Ocho reflexiones sobre las PASO

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 23/8/19 en: https://www.portfoliopersonal.com/Research/Noticia/Nicolas_Cachanosky_PPI_reflexiones_sobre_las_PASO_23_de_agosto_2019?fbclid=IwAR2lDsV5LDlZAvIX33pao3SLiYTWKazz67nkqbGPtfJaC3zWWP0xDPkNnms

 

Las primarias del 11 de agosto dejaron una de las peores crisis financieras en la historia argentina. El resultado electoral ha alterado significativamente las expectativas futuras del país y, con ellas, el potencial desempeño económico en los próximos años. A continuación, algunas reflexiones y las reacciones políticas a los resultados electorales.

 

1. Es claro que la crisis se desata por la inesperada victoria electoral de Alberto Fernández. De lo contrario, ¿cómo explicar que la venta de títulos argentinos en los mercados internacionales haya comenzado a momentos de conocerse los resultados electorales? Dado que cada partido ha ido a las PASO con un solo candidato, las mismas funcionan como encuesta nacional de las elecciones presidenciales en Octubre, y no como un filtro de candidatos intra-partido. Recordemos también que Alberto Fernández se presenta como candidato del partido que entona “combatiendo al capital” en su himno partidario. La gestión K hizo honor al himno peronista con expropiaciones como las de Repsol-YPF y las AFJP ¿Qué esperaban acaso? ¿Una lluvia de inversiones?

2. La imagen chavista asociada a la fórmula de Alberto Fernández la produce el mismo kirchnerismo; no es cierto que sea responsabilidad de Juntos por el Cambio. En todo caso, Cambiemos será responsable de haber polarizado el escenario político con el kirchnerismo, pero no de la imagen que “los K” dan al mundo. Alberto Fernández debe recordar que en las elecciones no se lo elige sólo a él, sino que se lo elige a él, a Cristina F. de Kirchner, a La Cámpora, etc. Si A. Fernández se encuentra incómodo con la comparación Chavista, entonces debería haber prestado atención a quienes sale a representar como candidato a Presidente. Podría haber manifestado ese rechazo a la imagen chavista pasándose a Juntos por el Cambio, como lo hizo Pichetto quien pertenecía a las filas K hasta hace pocas semanas.

3. Es natural que A. Fernández tenga problemas para generar confianza en los mercados. Su equipo económico aún no formalizado se contradice cada 24hs. En tanto que, cada vez que habla con un medio, muestra o que no entiende la situación económica del país o da a entender un posible nuevo default soberano. Como si eso fuera poco, debe ser el único candidato a Presidente del que se tenga registro que es nombrado por el candidato a Vicepresidente. ¿Más allá de los cargos, quien va a detentar el poder en los hechos?

4. Por su lado, Juntos por el Cambio no deja de presentar sus propios problema de diagnóstico. Si bien es cierto que el timing de la crisis la explican las PASO, no es menos cierto que la dimensión (tamaño) de la crisis lo explica la propia política monetaria de Cambiemos.

5. El gobierno parece tener la ilusión de que la economía se encontraba encaminada sobre bases sólidas. El problema fue tener la mala suerte de un shock externo. Sin embargo, la política económica de Cambiemos era inconsistente a mediano y largo plazo. El shock externo no hizo más que acelerar esas inconsistencias. Recordemos que el país que en términos económicos voló por los aires fue Argentina, no el resto del mundo cuando se dio el shock externo. No es cierto, como se expresaba la anterior administración del BCRA, que los críticos de la política monetaria lo eran por no saber leer balances. Una actitud más abierta y humilde hacia sus colegas posiblemente hubiese ahorrado costos económicos y financieros.

6. Se ha insistido que uno de los problema de Cambiemos es no haber implementado un plan económico. El gobierno, sin embargo, dice tener un plan económico, por más que no sea del agrado de sus críticos. Disiento. Un plan económico no consiste en hacer metrobuses y obra pública (por más necesarias que sean). Un verdadero plan económico consiste en una visión global de política económica que, entre otras cosas, cambia las expectativas en el mercado. ¿Qué tipo de plan económico se construye sobre un Ministerio de Economía atomizado en cuatro, cinco, o más oficinas? Recordemos que el Ministerio de Economía se dividió en dos, uno que recaudaba y otro que gastaba. Más aún, cuando es claro que al Presidente Macri no le atraen los temas económicos, ni son su fuerte. En distintas ocasiones, he preguntado en qué sitio web se puede consultar el supuesto plan económico. La respuesta fue siempre la misma: silencio.

7. A prácticamente dos meses de las elecciones presidenciales, es poco el margen que le queda a Juntos por el Cambio para revertir los resultados de las PASO. Parte del desencanto con el gobierno de Macri es el pobre desempeño económico. Lamentablemente no hay tiempo para que nuevas medidas económicas tengan efecto en la economía, lleguen al bolsillo de la gente, y cambien la percepción del votante medio. El gobierno puede controlar el mercado cambiario, pero distinto es generar cambios perceptible en la economía real de aquí a octubre.

8. Dado que el gobierno no tiene margen para generar cambios reales, debe generar un cambio en las expectativas económicas de un segundo gobierno de Macri. Eso no es otra cosa que un shock, aquello que Cambiemos nunca quiso y de lo que siempre renegó. ¿Qué es un shock? Es el anuncio de un plan general que si bien tiene efectos graduales, cambian las expectativas hoy. El acuerdo a las apuradas con el FMI, por ejemplo, es un shock. El efecto sobre la inflación presenta lags, pero el cambio en las expectativas es prácticamente inmediato. Si los “Fernando Iglesias” del gobierno hubiesen puesto menos energía en ridiculizaciones infantiles (liberalotes, plateístas, libersauros) y más energía en escuchar a quienes deberían ser sus votantes y defensores, quizás hoy el gobierno se sintiese con más cintura política para presentar medidas más audaces y mejor definidas que las que estamos viendo en los últimos días.

Conclusión: las PASO y el turbulento contexto económico de los últimos días deberían dejar importantes lecciones para todos los actores del mundo de la política.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Mauricio Macri y su mayor capital político

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 25/9/17 en: http://www.elpais.com.uy/economia-y-mercado/mauricio-macri-mayor-capital-politico.html

 

 

La carta abierta de Cristina Fernández pidiendo el voto de todos los opositores para poder ganarle al oficialismo, muestra el grado de preocupación de la ex presidente por no llegar en el segundo lugar en las elecciones del 22 de octubre.

 

Mauricio Macri en la cumbre del Mercosur. Foto: AFP

Es más, el jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, acaba de pedir que la oposición corte boleta y vote a Cristina Fernández.

El argumento es para que entre Taiana en vez de Gladys González, segunda candidata a senadora por Cambiemos. Sin embargo, tal desprecio por los candidatos a diputados de la lista K de Unidad Ciudadana, parece estar reflejando la desesperación que la ex presidente Cristina Fernández termine segunda. Entraría como senadora pero sería un cadáver político luego de liderar 3 derrotas electorales consecutivas. La de 2013, 2015 y ahora en la provincia de Buenos Aires.

Por el momento, el caso de la confusa desaparición de Santiago Maldonado no parece haber afectado el resultado electoral. Una encuesta de Giacobbe y Asociados muestra a Macri con una imagen positiva del 57,1%, regular 8,5% y negativa del 33,8%. Hay que tener en cuenta que la imagen positiva del presidente subió 3 puntos porcentuales respecto a agosto.

Posibilidades.

Todo parece indicar que Esteban Bullrich terminaría ganando la pulseada en la provincia de Buenos Aires y Cristina Fernández se quedaría con el premio consuelo. De todas maneras, creo que Cambiemos logrará en esta elección más capital político aún en la eventualidad de que Cristina Fernández lograra ganar en la provincia de Buenos Aires.

Una derrota sería mucho más humillante, pero aun ganando habrá que ver cuántos senadores la acompañan y cuántos preferirán negociar con el oficialismo sabiendo que sus provincias necesitarán más fondos para mantener en el poder a sus gobernadores. Pichetto, jefe de la bancada peronista en el senado, ya advirtió que Cristina Fernández tendrá que hacer un bloque aparte del PJ.

El contexto.

El gobierno llega a las elecciones con una situación económica un poco más distendida, pero con muchas cuentas pendientes por solucionar. Por ejemplo, en materia de inflación, si bien la inflación Congreso ya se ubica algo por debajo del nivel que había dejado Cristina Fernández, al gobierno le cuesta quebrar el 1,5% mensual de aumento que proyecta una inflación del 20% anual.

Mi impresión es que luego de las elecciones, la inflación pegará otro salto por el ajuste de tarifas de los servicios públicos que seguramente habrá luego de octubre, en particular en el rubro energía. Para hacer una comparación, podríamos decir que Argentina es un auto que circula a 150 kms por hora por la autopista y divisa que delante hay un camión. Como hay neblina no se conoce cuál es la distancia hasta el camión (hasta dónde financiarán nuestro déficit fiscal desde el exterior). ¿Qué hacer en ese caso? ¿Disminuir la velocidad (gradualismo) o empezar a tocar el freno (shock)?

Si se disminuye la velocidad se corre el riesgo de haber calculado mal la distancia con el camión por la neblina y terminar chocando. Tocar el freno nos preserva más del gradualismo. Claro que frenar, que sería la política de shock, está mal interpretada o deliberadamente mal interpretada.

Política de shock no es despedir un millón de empleados públicos de un día para otro, es anunciar un plan económico global con medidas monetarias, fiscales, impositivas y de desregulación de la economía que genere un shock de confianza en los agentes económicos. Las medidas pueden ir aplicándose en forma gradual (pero más rápido que el actual gradualismo) pero siempre en forma simultánea. ¿Qué hará Macri al respecto?, ¿levantar el pie del acelerador o empezar a pisar el freno?. Nos enteraremos luego de octubre. Si consolida su capital político tendrá margen para pisar el freno y llegar al 2019 mucho más armado económicamente que en estas elecciones de medio término de 2017, implementando reformas estructurales.

Pendientes.

Una de esas reformas es la laboral, fundamental para bajar la tasa de desocupación. Aquí el punto es clave, porque Brasil aprobó una reforma laboral que, entre otros puntos, lleva las negociaciones salariales a nivel sectorial e incluso por empresa. Dicho de otra manera, los contratos privados pasan a ser más importantes que las convenciones colectivas.

Por otro lado, se flexibilizaron las condiciones de despido, algo que es fundamental para que las Pymes se animen a contratar más personal. Se ampliaron las posibilidades de tercerizar tareas y se reglamentó el homeworking y otras normas más.

Hay, por lo menos, dos razones para que Argentina se vea forzada a adoptar un camino parecido al de Brasil y flexibilizar la legislación laboral. En primer lugar, si Argentina no hace nada al respecto, todas las inversiones se van a ir a nuestro socio del Mercosur. Ni las migas vendrán para aquí. En segundo lugar, Argentina y Brasil y el Mercosur querrán avanzar en un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Brasil, con esa reforma laboral puede llegar a competir, Argentina quedaría fuera de combate. De manera que, una vez pasadas las elecciones, no debería transcurrir mucho tiempo para que Macri lance algunas reformas claves en materia fiscal y laboral. Si se demora, de nuevo se le vendrán encima las elecciones de 2019 y habrá perdido todo su primer mandato sin poder instrumentar reformas económicas de fondo.

Sea cual sea el resultado electoral en la provincia de Buenos Aires, Macri terminará con mayor capital político. Luego del 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores dándole mayor peso al oficialismo en ambas cámaras, sabremos el rumbo que seguirá Macri.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

República, el paradigma contaminado

Por José Benegas. Publicado el 17/6/13 en http://josebenegas.com/2013/06/17/republica-el-paradigma-contaminado/

 La Corte Suprema de Justicia así como está es hoy la piedra fundamental en la que descansa lo que queda del sistema republicano. Amenazada sin vergüenza por el gobierno que la invita a ser “prudente”, léase, a  no contradecirlo tanto en su plan de pervertir y someter al Poder Judicial. Pero aunque decida pronunciarse por la clara letra constitucional en el caso de la elección de miembros del Consejo de la Magistratura, vendrá un asalto tan anunciado como aquél golpe de marzo de 1976. Esto es el desbaratamiento de la Corte Suprema “imprudente” disponiendo un aumento de sus miembros y nombrando jueces militantes, lo que convertirá a lo que queda de Constitución en letra muerta.

Esto en el país en el que todos se cuidan de no decir cosas feas y de respetar lo irrespetable, porque años de corrupción de la dineraria pero sobre todo de la otra, han dejado una versión de “prudencia” muy imprudente que se confunde con complacencia y complicidad. Ese es el llamado al Poder Judicial: sean tibios. Y no es que a nuestros jueces les falte vocación.

En su última etapa de avance el kirchnerismo se ha ido haciendo cada vez más obvio, pero en su obviedad no siempre encuentra respuestas de fondo. Es como un virus atacando a un cuerpo listo para recibirlo.  Puede que parezca que de tan burdo lo de la “democratización de la justicia” los jueces están despiertos o a punto de despertarse de la siesta del relato, pero aún queda el desafío que el virus les va a presentar. Esto es, entender a la constitución como portadora de un sistema de valores o apenas como el manual de instrucciones de un aparato cuyo funcionamiento no se entiende que los encontrará sin respuestas en la próxima etapa.

Para lo último se han formado generaciones de abogados y magistrados en el positivismo jurídico cuando se lo interpreta, es decir como el permiso para no justificar, como la liberación del problema ético (y la ética encima interpretada como un “ser mansito”).

El positivismo jurídico reduce el problema de lo que es legal, a la lectura de las decisiones políticas emanadas del Congreso, o inclusive de la Constitución como mero código. Esto significa que todo lo que salga del Congreso es obligatorio, legal y (acá viene la trampa), justificado por si mismo. En realidad su mentor Hans Kelsen no pretendía justificar nada, sino crear una (fallida en mi opinión) teoría pura del derecho. Sin moral, sin filosofía, sin justificaciones.

Así han sido durante décadas los fallos y también las peticiones de los abogados resignados a vivir en un sistema autómata; lectores de artículos de códigos a los cuales obedecer, filosofando sobre la fatuidad más aplastante que se pueda imaginar, preguntándose de mil maneras “qué es” la cosa intrascendente que un legislador demagogo ha plasmado en la letra de un bodrio llamado con generosidad “ley”, publicado en el boletín oficial.

Ese esquema positivista alcanza para juzgar como inconstitucional la pretendida elección de miembros del Consejo de la Magistratura. Leen la Constitución, leen la ley y la contradicción es evidente. El positivismo jurídico les dirá que la norma superior ha sido contradicha por la inferior.

¿Qué es lo que no podrán contestar por esa vía? Pues el aumento de miembros de la Corte o la creación de cámaras de Casación para pasarse el sistema por donde les parezca. Porque resulta que la norma superior no se opone a tal cosa en su letra.

Para entender el problema con ese próximo asalto a la Constitución se debe apelar al sistema de valores implícito en la Constitución, lo que se llama su espíritu. Que no es que está fuera del ámbito jurídico, sino que es su parte más importante. Una república no es una máquina de producir decisiones políticas en cualquier sentido.

En paralelo a este proceso legal se desarrollo una suerte de versión desalmada de república, formalista, apenas cívica y tonta. Una república sin libertad. Acá viene el escándalo, una república sin liberalismo. Que es lo mismo que una lamparita de Edison sin electricidad. No se dividen poderes porque sea divertido o más lindo que un solo poder. Sólo se lo divide para debilitarlo, para someterlo a una competencia interna y a controles contra la arbitrariedad, a favor de los derechos individuales que son un componente esencial del sistema. No se puede ser republicano y creyente en el beneficio universal del estado. Eso es una ridiculez que es la gran oportunidad que vinieron a explotar nuestros tiranos del momento.

Si el estado es tan maravilloso para qué tenemos jueces independientes, tendrá razón Pichetto, aquél que eligió la mayoría para proveerle felicidad no tiene que ser molestado. Ni por los jueces ni por la prensa por cierto.

No es casual que nos haya ido tan mal y nos haya salido después de tantos resfríos el virus del Ebola. Los que se identifican con el sistema republicano y con el sistema de valores que sostiene son en nuestro sistema una minoría tan ínfima que no juegan ningún papel, más que el de predicar en el desierto.

Han hecho los K y los no K de una licuadora una máquina de lustrar zapatos. O lo que es lo mismo, de una república, un “estado de bienestar” o un sistema de reparto de riquezas, o de juzgamiento de intenciones, de control del comercio, de la industria, de la palabra. Y ni siquiera advierten los segundos la relación entre las cadenas a las que adhieren y la falta de libertad que ha hecho que el kirchnerismo avanzara en su totalitarismo casi sin sangre y sin protesta, imponiendo un miedo que no se compadece con amenazas reales del poder pero si con la dependencia económica agobiante.

Mi advertencia ahora no viene como reivindicación general de esos valores, es solo una alarma porque los repúblicos estatistas y positivistas no tienen las herramientas para juzgar lo que se viene, así como los tibios no las han tenido nunca para entender que lo peor del kirchnerismo fue el principio y no este final obvio.

La única forma de declarar inconstitucionales el aumento oportunista de los miembros de la Corte (así como la verdadera inconstitucionalidad de la ley de medios), es poner sobre la mesa los valores que en el fondo han condenado por sus privilegios. Estos derivan todos de la palabra “libertad”.

No se puede aumentar ahora el número de miembros de la Corte para nombrar militantes porque ese propósito siguiendo la línea histórica de los acontecimientos, las actitudes y el marco general, está sólo hecho para terminar con la independencia del Poder Judicial que protege nuestra libertad y para eso no hay ley formal que pueda estar por encima de los fundamentos y motivos últimos de la Constitución. No importa que haya pasado por todos los pasos reglamentarios que la letra de la propia Constitución.

La Constitución es un sistema que no empieza sino que termina en su letra y en todas las prohibiciones que le siguen en consecuencia. Empieza si en la rebelión de los sometidos, los privados, esos a los que se denomina con una palabra ya estigmatizada.

Es esto lo que los constituyentes pusieron sobre los hombros de los ministros de la Corte. Pero también de los ciudadanos. Y hay unos ciudadanos dedicados a la política que han asumido mayores responsabilidades que el resto.

Estar a la altura no se nada más que un problema de ánimo. A veces depende más de entender. Nada nos puede indignar si no hay dignidad. Y no hay dignidad sin los juicios de valor, que en nuestra cultura autómata han sido convertidos en desviaciones.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.