Esperando que la oposición le diga al gobierno: Game Over

Por Roberto Cachanosky. Publicado en http://economiaparatodos.net/esperando-que-la-oposicion-le-diga-al-gobierno-game-over/

El país está atravesando una situación institucional y económica muy delicada como para que la oposición no busque de inmediato un discurso claramente diferenciador y superador del oficialismo

Días pasados veía por televisión a un opositor al gobierno, de un partido de izquierda, afirmar que ellos estaban de acuerdo con la ley de medios pero que el gobierno la estaba usando con la idea de silenciar otras voces. También ese mismo opositor y de otros partidos suelen utilizar el mismo argumento para diferentes temas. Estamos de acuerdo con la ley de medio pero…, estamos de acuerdo con la Asignación Universal por Hijos pero…, estamos de acuerdo con confiscación de los ahorros que la gente tenía en las AFJP pero… y el listado puede seguir.

Es más, la mayoría de los opositores hablan de los problemas de inflación, pero no dicen cómo la solucionarían, de la misma forma que tampoco explican qué harán con el tema impositivo que se ha transformado en una carga agobiante para los contribuyentes, ni con el gasto público e infinidad de otros temas.

¿Cuál es el mensaje que envía buena parte de la oposición? El mensaje es, en lo económico vamos a hacer algo parecido al kirchnirsmo pero con la diferencia que nosotros somos buenos y ellos son malos porque buscan el beneficio político personal, algo que es cierto. Lo mismo con la ley de medios, no cuestionan el fondo de la ley, sino el abuso que hace de ella el gobierno. En definitiva, en mi opinión, buena parte de la oposición cae casi en el mismo tipo de argumentación que el oficialismo, al fundar sus propuestas en la honestidad de las personas en vez de proponer reglas de juego totalmente diferentes a las que imperan hoy en día.

Se podrá argumentar que una estrategia de comunicación como la que propongo no es buena para una campaña política. Es posible, pero debe admitirse que la estrategia de comunicación que usaron en las últimas elecciones tampoco fue tan exitosa a juzgar por los resultados que obtuvieron. Y no fue exitosa porque no lograron diferenciarse claramente del oficialismo. Limitarse a decir: si me votan yo voy a ser más honesto que el oficialismo, algo que es probable que así sea, sobre todo en el respeto a los fallos de la justicia, no apretar a los jueces o dejar de atacar a los medios de comunicación pero, a mi entender, no alcanza con decir yo soy más republicano que el gobierno. Me parece que la oposición no logra invitar a soñar al electorado con un país diferente, en el que además de ofrecer más republicanismo y frenar esta locura autoritaria, le proponga a la gente un futuro de prosperidad.

No soy experto en campañas electores, aunque los expertos que asesoran a la oposición tampoco parecen serlo por lo que estamos viendo, y no sea recomendable decir en detalle todo lo que uno va a hacer si llega al poder, pero sí marcar un rumbo de esperanza de que el país puede ser mucho mejor para todos si se aplicaran ciertas políticas básicas como disciplina monetaria, fiscal y respeto por los derechos de propiedad.

Las encuestas serias marcan que la caída de imagen de Cristina Fernández de Kirchner no es capitalizada por los candidatos opositores. No es que la gente dice: este gobierno no me gusta, prefiero este otro candidato porque su propuesta es atractiva. Solo dice, este gobierno no me gusta, pero no veo en la oposición a alguien que me haga soñar. Que me entusiasme. Que me encandile con sus ideas.

Cuando todavía faltaba bastante tiempo para las elecciones del 2011, los candidatos opositores decían que ya iba a haber tiempo para juntarse y armar un frente común. La realidad es que cada uno terminó yendo por su lado, aun teniendo ideas similares, y les fue horrible. Hoy parecen estar en la misma situación. Me canso de leer la información política que sale en los medios, y lo único que uno encuentra es que unos hablan con otros, que uno espera a ver qué hace el otro, como si el tiempo sobrara, y mientras tanto el oficialismo sigue avanzando en la destrucción de la democracia republicana porque no hay una oposición fuerte que canalice el descontento en amplios sectores de la población por la situación económica, el atropello institucional y la soberbia del discurso descalificador desde el atril y de lenguaraces voceros presidenciales.

Es probable que el oficialismo encuentre un límite en las elecciones legislativas del año que viene y aborte difinitvamente el proyecto re re, pero posiblemente no sea tanto por mérito de la oposición sino por mala praxis del oficialismo. Pero eso, a mi entender no alcanzaría.

Aclaro, no estoy pidiendo que escriban un tratado de economía para difundir, solo diferenciarse del oficialismo con algunos temas básicos como volver a la estabilidad de precios, la creación de puestos de trabajo, terminar con la inseguridad y un ambiente sin histeria, agresiones, descalificaciones y violencia verbal.

Me parece que el país está atravesando una situación institucional y económica muy delicada como para que la oposición no busque de inmediato un discurso claramente diferenciador y superador del oficialismo que canalice el descontento creciente de la población, y siga dedicándose a especular sobre cuál es el momento más oportuno para salir al ruedo. No vaya a ser cosa que, al igual que en el 2011, crean que tienen todo el tiempo del mundo para organizarse y terminen todos desperdigados. El país y la gente demandan una actitud más decidida y categórica de la oposición, porque lo que está en juego son las más elementales libertades individuales de un gobierno que, aún debilitado, utiliza todo el poder del Estado para seguir destruyendo la república.

Es hora que la oposición, deje de especular con los tiempos políticos, arme un mínimo de acuerdo de respeto institucional y propuesta de salir de esta decadencia económica y le diga al oficialismo: Game Over

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

 

NO HA MUERTO UN ESTADISTA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 27/10/12 en http://www.gzanotti.blogspot.com.ar/

Como todos los 27 de Octubre, lo reiteramos, y lo seguiremos reiterando todos los 27 de Octubre, siempre. Este año habría que destacar especialmente: “…Se rodeó de las peores personas, llenas de resentimiento y enloquecidas de odio, verdaderas personalidades psicopáticas en cuyas manos puso prácticamente al país y así seguimos”.

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DOMINGO 31 DE OCTUBRE DE 2010
NO HA MUERTO UN ESTADISTA
Los que me conocen saben que no acostumbro contar en público las costumbres religiosas que sean privativas de mi intimidad. Pero dadas las circunstancias diré que, apenas me enteré de la muerte de Néstor Kirchner, dirigí mi mirara hacia la imagen de la Virgen de Lourdes que tengo en mi escritorio y recé una oración por su alma, como lo hago por todos los difuntos.

Por lo demás, vamos a decir algunas obviedades, que en este país nunca parecen serlo.

Acompañamos en el dolor a sus familiares, Señora Presidente incluída, por supuesto.

Entendemos el dolor sincero de todos sus seguidores y de todos los que pensaban como él. 

Pero que dirigentes que, hasta el martes, lo criticaban duramente, incluso en términos personales, lo llenen ahora de elogios y hasta lo presenten como un gran estadista “a pesar de las diferencias” nos suena a la más barata hipocresía.

Tal vez el problema es que muchos han atacado personalmente al ex presidente. Y ese es el problema. Nunca los ataques deben ser personales, sino a las políticas y acciones que realicen las personas en su función pública, Y en ese sentido, en fácil posición estamos los que siempre hemos señalado la peligrosidad de sus ideas y acciones independientemente del juicio sobre su persona que sólo compete a Dios. Esto es, los que siempre hemos señalado el daño espantoso que Néstor Kirchner ha implicado, lo seguiremos haciendo; su muerte no borra en absoluto lo que hizo y ninguna muerte convierta a un cuasi dictador en un estadista. Se es estadista antes de morir, no después.

Nestor Kirchner revivió el odio y la venganza de los terroristas que en los 70 asesinaron en nombre de Marx y la liberación, y puso a varios de ellos en el gobierno. Juzgó para un solo lado, y ese doble standard borra toda autoridad moral a su política de derechos humanos. O todos son juzgados o todos son perdonados.

Nestor Kirchner incentivó el odio, y su estilo de “crispación” era la coherente expresión de aquél que piensa que de un lado están los explotados y del otro los explotadores. De ese modo, violó permanentemente el orden constitucional republicano donde esa dialéctica marxista no tiene cabida. Siempre fue coherente. Manipuló a los jueces y desobedeció a lo corte. Ignoró al poder legislativo. Persiguió a los que pensaban diferente y podían hacerle sombra. Digno discípulo de Juan Domingo Perón.

Provocó con todo ello una enorme anomia institucional.

Confiscó los fondos de las AFJP. No es que cambió el sistema: confiscó los fondos de los depositantes.

Comenzó a perseguir a la prensa libre; creó una ley de medios especialmente pensada para suprimir a todo pensamiento diferente.

Subió la carga impositiva, expandió el gasto, comenzó a emitir, liquidó al banco central independiente, intentó controlar precios, re-estatizó empresas, subsidió a las empresas de servicios públicos con más gasto público, generó clientelismo político, privó de libertad a las provincias con el control de sus fondos, llevando a la economía hacia una nueva crisis que aún no se ha desencadenado del todo.

Concentró, consiguientemente, todo el poder.

Se rodeó de las peores personas, llenas de resentimiento y enloquecidas de odio, verdaderas personalidades psicopáticas en cuyas manos puso prácticamente al país y así seguimos.

A nivel internacional, se alió con Chavez, en una alianza profunda cuya peligrosidad, en tanto a la cubanización de toda América Latina, pocos llegaron a advertir, y muchos siguen sin advertir. Sostuvo a los peores dictadorzuelos latinoamericanos y logró manipular la absurda Unasur para ese servicio, bajo la complicidad o indolencia de los demás dirigentes.

Promovió el aborto, promovió un tema grave como la ley de matrimonio homosexual por motivos políticos y al principio de su gobierno no logró entender ni convencerse de que no era el Papa y que la remoción de los obispos no estaba en sus manos.

Y, por último, siguió gobernando bajo el mandato formal de su esposa, usurpando el poder, siendo por ende presidente de facto, burlándose de todo el orden institucional y dejando a su mujer en una situación humillante.

Nada de eso se borra porque haya muerto. Quienes sepan todo esto, por favor, no sean hipócritas y en todo caso cállense por unos días, como hizo muy dignamente Elisa Carrió.

No ha muerto un estadista ni nada que se le pareciera. Ha muerto un cuasi-dictador que ha inflingido un daño irreparable a la república 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.