Los ricos son cada vez más ricos… ¡los pobres también!

Por Iván Carrino. Publicado el 27/3/21 en : https://www.ivancarrino.com/los-ricos-son-cada-vez-mas-ricos-los-pobres-tambien/

¿Te preguntaste alguna vez por qué los que tienen más, cada vez tienen más y los que tienen menos, cada vez tienen menos?” Esta frase que da vueltas por la cabeza del imaginario popular, es repetida por eminentes diputados y funcionarios de todos los países, y hasta puede encontrarse en pegatinas o el decorado de bares y centros culturales.

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Ahora como dicen en los mercados financieros, si todo el mundo está hablando de una acción, desde el presidente de la nación hasta el mozo de un restaurante, llegó la hora de vender.

Lo mismo ocurre con la afirmación sobre los ricos que son más ricos y los pobres que son más pobres. La observación es, sencillamente, incoherente con los hechos observados. Es que estos últimos indican que, si bien claramente en una economía en crecimiento hay más riqueza para los ricos… también la hay para los pobres. He ahí la maravilla del crecimiento económico.

Veamos los datos.

Desde el año 1981, la tasa de pobreza extrema (definida por el Banco Mundial como el porcentaje del total de la población que subiste con menos de USD 1,9 por día) se redujo en 33,4 puntos porcentuales. En 1981, 43 personas de cada 100 (42,7%) estaban en la pobreza extrema. En 2017, ese número había descendido a 9 (9,3% para ser precisos).

Fuente: ICYA en base a Banco Mundial Poverty headcount ratio at $1.90 (and $5.50) a day (2011 PPP) (% of population)

El Banco Mundial no tiene solo una medición de pobreza extrema, sino que también elabora una serie que considera pobres a quienes viven con un ingreso inferior a USD 5,5 por día (medido en dólares internacionales y a paridad de poder de compra, para homogeneizar entre distintos países). Tomando este dato vemos que la pobreza en 2017 se ubicó en 43,5%, un valor muy superior al 9,3% mencionado anteriormente, pero un registro 23 puntos porcentuales más bajo que el observado en 1981 (66,5%).

Pasando en limpio, en 1981, sobre un total de 100 personas, había 43 que ganaban menos de USD 1,9 por día, 24 que ganaban entre USD 1,9 y 5,5 diarios, y solo 33 que ganaban más de eso. En 2017, la situación cambió radicalmente: 57 personas ganan más de USD 5,5 diarios, 34 entre USD 5,5 y 1,9; y solo 9 por debajo de USD 1,9.

Fuente: ICYA en base a Banco Mundial

El 79% de los más pobres de 1981 hoy dejaron de serlo. Es decir, ¡son más ricos!

800 millones

No son pocos los que cuando uno se refiere a la buena evolución de las tasas de pobreza que elabora el Banco Mundial, responden con la foto de la cantidad de pobres o extremos pobres que aún existen.

Así, se suele objetar que “el capitalismo es un mal sistema, porque mantiene a 3.200 millones de personas por debajo de la línea de pobreza”. El problema de esta afirmación es doble. Por un lado, no considera qué ocurriría si el mundo se rigiera por otro sistema (por ejemplo, el comunismo o e socialismo). Pero por el otro, ignora que 3.200 millones de personas vivían con menos de USD 5,5 por día en 2017, pero 4.000 millones estaban en esta situación apenas en 1999. Es decir que, en un período de solo 18 años, cerca de 800 millones de persona abandonaron la pobreza a nivel global.

En este mismo período 1.040 millones de personas salieron de la pobreza extrema, y si se compara el dato de 2017 con el peor de toda la serie (que es de 1982), se observa que 1.240 millones de personas abandonaron la extrema pobreza en este lapso.

Fuente: ICYA en base a Banco Mundial Poverty headcount ratio at $5.50 a day (2011 PPP) (% of population)

Los megarricos

Del otro lado de la pirámide de ingresos están los megarricos. ¿Quiénes eran estos en el año 1999? Buceando en los archivos de la Lista de los Millonarios de Forbes encontramos que ésta era encabezada por Bill Gates, Warren Buffet y Paul Allen (empresario y cofundador de Microsoft, junto con Gates). Tomando el patrimonio de los 5 principales millonarios de la época, observamos que su riqueza ascendió a USD 192.500 millones.

Para el año 2017, los primeros 5 más ricos del planeta (grupo en el cual ahora estaban Jeff Bezos y Mark Zuckerberg) amasaban una fortuna de USD 361.000 millones. Indudablemente, los ricos también se hicieron más ricos, pero esto no implica que los pobres sean más pobres.

Es que, como si se tratara de un pastel, una pizza o una torta, en la medida que la producción global de bienes y servicios crece, hay más riqueza para repartir y todos pueden mejorar su condición. En 1999, el PBI mundial era de USD 45,5 billones, en 2017 de 122,1 millones, o un 170% superior.

Para ir concluyendo, estos datos son compatibles con dos tendencias observadas, una a nivel global, y otra para los Estados Unidos. A nivel global un estudio publicado en 2018 reveló que, por primera vez, el mundo tiene más “clase media y alta” que pobres. Esto es obviamente un nuevo elemento para confirmar que los pobres no son más pobres, sino todo lo contrario.

En Estados Unidos se observa una tendencia similar. Allí se considera que un hogar tiene bajos ingresos cuando ganan menos de USD 35.000 al año. El porcentaje de hogares en esa situación pasó de 37.2% en 1967 a 29.5% en 2017. La “clase media”, en este caso, también se achicó, pasando de 53,8% a 41,3%. Todas estas son buenas noticias, porque en el 2017 29,2% de los hogares tenían altos ingresos (más de USD 100.000 anuales), mientras que este porcentaje era de solo 9% al inicio de la serie histórica.

Growing-High-Income

Mark Perry, del American Enterprise Institute, lo explica así:

Sí, la “clase media está desapareciendo” como escuchamos todo el tiempo, pero es porque los hogares de ingresos medios en los EE.UU. se están moviendo gradualmente hacia grupos de ingresos más altos y no hacia grupos de ingresos más bajos. En 1967, solo el 9% de los hogares estadounidenses (solo 1 de cada 11) ganaba $ 100,000 o más (en dólares de 2017). En 2017, más de 1 de cada 4 hogares estadounidenses (29,2%) se encontraban en esa categoría de ingresos altos, un nuevo récord. En otras palabras, durante el último medio siglo, ¡la proporción de hogares estadounidenses que obtienen ingresos de $ 100,000 o más (en dólares de 2017) se ha más que triplicado!

Cerremos repitiendo lo principal: en la medida que la economía crece, hay más riqueza para repartir, y los ingresos son más altos. ¿Los ricos se vuelven más ricos? Seguramente. ¿Y los pobres? ¡También!

No caigamos en los lugares comunes, estas son buenas noticias para todos.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

¿La mejor o peor década de la historia? Para La Nación así es, Matt Riddley asegura que es todo lo contrario

Por Martín Krause. Publicado el 2/1/20 en: https://bazar.ufm.edu/la-mejor-peor-decada-la-historia-la-nacion-asi-matt-riddley-asegura-lo-contrario/

 

Se han puesto de moda las distopías, que buscan reflejar mundos dramáticos hacia los cuales estaríamos caminando impulsados por el crecimiento económico a toda costa. El ambiente quedaría en el camino y los recursos se agotarían, las cosas van de mal en peor.

Un buen ejemplo de esto es la reciente publicación en la revista del diario La Nación, ahora muy «políticamente correcta», donde se plantea:

Como nunca antes, somos conscientes de la necesidad imperiosa de proteger nuestro hábitat. Pero como nunca antes, lo estamos dañando. ¿Qué debemos hacer ya para cambiar el destino de la Tierra? «Los dinosaurios también pensaban que les quedaba tiempo», aseguran

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/cinco-temas-urgentes-salvar-planeta-nid2318889

No parece ser así, al menos para Matt Riddley, autor de “El Optimista Racional”, quien en una columna plantea que ésta ha sido la mejor década de la historia:

 

“Que nadie te diga que la segunda década del siglo XXI ha sido un mal momento. Estamos viviendo la mayor mejora en los estándares de vida humana en la historia. La pobreza extrema ha caído por debajo del 10 por ciento de la población mundial por primera vez. Era el 60 por ciento cuando nací. La desigualdad global se ha desplomado a medida que África y Asia experimentan un crecimiento económico más rápido que Europa y América del Norte; la mortalidad infantil ha caído a niveles bajos récord; la hambruna prácticamente se extinguió; la malaria, la polio y las enfermedades del corazón están en declive.

 

Poco de esto fue noticia, porque las buenas noticias no son noticias. Pero lo he estado observando de cerca. Desde que escribí The Rational Optimist en 2010, me he enfrentado a preguntas de «qué pasa con …»: ¿qué pasa con la gran recesión, la crisis del euro, Siria, Ucrania, Donald Trump? ¿Cómo puedo decir que las cosas están mejorando, dado todo eso? La respuesta es: porque las cosas malas suceden mientras el mundo aún mejora. Sin embargo, mejora, y lo ha hecho en el transcurso de esta década a un ritmo que me ha sorprendido incluso a los ojos estrellados.”

Parece que estamos utilizando menos recursos, no más, pese al notable crecimiento económico de las últimas décadas:

Los teléfonos móviles tienen el poder de cómputo de las computadoras del tamaño de una habitación de la década de 1970. Yo uso el mío en lugar de una cámara, radio, antorcha, brújula, mapa, calendario, reloj, reproductor de CD, periódico y paquete de tarjetas. Las bombillas LED consumen aproximadamente un cuarto de electricidad que las bombillas incandescentes para la misma luz. Los edificios modernos generalmente contienen menos acero y más se recicla. Las oficinas aún no tienen papel, pero usan mucho menos papel.

 

La nota completa: https://www.spectator.co.uk/2019/12/weve-just-had-the-best-decade-in-human-history-seriously/

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

Capitalismo, socialismo e igualdad

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 4/11/19 en: https://www.libremercado.com/2019-11-04/carlos-rodriguez-braun-capitalismo-socialismo-e-igualdad-89158/

 

Si el capitalismo genera desigualdad, ¿qué diríamos del anticapitalismo?

Leí hace ya tiempo en El Mundo unas interesantes declaraciones de la entonces alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que afirmó:

El sistema capitalista genera desigualdad (…) Pero yo tengo confianza en la historia. Desde que en la Revolución Francesa se explicita la vocación de igualdad de los seres humanos, se han ido logrando cosas.

¿El capitalismo genera desigualdad? Confío en que cuando doña Carmena ejercía de jueza analizara los datos mejor. En las últimas décadas la desigualdad en el mundo se ha reducido, debido a que cientos de millones de personas han dejado atrás la pobreza extrema, especialmente en Asia y África. Esto lo reconocen los economistas de izquierdas, como Piketty, que por eso han cambiado el discurso y ahora se concentran en la desigualdad dentro de los países desarrollados, como si el internacionalismo proletario no fuera ya una bandera progresista.

Hablando de consignas de la izquierda, una seña de identidad del socialismo es la apropiación de la historia. De hecho, el mismo Karl Marx presumió de haber descubierto sus leyes, nada menos –una de las muchas cosas que debo a mi maestro Pedro Schwartz es que me aconsejara leer La miseria del historicismo de Karl Popper hace ya más de cuarenta años.

Cuando Manuela Carmena alude a la historia pensé en esa “fatal arrogancia” de la izquierda, y me fijé en otra de sus características, quizá la más sobresaliente desde la caída del Muro de Berlín. Cuando las personas de izquierdas hablan ahora del capitalismo, han dejado de considerar cuáles son sus alternativas. Por buenas razones, claro. Porque si el capitalismo genera desigualdad, ¿qué diríamos del anticapitalismo?

Por fin, me resultó revelador eso de indicar que la vocación igualitaria de la humanidad se explicitó en la Revolución Francesa, como si no hubiera habido ideas igualitarias explicitadas antes. Y como si el comunismo, el logro más siniestro y criminal del socialismo, no fuera una derivación de esa Revolución, cuya brutalidad es a menudo ignorada. Como la del socialismo real.

Lo cierto es que la admiración de los comunistas por la Francia revolucionaria era tal que, durante mucho tiempo, incluso después de compuesta La Internacional, los mítines del Partido Comunista concluían al son de La Marsellesa.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Optimismo vs pesimismo: no podemos tener certidumbre de los resultados, pero son mayormente positivos

Por Martín Krause. Publicada el 6/2/17 en: http://bazar.ufm.edu/optimismo-vs-pesimismo-no-podemos-certidumbre-los-resultados-mayormente-positivos/

 

Suelo leer regularmente, aunque no todo, el suplemente Ideas del diario La Nación, y suelo encontrar regularmente una visión monótona en sus artículos sobre temas sociales (no veo tanto aquellos sobre arte). Es una visión, digamos ‘políticamente correcta’ que, en buena medida, se contrapone con la línea editorial del diario, más bien liberal/conservadora. Pero claro, siempre se comenta que así es el mundo intelectual y artístico, y así se deja una mitad de la biblioteca de lado.
Por esa razón me llamó mucho la atención encontrar un artículo de Pablo Stefanoni, titulado “Optimismo vs. Pesimismo. La encrucijada global”: http://www.lanacion.com.ar/1979262-optimismo-vs-pesimismo-la-encrucijada-global
Más me llamó la atención cuando comenzó citando algunos autores que, además de, o tal vez por ser optimistas, son muy políticamente incorrectos. Por ejemplo, el profesor de Harvard, Steven Pinker. Dice Stefanoni:
“La mayoría de las personas posiblemente sonrían ante la tesis central del libro Los ángeles que llevamos dentro (2012) -del psicólogo experimental Steven Pinker- acerca de que nuestra época es menos violenta, menos cruel y más pacífica que cualquier período anterior de la existencia humana. Y posiblemente ampliaría su sonrisa al leer las respuestas de este científico en un artículo del diario El País titulado “Las paradojas del progreso: datos para el optimismo”. “La gente a lo largo y ancho del mundo es más rica, goza de mayor salud, es más libre, tiene mayor educación, es más pacífica y goza de mayor igualdad que nunca antes”, dice Pinker. Es cierto que, desde una perspectiva histórica, los datos están de su parte. Y más aún cuando menciona la “revolución de los derechos”, la repugnancia por la violencia infligida a las minorías, las mujeres, los niños, los homosexuales y los animales a lo largo del último medio siglo. Así, respecto de la esperanza de vida, mortalidad infantil, riqueza de las personas, pobreza extrema, analfabetismo, igualdad de género, el capitalismo parecería mejor que cualquier otro sistema previo. Y esto se profundiza si consideramos en el análisis a dos gigantes demográficos: China e India. En el mismo sentido, un artículo del economista francés Nicolas Bouzou en el diario francés Le Figaro convoca a enfrentar el “chaleco de plomo depresivo, antiliberal y nacionalista”. Allí envía a quienes piensan que el mundo está peor a “documentarse o tratarse la depresión”. La imagen elegida por el editor para ilustrar la nota es sintomática: un robot con una sonrisa en su “rostro”.”
También lo cita a Johan Norberg, aunque no su reciente último libro Progress: Ten Reasons to Look Forward to the Future, ya comentado en este blog. Excelente, pensé. Finalmente una visión alternativa en esta sección del diario. Pero, en definitiva, no. Empezando por la ilustración ‘pesimista’ del artículo:

¿Y ante tales noticias positivas? ¿Cuál sería la razón del pesimismo? El mismo Norberg está lejos de ser un ciego y alerta sobre los peligros del futuro. Señala que lo peor que podría ocurrir sería olvidar el enorme progreso alcanzado en estos últimos siglos a partir de las ideas del Iluminismo, la libertad individual y el progreso económico. Dice Stefanoni:
“El “maridaje” entre liberalismo y democracia no es intrínseco. Y la democracia requiere de un cierto entorno igualitario (no sólo económico) y el hecho de que los ricos no puedan decidir por encima del resto. Pero, además, el “proceso de civilización” lleva consigo la posibilidad de regresiones, incluso violentas, procesos de “descivilización”, y eso es lo que hoy está sobre la mesa. Esta des-civilización puede operar, no sólo como puro colapso, sino también como descivilizaciones cotidianas. Es cierto que los populistas de derecha mienten -ya se habla de la post-verdad en relación con el fenómeno de Trump- o que gran parte de la izquierda a menudo siente nostalgia por lo que “nunca, jamás, sucedió”. Y hoy, frente a la idea de que todo pasado fue mejor, aparece una defensa del capitalismo actual en el sentido de que el mundo “jamás fue tan bueno”. Pero si uno de los objetivos del “proceso de la civilización” es lograr certidumbres respecto del futuro, ahí el sistema actual hizo agua.”
Comparto con el autor que han caído las utopías, pero es utópico pretender también que existe una organización social que garantice la certidumbre. Si hay algo que no conocemos es el futuro. Tal vez, donde solamente se la pueda encontrar es en el cementerio. El capitalismo es así: no garantiza certidumbre, pero muestra resultados incomparables. Había más certidumbre en el feudalismo: si nacías campesino, morirías campesino (y bastante rápido). También en el comunismo: te garantizaba una vida mediocre y pobre pero sin sobresaltos, a cambio de todas tus libertades.
No podemos tener certidumbre de los resultados (aunque en su gran mayoría son positivos) y existen amenazas, pero puede ser una de ellas pretender cambiar certidumbre por libertad.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).