Podemos debatir…y quizá engañar

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/9/16 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/podemos-debatiry-quiza-enganar/

 

Cuando en Podemos dicen la verdad, procuran tapar sus consecuencias más ominosas. En el caso de los medios de comunicación, hace apenas tres años Pablo Iglesias afirmó: “que existan medios privados ataca la libertad de expresión”. Su respaldo al chavismo y al kirchnerismo, de abierta hostilidad a la prensa libre, es conocido. Y al final ya directamente señaló a un periodista de El Mundo con su nombre y apellido: Álvaro Carvajal. Se montó un lío, y en Podemos se apresuraron a exigir…¡un debate!

Es el truco más antiguo de la casta: cuando lo que dicen y hacen les puede representar un coste político, procuran disolverlo, y así lo hizo Carolina Bescansa en Espejo Público: “hay que abrir un debate sobre los medios de comunicación”, cuando es patente que su aversión a la libertad no requiere debate alguno, porque es diáfana.

Otro truco es el arrepentimiento en lo accesorio. Pablo Iglesias pidió disculpas porque había hecho algo malo: personalizar. No pidió disculpas por rechazar la libertad: “es un error personalizar una crítica…Está bien que yo pueda manifestar mi opinión sobre los propietarios de medios de comunicación que condicionan líneas editoriales, eso es justo, pero no está bien que yo diga eso y personalice con un redactor al que además tengo aprecio”.

Esto es bastante astuto, y quizá les salga bien, es decir, quizá les sirva para ocultar el censor que estos anticapitalistas llevan dentro. Pero quizá no les sirva, y no sólo porque se les puede escapar el ramalazo más totalitario, sino porque, aunque no se les escape, es difícil que no se note en alguna medida incluso cuando argumentan con más serenidad. Por ejemplo, cuando aseguran que la información es un “derecho” que no se puede “mercantilizar”, como si el mercado extinguiese los derechos, las libertades y el pluralismo y el Estado los promoviese. O cuando desvarían sosteniendo que hay que controlar a los medios para “proteger la libertad de los periodistas”. No es fácil que mucha gente crea semejantes patrañas, ni que en Podemos sólo les interesa la transparencia, “evitar la concentración”, imitar a los países de “nuestro entorno” y demás. Por cierto, hablando de países, en su campaña para evitar la propiedad cruzada de los medios, los de Podemos siguen la huella antiliberal del régimen de los Kirchner.

Ese es su problema fundamental: se les nota. Es demasiado espectacular la tomadura de pelo cuando alegan que su objetivo es “poner fin al control gubernamental” de la agencia EFE. Y nadie que aprecie ligeramente la libertad dejará de sentir un escalofrío cuando ve que Podemos quiere crear un Consejo Audiovisual que “supervise” los medios, y quiere obligar a que se estudie en los colegios la asignatura: “educación mediática”. Si esto no es el Gran Hermano, que venga Orwell y lo vea.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

¿Cambios en la política exterior china?

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 30/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1713985-cambios-en-la-politica-exterior-china

 

En la reciente reunión de los Brics celebrada en Brasil, la sensación de que ese grupo de “potencias emergentes” está siendo liderado por China resultó evidente. Por primera vez, China mostró un inequívoco apetito por ser considerada públicamente como una de las dos más importantes potencias mundiales. Al mismo nivel de los Estados Unidos. Esto supone un cambio importante en la actitud mantenida por China en el escenario internacional en los últimos años, basada en participar en los diálogos más trascendentes del mundo, pero no liderar en la acción.

China no es una democracia y será difícil que alguna vez lo sea. Al menos por las vías tradicionales. Porque la democracia, por definición, supone pluralismo y diversidad de opiniones. Y esto contradice rotundamente el principio rector del “partido único”, proclamado por el Partido Comunista de China, del cual depende su propia existencia.

Por ello, en lo inmediato, el objetivo de la comunidad internacional ha sido que China respete el Estado de Derecho, incluyendo las libertades individuales esenciales y los derechos humanos de su pueblo, cumpla con sus obligaciones externas y respete el derecho internacional, ajustando al mismo su conducta en sus relaciones con el resto del mundo.

Por primera vez, China mostró un inequívoco apetito por ser considerada públicamente como una de las dos más importantes potencias mundiales

Lentamente se ha ido avanzando en esa dirección. Pero lo cierto es que todavía el objetivo no se ha alcanzado. La masacre de la Plaza Tiananmen, hace ya 25 años, fue -en su momento- una tragedia y nada asegura que no pueda repetirse.

Lo cierto es que con el reciente cambio de liderazgo en China, ha crecido la impresión de que la lenta marcha china hacia la convergencia con la comunidad internacional se ha acelerado. No obstante, cuando la economía china sigue produciendo un milagro inédito de crecimiento, algunos resentimientos chinos han vuelto a la superficie.

Prueba de ello es que, simultáneamente, aparecieron actitudes agresivas en los conflictos fronterizos de China con sus vecinos asiáticos, lo que ha generado una ola de inquietud. Todo parecería estar alimentado por un nacionalismo resentido derivado de lo que China llama (no sin razones) “un siglo de humillaciones” por parte de las naciones occidentales. Ese nacionalismo parece estar estimulado desde lo más alto del poder y comprende a las fuerzas armadas.

El nacionalismo flota en la administración del presidente Xi Jinping. Y genera inquietudes. Porque transforma los conflictos de soberanía en un proceso irreversible de “recuperación de lo que ha sido robado a China”, en el que no debe necesariamente descartarse el uso de la fuerza. Y porque, en los hechos, posterga la sed de libertad. Como ocurre hoy con los habitantes de Hong Kong, que han salido a la calle a protestar contra el autoritarismo.

En las últimas semanas, China y los Estados Unidos -como es habitual- han conversado bilateralmente sobre estos temas, en busca de armonizar posiciones en un mundo que nuevamente está lleno de serios peligros. Y de limar asperezas y diferencias que no ayudan cuando de definir políticas conjuntas ante problemas comunes se trata.

Disminuye tensiones y remplaza una actitud de provocación que amenazaba a la paz y seguridad

Quizás como resultado de esas conversaciones China acaba de tomar una decisión importante, que cabe aplaudir. Porque con ella disminuye tensiones y remplaza una actitud de provocación -y de prepotencia- que amenazaba a la paz y seguridad.

La de retirar de las costas de Vietnam la plataforma de exploración petrolera que allí había instalado hace dos meses. Que operaba custodiada por naves de guerra, que habían establecido una “zona de exclusión” de doce millas en su alrededor, en la que nadie podía navegar. Para ello, además de la presencia naval, los aviones de caza chinos sobrevolaban la plataforma, regular y amenazadoramente.

Hablamos de la plataforma de China National Petroleum Corporation, denominada HD 981. Que ahora se desplazó hacia la isla de Hainan, en China, fuera de las aguas disputadas con Vietnam. Estaba explorando en busca de hidrocarburos en las disputadas costas de las Islas Paracel, en el Mar del Sur de China.

Esta es una señal positiva. Que distiende las tensiones con Vietnam. Las que hasta habían provocado -en distintas ciudades de Vietnam- revueltas populares en las que (aparentemente de modo espontáneo) se agredieron distintas fábricas de empresas chinas, taiwanesas y coreanas del sur que operan en Vietnam.

Originalmente se había anunciado que la enorme plataforma de exploración petrolera permanecería en la zona de las Islas Paracel hasta el mes de agosto venidero, cuando -cabe recordar- comienza efectivamente la temporada en la que aparecen los peligrosos tifones, propios de esa región.

La empresa petrolera china aseguró que el retiro anticipado de su equipo tuvo que ver con haber finalizado, antes de lo previsto, las labores que en su momento le habían sido asignadas. Anunciando, además, que habría encontrado “signos positivos” que, aparentemente, sugieren la presencia de hidrocarburos.

La plataforma de exploración -del tamaño de un estadio de fútbol y con una altura similar a la de una casa de 40 pisos- está de regreso en China. Y no porque se acercaba el tifón Rammasun, sino porque se ha buscado reducir el nivel de tensión con Vietnam, que era preocupante y transmitía inestabilidad a la región toda.

También hay una señal adversa: la reciente distribución de nuevos mapas oficiales chinos en los que la zona fronteriza que China tiene en litigio con la India aparece ahora como propia

Lo sucedido en torno a las Islas Paracel con la remoción del equipo petrolero cuya presencia era desafiante, es una buena señal. Ella podría sugerir el comienzo de un cambio de actitud en materia de política exterior china. En dirección a la flexibilidad y a ser algo más contemporizadora. Y -por ende- menos arrogante.

No obstante, también hay una señal adversa: la reciente distribución de nuevos mapas oficiales chinos en los que la zona fronteriza que China tiene en litigio con la India aparece ahora como “propia”. Sin mención alguna al conflicto de soberanía.

China no sólo contiene una antigua y fascinante civilización. Es una nación conformada nada menos que por la quinta parte de la población mundial. Imposible -por ello- de ser ignorada.

Queda visto que, en materia de política exterior, China ha comenzado a reclamar la posición de liderazgo que, cree, le corresponde. Aunque eludiendo todavía, de alguna manera, asumir un rol protagónico en las crisis más sensibles.

Una nueva etapa puede haber comenzado, donde lo inesperado de pronto se transforme en inevitable. Con China siempre en el escenario.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Continuidad o cambio? Gobierno o Gobernanza?

Por Javier A. Cubillas. Publicado el 27/4/14 en http://recontextualizacionpolitica.blogspot.com.ar/2014/04/continuidad-o-cambio-gobierno-o.html

 

Transitamos por una época que nuevamente es un tobogán en materia de política económica. Desde fines del año pasado, de modo cíclico, ascendemos y descendemos en nuestras aspiraciones y consideraciones sin freno alguno. Venimos de la agudización en los problemas en lo económico y el impacto en los indicadores laborales y comerciales, los problemas con las policías locales y los actos de vandalismo y una navidad triste con múltiples cortes de luz.

Luego pasamos por un verano intenso, con el dólar devaluado por la política del nuevo gabinete económico de Cristina, el nuevo salto en la inflación, las duras negociaciones paritarias y paros sectoriales, y uno general, el retiro de subsidios a la clase media, los hechos de linchamiento, y una tenue calma que precede al mundial y después ( o peor, entre los partidos del mundial).

Y estamos, ahora, a la espera de las nuevas medidas en materia de política económica que buscarán un nuevo ajuste, sumado al lanzamiento de todas las candidaturas políticas en la búsqueda del desarrollo territorial y las negociaciones para coaliciones presidenciales, y nuevamente,  estaremos en un fin de año complejo, con la sumatoria de todas las problemáticas no resueltas o agravadas, conforme a la lógica k, del eterno redoble en la apuesta política.

Ante todo esto, la pregunta que se instaló en los últimos 10 días expresa la duda historia y genética de la política y sociedad argentina. ¿Continuidad o cambio? Y la verdad que pensar en continuidad o cambio? a esta altura de los acontecimientos ya debería ser una pregunta de fácil respuesta, y la misma seria (insisto, debería ser) análogamente ejemplificada como ¿barbarie o civilización? Pero lamentablemente no, esto no es así, todavía la duda histórica y genética de la argentina conservadora, tanto de derecha y de izquierda, o autoritaria y radicalizada, no nos ha dado lugar a un proceso civilizado de alternancia en el poder, en clave pluralista, conforme al régimen liberal repúblicano y democrático que consagra la constitución nacional de todos los argentinos.

Ergo, visto todo esto en términos cuasi modélicos y en comparativa para facilitar la comprensión,  correspondería proponer una visión sobre qué significa la continuidad y que significaría un cambio?:

  La continuidad supone:                                  El cambio aspira a:

1  Hobbes y/o Laclau Popper y Nozick
2 Dinámica populista Pluralismo liberal
3 Sectores clientelizados Ciudadanía
4 Retro-progresismo Progreso sin retrocesos
5 Racionalismo romántico Racionalismo critico
6 Visión cínica de la problemática social Visión clínica de la problemática social
7 Cultura estadocéntrica como herramienta de cambio social Innovación económica como herramienta de cambio social
8 Argentina centralista y portuaria Las Argentinas, de regiones y capitales portuarias,  mediterráneas y andinas.
9 La actividad política y el poder político como centro y motor de la vida y obra de la sociedad. Los estilos de vida y la creatividad emancipadora cómo motor de las libertades y el control al poder político.
10 Se mantiene la idea de Gobierno. Se avanza hacia la Gobernanza.

Este esquema, que bien puede ser una posible muestra rápida y ejemplificadora de las cosmovisiones en discusión, nos debe fortalecer el espíritu para comprender y activar un razonamiento tributario de la experiencia fallidas anteriores, pero con fines a emprender, el aprendizaje cívico más importante que implica dejar de lado las practicas medievales de lealtad, para actuar como ciudadanos con derechos y responsabilidades sociales, políticas y económicas, después de 30 años de vida democrática.

Así, es clave abandonar la mentalidad unidimensional de la política en la que el gobierno y la presidencia son el principio del sistema político para pasar definitivamente a la idea de poliarquías regionales que desarrollen las diferencias socioculturales de la Argentina, y así, de este modo, con varias capitales, una financiera, otra política, una cultural, y o histórica, y las que puedan surgir de una estrategia inteligente sobre la función del Estado, y un ejercicio efectivo de una dinámica de controles intrafuncionales en la administración pública, se pueda avanzar definitivamente hacia la idea de gobernanza, dejando de lado la de gobierno.

 

Javier A. Cubillas es alumno de grado de la Licenciatura en Ciencias Sociales y de la Maestría en Economía y Ciencias Sociales  en el Instituto Universitario ESEADE. Además, es Coordinador del Programa de Jóvenes Investigadores y Comunicadores Sociales de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. 

Irán, en una guerra distinta

Por Emilio Cárdenas . Publicado el 26/10/12 en http://www.lanacion.com.ar/m2/1520176-iran-en-una-guerra-distinta

En su carrera por enriquecer uranio a niveles capaces de producir armas nucleares, Irán sigue arremetiendo contra todo. A cualquier costo. Porque su economía está seriamente deteriorada y su signo monetario sometido a un proceso de evaporación que es consecuencia de una inflación desenfrenada.

Salvo sorpresas, sus reservas en moneda extranjera podrían agotarse en julio de 2014. No obstante, para gastar buena parte de los 53.000 millones de dólares que generan sus exportaciones de hidrocarburos no hay otra prioridad mayor que la asignada al controvertido programa nuclear. Ocurre que para la teocracia shiita, la gente simplemente no cuenta y sus urgencias entonces deberán esperar. También allí un perverso “cepo cambiario” obra de ineficaz cerrojo impuesto a todos, menos al Estado y a sus funcionarios o ambiciones.

En ese escenario, en las últimas semanas, Irán ha sido protagonista de dos batallas cibernéticas, muy distintas.

Una es la que tiene que ver con la decisión de los proveedores satelitales europeos de dejar de transmitir los programas de las 19 estaciones de radio y televisión estatales iraníes que operaban por esa vía en sus emisiones a Europa y a Medio Oriente.

Proveedores satelitales europeos de dejar de transmitir los programas de las 19 estaciones de radio y televisión estatales iraníes que operaban por esa vía en sus emisiones a Europa y a Medio Oriente

Hablamos de la empresa francesa Eutelsat y de la británica Arquiva que, de pronto, debieron ajustar sus conductas al nuevo paquete de sanciones de la Unión Europea y sacar del aire al Estado iraní silenciando así a su infatigable maquinaria propagandística. Con esta medida, sin precedentes respecto de ningún Estado, las autoridades iraníes perdieron una audiencia diaria del orden de los 200 millones de familias. No es poco.

Irán no respeta en su seno ni el pluralismo ideológico, ni religioso o político, ni la libertad de expresión e información por lo que bloquea sistemáticamente las emisiones de la Voz de América y de la BBC, a las que hipócritamente califica de “emisoras de la oposición”, y encarcela sin miramientos a los disidentes. Insólitamente, acusó a la Unión Europea de “cercenar la libertad de expresión e información del pueblo iraní”. Una demostración de cinismo estremecedora, ciertamente de no creer.

Ante lo sucedido, no es imposible que las emisoras estatales (públicas, según algunos) iraníes se vuelquen ahora a trabajar desde Internet. Como en su momento lo hicieran algunas de las emisoras venezolanas independientes que habían sido previamente silenciadas por capricho de Hugo Chávez, que tampoco respeta la libertad de expresión, en rigor, ninguna libertad como surge de su reciente abandono del Pacto de San José de Costa Rica, que no ha merecido -pese a su gravedad- condena regional alguna. Apenas algún comentario -bastante menor- en sede de la ahora recelada OEA.

La segunda batalla que libra Irán es de signo diferente. Sus consecuencias se producen en el extranjero. Se trata de un demoledor ataque concertado aparentemente por “hackers” iraníes, que desde una organización denominada Qassam Cyber Fighters, tiene por blanco los sistemas electrónicos de entidades extranjeras. Entre ellas, los de dos bancos estadounidenses, cuyos sistemas electrónicos son blanco de toda suerte de interrupciones y manipulaciones por parte de los “hackers” iraníes.

Los referidos ataques cibernéticos iraníes fueron anunciados abiertamente, con alguna anticipación, y han podido ser sostenidos eficazmente por espacio de cinco semanas, pese a las medidas electrónicas defensivas dispuestas por las entidades objeto de los mismos.

El Pentágono norteamericano, cabe recordar, dedica anualmente unos tres mil millones de dólares a las tareas de anticipación y defensa de este tipo de aventuras contemporáneas.

A ello se suman los ataques de idéntica naturaleza lanzados contra la empresa más valiosa del mundo: “Saudi Aramco”, la empresa petrolera estatal de Arabia Saudita, país que es el principal enemigo regional de Irán. Sus sistemas electrónicos fueron también saboteados y paralizados -a mediados de agosto pasado- por los “hackers” iraníes. Las tres cuartas partes de la información que contenían resultó borrada y reemplazada por una imagen de la bandera norteamericana, en llamas. A ello se agrega un posterior ataque, de similares características, perpetrado contra “RasGas”, una gigantesca empresa de Qatar, que comercializa gas natural.

Ha aparecido una nueva y peligrosa forma de enfrentamientos y agresiones entre las naciones, que ha comenzado a ser usada también por los iraníes. Va mucho más allá de lo que hasta ahora denominábamos espionaje y es capaz de producir -a la distancia- daños de gran magnitud. Pertenece al capítulo de lo que se denomina la “ciber-guerra”. Irán, queda visto, ha comenzado a incursionar en él.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Y si,.. deberíamos tenerle miedo!!

Por Eduardo Filgueira Lima. Publicado el 14/9/12 en http://www.libertadyprogresonline.org/2012/09/14/y-si-deberiamos-tenerle-miedo/

 “No tengamos temor de los que están encaramados, porque lo que nos parece altura es despeñadero”. (Séneca)
La Sra. Presidente – como es de público conocimiento – expresó desaprensivamente que “…también deberían tenerme miedo a mí,.. un poquito..”. Lo hizo en tono coloquial, casi permitiendo entrever interpretaciones varias,.. entre la admonición y la representación burlesca, que permite la minimización final de su frase.
Pero en cualquier sentido la intención fue hacer sentir que su poder goza de buena salud, cuestión que ahora me permito poner en duda, porque quien tiene el poder no lo declama: lo ejerce y casi siempre sin que se note!!
El hecho que deba manifestarlo – coreada por su corte de aplaudidores – pone de relieve su debilidad. Se evidencia así su entorno, pequeño, adulón y circunspecto, remiso a las gracias caprichos y ocurrencias de la soberana.
Pero no es todo de tal suerte, también saben que tanto pueden ser reconocidos hoy como eyectados mañana, según el humor o la interpretación que se le otorgue al más ligero y aún insignificante desliz.

Nuestra mandataria quiso hacer sentir aquello que cuando se posee no es necesario expresar, porque los demás lo reconocen. Se reconoce cuando es merecido, cundo es justo, cuando es digno. Cuando no es así, cuando se sabe íntimamente que afloran costados flacos, que se hacen evidentes los problemas y contradicciones día a día, que aparecen las dudas, que todo no resulta tan claro como se supuso, entonces se hace necesario más que insinuar: decir y decirlo con todas la letras.
Porque no es cuestión de aflojar, ni de mostrar las debilidades: hay que redoblar la apuesta, porque no es cuestión que alguno se anime en los desafíos. Y aunque se sepa débil se debe mostrar convicción y fortaleza: “…señores,.. aquí que nadie se anime porque el poder lo tengo yo,..”
Parece un imperativo irrenunciable dominar por el temor, sin comprender que: “El poder es bien tenido cuando el poderoso es más amado que temido”[1].
La frase no pasó desapercibida. Muchos optaron temerosos por la sumisión,.. otros por rebelarse ante la insinuante muestra de poder opresivo.
¿Es solo eso?,..¿es apenas una bravuconada discursiva? ¿O es un síntoma que demuestra las formas de manipulación de los otros, a la vez que de disimulo y encubrimiento de la propia debilidad?
En ambos casos resulta preocupante porque nos remite a consideraciones e interpretaciones relacionales sobre el poder y sus diferentes formas de ejercicio: tanto en el caso expresar su dinámica de ejercerlo por el temor, como en el de manipular la opinión para disfrazar su debilidad.
En el primer caso no sería más que la expresión de una forma de ejercicio cotidiano que en nuestro país vulnera diariamente derechos individuales fundamentales, en aras de un supuesto beneficio colectivo que no resulta tal. Y en el segundo, porque la debilidad explicita las carencias, pone de manifiesto que solo se cuenta con el apoyo de los adulones y las pocas ideas que pueden ofrecer los cercanos. Falta lo que se necesita: las ideas y opiniones de “los otros”, las que enriquecen en la diversidad, las que fortalecen en lo plural.
Así como es como también se evidencia la ausencia de caminos y alternativas políticas que supongan rumbos ciertos.
Dicen que los gobernantes se parecen a los gobernados,.. y en cierta medida esta presunción parecería acertada, ya que precisamente es del pueblo de donde surgen. Pero esta apreciación termina por hacer culpable a la víctima que ha apoyado a quienes les han ofrecido un futuro mejor: relación dicotómica que posibilita hacerse del poder “vendiendo mejor” ser el portador elegido con las mágicas soluciones para satisfacer las demandas.
Pero ello en el fondo si bien supone una lógica de comportamiento racional, no debe ser extendido al punto de creer que la racionalidad individual conduce e implica racionalidad social.[2]
Como por otra parte no es posible considerar y sostener que el gobernante que promete, se comporta y actúa desprendido de sus intereses particulares.
Con esta relación dual – en la que participan las más de las veces – “los intermediarios”, se construye el poder enfrascado en su miopía: la de “no saber que no sabe” y la de saber que se debe sostener en el poder a cualquier costo y seguramente por un corto plazo.
Es por ello que debemos tenerle miedo: porque tanto la ignorancia que supone “no saber que no se sabe”,.. como la ambición desmedida de conservar el poder a cualquier costo, suelen conducir por los caminos más tortuosos.
La expresión de la Sra. Presidente nos debe alertar y debemos si,.. tenerle miedo. Aun suponiendo que no signifique ninguna forma de coerción, aunque lo es de alguna manera. Debería saber que a quien se respeta como persona (y obviamente más allá de la investidura), no se le teme. Aunque parece evidente que ella además disfruta con el temor que supone que genera.
Se le de temer por las consecuencias de sus actos. Que no son inocentes, que responden a una ideología, que concibe como el mejor camino para su proyecto “nacional y popular” y que no reparará en imponer a cualquier costo.
Pero este proyecto – cuyo título ya limita y refrena: ¿Cómo decir que uno se opone a un proyecto que se declama “Nacional y Popular?,.. ¿Cómo decir que el que ampulosamente se denominó de “desarrollo con inclusión” no fue tan cierto como representado? – que lleva casi diez años, describió la parábola del “cerdo domesticado”[3], y nos fue cercenando las libertades poco a poco, mientras nosotros nos fuimos acostumbrando.
A la par se recurrió a las farsas, enredos y engaños más inverosímiles para fanatizar a los más cercanos e intentar convencer a los más lejanos. Una parva de intelectuales, artistas – todos ellos cercanos al pensamiento socializante y populista – desclasados y también aquellos dependientes del favor político, se sumó fervientemente. Otros supieron mirar con desconfianza.
Pero en casi diez años el deterioro del país ha sido extremo.
Aunque se intente disimular: la educación (¿cuántos completan los estudios secundarios?), la salud (no tenemos que mirar más que las condiciones de la estructura hospitalaria o los resultados en salud), las condiciones de vida (¿Cuál es el nivel de pobreza en la Argentina de la inclusión: el 20%,.. el 25%?, ¿Cuántos penan por una vivienda digna?), la alimentación (¿Cuántos deben acudir a comedores para asistencia alimenticia, para acceder a una comida diaria,.. y el resto del día mate?),….
El 52% de lo que producimos se transforma en carga impositiva[4], para sostener un Estado elefantiásico (el empleo público – prebendario – ha crecido más que el empleo privado), ineficiente, plagado de corrupción y con malos servicios.
Además financiado por una impresionante emisión, que ha incrementado la base monetaria generando la inflación que sufrimos hoy (22%)[5], aunque la presidente del Banco Central haya dicho lo contrario. Y otras formas menos convencionales de financiamiento del gasto público (Ej. ANSES)
Hemos protegido y subsidiado a multiplicidad de empresas amigas del poder para hacer de cuenta que todo andaba bien y sostener bajas las tarifas, o para “proteger los puestos de trabajo” (¿?), cuando la mayor parte de los empresarios quieren eso: ser protegidos (protección arancelaria) o ser subsidiados. La diferencia la paga la gente mediante impuestos, o insumos más caros y de baja calidad.
Se ha perseguido a la prensa independiente, se ha silenciado o cooptado a quienes pensaban distinto, se ha pretendido instalar un discurso hegemónico y una ley de medios que supone pasar a un monopolio estatal, con el argumento de “la libertad de prensa”, que es precisamente lo que se quiere destruir.
Nos hemos peleado con casi medio planeta. Hemos perdido 9 puntos en el año 2012, en competitividad[6], así como hemos logrado la desconfianza en los inversores, lo que inevitablemente nos deja desnudos ante nuevas oportunidades de generación de riqueza y lo que en verdad potencialmente ofrecería los mentados “nuevos puestos de trabajo”.
Dependemos de la soja y de la reactivación de Brasil para obtener un crecimiento del 1,5 al 2% en 2013[7], y desechamos toda otra oportunidad de intercambio y desarrollo (salvo está: Angola y Azerbaiyán).
Y encontramos como escusa que: “se nos cayó el mundo encima” y algunos se preguntan “¿O nosotros nos caímos del mundo”: la economía argentina evidencia un “sobreajuste” muy superior al del resto de las economías emergentes y se prevé que sea la que menos crezca a nivel regional[8].
El cepo cambiario pone en evidencia el fracaso de la política económica.
Y la lista puede seguir. Podríamos escribir un libro con cada tema. Ni las políticas sociales, ni las políticas económicas, ni el accionar político, han sido las que pudieron haber maximizado el bienestar general.
Y para ello han recurrido a cualquier artilugio manipulador (INDEC), o las patotas de “La Cámpora”, “La Kolina”, “La Güemes”, o tantas otras. Sino alguna otra medida “estatizante” (como el caso Ciccone para proteger de la Justicia a algún funcionario sospechado).
La lista es extensa y los mortales tratamos de acordarnos de las cosas buenas. Como en el servicio militar: adentro muy enojados con el suboficial que nos tenía “zumbando”,.. pero al salir nos acordábamos de los buenos momentos de camaradería, la “ranchada”,.. etc.
Pero sucede que nosotros “todavía estamos adentro” y la Sra. Presidente no solo expresó que “iban por todo”,.. sino que además debemos “tenerle miedo” y si,.. tiene razón, con lo que ha hecho y pretende hacer con el país, debemos tenerle miedo, porque piensa hacerlo a cualquier costo y con sus adláteres denostando a quien se lo merezca por no adherir a la dinastía K.
Pero ambos – ella y nosotros – sabemos de su debilidad,.. porque solo con bravuconadas puede aparentar mantenerse encaramada sin vislumbrar el despeñadero por el que nos conduce a todos,…

Notas de referencia:
[1] A. López De Ayala
[2] Bates, R. & Krueger, A.O. 1994
[3] A. Benegas Lynch (h)
[4] Ieral de la Fundación Mediterránea (Córdoba, 2012)
[5] IPC (Congreso, 2012)
[6] IDESA. Informe Nº 458 de Septiembre de 2012.
[7] C. Melconián (2012)
[8] Ombrellieri (2012)

Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Aspirante a Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y Profesor Universitario.

 

La política del miedo:

Por Alejandra M. Salinas. Publicado el 7/9/12.

A raíz del reciente comentario presidencial sobre el temor debido al Poder Ejecutivo parece oportuno reflexionar sobre la relación causal directa entre el miedo y la política. El primero, entendido como el miedo individual a perder las libertades, las propiedades, y en última instancia la vida misma; la segunda, como la acción gubernamental que es la principal causa y artífice de esas pérdidas.

En efecto, históricamente los gobiernos han restringido las libertades individuales en nombre de una idea, una necesidad o una circunstancia, y lo han hecho en regímenes de todo tipo y color político. Esas restricciones no sólo han causado pérdidas económicas y materiales, sino, lo que es peor, con frecuencia han obstruido y hasta destruido los planes de vida de muchas personas, planes que terminan por ser reemplazados con meros intentos por subsistir al margen de esas restricciones y de sus nocivos efectos.

Claro está, la forma más extrema y amenazadora utilizada por los gobiernos para tener éxito en las restricciones por ellos impuestas ha sido instaurar el miedo en la sociedad: en los regímenes dictatoriales y totalitarios, el uso de la violencia y del asesinato han constituido y constituye aún el principal método para difundir el miedo bajo la forma del miedo a la muerte. En regímenes no totalitarios ni dictatoriales, el miedo cobra otras formas, no menos preocupantes: el miedo a la expropiación, el miedo a la persecución y la arbitrariedad fiscal, el miedo a la pérdida de la libertad de expresión y de movimiento, el miedo de una persona libre a convertirse en títere o muñeco de funcionarios autoritarios y resentidos.

La historia política mundial está lamentablemente y en gran parte marcada por las decisiones y acciones de gobiernos que obligan a ciudadanos atemorizados a vivir y trabajar en determinados moldes que esos gobiernos imponen discrecionalmente por la fuerza. Quienes se niegan a ser sí moldeados son retratados como enemigos públicos y perseguidos abierta o secretamente, ya que constituyen un elemento de posible “contagio” y ejemplo indeseable de resistencia. Por un lado, el heroísmo cívico, caracterizado por el amor a la patria y a las libertades republicanas y como el esfuerzo por proteger y defender esos valores, es catalogado por sus detractores como un interés de clase  o una ideología sin permiso, y denunciado sistemáticamente como una traición. Por el otro lado, el heroísmo económico, caracterizado por el esfuerzo de emprendedores y empresarios por crear riqueza genuina a pesar de innumerables obstáculos, y con ella crear trabajo y bienestar general, es vilipendiado o reducido a una fuente de recursos para saciar la creciente voracidad fiscal. A la larga, ni héroes ni villanos logran triunfar, y la sociedad se asimila a esa jungla hobbesiana signada por una lucha constante y la eventual decadencia. Tal es el resultado inevitable de la política del miedo.

Contra este resultado ha luchado el liberalismo clásico en tanto doctrina política que busca asegurar las mejores condiciones posibles para proteger las libertades individuales de las agresiones de los gobiernos. Las recetas institucionales liberales que posibilitan el éxito en dicha tarea son variadas y bien conocidas: separación del poder, soberanía individual, primacía de la paz, mercados libres, igualdad ante la ley, etc. Algunas de las recetas motivacionales que subyacen a las instituciones son más difíciles de adoptar: respeto mutuo, actitud de diálogo, benevolencia desinteresada, pluralismo de ideas, etc.

En definitiva, el orden social de la libertad bajo la ley ha sido la contribución más destacada de la tradición intelectual liberal, y el principal blanco de aquellos gobiernos en los cuales el antagonismo y el miedo reemplazan al diálogo y a la seguridad que otorga la vigencia de la ley. Regresar a la libertad implica, por ello, minimizar el miedo que inspira todo gobierno.

Alejandra M. Salinas es Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y Doctora en Sociología. Fue Directora del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de ESEADE y de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas. Es Secretaria de Investigación y Profesora de las Asignaturas: Teoría Social, Sociología I y Taller de Tesis de ESEADE.