Trump, trampas, tradiciones

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 11/11/16 en: http://www.elcato.org/trump-trampas-tradiciones?utm_content=buffer26d4d&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

 

Tras una de las victorias de Richard Nixon, una periodista progre protestó: “No puede ser: yo no conozco a nadie que vote a Nixon”. Algo parecido puede suceder ahora, cuando casi no hay medios de comunicación que apoyen a Donald Trump. Si caemos en la trampa de pensar que los medios son la realidad social, entonces nos sorprenderá no sólo su victoria sino incluso su derrota, porque en este caso también será indudable que millones de norteamericanos lo apoyan.

¿Por qué? Desde luego, no es un político al uso, como explica nuestro compañero Paco Reyero en su último libro: Trump. El león del circo. El talento de Trump es saber ser diferente y apuntar a un electorado que no se siente representado: los blancos más pobres, la clase media que, con la subida de impuestos, ya no puede vivir como vivía antes. Al revés de lo que tantos creen, el problema de esa gente no es la desigualdad, sino su pobreza relativa: no les importa que Trump sea millonario, porque lo ven como alguien que trabaja en empresas “reales” (no es un político profesional, ni un banquero) y que cumplió el sueño americano. Aprecian en Trump que hable como ellos. No les pareció escandaloso que haya devaluado el heroísmo de McCain: después de todo, concluye George Friedman, ellos son la clase que peleó en Vietnam…y nadie les ha llamado nunca héroes. Entre los matices de Trump (por ejemplo, estuvo en contra de la Guerra de Irak, pero ¿a que no lo sabía usted?), quiero destacar otro punto de unión con esa clase media empobrecida e ignorada: subraya los valores y las tradiciones americanas, empezando por la religión.

Los valores tienen su importancia en EE.UU., como se ve en la fecha de las elecciones, que buscó primar la libertad y las tradiciones, y relegar la política. El motivo de que sean en noviembre es el clima benigno propio del mes, una consideración mucho más importante en 1845 que ahora. Pero el día del mes tuvo que ver con la tradición de respetar la libertad, en particular la libertad religiosa: no podía ser un sábado ni un domingo.

¿Por qué un martes? Porque en esos años, como recordó el periodista Carlos Mira, de haber sido un lunes, ello “hubiera puesto a muchos en la necesidad de viajar hasta los lugares de votación y a unos cuantos, incluso, a salir el día anterior, el domingo. De nuevo, el impedimento religioso”. ¿Y por qué el primer martes después del primer lunes? Pues por dos motivos: “El 1 de Noviembre es el Día de Todos los Santos para los católicos, así que, de nuevo, la política, a esperar. Y además muchos comerciantes, granjeros y, en general, los hombres de negocios, usaban el primer día hábil del mes siguiente para cerrar las cuentas del mes anterior. Así que ese día 1 de noviembre, si era martes, había que trabajar, no votar: la política a un segundo escalón”.

Si reconociéramos las tradiciones y los valores de la gente, quizá nos equivocaríamos menos, y seguramente la respetaríamos más.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Increible disminución de la pobreza en los últimos 40 años

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 7/1/14 en:  http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/01/07/increible-disminucion-de-la-pobreza-en-los-ultimos-40-anos/#more-6076

En AEI-ideas, el blog del American Enterprise Institute, Mark J. Perry muestra un gráfico con la disminución de la pobreza en los últimos 40 años. El gráfico lo toma de un trabajo de Martin Pinkovskiy y Xavier Xala-i-Martin en el NBER. Si la disminución de la pobreza es un fenómeno tan claro, ¿por qué se sigue insistiendo con que la pobreza es un problema cada vez más serio?

 

Veamos primero el gráfico que reproduce Perry.

El Banco Mundial define como pobreza vivir con 1USD o menos por día (obviamente ajustado por inflación.) Se ve una fuerte caída del 25% al 7.5% en 15 años y luego una consistente reducción hasta un 5% en el 2006.

Hay dos cuestiones importante a tener presente con el tema de la pobreza. En primer lugar su definición, que puede ser absoluta o relativa. La pobreza absoluta, que es la concepción tradicional, ha sido prácticamente eliminada como problema. La pobreza como concepción de problema de subsistencia es la concepción de pobreza en términos absolutos. Esto es lo que mediciones como la del Banco Mundial observa lo que se dice cuando se afirma que es el libre mercado el mejor arma para erradicar la “pobreza” de la tierra.

El segundo aspecto es la ambivalencia de la pobreza con una concepción relativa. Justamente porque la pobreza en términos absolutos fue desapareciendo junto con el desarrollo del mercado se pasó de una concepción absoluta a una relativa. Es lo que socialmente se considera mínimo de una vida decente lo que, en la concepción relativa, define la pobreza. Ya no es cuánto hace falta para subsistir, es cuánto hace falta para no sentirse demasiado diferente del ciudadano medio. Esto genera ambivalencia en dos sentidos.

En el primer caso, es importante identificar la fuente de la diferencia de ingresos. No es lo mismo que haya ricos por que hay personas como Steve Jobs, Bill Gates, o Jeff Bezos cuya riqueza, justamente, proviene de mejorarle la vida a los consumidores, a una sociedad donde los ricos son los gobernantes y capitalistas amigos que obtienen su fortuna de esquilmar al ciudadano con impuestos, regulaciones y mercados cautivos. El primer tipo de riqueza incentiva el esfuerzo y la creatividad en cuanto a mejora de calidad de vida. El segundo tipo de riqueza incentiva políticos oportunistas y capitalismo de amigos, no capitalismo de mercado. La desigual distribución del ingreso del primer tipo es “buena”, la segunda es “mala” y la que debe ser combatida. Tengo la impresión que los críticos del libre mercado ven los males del segundo tipo de desigualdad también en la primera. Esto es problemático. Eliminar el incentivo a producir eficientemente para el consumidor es eliminar el incentivo a mejorar el nivel de vida. Este es el motivo por el cual en las competencias deportivas se premian a los mejores en lugar de distribuir los premios “equitativamente” ni asignarlos a jugadores beneficiados por un árbitro corrupto. El mundo seria un lugar muy distinto si la vara con la que evaluamos la conducta de los deportistas y árbitros fuese la misma con la que evaluamos la conducta de políticos y empresarios.

La segunda ambivalencia tiene que ver con confundir los males asociados a la pobreza absoluta con la pobreza relativa. Los problemas que pueda tener la pobreza relativa no son los mismos que los problemas asociados a la pobreza absoluta. Un “pobre relativo” en Estados Unidos tiene un ingreso superior al 60% de la población mundial. La misma persona no puede ser pobre y no pobre a la vez. Esta persona es pobre si pensamos en términos relativos en Estados Unidos, pero lo deja de ser si seguimos pensando en términos relativos a nivel mundial.

Cierro con una transcripción que Perry hace una sección de un video en su blog:

It turns out that between 1970 and 2010 the worst poverty in the world – people who live on one dollar a day or less – that has decreased by 80 percent (see chart above). You never hear about that.

It’s the greatest achievement in human history, and you never hear about it.

80 percent of the world’s worst poverty has been eradicated in less than 40 years. That has never, ever happened before.

So what did that? What accounts for that? United Nations? US foreign aid? The International Monetary Fund? Central planning? No.

It was globalization, free trade, the boom in international entrepreneurship. In short, it was the free enterprise system, American style, which is our gift to the world.

I will state, assert and defend the statement that if you love the poor, if you are a good Samaritan, you must stand for the free enterprise system, and you must defend it, not just for ourselves but for people around the world. It is the best anti-poverty measure ever invented.

HT: Steve Horwitz

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.