución, ya que han dado acabadas muestras de no respetar la ley o sancionar leyes y decretos claramente inconstitucionales, aclarando que, para lo que ellos quieren es perfectamente lógico. Ellos no creen en la democracia republicana. Creen en el poder absoluto, sea por negocios personales o por ideología.

El punto es si pacíficamente aceptarán que no habrá re reelección. Es más, en el tiempo que queda hasta el 2015 y considerando la delicada situación económica, podemos asistir a los atropellos a los derechos individuales más extremos.

Por su parte, la oposición solo podrá frenar la re reelección, pero no podrá evitar el deterioro de la economía porque no administra el país, al menos todavía.

Hoy estamos en una situación intermedia no prevista por la Constitución. Un gobierno que no la respeta los derechos individuales y utiliza el monopolio de la fuerza para violarlos simulando legitimidad por vía de los votos. Ellos lo saben, aunque obviamente no lo van a decir. Y lo saben porque ese es su pensamiento.

Sin re reelección el escenario post 2015 puede varias, aunque tampoco me hago muchas esperanzas de tener un gobierno limitado en serio. Habrá menos arbitrariedades, pero falta mucho para recuperar el espíritu de la república concebido por grandes pensadores como, por ejemplo, John Locke.

La pregunta que todavía nadie sabe cómo responder es: ¿cómo soportará el país un gobierno al que le quedarían dos años de poder, que considera que el voto mayoritario otorga impunidad para abusar del monopolio de la fuerza, con una economía en el medio de un tembladeral y con la certeza de que, sin el manejo del poder luego de 2015, los escándalos de corrupción pueden llegar a transformarse en sanciones ejemplares?

El límite todavía puede ponerse en las próximas elecciones. Lo que desconocemos es cuál será la revancha que se tomará el gobierno contra una sociedad que le puso ese límite, si lo impone.

Si el oficialismo consiguiera los 2/3 para reformar la constitución tendríamos una dictadura “constitucional”. Si no los consigue habrá venganza.

En todo caso, para no terminar en forma pesimista, ese costo de poner un límite en octubre, aun asumiendo la venganza, será menor al que habría que afrontar si se reformara la constitución para poner por escrito que Argentina se ha transformado en una dictadura.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.